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Creía que erais un Orco.
Si fuera un Orco,
estarías muerta.
Tauriel,
no puedes enfrentarte a treinta Orcos
tú sola.
No estoy sola.
Sabías que vendría.
El Rey está enfadado,
Tauriel. Durante 600 años
mi padre te ha protegido, favorecido.
Has desacatado sus órdenes.
Has traicionado su confianza.
Regresa conmigo,
te perdonará.
Pero yo no.
Si regresara, no me lo perdonaría.
El Rey nunca ha permitido Orcos
en nuestras tierras.
Sin embargo, sí permite que vengan a matar a nuestros prisioneros.
No es nuestra lucha.
Es nuestra lucha.
Esto no acabará aquí.
Con cada victoria, este mal se hará más fuerte.
Si vuestro padre se sale con la suya, será nuestro fin.
Nos esconderemos tras nuestras murallas,
viviremos nuestras vidas lejos de la luz
y la oscuridad descenderá.
¿Acaso no somos parte de este mundo?
Decidme.
¿Cuándo hemos permitido que el mal sea más fuerte que nosotros?
Hola, Bardo. ¿Qué buscas?
¡Tenías un tapiz!
¡Muy antiguo! ¿Dónde está?
¿De qué tapiz estás hablando?
De este.
Eran Enanos, te lo aseguro. Aparecieron
de repente.
Barbas pobladas. Mirada feroz.
Jamás he visto nada igual.
¿Enanos por estas tierras?
- Es la Profecía. - ¿La Profecía?
La Profecía del Pueblo de Durin.
La Profecía.
La Profecía.
La leyenda se hará realidad.
¡Inmensos salones del tesoro!
¡Plata, oro y joyas incalculables!
¿Te imaginas?
¿Puede ser cierto?
¿Ha regresado el señor de fuentes de plata?
"¡El señor de fuentes de plata,
el Rey de piedra tallada,
el Rey bajo la Montaña,
sus tierras verá recuperadas!"
"Los tañidos serán de regocijo
al regresar
el Rey de la Montaña,
mas todo se verá ensombrecido
y el lago arderá en llamas".
Padre, intenté detenerlos.
¿Hace cuánto que se han ido?
- ¿Veis algo? - Bajad la voz.
Cogemos las armas y nos vamos derechos a la Montaña.
Vamos.
Venga, Nori.
Siguiente.
¿Profecía?
¿Quién ha difundido tamaña sandez?
El pueblo, señor.
Se está sublevando.
Dicen que un rey regresará a la Montaña Solitaria.
Y que los ríos volverán una vez más a estar bañados de oro.
¿Ríos de oro? ¡Pamplinas!
Lo que digáis, señor.
Pero la gente cree lo que quiere creer.
Hace mucho que no conocen la riqueza.
Las leyendas les devuelven la esperanza.
¿Estás bien?
Claro que sí.
Salgamos de aquí.
¡Corred!
¡Rápido! ¡Vamos!
¡Suéltame!
¡Vamos!
¿Qué significa esto?
Los hemos cogido robando armas, señor.
Enemigos del Estado, ¿eh?
Unos mercenarios desesperados,
eso es lo que son, señor.
¡Vigila lo que dices!
No sabes con quién estás hablando.
Este no es un vulgar delincuente.
¡Este es Thorin,
hijo de Thrain, hijo de Thror!
Somos los Enanos de Erebor.
Hemos venido a reclamar nuestra tierra.
Recuerdo esta ciudad en los grandes días de antaño.
Flotas de barcos atracados,
repletos de sedas y piedras preciosas.
Esta no era una ciudad abandonada junto a un lago.
¡Era el centro de todo el comercio del Norte!
Haré
que esos días vuelvan.
¡Encenderé de nuevo las fraguas de los Enanos
y riqueza y fortuna
fluirán una vez más de los Salones de Erebor!
¡Muerte!
Eso es cuanto
nos traerás.
Fuego de dragón y ruina.
Si despiertas a esa bestia,
será nuestra destrucción.
Podéis escuchar a este agorero,
pero os prometo
que, si lo logramos,
todos nos beneficiaremos de la riqueza de la Montaña.
¡Tendréis suficiente oro para reconstruir Esgaroth
una y otra vez!
¿Por qué deberíamos creer lo que dices?
No te conocemos de nada.
¿Quién responde por ti?
YoO.
Yo respondo por él.
He viajado mucho
con estos Enanos salvando grandes peligros
y cuando Thorin Escudo de Roble
da su palabra,
la cumple.
¡Atención!
¡Escuchadme!
¡Debéis escucharme!
¿Habéis olvidado lo que le pasó a Valle?
¿Habéis olvidado a los que
murieron en la tormenta de fuego?
¿Y todo por qué?
Por la ambición ciega de un Rey de la Montaña,
tan corrompido por la codicia que no
veía más allá de lo que ansiaba.
¡Orden!
No debemos, ninguno,
precipitarnos en buscar culpables.
No
olvidemos que fue
Girion, Señor de Valle,
tu antepasado,
quien no logró matar a la bestia.
Cierto, señor.
Todos conocemos la historia.
Una flecha tras otra disparó.
Todas errando su objetivo.
No tienes ningún derecho.
Ningún derecho a entrar en esa Montaña.
Si alguien lo tiene, soy yo.
Me dirijo al gobernador
de los Hombres del Lago.
¿Deseáis ver cumplida la Profecía?
¿Deseáis
beneficiaros de la gran riqueza de nuestro pueblo?
¿Qué me decís?
Yo te digo...
¡pienvenido!
¡pienvenido!
¡Y, por tercera vez,
bienvenido,
Rey bajo la Montaña!
Nuestro número es más bajo. ¿Y Bofur?
- Si no está, se queda en tierra. - No tenemos elección.
Si queremos hallar la puerta
a tiempo, no podemos sufrir más retrasos.
TÚ no.
Debemos ir deprisa. TÚ nos ralentizarías.
¿Qué dices? Yo voy con vosotros.
Ahora no.
Estaré ahí cuando se abra esa puerta.
Y veamos los Salones de nuestros Antepasados.
Kili, quédate aquí.
Descansa.
Te unirás cuando estés bien.
Yo me qguedo con él.
Mi deber está con el herido.
Tío,
hemos crecido con historias de la Montaña,
que tú nos has contado.
No puedes arrebatarle
eso,
Lo llevaré a cuestas.
Algún día serás Rey y lo entenderás.
No puedo arriesgar esta misión por el bien de un Enano,
aunque sea de mi familia.
Fili, no seas estúpido.
Tu sitio está con la Compañía.
Mi sitio está con mi hermano.
Por mis barbas, ¿es esa la hora?
Marchad con nuestra benevolencia
y buenos deseos.
¡Y que vuestro regreso nos traiga buena fortuna
a todos!
¡Apartaos!
¿ También se os ha ido el barco?
¡ruera de aquí!
Qué destreza la vuestra, señor.
Vuestra popularidad vive su mejor momento.
Estáis en boca de toda la ciudad.
Ha sido bastante inteligente.
O nuestros amiguitos regresan triunfantes,
en cuyo caso ganaría bastante dinero,
o el querido Smaug va a cenar Enano un par de días.
Y nos los hemos quitado de encima.
¡Esperen!
Por favor, ayúdennos.
- Mi hermano está enfermo. - ¿Enfermo?
¿Es contagioso?
¡Atrás!
¡Alfrid!
- ¡Que no se acerquen! - Por favor.
Necesitamos medicamentos.
¿ Tengo pinta de boticario?
Bastante os hemos dado.
El Gobernador no tiene tiempo
de preocuparse de Enanos enfermos.
Largaos.
Fuera de aquí.
Lo que necesita esta ciudad es una buena purga,
empezando por cierto agitador que tuvo a bien cuestionar mi autoridad.
- Cierto barquero, señor. - Exactamente.
Estoy harto de Enanos, largo.
¡Por favor!
Nadie quiere ayudarnos. Kili está mal.
Está muy mal.
Qué silencio.
No siempre fue así.
Hubo un tiempo en el que estas laderas estuvieron cubiertas de vegetación.
Árboles
mecidos por el canto de los pájaros.
Relajaos, señor Bolsón.
Llevamos viandas, armas y buen paso.
¿Qué es esto?
Antaño, la ciudad de Valle.
Ahora, ruinas.
La desolación de Smaug.
El sol pronto alcanzará el mediodía.
Encontremos la puerta antes de que se ponga.
Por aquí.
¡Espera! ¿Este es el mirador?
Gandalf dijo que nos veríamos aquí...
¿TÚ lo ves?
No tenemos tiempo
para esperar al Mago.
Estamos solos. ¡Vamos!
Dol Gulidur,
la Colina de la Hechicería.
Parece completamente abandonada.
No podía ser de otra forma.
Un hechizo de ocultamiento
pesa sobre este lugar, lo que significa
que nuestro enemigo no está preparado para manifestarse.
No ha recuperado toda su fuerza.
Radagast, necesito que lleves un mensaje a la Dama Galadriel.
Dile que debemos obligarlo a salir.
¿Qué quieres decir?
Voy a entrar solo.
Bajo ningún concepto me sigas.
¿Me das tu palabra?
¡Sí!
¡Espera, Gandalf!
¿Y si es una trampa?
Date la vuelta y no regreses.
Es, sin lugar a dudas, una trampa.
¿Nada?
¡Nada!
Si el mapa dice la verdad,
la puerta oculta se halla sobre nosotros.
¡Aquí arriba!
A eso llamo yo una vista aguda, señor Bolsón.
¡Al mal que aquí se esconde
le ordeno que se manifieste!
¡Le ordeno
que se revele!
El Mago está aquí.
Está deshaciendo el hechizo.
Nos encontrará.
Sí.
Thrain,
hijo de Thror,
mi viejo amigo.
Gandalf.
Una eternidad.
Llevo aquí una eternidad.
Cuánto lamento
haberte dado por muerto.
Tuve un hijo.
Lucharé a tu lado.
Thorin.
Y volverás a verle, amigo.
Salgamos de aquí.
Los Orcos habían tomado Moria.
Estábamos en guerra.
Me rodearon.
El Profanador.
Azog el Profanador
hizo aparición.
Me lo quitaron.
El último de los siete.
Te sacaré de aquí.
No hay salida.
Te detendrán.
¡Las serpientes
te detendrán!
Es una lilusión.
Una simple ilusión.
¿Qué te han hecho?
No les dije nada.
Intentaron obligarme, pero jamás dije una sola palabra.
¿Has mantenido a buen recaudo el mapa y la llave?
Se los di a Thorin.
Sentirás orgullo.
Ha aceptado reclamar Erebor.
¿Erebor?
Recuperará la Piedra del Arca.
Los siete ejércitos de los Enanos
responderán
ante un nuevo rey.
¡Thorin no debe acercarse a Erebor!
¡Nadie debe entrar en esa Montaña!
Debe de ser esta.
La puerta oculta.
¡Que cuantos dudaban de nosotros
lamenten este día!
Vamos allá. Tenemos una llave.
Lo que significa que
habrá una cerradura.
"La última luz del Día de Durin
brilará sobre
el ojo de la cerradura".
Nori.
Se nos va la luz. Vamos.
¡Para! No oigo con esos golpes.
No la encuentro.
¡No está aquí!
¡No está aquí!
¡Echadla abajo!
¡Vamos!
¡Rómpete!
Tiene que romperse.
Nada.
Está cerrada. No se abrirá usando la fuerza.
Una poderosa magia la protege.
"La última luz del Día de Durin
brillará sobre el ojo de la cerradura".
Es lo que dice.
¿Qué se nos escapa?
¿Qué se nos escapa?
¿Balin?
Ya no hay luz.
No hay nada que hacer.
Era nuestra
única oportunidad.
Vámonos, muchachos.
Se acabó.
Un momento.
¿Dónde van?
¡No podéis daros por vencidos ahora!
Thorin.
No puedes darte por vencido ahora.
"Estad cerca de la piedra gris...
cuando llame el zorzal".
El sol poniente.
Y "la última luz del Día de Durin brillará..."
La última luz.
La última luz.
¡La última luz!
¡El ojo de la cerradura!
¡Volved!
¡Volved!
¡Es la luz de la luna! ¡La última
luna del otoño!
¿Dónde está la llave? ¿Dónde...?
Estaba... aquí.
Vamos, pero si estaba aquí.
Estaba justo...
Erebor.
Thorin.
Conozco estos muros.
Estos pasillos.
Esta piedra.
¿Lo recuerdas,
Balin?
Cámaras inundadas por la luz dorada.
Lo recuerdo.
“Aquí yace
el Séptimo Reino del
Pueblo de Durin.
Que el corazón de la Montaña una a todos
los Enanos en defensa de este hogar".
El Trono del Rey.
¿Y qué es eso? Justo encima.
La Piedra del Arca.
Piedra del Arca.
¿Y eso qué es?
Eso, señor saqueador,
es por lo que estáis aquí.
¿No puedes hacer nada?
Necesito hierbas. Algo para bajarle la fiebre.
Tengo belladona. Tengo matricaria.
No me valen. ¿Tienes hojas de reyes?
Es una mala hierba. Se la damos a los cerdos.
¿Cerdos?
Mala hierba.
Vale.
No te muevas.
¿Queréis que encuentre una joya?
Una enorme joya blanca.
Sí.
¿Ya está? Aunque imagino que habrá unas cuantas ahí abajo.
Solo hay una Piedra del Arca.
Y la reconocerás en cuanto la veas.
Vale.
Si te soy sincero,
muchacho,
no sé
qué vas a encontrar ahí abajo.
No tienes que hacerlo. No es ninguna deshonra darse la vuelta.
No, Balin.
Prometí que lo haría
y he de intentario.
No deja de sorprenderme.
¿Qué?
El valor de los Hobbits.
Vete ya.
Te deseo toda la suerte del mundo.
Si hubiera realmente
un dragón vivo
ahí abajo,
no lo despiertes.
Les está esperando.
Están confabulados.
El dragón y el Único.
Démonos prisa.
Llegas demasiado tarde,
Mago.
Se acabó.
¿Dónde está tu Señor?
¿Dónde está?
En todos sitios.
Somos legión.
Es el fin.
Que no escape.
No hay
luz, Mago...
Está aguí.
...que pueda vencer a la oscuridad.
Dile a Thorin
que lo quiero.
¿Lo harás?
¿Le dirás a mi hijo que lo quiero?
¡Se lo dirás tú mismo!
Es demasiado tarde.
¡Sauron!
¿Hola?
No está en casa.
No está en casa.
Mira qué bien.
Bien.
¿Qué?
Piedra del Arca.
Piedra del Arca.
Una enorme joya blanca.
Eso y nada...
Bien,
ladrón.
Te huelo.
Te oigo respirar.
Siento
tu aliento.
¿Dónde estás?
¿Dónde estás?
Vamos,
no seas tímido.
Ven a la luz.
Hay algo en ti.
Algo que
llevas.
Algo hecho de oro.
Pero mucho más
precioso.
¡Precioso!
Aquí estás,
Ladrón de las
Sombras.
No he venido a robarte,
oh, Smaug
el Acaudalado invalorable. Solo quería
contemplar tu magnificencia.
Ver
si realmente eras tan grande como cuentan las leyendas.
No me lo creía.
¿Y ahora sí?
Ciertamente,
las leyendas y canciones
no hacen honor a tu enormidad,
oh, Smaug el Magnífico.
¿Crees que los cumplidos te van a salvar la vida?
Ciertamente no.
Pareces familiarizado con mi nombre.
Pero no recuerdo haberte olido antes.
¿Quién eres
y de dónde vienes,
si no es indiscreción?
Vivo bajo el monte.
¿Sotomonte?
Y bajo montes
y sobre montes me han conducido los senderos.
Y ...
por el aire. Soy quien camina sin ser visto.
Impresionante.
¿Qué más aseguras ser?
Soy...
el Porta Fortuna.
El Hacedor de Acertijos.
¡Hermosos títulos!
Continúa.
El Jinete del Barril.
¿Barriles? Esto se pone interesante.
¿Y qué pasa
con tus amiguitos Enanos?
¿Dónde se esconden?
¿Enanos?
Aquí no hay ningún Enano.
Estás muy equivocado.
No lo creo, Jinete del Barril.
Te han enviado aquí
para que hagas el trabajo sucio, mientras ellos
están ahí fuera agazapados.
Ciertamente,
estás equivocado,
oh, Smaug, la Más Importante, y Grande de las Calamidades.
¡Tienes buenos modales,
para ser un ladrón y
un mentiroso!
Conozco el olor y el sabor de los Enanos.
¡Mejor que nadie!
¡Es el oro!
Los tesoros
los atraen como
a las moscas la carne muerta.
¿Crees que no sabía
que este día llegaría?
¿Que un hatajo de
Enanos falsos
volvería arrastrándose
a la Montaña?
¿Un terremoto?
Eso, muchacho,
es un dragón.
¿Padre?
Viene de la Montaña.
Déjanos.
Llévate a tus hijos.
Marchaos.
¿Y dónde vamos a ir?
No hay donde ir.
¿Vamos a morir, padre?
No, hija.
El dragón
va a matarnos.
No si lo mato yo antes.
El Rey bajo la Montaña está muerto.
Yo le usurpé su trono.
Me he comido
a su gente, como un lobo entre ovejas.
Mato donde
quiero y cuando
quiero.
Mi armadura es de hierro.
No hay acero que pueda perforarme.
Vamos.
¿Una Flecha Negra? ¿Por qué no me lo habías dicho?
No te hacía falta saberlo.
Escúchame atentamente.
Tú distrae a los guardias.
Yo subiré a
la torre y colocaré la flecha en la ballesta.
¡Ahí está!
¡Bardo!
- ¡Apor él! - ¡Rápido! Por aquí.
¡Detenedie!
¡Detenedie!
¡Alto!
¡Bain!
Custódiala. Que nadie la encuentre. Yo me ocupo de ellos.
- No voy a dejarte. - ¡Vete!
Braga.
Estás detenido.
- ¿De qué se me acusa? - De lo que quiera el gobernador.
¿Dónde está?
¿Y Bilbo?
Le daremos más tiempo.
¿Para qué? ¿Para que lo maten?
Tienes miedo.
Sí, tengo miedo.
Temo por ti.
Una enfermedad acompaña a ese tesoro.
Una enfermedad que hizo perder
la razón a tu abuelo.
Yo no soy mi abuelo.
Tampoco eres tú.
El Thorin al que yo conozco habría entra...
No arriesgaré
esta misión por la vida de un... saqueador.
Bilbo.
Se llama Bilbo.
Ha sido Escudo de Roble,
ese asqueroso Enano usurpador.
Te ha enviado aquí
a por la Piedra del Arca, ¿verdad?
No sé de qué estás hablando.
No te molestes en negarlo.
Adiviné su sucio propósito hace tiempo.
Pero eso es lo de menos.
La misión de Escudo de Roble fracasará.
La oscuridad es inminente.
Se extenderá hasta el último rincón.
Te están utilizando, Ladrón
de las Sombras. Solo has sido
un medio para lograr un fin.
El cobarde
Escudo de Roble ha puesto en una balanza
tu vida
y ha visto que no vale nada.
Mientes.
¿Qué te ha prometido?
¿Una parte del tesoro?
Ni que fuera
suyo.
No me desprenderé de
una sola moneda.
Ni de una sola.
Mis dientes
son espadas.
Mis garras, lanzas.
Mis alas,
¡un huracán!
Así que es cierto.
La Flecha Negra no erró.
¿ Qué has dicho?
Decía que tu reputación te precede, oh, Smaug
el Tiránico.
Ciertamente.
No tienes rival en esta tierra.
Casi
estoy tentado de dejar que te la lleves.
Con tal de ver sufrir
a Escudo de Roble.
Ver
cómo lo destruye.
Ver cómo le corrompe el corazón
y le hace perder la razón.
Pero creo que no.
Creo que nuestro jueguecito acaba aquí.
Así que, dime,
ladrón,
¿CcÓómo eliges morir?
¿Padre? ¿Sois vos, padre?
¡No salgas!
¡Agáchate!
¡Escudo de Roble ha escapado!
¡Retirada!
¡Reagrupaos en el puente!
Habéis matado a todos.
Hay más.
Tauriel.
Vamos.
Le perdemos.
Tauriel.
¡Athelas!
¡Athelas!
¿Qué haces?
Voy a salvarle.
- ¡Estás vivo! - Por poco tiempo.
- ¿Y la Piedra del Arca? La Piedra del Arca. - Viene el dragón.
¿La has encontrado?
Debemos irnos.
Thorin.
Thorin.
¡Arderéis!
¡Corred!
¡Vamos, Bilbo!
Vamos.
Sujetadio.
¡Tilda!
Nos hemos zafado de él.
Es demasiado astuto.
¿Y dónde vamos?
Al cuarto del vigía.
Puede que haya una salida.
Está a demasiada altura. Por ahí no tenemos
- opción. - Es nuestra única opción.
Hay que intentarlo.
Vamos.
Había oído hablar de las maravillas de la medicina élfica.
Ha sido un privilegio contemplarlo.
Tauriel.
No te muevas.
No puedes ser ella.
Ella está muy lejos.
Muy lejos
de mi.
Ella camina
bajo la luz de las estrellas en otro mundo.
Solo ha sido un sueño.
¿Crees que podría haberme amado?
No os separéis.
Se acabó.
No hay salida.
Los últimos de los nuestros.
Vendrían aquí
queriendo hacer posible
lo imposible.
Podemos intentar llegar a las minas.
Tal vez sobrevivamos unos días más.
No moriré así.
Encogido de miedo.
Luchando por respirar.
Iremos a las fraguas.
Nos verá. Tan seguro como la muerte.
No si nos dividimos.
Thorin,
jamás lo conseguiremos.
Algunos de nosotros quizá sí.
Llevadle hasta las fraguas.
Mataremos al dragón.
Si esto tiene que acabar con fuego,
abrasémonos juntos.
Por aquí.
Huid.
Huid.
Poneos a salvo.
No hay
donde esconderse.
¡Detrás de ti!
¡Gusano!
¡Vamos!
¡Corred!
¡TU!
¡Aquí!
Lievad el mensaje
a Dol Gulidur.
¡Escudo de Roble ha llegado a la Montaña!
¡Vamos!
Vosotros, venid conmigo.
Por aquí. ¡Es por aquí!
¡Vamos!
¡Thorin!
¡Ve con Balin!
- Thorin. - ¡Vamos!
¡Thorin!
¡Agárrate!
¡Thorin!
¡Venga!
El plan no va a funcionar. Estos hornos están helados.
Tiene razón. No tenemos
el fuego necesario para encenderlos.
¿No?
No esperaba que fuera tan fácil burlarte.
¡Estás
lento y gordo
y decrépito,
babosa!
¡A cubierto! ¡Vamos!
Bombur.
Pon en marcha esos fuelles.
¡Aprisa!
¡Bilbo!
Ahí arriba. Cuando te diga,
baja esa palanca.
Balin, ¿aún puedes preparar esas fogollamas?
SÍ. En un periquete. ¡Venga!
No tenemos un periquete.
¿Y el azufre?
¿Seguro que sabes
lo que haces?
¡Vamos!
¡Ahora!
Llevadle a la Galería de los Reyes.
¡No te detengas!
¡Corred!
¿Crees que
puedes engañarme, Jinete del Barril?
Vienes de la Ciudad del Lago.
Esto es algún
sórdido plan urdido entre esos sucios Enanos
y esos miserables comerciantes de cubas, los Hombres del Lago.
Esos lloricas cobardes,
con sus grandes arcos
y sus Flechas Negras.
Tal vez vaya siendo hora
de que les haga una visita.
¡Ellos no tienen nada que ver!
¡Espera!
¡No puedes ir a la Ciudad del Lago!
Te importan,
¿verdad?
Mira qué bien.
Entonces puedes
verlos morir.
¡Aquí!
Estúpido gusano.
TÚ.
Voy a quitarte lo que robaste.
TÚ
no vas a quitarme
nada,
Enano.
Acabé con tus guerreros
tiempo ha.
He sembrado el terror en
el corazón de los hombres.
Yo soy
el Rey bajo
la Montaña.
Este no es tu reino.
Es el hogar de los Enanos.
El oro de los Enanos.
¡Y buscaremos
venganza!
¿Venganza?
¿Venganza?
¡Yo os enseñaré lo que es la venganza!
¡Escuchadme!
¿No sabéis qué se avecina?
Soy fuego.
Soy
muerte.
¿Qué hemos hecho?
En memoria de Eileen Moran, Jaffray Sinclair y John 'JT' Tamanui,
quienes nos han ayudado a hacer esta película. Descansen en paz.
Traducción: Eva Garcés
[Castilian Spanish]
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