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- ¿No has traído maíz? - No.
- Los padres de Antoine lo plantarán. - Hija mía...
cuando te cases, pídele a tu marido que plante maíz.
Pero dejas escapar a un pretendiente tras otro.
Las demás chicas son más rápidas.
No quiero casarme.
No quiero.
¿Qué haces por la noche?
Llegas a sabe Dios qué horas.
Salgo a pasear.
¿Quedas con alguien?
No.
- ¿Con Antoine? - No.
No puedes estar sola toda la vida.
La soledad es algo terrible.
Me caso en septiembre.
¿Con quién?
Pierre Coubin.
¿Le quieres?
No lo sé.
No le conozco bien.
Le conozco, pero no como pareja.
Es majo. Y ambicioso. Quiere irse a Limoges.
Es muy ambicioso.
¿Quieres quedarte aquí para siempre?
Sí.
Me gusta todo lo que hay aquí.
Tenemos que avanzar, Delphine.
Ya no somos unas niñas.
¿Es que lo nuestro no cuenta?
Sí que cuenta.
Claro que cuenta.
Pero no fue algo serio.
Hola.
- ¿Qué haces? - Paseo.
¿Y tú?
- ¿Lo quieres? - No, gracias.
Un día te van a pillar.
¿Vas a ir al baile en Aubusson?
No lo sé.
Podríamos ir juntos.
No lo sé, Antoine.
Ya veremos.
¿Dónde se ha metido?
Ni idea.
Delphine.
¡Delphine!
PARÍS PRIMAVERA DE 1971
Justo antes de la recepción, el presidente francés se reunió
con 11 madres con más de diez hijos.
El Sr. Pompidou condecoró a cada una con la Medalla de Oro a la Familia.
En un discurso improvisado, habló del papel de la familia.
"Criar a tus hijos es un placer, pero también un trabajo difícil.
La familia corre peligro en la situación actual", dijo.
"Una situación marcada por el aumento de la violencia.
Francia no es una dictadura,
pero debemos rechazar la violencia".
¿Te parece gracioso?
Por una vez somos nosotras...
- ¿Aún te parece gracioso? - ¡Suéltala!
¡Putas!
¡La puerta!
¡Zorras!
¡Putas!
¡Que os follen!
Fíjate en su cara.
Parece que le hemos robado la cartera.
Le hemos quitado algo peor. Le arrebatamos su masculinidad.
Bonitas palabras.
Gracias por ayudarme.
No te asustas fácilmente. Era un tío fuerte.
- No era tan peligroso. - ¿Estás de broma?
Estaba loco.
¿Era una apuesta?
No. Nos tocan el culo, pero nos les gusta que se lo toquen.
La próxima vez se lo haremos a la Policía.
¿Por qué hacéis eso?
Por los derechos de la mujer.
- El derecho a no ser acosada. - El derecho al placer.
A hacer lo que queramos.
¿No estás de acuerdo?
No sé.
¿No hay cosas que crees que no puedes hacer
por ser mujer?
Busco una reunión para mujeres que se celebra todos los jueves.
Las salvajes. Están en el aula de la derecha.
Lo que los hombres tienen que entender
es que, en primer lugar, este no es su mundo.
Conozco a gente que dirá que estamos contra los hombres.
No es eso. La mitad de las presentes habéis venido con un hombre.
No nos oponemos a los hombres. Estamos aquí por las mujeres.
Con un hombre presente, la actitud de una mujer cambia.
Sus palabras se adaptan.
Con un hombre, hasta la mujer más culta, sea consciente o no,
censura sus palabras y pensamientos.
Nuestro primer objetivo es recuperar
la libertad de expresión sin importar lo que un tío, jefe o padre piense
entre las mujeres.
La separación de sexos está bien,
pero un periodista quiere cubrir...
¡Ni hablar!
¡A la mierda la prensa!
¡Dejad hablar a las demás!
Si no nos entendemos, no conseguiremos nada.
¡Los hombres con los niños, las mujeres al bar!
Como mujeres, no tenemos pasado
Desde los albores del tiempo Las mujeres
Han sido un continente oscuro
Levantaos, mujeres esclavizadas
Rompamos nuestras cadenas
Levantaos
Mujeres, sumisas y humilladas
Compradas, vendidas y violadas
En cada casa, las mujeres
Son segregadas del mundo
Levantaos, mujeres esclavizadas
Rompamos nuestras cadenas
No te veo todo el día en un despacho.
Te imaginaba...
...haciendo algo más físico.
¿Como qué?
Como profesora de natación.
Te pega. Serio, centrado, pero también físico.
¿A qué te dedicas?
Adivínalo.
- Apenas te conozco. - Tienes dos intentos o te castigo.
Comercial.
No, no soy comercial.
Último intento.
Doctora.
¿Por qué?
Hablas muy bien...
Habrás estudiado mucho.
Y te preocupan los demás.
Menuda tontería.
En absoluto.
Soy profesora.
De español.
¿Cuál es el castigo?
Venir a la reunión del próximo jueves.
Nadie
habla nunca de ellos.
No hay un sindicato de prisioneros.
A no ser que les apoyemos,
todo esto no tiene sentido.
La prensa burguesa no es de fiar.
Le Monde nunca lo publicará.
Tenemos que sacudir las altas esferas.
¿Cuántos artículos se escriben sobre las cárceles francesas?
Ninguno.
Y lo que escribimos, lo rechazan.
Es ridículo.
No podemos censurarnos antes de que lo haga el editor.
¿Cuál es nuestro objetivo? ¿El artículo o Le Monde?
Le Monde lo pondría de relieve.
Trabajamos durante un año
y ahora, para que nos lo publiquen, ¿tenemos que suavizarlo?
Eso es demagogia.
¿Demagogia? Muy gracioso.
Claro que lo es.
Creemos que "las cárceles francesas actuales crean criminales nuevos".
¿Puedes lavarme el vestido azul?
Tráemelo. No voy a buscarlo entre ese desorden.
Tengo que ordenar, pero no tengo tiempo.
Es difícil
liberar a las mujeres del yugo machista y hacer la colada.
¿Qué haría sin ti?
Las mujeres no pueden vivir sin los hombres.
Machista.
Arpía.
Mono.
- Virago. - Negrero.
Sufragista.
- Votas a Pompidou. - No.
No vale decir nombres propios. Si no contestas, pierdes.
No, eso es trampa.
- Hora del castigo. - Para.
He ganado.
Hola.
Delphine, has venido.
Nos lo pasamos genial.
Invadimos el programa de radio de Ménie Grégoire.
Aquello fue el caos. La gente gritaba: "¡Libertad!".
Delphine.
Hola.
¿Cómo estás?
El programa de radio...
Ha sido increíble.
Pensé que le iba a dar un infarto.
La maldita revista no movió un dedo.
"Las 343 zorras son valientes o unas exhibicionistas".
¿El periodista cree que él es valiente?
Sabe lo que hace.
- No te preocupes. No pasa nada. - Lo siento.
"Llamamos a nuestras compañeras para que luchen
por un sueldo decente igual al de los hombres.
Las mujeres no son objetos. Reunión el miércoles 23 de abril".
¿Cómo va la pancarta?
Es la cuarta.
Necesitamos más.
Puede que una más.
Ahora las mujeres se manifiestan
Y al último orgasmo nos enfrentamos
Lesbianas y maricones
Unen a la raza humana
- ¿Estás bien? - Sí.
Tomas la píldora, ¿verdad?
No.
¿Por qué? Estás loca.
Tómala. Yo se lo recomiendo a todas mis alumnas.
Con discreción, para que no me echen.
¿Crees que es demasiado cara?
No, no es eso.
Mi deber como médico es ayudar a las personas a vivir.
Sea quien sea, sin importar la raza,
el sexo o su credo.
Si todos los seres humanos
tienen el mismo valor,
¿por qué, en ese caso, la edad es importante?
Imaginemos que le decimos a los ancianos
que no son seres humanos y que podemos matarlos.
No.
La medicina no está en el bando de la muerte,
sino en el de la vida,
Así que si las mujeres
tienen la suerte de dar vida,
pero desean abortar,
me apetece decirles:
sed responsables.
Cuando conducís,
seguís las normas de circulación.
El pasajero de una embarazada
es la vida.
Un bebé que va a nacer.
- ¡Mi cuerpo no es un coche! - ¡Un ser humano!
Esto es un ultraje.
- ¡Asesino! - ¡Gilipollas!
¡Ya basta!
¡Ojalá tu madre hubiese abortado!
¡Gilipollas!
¡Facha! ¡Tú eres el asesino!
¡Gilipollas!
¡Gilipollas!
Pégalo.
Vamos.
¡Aborto para todas y gratuito!
¿Qué estás haciendo?
¡Rápido, van a llamar a la Policía!
- Libertad para abortar. - Pues no folles.
- ¿Nunca ha follado? - He tenido cuidado.
¿Cómo?
Nos las arreglamos.
Querido Antoine,
París es una ciudad increíble para una chica de campo.
Cambia a diario.
He vivido tres meses en una semana.
He conocido a una chica genial.
Una chica estupenda...
Una chica sorprendente.
Una chica fabulosa.
Se llama Carole.
Perdona, me he equivocado.
- ¿Vienes a la reunión? - Sí.
Es aquí.
Pasa.
- Lárgate. - ¿Me echas?
- No te necesitamos. - Hasta luego.
- ¿Qué tal estás? - Bien.
- ¿Este no es el piso de Carole? - Sí.
De Carole y Manuel.
El tocador...
No está loco.
Tiene una maestría, es muy listo y gracioso.
Pero es gay y sus padres le metieron en un psiquiátrico para curarle.
Me encantan las familias.
- Adeline, no hagas eso. - Tenemos otras prioridades.
Tenemos que centrarnos
en los anticonceptivos y el aborto.
Espera. ¿Mi mejor amigo acaba en un centro psiquiátrico
para que le hagan terapia de choque
o una lobotomía porque no es nuestro objetivo?
No hemos dicho eso.
¿Es legal hacer eso?
Sí, ese es el problema.
Puedes ingresar a un gay en un psiquiátrico.
¿En qué estás pensando?
Es sencillo. Vamos allí y le sacamos.
Lo siento.
No ayudamos a hombres ni a minorías en problemas.
Menuda cara tienes.
Lucho por tu derecho a tomar la píldora, pero tú no me ayudas.
Me decepcionas.
Tenemos que realizar una acción conjunta.
- No podemos descentrarnos. - No será un acto feminista.
No es por la Liberación de las Mujeres.
No lo entiendo.
Adeline os apoya. Siempre está de nuestro lado.
Nunca se cuestiona las cosas. ¿Y ahora no vais a ayudarla?
Gracias. Muchas gracias.
Es su mejor amigo.
Carole. ¿No vienes?
No lo sé.
¿Necesitas el permiso de tu novio?
¿Qué te pasa?
¿Vamos a decepcionar a los demás?
Un grupo se manifiesta y el otro rescata a tu amigo.
¿Por qué has cambiado de opinión?
Para hacer feliz a mi amiga.
Es una razón excelente.
Primero ve por ahí y luego giras en la segunda calle a la derecha.
Al mirar el mapa,
pensé que debía seguir esta línea azul.
Eso es un río.
Tal vez podrías hacerlo en barca, pero no sé yo.
Perdona. Mi marido siempre me dice que soy una inútil siguiendo un mapa.
Sigamos. Ese es el castillo, ¿verdad?
- No. - Ahí dice que sí.
No, mira.
- Estamos aquí, ¿verdad? - No.
Dame la mano.
¡Alto!
No puedo abrir los ojos.
- Hola, tía. - Hola, cariño.
¿Cómo estás?
- Me alegro de verte. - Lo mismo digo.
Esta es mi tía. Hélène.
¿Qué pasa?
Tuvimos un accidente. Nada grave.
¿Estás segura?
Dimos una vuelta tremenda.
¿Quieres beber algo?
¿Estás bien, Guy?
Ha vuelto con nosotros.
Nunca había estado en el sur.
Es raro.
No respires demasiado.
Me refería al paisaje.
En mi casa no es así.
La tierra siempre parece inundada.
Aquí, cuando paseas,
el terreno es firme.
Los pies te rebotan y eso te da impulso.
En mi pueblo, incluso en verano,
se te hunden los pies.
La tierra te traga.
Tienes que luchar por andar.
¿Sabes a qué me refiero?
Sí, creo que sí.
Nunca he hecho judo con tíos. Solo con mujeres.
Es como una ley regional.
- ¿Quieres probarlo? - Gracias.
Mi madre no tiene un sueldo,
ni seguro sanitario ni un talonario.
Pero trabaja de sol a sol.
Cuando hay que tomar una decisión
sobre la granja, nadie le pide su opinión.
Das un paso, le tiras al suelo y le haces una llave en el brazo.
Así puede hacerse muy rápido.
Nunca me lo habías dicho.
Pensé que te aburriría.
¿Estás loca?
Esto es exactamente por lo que luchamos.
Adeline.
- Es vergonzoso. - ¿Por qué?
No quiero contárselo a los demás.
¿Puedo entrar contigo?
Adeline ronca como un camionero.
Si quieres...
Gracias.
La granja no puede seguir así. Tienes que quitársela a tu padre.
Tienes que llevar a cabo...
...una revuelta del campesinado, algo que no se haya hecho nunca.
- ¿Has estado fumando otra vez? - Solo un poco.
Nunca he dicho que quisiera echar a mi padre de su granja.
Eres una cobarde.
Como el 50% de las mujeres.
A los hombres les esperan muchas cosas buenas.
¿Qué estás haciendo?
Vete a dormir a otro lado, por favor.
No pasa nada. Hemos bebido demasiado.
No, solo tú.
Vete, por favor.
"Tenía 16 años y medio.
No me había venido la regla y estaba muy nerviosa.
Le pregunté a una amiga del instituto que me dijo
que estaba embarazada.
Me recomendó un doctor que me atendió
como a una persona adulta.
Me dijo que estaba de un mes.
Me asusté muchísimo.
Me preguntó qué iba a hacer.
No tenía ni idea. Casarme era inconcebible.
Había sido una relación esporádica y ni tenía la dirección del chico".
Hola.
No viniste a la reunión de ayer.
No me apetecía.
Con respecto al otro día...
No me escandaliza ni nada de eso.
Simplemente me sorprendió.
Pero...
Tengo amigas lesbianas, pero yo no soy así.
Yo tampoco.
- Pues ya somos 1242. - Cogeré las pancartas.
- Casi te lo pierdes. - Tranquila.
Estoy tranquila. Coge las pancartas.
¿Estás bien?
Sí, estoy bien.
Cojamos esto primero.
Metedlo todo en el coche.
- Gracias. - Iremos delante.
Tenemos que liderar la manifestación.
Delphine.
Vamos a tu casa.
¿Qué coño es esto?
¿Lo necesitas para demostrar que eres libre?
No intento demostrar nada.
No es que un día decidiera acostarme con una chica.
Simplemente pasó.
Pensé que sería esa sola vez,
pero sigue pasando.
Entonces, ¿lo dejamos?
No te lo diría si quisiera dejarlo.
¿Es solo sexo o estás enamorada?
No tengo ni idea.
No lo sé.
¿Hoy la vas a ver?
No lo sé.
Mentirosa.
Te conozco.
Cuando mientes, la tez se te amarillenta.
Es verdad.
No hay nada definitivo, pero puede que la vea.
Muy bien.
Pues búscate dónde dormir.
No vas a meterte en nuestra cama después de follártela.
Con cuidado.
Bestia.
Déjame en paz.
¡Abajo la sociedad burguesa!
- ¿Qué significa? - Repítelo.
- ¿Qué significa? - Nada.
¿Esos son los pechos?
Exacto, querida.
Hola.
Buenos días. ¿La Srta. Vinatier?
Telegrama para usted.
No lo entiendo.
Si estaba cansado, debería haber parado.
No parecía cansado. Estaba como siempre.
No lo vi venir.
Hace dos días estaba como un roble.
Ya le conoces.
Ayer estaba cargando las lecheras y...
Le vi desmayarse.
Los médicos me lo han dicho.
Estas cosas pasan de repente.
Tenemos suerte de que siga vivo.
¿Crees que tenemos suerte?
Para mí también es difícil.
Yo...
Le he dado vueltas. No tengo alternativa.
Ninguno de mis parientes es hombre. Si yo no lo hago, nadie lo hará.
Estás loca. No puedes recluirte ahí.
Es demasiado trabajo para mi madre.
No podemos permitirnos contratar a una persona.
Acabábamos de empezar algo...
No puedes hacerme esto. Tenemos que vernos.
Voy a ir a verte, ¿vale?
Ahora no. No en estos momentos.
¿Estás bien?
Seguro que volverá.
Se nota que te quiere.
- ¿Qué estás haciendo? - Esperándote. No está bien.
Los hermanos Liégeard ya quieren comprar la granja.
En cuanto se enteraron, vinieron a ver a tu madre.
Olvídate de esos cabrones.
No me lo ha dicho. Que se vayan a paseo.
Has cambiado.
¿Sí?
No lo sé.
Te veo más mujer.
O más parisina, tal vez.
En París me sentía como una paleta y tú dices que soy más parisina.
Oye...
Siento lo de Maurice.
Pero me alegro de que hayas vuelto.
Papá odia que toquemos sus cosas.
Necesito ver las cuentas para ir al banco.
¿Para qué?
Para pagar nuestra parte.
¿Tienes seguro sanitario?
No podemos permitírnoslo. No somos los Giscard.
Nos va a salir caro.
Vale, hablemos de las herramientas que hay que comprar.
¿Estamos de acuerdo en comprar la cosechadora entre todos?
¿Estáis todos de acuerdo?
Es muy cara. Intenta renegociar con el comercial.
- ¿Vuelves a echarte atrás? - No.
Pero no nos sobra el dinero.
Una vez elegido el modelo,
lo dividiremos en partes...
Como siempre hacemos.
- Yo recogeré los cheques. - Antoine los recogerá.
¿Y qué pasa con Maurice?
Yo pagaré su parte.
En ese caso, te pediré una cita en el banco.
No, ya la he pedido yo.
¿Por tu cuenta?
Sí.
Eso es labor del presidente.
Podrías habérmelo preguntado antes.
Quería ahorrar tiempo.
Tal vez, pero así no se hacen las cosas.
Pero si tienes una reunión...
Tendremos que elegir a los conductores.
Tu padre se ha despertado.
- ¿Qué? - Tu padre se ha despertado.
Dicen que todavía está débil,
pero que está consciente y entiende lo que se le dice.
No cojas demasiado.
El paté de jabalí es su preferido. A tu padre le encanta la comida.
Somos un manojo de nervios.
Dale un beso de mi parte.
- Llama a Antoine si sucede algo. - No te preocupes.
¡Dale un beso de mi parte!
Me dijiste que la vida en el campo era dura,
pero a mí me parece genial.
Me levanté a las cuatro para hacerlo todo antes de que llegaras.
¿En serio? Debes de estar agotada.
No, aún me queda mucha energía.
¿Energía para qué?
¡Vamos, en marcha!
¡Para ya!
El agua.
Cuando era pequeña, jugábamos a las mamás y los papás
y besar a los chicos no me gustaba mucho.
Un día, no había suficientes chicos, así que yo hice de papá.
Besé a una chica y aquello me dejó alucinada.
¿Y después?
Después me acosté con una chica.
¿Cuántos años tenías?
Yo tenía 16 y ella 22.
¿Una chica de la región?
No, de ciudad, como tú.
Estaba en el pueblo con sus tíos.
Mis padres se alegraron de que tuviera una amiga
que estudiaba en la universidad de Limoges.
¿Y luego?
Luego, ¿qué?
Hubo algo entre los 16 años y ahora.
Luego, una chica del pueblo me partió el corazón.
Y luego te conocí a ti.
Lo sabía.
Lo sabía, pero no me lo creía.
Esto es patético.
Estás desesperada, me necesitas
y luego te vas un fin de semana con ella.
Debo de estar soñando.
¿Qué quieres? ¿Mi bendición?
No tienes fuerza de voluntad.
Ninguna fuerza de voluntad.
Los compromisos no son solo con tus amiguitas.
También existen en la vida real.
Hola.
Vamos a salir.
Ayúdame.
Dame su albornoz.
Gracias.
De nada.
¿Estás segura de lo que haces?
La dejé y ya la echo de menos.
La echo mucho de menos, ¿entiendes?
Nunca me he sentido así, así que voy a volver.
No tengo alternativa.
Personalmente, me da igual.
Lo que me gustaba era precisamente que no me necesitabas.
¿Qué estás diciendo?
¿Que el amor consiste en apoyar a otra persona?
Con tu nueva y disparatada pasión...
- Tú no eres así, Carole. - Puede.
Ya no lo sé.
Me dejé llevar por mis sentimientos, no por mis pensamientos.
No puedes dejar de pensar.
Mamá.
¿Te importa que se quede aquí una amiga mía de París?
No. ¿Por qué iba a importarme?
Será bueno. Te distraerá un poco.
Entre la granja y tu padre, necesitas divertirte un poco.
Es una compañera, ¿verdad?
Sí.
Acaba de dejar a su novio.
- ¿No tiene hijos? - No.
Pues no es para tanto.
Puede quedarse en el cuarto grande.
Es más cómodo.
Te advierto de que no estaremos en la misma habitación.
¿Por qué no?
No quiero que a mi madre le dé un infarto tras todo lo sucedido.
Tenemos que controlarnos, ¿vale?
Vale.
Papá.
Te presento a Carole. Ha venido a vernos.
Hola, señor.
Delphine me ha hablado de usted. Encantado de conocerle.
Hasta luego.
¿Qué haces en Félix Potin?
No trabajo en Félix Potin.
Pensaba...
No, soy profesora de español. Nos conocimos en un grupo feminista.
¿Un grupo de música?
No, un grupo de cerámica para mujeres.
Sí, los talleres tratan
sobre los materiales.
Trabajamos en lo que sentimos.
Esculpimos, masajeamos...
Usamos arcilla.
Es muy placentero y relajante.
¿Tú haces esas cosas?
Ella también tiene talento.
Ha hecho un montón de pequeñas vasijas.
¿Verdad, Delphine?
¿Esto es el postre? ¿Puedo coger?
- Te pondré un plato. - No se moleste.
¿Ya estás despierta?
- ¿Has pasado mala noche? - No, os acompaño.
- Nos vamos a trabajar. - Lo sé.
- ¿Un café? - Por favor.
No es trabajo para una profesora.
¿Soy demasiado lenta?
Si no fuese mi obligación, no lo haría.
¿En serio?
- Debería sentirte orgullosa. - ¿Orgullosa? ¿Por qué?
Las dos hacéis el trabajo de toda la granja.
Eso demuestra que las mujeres pueden explotar una granja.
Cierto, las mujeres pueden trabajar tanto como los hombres.
Pero no se hace.
- ¿Qué? - Nada.
Es mejor con un hombre, ¿verdad?
¿Qué he dicho?
¿Qué problema tienes con los hombres?
¿Qué pasa?
Es genial lo que haces.
Siéntete orgullosa, Monique.
¡Monique!
¡Ven a bailar!
¡Vamos!
Eso ha sido genial.
Aún no te he tocado.
- ¿Has sentido algo? - No.
Ya verás.
¿Y ahora?
- ¿Le dijiste que ya cogimos el heno? - No entiende nada.
¿Por qué dices eso? Nos oye perfectamente, ¿verdad, papá?
Hemos recogido todo el heno.
Háblale. Le ayudará a recuperarse.
Di lo que quieras. Yo sé lo que veo.
Perdona. Toma esto.
Te toca, Delphine.
¡Vamos!
¡Vamos, Delphine!
- Por Delphine y su amiga... - Carole.
Me llamo Josette.
Por Carole y Delphine.
Salud.
- ¿Te gustaba París? - Sí.
- Hice muchas locuras. - ¿Como qué?
Cosas políticas.
¿En serio?
¿Vais a empezar un koljoz?
Tal vez no, pero lograr un salario digno para las mujeres sería bueno.
Yo tengo el salario de mi marido.
Yo también.
Es bueno que pueda tirar de eso.
Claro.
Eso tiene buena pinta.
¿Quieres una copa?
No, gracias. Ahora no puedo.
Esta noche quiero beber.
Me lo he ganado. Mira.
Una auténtica granjera.
¿Conoces a Delphine desde hace mucho?
De toda la vida.
¿Cómo era de pequeña?
Como ahora.
No se conoce a alguien en tres meses.
No volverá a irse de aquí.
¿En serio?
¿Por qué estás tan seguro?
¿Has visto cómo está Maurice?
Asúmelo, nunca podrá volver a trabajar en la granja.
Delphine se moriría antes de venderla. Lo sé.
Vas a despertar a mis padres.
A tu padre, lo dudo.
- Buenas noches. - Para ya.
Perdona, hemos bebido demasiado...
Descansa. Nos las apañaremos bien nosotras. Te quiero.
No sé si a Delphine le encanta esta vida o...
si no se imagina viviendo otra.
Ella podría hacer muchas cosas.
Su hija es una chica muy lista.
¿Lo sabía?
No tiene un pelo de tonta.
Sabe,
no he venido para hacer heno
ni para disfrutar del campo.
El campo me da igual.
He venido por su hija.
Porque la quiero.
Ya lo he dicho.
La quiero con locura.
Nunca pensé que querría a nadie así.
Ya lo cojo yo.
Delphine.
¿No echas de menos París?
Creo que no.
Pero cuando nos conocimos, la ciudad parecía encantarte.
Porque tú estabas allí.
Si hubieras estado en Marte, me habría encantado Marte.
Sabes cómo hablarle a una mujer.
No pensé que llegaría a echarlo de menos.
La contaminación del tráfico...
Las bocinas...
El primer café de la mañana en una cafetería antes del trabajo.
Entre un obrero y un directivo, todos iguales durante cinco minutos.
Incluso los policías.
Estás estropeando eso, boba.
- ¿En serio? - Déjame a mí.
Hola, Monique.
Hola, Antoine.
¿Cómo estás?
- Hola. - Hola.
A pesar de todo,
sería bueno que se casara con él.
¿Por qué dices eso?
Cuando se marchó a París, pensé
que Antoine encontraría a otra chica, pero ahora que ha vuelto,
¿qué se lo impide?
¿Se lo ha pedido ya?
Está esperando. Es su forma de pedírselo.
¿Seguro que Delphine lo sabe?
Todo el mundo lo sabe.
No está ciega.
Te he buscado por todas partes.
Si no me secuestran las alienígenas, ¿qué más podría pasarme aquí?
¿Por qué estás enfurruñada?
¿Sabes que tu madre cree que te vas a casar con Antoine?
¿Sabes lo disparatado que es eso?
Le gusta pensar eso. Déjala soñar.
"Déjala soñar". La estás engañando.
- ¿Le digo que estamos juntas? - Sí.
¿Por qué no? No podrás mentirle eternamente.
Dejará de pensar que soy una parisina deseosa de volver a la capital.
Tengo que ir poco a poco. Ni se lo imagina.
Claro.
Sigue pensando que tu madre es idiota.
Es muy práctico.
Carole.
Abre la puerta, por favor.
Déjame en paz. Ahórrate tus comentarios.
¿Qué?
¿Qué estás intentando hacer?
Tu madre me pidió que usara esta cosa.
Lo estás haciendo mal.
Le tienes pillado el truco.
Muy bien. Monique te ha adoptado y te da tareas.
Sí, le caigo bien.
Menos mal que no sabe las guarradas que hago contigo.
Se lo dirá a todo el mundo,
"La hija de Maurice es lesbiana. Esconded a vuestras hijas".
No tiene gracia.
Se ha atascado.
No puedo meter la mano dentro.
Yo lo haré.
Aquí viene.
Eso es, buena chica.
Nos has dado un buen susto.
Pintaba mal.
Gracias, Antoine.
- ¿Quieres un café, Antoine? - Por favor.
- ¿Tú también? - Sí.
Ya basta. Quiero volver a París.
Adelante, ya puesta, vuelve con Manuel.
Le dejé, ¿recuerdas? Por ti.
Sí.
¿Alguna vez te has preguntado si quería que vinieras aquí?
¿Qué?
¿Te has preguntado cómo se lo diría a mis padres?
Eso es ridículo.
¡Es un disparate!
No soy como tú. Me importa lo que piensan los demás.
¿Tú también te avergüenzas de mí?
No he dicho ni pío y lo he aceptado todo.
No es que los demás te controlen. Es que tú te controlas a ti misma.
Eres tu propia policía.
- Tu propia policía. - No puedo hacerlo todo a la vez.
Llevar la granja, estar contigo...
No paras de decir
que debemos ser independientes, pero yo lucho por esta granja.
¡Eso es real!
¡Excelente, bravo! ¡Hurra por la pionera!
¡Genial!
¡Luchas más por tu granja que por nosotras, joder!
Eres despiadada, Delphine.
¡He sacrificado mucho por ti!
¿Lo entiendes?
¡Estoy aquí por ti!
¿Ya has encontrado tu sitio, Delphine?
- ¿Todo bien? - Sí.
¿Ves eso?
¿Dónde estabas?
No hemos tomado un trago.
Una máquina estupenda, ¿verdad?
Genial.
Bésame.
¿Qué haces?
- ¿Me utilizas cuando te conviene? - ¿Qué?
Te vi con ella. Sé por qué está aquí.
¿Qué viste?
No me trates como si fuera imbécil. No me gusta.
Para ya.
¿Qué te traes entre manos?
¿Qué buscas?
¿Soy tu coartada?
No se lo contaré a nadie. Tranquila. Me importabas demasiado.
Has tardado muchísimo.
¿Te encuentras mejor?
Mi pequeña india.
Todo se solucionará.
Son las 7.30.
Esto ha aclarado las cosas.
Me cago en la puta.
No me lo creo.
¡Joder!
¡No tiene ni puta gracia!
Como no te habías levantado, ya ordeñé yo las vacas.
Gracias.
Se me olvidó poner la alarma. No volverá a pasar.
Espero que no.
Lo siento.
Me voy al mercado.
Tienes dos horas para hacer las maletas y marcharte.
Quiero seguir como si nunca hubieras estado aquí.
¿A Delphine le parecerá bien?
Es mi casa y quiero que te vayas.
Quiero que te marches.
- Podemos hablarlo. - No.
Mi hija es una chica decente.
Tú la has pervertido, eres...
Eres escoria.
Soy la misma que ha trabajado aquí durante semanas, Monique.
Antes no era escoria.
No lo sabía. Eres una embustera.
- Una pervertida y una embustera. - Sí, te mentimos.
Delphine no quería hacerte daño y yo lo acepté porque la quiero.
Cállate.
Cállate.
¿Quieres contarme los detalles sórdidos?
No quiero saber nada de tus perversiones.
¡No son perversiones!
¿Perversiones? ¡Es tu hija!
¡Fuera! ¡Eres el demonio!
Alto. Para.
Para, Monique, para.
¡Delphine, me marcho!
¡Ya no lo aguanto más!
Ya no puedo más.
¡Me ha echado!
Si tú te vas, yo también.
¡Me voy contigo, Carole!
¡Me voy contigo!
Mamá,
me marcho con Carole.
Nunca me atreví a contártelo, pero espero que algún día lo entiendas.
Perdóname por hacerte miserable.
Siempre os querré a papá y a ti.
Sigo siendo vuestra hija. Delphine.
Adeline no se lo creerá.
Recogeré mis cosas y buscaremos un piso.
El enlace es dentro de 45 minutos.
Ni siquiera hay una cafetería.
Me muero de hambre.
Te llevaré a cenar a un restaurante elegante.
¿No tienes hambre?
La verdad es que no.
Carole, no puedo.
¿Qué?
No quiero hacerte daño, pero no puedo irme.
No puede ser posible. No puedes cambiar de opinión
en menos de una hora sobre algo tan importante.
No puedo hacerlo. No puedo.
Ven conmigo, te lo ruego.
¿Qué probabilidades teníamos de conocernos? ¿Una entre un millón?
¿Una entre dos millones? En el mismo sitio y momento.
Puede que nunca me hubieras visto. Nunca nos habríamos conocido.
Es una señal.
Yo creo en las señales.
Vamos a subirnos a ese tren.
Vamos, el tren no nos esperará.
Vamos. Coge tu maleta.
Vamos.
¿Has perdido el tren?
No, he vuelto.
Me quedo.
¿Has vuelto?
¿Y ella?
Carole ha vuelto a París. No va a volver.
¿Tus padres lo saben?
- ¿No tienes miedo? - No.
¿Me dolerá?
No, no te preocupes.
El doctor usará lo que llaman succión.
Es el método de aborto más sencillo,
más seguro y menos doloroso.
Solo estás de tres semanas. Has venido justo a tiempo.
¿Te ha quedado todo claro?
Sí, creo que sí. Gracias.
Quería saber si has pensado en tomar la píldora.
No lo sé. Tomar una píldora a diario...
Es raro. ¿Cómo funciona?
¿Qué hace?
Te lo puedo explicar si quieres quedarte tranquila.
¿Usted toma la píldora?
No, yo no.
¿Por qué no si es tan buena?
Yo no la tomo
porque no necesito anticonceptivos.
Vivo con una mujer.
¿Te acuerdas de Coralie de hace tres semanas?
Va a quedarse conmigo.
Estaba tan perdida y sin blanca,
que no tuve valor para mandarla a un hostal.
Sigrid...
Eres muy buena.
Eso no es un defecto.
Para ya o se apoderarán de tu vida.
Solo es la tercera vez.
Y me conviene. Hace que me sienta menos sola.
¿Ocurre algo?
No, estoy bien.
Perdona.
Querida Carole.
Espero que te llegue esta carta.
He logrado dejar la granja de mis padres.
No pude hacerlo contigo entonces, pero lo hice varios años después.
He pensado en ti a menudo mientras luchaba por todo esto.
Es increíble lo que has logrado.
Me pregunto por qué luchas ahora, con quién vives y qué haces.
Ahora vivo en el sur y tengo una granja.
Es pequeña, pero es mía.
Ojalá pudiera dar marcha atrás
y volver a aquel día en el tren
y tener el valor que me faltó entonces,
pero eso no es posible.
Lloré mucho después de que te fueras,
pero al menos entendí una cosa: no podemos volver atrás.
Solo podemos avanzar.
Eso es lo que intento hacer ahora.
Con cariño. Delphine.
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