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Original subtitles

Gracias por venir, su señoría.

Siempre vengo a este restaurante.

Hacen unas pastas caseras soberbias.

Palacios, no tengo tiempo que perder.

Verte no me da placer y menos con esa sonrisa estúpida que tenés.

Tengo una hija desaparecida.

Me parece que fue un error contratar a dos lúmpenes como ustedes.

Para usted podemos ser unos lúmpenes, una gentuza del conurbano, ¿no?

Pero usted, su señoría...

Usar su lugar de juez de la Nación para robarle a una banda de delincuentes.

No sé qué es peor.

Vamos al punto.

En el mismísimo momento en que le demos información sobre su hija

usted se estará ahorrando varios millones.

Me parece que es un poco injusto el arreglo que hicimos, ¿no?

¿De cuánto estamos hablando?

300 mil dólares.

Es menos del diez por ciento de lo que está en juego.

La vida de su hija, claro.

Y la de mi hermano, que se está jugando el pellejo.

¿Ustedes saben dónde la tienen a Lunita?

-Depende. -¿Depende de qué?

Depende de si usted está dispuesto a pagar o no.

Ya no depende de si yo estoy dispuesto a pagar o no.

Ahora depende de si yo tengo ganas de dejarte con vida o no.

¡Manos arriba, policía!

Cagó fuego el Morcilla.

Morci. A ver.

¿Se estará haciendo el muertito el gordo bufarreta?

No, está muerto en serio.

Amén.

Que en paz descanse.

¿Ahí qué te pasó?

Me comí un balde de aceite.

Ah, bueno.

Dice mi hermano que lo metamos en el refrigerador que está allá.

Y que si no entra lo cortemos al diome.

¿Qué pasa? ¿Te da impresión cortarlo al gordo?

-No, pero a la muerte la respeto. -Apareció el chupacirios de siempre.

¡Qué cosa con ese defecto que tenés vos!

¡Qué cosa!

Esto tiene que quedar en secreto.

Hasta que mi hermano y el director sepan qué hacer con el cuerpo del Morci.

¿Vamos?

No, mentira. Vamos a llevarlo, dale.

Por fin, hijo de puta.

Parece que es esta.

Nada que ver, era la 17.

-Yo te había dicho la 17. -Yo dije la 17.

Usted dijo que la 17 era la entrada a la villa, huevón.

Véngale.

¿Para usted sí es el Morcilla?

Qué va a ser el Morcilla.

Luna me dijo que era un man gordo y que se le metió.

Te empaquetó esa pendeja. Te vendió pescado podrido.

Usted mismo me dijo que el Morcilla estaba todo cortado.

Sí, se lo hicieron los de la sub-21. Lo vi en la ducha con el brazo lastimado.

Ahí está. Ahí sale Diosito.

Pará, entonces un toquecito antes.

Ahí va.

Se cuidó de las cámaras, hijo de puta.

No, gonorrea. No es el Morcilla.

Y la pendeja te dijo que fue el gordo.

Mucha risa, maricón.

Bingo. Hijo de puta.

Ahí está César.

El que estuvo con la piba, entonces, es el guachín de la sub-21.

Hay que averiguarlo.

-¿La esposa de Gustavo Sosa? -Sí.

¿Qué tal? Yo soy Ema.

-La señora Ema. Gracias por atenderme. -No, por favor.

-¿En qué la puedo ayudar? -Estoy un poco preocupada.

Sé que ustedes hicieron todo bien. Me explicaron todo.

Que no tienen nada que ver me dijo el director.

-Pero... -Vení.

Sentémonos por acá.

¿Qué es lo que pasó?

Mi suegra recibió un llamado de acá de la cárcel.

Mi suegra no está bien, tiene problemas del corazón.

Yo vine el miércoles a visitar a mi marido,

y me dijeron que estaba en el hospital.

Que no tenía nada grave, me dijo el director.

-¿El directo te atendió en persona? -Sí.

Muy atento, el director. Me dijo que él tenía gastroenteritis,

pero que no dijera nada porque era un virus que estaba acá adentro.

Y yo me fui más o menos tranquila.

Pero después recibimos ese llamado. Atendió mi suegra

y le dijeron que era de acá, de la cárcel. Pensó que era Gustavo, pero no.

Era otra persona.

Era alguien que no quiso dar el nombre.

Y dijo que

mi marido está muerto.

Que le pegaron un tiro.

No acá en la cárcel.

Le pegaron un tiro en la calle, me dijeron.

Yo sé que debe ser alguien que le tiene bronca,

que por eso lo dijo.

Pero me quedé preocupada y vine para acá.

Tranquila.

Tranquila, yo te voy a ayudar.

Con vos quiero hablar, Kalina. Te ando buscando.

Mirá, yo no entiendo mucho de método de psicología y todas esas cosas.

Pero por lo poco que sé, estoy seguro de que te estás excediendo.

No pongas cara de boludo.

Ojo con hacerte muy amigo de tus pacientes, ¿me seguís?

No, la verdad que no estoy entendiendo.

Te estoy diciendo

que le filtraste a Diosito Borges el informe de Ema.

Me ofendés con lo que estás diciendo.

-Es una acusación muy grave. -Sí, son acusaciones graves.

Te puedo denunciar por esto. Esto ya pasó a mayores.

Y porque un paciente tuyo amenazó a la licenciada Molinari.

Eso no lo puedo permitir. Permito otras cosas.

Así que tené mucho cuidado.

A ese pelotudo de mierda ponelo en caja. Que no se pase de la raya el falopero,

porque te voy a hacer pagar a vos las cagadas que haga él.

¿Me entendiste?

No me puedo hacer responsable por lo que hace uno de mis pacientes.

Si sos cómplice, sí.

No me asusto fácil, Lunati.

Por las dudas, le aclaro que tomé los recaudos del caso.

No va a pensar que soy tan pelotudo.

Vos sos un pelotudo.

Pero si además tratás de extorsionarme a mí, vos sos el rey de los pelotudos.

Hay varias personas que están al tanto de esto.

Gente discreta que no va a andar contando sus secretos por ahí.

Salvo que de repente suceda algún imprevisto.

¿Te pensás que a mí me preocupa lo que anden contando?

Tengo a mi hija desaparecida. Temo por su vida.

Como si la quisiera, Lunati.

Si le preocupara la vida de su hija ya habríamos hecho un arreglo

y no estaríamos acá perdiendo el tiempo.

Está bien. Les voy a dar ese dinero que ustedes piden.

Parece la decisión correcta.

Mi hermano ya tiene algún dato del paradero de su hija.

-¿Dónde está?

No, no.

No es falta de confianza,

pero me gustaría asegurarme primero el pago de los 300 mil.

Podemos hacer la operación hoy mismo.

Usted mande a buscar el efectivo,

y vamos a unas cuadras que tengo la caja de seguridad.

Quédese tranquilo, su hija está bien.

Apenas me entregue el dinero yo voy a cumplir con el trato.

-¿Entonces saben dónde está? -No, no dije eso.

Dije que vamos a cumplir con nuestra parte del trato.

Andate.

¡Andate!

Maricón, te venimos a embarazar.

Te vamos a hacer una preguntita, puto.

Esta mañana en el depósito usted se encontró a un mancito.

-Tenía una capucha. ¿Quién era? -Yo qué sé, gato. ¿Qué me preguntás a mí?

¿Qué hacés, guacho? ¿Qué pegás, puto?

-Callate la boca. -Cagón de mierda.

No se haga el maricón que sabe de lo que estoy hablando.

El mancito vino de atrás, usted lo agarró y lo abrazó.

-Dígame la verdad, maricón. -Chupame la pija, gil.

Yo no soy buchón de nadie.

-Callate la boca -Pará, no me pegues, boludo.

Hable pues, gonorrea. Si no lo rompo hasta el culo.

Chupame la pija.

¿Qué onda con César? ¿Qué onda, puto?

Te lo clavo, te lo clavo.

Guarda ese escarbadientes, negro, que ya comí, pirobo.

Tomátelas, dale.

¿Qué mirás, puto?

Tienen los días contados acá.

Tomátela.

Si no sabés contar, colombiano.

Tomátela, puto. Dale.

-Tomátela, gato. -¡Tomátela!

¿Estás bien, guacho?

-¿Estás bien, loco? -Sí.

-¿Estás bien? -Sí, boludo.

Estuve hablando con tu hermana.

Me dijo que no tiene ningún problema de recibirte en su casa.

¿En serio?

Pero si yo nunca le hablo ni nos vemos.

-Va a ser todo un reencuentro entonces. -Sí.

¿Y el marido qué dice? Si nunca me tragó.

No sé, supongo que habrá decidido darte otra oportunidad.

Ella se ofreció.

Mirá, Ema,

la verdad que no quiero pincharte la esperanza ni ser negativo,

pero yo no me veo afuera.

¿De qué voy a vivir? ¿Quién me va a dar trabajo a mí?

El único currículum que tengo es haber estado acá adentro toda mi vida.

Mucha gente te va a ayudar. Ya te dije que tenemos un montón de convenios.

Además con todo lo que aprendiste de carpintería vas a hacer muchas cosas.

Yo te voy a recomendar. Sabés que te quiero mucho.

Sos muy importante para mí.

Sí, pero con mi edad y mis antecedentes, ¿quién me va a dar trabajo?

¿Qué pasa? ¿De qué tenés tanto miedo?

¿Por qué no me contás? Te va a hacer bien.

Tenías la preocupación de dónde ibas a ir cuando salieras.

Eso ya está resuelto.

No sé.

No sé, Ema. No voy a poder.

No.

No sé. Ya ni me acuerdo cómo es estar afuera.

Voy a tener que aprender todo como un chico.

No sé cruzar la calle.

No sé subirme a un colectivo.

Ni mucho menos, hablar con un desconocido.

A veces me imagino cruzando la puerta con el bolso y...

No sé.

A lo mejor estoy mal de la cabeza.

Siento que me están tirando adentro de una jaula.

Además, acá están mis amigos, mi familia del corazón.

Estás vos.

Y yo voy a estar afuera.

Vos también sos mi familia del corazón y lo sabés.

Va a estar todo bien. Tenés que estar tranquilo.

Qué feo puntazo, amigo.

Una boludez, me lo hice yo solo como un forro.

Los Borges están re calientes.

Se metió un loquito en el depósito de limpieza.

Tenía capucha el loco. Me parece que yo a ese gil lo conozco.

-¿Qué querés, loco? -Nada.

Te aviso nomás.

Me cabe que hagas la tuya, Pastor.

No te pongas nunca la camiseta de esos giles.

-Cuidate el culo. -Gracias.

-Ponete cebolla. -¿Qué?

-La cebolla cura más rápido. -Gracias.

-Necesito pedirte un favor. -¿Un favor?

¿Necesitás un favor? Sí, ¿en qué te puedo ayudar?

Necesito que alguien de tu equipo vea a Verruga. Está por salir en estos días.

Lo lamento mucho,

porque en realidad está todo el equipo colapsado con los turnos, ¿sabés?

Te lo pido como un favor personal. Para mí él es muy importante.

Yo intento hablar con él, pero las charlas conmigo no le alcanzan.

Te lo pido por favor. Le vendría muy bien, en serio.

Está muy bien que charles con él, porque... Vos hacés muy bien tu trabajo.

Pero yo en este momento no puedo hacer ningún tipo de favoritismos.

Porque después,

cualquier cosita pequeña que haga, chiquita, mínima,

viene Antín y me salta a la yugular, ¿viste?

-Okay. Te agradezco por nada. -Por favor.

Qué mierda. Estoy necesitando.

Estoy corto de moneda. Mi abogado me está pidiendo.

-Son unas lacras los bogas. -Sí.

¿No sabés cómo garpan acá en los talleres?

En carpintería o...

Una poronga garpan. Encima te sacan todo.

Vení, escuchame.

A ver, pichón, tocá.

Mi hermano está a punto de hacer una movida grosa.

Si querés le puedo preguntar si le hace falta mano de obra.

Dale, listo. Sí.

¿De qué se trata?

Que te cuente él.

-Es más desconfiado que la mierda. -Dale.

-¿Qué sabés hacer vos bien? -De todo, me arreglo.

De todo menos jugar a los dardos.

Peña, lo estuve buscando por todos lados.

Tiene visita.

-¿Quién lo vino a ver, bigote? -La hermana.

¿Tu hermana? ¿Está buena?

Dale, loco. Somos familia.

Acá cargamos todas las variables de comportamiento del establecimiento.

Por ejemplo, el índice de morbilidad. El nuestro: cero.

No se nos murió un solo interno en el año. Somos un establecimiento modelo.

Quiero decir que podemos dibujar como queramos lo de Sosa.

Buenísimo. Porque surgió un problemita.

¿Qué problemita?

Tenemos que poner dos tipos.

¿Cómo dos? ¿De qué me hablás?

El Morcilla.

Se nos fue para arriba.

-¿Qué pasó? -Me hizo calentar.

-¿Qué hiciste con el cuerpo? -En el taller. Lo metimos en el freezer.

El boludo no le puso la traba al capó y se le cayó en el balero.

Podemos decir que fue junto con Sosa. Que se escaparon juntos.

y tuvieron un enfrentamiento.

El famoso ajuste de cuentas.

Lo que vos digas está bien.

Le voy a decir a mi jermu que le dé unos mangos más a la mujer de Sosa

así no rompe las pelotas.

-¿A tu jermu? ¿Te parece? -Son primas lejanas.

Qué familia de mierda tenés.

Pastor. No sabía dónde te habían mandado.

Sin tocarse, por favor. Solo se pueden dar la mano.

Por fin te veo.

-¿Quién mierda sos vos? -Vengo de parte de Lunati.

-¿Dónde está mi hermano? -No sé, me mandaron a mí.

-Me estás haciendo doler, salí. -Decime la verdad.

Tu hermano ya arregló con Lunati.

Pero no quiere dar ningún dato hasta que no le den la plata.

Gracias.

Lunati les va a dar lo que le piden.

Pero no quiere tratar más con tu hermano.

-Quiere que hablemos vos y yo. -Eso no va a pasar.

Vos ya sabés dónde está Luna. Es obvio.

Necesitamos actuar rápido. No podemos perder más tiempo.

Dice Lunati que apela a tu buena fe.

Ustedes hicieron un trato de caballeros. Vos sabés que él va a cumplir.

-¡Por favor! -No.

-Está en juego la vida de la nena. -Arreglé con mi hermano. Pero rápido.

Porque a la pendeja la van a mover.

Y cuando la muevan es la oportunidad de rescatarla. Tienen que estar listos.

De ahora en más, hablás conmigo. Por favor.

-Dice Lunati que no lo defraudes. -A mí no me vengas a manipular con eso.

El único que está pensando en la nena soy yo.

Cuando tenga el dato se lo voy a pasar a mi hermano.

¿Todo bien?

Marito, acá lo tenés.

-Pastor. -Mario, ¿cómo andás?

Sentate.

Ponete cómodo.

Traele un whisky.

-¿Cómo lo querés? -Como vos lo tomes.

-Traé dos. -Bueno.

Gracias.

Me dijo mi hermano que querés trabajar.

-¿No te alcanza el almacén que te dimos? -Sí.

Está bien el almacén. Te lo agradezco.

Pero me aburro un poco vendiéndole a los pibes.

Estoy buscando un laburito más grande.

Un poquito más de acción.

Tenías razón.

Es como nosotros.

¿Viste? Te dije.

Es buena madera el loco

Quiero que sepas que soy un tipo muy generoso con los que laburan conmigo,

con los que se portan bien.

Por eso todos quieren laburar conmigo.

Porque doy oportunidades para que la gente crezca.

Dejá de tocarme, de hincharme las pelotas.

Doy oportunidades para crezcan.

La reparto. Bien.

Entonces pueden llevar una buena vida.

Incluso acá adentro.

Olvidate, Mario. Yo no te voy a defraudar.

Bueno.

-Bienvenido al equipo. -Gracias.

Bienvenido.

Bueno.

Yo quiero sumarte a una movida que estoy armando.

Que si sale bien, la parte tuya serían

80 mil pesos.

¿Te sirve?

Está muy bien.

Te dije que soy un tipo generoso.

Bueno.

Esta movida se trata de trasladar

una mercadería, un paquete que tengo acá adentro en el penal.

Hay que llevarlo un par de kilómetros largos.

Son un par de horas de viaje.

No sé, puede surgir algún inconveniente, pero no creo.

Vení conmigo.

Traé los whisky, Diosito.

De acá adentro, nunca se sale.

El preso es preso para siempre.

Como el policía.

Poli una vez, poli para toda la vida.

Es la marca de la gorra.

En la cárcel te llenás de ilusiones.

Si te portás bien, estás mejor preparado para volver al mundo.

Un mundo de mierda.

Pero es raro salir de acá vivo

y sin ninguna cuchillada que te haya dejado a media máquina.

Y después conseguir laburo.

Ganar para que te alcance.

Y llenarse de ilusiones

o de odio, sin escalas.

La cárcel se te mete tan adentro que cuando salís te la llevás con vos.

¿Me hacés acordar de llevar la plata al colegio? La cooperadora.

-Sí, no te hagas problema. -Dale. Nos vemos a la tarde.

-Nos vemos. Chau. -Gracias.

Vení, mi amor. Ayudame a elegir.

¿Qué?

¿A dónde querés ir? ¿Punta del Este, Córdoba?

¿Al Norte que no conocemos?

No sé. Ya te dije que no tengo la cabeza para irme de viaje. Para nada de eso.

Además, ¿Punta del Este?

No tenemos el permiso para Lucas.

No puede salir del país.

No sé cuántas veces le pedimos a tu hermano que nos firme el permiso.

Bueno al Norte vamos entonces.

¿Al Norte?

Me podés explicar por qué tenemos que salir corriendo de un momento a otro.

Tengo derecho a saberlo.

-Ya te expliqué. -¿Qué?

Apareció una oportunidad para un negocio.

No me explica nada eso.

Confiá en mí.

No te digo que nos vamos a salvar para toda la vida,

pero si sale bien, un par de años vamos a estar tranquilos.

Es ilegal, ¿no?

¿Por eso tenés miedo?

¿Te podés relajar? Está todo bien. No pasa nada.

Nos va a venir bien un descanso.

-Tengo que atender. -Sí, bueno. Atendé.

Yo me llevo esto.

Hola. Lunati.

Deje de estar triste. Arriba ese ánimo, cielito.

-Ya falta poco. -¿Mi papá ya pagó?

No, señorita. Todavía no.

¿Qué está pensando?

Dígame y le hago un regalito.

¿Qué me vas a regalar vos? Esto es una cárcel.

-Acá no se vende una mierda. -Así me gusta, toda bravita.

En pie de guerra. Esa es mi chica.

Hablemos un ratito.

Después le doy algo que le guste.

Pienso en mi papá. No entiendo por qué no paga.

¿Y la mamita?

Murió hace dos años.

Qué cagada.

Si estuviera viva, ya estaría con ella en casa.

¿Y si mi viejo no paga qué hacen?

Tu jefe dijo que le iba a mandar mi cabeza envuelta como regalo.

No. Quédese tranquila.

Usted es mujer. Su cabeza no sirve para nada.

Que chiste boludo.

Aquí nadie la va a tocar.

El único que la toca soy yo.

Quédese tranquila que ya va a volver con su familia.

Si papito juez paga, la soltamos.

El teléfono al que usted llama está apagado o fuera del área de cobertura.

El teléfono al que usted llama está...

¿Podés bajar un poco esa mierda que me está taladrando la cabeza?

¿Qué te pasa, hermano?

Aprendé a convivir. No estás en un 5 estrellas.

Aprendé a convivir vos, la concha de tu madre.

Parece que no tiene un buen día.

Se está tomando muy en serio el papel de poronga.

¿Ahí está bien la música? ¿Ahí no te molesta?

¿Cómo estás? Te quedan unas horas nomás.

Sí. A vos no te voy a mentir, tengo un cagazo.

-¿Cagazo? -Por lo que pueda pasar afuera.

Peor que acá adentro no creo que sea.

Los muchachos me están preparando una despedida. ¿Por qué no venís?

Sí, contá conmigo.

A vos también te invito, pero si cambiás el humor.

Gracias.

¿Y fuiste a la parte esa de la vieja cárcel?

No, ni en pedo me meto ahí.

-¿Te espera alguien afuera? -Sí, mi hermana.

No sé si lo hace con ganas o porque se lo pidió Ema.

Te vas nomás.

¿Vas a volver pronto o pensás morirte antes?

Estás viejo, Verruga.

Tanta libertad de golpe te va a infartar.

Qué país generoso.

Antes a la gente como ustedes la matábamos de joven.

Control poblacional.

Entraban tres, matábamos tres.

Y la manija la teníamos nosotros, los celadores.

Después vino todo este zurdaje de mierda.

Con esta boludez de los derechos de los presos

ahora parecemos mucamos de ustedes.

Decí que tenemos un director con pelotas

que mantiene valores de la vieja escuela.

Así que preparate.

Seguramente te vamos a pegar un buen baile de despedida.

Viejo cagón de mierda.

Ojalá te caguen a tiros en la esquina.

Gracias.

Menos diez.

Tiene mucha suerte.

Sí, una suerte bárbara.

Por eso estoy acá con vos en vez de estar con mis amigas, ¿no?

Mezcle usted que la tiene clara.

Nunca antes vi a una peladita que jugara tan bien a las cartas.

La baraja muy bien.

¿Así es para todo?

-¿Hace cuánto estás acá? -Dos navidades.

¿Por qué eligieron secuestrarme a mí? Tu jefe conoce a mi viejo, ¿no?

¿Estamos jugando a las cartas o a Preguntados?

-Es muy curiosa usted. -Quiero saber.

Su papá era un socio de mi jefe.

Estaba arreglado.

Se hacía el huevón con un par de causas y nos dejaba trabajar.

Pero un día nos cagó el hijo de puta.

Secuestró un cargamento de droga y muchísima plata.

Como dicen acá, se ganó un par de porotos como juez y nos cagó a nosotros.

Lo más hijo de puta es que se agarró toda la plata. Plata que no es de él.

No puede ser.

¿Cómo no? Piense.

Piense si de unos años para acá usted no vivió mejor.

No sabía que los jueces hacían visitas a domicilio.

-A veces las hacemos. -Bueno.

¿Qué merece el honor de su presencia aquí, su señoría?

Mi hija no tiene nada que ver con el problema que tuvimos.

¿Tu hija? No sabía que tenías una hija.

No te hagas el pelotudo, Borges.

Vengo por un arreglo. Devolvémela y hacemos negocio.

Yo no tengo idea de qué me estás hablando.

Si vos querés, yo te negocio lo que necesites.

Últimamente no me está yendo bien.

¿De qué negociación estamos halando?

¿Dónde la tenés? ¿Está bien?

¿Vos tenés idea del calvario por el que yo estoy pasando?

Tengo la sensación de que me estás acusando de algo pero estás errando.

Mirá cuál es mi situación.

¿Qué puedo hacer yo adentro de una celda oscura y triste?

Borges, yo vine limpio.

Fijate.

No tengo cámaras. No traje micrófonos.

Ni siquiera le avisé a la policía.

Entonces, te pido que negociemos como hombres con códigos.

Y sin hijas de por medio.

¿Vos me hablás de códigos? Vos me hacés reír el culo.

¿Quién me paga a mí el tiempo que estuve acá adentro?

Yo no esperaba que me hicieras lo que me hiciste.

Y me lo hiciste porque sos un garca, un sorete.

Los ciclos en algún momento se interrumpen, se terminan.

Yo te dije que iban a ir por vos, que te estaban investigando.

Íbamos a caer todos.

¿Sabés qué pasa, Borges? En algún momento, algún pelotudo tiene que caer.

Ya entendí.

¿Sabés lo que podés hacer con mi guita?

Disfrutarla con toda tu familia.

¿Tu nena tenía un problemita de salud? ¿Le tenías que cambiar los brackets?

Espero que no le toquen un pelo.

-Vos también tenés hijos, ¿no? -Sí.

Y doy cualquier cosa por ellos porque soy un padre de verdad.

Hay otros que por dos mangos se cagan en la tapa del piano, en su propia sangre.

¿Sabés qué? Espero, de verdad, que no le toques un pelo a mi hija.

¿Qué te pasa, Lunati? ¿Estás nervioso?

Chau, Lunati. La puta que te parió.

Esa es mi pícara. Parece que no solo es coqueta conmigo.

-Esa miradita... -Chinchón.

La pillé. Me estaba haciendo trampa. Para ganarme.

Vení un cachito.

¿Te vas a quedar todo el día acá, pelotudo?

-Estaba chillando, Borges. -¿Cómo me vas a nombrar acá?

¿Sabés que si algo sale mal

te vas a encargar vos de meterle el cuetazo en el medio de los ojos?

Así que si te encariñás, problema tuyo, ¿entendiste?

Y no me nombres más.

Hay mucho que hacer. Dale.

Boludo.

-¿Qué te dijo? -Nada.

No me dijo nada.

Prometeme que me vas a cuidar.

Ahí llegaron.

¿Cómo andás?

Vamos, Verruga. Lo que se viene ahora es todo lindo.

Parece un sueño, ¿no? Ya te vas.

Mirá cómo se hace el buenito para que le hagan mimos las chicas.

Che, tené cuidado cuando salís,

te vas a quedar esperando el tranvía y ya no anda más.

Si te parece ver una tele rara es una computadora.

Basta. Pasen, dale.

Siéntense. Vamos a tomar algo.

¡Qué cosa!

Buenas. Licenciada.

-¿Cómo le va? -¿Cómo estás?

Todo bien. Pensé que no lo iba a ver más.

-Dijo que se iba a ir pronto. -Se me extendió un poco la estadía.

-Así que lo vino a visitar su hermana. -Sí.

Qué extraño. En su expediente dice que no tiene familia.

No sé qué dice el expediente.

No sé qué es lo que está ocultando. Pero fíjese,

porque lo mismo que me enteré yo se puede enterar cualquiera.

¿Cómo venimos acá?

Verruga. Mirá.

-¿Qué es? -Hicimos una vaquita con los muchachos.

No.

Agarrá. Es para que tengas algo al salir. ¿Cómo que no?

Fijate lo que hay. Es de todo el pabellón.

Con Sofi también te compramos un regalito.

¡Por favor! Bueno, muchas gracias.

¡Ay, qué lindo!

Alta facha con eso, Verruga.

-Que diga unas palabras. -No.

Sí, dale.

Que diga unas palabras, que hable.

-¡Sí, vamos! -Que diga unas palabras, ¿cómo no?

Bueno, gracias por esto y por todos estos años.

Lo que no encontré afuera, se me dio acá.

Ustedes son mi familia. La familia del corazón.

Estoy seguro que estos fueron mis mejores años.

Bueno.

Cuando ya no esté, espero que todos estén bien.

Porque los voy a extrañar mucho.

Un aplauso para Verruga.

Tomá. Te voy a servir un poquito de esto.

-Servite un poco más. -No, está bien.

Cambiá la cara, Verruga. ¿La pasaste bien al final?

Sí, muy bien.

Con esto ya tenés la cena lista.

Al final ligaste morfi, mimitos de las chicas, unos besos.

Pilcha. Guita.

¿Qué te parece?

Tenés que venir a visitarnos. Tenemos que seguir con las clases de dibujo.

-No sabés lo bien que dibuja. -Ah, ¿sí?

No me invitaron a la fiesta.

Esperemos que esta vez te portes bien. Y no vuelvas por acá.

Si es que te dejan. Dicen que la gente anda linchando delincuentes por la calle.

¿Sabías?

Dejalo tranquilo. Dale.

-No te hizo nada. -¿Qué tenés ahí?

Qué bueno. Es mi talle.

Gracias.

Devolvele la camisa.

-¿Qué te pasa? -Devolvésela.

¿Qué te pasa? ¿Qué te hacés el Robin Hood, pelotudo?

¿Sabés lo que sos? Vos sos un resentido de mierda.

No te dio para ser policía de verdad y te tenés que hacer el loco adentro.

Pero te quiero ver en la calle mano a mano con la delincuencia.

-¿Querés un mano a mano? -¿Yo?

En una hora te espero en el ring.

Mano a mano, vos y yo. Te voy a cagar a trompadas.

¿Qué es el ring?

¿El ring? Es un mano a mano ahí en la sala de visitas.

Capece tiene la técnica de la yuta. Por favor, tené cuidado.

Nadie lo vio perder.

Vamos a ver.

¿Te acordás si puse arriba la medicación? ¿La guardé en la valija? La de Lucas.

Arriba la dejaste.

-¿Dónde? -En el bolso.

Tengo la cabeza... ¿No me acompañás?

-Dale. -Gracias.

Hola.

Pelotudo. ¿Tuviste que ir y hacer lo que quisiste y pedir más guita?

Te fueron con el chisme.

Cortala con la paranoia.

Esa actitud cagona no es tuya.

En la vida hay que jugársela a veces.

Ya me vas a agradecer.

Necesito decirte algo importante. Tenés que venir mañana.

No puedo. Mañana cobro y desaparezco.

Nos vamos de viaje con Betina y con tu hijo.

No pasa nada. Es por precaución.

¿Cómo de viaje? ¿Por cuánto tiempo?

No sé. Hasta que pase esto un poco.

Que recuperen a la pendeja y sea seguro volver.

Apenas me entreguen lo que les pedí les doy la información y van.

Es que hubo un cambio de planes. Necesito que vengas.

Decímelo ahora. No hay tiempo para que vaya.

La cambian de lugar, ¿entendés?

Sí, entiendo.

-¿Sabés a dónde? -Todavía no.

Pero sale a la tarde durante el partido de Argentina.

Yo viajo con ella.

Supongo que mañana tengo la data del lugar.

Okay. Espero tu llamado.

-¿Lucas está bien? -Está muy contento con el viaje.

-Chau. -Hasta luego.

¿En qué estaba?

Ah, sí, que tu hijo...

Concentrate, muñeco, que la vecina ahí sale.

-Su primer viaje en avión. -Escuchame, Fernando.

Si te vas a ir, te pido que vayas a ver a mamá. Asegurate que esté bien.

-Está bien. Voy a ir. Quedate tranquilo. -Llevá guita. Paga por adelantado.

No vaya a ser que tardes en volver y la saquen.

Está bien. Le llevo.

Hablamos mañana.

Cuidate.

Estate muy atento, ¿sí?

¿Entendiste?

¡Olé, olé, olé! ¡Pastor, pastor!

¿Saludo?

¡Dale, dale!

¡Dale una!

Pará, la concha de tu madre. ¡Pará!

¡Pará!

¡Pará!

¡Cuidado!

¡Vamos, vamos!

Y siempre llega el momento en el que uno se siente solo del todo.

Solo con su cuerpo y con su alma.

Lejos de todo.

Y piensa mal.

La cabeza se vuelve una celda que nos agobia.

Son todas pruebas que hay que pasar en este infierno

para que con la misericordia de Dios, los pobres de espíritu, los débiles,

los que no resisten, tengan al menos el perdón de nuestro Señor.

Que Dios perdone tus culpas y te lleve a la vida eterna.

Dulcísimo Jesús,

no seas su juez sino su salvador.

Amén.

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