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Original subtitles

# El "Barlume" es un instrumento que no puedes tocar #

# pero luego de unos tragos suena a mar #

# Si pudiera hacer una nota, sonaría así... #

# Con whisky, cerveza con leche y cajas de refrescos #

# donde los investigadores aún están de moda #

# buscando una respuesta vaga en un taburete de bar #

# Quédate en tu esquina #

# mirando cada mesa #

# entre el quinto y el séptimo whisky, #

# el tiempo comienza a detenerse... #

# Confía en mí #

# Confía en mi instinto matemático #

# Confía en mí #

# Todo caso tiene remedio #

# Hay una solución #

# a la vuelta de la esquina #

# Un trago más, y luego... #

# Estrellas, amor, sexo, venganza sangrienta... #

# ¡ahora duerme como un tronco! #

# Sigilosamente, acecha...

# Acostado encima de ti #

# Desaparece, reaparece y se burla de ti #

# Está jugando contigo #

# Burlándose de ti... #

ASESINATOS EN BARLUME "Mar Agitado"

Creo que esta noche se avecina una fuerte tormenta.

Una buena, ¿eh?

¿Crees que es una metáfora de la pandemia que se avecina?

Después de todo, viene del Este. Perfecto, ¿eh?

Una metáfora perfecta y genial para...

En realidad, ese es el norte.

- ¿Qué? - Eso es el norte.

Para ser precisos, ese es el noreste.

Ya tengo tres amigos paranoicos. No empieces tú también.

Lo sé, pero en lo que respecta a la suerte...

- ¡Nada de nada! - ¿Qué quieres decir?

- Hoy no hemos pescado nada. - ¡Porque hablas demasiado, Viviani!

- Claro. En casa tengo que estar callado. - ¿Qué te dije?

No te quedes con Tizi, consíguete un sitio.

- Estoy buscando... - No en serio, han pasado seis meses.

- Vámonos antes de que se haga tarde. - La tormenta no llegará hasta la noche.

Digo, antes de que sea demasiado tarde y antes de que me harte de ti.

- Hay mucho tiempo para eso. - Lo sé, siempre me cabreas.

- Es bueno para ti. - ¡Habla por ti mismo!

No vuelvas a ser sarcástico. Siempre tienes un problema.

- ¿Tienes una solución? - No, no tengo solución.

- ¡El problema es tuyo entonces! - ¡Pues dame una solución!

- ¡No la tengo! - Entonces tú tienes el problema.

- Mira... - ¿Qué dijiste?

¡Nada! ¡Solo que tengo un problema!

Bien, el daño podría haber sido peor.

- ¿Peor que esto? ¡Imposible! - Te lo dije.

Ya dice el refrán: "En marzo, tiempo loco".

- ¡Marchino, no empieces! - Por una vez tiene razón.

Sólo porque está de acuerdo contigo.

- Deberías haber... - ¡Marchino!

¿Debería haber movido el bar? No te has fijado, pero no tiene ruedas.

- Podríamos haber salvado las mesas. - Podemos cambiarlas por fin.

- Son discretamente horribles. - Marchino, cállate.

Ahora se tiene que callar.

Si está diciendo tonterías, sí. Si tiene razón...

- ¡Massimo! - ¡Tizi!

- ¡Chicos! - ¡Beppe!

- Escuchen, chicos... - ¡Marchino!

Volvamos al trabajo y en un par de días solucionaremos esto.

El único trabajo que haré,

- será preparar vodka sour tuneados. - Ahí es donde te equivocas.

No, porque si me hago daño en las manos, ¿quién preparará los cócteles?

¡Eso es ridículo!

Es como decir a Ronaldo...

"sujeta este tronco con el pie mientras lo corto"

- Voy por mis guantes y les ayudo. - Buena idea.

- ¿Hola? - Aldo, mi compañero de cartas.

¿Vienes al bar a tomar café y una partida de calentamiento?

- Emo, no voy. - ¿Por qué?

¿No has visto las noticias? Hay una pandemia en camino.

¡Otra vez con esta historia! En Pineta no ha habido casos.

- No quiero ser el primero. - Entonces, ¿cómo jugaremos a las cartas?

¿Cómo practicaremos para el torneo interregional?

Creo que lo cancelarán.

- ¡Ni la invasión nazi lo consiguió! - Sí, querían ganar.

A este virus no le importan los jugadores de cartas.

Y además, Gino está preparando todo para que podamos jugar en casa.

Eso está bien, ese viejo tonto nunca...

¿Quién es?¡Aquí está!

- ¡Emo! - ¡Gino! Hola.

- ¿Puedes verme? - Sí, tan feo como siempre.

¡Tú no eres una obra de arte!. Necesitas descargar el "softwerry".

- ¿Qué es eso? - ¡El "softwerry"! ¿estás sordo?

- Para que podamos jugar en línea. - ¿Por qué no podemos jugar en una mesa?

¡Porque llega el virus! ¡COVID-19!

Te diré lo que tienes que hacer. Abre "WhassUp"

Te envié un mensaje con el "linx"...

Haz clic en el "linx" y envíame el código.

¿Sabes dónde te enviaré? ¡Al infierno te mando!

¡Ronaldo! Pásame la cinta.

Y deja de bromas, ya me corté la mano.

- Eso escuché. - Qué quieres decir.

Escuché que las acciones de Barlume se desplomaron después de tu lesión.

No te reirás cuando los clientes pidan chupitos Flaming Lamborghini.

- ¡En tus sueños! - Aquí estoy.

- Les traje café y pasteles. - Genial, gracias.

Estaba pensando que ya es Marzo,

el negocio está tranquilo, sin turistas, podríamos darle un nuevo aire a local.

- ¿Qué pasa con el cuarteto uretra? - Los jóvenes tampoco vendrán.

- ¿Por qué? - Están preocupados por lo de Covid.

- ¿Quien te lo dijo? - Sí, ¿quién te lo dijo?

Pilade. Vino e hizo un pedido a domicilio para el todo el mes siguiente,

Capuchino y croissant, tres al día.

Pilade, suele tomar más.

- ¿Y qué planeabas hacer? - Sí, ¿en qué estabas pensando?

Podríamos arreglar el exterior, La madera está desgastada por el mar.

- Bien. - Y como llevo diciendo mucho tiempo,

podríamos pintar la madera de blanco, ahora parece un chalet de montaña.

- ¡Qué! - ¿No escuchaste?

- Haré como que no lo escuché. - ¡Massimo, Dios mío!

¿Quieres cambiar el color de este bar histórico?

Eso es como cambiar el color de la camiseta roja de Garibaldi.

Si la camisa de Garibaldi fuera de un todo de mierda,

él mismo la habría cambiado, ¿o no?

- No te atrevas, es un héroe nacional - Vamos a pensarlo.

Sí, hazlo. Entonces verás que es una mala idea.

Me pone malo pensarlo, me voy a cagar.

¡Cambia al menos las pantallas de las lámparas austríacas!

- ¡Si ni siquiera has estado en Austria! - Pero estuve en Bolzano.

¡Pues vuelve allí!

- ¿Nuestro café? - Se ha enfriado.

La tormenta debe haber movido la antena, no estaba tan inclinada.

- ¿Cuánto se ha movido? - Coche patrulla 1, cambio.

Dos o tres grados, cinco como máximo.

Entonces no puede ser eso, mira si hay un cable...

- Coche patrulla 1, cambio. - A ver si hay algún cable suelto.

- Está bien, voy a mirar. - Bien.

¡Patrulla 1, cambio! ¿Pueden oírme?

Cioni, ¿podrías dejar de gritar: "Patrulla 1, cambio"?

¡Entonces puede oírme!

Sí, me estás llamando desde tu móvil.

Sí. Cierto.

Por favor, ¿puedes callarte un momento?

A ver si Govoni puede resolver el problema. ¿Puedes hacerlo?

- Sí, claro. - Gracias.

- Govoni, ¿estás ahí? - Si, estoy aquí.

- Creo que he encontrado el problema. - Bien, si no usaremos nuestros móviles.

- Está un poco a desmano. - Pues intenta alcanzarlo.

¡No!

Comisaria, ¿qué ocurre?

- Mi Plan B se acaba de venir abajo. - ¿Qué quieres decir?

Creo que el teléfono de Govoni se cayó del techo, y él aún está arriba.

Ve a comprobar que no haya ocurrido lo contrario.

Sí.

CORONAVIRUS. EPIDEMIA MUNDIAL DE WUHAN

- ¿Disfrutas de esta nueva experiencia? - ¿Qué?

- Estás trabajando, ¿verdad? - Sabes qué... ¡es genial!

Pero no puedes excederte en ciertas cosas o te agotarías.

- Y quedarás traumatizado. - Por eso voy por un sándwich.

- Bueno, se te ve algo delgado. - Le pondré remedio.

- Hola mami. - ¡Hola, cariño!

- ¿Ya es hora de almorzar? - ¡No lo digas!

- Cristina, ¿todo bien? - Sí, pero tiene un poco de hambre.

¡Por supuesto, pobrecito! Papá te llevará ahora a casa,

- y te hará la comidita. - ¿Mamá no puede hacerla?

Te toca a ti. Y tienes que jugar a Conecta Cuatro.

- ¡Sí, mamá es buena en Conecta Cuatro! - ¡Papá es mejor!

- Dijiste que te encargabas de la tarde. - Después de ir a pescar por la mañana,

- pero alguien dejó las mesas fuera. - Todos lo hicimos.

Sí, pero papá lo dijo, ¿no?

Es fácil decir cosas. Si te preocupó tanto anoche,

hubieras venido y las habías metido. No te até a la cama.

- ¡Me sorprendes! - ¿Qué quieres decir?

A mamá le gusta el sado. Pareces muy...

Pero luego...

Massimo.

Estás haciendo que todos se sientan muy incómodos.

No mucho... sólo un poco.

- ¡Massimo! Emo! - ¿Por qué gritas, Beppe?

- ¡Miren! - ¿Qué pasa?

- ¡Miren, en el mar! - ¿Es un cadáver?

- ¿Está muerto? - Lo parece.

- La tormenta lo arrastró hasta aquí. - Beppe, llama a la Comisario Fusco.

- Emo, vamos a las escaleras. - Marchino, busquemos un barco.

Escucha, Tizi, Tizi... Hay un cadáver ahí fuera.

- Vamos, lleva al niño a casa. - ¡Siempre tienes una excusa!

¡No es una excusa! Tizi, es la verdad, hay un cadáver.

- ¡Adiós Ampelino, hasta luego! - ¡No le llames Ampelino!

¡Tizi, adiós!

- Tizi, ¿puedo irme? - Sí, gracias.

Adiós.

- Comisario, ¿puede oírme? - Sí, Govoni. No bien, pero te escucho.

Ya sé qué hacer, ahora la explico.

¡No, no me expliques nada, simplemente hazlo! Cioni, ¿estás ahí?

¡Patrulla 1, cambio!

El heredero... viene, matémosle y consigamos su herencia.

¿Interceptamos a un asesino confesando?

Lo echaron de la viña y lo mataron.

- No, interceptamos a un sacerdote. - Un sacerdote asesino.

No, un sacerdote en Radio María, ¿qué tal?

La piedra rechazada por los constructores se convirtió en la piedra angular...

Battaglia, ¿qué pasa? ¿Un muerto? ¿Dónde?

Lo entendí, pero ¿en qué lugar del mar? Está bien, voy para allá.

¿Por qué movieron el cuerpo?

Vittoria, es la ley del mar. Nunca dejes a un hombre en el agua.

- ¡Ya estaba muerto! - Más vale prevenir que lamentar.

- ¿Qué quieres decir? - Podía no haber estado muerto.

Revísalo.

¿Alguien puede traerme un poco de agua? Tengo un terrible dolor de cabeza.

- ¿Qué tal un Gin Fizz de Paracetamol? - Marchino, sólo un vaso de agua sin gas.

- ¿Todo está bien? - Sí, sólo me duele la cabeza.

- Debe ser por el viento. - ¡Ojalá! El viento va y viene.

- Otras cosas no. - Comisario...

¿Ves?

Encontré este teléfono, pero no enciende, quizás el agua...

- Bien. ¿Alguna cartera, identificación? - No, nada.

- No hace falta, le conozco. - ¿Y quién es?

Bottai el pescador, tiene licencia.

Era el mejor proveedor de mi tienda de mariscos.

Conocía los mejores lugares. Sólo tenía un pequeño bote...

- ¿Como el de allí? - ¿Dónde?

Allí, venga a ver.

Comisario, la pesca del día.

Este sería un caso perfecto para Tassone, un pescado frito incautado como prueba...

En cambio, parece que somos los afortunados.

- Parece fresco, tal vez me quede alguno. - Cioni, olvídalo.

- Cierto, podría ser una prueba. - Estaba pensando más en tu cintura.

"Giuliano Bottai, 13 de marzo de 1969." Buen trabajo, Bandinelli.

Un momento, es raro que alguien navegue con la cuerda atada.

También parece algo corta.

Parece que la han cortado.

Un corte limpio con un cuchillo.

Aquí hay otra cuerda... una negra.

¡Los zapatos!

¡Fuera!

- ¿Dónde vas? - Donde "vamos", Battaglia.

- Me temo que tú también vienes. - ¿Yo? ¿Dónde?

A una casa más grande, con patio y vista al mar.

No te lo mereces, pero me temo que eres parte integral del plan.

¿Qué plan sería ese?

- Mi plan para la pandemia. - ¡No, tú también!

Llegará en unos días. Podrían ser meses o años de cuarentena.

- Siglos. - Tenemos que estar cómodos.

- ¡Vamos ya, cuarentena! - Sí, sí...

- Un día dirás que tenía razón. - Y ese será un día realmente triste.

¿Lo será? Bueno, pues empieza a prepararte mentalmente.

- Déjame explicarte lo que haremos. - Adelante.

Descubrí que nuestro arrendador también tiene una casa con patio,

que ahora está vacía, entonces ¿qué haré?

- Dime. - Voy a romper algunas tuberías.

Romperé las del baño y de la cocina, e inundaré este lugar.

Entonces diremos que hubo un problema con las tuberías,

y que tendremos que mudarnos allí temporalmente.

- ¿Y luego qué? - ¡Luego, pasaremos la cuarentena allí!

Nadie podrá sacarnos.

- Lo entiendo. - ¡Es un milagro!

Entiendo que estés totalmente... digamos, estresado.

Y cuando alguien está tan estresado, lo único que puede hacer es... relajarse.

Toda esta situación... la pandemia, los murciélagos...

Puedo ver que realmente te afecta.

Pero ahora escucha a Beppe y verás,

- pronto te sentirás mucho mejor. - ¿Qué estás haciendo?

Dale una fumada a esto y te calmarás en un instante.

- ¡Sabía que eras un drogadicto! - ¡Dios, no hay necesidad de exagerar!

Lo hago solo de higos. Créeme, prueba un poco.

No, no. Lo intenté cuando era un niño en Camisano.

No me hizo absolutamente nada.

Apuesto a que fueron espárragos lo que fumaste en Camisano.

- Sí, secos. - Prueba esto en su lugar.

- ¿Cuánto cuesta? - Nada, invito yo. De hecho...

si funciona y te tranquilizas, te pago.

Lo intentaré entonces.

Dale.

Oye, oye... ¡Tranquilo! Suave, tienes que saborearlo.

Inhala un poco, reténlo y luego exhala.

- Nada, no siento nada. - Confía en mí. Dale tiempo.

¿Lo ves?

¡Son todo fuerzas centrífugas y centrípetas!

¡Ahora lo entiendo! Lo mismo ocurre con nuestras emociones.

¡Mira cómo el suelo también se mueve!

Es la fuerza gravitacional de la tierra mientras gira.

No nos damos cuenta, pero...

Sí, la tierra gira, pero si te acuestas se detiene.

Estamos suspendidos en el espacio en una esfera azul que gira...

a 1.700 kilómetros por hora, sobre su propio eje.

¡Ahora entiendo por qué mi esposa me abandonó, Battaglia!

Yo también.

¡No tuvo nada que ver con la cosechadora!

Fue por la fuerza centrífuga de nuestras emociones.

¿Qué demonios dices?

Ahora todo tiene sentido.

- ¿Qué cosa? - ¡Todo va a estar bien!

¿En qué demonios estaba pensando? ¡Maldita sea!

¡Oh!

- ¿Quién es él? - ¿Quién?

Hay un hombre en medio de la habitación y me está mirando.

- ¡Eres tú! - ¡Soy yo!

- Tú pusiste ese espejo ahí. - ¡Lo puse ahí, ya sabes!

- Sí - Ah.

¿Ese soy yo?

- ¡Soy muy guapo! - Sí, guapísimo, sí.

¿Por qué nunca me has dicho lo guapo que soy? ¡Bastardo!

¡Mira! Mira, soy de una belleza... es centrípeta...

Mira esa nariz y esos ojos, soy un ser humano perfecto.

¡Merezco tener una mujer!

Merezco tener una mujer... ¡Battaglia!

- Lo mereces, sí... - Merezco enamorarme.

Sí, sí. Pero yo también merezco poder dormir un poco.

Ve a dormir.

- Recién salido del análisis forense. - ¿Y?

Causa de muerte, golpes en la cabeza con un objeto contundente de madera.

- Podrían ser por el naufragio. - No.

- ¿Sabe por qué comisario? - Soy todo oídos, Govoni.

Los golpes en la cabeza fueron alrededor de las 19:00 horas.

y la tormenta fue a las 3:00 am, siete horas más tarde.

¿Sabes lo que pienso?

¿Cómo podría saber que la muerte fue a las 7 pm...

si no me lo dices? ¿Tengo telepatía?

- Fue para añadir un poco de suspenso. - No, creo que querías mostrar...

Bueno, olvídalo. Alguien le mató con un remo o un bastón,

remolcó el barco mar adentro, cortó la cuerda,

lo dejó allí y la tormenta hizo el resto.

- Eso es obvio. - No es obvio, pero sí muy probable.

- ¿Alguna información sobre la víctima? - Sí, Giuliano Bottai.

Nacido en Pisa, vivía en Pineta, un tipo solitario, sin familia ni amigos.

¿Perfil antisocial versus psicopático? ¿Quién sabe?

- ¡En efecto! ¿Tenemos una dirección? - Sí, Via dei Mulini 12.

Llama a Cioni. Vamos a registrar su casa.

- ¿Aunque la radio no funcione? - Siempre y cuando no tenga que usarla.

Chicos... ¡chicos!

- Oye, ¿pueden oírme? - No muy bien.

- Ponte los auriculares. - Son muy pequeños, se caen.

- ¿Dónde está Gino? - ¿Qué?

¡Gino!¿Estás ahí?

¡Estoy aquí! ¿Puedes oírme?

- Nosotros podemos, ¿tú? - Alto y claro...

Está congelado otra vez. ¿Tiene una conexión de pena?

- No, tiene esa cosa... "Why-Fy". - Sí, está conectado al de su vecino.

Estupendo. Chicos, somos ya mayores para esto, vamos.

Espera, siempre ha funcionado.

- ¿Está paralizado? - ¡Tonterías!

- Sí, como Andreotti en TV aquella vez. - ¡Púdrete! ¡Al diablo con tu parálisis!

- Lo sabía. Esta vez tampoco hubo suerte. - ¡Chicos!

¡Rimediotti está en plena forma y ahora les pateará el trasero!

- ¡No otra vez! - Está congelado otra vez. Adiós.

¡Espera, Emo! ¡No seas tan viejo carcamal!

Soy el único leal a nuestra causa, ¿y me estás llamando viejo carcamal?

¡Vengan aquí fuera! ¡Viejos gatos arrugados y asustadizos!

- ¿Estás loco? - Llévate esta basura electrónica.

¡Es un dispositivo de calidad! Supera tus juegos de cartas de mierda.

- ¡Jugar en esto te dejaría sin aliento! - Muy bien, llévate a ti también.

Viejos imbéciles de mierda.

¡Oh! ¡Mira quién es, Checcacci!

¿Qué pasa con la mascarilla? ¿Vas a robar un banco?

Deja las bromas, ¡tonto! Los viejos debemos tomar precauciones.

¡No otra vez! No soy viejo, soy de mediana edad.

Más bien tres cuartos.

Hazme un favor y ve al bar por unas cartas analógicas.

- ¿Qué quieres decir? - ¡Digo, cartas reales, maldita sea!

Para que echemos una partida rápida. ¿No ves que hoy estoy nervioso?

¡Te quedas corto!

Maldita sea.

- ¿Encontraste algo? - Nada.

¿Por qué haces tantas fotos?

Estamos haciendo un curso on-line de criminología.

- ¿Quiénes somos "nosotros"? - Govoni y yo. Es un curso americano.

- ¡Ah! ¡Un curso americano! - Sí.

¿Por eso Govoni dice más tonterías, "barra", bobadas, que de costumbre?

Usan mucho "barra", porque siempre hay dos posibilidades.

Siempre es "barra" dos, o a veces "barra" tres...

Tenemos que registrarlo todo, por eso necesitamos todas estas fotos.

"Esta vez, lo disfruto yo".

¿Y qué diría ese curso online sobre esta casa?

Que es la típica casa de un soltero.

Bueno, entonces es un curso de calidad.

¡Guau! Langostas, ¿eh?

Un chico soltero... pero con gusto.

Interesante.

- ¿No era de Bottai? - Sí, es otro teléfono.

Está cargado, así que lo estaba usando.

¡Lo sabía! Necesita el PIN.

¿Qué sugieren hacer en este caso los expertos en criminología?

Probar los clásicos cuatro ceros.

- No. - Bueno, no estamos en Estados Unidos.

Escribe a sus tutores, tal vez puedas solicitar un reembolso.

Nos inscribimos a tres meses de prueba, no podemos.

- ¿Algo interesante dentro? - Sólo un móvil bloqueado.

- ¿Y tú? - Bien.

- ¿Arreglaste la radio? - Estoy en ello.

- La antena de comisaría ya funciona. - Lo sé, estoy en ello.

- Pero no está arreglado. - Me debes diez euros.

- No lo sé. - ¿Por qué?

Porque me distrajo algo interesante.

- ¿A qué te refieres? - Por allí,

hay un hombre de la misma edad que Bottai que está arreglando...

- ¿Radios? - Redes de pesca.

Interesante,¿hablaste ya con él?

No, dice siempre que se lo consultemos antes.

Bien, me alegro. Vamos.

- ¿Ves? - Aún me debes diez euros.

No había ninguna cláusula en la apuesta que dijera...

- Hablaremos de eso más tarde. - Después de que me pagues.

Buen día.

- Lamento molestarlo. - No importa, sólo arreglo unos agujeros.

Venimos de casa de Giuliano Bottai...

- ¿Le conocía? - Sí, desde hace mucho tiempo.

Vivía a 50 metros y ambos éramos pescadores.

- Hubiera sido imposible no conocerle. - Bien. ¿Cómo era?

- Era un poco extraño. - Extraño.

En realidad, algo cabrón.

- Parecía un poco solitario, ¿verdad? - Cierto, no tenía muchos amigos.

- ¿Cómo era él como vecino? - Como vecino estaba bien.

- ¿En realidad? - Nunca nos hablamos.

- Mejor estamos sin él. - Ella es Paola, mi esposa.

Hola.

- Soy Piero Valtriani. - Hola, soy Vittoria Fusco.

¿Por qué estarían mejor sin él?

- Era un ladrón. - ¿Qué robaba?

- Robaba langostas. - ¿Qué quiere decir?

Monté una granja de langostas propia. Son difíciles de cultivar en tanques.

Así que construí una especie de jaula en las rocas, cerca de Cala Luna.

- ¡Saben muy bien, deberían probarlas! - ¡Ya quisiera!

- Deberían venir a probarlos algún día. - Sí, traeríamos un vino frizzante.

- Sabes que Tassone odia el frizzante. - Cioni, no creo que sea el momento.

- ¿Bien? - Bien.

- Nos hablaba de las langostas... - Un día, tenía nueve.

Volví después de haber estado Bottai por la zona, y había cinco o seis.

- ¿Cómo sabe que fue él? - Porque cuando las cocina,

abre las ventanas para que salga el olor.

- Está muerto, ¿lo sabían? - Sí.

Comisario, lo que se le quita al mar, el mar lo recupera.

Eso dice también Tassone, sobre las langostas del Golfo de Baratti.

Cuando sube la marea... Gracias.

- Si, gracias. Y adiós. - Adiós.

- ¿Quieres un licor digestivo? - Sí.

Comisario, sólo una cosa, puede que no sea importante.

- Adelante. - Bottai era un auténtico mujeriego.

- No le importaba si estaban casadas. - ¿Alguien en particular?

No, nunca hablamos, pero había muchas idas y venidas.

De acuerdo. Gracias de nuevo, adiós.

Avísennos cuando vengan a almorzar.

- Traeremos el vino, frío. - ¿Frío, yo?

El vino.

Bottai tenía langostas en el congelador.

Tiene un barco... ¿No cree que Valtriani le matara?

La gente mata por muchas razones, pero esta sería la primera vez...

que oigo que hayan asesinado a alguien por tres langostas. No es para tanto.

Por supuesto, siempre hay una motivación psicológica secundaria,

financiera, "barra", emocional,barra...

Govoni, ahórrame la tercera barra, por favor.

Hablando de finanzas...

¡Ya te lo daré!

- ¡Beppe... Beppe! - Qué.

Moja la brocha, da un brochazo más rápido o te goteará la pintura.

Muy bien. ¿Así?

Sí, así mejor. Pero da una pincelada más firme.

- Mantén tu muñeca flexible. - Sí.

Es un asunto delicado, ¿entiendes?

Sigue, arriba y abajo... Arriba y abajo.

- ¡No soy Karate Kid! - Deja de bromear. ¡Mira, cae una gota!

Emo, déjale a él.

Si no lo hace con la técnica correcta, la pintura siempre goteará.

No tienen remedio. Deberían haber lijado primero.

Sí, pero no gotearía si dieran la pincelada correctamente,

Sí, pero si la pintura está muy líquida, siempre goteará.

Es un error clásico, les dije, pero son muy tercos.

¿No tienes nada más que hacer? ¿Dónde están los otros?

Se quedan en casa por la pandemia.

- Una sabia decisión. - ¿Qué quieres decir?

¿Quieres que también me quede en casa? ¿Qué pasa con las gotas de pintura?

Tizi, usa pinceladas más largas, apóyate en ellas, sé más fluida...

¡Disfrútalo!

- ¡Massimo, no pinto la Capilla Sixtina! - ¡Mejor ni lo intentes!

Hago todo lo que puedo. Deja de agobiarme...

¡Así que ahora es mi culpa! Siento si este también es mi bar,

¡y me guste que las cosas se hagan correctamente!

Este no es tu bar. ¿Vas a trabajar hoy?

No, vine a ayudar. ¡Podrías decir gracias!

Si ya trabajaste hoy, ve a pescar mañana. Nos las arreglaremos los dos.

- Si insistes... - Los dos, ¿bueno?

¿No quieren?

Mañana. Pero como estamos aquí hoy, estaremos encantados de ayudar.

¡Pinceladas más largas!

No tienen remedio.

¿Qué es eso?

Mierda. ¡Pasquali!

¡Pasquali!

¡Pasquali!

- ¡Pasquali! - ¿Qué pasó?

La casa está inundada.

- ¡Ah! Bien. - ¿Por qué bien?

Te dije, primera parte de nuestro plan. Estoy salvando tu culo también.

- ¡Pero me ahogarás! - No seas tan dramático.

¿Inundaste esta casa por la pandemia y yo soy el dramático?

¡Son sólo tres centímetros de agua! Déjame dormir.

Mañana, la segunda parte.

Esto es increíble. ¡Dime que es un sueño!

No, es una pesadilla. ¡Eres una pesadilla!

- Apaga la luz. - ¡Qué descaro!

¡Mira cuántas fotos hizo!

Ese curso en línea.

"¡Este viaje lo disfruto!"

3 de agosto de 1998.

Vamos a ver.

Tres... Ocho... nueve, ocho.

¿Quién necesita un curso en línea?

- Creo que Tizi te echó una maldición. - ¡Tonterías!

La tormenta debe haber ahuyentado a los peces.

La última vez no hubo tormenta y tampoco cogimos nada.

Entonces debes ser tú quien los asusta.

Estás muy nervioso porque los chicos se queden en casa.

- Los peces lo sienten, son sensibles. - Son tus quejas las que pueden oír,

¡desde que volviste, sigues hablando de Barlume!

- Barlume esto, aquello, ¡concéntrate! - Deja de gritar como una vieja bruja.

- Eso es porque... - ¡Basta, te estás volviendo senil!

- Hola, chicos. - Eres tan cascarrabias...

- Buenos días. - Vittoria.

- ¿Por qué estás aquí? - Tienen los teléfonos apagados.

Vine a pescar para dejar las presiones atrás.

- ¿Estás diciendo que soy uno de ellas? - Tal vez.

- Sólo será un minuto. - ¿Bien, qué pasa?

- Necesito tu experiencia en pesca. - Somos expertos en términos de teoría.

- Solo que no en la práctica. - La teoría me servirá.

- Adelante. - La víctima tenía otro móvil.

Bottai sólo lo usaba para los clientes a los que entregaba el pescado.

- Con facturas pertinentes, supongo. - Por supuesto. Pero ese no es el punto.

¿Cuál es el punto?

Las últimas semanas, la cifra de clientes y el pescado de Bottai se multiplicó.

Pero él sólo suministraba lubina.

- ¿Sólo lubina? ¿Seguro? - Sí, sólo lubina.

Un kilo aquí, tres kilos allá... No soy una experta, pero es extraño.

Sí, también porque las redes de su barco no eran para pescar lubina.

Y necesitas la corriente adecuada, que nosotros no hemos tenido.

Se llaman "peces de la suerte" porque para pescarlos se necesita mucha.

- ¿Qué quieres decir? - Un golpe de suerte.

- Él las compra en su lugar. - Bueno ya.

¡Tú empezaste!

- ¿Entonces tampoco le ven sentido? - No.

Algo huele mal con esta lubina.

Exacto.

Si no tenemos nada más que hablar, nos gustaría seguir pescando.

Sí, claro. Gracias.

- De nada. - Adiós, Vittoria.

- ¡Buena pesca! - ¡Por el amor de Dios, maldita seas!

- ¿Lo dijo a propósito? - No sé, las cosas ya estaban mal.

- ¡Ahora serán aún peores! - Espera.

- ¿Picó algo? - Sí, debe ser algo pequeño.

- Como un salmonete. - Bien.

Lo freiré esta noche. ¡Mira!

- ¿Qué es eso? - Ciertamente no es un salmonete.

Pasquali, ¿no son esos los cuadros del propietario?

No, esto pertenecía a mi difunto tío Teobaldo.

¿No podrías volver mañana a buscarlo? El coche está repleto.

No, todavía está medio vacío. Siempre puedes ir a pie.

¡De ninguna manera! Podría haber seguido sin mudarme de casa.

- Entonces quédate. - Es como Venecia con marea alta.

No sólo eres tonto sino que también eres un desagradecido.

- ¡Es mejor que ser un lunático! - Hablaremos de eso la próxima semana.

No, hablemos ahora. Si no pasa nada, que no sucederá...

- Pagarás por esto. - ¿Quieres apostar?

- Vamos pues. - Genial, aquí.

- ¿Nos estás grabando? - ¡Silencio!

Pineta, 5 de marzo de 2020.

El abajo firmante, Paolo Pasquali, nacido en Camisano Vicentino,

el 17 de mayo de 1956, declara...

que si no hay pandemia, abonará...

al aquí presente Beppe Battaglia tres meses de alquiler.

- ¿Por qué no cinco? - Que sean cinco, ganaré igualmente.

- Ahora te toca a ti hablar. - De acuerdo...

Prometo que... si hay una pandemia y se impone un confinamiento,

respetaré a Pasquali.

¿Que bien hará? No esperes que sea recíproco.

Bien, me ocuparé del calendario de reciclaje,

y sacar la basura durante seis meses, o un año, de hecho.

Y termina diciendo: "En fe de lo cual, Beppe Battaglia".

¡Soy yo! ¿No me ves? Terminemos esto, ya fue suficiente.

¡Tengo trabajo que hacer!

¿Se grabó o no? ¿Se grabó?

Sa, Sa... San Marcos.

¿Qué estás haciendo? ¡No puedes tomártelo con calma!

Todavía tenemos un montón de maletas que hacer. Vamos.

- ¿Más bolsas? ¡No hay sitio! - ¡Por el amor de Dios!

Está fuera de sí.

Adelante.

Comisario, tenemos noticias.

- ¿De qué? - Sobre la lubina.

- ¿Y bien? - Buscamos en Internet,

y de cada cinco lubinas vendidas, una es un "pollock".

- No el pintor, sino un pez de Alaska. - También conocido como "abadejo".

Muy común y muy barato.

¿Entonces creen que Bottai...

compraba este pescado al por mayor y lo vendía como lubina?

- Exacto, era un estafador. - Por eso lo mataron.

¿Por quién, el jurado de MasterChef?

- ¿Es ese un país? - No creo, pero investiguen,

puede que también lleguen al fondo de eso.

El misterio se complica, ¿eh?

- ¿Revisaste sus mensajes de texto? - No hay mucho que decir.

Aparte de un cliente al que entregaba lubina todos los días.

- ¿Un restaurante? - No, una tal Luisa Valente...

- Valente. - ¿Qué sabemos de Luisa Valente?

- Es una mujer. - Me lo imagino, ¿algo más?

No, no por ahora.

¿Y qué deberíamos hacer? ¿Deberíamos esperar...

a encontrarla por casualidad mientras compra abadejo de Alaska,

o deberíamos hacer algo? ¿Qué dice el curso?

- El curso en línea... - ¿Dejamos que el destino siga su curso?

La prueba gratuita ha caducado.

Tizi, ¿qué pasa? ¿Qué diablos está pasando?

¿Hierba, dices? Sé de qué tipo... Está bien.

Estamos de camino. Bueno, adiós Tizi. Ahora nos vemos.

- Tenemos que irnos, "barra", movernos. - El curso online ha caducado...

¡Atrápalos! ¡Así, genial!

¡Bravo!

¡Miren eso!

Vamos.

Por ahí no, por las escaleras.

- Esto es más rápido. - ¿Qué hacemos?

Tú me dirás. ¿Una fiesta hippie, tal vez? ¡Somos la policía, deténganlos!

¡O al menos finjan hacerlo!

¡Marchino! ¡Marchino! Puedo verte, detente.

¡Comisario, no puede interponerse en el camino de esta señal divina!

¡Cioni! ¡Más firmes! ¡A la Americana! Si yo no hago esto, ellos no...

¡Alto ahí! ¡No! ¡El que lo encuentra se lo queda!

- ¡No he hecho nada! - ¡Ven, estas piedras hacen daño!

- ¡Encontré estos, son míos! - ¡Ven aquí!

¡Yo los vi primero!

- ¡Son míos! - ¡Mierda! ¡Ven aquí!

- ¿Cuándo llegó este maná del cielo? - Hace un par de horas.

Al principio, parecían algas extrañas o basura, pero luego...

- Pero luego... - Comisario, mire.

Sin duda, es marihuana. No es que sea usuario, pero...

- ¿Qué está pensando? No uso. - Pienso que si toda esta hierba...

apareció donde estaba el barco, tal vez fuera de Bottai.

- ¡La famosa lubina! - Eso explicaría el misterio.

- ¡Demasiado para el pollock! - ¿Pollock?

Lo que descubrí fue una estafa. Te lo explicaré tomando una copa...

Una estafa que descubrí. Te lo explicaré tomando una copa...

Sí, pero con los pantalones puestos.

Ahora dejemos al otro oficial anfibio en el agua,

mientras tú y yo vamos a ver a Luisa Valente, ¿bueno?

- Adiós Tizi, gracias. - Adiós.

¡Marchino! ¡Se acabó el descanso, a trabajar!

¡Muévete!

Es cierto, compré hierba a Bottai.

Para uso personal, digamos. Sólo recientemente, antes no tenía.

- ¿No? - No, sólo desde hace un mes o así.

Compré algo dos veces. Me lo regaló, básicamente.

Dos veces. Es extraño, porque sabemos que le veía todos los días.

- No por la marihuana. - ¿Para qué entonces?

- ¿Usted qué cree? - ¿Tenían una aventura?

Una aventura...

- En realidad, me resultaba algo molesto. - ¿Entonces?

Pues nos acostábamos juntos.

¿Qué puedo hacer? Me gustan los chicos y me gusta follar.

- ¿Qué es tan gracioso? - Nada.

- ¿No te gusta follar? - Es una actividad interesante, pero...

Obviamente no tienes la habilidad. Eres mono...

si fueras más inteligente y tuvieras algunas chicas, no dirías eso.

Quizá las tenga.

No las tiene.

- Entonces tiene varias aventuras. - Bueno varias...

Cuatro, cinco...

Bueno, cuatro ahora. Nada serio.

Sólo una cantidad promedio. Depende de la temporada, uno se va...

Eso bastará, Govoni. ¿Estaba diciendo?

Decía que me mantengo ocupada.

Espero que esta noticia de Bottai no se difunda.

Es difícil tener cuatro chicos al tiempo, se pondrían celosos y darían problemas.

- ¿Qué quiere decir? - ¿Ha visto las noticias?

- Todos esos feminicidios, celocidios... - Sí, cierto.

Pero lo que nos interesa es Bottai, no su vida privada.

- Aunque suene fascinante. - Govoni.

¿Qué clase de hombre era Bottai?

¿Había algo extraño en él, o inusual...?

Siempre fue un poco extraño.

Una vez me pidió que llamara a su amigo mientras follábamos...

para que escuchara que me encantaba y tuve que decir su nombre.

"¡Bottai, sí! Bottai, ¡me encanta! ¡Sí, sí!"

- Para que su amigo supiera que era él. - ¿Por qué?

No lo sé. Sería una broma privada.

Bien, le daré este cuaderno.

Prometo que esta información será confidencial.

- Escriba los nombres de sus amantes. - Los pasados, no los futuros.

¡Aquí estamos!

¡Quedarás impresionado!

No estoy seguro de que te lo merezcas.

Después de todo el trabajo duro que he hecho, gratis...

- Creo que Tizi también se impresionará. - ¿Puedo invitarla?

No, puedes enviarle una foto.

¡Mira qué espectacular!

Por cómo lo describiste, pensé que estaría mejor.

¿Estás bromeando? Vivías entre cajas antes de conocerme.

Olvídalo. Empecemos a descargar esa montaña de cosas.

Que resultan ser todas tuyas.

Battaglia, descargar es el paso tres. Hice los dos primeros, estamos empatados.

- De hecho, me debes una. - ¿Ah sí? ¿Y ahora qué?

- ¿Te doy una vuelta por el patio? - Estaría feliz...

con un poco de esa hierba que fumamos el otro día.

¡Ni en sueños! Cuando fumas, pierdes los papeles.

Eso no es cierto, entendí muchas cosas.

¿Cómo qué, que tu atractivo es centrípeto?

¡Zapatos fuera!

Cioni, ¿qué estás haciendo?

Nada. Es una videollamada de Rimediotti y su panda.

- ¿Una videollamada? - Sí, se lo pedí yo.

- ¿Por qué? - Cuando intenté arreglar la antena,

desconectamos la línea telefónica.

Rimediotti quiere mostrarme lo que puede hacer en su cmputadora.

- Entonces... - ¿Es importante o me estás liando?

No, se trata de Bottai. ¿Puedo contestar?

Adelante.

- Comisario, ¡hola! - Hola.

- ¿Ve lo bien organizados que estamos? - Sí, puedo verlo.

- ¿Podemos ir al grano? - Comisario..

Me acordé de la noche de la tormenta,

volviendo de Barlume después de encargar la entrega...

a domicilio de croissants y capuchinos, para evitar salir...

-¿Sí? - Vi un pequeño barco amarillo.

navegando mar adentro desde el puerto.

Y pensé: "Ese tipo está loco".

- ¿De quién era el barco? - Un habitual de mi antiguo restaurante.

- Un auténtico grano en el culo. - ¿Ese grano en el culo tiene nombre?

Roby Falcucci.

- Muchas gracias. - ¡Espere!

- Quería explicar... - Muy bien.

- cómo dominé el "soft-werry"... - Me encantaría escuchar todos los detalles,

pero no ahora...

Apágalo. Ahora no es un buen momento.

Quizás en otro momento, ¿bueno?

Roby Falcucci. ¿Busco entre los clientes de Bottai?

No, llama a un técnico y haz que arreglen el teléfono.

Roby Falcucci es uno de los amantes de Valente, le haremos una visita.

¿Vas a llamar al técnico?

- Sí. - Bien.

¡No!

- ¿Como pudiste hacer esto? - Massimo, calma, solo estamos probando.

- ¡Admite que se ve mejor! - Si querías probarlo, Tiziana,

- podías habérmelo dicho. - No tuve la oportunidad, Massimo.

- ¡Vivimos juntos! - Tenía mejores cosas que hacer.

Si queremos dejarlo como antes, no llevará mucho tiempo.

- Pero termínalo primero. - Por supuesto.

Me alegro de haber llegado a tiempo.

¡Te lo digo, sigue con esto y venderé mis acciones del bar!

Massimo, ya lo has hecho, a Beppe. Y él está de mi parte.

- Beppe siempre está a tu parte. - No siempre, sólo esta vez...

Sí, hermano mayor, siempre lo estás. Y también sé por qué.

De hecho, ¡todos lo sabemos!

¿Verdad?

- ¿No es así? - ¿No es así qué, Massimo?

- Es mejor que no lo diga. - Tú no tienes nada que decir.

¿Ah sí?

Escucha esto entonces. Eres... una verdadera...

- ¿Qué? - Una traidora...

- ¿Qué? - Ya que estás aquí, se acabó mi turno.

- Me voy. - No, me voy yo. Mejor será.

¡Ah! Y además, Tizi...

- Me voy a mudar. - Bravo, seis meses tarde...

- Encontré un sitio. - ¿El refugio para los sin hogar?

- No te preocupes. - No lo haré.

Si te vas por una tontería así, ¡pintaré el bar rosa brillante!

¡Y verde brillante también!

- ¡Buena idea, me gusta! - Me lo imaginaba.

- Me parece que nos hemos visto antes. - ¿Quizá en el bar de parejas de Livorno?

Suelo ir allí.

- No, más aburrido, por trabajo. - Cierto.

He estado aquí con algunos clientes.

- Era el abogado de Pasquali. - ¡Por supuesto! eso es.

¡Maravilloso día, encontrarme a Falcucci y volver a ver a Pasquali!

Pero esta vez, está aquí como persona de interés.

- Me gustaría llamar a mi abogado. - Adelante.

Sr. Falcucci, ¿está disponible? Por supuesto, Sr. Falcucci.

Ya estoy en la estación de policía. ¡Yo también!

Es útil ser dos personas en una.

- Apuesto a que lo pasa genial. - ¿Quiere unirse a la fiesta?

- No, pasaré esta vez. - Qué pena, Ud se lo pierde.

¿Conocía a Giuliano Bottai?

Bottai tenía su barco en el puerto, a unos muelles del mío.

De vez en cuando nos saludábamos, pero eso es todo.

Bien, porque además de compartir puerto en Pineta,

parece que compartía algo más con Bottai.

- ¿Está de broma? - ¿Por qué?

- Porque Luisa nunca iría con Bottai. - ¿No?

Debe habérselo inventado para presumir...

- Ella tampoco fue su única amante. - ¡No es cierto, Señoría!

- ¿Está celoso? - Absolutamente no..

Quizá por esta historia, quería aclarar las cosas.

¿Por qué estaba usted en el mar la noche en que lo mataron?

La noche de la tormenta estaba en casa con mi madre.

¿De verdad? ¿Con su mami?

- Deje a mi mamá fuera de esto. - Falcucci,

es el único aquí en Pineta con un barco amarillo brillante.

Le vieron saliendo del puerto, así que, o me dice quién estaba en ese barco...

o unas horas en una celda puede que refresquen su memoria.

- No puedo decírselo. - ¿Por qué?

Es un cliente, un amigo, de hecho. Un querido amigo, su inicial es una Y.

Yuri.

- ¿Su apellido? - No me pregunte, no se lo puedo decir.

- Color pálido. - Blanco.

- Más pequeño. - Blanquini.

Yuri Bianquini. He oído ese nombre antes, ¿quién es?

De Pisa. Condenado dos veces por posesión, "barra", distribución.

- Cierto. - ¡Pero sólo por marihuana, gente!

La han legalizado en casi todo el mundo, no es para tanto.

Por si no se ha dado cuenta, estamos en la otra parte del mundo.

No, estamos en las provincias del mundo. Donde se reprime a los modernos como yo.

- Pues dé buen ejemplo y váyase. - No puedo dejar sola a mi mamá.

Pero puede decirme qué hacía Yuri con su barco.

- No. - ¿Por qué?

Si supiera lo que yo, me metería en problemas.

- Pero ahora sí lo sé. ¿Verdad, Govoni? - Sí.

¿Iba a conseguir la hierba?

¿Qué es eso?

¿Qué pasó?

¡No!

¡No! Pasquali!

¡Te dije que no fumaras! ¡Pasquali! ¿Dónde estás?

Ha cerrado todo... ¿Por qué cerraste todas las ventanas?

- ¿Dónde estás? - Shhh..

- Pasquali, ¿dónde estás? - ¡Calla!

- ¿Por qué diablos estás ahí abajo? - Están por todas partes.

- ¿Quién? - Los murciélagos.

Se esconden, son malvados, son negros.

Claro que son negros, ¿pensabas que eran naranjas?

Esto es algo serio. Los escuché en mi habitación...

El aleteo de un murciélago infecto, ¿sabes a qué me refiero?

- ¡No, pero sé lo que es esto! - Solo puse un poquito para saborearlo.

- Te lo fumaste todo, maldita sea. - ¡Se me cayó algo, lo juro!

¡Te dije que no fumaras sólo!

¡Y no fumes tanto! Ya estás fuera de tus cabales.

- ¿Lo estoy? - Sí, lo estás en condiciones normales.

- ¡Figúrate cuando fumas! - Esas son buenas noticias.

- ¿Por qué dices eso? - Porque significa que esos murciélagos,

- son cosas de mi cabeza, ¿verdad? - Que gira por fuerza centrífuga, ¿no?

Sería genial si estuviera loco del todo, si todo estuviera sólo en mi cabeza...

- Por favor, dímelo, Beppe. - Sí.

- Dime que sí. - ¡Sí, todo está en tu cabeza!

Ahora abriré la ventana para ventilar. Que respires aire fresco...

- y te calmarás. - ¡No las abras, volverán!

Tengo miedo. Incluso tengo miedo de mí mismo.

Pues ya somos dos. ¡También me asustas! No sólo ahora, en general.

- No digas eso. - Por favor, sal.

Sé que los murciélagos vuelven. ¡Me guardan rencor!

No sé si el mundo es malo o si yo veo el mundo como malo.

- No lo sé. - ¡Dame un abrazo!

- No... - Mierda, sólo abrázame.

Hacemos esto... Si sales, te abrazaré.

- No, ven debajo de la mesa. - ¡No quepo!

¡Vamos, ven aquí!

- Si lo hago, ¿saldrás? - Sí, tal vez más tarde.

¿Qué hice para merecer esto?

- ¿No murciélagos? - ¡No hay murciélagos!

¡No entro aquí abajo! Estoy aplastado.

Comisario, usted dijo que no creía a Falcucci,

y sin embargo, aquí estamos al amanecer tras su historia,"barra", pista falsa.

- Digamos que me gusta ser desmentida. - Sí.

Como aquella vez que pensaba que Mancini se había suicidado, pero...

No, como esta mañana cuando pensé,

"¡Qué bueno que Cioni y Govoni hayan dejado de hablar todo el tiempo!"

- Discúlpenme un momento. - ¿Quién es?

Un abogado amigo mío con información sobre Falcucci.

- ¿Qué hacemos? - Toca el timbre. Hola Luciano.

¿Cómo estás? ¿Puedes hablar?

Exactamente.

¿Qué me dices?

Ya va...

Buenos días.

- ¿Qué es? - Estamos buscando a Yuri Bianquini.

Es mi hermano. Está en el baño, voy a buscarle.

- Esperaremos aquí. - Gracias.

- ¿Por qué, ese idiota está en problemas? - No, sólo tenemos unas preguntas.

- Un minuto. - Adelante.

¡Yuri! ¡Yuri, tienes visita!

¿Ha ido a buscarle al ala oeste del palacio real?

¡El ala oeste!

- No es exactamente un palacio real. - ¿Son grandes?

- Éste no lo es. - No, me refiero a los palacios reales.

- Más o menos. ¿Nunca has estado en uno? - No, no.

- ¿Y bien? - Fue a buscar a su... hermano.

¡No hay hermano, idiotas!

¡No!

Ahí...

Creo que saltó desde aquí.

Muy bien.

Últimamente, muestras una perspicacia y nitidez mental extraordinarias.

- Gracias. - De nada.

Busquemos dentro de la casa.

Estáte más atento.

La Comisario Fusco te estaba elogiando, "barra", menospreciando.

¿Crees que fumaba marihuana, Govoni?

- Creo que sí. ¿Verdad? - Bueno, era traficante de marihuana.

¡Vaya! ¿Están locos?

- Battaglia, ¿qué demonios haces aquí? - Vine a comprar...

- Quiero decir, pedir prestado... - ¿Para pedir prestada un poco de hierba?

Sólo fumo un poco. Sólo para coger el sueño.

- Pasquali se lo fumó todo... - Entiendo. Tu amigo ha escapado.

- ¿Por qué? - ¿Quizá porque mató a Bottai?

- ¿Yuri? No creo. - Entonces le conoces bien.

Bueno, conozco mejor a su novia, pero sí.

¿Por qué no charlamos tú y yo?

- ¿Y nosotros qué hacemos? - Repasen el curso online.

Guarda eso...

- ¡Bettina! - ¡Hola!

- ¿Cómo estás? - Bien, relajándome.

- Tuve una mañana agotadora. - Me lo puedo imaginar.

- Solo venía a saludar a mi amigo... - Oh, tengo que decírte.

Se me acabó la hierba, hace dos días que no veo a Yuri.

- ¿Y eso? - ¿Qué?

¿No le has visto en dos días? ¿Dónde está? ¿Ha llamado?

- Tantas preguntas, ¿son policías? - Sí, de hecho, ella es policía.

- Pero... - Pero no la policía que sale en TV.

Más bien, cómo puedo decir...

- El tipo de policía que es... - ¿Simpática?

Simpática, sí. ¡Y también amante de la diversión!

No entiendo, ¿puedo quedarme tranquila o debería empezar a preocuparme?

- ¡No, súper tranquila! - Tranquila, es una amiga.

Soy su amiga...

Bien, porque preocuparme me resulta agotador...

No es necesario, tranquila.

¿Seguro que no tienes hierba?

Podemos fumar un porro juntos, pero Yuri no tiene más para vender.

- Lo ha dejado. - ¿Lo dejó ahora mismo...

- cuando llegó la policía simpática? - No...

Antes, conseguía hierba en el puerto de Livorno.

Pero últimamente, la policía estaba en todas partes,

revisando los contenedores chinos por el virus.

Y este virus, ¿les parece que es real,

o más bien una conspiración...?

Sí, podría ser una conspiración internacional.

- Por eso necesitamos colaborar un poco. - Así es.

Y confiar unos en otros, compartir información...

Así que volvamos a Yuri.

- ¿Qué estábamos diciendo? - Que no podía ir al puerto.

Sí, claro. No podía ir allí,

y pidió a un amigo que fuera a buscar sus cosas...

directamente de la barca con su barquito.

- ¿El amigo se llamaba Bottai? - ¡Sí, incluso hice una canción!

#Bottai es el hombre de la droga... #

Bien, bien.

- ¿Verdad? - Hermoso.

¿Entonces Bottai no fue a buscarla?

- ¿A buscar qué? - La hierba, Bettina...

Sí, correcto.

Primero empezó consiguiendo una parte, y hasta entonces, todo bien.

Pero luego robó a sus clientes y fue entonces cuando Yuri se cabreó.

- Con razón. - ¿Cuándo fue? Creo que fue...

- ¿La noche de la tormenta? - Correcto.

Le pidió prestado un barco a otro amigo,

para poder acudir a los proveedores y solucionar el problema.

Pero como no era un marino experto, estaba oscuro...

y había tormenta, se asustó y volvió a casa.

¿Estaba alterado cuando llegó a casa? ¿Qué dijo?

No, estaba triste, el pobre. Puede llegar a deprimirse, pobrecito.

Bien, gracias Bettina.

Y si hay noticias suyas, llámanos.

¿De acuerdo?

- No, no hagas filtros con él. - ¡Sería perfecto!

Mi número está ahí, si lo rompes, entonces...

- Entonces lo guardaré bien. - Sí, haz eso.

- Adiós, gracias. - Adiós.

Beppe, antes de irte, ¿me darías un empujón?

Sí.

- Gracias. - Adiós.

Eso de que Yuri se asustó y dio la vuelta me suena a una mentira.

- Además, estaba enfadado con Bottai. - No le creo ni a él, ni a Falcucci.

- ¿Quién? - No importa.

- ¡Ni siquiera les ofrecí un porro! - La próxima vez, Bettina.

- Mientras tanto, fuma poco. - No fumo tanto.

- No, pero intenta fumar un poco menos. - Un poco menos.

¿Bien? Mucho, mucho, mucho menos.

Adiós.

¡Vamos!

Pásame la pintura.

¡Emo!

- ¡No te quedes ahí parado! - Bueno, es que no estoy seguro.

- ¿De qué? - Creo que Tizi tiene razón.

Cuanto más lo miro, más me gusta que pintado de blanco.

Lo pintaremos encima y estarás seguro.

Dame la pintura, vamos.

- ¿Dónde está la brocha grande? - Usa la pequeña.

No, para tapar una gran cagada, necesito una brocha grande.

- Entonces ve a buscarla al coche. - ¡Cómo, estoy aquí arriba!

- ¡Yo traje la pintura! - ¡Yo traje la escalera!

¡Tú quieres pintar encima, no yo!

No perdamos el tiempo, no podemos arriesgarnos a que nos atrapen.

- Empezaré, al estilo Giotto. - ¡Eres un dolor de cabeza!

Emo, ¿puedes traer... Emo!

- Apunta tu linterna al mar. - ¿Para despertar a los peces?

- No, veo algo. - ¿Dónde?

Espera.

- No puedo ver nada. - Dame eso. Mira.

Mierda, tienes razón.

Quizá perteneciera a la víctima.

Deberíamos pescarlo y llevárselo a la Comisario Fusco.

- No, primero terminaremos de pintar. - ¿Y si se lo lleva el mar?

De acuerdo. Ve a buscar la brocha,

Yo lo pescaré y mañana se lo llevaremos a Fusco.

- ¿Será de Bottai? - Yo diría que sí.

Encontramos una foto de la entrega de premios en su casa.

- De nada. - Massimo, esto no resuelve el caso.

- ¿No? - No. No tiene sentido.

Falcucci no me convence, Yuri se escapó apenas nos vio,

- y ahora lo empeoras con esto. - ¡Dame algún mérito!

Si no hubieras movido el cuerpo, lo habría encontrado antes.

Si hubieras hecho tu trabajo, no habría tenido que tirarme al mar,

- a medianoche en ropa interior... - De acuerdo, por favor...

No me importa de quién sea la culpa, ¡el problema es que no tiene sentido!

No puedo resolver este caso, no le veo ningún sentido.

- Es como Conecta Cuatro. - ¿Qué quieres decir?

El juego de fichas rojas y amarillas... lo juego con Ampelino.

- Elegante- - Siempre termino jugando solo.

- Inteligente. - Siempre termino jugando solo.

Me quedo acorralado. Sólo se soluciona empezando de nuevo.

- ¿Dices que debería empezar de nuevo? - Vittoria, sólo es una sugerencia.

- Empecemos por lo más extraño. - ¿Qué cosa?

Con las competiciones nacionales de pesca que Bottai había ganado,

llevaba una medalla de segundo lugar y la usaba como PIN de su teléfono.

- Tienes razón, eso es raro. - En efecto.

¿Por qué no buscar en línea algún artículo...

- ¿De una competición tan pequeña? - ¿Estás bromeando?

La Pesca News informa de las capturas más pequeñas.

Bottai, 3 de agosto de 1998.

Deja de tocar cosas, Massimo.

Hay un artículo en un periódico local...

Espera, ¡ese es Valtriani!

¿Ves? Es Valtriani.

- ¿Quién es él? - Su vecino.

- ¿Y? - Pues que el pie de foto era para él.

- ¿Qué pie de foto Vittoria? - Había una foto dedicada en su casa.

Hay una foto. Cioni hizo miles de fotos para su curso online...

Aquí, mira.

"Esta vez, lo disfruto yo" 3 de agosto de 1998.

No fue porque hubiera quedado segundo, sino porque había vencido a Valtriani.

- ¿Qué estás diciendo? - Espera un minuto.

Espera, déjame ver...

¿Cómo no me di cuenta? ¿Sabes quien es ella?

- ¿Quién, Victoria? - La esposa de Valtriani, el vecino.

¿Ves? Eso no funciona. Llamaré a Cioni.

Cioni, llama a Luisa Valente.

Consigue el nombre del tipo al que llamaron mientras tenían sexo.

Compruébalo, Valtriani. ¿Lo tienes? Bien.

Adiós. Llámame.

Lo llamaron mientras follaban.

- Sí, pero ese no es el punto. - No, tienes razón.

El punto es que lo entiendes. ¿Lo entiendes, verdad?

Sí, pero no entiendo cómo lo entiendes tú.

Lo sé, de esto, realmente no entiendo nada en absoluto.

- ¿Y del resto? - Bien...

Tampoco tengo ni idea del resto.

- Hola, Valtriani. - Ha vuelto.

Sí, pero no por las langostas. O tal vez sí.

- Hágame saber, se lo diré a mi esposa. - Las haré a la catalana.

- Con pan tostado, quedan riquísimas. - Gracias.

Cuando nos vimos, ¿por qué no me dijo que conocía a Bottai desde niño?

Se lo dije y de todos modos, todos nos conocemos en esta ciudad.

- Pero Bottai y yo nunca fuimos amigos. - ¿No?

O lo eran hasta que le robó la novia.

También se casó con ella. ¿La que abraza a Bottai es usted, señora?

- Soy yo, ¿de dónde sacó eso? - De la casa de Bottai.

También descubrimos que su ex amante solía llamar a su marido...

para gastarle bromas de tipo porno.

Y le robó las langostas, lo insultó...

Toda una serie de provocaciones que al final le volvieron loco.

- ¿Dónde quiere llegar? - Dígamelo Ud, ahórrenos algo de tiempo.

Le diré cómo llegué ahí. La última vez, me dijo que a Bottai...

- le gustaban las mujeres casadas. - ¿Y qué? Es la verdad.

Sí, pero si nunca habló con Bottai,

¿cómo supo que esas mujeres estaban casadas?

¿Y por qué nos daba pistas que nos llevaran al asesino,

cuando todos supusimos que Bottai había muerto por la tormenta?

Quizá porque sabía que lo habían matado.

No, ¿eh? ¡No me digas que lo hiciste!

Piero, realmente eres un idiota. ¡Sabía que lo eras, pero no tan grande!

- ¡Cálmate! - ¿Cálmate?

¡Al final, logró arruinar tu vida!

- ¡Pero yo lo maté! - ¡Bravo, excelente!

- ¡No te visitaré en la cárcel! - ¡Ese hombre me volvía loco!

¡Lo sabes! Esa noche, yo regresaba a casa y le vi...

en el criadero de langostas, entonces le dije:

"Bottai, te vi, vamos.

"Sé que robaste las langostas, devuélvemelas".

En cambio, siguió mintiéndome, diciendo que no las tenía.

Entonces paré junto a su bote y abrí su cubo.

¡Y ahí estaban! Estaba furioso.

Tan furioso que le golpeé en la cara con mi remo. ¡Bien fuerte!

¡Buen trabajo!

¡No quería matarlo, maldita sea!

¡No! ¡Lo hiciste con delicadeza!

Después de todos estos años, tuve que recuperar lo mío.

¡Lo único que te van a dar son 30 años de cárcel!

Sr. Valtriani, tendrá que venir conmigo.

- ¿Qué más puedo hacer? - Por aquí.

¡Qué idiota!

Oye, deja tu carta.

- ¡Ya lo hice! - No, presiona "Enviar". "Return".

- ¿Te refieres al botón largo? - No, esa es la barra espaciadora.

Es el de forma graciosa de la derecha.

- Está bien. - No puede respirar con esa mascarilla,

- su cerebro está falto de oxígeno. - Tienes razón, ¿por qué la llevas?

- Porque les estoy hablando. - ¡El virus no se contagia por email!

No tienes idea de cuántos virus se envían por Internet.

No tiene ni idea, como siempre.

No eres un experto, sólo podemos ver tu barbilla.

- Es artístico, como David Lynch. - ¿Dónde más puedo poner mi teléfono?

- ¡Díganme! - ¡Santo cielo!

¿Qué hice para merecer esto?

Cucu.

¡Cucu!

- Ah... Se acabó el invierno. - ¡Tassone ha vuelto, así canta el cuco!

- ¡Qué sorpresa! - ¡Querida! Me desvié sólo para saludar.

Me alegro que lo haya hecho. Lástima que Cioni y Govoni no estén aquí.

A quién le importan, Vittoria...

Sabe que siempre en mi corazón ha tenido el puesto de honor...

Muy amable.

- Corazón, honor, hice una rima asonante. - ¡Lo hizo, qué bien!

Rima inteligente, muy inteligente.

- El sentimiento es genuino. - Qué agradable.

- Cuando es genuino, es real. - Sí, cuando es mutuo.

Volvía a Roma desde Bellurano Uzzeo,

y pensé: "¿Por qué no pasar a saludar a mi amiga Vittoria?"

¿Por qué no? Bien... Bellurano Uzzeo?

Sí, un pueblo al norte.

Para una reunión de emergencia con el alcalde y el prefecto.

- ¿Por el COVID-19? - Sí, así es.

- Todo el mundo está obsesionado. - ¿Cómo está la situación en el norte?

No fue gran cosa, pero por precaución cerraron el pueblo.

Tampoco es que fuera mucha gente, pero de todos modos...

¿Qué dicen los líderes sobre la amenaza del COVID?

Son típicamente dramáticos italianos, es una tontería de virus...

- Sólo una tontería no creo. - Sí, lo es.

Es sólo un virus de gripe común. No, créame...

- ¿Qué? - Su Excelencia, llegamos tarde.

No, si conduzco yo, llegaremos bien.

- ¿Está seguro? - Sí, llegaremos a tiempo.

No, me refiero...

¿No podría ser esa tos...?

¡Comisario Fusco, no! No empiece a dejarse llevar...

de la paranoia también, por favor!

- Pero es una tos fea. - Durante el viaje,

Giulio comió unos pistachos y se atrgantó con algunos, ¿verdad?

- Está pálido. - Su Excelencia.

- ¿Qué? - Deberíamos irnos.

- Se tiene que ir. - El deber llama.

- Sí, ya veo. Bueno... - Aunque breve, ha sido.

- Fantástico, como siempre. - Sí. ¿Ahora que? Porque...

- ¿Qué? - No, nos despediremos.

- Con un abrazo. - No, no deberíamos abrazarnos.

No sea tímida, Comisario Fusco.

¡Ya vale, Giulio! Disculpe mi lenguaje, pero en este caso...

¡Ve al bar! ¡Pide una leche de almendras para arrastrar esos malditos pistachos!

- Vamos... - Suena muy ronco.

¡Qué pena que no esté "ronco de trabajo"!

¡Si no es el virus, le llevo a casa con el coche!

¡No sé, pero creo que Barlume quedó genial!

Un bonito y profundo color marrón, perfectamente paralelepípedo.

¡Marchito! Y ahora que esos cuatro viejos están encerrados,

¡Por fin puedo tomármelo con calma!

Disculpa. Hablando de tomarlo con calma, ¿por casualidad has visto a Battaglia?

Llevo buscándole todo el día.

Si estuviera aquí... lo veríamos, ¿verdad?

Bueno, es que necesito un poco...

- Un poco de lubina, ya sabes. - ¡Pasquali!

Con calma. Ya vives en tu propio mundo retorcido.

Y ahora esta nueva paranoia de murciélagos, del virus, déjalo.

¡Sí, vamos, que no va a haber ninguna pandemia!

No se preocupen, Barlume permanecerá abierto.

Nos vemos aquí en el próximo episodio.

Mientras tanto, sean buenos. ¡Adiós!

- ¡Estaba hablando! - Lo sé, pero debemos ser profesionales.

¡Por el Bar!

- ¿Está dormido? - Sí, está durmiendo.

Como decíamos... Mañana pintaremos el bar de blanco.

- Ya compré la pintura. - Pero sólo da una capa.

Porque por la noche, volveré y lo pintaré de nuevo.

- Y llamaré a la policía. - ¿Por qué?

¿Por violar la ley de la estética? Ustedes son los criminales.

Los dos destruyen la tradición de Fineta y de la costa toscana.

- ¿"Los dos"? - ¡Tú y ese pseudo-hermano mío!

Nunca mueve un dedo a menos que digas algo,

e inmediatamente mete la nariz... ¡y es una nariz enorme!

¡Casi siento pena por el pobre!

- Mientras tú realmente me cabreas. - El sentimiento es mutuo.

- Esa es la verdad. - Y la verdad es... esta es mi casa.

Dijiste que encontraste un sitio, así que te mudarás mañana, ¿verdad?

Claro. No hay problema, no podría importarme menos.

- Realmente eres difícil de complacer. - ¡Y tú eres simplemente imposible!

Sólo tendremos éxito si trabajamos todos juntos...

y siguen estas nuevas, y más estrictas pautas a partir de ahora.

Por este motivo, he decidido, junto con otros miembros del gobierno,

adoptar medidas más estrictas...

para intentar prevenir la propagación del coronavirus...

y proteger la salud y el bienestar de todos los ciudadanos italianos.

¿Qué pasa?

Nuestro principal objetivo...

Están cerrando todo.

No me lo creo.

¿De verdad están declarando la tontería esa del confinamiento?

Sí. Sin salir...

Así que no mudanza, no ir a trabajar.

Ni siquiera para pintar a Barlume.

¡Un verdadero fastidio!

- Realmente tienes un problema. - ¿Por qué, tienes una solución?

- No, no la tengo. - Entonces tienes un problema.

- ¿Tienes una solución? - No, no tengo solución.

Entonces tienes un problema.

Yo diría que en este punto, todos tenemos un problema, ¿eh?

Traducción de ittxi.

Edición de Fernando355.

- ¿Viviani? - ¿Qué?

¡Púdrete!

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