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¿Qué hacés charlando, la concha de tu madre?
¿No escuchaste que tenés que estar en silencio?
¡Silencio!
La concha de tu madre.
¿Qué hacés?
¿Querés que te meta un tiro antes de que llegue el fiscal?
¿Eh?
¡Puto, puto, puto!
¿Qué pasa, loco? ¿No podés dormir?
¿No hablás nada de español?
Es así, si no te rompen las bolas con el reguetón,
entra algún boludo a preguntarte algo.
Después te acostumbrás.
A vos te veo muy mal acá.
-¿Qué hacemos con esta mierda, Foca? -Tirale. ¡Hacelo mierda!
-¿Lo liquido ya mismo a este sorete? -¡Dale!
¿Todo bien, loco?
No sé cómo es en tu país, pero acá si mirás así fijo a una persona,
es mala onda, ¿entendés? Mala educación.
Cerrá los ojos, mirá para otro lado, ¿entendés?
Pedazo de sorete, cagón de mierda.
Se vienen a hacer los mafiosos acá, hijos de puta.
Zafaste que estás en la Argentina, seguro que en tu país
ya estás colgado de los huevos.
Pedazo de mierda, ¿qué mirás?
¿Qué mirás? ¿Querés que te consiga una así?
¿Querés que te consiga una de estas?
Y andá acostumbrándote a la cárcel de acá. ¿Sabés qué hacemos con los chinos acá?
Les gusta hacer arroz con leche.
Vos ponés el arroz y nosotros ponemos la leche.
Te van a regar todo, papá. ¿Sabés cómo te va a quedar el asterisco?
Hijo de puta.
Vago de mierda.
¿Te imaginás una rueda de reconocimiento con estos hijos de puta?
Todos la cara igual tienen.
-¿Qué hacés, Pastor? -¿Qué hacés, Pedro?
Che, ¿tenés una pila?
No, no tengo.
¿Y vos, chinchulín?
No te gastes que no habla nada de español.
Bah, por ahí se está haciendo el boludo.
¿Qué hacés? ¿Hablás chino?
No, lo estoy boludeando. ¿Le pusiste nombre?
Dale, tirame rápido. Nombre de chino.
-Chino Maidana. -No.
-Chino Darín. -Tampoco.
Saja, el Chino Saja.
¡Ahí está! Chino Soja.
Listo, chinito.
Ya estás bautizado: Chino Soja.
¡Rescatate!
A ver, vos, vení. ¡Eh, vos!
¿Sos familiar de él? ¿Sos familiar?
Todos iguales son.
Todos kung-fu, mirá.
Pedazo de mierda.
Mirá para abajo. No te hagas el gil conmigo.
No me hagas calentar de nuevo, ¿eh?
Dale, dejame de romper los huevos. No puedo dormir si me mirás así.
¿Entendés lo que te digo? ¡No me mires más!
La concha de tu madre, chino del orto. La puta que te parió.
¡Ey!
¡Levantate, dale!
¿Dormiste toda la noche acá?
El chino ese del orto no me dejó pegar un ojo.
¿Qué pasó? ¿Te hizo algo?
Se pasó toda la noche mirándome a los ojos como si fuera un... No sé. Una locura.
Está loco, ¿viste la jeta que tiene? Andá a saber por qué cayó en cana, da miedo.
Tiene cara de loco, pero tampoco para tanto.
Agarrá tus cosas y vamos.
O nos van a buscar.
Tenés que pedir ayuda, para eso estamos los amigos.
¡Vamos!
Todos en fila, negros de mierda. ¡Vamos!
¿Vos dormís sentado, no dormís? ¿Cómo es la cosa?
¿No hablás?
Se van derecho a las duchas, y después al comedor.
¡Vamos! ¡Avancen!
Todos menos ustedes.
Las sub 21 va después.
¿Por qué?
Ustedes van aparte porque son una peste contagiosa.
No queremos que San Onofre sea una epidemia.
Si no nos quieren mezclar, ¿por qué no vamos primero?
Primero me vas a tener que chupar la pija.
Tomátela, Capece, puro bla-bla-bla sos vos.
¡Ah, bueno! A ver si tendés la cama antes de que llegue,
esto ya parece cualquier cosa menos un despacho.
Estamos de mal humor.
-¿Cómo querés que esté? -De buen humor.
Imposible. Porque me pedís que me acueste con un viejo choto
para salvarte la carrera a vos. ¿Cómo querés que esté?
No es "para salvarte la carrera a vos", para salvar nuestra carrera.
Nuestros destinos están unidos. Si me voy para arriba venís conmigo,
y si me voy para abajo, también.
¿Por qué no tendré yo una linda conchita para ofrecerle al doctor Ludueña?
-No hace falta ser ordinario, -¡No te hagas la Carmelita Descalza!
-¿Perdón? -Acordate de las fotitos
que una trola que yo sé le mandaba desde acá a Mario Borges.
¿De qué hablás?
Si no sabés de qué hablo, ¿por qué te ponés colorada?
-No. -Mirá que hay que tener estómago
para garcharse a Mario Borges.
Igual no te juzgo porque yo sé lo que es la soledad.
Más ahora que estoy separado y solo, sé lo que es dormir en la cárcel solo.
Lo único que querés es ablandarme para que me acueste con ese viejo de mierda.
Si te garchaste a Mario Borges con la panza y la edad que tiene,
a este viejo te lo chupás todo, no te hagas problema.
¿Quién te dijo que yo me acosté con Borges?
Yo te digo.
Bueno, está bien. Lo voy a hacer.
No solo no sos una cualquiera, sino que sos una heroína.
Te quiero por lo que hacés.
No es que de golpe me crea un sindicalista,
pero hay que poner los puntos.
¿Qué hace mi mujer si me matan como a Rico?
-Se consigue otro. -Dejate de joder.
No vale la pena exponer la vida por un sueldo que es una miseria.
Qué baranda a podrido que hay acá.
Hace dos años que tengo parada la edificación de la casa de Necochea.
No junto ni para ladrillo.
-Por lo menos vas a tener casa de veraneo. -No, nos vamos a vivir allá.
-¿A Necochea? -Sí.
-¿Hay cárcel? -No.
¿Qué vas a hacer en Necochea? Si no sabés hacer otra cosa.
Yo qué sé.
¡A la mierda! ¿Qué pasó acá?
¡Puta madre!
¡Mantené la dignidad, González!
Loco, ¿otra vez esta mierda? ¿No hay otra fruta acá?
¿Nunca una sandía, un kiwi? ¿Algo más tropical? ¡No!
-¿Te creés que estás en un all-inclusive? -Si como eso ahora, me cago todo el día.
Al menos no es como la mandarina que te deja ese olor choto en el dedo.
-A mí me gusta la mandarina. -A vos te gusta el olor a choto.
¿De qué te reís? Te está jodiendo a vos.
Le voy a meter el choto en el orto a ese.
¿Qué te pasa, loco? ¿Qué mierda querés conmigo?
¡Me rompiste los huevos, chino de mierda!
¡Dale, dale!
¡La concha de tu madre!
¡Dale, dale!
¡Dale, boludo, pegale!
Me parece, doctor, que sería mejor que entre yo solo
porque no sabemos con qué nos podemos encontrar.
Por eso quiero entrar, para que no se altere ninguna evidencia.
Pero después no se queje si es impresionable. Abrime nene.
No se preocupe, no me voy a quejar.
¿Qué pasa ahí?
¡Dale, dale, dale!
¿Qué es lo que pasó, Peña?
-El chino le dio alta paliza. -A todo chancho le llega su San Martín.
No voy a tolerar más este tipo de problemas en el establecimiento.
Me lo cambian al oriental de pabellón. No quiero más problemas.
-¿Está claro? -Que venga con nosotros.
Es amigo el chinito ya.
Pero Pastor lo fue a bardear y bueno, acá el Jackie Chan le aplicó su destreza.
Bueno, bueno. No más... ¡Ey!
¡No más patio!
Otro pabe... No entiende un porongo. ¿Cómo...? ¿Qué es? No vi la ficha.
-¿Es chino, japonés? -Chino.
Traeme al chino del pabellón de los evangelistas.
Así hace de traductor y aclara... ¿Cómo se llama? ¿Wan?
-Wan. -Está con salida transitoria.
Pero, carajo. Bueno, entonces que vaya provisoriamente con ustedes.
Llevalo.
-¿No te jode que venga con nosotros? -Dale, dale. Vamos.
¡Dale, dale, dale!
Pelotudo.
¿Qué pasó, Peña? ¿Abarajaste todas las piñas con la cara?
Y el chino está impecable.
Llevátelo.
Vos tenés que pensar que los orientales se crían así, aprendiendo golpes.
Es una boludez, no tiene nada que ver. Me agarró desprevenido.
Igual me cagó a bollazos. El tipo me revoleó por todos lados.
¿Viste quién vuelve? El Pipita.
-No. -Sí.
-¿Vuelve el Pipita? -Creélo.
-Van a tener una leyenda en el patio. -No sé quién es.
No, es un demente.
Se fugó como quince veces y de las maneras más locas.
Y después lo encontraron quince veces de la manera más boluda.
-¿De acá se fugó? -Sí, muchas veces sí.
Ahora no creo que pueda porque quedó ciego, tuvo un accidente.
No se sabe qué le paso, pero yo creo que se quiso fugar otra vez.
Con él te vas a llevar bien.
¿Ya aprendiste a usar el bastón?
Es más lo que me rompe las pelotas que otra cosa.
Pero bueno, ya le voy a agarrar la mano.
No ves un carajo, ¿no, Pipita?
-¿Ahí mejor, mucho mejor? -¡Ni mierda!
Comprate un perro para ciegos.
Dejen de decir pelotudeces, hermano. ¡Te extrañábamos, Pipita!
Y yo ni les cuento, el hospital es peor que la cárcel.
Te tienen en cama todo el tiempo y encima esposado.
Y sí, es una cagada.
-¿Y qué onda? ¿Te vas a rescatar ahora? -¡Ni en pedo!
-¿Y acá qué? ¿Todo igual? -Sí, acá todo igual. Acá no cambia nada.
-¿Sabés qué? -¿Qué?
A Morcilla lo hicieron pedazos, desapareció el loco.
¡Al flor de sorete! ¡Gordo puto!
Ese gordo pecha caca, pedazo de puto.
Gil de mierda, boludo.
Y decime una cosa, ¿quién lo achuró?
No, un loquito. Hace poco llegó, ¿eh? Pastor se llama.
Te va a caer bien, es de los tuyos.
¡Que es de los míos! ¿Qué de los míos?
Esos fantasmas que dicen que se toman el palo, que se van a escapar.
-Ya me está cayendo mejor. -¡Te dije, boludo!
Pipita, te conseguimos un huequito acá para que te tires, ¿sí?
Gracias, viejo.
Vení, Luqui.
¿Qué hacés, Lucas? Hola.
Hola.
-¿Cómo estás? -Bien.
¿Sabés quién soy yo?
Mi papá.
-¿Me dejás que te dé un abrazo? -Sí.
Qué grande que estás.
¿Sí?
¿Nos sentamos?
Vení.
Vení acá conmigo.
-¿Y ese perrito? -Se llama Axel, como yo.
¿Cómo?
A Lucas le pidieron que cambie su nombre por un tiempo.
Está muy bien.
¿Te cuento un secreto?
Acá adentro yo también me cambié de nombre.
Me llamo Pastor acá, en vez de Miguel.
Pero dentro de poco te voy a llevar a un lugar
donde vamos a poder volver a usar nuestros nombres.
Vos, Lucas y yo, Miguel.
¡Chino! ¿Entendés?
Casa. Acá, amigos.
Pabellón, todo bien acá. Chiche bombón acá.
Colombiano.
Barny.
Esta es tu cama, sentate, vení.
Acá, familia, amigos, está todo bien. Chiche bombón.
Sentate, que te sientes acá. Sentate, ahí está.
Sentate, quedate ahí.
Ahí está. Amigo.
Venga.
¿Está seguro que no le entiende una mierda? ¿Que no le entiende nada?
¿Por qué te creés que le hablo así? ¿Porque me gusta?
Es chino este, no entiende una goma.
-¿Entonces para qué lo trajo, huevón? -Porque es amigo.
¿Amigo? Amigo este.
Además, ¿viste cómo pelea?
Es un kung-fu.
Mejor tenerlo de nuestro bando que en contra.
¿Sabés qué vamos a hacer?
Te voy a llevar a un lugar para que estemos juntos, tranquilos.
-Vos y yo. -¿Qué tengo que decirle?
Lo que quieras, no hay algo que tengas que responder.
Vos no te acordás ahora, pero cuando eras chiquito vivíamos juntos.
Cuando vos eras bebito, ¿sabés?
-Cuando estaba mi mamá. -Sí.
Cuando estaba tu mamá y después también.
¿Te acordás de la abuela Élida?
La abuela Élida te cuidaba en su casa cuando yo estaba trabajando.
Después yo te pasaba a buscar y nos íbamos a la noche a casa
a mirar dibujitos, a comer.
Sí se acuerda de Élida. El otro día hablábamos de ella, ¿o no?
No sabés lo bien que está dibujando Lucas.
-¿Ah, sí? -Sí.
-Estuvo decorando toda mi cocina. -Qué bueno.
-Muchos dibujos lindos. -¿La pasaron bien, entonces?
-Sí.
¿Por qué tenés la cara así?
Porque me pelearon hace un rato. Y acá se resuelve todo a las piñas.
¿Y ganaste?
Me parece que no.
Me parece que perdí.
¿Por qué estás acá?
Porque...
Porque me mandé una macana.
Me equivoqué, hice algo que estaba mal. Entonces ahora estoy acá para pensarlo
y para no volver a hacerlo.
Como estar en penitencia.
Muy parecido, sí.
Sos muy inteligente vos.
¿Ya nos podemos ir?
Sí, vayan, vayan.
Vamos a hacer una cosa.
Yo te voy a llevar con Mabel así van al bar a tomar algo.
Yo tengo que hablar con tu papá.
-Después nos vemos, ¿dale? -¿Un licuado?
Dale, un licuado.
-Bueno. -Mabel es mi hermana.
Se conocieron el otro día y se hicieron muy amigos.
Ah, qué bueno.
Bueno, vamos, dale un besito.
Gracias por venir.
Esperame un segundo que ahora vengo. ¿Sí?
-¿Acá? -Sí, esperame acá.
¿Qué hacés, Marito?
Me gustaría saber en qué andan estos dos.
¿Quiénes son?
Ese es el flaco amigo de Diosito que me cae como el orto.
Y la mina que se fue es la licenciada Molinari,
del grupo de asistentes sociales.
¿La conchuda que le prohibió las salidas a Diosito?
Esta cárcel está llena de garcas.
Gorda, no te pongas violenta que después tengo que estar dando explicaciones.
Acabo de enterrar a mi hermano, Mario.
Vos todavía tenés al tuyo, ¿eh? En cambio yo, ¿qué?
Tranquila, gorda, pará un poco.
Yo te entiendo, ya va a pasar.
Necesito que vuelvas a casa. No aguanto más con todo. ¡No puedo, Mario!
Vos me lo decís como si fuera yo el que no quiere volver.
Escuchá.
¿Qué pensás hacer con los que mandaron a matar a mi hermano?
Estamos en eso.
Los quiero muertos Mario, muertos.
Y cuanto antes, quiero que los saquen en pedacitos de acá.
-¿Escuchaste? -Bueno.
Te tengo que pedir un par de cosas que necesito.
Sí, decime.
Los queremos hacer mierda a todos estos hijos de puta.
Sí.
-Pero yo no puedo quedar pegado. -No, mi amor. No.
Me queda poco tiempo acá adentro.
¿Cómo lo encontraste? ¿Dónde estaba?
En la pensión de la que te hablé.
Estuvo todo el tiempo con Carla.
Se fueron primero a Santiago del Estero y después volvieron.
-¿Quién es Carla? -Carla.
La amiga de tu cuñada.
Pobrecito, la puta que lo parió.
Igual estuvo bien, ella lo trató bien, no te preocupes.
Fue una locura que lo hayas traído.
A mí me encanta verlo, me hizo muy bien.
Pero es una locura que lo vinculen conmigo acá. Es muy peligroso, Ema.
-No te preocupes. Dije que era tu sobrino. -¡Igual!
Bueno, ¿qué querías que haga?
Sos su papá, necesitaba verte, saber que estabas vivo,
confiar en mí, saber que le estaba diciendo la verdad.
Es muy duro todo lo que está viviendo.
Está bien, yo no quiero que le pase nada malo.
Acá hay gente que no tiene piedad ni por un nene.
-No va a pasar nada. -Bueno.
Escuchame una cosa, hay un tema. Carla desapareció.
-¿Cómo que desapareció? -Sí, desapareció.
Cuando me vio en la pensión y vio que yo estaba con él se fue.
Lucas está conmigo en mi casa.
-¿Está viviendo en tu casa? -Sí.
Sí, pero le tengo que avisar a las autoridades, no me lo puedo quedar.
No sé si hay algún familiar de Betina...
-No, no. -Algún familiar que pueda hacerse cargo.
No, nadie tiene que saber de Lucas. No, por favor, no.
Pero yo no me puedo quedar con él en forma ilegal.
Es una locura. Es como si fuese un secuestro.
-Él necesita una vida normal. -Ema, Ema.
No, bancame un poquito con esto.
La familia de Betina no tiene nada que ver con Lucas. No les interesa.
Va a terminar en un juzgado de menores, no quiero eso.
¿Por qué le dijiste que se iba a ir con vos?
No es bueno que le mientas, y mucho menos ahora.
-No le estoy mintiendo. -Ah, ¿no?
-No. -Y entonces, ¿cuál es tu plan?
Yo lo que no les perdono es que me hayan puenteado con ese pelotudo de Belardo.
¿Para qué?
¿Empezaron las cosas con él? Síganlas con él, que se las arregle.
No me jodan a mí.
Esta lista de peticiones que le presentaron al procurador,
-¿por qué no me la trajeron a mí? -Sentimos que no nos presta atención.
Amaya, ¿yo no te presto atención a vos?
¿Por qué no te dejás de romper las pelotas?
Lo de Rico fue un caso aislado.
Y tampoco me pongas cara de víctima, cara de pollo mojado.
Porque acá ninguno come vidrio, todos tienen el culo sucio.
Así que si quieren que prenda el ventilador
y entre a desparramar mierda, lo hago.
No me rompan las pelotas.
Perdón, un momento, que estoy con esta mierda.
Hablando con esta mie... Con el procurador...
Resolviendo esta mierda de ustedes.
Otro tema que me piden los muchachos que hable con usted...
¿Podemos entrar proyectores y pantallas para el partido de Argentina?
¿Pero de dónde sacan...?
Esto quisiera saber, ¿de dónde carajo sacan
-los proyectores? -Borges se ofreció.
-¿Borges? -Sí, una donación para San Onofre.
-Después queda acá. -Demagogo hijo de puta.
Entren lo que se les canten las pelotas.
Listo, vayan, fuera. No me rompan más las pelotas.
No quiero más reclamos, no quiero más nada.
Me tienen los huevos al plato estos desagradecidos,
hijos de una gran puta.
Nena, ponete contenta.
Ya arreglé tu encuentro amoroso.
Y decime una cosa, ese vejestorio, ¿no puede llamar él?
¿No puede tener la deferencia, el gesto de llamarme?
Fingí un poco de entusiasmo, hacele creer que te gusta...
Vení, vení.
¡Dejate de joder!
Solo hacé de cuenta que yo soy el promotor de un encuentro amoroso, auspicioso,
y hacele un buen pete.
¿Querés? Melca.
¿Meluza? ¿Naliguetazo?
Tal vez no es chino.
Tiene los ojos así de tanto que le da a la veresunga.
Mirá cómo te hace, está rabioso.
Cómo te gusta, ¿eh?
¡Chino!
¡Casa!
¿Qué dice?
¿La botellita? Sí, tomá tranquilo.
Tomá, tomá, vino. Tomá.
¿La botella? Sí, dale duro.
Como te gusta, ¿eh? Sos completito vos.
Yo pago por ver la cara de Marito cuando vuelva y vea aquí a Jackie Chan.
No le va a gustar la nueva incorporación, huevón.
Y menos ahora.
¿Por qué no te rescatás, colombiano? Siempre igual, mala onda, negativo.
¿No ves que lo mandaron al patio? Tengo derecho a salvarlo del espiedo.
¡Cállese, maricón! ¿Qué tal que lo escuchen? ¡Tonto!
Si no entiende nada boludo, este es chino. ¡Pelotudo!
¡Dame!
Yo me voy a ir, Ema, de acá. Me voy a la mierda.
Yo entré acá solamente para resolver un secuestro, ya está.
Sé que la guita de Borges está acá. Una vez que la consiga...
Lunati me lo dijo, pusieron un rastreador.
Si yo consigo esa guita y me rajo, puedo empezar una vida nueva con Lucas.
Ya sabés lo que pienso.
Pensá que es mucho más arriesgado fugarme, hacerme cargo de mi hijo
y no tener un mango afuera. Vuelvo a caer en cana en dos segundos
y Lucas vuelve a quedar perdido.
Me quiero ir a la mierda. Me quiero ir al Sur y empezar de nuevo.
Pero yo estoy bien ahora, bien de acá de la cabeza, limpio de acá.
Me quiero hacer cargo de mi hijo y quiero estar con vos.
Quiero que vengas conmigo.
-Yo no sé si... -Ema.
Ya sé que todo esto es una locura, que nos acabamos de conocer.
Pero me pasa algo muy fuerte con vos.
Me voy a hacer cargo de tu bebé, si vos querés.
Quiero que estemos los cuatro juntos, ¿entendés?
¿Quién anda ahí?
Pastor.
Pipita.
Ah, ¿qué hacés?
Me dijeron que me acovache acá con vos en lugar del chino que te fajó.
Sí, sí, está bien.
Igual, no soy peligroso.
Va a ser muy difícil que te pueda calzar una piña.
-Me hablaron de vos. -Ah, ¿sí?
-Sos toda una leyenda acá en el patio. -Uh, sí.
Una leyenda muerta, mirá cómo quedé.
-¿Querés? -¿Qué es?
-Vodka. -¡Sí!
¡Cómo extrañaba esta mierda!
¿No ves nada de nada?
Nada. Una mierda.
¿Qué te pasó, loco? ¿Cómo perdiste la vista?
Boludeando en el taller de la herrería.
-¿De qué color? -Blanco.
-Hola. -Hola.
-¿Cómo va? -Bien.
¿Ese es el señor de las fotos?
Es él.
¿Todo bien? ¿Qué andás haciendo?
-Jugando al Veo Veo. -Muy bien.
Tengo que quedarme un rato más porque tengo unas reuniones.
Bueno, no te preocupes.
Si querés, vamos para tu casa, dejamos las cosas ¿y nos vamos a la plaza?
-¡Sí! -Dale.
Buenísimo. Entonces yo los veo allá.
-Sí. -¿Sí, dale?
-Sí.
¿Podemos hablar un segundo, Ema?
-Permiso. -Sí, pasá.
¿Qué pasa?
Pasa que te llamé un montón de veces, te dejé muchos de mensajes...
¿Te pasó algo?
No, tenía cosas que hacer.
Sabés que hay un rumor en el penal que no lo puedo creer.
Entonces no lo creas.
Mirá que es un momento complicado ahora.
Pedís la destitución de Antín y todos ustedes van a estar bajo la lupa, ojo.
-No tengo nada que ocultar. -¿Segura?
¿Aprendiste a mentir, Ema?
No sé, se dice que estás coqueteando con un interno.
-¿Quién es el pibito ese? -¿Y a vos qué te importa?
-¿Por qué no te vas a la mierda, Gastón? -Te pusiste nerviosa, Ema.
Qué bueno que viniste, porque estás deslumbrante.
Gracias.
Bueno, es mi ropa de trabajo.
A vos todo te queda hermoso. Todo te queda hermoso.
Sos una mujer genéticamente privilegiada.
-Ah, gracias. -¿Y?
-¿Qué te parece? -Muy lindo.
Mi lugar en el mundo, lejos del ruido.
Privado... ¿Champancito?
¡No!
Bueno.
Gracias.
Ahora...
Decime cómo una mujer como vos terminó en un lugar como San Onofre.
Mi tío... Chinchín. Mi tío era celador
de Sierra Chica. Igual, él ya falleció.
¿Fue uno de los que hicieron empanadas?
No, fue la próstata.
Yo en realidad sentí de entrada que había una onda bárbara entre nosotros.
Pero el tema es que no sabía cómo abordarte.
Me encantaron
muy gratamente los mensajitos que me mandaste.
Y las fotos.
-¿Fotos? -¡Sí, fotos!
La foto que me mandaste.
Claro, la foto.
Sé que existe entre ustedes una rivalidad desde hace mucho tiempo.
No me interesa saber ni cuándo ni cómo empezó.
No estoy acá para eso, sino para lograr un acuerdo.
Si tienen algo para decir, se lo pueden decir ahora, con respeto
y como gente civilizada.
Bueno, si no me equivoco, su cuñado fue asesinado
por gente relacionada con el grupo de ellos.
Nosotros no sabemos nada.
Se dice que fue después de un ataque que sufriste en los baños.
y que ordenó Borges.
¿Cuándo? ¿Vos sabés algo?
No, es una novedad para mí eso.
Lo que no es una novedad
es que de ambos grupos hay muertos, heridos, desaparecidos.
Cuando la escala de violencia no se frena a tiempo,
todos pierden, y ustedes eso ya lo saben.
Perdón, vos sabés mucho de las cosas carcelarias, ¿no?
No.
Lo cierto es que no.
Pero si ustedes quieren mejorar su calidad de vida acá adentro,
tienen que respetar ciertas normas de convivencia.
¿O se quieren seguir matando todos los días?
¿Ustedes quieren una convivencia pacífica acá adentro?
¿Sí o no?
Por supuesto, maestro.
Yo, por lo menos. Nosotros.
Nosotros también.
Bien.
Teniendo la palabra de ambos líderes de cada grupo,
podemos sellar ese pacto al viejo estilo.
Si usted es un hombre de palabra, y su palabra vale...
-Sí, claro. -Bien.
Entonces podemos sellar ese pacto con la palabra.
-¿O necesita firmar algo? -No, yo no.
¿Vos?
Yo tampoco.
Bueno.
Está en ustedes.
Tengo tu palabra, ¿no?
Sí.
Lo que necesiten nos dicen, ¿sí?
Bien, pueden ir yendo.
¿Qué?
¿Qué fue eso de la mano?
Estos tipos te tomaron el pelo todo el tiempo, Gastón.
Siempre tan escéptica.
-¿Yo escéptica? -Sí.
-Vos no tenés idea. -No, claro.
No tenés idea quiénes son.
¿Creés que se están poniendo de acuerdo? Por favor.
Había unas enfermeras que estaban un despelote.
Yo no las veía, pero se notaba que estaban buenas.
Les tocaba las tetas como sin querer.
Y decía: "Perdón, señorita, yo soy ciego, no veo nada".
Pero tenían buenas tetitas, duritas.
¿Qué le pasa a este, boludo? La concha de su madre.
No te entiendo una mierda.
¿Qué te pasa, la concha de tu madre? ¡Dejá de hablar, chino de mierda!
¡Pastor!
¡Quieto, Pastor!
¡La concha de tu madre!
¿Qué?
¡Tranquilo, chino!
¡Ay, Octavio!
Tu cuerpo es para recorrerlo y detenerse en cada milímetro de piel.
¿Por qué no me dejás a mí? Dejame, dejame.
-Ahora vas a ver. -¿Sí?
Sí, mirá... tomá.
-¿Ahí te gusta? -Sí.
Esperá, esperá... ahí. ¿Ahí? ¿Está bien?
Sí.
Más duro.
¡Sí!
¿Octavio?
¡Octavio! ¿Octavio...? ¡Octavio!
¿Octavio...? ¡Octavio!
¿Ya terminaste? ¿Es eyaculador precoz el viejo?
En serio, se me está ahogando. No sé qué le pasa.
Me parece que le dio un ataque al corazón. No respira.
¿Qué hago? Decime, por favor.
-Llamá a emergencias y andate. -Ok.
Hola, necesito una ambulancia urgente, por favor.
Es para un señor mayor, que se ahogó...
Sí, parece que le dio un ataque al corazón.
Sí, la dirección es Uruguay...
Uruguay 3452.
Uruguay 3452, piso 12 B.
Sí, por favor.
No sé, no respira. Me parece que no respira.
Muchas gracias.
Por favor.
¿No se cansa más este superhéroe? ¡Basta, por favor, ya me da miedo!
Salta a la una... ¡A la cama, vamos!
A las dos y a las... ¡tres!
¡Vamos! Ahí está.
¿Más tranquilo? Ya me estaba dando un poco de miedo.
-No tengas miedo. -Son buenos los superhéroes, ¿no?
-Sí. -¿Sí?
Si no sería un supervillano, no un superhéroe.
¿Los supervillanos están donde está mi papá?
Donde está tu papá hay gente que se equivocó.
No son supervillanos.
Hay gente que tomó un camino equivocado, pero bueno,
al estar en la cárcel pueden pensar y aprender a ser mejores personas.
Y después decidir qué quieren hacer cuando salgan.
¿Y mi papá va a aprender?
Yo creo que tu papá ya aprendió.
Bueno, vamos a la cama.
Voy a charlar un rato con Mabel
y después vengo a acostarme con vos, ¿sí?
-Bueno. -¿Querés que deje la luz prendida?
Sí. ¿Puedo quedarme a leer algo?
Sí, metete en la cama. Tomá, mirá.
¿Se durmió?
-En eso está, gracias. -Es un amor.
Sí.
Va a ser difícil separarte de él.
No sé si me voy a separar de él.
¿Qué pensás hacer?
No sé, estoy muy confundida.
¿Qué te dijo el tipo este?
Que se quiere ir al Sur y que quiere que me vaya con él.
¿Y cómo va a hacer para ir al Sur?
No sé, dice que tiene un plan, que se quiere fugar...
Yo sé que todo esto es una locura. No me mires así, lo sé.
Sé que recién lo conozco.
Pero hay algo que me dice que puede ser un buen compañero.
¿Estás enamorada?
Eso es lo importante.
Porque el penal, la licencia...
¿Vos estás enamorada como para irte a la mierda con él y con el hijo?
Boludo, ¿qué onda? ¿Qué hacés?
-Hay que matarlos a los Borges. -¿Por qué? ¿Qué te hicieron?
Van a poner pantalla grande para ellos solos.
¿Y a vos qué te importa?
-¿Nos van a dejar afuera? -Vos qué sabés, callate.
Me lo dijo Capece.
¿Vamos a mirar en la televisión esa chiquita?
No, loco, decile al dire que se le va a armar la goma acá.
Antín, la reconcha de tu madre.
¡Eh! ¿Qué hacés, loco?
¿Tanto quilombo por un partido de mierda? Tomátela, rajá.
Después hablamos con Antín y listo. Dale, pasá la pelota.
Dale, guacho.
¿Así que ni puta idea de lo que le pasa al chino con vos?
No, no tengo idea, no.
Yo soy...
No me gusta buscar roña, ¿viste?
No estoy guapeando con nadie, no me meto en quilombo con nadie,
no me interesa eso.
Pero este tipo
me sacó de quicio, ¿viste?
Vos me hacés acordar a mí cuando era pendejo.
¿Por?
Y porque vos no hablás como un tipo que forma parte del encierro
y se resigna a consumirse en la cárcel.
¿Qué quiere decir eso?
Quiere decir que tu cuerpo está acá
pero tu cabeza apunta hacia afuera, como una brújula.
Sí, eso puede ser.
Esas raíces que...
Vos a veces decís que te querés ir a la mierda.
¿Vos sabés cómo perdí la vista yo?
Me dijiste que en el taller de herrería.
No fue así.
Estaba cavando un pasadizo para escaparme.
Ah, me mentiste, entonces.
Y armé un explosivo berreta que me reventó la trucha.
Por boludo y por apurado.
Dicen que te ofrecieron una cárcel con comodidades
y quisiste venir acá, ¿es verdad?
Yo tengo el trabajo casi terminado, Pastor.
Puedo oír el agua que pasa por el canal aliviador y sale a la calle.
Yo tengo la libertad al alcance de la mano.
Ciego, sordo o mudo, yo no me voy a morir acá como un perro.
Pero ahora necesito un compañero.
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