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Original subtitles

- Pásale, amigo, ahorita te atiendo. - Gracias, señora Lupe.

Ahorita vengo, güey.

Voy al tráiler por la cartera.

Ya quisieras.

Porque es mi favorito.

Te gusta cada día uno diferente.

Ay, mira, la tenía bien gruesa y bien grande, así deliciosa.

Hasta me dejó aquí lastimado.

A veces me das entre poquita vergüenza y poquito asco.

¿Por qué? Vergüenza es robar.

- Y que te cachen, ¿verdad? - Claro.

- Es que no me sorprende nada de ti. - ¿Por qué, idiota?

Disfruta, si estaba gritando, es porque estuvo bueno.

- ¿Qué onda, Lupe? ¿Cómo andamos? - Aquí chingándole. ¿Qué, lo de siempre?

Lo de siempre, Lupe. Gracias.

¿Qué rollo? ¿Cómo te llamas?

Eduardo... Pero me dicen "El Muñeco".

Yo soy Veneno.

¿A dónde vas?

- A Saltillo. - ¿Me das ride?

¿Y a qué vas a ese pinche hoyo de mierda?

Ese es mi pedo.

- ¿Andas hasta el huevo? - No, ando chido.

Ándale, Muñeco, tira paro.

- Gracias, corazón. - De nada.

¿Cuántos años tienes?

Veinticuatro.

Veintidós.

Simón...

Veinte, neta.

Ocupo bien cabrón el paro, güey.

No subo a desconocidos en mi troca.

- ¿Y eso? - Es tuya.

Pinche Veneno.

¿Te sabes la oración del chófer?

No.

Dame, Señor, mano firme, y mirada vigilante

para llegar con bien a mi destino sin hacerle daño a nadie.

Vas.

Repítelo, güey.

Dame, Señor...

...mano firme y mirada vigilante

para llegar con bien a mi destino sin hacerle daño a nadie.

...mano firme y mirada vigilante para llegar con bien a mi destino

- ... sin hacerle daño a nadie. - Eso.

- Está chida. - Traigo más.

Pinche Veneno.

Te voy a llevar a Saltillo.

Pero a la primera chingadera,

te bajas a la verga de la troca, ¿entendiste?

Simón.

Mienten, mienten tus ojitos

Miran, miran tan bonitos

Y mi corazón se hace pedacitos

Y mi corazón se hace pedacitos

Mienten, mienten tus ojitos

Cuatro, cuatro.

Cuatro.

- ¿Son tus morritos? - Y mi freno de motor.

¡Mi morra, güey!

A mis morrillos hace mucho que no los veo, por la chamba.

- ¿Tú de dónde eres? - De Juaritos.

- ¿Y tu familia? - No tengo.

Perdón, carnal.

No hay pedo, ya tiene un chingo.

Espera, pásame el botecito ese que está acá atrás, güey.

Aguanta.

Así es la chamba, güey.

Eduardo...

Gracias por el raite.

Dime Muñeco, güey.

¿Ma?

Soy yo.

Este es el número que traigo.

No lo guardes, ni se lo des a nadie.

¡No, ni a mi carnala!

No le digas nada.

¡No le digas nada!

No, ma.

No te asustes.

No va a pasar nada. Te lo juro.

No va a pasar nada.

Yo también las amo.

Cuídense mucho.

Tú tienes pedos, güey. A mí no me engañas.

Toma.

Gracias.

Eres maricón, ¿verdad?

Simón.

No dejabas de washarme la verga, güey.

Yo no soy maricón, pero no tengo pedos.

¿Tú no te has cogido ni una morra, güey?

- Un chingo de veces. - ¿Y luego?

Me gusta más que me la metan.

Pinche Veneno, güey, no mames.

¿No te duele, güey?

Nel, se siente shido.

¡No mames, güey!

Hay un chingo de traileros jotos, güey.

Sí conozco vatos, güey, que están casados

y ya pedos se van de putas y terminan metiéndose la verga entre ellos.

Te digo.

Yo no entiendo eso, güey.

Pero, pues, la neta no es secreto que los traileros

somos más calientes y por eso somos mejores amantes.

¿Sabes por qué?

Porque el ritmo para hacer el amor

es igual que el ritmo para manejar la troca.

Los traileros nos movemos de formas que otros vatos no pueden.

Para manejar la troca, pues, hay que mover todo el cuerpo.

Hay que saber acelerarse, desacelerarse...

Por eso así como manejo el motor de la troca, güey,

así manejo los motores de las morritas.

- ¿Ah, sí? - Sí.

Voy a ir a hablar con un compa.

Acábese todo.

La bronca fue cuando estiró la mano a la guantera para agarrar la feria,

la chota pensó que iba a sacar una fusca, ¿no?

Entonces, ahí le dejó caer tres plomazos en caliente

y ahí quedó el Albino.

No, pues es que esas cosas pasan en el camino, a diario.

Y ahora, pues, le tocó a Albino. ¿Qué le vamos a hacer, verdad?

- Pues por el Albino, que era a todo dar. - Por el Albino.

¡Órale, cabrón!

También era bien diablo el vato...

¡Órale, pinche chamaco pendejo! ¡Ya te lo dije, cabrón, órale!

¡Ahora verás cómo te va a llevar la verga!

- ¡Judas, Judas, ey, tranquilo, güey! - Cálmate, este no es tu pinche pedo.

- ¡Ey, Judas, tranquilo, güey! - Ya le dije, cabrón...

¡Ey, el morro viene conmigo, güey!

Pinche chamaco pendejo, anda vendiendo chingaderas.

- Viene conmigo. - Ya le dije que no ande vendiendo eso.

Ni pedo, está morro y no sabe qué pedo. Ey, Judas...

- Pinche morro pendejo. - Ey, ya, ya.

Ya, güey. ¿Sí? Vamos.

Todo bien, güey, ni pedo. Haz el paro, güey.

Llévatelo de aquí, no lo quiero volver a ver aquí.

Sí, ahorita le digo.

- O le voy a partir su madre al cabrón. - Sí, ni pedo, ya.

Por favor, llévatelo, no lo quiero volver a ver aquí, cabrón.

Sí, ya, ¿sí? Todo bien. Va.

Pinche Veneno pendejo, güey.

¿Te dije que a la primera te bajas a la verga o no? ¿Eh?

¿De dónde chingados sacaste eso?

Un compa me debía feria.

Eso dices, pendejo.

¿Por eso andas cachimbeando?

Hay muchos halcones en estos puntos, pendejo güey.

Pero mira...

Yo te puedo hacer el paro, güey.

¿Sabes cómo me dicen además de Muñeco?

El Rey de la Cachimba.

Te puedo conectar con gente bien shidota que seguro va a jalar.

Nomás que te tienes que mochar con un billete.

¿Cuánto?

- ¿Un treinta? - No, ni vergas.

- Veinte. - Ni vergas.

Quince.

- Diez, güey. - Arre.

Nomás nos tenemos que poner bien vergas, güey.

Si la plaza se entera que le estamos tumbando el jale

en la cachimba, se arma un pedote, ¿eh?

- ¿Entendiste? - Simón.

- Y luego, cada quien para su lado. - Simón.

"Simón", ¿no sabes decir otra cosa, pendejo?

Vámonos, pues.

Hay que estar bien vivo a estas horas, güey.

Lo más cabrón pasa siempre entre las dos y las cinco de la mañana.

Esta carretera es bien culera, güey. He visto de todo.

Gente cogiendo en el camino,

un chingo de muertos,

gente atropellada, accidentada, llena de sangre.

¿Qué es lo más culero que te ha pasado en la carretera?

Fue en Tamaulipas.

Hay una brecha que es bien peligrosa,

pero tengo que pasar por ahí, pues,

porque si no, tengo que rodear como dos horas y media.

No puedes ir muy rápido, porque si vas de loco,

te paran y entonces sí se pone bien culera la cosa.

Un día me encontré una troca abandonada.

Los traileros nunca nos paramos porque es bien peligroso.

Pero me dio una corazonada.

Había 50 cadáveres metidos en bolsas de plástico.

Fue la única vez que me pasó por la cabeza dejar la traileada.

Nunca me he podido quitar esa imagen de la cabeza...

Nunca.

Pero ya, güey, no mames. Qué pendejo estoy.

No, no hay pedo, güey.

¡No mames!

- ¿Qué, güey? - ¿No viste a ese vato, güey?

- ¿Cuál vato? Yo no vi nada. - Aquí estaba...

Si yo lo vi, güey.

¡No hay nadie, güey!

No mames.

- Cálmate, a lo mejor fue un perro, güey. - ¿Cuál perro, güey?

Muñeco... ya, güey.

- ¿Qué día es hoy? - Jueves.

Llevo una semana sin dormir.

Ese carro no viene en nuestro carril, ¿verdad?

No, güey.

- ¿Seguro? - Seguro.

Sácate otro pasecito, pues.

¡No mames, güey! Estás viendo cómo estás.

Ah, no me chingues, güey.

- Tercia mata a par. - Pinche Muñeco.

Míralo.

Me caes bien, pinche Veneno.

- ¿Estás desvelado? - Tú, güey, duérmete un rato.

Estás loco, no puedo. Primero me tengo que empedar.

¿Qué, vamos a cachimbear, pues? Ese perico no se vende solo.

- ¿Saca o no le saca? - Está chida, güey, vámonos riendo.

- Pues aquí está, carnal. - Ay, ay, ay, a ver.

No es que desconfíe, viejo.

Pero decía mi abuelo: "Lo justo es lo justo".

Ya te la sabes, pinche Talegas.

Hijo de su...

¿Y la familia, qué pedo?

Bien, viejo, gracias a Dios. ¿Para qué nos quejamos?

Escuela y casa y ya sabes, uno, pos, acá jalando y de Arturito.

Lo justo, padre santo.

- Cuentas claras... - Amistades largas, mijo.

Ahí estás...

Entonces, ¿qué pedo? ¿Nos podemos quedar aquí?

Claro, hijo, ya sabes que es tu casa. No necesitas preguntar, hijo...

- Esta es tu casa. - Ya está.

Oye, hijo, ¿y a este vato de dónde lo sacas?

No, pues, él me está haciendo el paro en la ruta, güey, no hay pedo.

Pinche placa: "¿Qué te metes, chaparrito?".

Le dije que nada, ni perico, al puto, güey.

- ¡No me jodas! - "Ni perico", dice.

No, güey, pero luego me dice: "Te voy a revisar".

"Pues revíseme a la verga, puto, pues, ¿qué tiene?".

Chale, güey.

Ahí se me hicieron los huevos chiquitos chiquitos

como unos pinches chicharitos, güey.

Pero yo le estaba rece y rece a Diosito diciéndole que si me libraba de esta,

no me metería más mierda, neta.

¡No cumpliste esa mierda!

¿Qué, Memín? ¿Le estás tocando las cuerdas a la guitarra o qué, güey?

Te estás rasque y rasque. ¿Traes piojos, chatos o qué?

Chatos parece, verga, junto con el puto Talegas que está aquí.

Este güey anda rásquele y rásquele.

- Échenle raticida, güey. - Diésel.

El diésel es bueno, güey.

- ¿Quieres alivianarte, sí o no, güey? - ¡Pero no me vas a echar raticida!

- ¡No! - ¡Diésel, güey!

Diésel en los pinches huevos.

Pinche pitito así, ¡me lo vas a desaparecer, güey!

¿Va?

Espérate, pues. ¡Espérate, verga, espérate, güey!

- ¿Va? - ¡Arre, pues!

- ¡Ah, no mames, güey, no mames! - Ya, güey, brinca.

- Échate aire, güey, échate aire. - ¡Qué pendejos!

- ¿Neta que así se curan los piojos? - Por supuesto, güey.

No mames, ¡qué culero!

¿Ya ves qué diferencia, güey?

No estás tan feo, pinche Veneno.

¿Te vas a volver a poner esa?

Huele a madres esa, te voy a prestar una.

Arre, gracias.

Veneno, ¿jalas, güey?

Simón.

Mira, güey, ahí el ruco del que te conté,

¿Cómo ves?

Muñeco...

Muñeco...

- Licha... - ¿Qué tranza?

- ¿Cómo andamos, pues? - Chingón, ¿y tú, pa?

- Un chingo de gusto washarte. - Ahí ando llegando.

Oye, ahorita que puedas te echas una birra con nosotros, ¿no?

Para contarte un bisne.

- Arre, hablado. - ¡Hablado!

Mi carnal, Veneno.

¿Qué tranza, pa?

- ¿Qué pasó, mi amor? - ¡Mi amor!

- ¿Y esas pechugas? - ¡Bien asaditas, como te gusta, mi amor!

- Dos agüitas, mi amor. - Ahí te atiendo, mi vida.

- ¿Ya viste qué buenas tetas, güey? - Sí, güey, qué buenas tetas...

Lo que pasó pasó y no hay pedo.

Uno a veces se pone caliente porque necesita afecto,

pero hasta ahí, nada más, güey, ¿eh?

- Hola, mi amor. - Hola, ¿cómo estás?

- Extrañándote, mi amor. - Ay, yo también...

- Te extrañé mucho. - ¿Sí?

- ¿A quién más extrañaste? - A esta, más que a ti, mi amor.

Qué rico.

¿Qué pedo, pinche Veneno? ¿Qué vergas haces aquí, güey?

Nada, güey.

¿En qué pedos te metiste, cabrón? Unos culeros te andan buscando.

¿Quiénes?

No, pues no sé. Unos güeyes tienen mi teléfono.

Me dijeron que si te veía, marcara para la cachimba de Lupe.

Hasta varo me ofrecían, güey.

¿Qué vergas hiciste, cabrón?

Nada, güey. ¿Qué les dijiste?

Nada, que te di raite y ya.

Hazme el paro, güey.

A huevo, cabrón. Somos compas, ¿que no?

Pero ¿qué me vas a dar a cambio por hacerte el paro?

Vamos a tu troca.

Ay, cabrón...

Órale, pues. Vamos.

No mames, pinche Muñeco, ¿qué pasó?

No sé, güey. Sabes que esto no me había pasado.

Espérame tantito y verás. Espérame, permíteme.

Ahí tengo unas pastillas para esa chingadera.

Yo no ocupo esas mierdas, güey, espérame.

Ahí voy, ahí voy.

Ahí va, ahí va...

Chingada madre...

Ahí voy, ahí voy.

- Mira, ahí está, ahí va. - Hmm...

¿Qué, güey? No mames...

Su chingada...

- Suerte, güey. Ahí nos washamos. - ¿Qué?

¿Apoco crees que nomás con eso te voy a hacer el paro, güey?

- No mames... ¿Esto qué? - No traigo más, güey.

Mejor miéntame la madre, cabrón.

¿No que éramos compas?

Mira, güey. Te voy a dar una semana para que me consigas más dinero. ¿Oíste?

Vete a la verga.

¿Qué?

Pendejo.

- ¿Qué haces, güey? - Le vendí perico a un compa.

Pendejo, güey, no puedes andar así nomás. Si ya viste, güey.

No hay pedo, es un compa.

- ¿Y esa playera qué? - Me la regalaron.

- ¿Y qué hiciste con la mía? - Aquí la tengo.

- Ya vámonos, güey. - ¿Cuál pinche prisa, güey?

Vamos con la Licha, echamos la birra y nos vamos.

Un placer hacer negocios contigo, Licha.

Simón, cabrón.

Toma, güey.

¿Y esa cara?

Toma.

Para que te alivianes, güey.

- ¿Está bueno? ¿Hablado? - Hablado.

- Arre. - Arre.

- Nos washamos. - Washamos, cabrón.

¿Qué, mi amor? ¿Estás enculadito?

¿Qué tranza, pa? ¿De dónde sacas al Muñeco?

Me dio raite y nos hicimos compas.

Eso dicen todos.

Tú aquí no me vas a venir a decir cómo corre el agua.

Yo me sé todo el pinche huevo de aquí.

Aquí los traileros se comen lo que sea,

y más si andan bien pedos.

Chido, ¿no?

¿Tú qué traes?

- Desde la tarde andas bien raro, güey. - No, ando chido.

- Tú traes algo. - Neta estoy bien.

Voy a hablar con mi morra, ahorita vengo.

¡No mames, estoy limpio!

Ni una cerveza.

No, nada más quiero hablar con mis morrillos.

¡No me chingues!

Yo te estoy hablando bien.

¡Yo no te estoy gritando! ¡Tú me estás gritando!

Ya, ya, estoy tranquilo, estoy tranquilo.

Ya. Ya, ya. ¿Ves?

Nomás diles a mis morrillos que los...

¿Bueno?

Puta madre...

¡Chingada madre!

Oye...

¿Te puedo abrazar?

Está bueno, pues.

Nomás no te pongas joto conmigo.

¿Bueno?

Sí, soy yo. ¿Quién habla?

Sí, sí, sí. ¿Algún problema?

¿Como cuánto tiempo más o menos?

Sí, este... Mire, un momentito.

Sí, no hay problema.

Sí, en un rato llego.

¿Qué pasó, güey?

Se chingaron a un trailero ahí con la Licha...

Tengo que ir a declarar a la policía.

¿Neta, güey?

¿Lo conocías?

Lo topaba nomás.

Le decían "el Eulas".

¿Por qué se lo chingaron?

No sé...

¿A quién le vendiste perico ayer?

- A un compa. - ¿A quién?

No me acuerdo cómo se llama el güey.

- Pero es un compa. - Sí, pero no me acuerdo cómo se llama.

- ¿Estás bien? - Sí, güey, estoy bien.

Te ves de la verga, güey.

No podemos cargar, que hasta dentro de 24 horas.

Vamos a tener que esperar en un paradero aquí cerca. Ni modo.

Cuéntame algo, güey.

¿De qué?

De ti.

Mi jefe era trailero.

Nos abandonó.

Me abandonó, por joto.

Me decía que actuaba como morra,

pero yo no entendía por qué eso estaba mal.

Un día me mandó al hospital de una putiza cabrona que me metió.

A mi jefa también se la chingaba,

quesque porque era su culpa que yo fuera tan afeminado,

que porque pasaba mucho tiempo conmigo.

Y un día, de un viaje a Nuevo Laredo,

ya no volvió.

Después supe que se volvió a casar.

Tuvo otros hijos.

Pero yo no lo volví a ver.

Porque se murió.

No mames, güey, pues si no es para tanto.

Perdóname.

¿Qué, güey?

¿Por qué me ves así?

Voy a tener que hablar a la policía, güey.

Tu pinche culpa.

Tú te metiste en este pedo.

Órale, güey.

Vas.

Vas, pendejo.

¿Qué haces, güey?

Ya tranquilo, ¿sí?

Aquí estoy, ¿eh?

Tranquilo, carnal.

Voy a tomar la navaja, ¿sí?

Voy a tomar la navaja y la vas a soltar, ¿sí?

Tranquilo, hermano.

Aquí estoy. Tranquilo, ya. Tranquilo y suéltala. Tranquilo.

Ey, suelta, un poquito.

Todo bien, todo bien, ¿sí? Aquí estoy. Aquí estoy. Sí, eso.

Suéltalo, suéltalo, suéltalo. ¡Eso!

¡Eso!

Estás bien pinche loco, güey.

Vente.

Vamos a buscar ayuda, ven.

Te tengo agarrado de los huevos, pendejo.

No le quiero hablar a la placa, pero no me dejas de otra, güey.

¿Qué les vas a decir?

¿Que andábamos vendiendo perico? ¿Que me andabas cogiendo?

Unos vatos andan preguntando por mí en el grupo de traileros, güey.

¿Quiénes son?

Si me cuentas todo,

te dejo ir, güey, te lo juro.

Me la debes, güey.

Yo no quería hacerle nada al Eulas, güey.

Pero él me iba a chingar.

Conmigo no te va a faltar nada.

Pero tienes que portarte bien.

Tienes que seguir tres reglas, nada más.

La primera:

Tienes que verme

cuando yo quiera.

No me puedes decir que no.

Segundo:

No puedes ver a nadie más.

Tercero:

Vas a estar conmigo hasta que yo quiera.

Si te vas, te mato y te corto los huevos.

Soy tu papá.

Sí, papá.

El ruco es dueño de un chingo de maquilas de Juaritos.

Ahí busca morros, los saca de jalar y les da un chingo de feria.

Luego supe que ya se había chingado a varios morritos.

Los desaparecía.

Un día no le contestamos y el cabrón cumplió su palabra.

Me perdonó porque yo era su favorito.

Pero yo sabía que tarde o temprano me iba a chingar,

porque él no perdona.

A Omar lo quemaron vivo.

No quería meterte en pedos, güey.

Pues ya lo hiciste.

Ten.

Tengo que ir a chambear mañana para no perder la cita.

Mañana paso por ti.

No vas a volver.

No digas pendejadas.

¿Qué onda, Dulce, cómo andamos?

¿Qué onda, perro? ¡Qué milagro! Bien, ¿y tú?

Pues aquí andamos, todo bien.

¿Te encargo una agüita para el café?

Y me voy a echar un regaderazo, ¿no?

Arre, perro. Esta es tu casa, Muñeco.

Gracias, Dulce.

¿Dónde está el Muñeco, hijos de su pinche madre?

¿Dónde está el Muñeco, hijos de la verga?

¿El Muñeco?

¿Dónde está el Muñeco, hijo de tu pinche madre?

¿Qué onda, Dulce? Soy el Muñeco.

Sí, estoy bien.

¿Siguen ahí?

Pues ni de pedo me meto para allá.

Gracias por avisar.

Ándale.

Veneno...

Hace mucho que no veo a mis morrillos, güey.

Por culpa del pinche vicio.

Ya no me quieren ni hablar.

Pero desde aquí...

voy a cambiar, güey.

Voy a dejar esa mierda.

Aguántame aquí, güey. Voy por unas Cocas, ¿sí?

¡Bájate, güey! ¡Bájate, pendejo! ¡Bájate!

¡Voltéate, voltéate! ¡Ahí!

Ahí quédate, ¡cálmate!

Espérate.

Ey, cálmate. Espérate.

Espérate.

¿Dónde está Veneno?

Lo entregué a la policía. ¡Lo entregué a la policía!

Ya te cargó la verga.

- Vuelvo en dos semanas, ¿sí? - Sí.

- Se portan bien. - Irving, despídete de tu papá.

- Cuídense mucho. - Sí.

¿Y sí vas a venir?

Prefiero que me digas la verdad a que la sigas cagando.

Imelda... Sí voy a venir, neta.

¿Cómo vas?

Ahí voy. Cuatro meses sobrio. Un día a la vez.

Dios te cuide, Muñeco.

Esa es la última foto que me tomaron con mi jefe.

¿Por qué te la dio?

No sé.

Tu jefa me la dio cuando fui a verla.

Me dijo que te echaron 20 años en el bote.

Perdón.

No me veas así.

Si tienes coraje,

aquí voy a estar cuando salgas.

¿A dónde vamos?

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