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PENSEMOS EN CÓMO VIVIMOS NUESTRA VIDA.
ESTE MUNDO ES UN ESTABLECIMIENTO.
¡UN AJETREO INFINITO!
PASO EN VELA CASI CADA NOCHE
POR EL RUGIR DE LA LOCOMOTORA.
IRRUMPE EN MIS SUEÑOS.
¿Ves ese tren de ahí?
Te quedan unas cuantas paradas...
No hablo inglés.
Si esto fuera un cuerpo,
este sería el corazón.
Esto, Times Square.
Dime, ¿qué es Times Square?
El tiempo no tiene ángulos,
pero sí tiene curvas, y las sigues.
Cada vez que ves a alguien que no es un ángulo obtuso.
Yo no lo soy.
Vivir en Times Square no es solo eso.
Es lo extravagante de saber que eres un neoyorquino de verdad.
Piénsalo.
Hay una plaza, varios edificios,
y en cada edificio hay alguien sentado en la puerta.
Yo soy uno de los afortunados que Dios supo dónde colocar.
Ni en un bloque de pisos, ni de celdas,
ni de una cárcel,
sino en un bloque donde no bloqueo la vida.
Todo depende de lo que quieres ser en la vida
cuando no te cierras a ser obtuso.
Así que te preguntas,
¿de qué va Times Square?
¿Va de la gente?
¿De la vida eufórica que llevamos?
¿O de la iluminación?
Lo más curioso es que nadie se da cuenta
de que ya han estado aquí. Por eso lo llaman Times Square.
Circulas por el tiempo
y nunca reparas en que no hay esquinas.
Sabes que hay una esquina a la que vas a llegar.
Cada punto de inflexión es una esquina.
Pero no sabes hacia dónde te lleva.
Recuerda lo que te digo: el tiempo es inevitable.
Hola, ¿The Grill?
¿The Grill?
¿Estás buscando The Grill?
Reina, lo tienes delante.
Está cerrado.
A la izquierda.
¿Qué?
Sí.
¿Eres amiga de Pedro?
Me apuesto lo que sea a que Pedro no ha llegado aún.
¿A qué hora te dijo?
Ven.
Espera aquí, ahora viene alguien a por ti, ¿vale?
Aquí.
Qué nombre más bonito.
¿Conoces la canción Stella by Starlight?
¿No?
¡Lástima!
Hola.
Tenía una entrevista para camarera a las nueve.
Vale, aquí veo a...
Citlali Posadas a las 8:30
y a Laura Arias a las 9.
Sí, yo soy Laura.
Pues empezamos contigo, Citlali.
Siéntate.
A ver...
Citlali, Citlali... ¿Dónde estás? Aquí.
Aquí tengo tu formulario, perfecto.
Quieres trabajar en la cocina, fenomenal.
¿Cuántos años tienes? No has puesto tu edad.
¿Tu edad es "hum"?
Mayor de edad.
Joder.
Me gusta, me gusta.
¿En Sanborns?
Hostia.
Tenemos a una chef tres estrellas Michelin.
Toma ya. Vale.
No te lo creas, estoy bromeando.
Su SSN.
¡Pues claro!
Los amigos de Pedro son mis amigos.
- Luis, ¿tienes un minuto? - Pues no.
- Hay un problema. - A ver.
- En privado. - No nos entiende.
Creo que me faltan 800 dólares de una de las cajas.
- ¿Crees que te faltan? - Estoy seguro.
He repasado con Trisha el registro y los tickets.
No se lo habrás dicho al señor Rashid, ¿no?
¿Diga? Sí. Buenos días.
Sí, justo me lo... Sí, señor.
- ¿Por qué coño no me lo has dicho a mí? - Él es mi jefe.
Vale, vamos a verlo.
- ¿Qué pasa? - ¿De qué?
- Omar me ha dicho que venga. - Ahora no.
- De puta madre. - ¿Luis?
- ¿Es por los refrescos? - Sí, se ha vuelto a estropear.
- Alguien se la ha cargado. - Lo sé. Se va a enterar.
Yo no la he roto, coño.
- ¿Luis? - A mí no me mires.
No voy a... Luego hablamos.
- Luis. - Yo no he sido.
Luego hablamos, Samira.
- Yo no he sido. - ¡Rashid!
Una mujer pregunta por ti.
Llévate a Citlali al vestuario y a la de ahí fuera, empiezan hoy.
¿Ahora soy guía turística?
Cuando me hablas así, me duele.
Lo siento.
- Qué decepción, Mark. - Lo sé. Opino igual.
- ¡800 pavos! - No.
De que no acudieras a mí.
No hacía falta molestar al jefe. Ahora voy a parecer un...
- Tonto. - ¡Joder!
Buenos días.
Por favor, cierra la puerta.
Boicot.
Eso es lo que es, un boicot.
He repasado el registro. Parece que tenemos un ladrón.
- Qué vergüenza. - Qué vergüenza, estoy de acuerdo.
A mí también me daría vergüenza ser el encargado
y que esto pasara bajo mi responsabilidad.
Parece que sucedió en el turno de noche.
Eso es.
Estas son las cajas uno y dos.
Las cajas tres y cuatro.
Y...
las cajas cinco y seis.
En la caja cinco faltan 823,78 dólares.
Tomad. Mi dinero.
Venga, cogedlo.
Tiradlo a la basura, regaladlo en Times Square.
- Os da lo mismo, ¿no? - No, señor.
Pues tendremos que lidiar con ello.
No voy a llamar a la policía por 800 pavos.
Aquí hay mucha gente con mucho que perder.
Quiero que el propio ladrón confiese.
Quiero que admita que lo ha robado.
Luego le pagaré el finiquito y le despediré.
Sí, señor.
¡Ratón!
Buenos días, señor Rashid.
- Ratón, ¿tú trabajaste anoche? - Sí, señor.
¿Sabes quién se quedó al cierre?
No, señor. Me fui antes.
No lo sé.
¿Quiere que lo averigüe?
- ¡Ratón! - ¿Sí, señor?
Respóndeme a esto:
si solo tienes una cerilla
y entras en una habitación fría y oscura donde hay una chimenea,
una lámpara de aceite y una vela,
¿qué enciendes primero?
¿La chimenea, la lámpara de aceite o la vela?
Dale una vuelta.
Ames, ¿te apetece lo de Kokie's esta noche?
Madre mía, me apetece mucho.
Oye, Samira, ¿qué pasó anoche?
Con Pedro y Max.
No sé, se pelearon.
Pedro es gilipollas. Es que...
¡Eh, cabrón!
¿Quieres una mujer, desgraciado?
¡Qué cabrón!
¡Joder!
La pelea, ¿por qué se peleaban?
Pedro empujó a Max, y se cayó.
Entonces Max pegó a Pedro en la cara.
Le cortó con el anillo. Sin querer.
Entonces Pedro cogió un cuchillo, todo el mundo fue a detenerle
- y ya. - Sí, ¿pero cómo empezó?
No lo sabe.
Un tío en cocina tiene que hacer lo mismo una y otra vez.
Todo el día.
Esta comida de mierda.
¿Qué queréis que haga?
Pues pelearse.
- ¿A que sí, mexicana? - Soy dominicana.
Y una mierda.
Max tiene envidia del mexicano.
- ¿Por qué tiene envidia? - ¿Quién tiene envidia?
Eh, zorra.
Preguntábamos por qué Pedro le sacó un cuchillo a Max ayer.
- Eso, ¿por qué, Jules? - Lo sabes.
Max no ha olvidado a Julia.
¿Por qué no dejas de ser una puta chismosa y me das un cigarro?
- ¡Haz lo de la mano! - ¡El truco!
¡Haz el truco!
¡No soy un puto payaso!
¡Hazlo!
¡Hazlo!
¡Hazlo!
Patético.
¿Sabéis algo de Megan?
Jules.
- La cubres tú esta noche. - No, no puedo.
No creo que venga. Ayer estaba mala.
- No es mi problema. - Mala no, es bulímica.
Me toca medio turno. No puedo.
Lo siento. Te toca turno completo.
Trish, no, no. Tengo que hacer una...
Tengo una cosa esta tarde.
Hazlo en el descanso y vuelve a la noche, como todas.
Sí, pero no sé si podré volver, y le he dicho a Abe que saldría pronto.
Si no puedes trabajar, vete. No me quites tiempo.
- No he dicho eso. - Pues vale.
¡Eh, mexicana! Eres la nueva camarera, ¿no?
- Soy dominicana. - Ven conmigo.
¡Espabilad, son y diez! ¡Todas a la sala ya!
Va, que llegamos tarde.
¿A quién?
No le conozco.
Creedme, eso no es bueno.
Y como también sabéis,
el protocolo es que os tengo que interrogar a todos.
Parece que ha sido alguien de dentro.
Aquí está, la cocina.
No exactamente.
Solo estoy investigando.
Pase lo que pase...
Si alguien sabe algo del dinero,
por mínimo que sea, que lo diga.
Sí, chef.
Solo quiero decir, si me lo permites, chef,
que estoy llevando a cabo una investigación...
Habláis con Luis cuando os llame, contestáis a sus preguntitas
y volvéis enseguida.
Es el peor día para ir cortos de personal, joder.
Ya lo creo. Si me lo permites...
- Volved al trabajo. - Todos a trabajar.
Sí, chef.
¡Oye, mexicana!
¿Dónde te habías metido?
¿Sabes en qué puesto trabajas?
Te busco uno.
- ¡Eh, Samira! - ¿Sí?
¿Qué ha pasado entre el mexicano y el americano?
- ¿Tú también? - ¡Venga, cuenta!
- ¡Va! - ¿Qué pasó?
Cuando el chisme le llega a las ratas es cuando estamos jodidos.
¡Va, por favor, cuenta!
- ¡Teníamos un trato! - No tengo tiempo para eso.
Peterson y Jonas. Sé buena con ellos, ¿vale?
Vamos.
¿Por qué se pelearon?
Este es Nonzo.
Es el repostero.
Stella by Starlight, no hay trabajo en postres.
Esta estación está completa, ¿vale?
Otra estación.
Ensaladas. Yo. Yo sola.
Este es Martin. Hace las pizzas.
Esta es la nueva.
Que te den, Samira. No quiero peso muerto.
¿Te la he endosado?
Chívate al chef, me importa una mierda.
Que te jodan. Y te preguntarás por qué te dejan.
A pastar.
Este es Ramírez. Bocadillos.
- Liridon, en los fritos. - No, estación completa.
- Salvador, ¿tú estás con la pasta? - Sí, en pastas.
¿Le conoces? Vale, bien. Hoy se queda contigo.
¿Te acabas de levantar?
Ni te me acerques, hostia.
Solo te iba a decir que lo siento, tío.
Que lo sientes...
Ni de coña... Pero ya lo sentirás, ya.
Tío, cuando alguien se disculpa contigo, tienes que aceptar sus disculpas.
Me sacaste un cuchillo, y tengo que aceptarlo.
Lo dice la Biblia.
¿O el Corán?
- ¿Va todo bien, chicos? - ¿Para mí?
¿Cómo estáis?
Voy, voy, voy.
Venga, paisa. Termina el empanado. Voy por la pasta.
Sí, chef.
Me la suda lo que pasara entre Max y tú.
- Lo hemos arreglado. - Que me la suda. Me da igual.
Pero escúchame.
Escúchame bien.
- Los dos sabemos que cocinas bien, ¿no? - Gracias, chef.
Eso a mí me da lo mismo.
Cualquiera mataría por este trabajo.
Así que, a partir de ahora, os voy a vigilar de cerca, capullos.
Tres strikes y estáis en la jungla de Times Square.
- ¿Entendido? - Sí, chef.
Y si vuelves a usar uno de mis cuchillos para algo que no sea cocinar,
te cortaré la polla con él.
Oído, chef. Tú mandas.
¿Te ayudo?
¿Buscas a alguien?
Acabo de limpiar ese lado.
Que acabo de limpiarlo.
Para, anda.
¿Qué quieres?
¿Buscas a alguien? ¿Hablas inglés?
- ¿Eres nueva? - No, no mucho.
¿Cómo te llamas?
¿No deberías estar trabajando?
Eres la "alergia" de la huerta, ¿eh?
La alegría de la huerta. Es alegría. Alegría.
¡Ah! La alegría de la huerta.
Vale, vale.
En México decimos...
No estamos en México.
He visto cómo me miras.
Soy Pedro.
Lo siento.
¿Qué gilipollas decidió que cualquiera debería poder comer langosta?
No todo el mundo tiene por qué comer langosta en esta vida,
en este mundo, ¿sabes?
Es lo más triste que he oído hoy.
¿Sabes que antes era la comida de los pobres?
Hace menos de un siglo, la langosta era el pollo del mar.
Los pescadores las regalaban a los mendigos del puerto.
Las usaban como cebo para pescar pargos y lubinas.
Como pasó con el puto café con leche, que empezaron a llamarlo "macchiato",
un día un gilipollas rico decide irse a lo barato
y empieza a comer el pollo del mar, y dice que es una exquisitez.
Y ahora los putos turistas blancos
vienen a Nueva York a hacerse la fotito en Times Square
para enseñar a sus familiares gordos de Iowa
que se han podido permitir comer langosta.
¿Me entiendes?
Reza para no presenciar
que unos nuggets con un trozo de lechuga empiecen a valer 40 pavos.
Soy Julia.
Me alegro.
¿Cómo sabes tantas cosas?
¿Te lo has inventado?
¿Qué?
- No te lo he pedido. - Ya lo sé, pero...
- ¿De dónde lo has sacado? - No te preocupes.
Quiero que te lo quedes.
- Pero ¿estás segura? - ¡Joder!
O sea, ¿de verdad? ¿Lo pensamos?
- Te he dicho que voy a ir hoy, Dios. - Vale. Bien.
- Pues voy contigo. - No necesito que vengas.
- No vayas sola. - No quiero que vengas.
No te queda otra.
Necesito que pares de abrirme las puertas
y dejarme pasar y de pagarlo todo.
Tengo brazos y piernas, no quiero...
No me acompañes a la clínica. ¡Por favor!
Quería ver cómo era antes de tirarlo a la basura.
- Que te jodan. - ¡Sí!
Estás fatal.
No te lo voy a devolver.
Sanborns, tú no tienes 800 verdes que me prestes, ¿verdad?
- ¿Luis lo sabe? - Sí.
¿Chef?
- Puedo llamar yo al técnico. - No es cosa tuya.
No me importa, chef. Puedo llamarle, será más rápido.
- Es cosa del encargado. - Ya lo sé, pero será más rápido.
- Chef. - ¿Qué?
Si entras en una habitación oscura con una sola cerilla
y en la habitación hay una chimenea, una lámpara de aceite y una vela,
¿qué enciendes primero?
¿La chimenea, la lámpara de aceite o la vela?
No tengo tiempo para eso.
Sujeta.
Gracias.
Vale, diles que se ha acabado la Cherry Coke.
Muy bien.
¿Qué le hiciste a las pinches llaves del almacén?
Relaja, tío. No te pongas a dar hostias.
- Sí, las tengo aquí. - "Sí, las tengo aquí".
¿Qué te parece?
- Que te den por el culo. - ¿Que me den por el culo?
Marroquí, Liridon te manda un regalo.
Chinga tu madre, qué va.
Chingada su madre con ese regalo.
Discúlpame.
¡En inglés, cabrón!
¡Habla inglés!
- Viniste a América a hablar inglés, ¿no? - Sí.
- ¡Pues habla inglés, coño! - Eh, tranquilo.
Max.
Están de coña, tío. Cálmate.
¿Qué?
Oye, Max.
No te enojes.
Tómate otra.
No me vaciles.
Venga ya.
¿Sabes cuál es tu problema?
Que llevas aquí ya mucho tiempo.
¿Cuánto tiempo ha pasado ya?
¿Siete, ocho años?
Es demasiado, tío.
Tienes que cambiar de escenario. Tienes que irte a Cancún, cabrón.
Y tú, volver al trabajo y callarte la puta boca.
No te preocupes por mi trabajo, tío.
Mi trabajo está bien.
Mi trabajo está perfectísimo.
¿Sabes cuál creo que es tu problema?
Que la gente de color te da miedo.
Lo llamas América, pero América no es un país.
¡Ya está bien!
¡A trabajar, ya!
¡Pedro!
¡Pedro!
Strike uno.
Dos más y te largas de mi puta cocina.
Salvador ha dicho que la había hecho su madre.
¿Con una sola fritura?
- La receta es de la madre de Salvador. - No me extraña que se largara de casa.
¿No os genera un conflicto interno
toda esta caza de brujas por el dinero desaparecido?
A ver, imagina que eres contable y descubres que faltan 823,78 dólares.
Imagínatelo, ¿qué haces? ¿Dices: "Qué más da"?
- Creo... - ¿Dirías: "Qué más da"?
Mi responsabilidad es contar el dinero.
Hay todo un sistema.
Los tickets no concuerdan, por eso lo estamos investigando.
Es injusto, pero ¿tú crees que Mark va a admitirlo?
- Para nada. - Jamás.
Me da la impresión de que lo están diciendo en plan:
- "Habéis sido vosotros", sin más. - Pues claro.
Solo es una conversación.
No se trata de eso, Mark.
¿La lista de interrogatorios tiene degradado de color?
¿Va de oscuro a claro?
¿De aquí hasta aquí?
¡Sí, hermano! ¡Dilo!
- Te han interrogado, ¿no? - Sí.
- Te han interrogado, sí. - ¡Qué fuerte, Nonzo!
Siento ser el contable que además es blanco,
pero yo no soy el responsable del procedimiento.
Os cebáis con quien no toca.
Lo peor que te puede pasar a ti es que te despidan.
A nosotros es que nos despidan y que nos deporten.
¿Qué harías tú diferente?
Te culparía a ti.
¿Podemos dejar de darle vueltas a esto, por favor?
Estoy hasta la polla de esto.
Y sabéis muy bien...
Da igual.
Puto Rashid, tío.
Perdona, "Lewis".
No, estoy aquí.
Aquí, en el trabajo. ¿Dónde voy a estar?
¿Qué?
¿Es que no puedo llamar para ver si...?
Vale.
Oye. No voy a...
¡Escúchame!
Al final no voy a llegar antes a casa.
Espera, amor...
Porque no puedo, Abe. Estoy trabajando.
Lo sé. Sé que te lo prometí, pero no puedo.
No te pongas así.
Para, por favor.
No estoy de humor, Abe. No estoy de humor.
Lo sé, no es culpa mía.
No es...
No es... ¡Me cago en todo!
- Ya me ha tocado ir. - ¿Te ha tirado los trastos?
¿Puedes hablar con él? Solo estuve aquí medio día.
Va de detective.
Falta un montón de dinero del turno de anoche.
Y Luis...
- Seguramente se lo está pasando bomba. - Fijo.
Se siente con poder.
Voy a hablar con él, porque ni de coña...
No ha sido ninguna de mis chicas.
No tiene puto sentido que perdamos media hora en...
Hola.
- ¿Podemos hablar? - Ahora no.
Va, te he dicho que lo siento.
Te he oído.
Ya hablaremos luego.
- Va, tenemos que hablar. - ¡Tío! Ha dicho que no.
Hablamos luego.
Luego te busco.
Venga, devuélvemelo.
Va, deja de dar por saco.
¡Que tengo hambre!
No te comas esa mierda.
Te he hecho otra cosa.
- Tía. - Se lo advertí.
Eres feo como el demonio.
Tienes un micropene.
Me tengo que ir al terminar el turno de comidas.
No me he podido coger la noche libre.
Yo te llevo.
Vale.
Pero...
- Pero... - ¿Pero?
- He estado pensando. - Ni de coña.
- ¡Por favor, escúchame! - No pienses.
¡No quiero un hijo, hostia!
¿No quieres tenerlo o que sea mío?
No quiero ninguno y no quiero hablar de ello más.
- Solo una cosa. - Dijiste que pondrías tú el dinero.
- Así es. - No te pedí hacerlo,
así que no te da derecho.
Lo sé, pero escucha. Esto no es...
¿No es qué?
¿Justo?
- No. - No lo es, no.
¿Quieres gestarlo tú?
- ¿Quieres que te salga por el coño? - Lo sé. Otro cliché.
- ¡Que te den! - ¿Qué?
- Sí, eso es. - Sí, pero...
¡No, no, no! ¡Espera, espera!
Solo quiero que me escuches. ¡Escúchame!
Oye.
Tengo que llorar en inglés, ¿ves?
Porque no te acercas a mí.
Tengo que acercarme yo.
Siempre.
Nunca te acercas tú a mí.
Oye.
Eh, estoy aquí.
Hemos follado, llevo dentro a tu hijo. ¿Eso no es acercarme?
No.
No tienes idea de lo que es esto.
Tú no tienes que hacer un esfuerzo para hablar.
Me duele la cabeza todos los días.
A ti eso no te pasa.
Tú te levantas, vienes, hablas y te vas a casa.
¿Crees que vengo a por propinas, a chupártela y me voy?
- Espera. - ¿Que solo te duele a ti la cabeza?
No tengo nada inteligente que decir ahora.
Solo que me gustaría que supieras por qué
incluso he pensado que no abortar hoy
podría ser algo bonito y que te mereciera la pena.
Porque, verás,
creo que ese bebé puede ser lo único bonito
que salga de este sitio.
No me conoces.
Te conozco.
- No. - Que sí.
No, no me conoces.
Crees que me conoces, pero no.
Estuve siete meses casada cuando tenía 18 años.
Me empezaron a dar unos ataques.
Cada noche, mientras mi marido dormía, me levantaba...
con un miedo tremendo recorriéndome todo el cuerpo,
como si hubiera hormigas invadiéndome.
Desde los pies,
por las piernas,
hasta el coño, la barriga,
las tetas, el cuello,
hasta que la cabeza me empezaba a arder.
Era un puto pozo sin fondo,
como si la muerte se abalanzara sobre mí
en la forma de hormigas que me sepultaban,
apoderándose de todo mi cuerpo.
¿Alguna vez has sentido algo así?
Ahora, cuando estoy aquí, a mitad turno o algo,
y me empiezo a agobiar,
vengo aquí
y me quedo muy quieta.
Y si espero lo suficiente...
me traslado a otro lugar
y es como si estuviera lejos de todo.
Entonces empiezo a ver cosas que brillan.
Como un barco en el océano.
Como si fueran glaciares.
¿Los ves?
Los veo.
Ven conmigo.
A México.
Vámonos de aquí.
Para siempre.
Conozco un sitio, es precioso.
Indescriptible.
Dímelo en español.
Nadie sabe nada de nosotros.
Nos respetarían.
Un bebé precioso.
Él nos enseña.
Te encanta ser su madre y aprender de él.
Y no debemos nada...
a nadie.
No vayas a la clínica en el descanso.
Hoy no.
Vamos a dar un paseo por el parque.
Llevamos pan y damos de comer a los patos.
No hay patos. El lago está congelado, tonto.
Espérame fuera cuando acabes,
¿vale?
¿De acuerdo?
Di que me esperas.
Dilo.
Te espero.
Continuad, continuad.
Por favor, ignoradme. Como si no estuviera.
¡Nueva cocinera!
Sí.
Hace calor aquí, ¿eh?
Sí.
No pasa nada.
Yo te pago bien y tú trabajas bien, ¿entendido?
Sí.
Pedro lleva trabajando aquí ya...
Tres.
Tres años.
Tres años.
Pues muy pronto ayudaremos a Pedro con sus papeles,
para legalizarlo.
- Sí, claro. Eso sería... - Pues sigue trabajando así de bien.
Sí.
¡Nueva cocinera!
Respóndeme a esto:
si solo tienes una cerilla
y entras en una habitación fría y oscura
donde hay una chimenea,
una lámpara de aceite
y una vela.
¿Cuál enciendes primero?
La cerilla.
¡La cerilla! ¿Lo pillas?
¡La cerilla!
Primero la cerilla.
Seguid, por favor.
La cerilla.
Venga, ¡ya estamos abiertos!
¡Sí, chef!
¿Has descubierto quién cogió mi dinero?
Casi lo tengo.
¡Dos calamares fritos con sésamo!
- ¡Un po'boy de langostinos y ostras! - ¡Dos calamares fritos con sésamo!
Dos clásicas en su punto. Tres hamburguesas con beicon.
¡Dos clásicas, tres de champiñón marchando, chef!
¡Seis Phillys!
¡Cuatro fish and chips! ¡Una de alitas búfalo!
¡Cuatro fish and chips, una de alitas!
- ¡Tortellini y albóndigas para dos! - ¡Marchando los tortellini, chef!
¡Para dos!
Una de mejillones, tres pollos asados al curry.
- ¡Ensalada de la casa para dos! - ¡Dos ensaladas de la casa!
Fish and chips con extra de patatas,
tres pizzas Margarita.
¡Fish and chips y una extra de patatas!
- ¡Dame dos fish and chips! - ¿Y mi pollo?
- ¡Dos fish and chips, chef! - ¿Estos tortellini son míos?
Sí.
¡Necesito mis tortellini!
No habla español.
- ¡Tortellini y albóndigas para tres! - ¡Marchando!
¡Dos noodles de pollo!
- ¿Eso es mío? - Sí.
Oye.
- ¿Te puedo preguntar algo? - ¿Me das mi comida?
¿Por qué Pedro?
- ¡La comida! - ¡Tres surf and turf y cuatro clásicos!
¡Dos pastas con gambas!
¿Está ya el po'boy?
¡Joder!
- ¿Puedo llevarme el fish and chips? - Este es mío, reina.
- Me falta mi fish and chips para dos. - No te oye.
- ¡Fish and chips para dos! - ¡Vuelve cuando sepas gritar!
¡Tres pizzas Margarita y una ensalada Caprese!
¡Espera! ¡A esto le falta la pasta!
¿Qué somos, un bar de mala muerte? ¿Vas a sacar esa ternera desnuda?
¡Vístela como toca!
¡Sí, chef!
¿Son míos?
¿Está listo mi pollo Marsala?
¡El pollo a la crema!
¡El Marsala cremoso!
Ahora mismo vuelvo.
¡Necesito mi pollo al curry!
Ve a la nevera.
¡En la nevera!
¡Hostia!
¿La nevera?
¡Quita!
¡Oye! ¡Mira por dónde vas, hostias!
¡Detrás!
¿El mexicano te está acosando?
¡No! No pasa nada, no te preocupes.
- Podemos quejarnos a Luis. - ¡Anda ya! Estás fatal.
- ¡Mierda! - ¡La Cherry Coke, no!
¡Os he dicho que no uséis la Cherry Coke!
¡Chef! Se han quejado de la pizza.
- ¿Qué? - Está cruda.
¡Martin! ¡Maldita sea!
- ¡La pizza está cruda otra vez! - No puede ser, chef.
Claro que puede ser. ¡Arréglalo!
- ¿Mi tarta de queso, Nonzi? - Llevo esperándote mi vida entera.
Gracias.
- ¿Qué? - ¿Sabes lo que ha dicho Rashid?
¿Qué?
Que me va a ayudar con los papeles.
- A ser legal. - ¡Calla! ¿Ha dicho eso?
Eso ha dicho. Ahora sí que sí.
¡Ven aquí!
Cumpleaños feliz
Te deseamos todos
Cumpleaños feliz
¿Cherry Coke?
Que disfruten.
Me alegro de que les haya gustado.
- ¿Qué haces? - No sé, tengo que poner el...
- ¿Qué intentas pedir? - Esto.
¿Saben qué quieren tomar?
Sí.
Queremos una pizza sin tomate.
No quiero montar una escena, Becky. Vamos a pedir la comida, anda.
- ¡Oye! ¡Te estoy hablando! - Dígame.
Yo no he pedido esto.
- Llevan 20 minutos esperando la comida. - ¿Era el pollo Marsala?
- ¡Sí! ¡El puto pollo Marsala! - Vale.
¡Dos ensaladas marchando!
¡Daos prisa!
- ¡Chef! - ¿Qué?
¿Puede alguien arreglar eso? Nos vamos a caer.
- Habla con Luis. No es mi problema. - ¿Que no? ¡Increíble!
¿Y la comida? ¡Aire!
Os lo he dicho, ¡Cherry Coke no, joder!
- ¡Dos ensaladas César! - ¡Oye! ¡No le grites así!
¿Dónde coño te crees que estás? Vuelve cuando tengas modales.
¡Vale, aire!
Dame de eso.
¡Mira por dónde vas!
¡Venga, marcha!
¡No puedes poner los platos sucios sobre los limpios!
¿Qué coño haces, Ratón?
Vamos a tener que volverlos a limpiar, ¡déjanos trabajar!
¡Lo único que haces es comer y comer!
Quédate en tu puesto, capullo.
¿Está listo mi Marsala?
¡Mi pollo Marsala, por favor!
Mis tres pollos Marsala.
Perdona, tengo que hablar contigo.
Joder, por fin.
¡Chef!
Hace 20 minutos, Laura le ha pedido tres Marsalas a Pedro,
- los clientes se han quejado. - ¡Pedro! ¿Qué está pasando?
Miente, chef. No me ha pedido nada.
No me rayes. ¿Dónde está la comida?
¡Aquí! Está lista.
Un pollo, dos pollos, tres pollos.
- ¿Qué problema hay, joder? - ¿Todos contentos ya?
¡Vamos, sácalo!
Dame un pollo al curry más y dos pollos Marsala.
¡Yo no puedo trabajar así! ¡Es ridículo!
¡Pedro, me cago en la puta!
Solo me estoy metiendo con ella. Nos vendría bien un poco de alegría.
Es viernes. Es una mierda.
Canta el himno en español, chef. Va, para tus fans.
Basta ya.
Oh, díganos, ¿puedes ver
Con la primera luz de la aurora
Lo que tan orgullosamente saludamos
En el último destello del crepúsculo?
Y el rojo fulgor de cohetes
Las bombas estallando en el aire
Dieron prueba en la noche
De que nuestra bandera aún estaba ahí
Oh, di, ¿sigue ondeando la bandera
Tachonada de estrellas
Sobre la tierra de los libres
Y el hogar de los valientes?
Espérame fuera, ¿vale?
El parque.
Lago.
Patos.
- No hay patos. - Mierda. Es verdad.
Ven aquí. Ven aquí.
¿Estás rezando, mexicano?
No te oye.
Ha parado a comer.
Ya. Igualmente nunca contesta.
Va.
Y otro para el camino.
Deja ya el "móchate".
Todo el rato con el "móchate".
¿Parezco el Ejército de Salvación?
Casablanca, no seas así.
Lo tuyo no es tuyo.
A ver, según el registro,
ayer te tocó turno de noche y estuviste en la caja 4, ¿correcto?
El tema es que me han facilitado cierta información
- que me hace... - Vale...
dudar que no fueras tú.
No sé de qué coño me estás hablando.
Y me gustaría asegurarme de que no fuiste tú.
Sé que hace unos días pediste por ahí pasta para un aborto.
Y que la cantidad que pedías era muy similar
a la cantidad de dinero que falta en la caja número 4.
- Sospechosamente similar. - ¿Quién te lo ha contado?
Es mi vida privada. No puedes... ¡Que te jodan!
- No te pases. - Yo no he cogido el dinero, hostia.
Vale, bien. Pero no hay pruebas.
Que no fui yo.
Vale, entonces, ¿de dónde lo has sacado?
Eso a ti no te importa.
- ¿Del tío que te preñó? - ¡Que no te puto importa!
Te ha preñado Pedro, ¿eh?
¡Julia, joder!
- ¡Al menos haces lo correcto! - ¿Qué?
No hemos terminado.
Puedes contármelo a mí o contárselo a la poli. Tú decides.
Te lo juro, estoy hasta el coño de este sitio.
En cuanto tenga mis papeles...
¿De qué te quejas?
En todas partes es lo mismo.
Llegas, hablas con la gente,
decís que vais a ser amigos para siempre
y luego te marchas.
Nunca les vuelves a llamar.
Es igual que estar cansado,
no te das cuenta de que estás cansado hasta que sales de aquí.
Que estamos trabajando, putos críos.
Siento que hayamos empezado con mal pie.
Lo siento si me he pasado.
Es que...
creo que haces bien en no quedártelo.
Menudo es.
Quiere conseguir los papeles como sea. No le culpo.
No dejes que te utilice para eso. En serio.
No tengas un hijo con él para arreglarle los papeles.
- No es eso. - Puede que para ti no.
Pero ¿para él?
Estos tienen un dicho en la cocina:
"El amor de mi Visa", en lugar de "mi vida".
No paran de decirlo.
Los conozco.
Y eso, no les culpo.
Lo han apostado todo para venir aquí. No tienen dónde caerse muertos.
Lo sé porque mi padre era como ellos.
Aunque nunca encontró a su gringa.
Pero da igual.
Por mucho que esté de acuerdo contigo en que te deshagas de él,
no te puedes quedar el dinero, lo ha robado.
No sabes nada de él.
No sabes si fue él.
Estos tíos no tienen esa cantidad de pasta.
No sabes si lo robó él.
Julia, a mí también me cae bien Pedro.
Es un tío simpático.
Todo el mundo lo sabe.
Pero también es un cabronazo.
Y sé que tú lo sabes.
Julia, eres una tía lista.
Lo has calado.
- No tengo el dinero. - Anda ya.
- Que no lo tengo. - ¡Te lo ha dado a ti!
Sí.
Pero ya lo he gastado en la clínica. Así que...
¡Samira, Nonz!
Venid aquí.
¿Queréis una cerveza?
Ahora mismo...
Venga.
Que alguien nos cuente su sueño.
Nadie se va a reír.
Se queda entre nosotros.
Nadie más lo sabrá.
Venga.
Estamos tranquilos,
y no entran pedidos por la impresora.
No está Rashid.
Solo estamos nosotros.
Dios nos ha dado la oportunidad, solo hoy, de compartir un sueño.
¿Quién empieza?
Pierdes el tiempo, mexicano.
Una casita.
- Como una... - ¿Como una casita de jengibre?
- ¿No? - Un taller.
Arreglo relojes, cosas electrónicas.
Digo un sueño de verdad.
Ahí nadie me molesta.
Dinero, Pedrito.
Mi novia.
- Yo sueño con Martha. - Sí, pero es tu novia.
O sea, el sueño tiene que ser otra cosa.
Algo más.
Si supieras lo que me costó que saliera conmigo.
Martha.
Pues vale. ¿Nonz?
- Un sueño, va. - Escucha, Pedro.
Voy a decirte una cosa.
Tu sueño, venga.
Voy a decirte una cosa. Te voy a ser sincero.
¿De acuerdo?
Eres un cerdo.
- No me caes bien. - Vale. Yo también te quiero.
No, no. Déjame acabar.
Eres malo.
Te vuelves loco en el servicio.
Buscas pelea y siempre estás increpando.
Pero...
ahora que está tranquilo,
que estamos en el descanso,
supongo que ahora puedo conocerte un poquito mejor.
Sigo pensando que eres un cerdo, pero...
igual ya no tanto.
Sí, lo entiendo.
Crees que todos son unos cerdos. Lo entiendo.
¿Quieres saber cuál es mi sueño?
Sueño con desaparecer.
Pero ¿adónde?
¿Adónde irías?
Escucha. Te voy a contar una historia.
Es una cosa que ha pasado de verdad.
La primera de las dos veces
que se avistó un rayo de luz alienígena,
fue hace unos cien años.
Un hombre de Nápoles llega en barco,
como todos los "italianinis",
llega a la Isla Ellis.
Se despierta con la bocina del barco, sale a la cubierta y la ve.
A la chica con la corona y la antorcha.
Lee el cartel:
"Dadme a vuestros rendidos, a vuestros pobres,
vuestras masas hacinadas anhelando respirar...".
La chorrada esa.
Sonríe.
Piensa:
"Todo irá bien".
Pero en italiano.
Un par de horas después está haciendo cola
en la Oficina de Inmigración, que está llena.
Igual que el JFK ahora. Horas y horas de espera.
Gente uniformada gritando a la gente dónde ir, dónde no ir.
Hasta que le toca a él.
Un funcionario le pregunta cosas.
Ya sabéis qué preguntas.
"¿Cuántos familiares vienen contigo?"
"¿Alguna vez has pensado en matar al presidente?"
"¿Te gusta que te den por culo?"
"¿Estás dispuesto a cortarnos el césped?"
El napolitano contesta con ayuda de un intérprete.
"Sí". "Sí".
"No". "Sí". Todo va bien.
Hasta que, de pronto, el napolitano estornuda.
Se cubre la boca con educación.
Pero, en lugar de con la mano,
lo hace con un muñón.
Un muñón horrendo, envuelto en un trapo roñoso
atado con un cordón de zapato.
El funcionario de Inmigración se da cuenta
de que a ese hijoputa le falta una mano.
Se acerca a él
y le pone una gran equis en el pecho con una tiza.
Acto seguido, está en una jaula
llena de gente con una equis de tiza en el pecho:
los rechazados.
El napolitano ruega a los funcionarios.
Es un buen trabajador.
Puede hacerlo con una sola mano. El doble, el triple.
Grita, llora, y nadie contesta.
Y allí es donde tiene lugar.
Entre los rechazados.
El napolitano mira a su alrededor,
y todo lo que ve es gente con facciones extrañas,
como nunca antes había visto.
Hombres pequeños con la tez roja y puntos en la frente,
fornidos hombres negros descamisados, con las caras tatuadas,
y un miedo sobrenatural le sobrecoge.
Está convencido de que está a punto de morir.
Escucha un pitido en los oídos y "puf".
Le explotan los tímpanos.
Todo se torna blanco.
Se olvida de su nombre, de qué hace allí,
incluso de qué significa "hace" y "allí".
Se arrastra hasta la ventana y mira afuera.
Hay nubarrones sobre la isla.
Las olas rompen contra las rocas.
Y reza.
Reza con fervor.
Pero su dios no contesta.
Y entonces,
un rayo de luz verde rompe el cielo en dos,
se abre camino hasta la ventana donde está el napolitano.
Una luz alienígena.
Durante diez segundos,
todos ven cómo le cubre ese precioso rayo de luz verde.
Es abrumador.
Y sin más, las nubes lo tapan.
Desaparece.
Y con él, el napolitano.
Ya no está.
Se ha esfumado como Houdini.
No está en ningún lado.
- ¿Ya está? - Meses más tarde,
ven al napolitano haciendo pizza en un garito en Bensonhurst,
donde pasó el resto de sus días.
Nadie supo nunca cómo llegó allí.
El napolitano nunca quiso hablar de aquello.
Del rayo alienígena que lo llevó al otro lado.
Y lo cambió para siempre.
Cargó con él,
hasta el día que murió,
una enorme tristeza.
Como una cicatriz.
Pero,
de vez en cuando,
brillaba.
Eso no es un sueño, amigo. Es una puta pesadilla,
- a saber qué significa. - Queríais que os contara un sueño.
No es culpa mía que sea una pesadilla.
Te toca, Pedro.
Queremos escuchar tu sueño.
¿El mío?
Sí, aquí estamos la Asamblea de la ONU, ¿no?
Marruecos, México, Colombia y el Bronx.
Brooklyn.
Eso, estamos todos.
Se ha acabado la guerra,
todos los soldados han vuelto a casa.
Hay tiempo.
Mucho tiempo.
Hay un millón de dólares a la mejor respuesta.
Yo quiero a Martha,
Salvador quiere dinero,
Ratón quiere una casa de jengibre,
Nonzo...
No entiendo qué coño quieres tú, tío.
La ONU quiere saber cuál es tu sueño.
Que todo esto desaparezca.
Llegas a la 49 y no hay cocina.
No hay nada más que un gran agujero en el suelo,
como has dicho.
Venga, tío. ¿Cuál es tu sueño?
- Estamos todos expectantes, cabrón. - Déjame pensar.
Julia.
¿Adónde coño vas?
- ¡Julia! - Oye, ¿qué...?
¿Qué coño?
No sé qué veis en él.
Ese tío es una bomba de relojería.
Ya lo verás, de pronto...
No me digas.
¿A qué ha venido todo esto?
¿Cuándo fue la segunda vez?
¿Qué?
Has dicho que el rayo verde se ha avistado dos veces.
- ¿Cuándo fue la segunda vez? - No sé ni lo que he dicho, tío.
Igual algo de ropa.
Pero ¿también tienes ojos? ¿O son el alma o la esencia?
Creo que debes ser como la esencia.
Es que no veo...
Vale, ¿tú entrarías en una casa que tuviera una pared de ojos?
No, pero no verías los ojos.
Es como un cuadro. Por eso da tanta grima.
RAZONES POR LAS QUE TE PLANTEAS EL ABORTO:
- NO ESTÁS PREPARADA. - PROBLEMAS ECONÓMICOS.
- PROBLEMAS CON TU PAREJA. - YA SOIS MUCHOS.
Tienes que ver un reality que se llama Jugando con fuego.
Es de gente que tiene ganas de follar, pero no les dejan hacerlo.
Pues hay una escena en la que un tío se está presentando,
y le preguntan: "¿De qué te sientes más orgulloso?".
Y contesta:
"De que mi polla es del tamaño de un bote de laca".
Y luego se pasa dos minutos enteros haciendo: "pssss", como un spray.
¡No!
Oye, quería decirte que he pensado en ti.
He estado pensando en ti.
Siento haberte gritado esta mañana.
No quiero que estés enfadado.
Venga.
Me duele cuando discutimos.
Me duele y me da ganas...
Me da ganas de no volver.
No quiero sentirme así.
¿Me perdonas?
Va.
¡Venga!
Por favor. Por favor. Por favor.
Por favor. ¡Por favor! ¡Por favor!
Intenta estar relajada.
No veo bien si haces fuerza.
Ahí está.
Diez semanas.
Ya está.
- ¿Diez semanas? - Sí, según mis cálculos.
Vamos a ponerte una inyección y te vas a adormilar.
- Y entonces empezaremos, ¿vale? - Vale.
¿Me va a doler?
Respira.
¡Samira!
- ¿Sí? - ¡Ha venido tu padre!
¿Quién es el chef aquí?
El mismo que la semana pasada.
- Ahí. - Vale, vale.
- Luis te espera. - Joder.
Oye, ¿cómo ha ido, tío?
Hola, chef. Siento interrumpir.
No me gusta ir pidiendo,
pero me han quitado la pensión este año.
No hace mucho trabajaba para el City Bank.
Conseguí mis papeles y eso.
Mira.
Siempre llevo mis papeles encima, ¿ves?
Hay que llevarlos.
Hay demasiados farsantes.
Yo trabajaba en atención al cliente
antes de que los especuladores trajeados nos tiraran a la calle.
Vale.
¡Salvador!
Dale a este caballero una sopa.
La del personal.
Buenas noches, chef.
Estoy atento a ver qué pasa en los mercados de inversión.
Igual vuelvo al negocio, nunca se sabe.
Se nos viene un montón de mierda encima.
El presidente ha dicho que serán dos años,
pero nos va a costar diez años pagarles la deuda a los chinos.
Y si nos quedamos más tiempo en Oriente Medio,
ya podemos prepararnos,
porque nos va a costar un dineral.
Ni siquiera hay ya instalaciones para gente como yo, ¿sabes?
Lo sé.
Dame eso.
Dame. Eso te va a matar más rápido que el hambre.
Yo no me drogo, ¿sabes?
Nunca lo haré.
No tengo problemas mentales,
excepto los habituales que no deberíamos tener de normal.
Me abordaron en el parque,
no estaba llorando ni gritando. Yo no hago eso.
Y me preguntaron educadamente:
"¿Tiene problemas emocionales?".
Por supuesto.
Como todos. Todos tenemos.
Pero lo que quieren ellos es meterte en sus programas
para que puedan colaborar con las farmacéuticas
para introducir sus medicamentos en la sociedad
y engancharnos a antidepresivos y ansiolíticos
o lo que sea que receten hoy en día.
¿Por qué?
Porque el negocio del negocio es el negocio.
¿Sabes qué?
Este envase tardará en descomponerse al menos 500 años.
Ya.
Y si lo piensas, hace 500 años,
este sitio, este sitio en concreto,
esto de aquí, ¿qué era?
Tierra de los injun.
De los lenape, probablemente.
Un puñado de salvajes corriendo por ahí medio en bolas.
Justo aquí.
En medio de Times Square.
En bolas.
Imagínatelo.
Ya, ya. Fuera.
Va. Largo.
Le he dado un trozo de pollo.
¿El señor Rashid te ha dado permiso para regalar langostas?
No, pero tiramos un montón cada día.
- ¿Y quién te ha dado permiso? - ¿Qué problema hay?
¿Vamos a arruinarnos por darle un par?
- Valen 35,50. - Vale, pues las pago yo.
Va, vete.
- Valen 35,50. - Largo.
- Y el chef soy yo. Nadie más. - Las pago yo.
Llevas dos strikes, ¿me oyes?
¡Dos!
¡Una más y estás fuera!
¡Se acabó!
¿Estamos?
Venga, ¡todos a trabajar!
- ¡Empezamos el servicio en 5 minutos! - ¡Sí, chef!
Pedro, te toca.
Pedro, Luis te está esperando.
Ve a su despacho, Pedro.
¿Dónde estabas?
- Te he preguntado que dónde estabas. - Te dije que tenía una cosa.
Ya, y te dije que fueras en el descanso.
- He ido en mi descanso. - Tenías que volver hace 25 minutos.
Me ha tocado preparar lo tuyo. Como si no tuviera bastante.
Lo siento.
¿Sabes qué?
A la mierda.
Siempre estoy intentando ayudaros y acabo siendo la mala.
Estoy hasta el coño.
Soy americano, gilipollas.
¿Ya acabaste de decir tus mierdas?
- Puedo volver luego. - No, no. Un segundo.
Tomaos vuestro tiempo. Ahora vuelvo.
¡Un calamar frito con sésamo!
¡Marchando calamar frito con sésamo!
- Cuatro ensaladas Caprese, por favor. - ¡Cuatro ensaladas Caprese!
Tres pizzas Margarita, un Philly cheesesteak.
¡Dos po'boy de langostinos y ostras!
¡Dos brownies con helado!
¡Una de queso con arándanos!
- Brownies y... - ¡Hostia!
Esto no tiene que acabar con la policía ni con nada malo.
Mantiene alta la moral.
Habilidades directivas.
Sin policía ni nada.
- ¿Sí? ¿Qué? - Perdona, jefe.
El chef me manda a por el botiquín.
- ¿Qué haces? - ¿Qué ha pasado?
- ¿Dónde está? - Ahora no puedo, Mark.
¿Qué ha pasado?
Se ha desmayado una camarera.
¡No hemos terminado!
¿Estás bien?
¿Qué ha pasado? ¿Estás bien?
Joder, Pedro. Estamos nosotras.
Va, apartaos.
Déjala en paz, Pedro.
Viene Abe a por ella.
- ¿Quién? - Abe. Aparta.
- ¡Tú también! ¡Dios! - ¡Solo quiero ayudar!
- Se ha desmayado. - Julia. ¿Cómo estás?
Estoy bien.
Vuelvo al trabajo.
Solo quiero volver al trabajo.
- Vale. - Ni de coña. Se ha desmayado.
- Ya, pero ella decide. - No.
Si tiene una conmoción o algo, tú eres responsable.
Julia, tienes que ir al hospital a que te vean.
Descansa, vuelve mañana.
¡Una César clásica!
Ha llegado Abe.
¡Marchando una César clásica!
¡Dos sopas de brócoli!
¡Una de alitas, una de chuletas de cordero!
¡Oye!
Te he estado esperando en el parque.
Has ido a la clínica.
¿Por qué?
¿Estás bien?
¿Mamá? ¿Estás bien?
- ¿"Mamá"? - ¿Estás bien?
Mamá, ¿estás bien?
¡Hostia, mamá! ¿Estás bien?
Estoy bien, Abe. Ahora voy.
Sue ha dicho que te has hecho daño.
- Estoy bien. Solo me he caído. - ¿Cómo te has caído?
Sin más.
- ¡Una tarta de manzana! - ¡Marchando tarta de manzana!
No hemos terminado, Pedrito.
¿Os queréis largar ya de mi cocina?
¿Me oyes? No hemos terminado.
Luis, tenemos que hablar.
¡Fuera de mi cocina!
Te espero cuando acabe el servicio.
- ¡Que os vayáis, hostia! - Tengo que hablar contigo.
¡Pedro! ¡Vuelve a tu puto puesto!
¿Has calentado la pizza
o te la has comido fría como si fueras un animal?
- La he calentado, mamá. - Dime la verdad.
Dime la verdad.
¿Te has asustado?
Está bien.
Es bonito que te preocupes si me pasa algo.
¿Qué, Mark? ¿Qué es tan puto importante?
La he cagado.
Lo encontré.
- ¿Qué has encontrado? - El dinero que faltaba.
No.
- Pedro ha cogido el puto dinero. - No.
Lo he encontrado.
He tirado un chicle en la papelera de mi escritorio.
Pero he fallado.
Así que me he agachado a recogerlo y ahí estaba.
La bolsa perdida con los 823,78 dólares.
¿Cuántas veces mira uno debajo de su escritorio?
¿Eh?
A no ser que sea por algo en concreto.
Así que todo está en orden.
- Tenemos que disculparnos con todos. - No pienso puto discul...
Joder.
Esto es...
Por el amor de Dios, Mark. Eres la hostia.
¡Que voy!
¡Dame dos sopas de brócoli!
- Tarta de queso con helado. - ¡Tarta de queso con helado!
¡Dame dos langostas!
¡Venga! Despierta.
¿Es mi tarta de queso?
¡Marcha!
¿Mi pollo está listo?
Mis dos tortellini... Gracias.
¿Mis pollos están listos?
¡Tres langostas, por favor!
¡Para!
- ¿Qué coño te pasa? - ¡Que te jodan!
¡Venga!
¡Hostias, ya basta!
¡Hijo de puta! ¡Para!
¿Qué cojones haces?
¡Para!
¡Paradlo!
¡Maldita sea!
¡Para!
Que te jodan, tío.
¡Que te den!
Que te jodan, tío.
¡Que te den!
- ¡Jódete! - Cógele de las piernas, hostia.
- ¡Para! - ¡Me he corrido en la comida!
- ¡Me he lefado en vuestra comida! - ¡Puto psicópata!
¡Pagáis por mi lefa!
¡Esa comida lleva lefa, pis y mierda
y vais a pagar por ella!
- ¡Pagáis por mi lefa! - ¡Cállate la puta boca!
¡Levanta!
- ¡Suéltame, joder, Ramírez! - ¡Oye!
- ¿Qué cojones haces? - ¡Hijo de puta!
¡Que te den!
¡Que lo vas a matar! ¡Para!
- Venga, ¡separadlos! - ¡Que te follen!
¡Apártalo de él, ya!
¡Max, para!
¡Max!
¡Estúpido!
¿Ahora qué?
¡Puto gilipollas!
Has parado la cocina.
¿Ahora qué, eh?
Ahora se preocupa.
¿Qué coño has dicho?
¿Que ahora me preocupo?
¿Que ahora me preocupo?
¿Eres tú el que va a hacer que me preocupe?
Llevo en este negocio 25 años.
¡Veinticinco putos años!
¿Y tú vas a hacer que me preocupe?
¡Que te follen!
Has parado mi mundo.
¿Quién te ha dado permiso?
¿Dios?
¿Dios te ha dado permiso?
Porque no hay nadie más.
¿Lo entiendes?
¡Nadie!
Está bien, señor Rashid.
No pasa nada.
Está enfermo.
Pero ya se va.
Está enfermo.
¿Vale?
Pero se va.
¿Por qué todos intentan boicotearme?
¿Eh, chef? ¿Me lo puedes explicar?
Y tú...
Has parado mi mundo.
¿Por qué?
¿Por qué?
¿Qué quieres?
¿Qué más quieres?
¿Qué más queréis?
¿Qué queréis?
Les doy trabajo. Les pago bien.
Comen.
¿Qué más quieren?
¡Comen!
¿Qué más quieren, eh?
¿Qué más queréis?
¿Qué más podéis querer?
¿Qué quieres?
Traducción: Begoña Ballester-Olmos Subtítulos: Bbo Subtitulado
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