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LA FURIA DE LOS VIKINGOS
En el a�o 786 de la era cristiana
frente a las costas rocosas de Portland,
en el condado de Dorset,
aparecieron por primera vez tres naves grandes alargadas.
Gigantes rubios sedientos de sangre,
ansiosos de conquista, se esparcieron por la isla,
arrasando toda defensa
y sembrando el terror y la muerte.
Los vikingos invad�an la Breta�a.
Aquel primer desembarco fue seguido por muchos otros.
Y sus naves con proa monstruosa
y velas cuadradas inspiraban terror
con su sola aparici�n.
El gran hacha de hierro
era su arma terrible.
Y desde sus tierras heladas, aquellos feroces, imbatibles,
despiadados pueblos paganos,
se establecieron firmemente en aquellas costas.
Surgieron as� peque�os reinos que adquir�an su poder
de la sangre y la esclavitud.
El �nico soberano vikingo �vido de paz y justicia,
era Arald de los Order.
Por este motivo, el rey Lotar de Escocia
le hab�a encargado al Bar�n Ruthford
que negociase nuevos acuerdos de paz.
�No teng�is miedo!
Abajo, hijos m�os.
�All� est�! �Es el rey Arald!
�A muerte con �l! �Matadle!
Ranco, coge a Erik y Eron.
�Huye y ponlos a salvo!
Mis hijos me vengar�n.
�Qu� matanza!
Vuestro plan ha sido un �xito, Sir Ruthford.
-�Ahora? -S�.
Erik!
Erik!
Erik!
Erik!
Eron!
Eron!
La mala hierba vikinga ha sido arrancada
de suelo brit�nico, sire.
Arald ha muerto.
Y nunca m�s defender� esta bandera.
Basta, Ruthford.
Os reconocemos vuestra victoria,
pero no aprobamos vuestros m�todos de guerra.
Destrucciones, matanzas,
cientos de crueldades no pueden adornar
el escudo de un caballero brit�nico.
Esas son las leyes necesarias de guerra contra los b�rbaros.
Nada justifica la traici�n
de la que os hab�is servido para conquistar el pa�s.
Nuestras �rdenes eran tratar con los vikingos.
Buscar una v�a de entendimiento.
Convencerles de que abandonen nuestra tierra
y contentarse con el dominio sin oposici�n
de los mares del norte.
No se negocia con los b�rbaros, se les destruye.
Responder�is ante Dios y ante los hombres,
por haber desobedecido nuestra voluntad.
Vuestra espada, Ruthford.
Desde ahora, qued�is relevado
del mando de las fuerzas terrestres y navales,
y os preparar�is para comparecer ante el Tribunal de los Condados
para responder de vuestras acciones.
Espero que vuestro arrepentimiento sea tan sincero y profundo
como lo es mi pesar.
�Asesino!
�Ha sido �l �Ha lanzado la flecha!
�Maldito! Fing�a estar muerto.
�Maldito! �Al fuego!
Al fuego
El rey ha muerto.
Viva la reina.
Un ni�o.
No llores, peque�o.
Est� helado.
Mirad.
La marca del jefe vikingo.
Es cierto, pero �qu� importa? Es s�lo un ni�o.
Pobrecito. Dios ha querido que se salve,
y con su infinita bondad le ha enviado a m�
para consolarme de la muerte de mi amado esposo.
He deseado tanto tener un hijo.
Nadie debe saber nunca quien es.
-J�ramelo, Ursula. -Os lo juro, mi se�ora. No hablar�.
EN LA TIERRA DE LOS VIKINGOS VEINTE A�OS DESPU�S
�Est�s loca? No le mires, podr�an darse cuenta.
Esc�chame, Od�n,
nuestro Dios y se�or.
La mujer que pec�, infringiendo los votos
que la convirtieron en tu esposa,
morir�.
El hombre que se atrevi� a arrancarla
de ti y de tu culto, morir�.
Y ahora, cargados con su pecado,
cargados con nuestras culpas,
puedan los cuerpos que te ofrecemos
aplacar tu ira.
Es cierto. Han pecado.
Pero esta condena es injusta e inhumana.
El amor no es un pecado.
Arald, mi padre,
estoy seguro de que les habr�a perdonado.
Sin embargo, yo no lo creo.
No se perdona una traici�n.
Y una vestal que rompe su voto de pureza,
no traiciona nuestra f� en Odin,
no desencadena sobre todo nuestro pueblo
la ira implacable del dios insultado.
No entiendo por qu� les defiendes con tanto fervor.
Eron,
el generoso impulso de tu juventud
conmueve mi coraz�n.
Querr�a estar muerto
para no ver a mi hija expiar su culpa.
Pero no pido clemencia.
Essa ha infringido su juramento como sacerdotisa.
Ha cedido a los dulces halagos
de una pasi�n terrenal.
Ha querido amar.
Y Garian tiene raz�n.
Debe morir con su c�mplice.
Que sean ofrecidos a los buitres.
�A los buitres!
No esperaba volver a verte.
Nada podr�a haberlo impedido.
Nada.
Temo tanto por ti, amor m�o.
No quiero que arriesgues tu vida por m�.
Daya...
tu padre te consagr� al Dios apenas nacer.
�Lo has querido t�?
Y ahora, s�lo por amarnos
hemos provocado la ira...
Los celos de Od�n.
Pero seremos m�s fuertes que �l.
Por favor, no le desaf�es, Eron,
No quiero perderte.
�Qu� es ese ruido?
Me asusta todo.
No tengas miedo.
S�lo un rey podr�a desposarte,
liber�ndote de esos votos.
- Ser� rey. - Tendr�s que luchar.
S�, Daya.
Tengo que hacerlo
y lo har�.
Muerte.
Muerte a la reina Alice y a sus s�bditos.
Unamos las fuerzas
de los guerreros de Escocia,
los de Noruega, Dinamarca, Islandia.
Aplastemos a los bretones
bajo las piedras de sus fortalezas.
El pueblo vikingo dominar�
los mares del norte.
Estoy contigo, Olaf.
Puedes contar con la alianza de mi pueblo.
Los islandeses te seguir�n.
Yo te ayudar�, para hacerme pagar el ojo que he perdido.
Ahora esc�chame, Olaf.
Cada uno de los que hemos respondido a tu petici�n
dispone del mismo n�mero de armas,
de hombres y de naves.
Y puede contar con la ciega obediencia
de soldados fieles y valientes.
Cada uno de nosotros ha dado numerosas pruebas de valor en la guerra.
Pero nadie tiene tu sabidur�a
y tu experiencia.
Ya una vez, hace muchos a�os,
un rey de tu estirpe, fue capaz de plantar su bandera
en suelo brit�nico. Y s�lo la traici�n pudo doblegarlo.
La empresa que afrontamos ahora ser� larga y dif�cil.
Para superarla, es necesaria una cosa...
Que un solo jefe nos conduzca.
- Y tienes que ser t�, Olaf. - �Olaf!
Muchas gracias, Garian.
Os doy las gracias a todos.
La fidelidad que me demostr�is es el premio m�s grande
que pueda coronar la existencia de un guerrero.
Pero estoy viejo.
Y estoy cansado. Y en la guerra
mi sabidur�a valdr�a menos
que la fogosidad de un joven e impetuoso jefe.
Propongo, entonces, al hijo de mi hermano Arald.
Eron tiene el valor
y el coraje de su padre.
Lo siento, Olaf. Eron es joven y todav�a inexperto.
Si reh�sas ponerte al mando, ser� yo quien guie la expedici�n.
Olvidas algo.
Me impulsa un sentimiento mucho m�s profundo.
Vengar la muerte de mi padre y de mi hermano.
Adem�s de hacerte elegir rey.
�Me pertenece por derecho!
�Ves esta marca?
Destellaba en los estandartes vikingos
que ya ondearon en Breta�a.
Fueron los estandartes de mi padre, que le cubrieron de gloria y de sangre.
Lo hemos decidido.
Ser�n los soldados mismos
quienes decidir�n cual de vosotros dos deber� guiarles.
Los jefes de cada tribu emitir�n su voto.
�Garian!
�Garian!
�Garian!
�Garian! �Garian!
�Eron!
�Garian!
�Eron!
�Eron!
�Eron!
�Eron!
�Eron!
- Uno. - Uno.
- Dos - Dos
- Tres. - Tres.
Cuatro...
�Por qu� tan triste?
Daya. �qu� te pasa?
Mi coraz�n est� consternado. Ay�dame.
Con mucho gusto te ayudar�a, si pudiese.
Nacimos del mismo vientre, en la misma noche.
�Qui�n te puede entender mejor que yo?
Eron no deb�a haber puesto su mirada en ti.
Es sacrilegio.
Y t�, Daya, �por qu� has roto el juramento
que nos liga a los dioses?
Porque le amo. Le amo tanto.
Y tiemblas por �l, al saber que va a la guerra.
Tan solo su muerte podr�a lavar tu pecado.
No, Rama, no digas eso.
Se convertir� en rey
y tendr� el poder para deshacer mis votos.
�Es tan fuerte el amor por un hombre
como para arriesgar la vida
esperando que pueda mantener una promesa casi absurda?
...48. ...49.
- 49. - 50 para Garian.
50 para Eron.
Esta es la voluntad de los hombres...
incierta como una cierva que se hubiese perdido.
Apelemos al juicio supremo de los dioses.
Os enfrentar�is en un duelo con las armas forjadas por vosotros mismos.
Od�n le dar� la astucia y la fuerza
a aquel que haya elegido.
�Has o�do, Rama?
�Por qu� gritan as�?
- Voy a ver. - Espera.
�Quieres traicionarte? �Quieres que te maten junto a �l?
- No digas nada. - �Daya, Rama!
Eron y Garian van a enfrentarse en un duelo.
Calma. Calma.
Los combates entre guerreros no nos incumben.
Es la voluntad de los dioses, Eron.
M�talo. Es la ley.
�No!
No puedo matarlo. Es un soldado valiente...
Tiene que luchar a mi lado. Conmigo
Su vida es tuya.
Mi vida es tuya, Eron.
Ahora que tu amo ha llegado a ser tan importante
no se te podr� decir nada.
Calla, hombre sacr�lego.
Nunca he hablado contigo y nunca lo har�.
En virtud de los poderes que me han sido concedidos por Dios
y por mis s�bditos, yo te nombro
Erik, Duque de Helford,
comandante de la flota de mi reino.
Quiera Dios que el toque de la espada de Lotar el grande,
mi amado esposo,
ponga en ti el valor y la sabidur�a del fallecido rey.
En virtud de los poderes que me han sido dados por Dios
y por mis s�bditos, yo te nombro, Duque de Helford,
comandante de las fuerzas navales.
Ese bastardo ha picado.
Ha tomado el mando de la flota.
- �Y vos, Baron? - Organizar� la defensa del castillo.
Ese loco...
Cree que podr� destruir la flota vikinga.
Y no sabe que su nave arder� antes del combate.
�Confi�is en ese hombre?
Como si fuera yo mismo, Bar�n.
Entonces ser� mejor pagarle.
Corre, no hay tiempo que perder.
No tengo valor para acompa�arte.
Una reina no puede llorar delante de sus s�bditos.
Aunque sea su hijo el que marcha a la guerra.
Toma. S�lo es una cruz...
pero te proteger�.
Ya ver�s, Madre, estar�s orgullosa de m�.
Siempre has sido mi orgullo.
Has dado sentido a mi existencia.
Quiz�, un d�a alguien te explicar�
la marca que llevas en el pecho.
- Y ese d�a, espero... - No temas, Madre.
Cuando me adoptaste,
cri�ndome como si fuera tu propio hijo,
me diste todo lo que un hombre puede desear en la vida.
Madre, s�lo quiero ser digno de tu amor.
�Cu�ntos bueyes has tenido que matar
para hacer esas vejigas?
�No veis que son de pollo?
Y qu� haces, �venderlas?
Reid, reid.
En mi opini�n, las naves son ata�des flotantes.
Yo, no importa lo que suceda, estoy seguro de flotar.
- S�, como... - S� lo que quieres decir.
Lo importante es salvar la piel.
�Maldito! Bastardos.
Ten�a 13. Una ha explotado...
�Atenci�n! �Velas a estribor!
Velas a estribor.
�Alerta!
�Velas!
Acelerad el ritmo.
Adelante con las flechas incendiarias.
Acelerad el ritmo, tenemos el viento en contra
y hay que rodearlos para que giren.
Seguid.
Seguid. �R�pido!
Lanzad tantas flechas como pod�is.
Si incendiamos la nave que los dirige
tendremos ventaja respecto a las otras.
�Izad la vela!
Est�n virando a barlovento.
Dejad de remar, vamos.
�Listos para el abordaje!
El viento sopla su vela. No podremos detenerles.
�Garian!
�Malditos!
�D�nde est�s
Duque de Helford?
�Aqu� estoy!
Vikingos, abandonad la nave.
Vamos a puerto.
�Aprisa!
�Vamos!
�Al castillo de Lotar!
�Socorro! �Socorro!
�Salid inmediatamente!
Majestad,
durante estos a�os de paz,
he sido vuestro m�s leal s�bdito.
Pero ahora, os repito,
un matrimonio fortalecer�a la unidad de nuestro pueblo.
Callad.
�C�mo os atrev�is a considerar mis sentimientos...
No hablaba de sentimientos.
Durante muchos a�os hab�is simulado ignorar los m�os.
Majestad,
lo que os propongo es la salvaci�n de vuestro reino.
Por desgracia, la ambici�n os devora.
Os anula el juicio.
Vuestras c�lculos est�n equivocados.
No os necesitamos.
Y ahora, marchaos.
De todos modos,
sigo siendo uno de vuestros m�s leales s�bditos.
�Abajo, abajo! �De rodillas!
Tu venganza se ha completado...
por fin.
S�.
He logrado mi mayor sue�o.
Y sin derramar sangre vikinga.
Gracias al Bar�n Ruthford que nos ha entregado el castillo
y a ti, reina.
Antes de abandonar mi reino
nombrar� un regente.
Y el resto, recordad...
obedecer�is sus �rdenes.
Si intentaseis rebelaros
la rubia cabeza de vuestra reina
llegar�a aqu� en la primera nave vikinga.
Me la llevar� conmigo de rehen
y mi espada no temblar� en el caso de tener que usarla.
Eres un infame.
�Por qu� no te quedas aqu�?
Te volver�as m�s civilizado.
�No crees?
Hasta los criados podr�an ense�arte
c�mo se comporta un ser humano.
Puede que...
acabe siendo yo...
quien, alg�n d�a, te demuestre
lo que es un verdadero hombre.
Quiz� no lo sabes.
B�rbaro.
B�rbaro...
�S�! B�rbaro.
�T� Ruthford!
T� ser�s regente de mi reino.
T�, ejemplo de civilizaci�n brit�nica.
Sin embargo, ten cuidado. Te lo advierto.
No te creas capaz de traicionar a un b�rbaro.
Es peligroso.
�Recu�rdalo! �Recuerda!
�D�nde estoy?
En territorio vikingo.
�De d�nde vienes?
De muy lejos.
Ha transcurrido tanto tiempo desde que embarqu�.
�D�nde est� ahora tu nave?
En el fondo del mar, y mis compa�eros.
�Qui�n eres t�?
�Una mujer o un �ngel?
Si no hubiese o�do tu voz, habr�a pensado que estaba muerto.
No me habr�a importado, si los �ngeles se pareciesen a ti.
�Qui�nes son los �ngeles?
Qu� bonito.
�Qu� es?
Un talism�n. Me protege siempre.
Mira,
tambi�n ha hecho que te encuentre.
Dentro de poco amanecer�. Tengo que irme.
Dime, al menos, qui�n eres.
- D�melo. - No puedo.
�Y si te pidiese volver a verte aqu�?
All�, pasadas esas dunas,
hay un pueblecito de pescadores.
- Te ayudar�n. - No huyas. Por favor.
Hay un hombre.
Nos ha asustado.
No, no teng�is miedo.
Debe ser un n�ufrago.
�Qui�n eres?
�C�mo llegaste aqu�?
Habla. �Tambi�n eres un n�ufrago?
S�, claro. Estaba en la misma nave que yo
cuando una monta�a de hielo nos embisti�, �verdad?
�Qu� hac�is aqu�? Fuera.
Volved al trabajo.
Vamos. Deprisa.
Si eres un buen pescador como �l,
- puedes quedarte con nosotros. - Claro.
Es un gran pescador. Le llamaban "come ballenas".
Nosotros volvemos al mar.
T� puedes quedarte aqu� y cuidar de tu amigo.
S�, s�.
Duque...
�Perdonadme la confianza, Duque,
pero son vikingos! Si supieran qui�n sois...
Present�a que os habr�ais salvado.
�Qu� ha pasado?
�C�mo llegaste aqu�?
�Benditas vejigas!
�Os acord�is en el barco? Todos se re�an.
- S�. - �Qu� pelea
con el pez espada!
Ten�a siete y me pincharon tres.
No, me pincharon cuatro.
He traido comida y agua.
Eres buena, Rama.
Pero hubiese preferido otra cosa.
�Qu�?
El anuncio de que mi fin est� cerca.
La muerte depende de la voluntad de los dioses.
No de la de los hombres.
S�lo si los dioses lo quieren, tu sacrificio se cumplir�.
�Hasta cuando tendr� que vivir as�?
Ya ves.
Ya ni siquiera s� ocultar mis l�grimas.
Ojal� pudiera hacer algo por ti.
Eres sacerdotisa de los dioses.
Puedes implorarles que apresuren mi final.
Y que mi cuerpo in�til
sea arrojado a las aguas para encontrarse con los que ya est�n all�.
Es lo que pido en mis plegarias a Dios.
Pero tampoco me escucha.
Me ha abandonado.
S�lo me ha quedado su cruz.
�Se llama cruz ese talism�n?
�Qui�n te ha dicho esa blasfemia?
La cruz no es un talism�n.
Es el s�mbolo de nuestra f� cristiana.
Sab�a que volver�a a encontrarte.
Tengo los ojos y el coraz�n todav�a llenos de tu belleza.
No he dejado de pensar en ti.
Sabes,
todo hombre, sin darse cuenta, sigue en sus sue�os
la imagen de una mujer.
Ahora mi sue�o se ha hecho realidad.
T� eres esa mujer.
Y no quiero perderte.
Por favor, no hables as�
No puedo escucharte.
D�jame.
Eres cristiano, �verdad?
S�. �C�mo lo sabes?
Esta es la cruz de tu Dios.
- No es un talism�n. - �Qui�n te lo ha dicho?
Me lo ha explicado la reina, que est� prisionera.
�Qu� reina?
La reina Alice de Breta�a.
�C�mo es posible?
S�, nos la han confiado a las sacerdotisas.
Ya ves,
todo se mueve como quiere el destino.
Pude morir en batalla
pero he llegado como n�ufrago a esta tierra.
Para encontrar el amor
y liberar a mi madre.
�Tu madre?
S�.
Ahora comprendo por qu� llora.
Te cree en el fondo del mar
y reza por poder reunirse contigo.
En cambio, te ver� vivo.
Te ayudar� a liberarla.
Ya s� c�mo.
Ma�ana habr� una boda.
Ese ser� el momento oportuno.
- Est�s aqu�. - Duque...
Hola, amigo.
- Perd�n... - Ma�ana habr� una boda.
Todo el pueblo estar� en la ceremonia.
Lo s�. He trabajado todo el d�a prepar�ndola.
- �Nos vamos a divertir? - No.
Te quedar�s aqu�
y aprovechar�s para llevar el bote m�s veloz al pont�n.
Duque, me est�is asustando. Cuidado.
Se ha ido.
- Ma�ana ser� un gran d�a. - Perfecto.
�Por qu� te has burlado de m�?
- �Qu�? - �Por qu� has querido que asistiese a tu boda?
- No te comprendo. -�No te bastaban las l�grimas de mi madre?
Si tu objetivo era hacerme prisionero para hacerle un regalo a tu esposo
aqu� estoy.
Duque de Helford.
- �Eron! - A muerte.
Matadlo.
S�. Matadlo.
Que sea puesto bajo el roble.
Tu sangre no puede correr hoy.
Hoy es un d�a de fiesta para nosotros.
Ser�s ajusticiado ma�ana antes del alba.
Maldito.
�Tienes miedo?
Muy cerca de la oreja izquierda.
- Lo puedo hacer mejor acostado. - Ya veremos.
M�rame. Con el pie.
Rozando la mejilla izquierda y traspaso los maderos.
�Buen tiro!
�Ad�nde vas?
Traigo de beber al prisionero un poco de vino.
- D�melo. - Vino para el prisionero...
No dir�s que no te tratamos bien.
�P�salo!
- D�jame algo. - Ah� va.
Les he dormido.
�Qu� haces aqu�? �Es m�s dulce mi agon�a que tu noche nupcial?
M�rame a los ojos.
�No ves en ellos todo mi amor por ti?
�C�mo has podido dudar de m�?
Has cre�do que era Daya, mi hermana gemela.
�C�mo has podido?
Vamos. Ya he llevado a tu madre al pueblecito de pescadores.
Est� con tu escudero. Por eso yo no estaba en la boda.
Deprisa.
Majestad, el bote est� preparado.
�Qu� pasa?
Eh, despertad. �D�nde est� el prisionero?
La alarma.
Est�n respondiendo de la costa.
Estamos rodeados. Espera, ven conmigo.
Por aqu�.
Es imposible. No puede haber sido Rama.
Le encontrar�, Daya. Estoy seguro.
Y si Rama est� con �l
los matar� a los dos. No merecen piedad.
Ya estamos.
Creo que aqu� no nos encontrar�n, Erik.
Nos escond�amos de peque�as en esta gruta, Daya y yo.
Nadie nos encontr� nunca.
Seguro que por esta parte no han pasado.
Queda el camino del bosque.
�Ay�dalo, s�lvalo, te lo ruego!
�Eron!
La cuerda. �Lanzad la cuerda!
�Deprisa!
�Ah� vienen!
�Han quemado los botes!
�Vamos al puerto! �Sig�mosles!
Es in�til. Est�n demasiado lejos.
Y la noche est� a su favor.
Les encontrar�.
En su tierra.
Pronto.
Mi soberana,
nuestras espadas y las de los nobles de Escocia
est�n preparadas para luchar para devolveros el reino.
Gracias, Bar�n.
Vuestra lealtad es conmovedora, caballeros.
Tem�amos por vos.
Apenas recib� vuestro mensaje, renaci� en m� la esperanza.
Os lo agradezco, necesito amigos como vosotros.
Pero para tomar el castillo de Lotar necesitamos hombres y armas.
Los nobles caballeros que me han seguido son valientes pero pocos.
Mensajeros veloces ya corren por los condados
y estoy seguro de que los pr�ncipes responder�n a mi llamada
y acudir�n con una gran fuerza.
Muerte a Ruthford. Viva la reina.
�Hurra! �Hurra!
Los vikingos. Maldici�n. Ya han desembarcado.
Ataquemos igualmente. No tienen caballer�a.
Quieto. Son demasiados.
Tengo una idea.
�Hab�is visto? No pensaron que se iban a enfrentar a las fuerzas vikingas.
- Esta vez les exterminar� a todos. - Eron.
Te la conf�o, Ruthford. Cuida de ella.
Te est� desafiando, Eron.
T� me salvaste la vida.
Ahora estamos en paz.
No es posible.
�Eres Erik, mi hermano! Mira.
�Mira, Erik! �El mismo s�mbolo!
- �Hermano! �Hermano! - Yo...
Mis valientes soldados,
y vosotros, bravos caballeros de Breta�a,
no m�s odio y discordia entre nosotros.
Hoy es un d�a de alegr�a.
Mirad, este es mi hermano.
�No! �Cuidado!
- �Eron! - �No!
�El rey! �Le han dado a nuestro rey!
�Ataquemos el castillo!
Duque de Helford,
si los vikingos no embarcan
y los pr�ncipes no vuelven a sus lugares de procedencia
Daya morir�.
Tu esposa, Eron, est� en mis manos.
T� me la confiaste.
Su vida depende ahora de tus decisiones
y de las de tu hermano.
Para reflexionar
tendr�is tiempo mientras arda esta llama.
No, Erik.
Quiero a Erik.
Erik...
es extra�o encontrarte
como un bret�n.
Quiz� los dioses lo hayan querido as�.
Su ira se ha calmado.
Erik...
no llores.
No sufras.
Arald, nuestro padre,
ya me llama.
Oigo su voz.
No llores.
T�, Erik t�...
mi hermano,
el Duque de Helford,
acabar�s mi obra.
Eso es lo que los dioses quieren de ti.
Erik me suceder�.
Ser� vuestro rey.
El b�rbaro
est� a punto de morir.
Eron...
Tendr� que cerrar los ojos
sin volver a ver a Daya.
Parecen lobos hambrientos.
Daya, s�lo tenemos una posibilidad de salvarnos,
para ti y para m�.
Tienes que decirles que se vayan.
�Nunca. No lo har� nunca! M�tame si quieres.
Mira que tu muerte ser� lenta y terrible.
Invocar�s tu final como una liberaci�n
como la invocaron todos aquellos que nunca salieron de aqu�.
Quiero a Daya.
T�, �no eres uno de los soldados que montaba la guardia
la noche que estaba atado al �rbol sagrado?
- S�. - Busca a los otros y s�gueme.
�D�nde est�s, mi dulce esposa?
Nunca podr� volver a verte.
Estoy aqu�.
Daya...
S�...
soy yo. He vuelto.
- �C�mo lo has conseguido? - Ruthford me ha liberado.
Un hermoso sue�o...
ha sido un hermoso sue�o,
que no pod�a realizarse.
Los dioses estaban celosos.
- Eron... - As� que han querido castigarme.
El sue�o se har� realidad.
Seremos felices juntos.
S�.
Estaremos juntos para siempre.
Llevar�...
llevar� conmigo
tu recuerdo.
Es una empresa de locos.
Debo intentarlo. No hay elecci�n.
Se est� muriendo y su mujer est� all� arriba.
Esta torre de madera es el �nico camino posible.
C�mo har�s....
Escuchadme.
Que los tambores redoblen a muerte.
Mientras que la antorcha est� encendida
no deber� oirse ning�n otro ruido.
Y en el caso de que no volviese
antes de que su fuego se apague,
atacad despu�s.
�Atacad!
Sin piedad.
Y que se haga venganza.
Daya...
no llores.
Tienes que ser fuerte.
Nosotros dos...
nos volveremos a ver
y seremos felices
como ni�os inocentes.
En los verdes valles de Od�n.
Donde el cielo est� limpio.
Noche y d�a
siempre.
Y las nubes no ocultan la luna...
como ahora.
No puedo...
verte ya.
- �Has o�do eso? - S�.
Ahora es el momento.
�Te obstinas todav�a en callar?
Mira,
cuando caiga toda la arena dentro de este cubito,
su peso levantar� la tapa de la urna.
y este lindo animalito
podr� salir sin problemas de su jaula de cristal.
Genial, �verdad?
Es uno de mis inventos
que ya he experimentado m�s veces con �xito.
Tan pronto como la ara�a est� fuera,
le bastar� un mordisco para hacerte morir entre dolorosos espasmos.
Y ser� una liberaci�n
en comparaci�n con la angustia de la espera.
�Y bien?
Una palabra tuya y estaremos a salvo.
Vete.
En la muerte...
s�lo tengo una compa�era.
Mi espada.
Adi�s.
�Matadlos!
FIN
ignacio para cine-clasico.com
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