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BASADA EN UNA HISTORIA REAL Y EN LOS RELATOS DE TESTIGOS...
"ESTAMOS ANSIOSOS POR DEMOSTRARLES
QUE QUEREMOS SER PARTE DE LA DEMOCRACIA ESTADOUNIDENSE,
Y NO ALGO SEPARADO,
Y SEGUIREMOS INSISTIENDO PARA QUE LO CONSIDEREN".
SAN PIETRO, ITALIA, DICIEMBRE DE 1943
¡Muy bien!
¡Avancen!
¡Vamos! ¡Avancen!
¡Está muerto! ¡Déjalo! ¡Vamos! ¡Muévete!
SEIS TRIPLE OCHO
CUARTEL
Querido Billy, estoy preocupada por ti. Te extraño muchísimo.
¿Por qué no respondes?
No sé si te llegará esta carta. Rezo por que vuelvas a salvo.
Te extraño mucho. ¿Por qué no me respondiste?
Querido William, vuelve pronto. ¿Está todo bien?
Hace más de un año que estoy en el extranjero.
Querido papá, te extraño.
Mi querido Michael, rezo por que vuelvas.
Pienso en ti todos los días.
Te extraño muchísimo.
Ha pasado mucho tiempo...
Aquí estamos muy cerca del río...
Escribí dos o tres cartas en estos días...
Pero ya pasó mucho tiempo...
Estoy muy preocupada por ti. ¿Por qué no me escribes?
BLOOMFIELD, PENSILVANIA, 1942
Abram David, deja de hacer el ridículo relacionándote con gente como...
Mary Kathryn, mejor calla.
- No es decoroso y sinceramente... - Déjala pasar.
No me moveré.
Está bien, como quieras.
Lena, submarino alemán, doce abajo, vector 6-9, 9 oeste.
Dios mío.
¡Vamos!
¡Cuidado!
Tranquila, señorita Lena Derriecott. Nada le hará daño en mi avión.
¡Sujétese! ¡Avión alemán a las tres!
- Señorita. - Gracias.
Abram David, me meterás en problemas.
- Lo siento... - Mi madre seguro nos vigila.
Pero estábamos combatiendo. Debíamos huir del enemigo.
Mary Kathryn no es Hitler.
¿Estás segura?
No es gracioso.
Ya oíste a Edward R. Murrow.
Dijo que Hitler es un monstruo.
Y por ese motivo es que iré a luchar.
No te pongas triste.
Es que te voy a extrañar.
- Increíble que sirvas en el Ejército... - Tranquila.
¿No viste lo bien que conduzco? Entreno para cuando pilotee un avión.
Abram, es un tema serio.
- Sé que sabes... - ¿Te preocupa mi bienestar?
¿O te molesta que no podamos hacer rabiar a Mary Kathryn y sus amigas cada día?
A mi modo de ver...
Es cierto.
Entra en la casa, Lena.
Sí, madre.
- Hola, señora. Que tenga buen día. - Igualmente, Abram.
No se preocupe, señorita Lena. Le escribiré siempre que pueda.
Veo que ese chico te trajo a casa otra vez.
Se llevan muy bien.
¿Quieres contarnos algo?
- Tía, solo somos amigos. - Más vale que eso sea todo.
¡Ay, Emma!
Pronto cumplirá 18 años.
Se irá a la universidad.
Allí conocerá a muchos otros muchachos.
No te apresures a elegir como tu mamá.
Ve a lavarte.
Necesitamos tu ayuda hoy.
Sí, madre.
¿Lena?
Tu actitud es la correcta.
Tu mamá quiere que haga toda la comida kosher y encima la sirva.
Seguro te alegrará la noticia de que el señor David me contrató
para cocinar en la fiesta de tu novio.
No es mi novio.
Entonces, ¿por qué sonríes?
No le llenes la cabeza de tonterías.
Ese chico es judío.
Lo suyo es imposible y lo sabes.
Emma, se está divirtiendo.
Debería divertirse con un negro mejor.
Y encima le hablas de la universidad.
Sabes que no nos alcanza el dinero para que estudie.
Entonces, lo conseguiremos, pero la enviaremos a la universidad.
Me encantaría verte conseguirlo, Susie.
El rabino Wise tuvo una audiencia con el presidente Roosevelt.
Debemos ayudar con el rescate.
Hitler asesinó a dos millones de judíos.
Y me dijeron que hay mujeres y niños entre los fallecidos.
No podemos quedarnos impasibles.
Les insistimos a todos los funcionarios para que envíen ayuda humanitaria.
Es una calamidad imposible de comprender.
Los campos de concentración se convirtieron en campos de exterminio.
Su hijo Abram es muy valiente.
Con permiso.
No, gracias, Lena.
Muy valiente.
Quería ser interrogador, pero no habla alemán con fluidez.
Al fin ocupas la posición que te corresponde.
No podemos demorarnos. La fiesta es en tu honor. Debes volver.
Vaya fiesta de despedida...
Solo hablan de lo horrible que es la guerra.
Bueno...
Es horrible.
Preferiría quedarme aquí afuera contigo.
Te voy a extrañar, Lena.
Yo también.
Pero...
Pero ya debo irme.
Si mi madre supiera que salí, me mataría.
Bueno, al menos así no matará a Mary Kathryn.
Qué desagradable que te trate así por tu color de piel...
No es el único motivo.
Tú le gustas.
Cree que salimos, aunque no sea así.
Simplemente somos...
amigos.
Bueno, repites tanto esas palabras
que quizá empezamos a creerlo.
Bésame.
No te besaré. ¿De qué hablas?
Me hiciste amarte.
Yo no quería.
Yo no quería...
Cantas pésimo.
Me hiciste desearte y no me mientas, lo sabías.
Basta.
¡Basta!
Cielos...
Bésame entonces.
Lena Derriecott,
estoy enamorado de ti.
Y sé que tú sientes lo mismo.
Voy a pelear en esta guerra y...
Ponte este anillo y prométeme que me esperarás.
Empecemos a reconocer lo que ambos negamos tanto tiempo.
Sabes que muchos no verán nuestra relación con buenos ojos.
Lo único que importa somos nosotros.
Lena.
¿No deberías estar trabajando?
Sí, madre.
La bandeja.
Sí, madre.
Sí, madre.
Hola, señora Derriecott.
Si quieres cortejar a mi hija,
preséntate en mi casa, como un buen caballero,
y pídenos permiso a su padre y a mí.
¿Me entendiste bien?
Sí, señora.
Cuando regrese de la guerra,
esa será mi primera misión.
CORREO DE LOS ESTADOS UNIDOS
- ¿Nada de mis hijos? - Lo siento, señora.
- ¿De dónde sacaste ese anillo? - Venía con una golosina.
- ¡Oye! - Lo siento, mamá.
Se fue hace unos pocos meses.
Tu esposo lleva más tiempo de viaje y ni te avisa de su paradero.
Cuidadito con lo que dices.
Supongo que no recibió ninguna carta.
¿Y desde cuándo ponen anillos en las golosinas?
Miles de soldados del Cuerpo de Mujeres del Ejército
ahora están de servicio en todo el país y en el extranjero,
pero aún se necesitan más, sin importar a qué se dediquen.
Vendedoras, trabajadoras industriales,
bibliotecarias, amas de casa, artistas...
- Guarda eso. - Sí, señora.
...de todo credo.
Listas para empezar su nueva vida, servir en el Ejército
y dedicarse a tareas en las que se destaquen.
Algunas se entrenan en...
Disculpe.
Perdón.
¿Mamá?
¿Era el auto del señor David?
Ven, siéntate.
El señor David te trajo esto.
- ¡Mamá! - Lo sé, cariño. Lo sé.
Hace semanas que casi no habla.
Sí, lo sé.
Se abstrajo.
Ese pobre chico...
Se conocían desde pequeños.
Se siente como si hubiera partido recién.
Espero que Lionel regrese con dinero para su educación.
Al menos podemos darle eso.
- ¿Alguna vez trajo dinero a casa? - No empieces.
Pensé que dormías.
No podías, ¿no?
Mamá, tomé una decisión.
Bueno.
Después de graduarme...
me alistaré en el Ejército.
Lucharé contra Hitler.
Mírame, cariño.
Sé que aún lloras la pérdida de Abram. Todos lo lamentamos.
Pero no es motivo para alistarte en el Ejército.
Y, por lo que yo escuché, las mujeres negras
no hacen más que cocinar y limpiar para los blancos en el ejército.
Para hacer eso, quédate aquí.
Irás a la universidad.
¿Con qué dinero?
Me alistaré en el Ejército.
No bien me gradúe.
Eso pienso hacer.
- No tengo tiempo, mamá. - Tienes mucho tiempo.
Deja de molestarla. No paras.
- Creo que este es mi vagón. - ¿Ese es...?
Ten, toma esto. Asegúrate de comer bien, ¿sí?
Susie, ya te dijo que solo puede llevar una maleta
y se la llenaste de comida.
Por tu culpa, su ropa olerá a cerdo y frijoles.
"Betty-Ann Morris.
Susanne Jones.
Lena Derriecott".
- Sí, señor. Me llaman. - A abordar.
- Te extrañaremos. - Yo también.
Te queremos.
- Yo también. - Te quiero.
- Les escribiré. Lo prometo. - Está bien.
- Adiós. - Adiós.
- Adiós. - Adiós.
Espero que esté a salvo.
Lo estará.
¡Todos a bordo!
¿Emma?
¿Estás llorando?
Jamás permitirán que una negra viaje a Europa ni se acerque a Hitler.
Así que sécate esas lágrimas y basta. Sabes que no saldrá de Georgia.
Necesito que todas me acompañen.
Bueno, todas no.
Ustedes, las de allí, vamos.
¿Vienes?
Supongo que está separando a las blancas.
Yo soy negra.
Ya debemos haber cruzado la línea Mason-Dixon.
Bienvenidas al sur, señoritas.
Los blanquitos sureños llevan la segregación en la sangre.
Están todas calladas desde que subimos.
¿Cómo te llamas?
Lena Derriecott.
Soy de Filadelfia.
Soy Johnnie Mae Burton.
¿Y tú?
Bernice Baker.
Soy de Nueva York.
¿Y usted, señorita mulata?
No es mulata.
Su madre es mexicana y su padre, negro.
Era mi tío. Qué grosera.
- No quise ofender a nadie. - Hubiera jurado lo contrario.
Soy Dolores Washington. Ella es mi prima, Elaine White.
- ¿Qué tal? - Bien.
Es que estoy un poco cansada.
Para alistarme, tuve que venir al norte y hospedarme con mi tía y sus nueve hijos.
En el sur, no me aceptaban.
Elaine, cuatro negras más y yo hicimos la prueba y la desaprobamos.
Estudié tres años en la universidad Spelman,
y Dolores es un genio y ama la historia.
Imposible que desaprobáramos. Así que ¿saben qué hizo?
Le escribió una carta a Mary McLeod Bethune.
¿La famosa Mary McLeod Bethune?
¿Quién es?
Por Dios... ¿De dónde eres?
Del campo.
Es la directora del Consejo Nacional de Mujeres Negras.
Es asesora del presidente
y muy amiga de la mismísima Eleanor Roosevelt.
- ¿Cómo iba a saber yo de la tal McLoud? - McLeod.
Está bien. Sigan burlándose.
Son peores que mi marido.
FUERTE OGLETHORPE, GEORGIA, 1944
SOLO VEHÍCULOS MILITARES EJÉRCITO ESTADOUNIDENSE
¿Qué esperan?
Apresúrense y bajen.
¿Deberé soportar aquí lo mismo que soportaba en casa?
¿Cómo vamos a bajar?
Vamos.
Las ayudaremos.
Sí que me gustará servir.
La ayudo.
Hola. Soy Hugh Bell.
Lena Derriecott.
Bienvenidas.
Si necesitas algo, hace un año que estoy aquí.
Sé mucho y podría darte un recorrido.
¿Solo a ella?
A todas nos gustaría el recorrido.
Señorita.
Bueno, vamos, señoritas.
Puedes ayudarme cuando gustes, carajo.
¡Johnnie Mae!
No deberías hablar así.
¿Ahora eres pastora?
No, pero mi padre sí.
Escapé de un infierno y caí en otro. Y quiere que caiga en un tercero.
- Solo estamos... - Mejor que se tape los oídos.
Tengan sus actas de nacimiento en la mano.
Síganme todas.
Por allí.
Por esa puerta.
Gracias.
Una comida más y te pasarás del peso.
Arremángate para la vacuna.
La que sigue.
Diablos, ¿cuánto más tardará?
¿Cómo se supone que nos vistamos? No me entran las tetas.
Se les dice senos, Johnnie Mae. Ten un poco de clase.
Llama senos a tus cositas diminutas.
Esta es Martha y esta es Mary.
Las mías son tetas.
Y no me caben en este uniforme.
Bueno, no es la gran cosa.
¿Adónde creías que ibas? ¿Al Waldorf?
Más le vale que me deje en paz.
¡Atención!
Oirán mucho esa palabra.
Al oírla,
fórmense junto a las literas,
mirando al frente.
¡Háganlo ahora! ¡Vamos!
¡Atención!
¡Soldados!
Soy la capitana Charity Adams.
Seré su oficial al mando.
Significa que, cuando yo pido algo, deben hacerlo.
El Ejército tiene reglas que deben respetar.
Somos estrictos.
Deberán cumplirlas a rajatabla.
No se tolerará ninguna excepción.
El entrenamiento inicia a las 0630. Volverán al toque de diana.
Si llegan en horario, llegan tarde, así que adelántense.
Cada una tiene un casillero y un baúl.
Todas sus pertenencias deberán caber allí.
No tienen permitido usar maquillaje exagerado.
Deben afeitarse las piernas,
ponerse desodorante y ducharse al menos una vez al día.
Si no saben ponerse tampones, les enseñaremos.
Deben pararse bien erguidas.
La postura es importante.
Caminamos con la frente en alto,
la espalda recta y el trasero metido.
Así caminamos.
Deben tener impecable el uniforme. La teniente Campbell les explicará.
Al diseñar el uniforme, no se consideró la figura curvilínea de las negras.
Pero imagino que más de una sabe hacer uso de aguja e hilo,
así que nos ocuparemos de que queden perfectos.
Deben ser perfectos.
Sin excepciones.
Además de formar parte del Ejército, son mujeres y son negras.
Por ser mujeres negras,
no se pueden dar el lujo de equipararse a los blancos.
Cargan con el yugo de tener que ser mejores.
No solo representan a nuestro país, sino a todos los negros estadounidenses.
Bienvenidas al Cuerpo de Mujeres.
- Señora Roosevelt. - Hola, George.
¿Dónde está mi marido?
Reunido en el despacho oval.
Muy bien.
¿Quién es la mujer de allí afuera?
No estoy seguro, señora. Lleva dos días allí.
¿En serio?
¿Y qué quiere?
No estoy seguro. ¿Quiere que averigüe?
Sí, George. Gracias.
¡Avíspense, señoritas!
Hay fotógrafos a su alrededor en todo momento.
Les toman fotos,
las observan e informan sobre ustedes.
Hay muchos que quieren que fracasemos.
Hay muchos que no nos quieren aquí.
Soldado, acomódese el sombrero.
A diferencia de otras personas aquí,
tenemos mucho más que demostrar.
Llegó el momento de que prueben su valía.
No toleraré peleas ni discusiones entre ustedes.
No toleraré las faltas de respeto.
Yo no les voy a mentir
y, si ustedes me mienten a mí, las consecuencias serán terribles.
¡Arriba los brazos, soldado!
Si piensan que soy muy dura con ustedes, están en lo cierto.
Pero eso se debe a que les doy lo mejor de mí
y espero lo mismo de ustedes.
Sé que puede esforzarse más, soldado.
¡Muévase!
¡Alto!
Ustedes tres.
Tú, tú y tú, vengan aquí.
Necesito mujeres soldado que sepan lo que es pasar penurias,
que hayan luchado desde su primer aliento.
Esta es su primer falta.
A la tercera, se van.
¿Está claro?
¿Entendieron?
Sí, capitana.
Vuelvan a su puesto.
¡Vamos, señoritas! ¡Intentémoslo de nuevo!
¡Arriba los brazos!
¡Demuéstrenme su pasión!
¡Vamos, señoritas! ¿Están en guerra o tomando una siesta?
¡A la cima!
¡Vamos! ¡Más rápido!
¡Más rápido!
¡Siete! ¡Ocho! ¡Nueve! ¡Diez!
¡Vamos! ¡Más rápido!
¡Agachen la cabeza!
¡Vamos, señoritas!
¡Más rápido!
- ¡Avancen! - No estamos de fiesta.
- ¡Vamos! - ¡Agachen la cabeza!
- ¡Quiero verlas esforzarse! - ¡Muévete!
No quiero verte el trasero.
¿Quieres que te disparen? No me iré a casa por tu culpa.
¡Andando!
¡Más rápido!
Vamos, Lena. Tú puedes.
- ¡Vamos, señoritas! - ¡Vamos!
¡Vamos!
¡Vamos, señoritas! ¡Esfuércense!
¡Andando!
¡Vamos, señoritas!
George, está allí inmóvil bajo la lluvia.
¿Ya averiguaste qué quiere?
Dice que espera para verla, señora.
- Tráeme un paraguas, por favor. - Enseguida.
- George, cúbrela con tu paraguas. - Sí, señora.
Gracias, señor.
Hola. Si sigue tomando frío aquí, se terminará resfriando.
- Lleva días aquí. - Esperaba para verla.
Imagino que es importante.
Soy de Virginia Occidental y mi esposo es minero de carbón.
Sé que no somos nadie.
No, todo el mundo es alguien.
Bueno, no sé qué más hacer.
Esta es una fotografía de mi hijo Vernon y su hermano Elmer.
- Preciosa. - Gracias, señora.
Se fueron a la guerra hace tres años
y no sé nada de ellos desde entonces.
No sé qué hacer. Estoy muy preocupada.
Entonces, debería escribirles.
Les escribo todo el tiempo, pero no recibo respuesta.
Ni una sola carta.
¿Cómo es posible?
Señora Roosevelt, esto está pasando en todo el país.
Nadie recibe respuestas ni noticias de ellos.
No puede ser.
Por favor, pase y cuénteme más.
Gracias, señora.
Gracias.
¿Qué carajo?
Oye, ¿qué te hiciste en los senos?
Me los fajé. Solo así puedo cerrarme el uniforme.
Elaine, tú coses excelente. ¿Podrías ayudarla?
No quiero que ella me ayude con nada.
Cállate. Dame la camisa.
Tengo los pies reventados. Es peor que trabajar en un molino.
Creí que aquí mi situación cambiaría.
¿Por eso te alistaste?
Por eso, y porque mi marido de mierda me golpeaba demasiado.
¡La boquita!
¿Y tú?
Quiero estudiar y también ayudar al país.
Yo también. Quiero ser magíster en Historia.
No sé si ayudar a un país que nos trata como mierda.
Relájate un poco, hija del pastor.
Johnnie Mae, siempre he sido toda una dama.
Inténtalo. No deberías ser tan malhablada.
Bueno, tú sigue las enseñanzas del pastor.
Yo seré yo misma.
Si tanto rencor sientes, ¿a qué viniste?
Solo podía trabajar en el campo, en un molino o en la cocina de un blanco,
así que ¿por qué no?
Lena,
¿y tú por qué?
También quiero ayudar a mi país,
luchar contra Hitler.
Por Dios santo, no te creo ni una palabra.
¿Qué?
Oigan, señoritas, ¿ustedes por qué se alistaron?
- Mi prometido iba a salir sorteado. - Por mi país.
Solo intento traer a mi marido de regreso a casa.
- En Texas ya no me quedaba nada. - Quería educarme.
- Y yo. - Para viajar y conocer el mundo.
Buena suerte con ese deseo. Llegaron hasta Georgia.
Aunque algunas de ustedes mienten,
les contaré el verdadero motivo por el que yo vine.
¿Por qué?
Por los hombres.
¿Enviarán a otra unidad blanca a Europa?
También lo veo, teniente.
Y no están ni la mitad de preparadas.
Lo sé.
Estuve solicitando órdenes.
No podemos hacer esto en vano,
pero no sé qué más hacer para mostrarles que estamos listas.
GUERRA QUÍMICA CÁMARA DE GAS
Esta actitud no ayuda.
- ¡De pie! - Vaya, señorita Lena.
Así no se lucha contra Hitler.
Tienes que ser fuerte.
- Tú puedes. - ¡Levántate!
Eso intento.
- No... - ...alcanza con intentar.
Estás avergonzando a toda tu raza.
Esa gente ya cree que las negras somos tontas, inferiores y perezosas.
Y no permitiré que nadie en mi unidad les confirme esas ideas.
Ahora respóndeme. ¿Eres tonta, inferior o perezosa?
No, señora.
¿Y entonces? ¿Acaso quieres volver a tu casa?
- No, señora. Debo quedarme. - ¿Por qué?
Quiero luchar por mi país.
¿Quieres luchar?
No pareces luchadora ahí tirada.
Pareces una niña débil que no encaja en una unidad de mujeres soldado fuertes.
Esta es tu segunda falta.
Ahora, levántate o te irás a casa hoy.
Oye, Lena, ¿te recuerda a alguien?
Mary Kathryn.
Y sabes bien cómo lidiar con ella.
Vector.
Nueve.
Nueve oeste.
¡De pie, soldado!
Mejor come. Debes estar fuerte.
Tiene razón, Lena.
Debería renunciar y ya. No le cae bien a la capitana Adams.
¿Por qué le dices eso?
Es la verdad.
Le cae mal.
- No eres para nada buena persona. - Soy sincera.
No le hagas caso.
Lo lograrás. En serio.
Y él no deja de mirarte.
Johnnie Mae, ¿estás celosa de ella?
Tú calla.
Si lo quisiera, ya sería mío.
No envidio su trasero escuálido.
Igual, no le interesa.
Ella solo tiene ojos para el tal Abram.
¿Qué dijiste?
Duermo junto a ti. Dices su nombre todas las noches.
No me dejas dormir. Abram esto, Abram aquello...
"¿Dónde estás, Abram? ¿Dónde...?".
No te atrevas a volver a mencionar su nombre.
Te he permitido que me maltrataras y me dijeras de todo,
pero no te atrevas a mencionarlo.
Te lo merecías.
MUJERES NEGRAS EN EL CUERPO DE MUJERES DEL EJÉRCITO
Oficina del coronel Davenport. ¿Le tomo el mensaje?
...ahora comienza.
Mujeres soldado entrenadas, alertas y orgullosas,
preparadas para su próximo gran paso.
Trabajan en las centralitas,
como despachadoras en varias ramas del Ejército.
Trabajan en el transporte,
ya que saben mantener y reparar autos y camiones.
Son buenas conductoras y mecánicas.
En las flotas de vehículos y muchas otras ramas,
se ocupan de tareas importantes.
Al reemplazar a los hombres, juegan un rol vital en pos de la victoria.
Descanse.
- ¿Quería verme, Adams? - Sí, señor.
Qué persistente.
Si vino a solicitar órdenes...
Sí, señor.
He graduado a cientos de mujeres.
Este mes, otras 38 también se graduarán.
Como sabe, tengo un 97 % de éxito, y estamos listas para servir.
¿Está segura?
No las creo listas para servir.
- Señor, con todo respeto, las blancas... - Están más calificadas.
Con permiso, tengo una reunión.
- Señor... - Tengo una reunión.
Sí, señor.
Ella es...
Caballeros, ya conocen a mi esposa.
Y ella es Mary McLeod Bethune.
Tomen asiento.
Iré directo al grano.
Estas semanas, mi esposa y yo estuvimos hablando
de los problemas que estamos teniendo con el correo
y cómo afecta la moral de los soldados.
- ¿Podrían explicarlo? - El intercambio de correo está detenido.
El motivo es que hemos necesitado todos los vehículos
para llevar suministros al frente.
El general Halt puede explicarle la magnitud del problema.
- ¿General? - Sí, señor.
Señor presidente, nuestra prioridad es ayudar a nuestros soldados a ganar.
Tuvimos que quitar al correo de entre las prioridades.
Lo entiendo.
Lo que no comprendo es cómo ninguno de los presentes
se da cuenta de la importancia
de algo tan simple como una carta de la familia
y de lo mucho que levanta la moral.
Es su único medio de comunicación con civiles.
Pero debemos priorizar las órdenes que recibimos,
llevar suministros al frente.
¿Quiere decir
que no hay manera de llevarles el correo a estos hombres?
Eso es inaceptable.
Mary.
Mientras recorro el país,
escucho el mismo relato en todas partes.
Hablo de padres,
esposas,
hijos y seres queridos preocupados.
Todos se preguntan por qué no han recibido cartas,
ni una sola ni una mísera postal,
de los hombres que pelean por nuestro país...
Señor presidente,
le aseguro que les hemos asignado la tarea a muchas compañías,
pero realmente es una pesadilla logística.
Hasta probamos con el Cuerpo de Mujeres.
¿Se refiere a las soldados blancas del Cuerpo de Mujeres?
¿Acaso hay otras?
¿No está al tanto, general,
de que en el Cuerpo de Mujeres también hay mujeres negras?
El asunto del correo es complicado.
No se trata de dejar un par de cartas en un buzón.
Los retrasos están justificados.
Bueno...
Se requiere de muchísima capacidad
para lograr resolverlo.
Con todo respeto, general,
las mujeres negras del Cuerpo de Mujeres del Ejército
son muy inteligentes
y las lidera una mujer negra admirable,
la capitana Charity Adams.
Es magnífica.
Se educó y graduó en Física, Matemáticas y Latín.
Así que le aseguro, señor presidente,
que las mujeres negras del Cuerpo de Mujeres
poseen la capacidad y el liderazgo necesarios
para que las cartas lleguen a destino.
¡Ahí está!
Ve. Te guardaremos un asiento.
¿Te gusta?
Parece agradable.
Le gusta, pero no se compara al otro.
- No digas su nombre. - No.
Vamos. Ve a hablar con él.
Hola, soldado.
Hola, señoritas.
Hola.
Me alegra ver que vino a divertirse. Hace semanas que la espero.
- Y felicidades por haberse recibido. - Por poco.
No soy tan buena como las demás damas.
Es más fuerte de lo que cree.
Gracias.
Pero no me conoce.
Sé que se llama Lena Derriecott.
Vive en un pueblo cerca de Filadelfia.
Le gusta el perfume a jazmín y detesta la leche.
Recarga muy rápido el combustible de los aviones y sabe mucho de ellos.
Y vino aquí a probarse y a demostrarle algo al resto.
¿Cómo sabe todo eso?
Es que...
cuando un hombre como yo
ve a una mujer que le hace cuestionarse todo,
busca saber el motivo.
¿De qué está hablando?
Le va a parecer una locura,
pero en unos días será mi boda.
No estaba totalmente convencido,
pero al verla mis dudas aumentaron.
Mi mamá y mi tía me advirtieron de hombres así, con labia.
Con permiso.
Juro que le digo la verdad, señorita Lena.
¿Podemos sentarnos juntos?
NOTICIAS UNIDAS
¿Qué hacen ustedes aquí?
Lo que parece, a punto de ver una película.
Aquí sentados, no.
Pueden sentarse atrás.
A ver, yo soy oficial y elegí estos asientos.
Mis damas no se moverán, capitán Matthews.
Oí sobre usted.
Es una alborotadora.
- Hace un año... - Siempre busca pelea.
Siempre estoy lista para pelear.
No nos moveremos. Siéntense atrás.
No pienso hacerle caso a alguien como tú, negra inmunda.
¡Hijo de puta! Voy a...
No hará nada.
...Alemania lo apostó todo.
Tome asiento.
Vamos. Dejen a estas negras sucias.
No sé quién se cree que es, pero somos del Ejército de este país.
No lo permitiré. ¡Dígame su nombre!
¿Quién diablos te crees?
Soy la capitana Charity Adams
y me demostrará respeto.
Eso nunca va a suceder.
Mi sombrero.
¡Usted!
Lo siento, capitana Adams.
Cuando esos blancos ignorantes me atacan, no respondo de mí.
¿Cree que no nos pasa a todas?
No me importa lo que hagan. No caiga en su provocación.
Con este uniforme puesto, ¡debe comportarse!
Los juzgará un consejo de guerra,
pero, como regla, jamás les dé lo que buscan.
Adams, ¿qué sucede?
Agredieron a mis chicas y les ordenaron cambiarse de asiento en el cine.
El capitán Matthews y otros soldados blancos
las insultaron e irrespetaron.
No lo toleraré. Tenemos los mismos derechos que ellos.
Su actitud es imperdonable.
¿Podría parar?
Con todo respeto, nos tratan como...
Tengo órdenes. Irá a Europa con el Batallón Seis Triple Ocho.
Se irá mañana en avión, y sus tropas llegarán en barco el día 11.
Aquí tiene.
No tiene permitido abrirla hasta estar sobrevolando el Atlántico.
Puede retirarse.
¡Susie!
- Me mentiste. - ¿Qué?
Enviarán a Lena a Europa.
¿Qué?
Lee.
Cuánta agua...
¿Cómo estás tan tranquila? ¿Bebiste?
No.
Iba a pedirte un sorbo.
¿No deberías abrirlo?
Bueno, no quiero ser la primera.
Y todos tienen dos sobres. Nosotras solo uno.
No llego a leer lo que dice el otro.
Uno es del Ejército...
Abbie.
El otro, del Dpto. de Guerra.
¿Nos envían sin órdenes del Dpto. de Guerra?
Eso parece.
- No se puede comandar tropas sin órdenes... - Del Dpto. de Guerra. Sí.
Mira.
¿Batallón postal?
Creen que solo servimos para entregar unas cartas de porquería.
Carajo...
Había una negra de cuarta en la oficina oval que me dijo...
que esas mujeres estaban capacitadas.
Les aseguro...
que necesité de toda mi compostura para contenerme.
¿Creen que unas cuantas negritas pueden ocuparse del trabajo?
Deben ser más o menos inteligentes.
Más o menos.
Y yo jamás vi a un negro inteligente,
y mucho menos mujer.
Ya llegaron, señor.
Bueno, recíbalas.
Fue su idea organizarles una recepción. Y mientras yo pueda beber...
Le presento a la comandante Charity Adams.
Descanse.
Entonces...
Usted es la infame Adams.
Yo no me describiría así, señor.
No.
Me enteré de sus payasadas en la base en pos de la integración.
Lo de beber de fuentes para blancos, el incidente del cine y todo eso.
Y ahora la ascendieron a comandante.
- ¿Sabe por qué está aquí? - Sí, señor.
Aunque no recibí órdenes del Dpto. de Guerra.
No importa. Ya llegarán.
Me refería a la tarea.
Sí, señor.
Nos dijeron que vinimos a redirigir el correo.
¿Y están seguras de que pueden cumplir su tarea
en los seis meses que les asignamos?
Seis meses parecen más que suficiente. Así que creo que podremos.
¿La oyeron, caballeros?
Pueden hacerlo.
Seis meses son más que suficiente.
Y sus tropas están en camino.
Van a bordo del Île de France.
Están cómodas.
Es un barco muy bonito.
Puede cambiar de dirección de inmediato
ante un submarino alemán u otro peligro.
- Sí, señor. - Sí.
Y puede esquivar, con presteza,
cualquier torpedo.
Estoy segura de que entre el barco y la escolta,
llegarán aquí a salvo.
No tienen escolta.
Y, por desgracia, el lugar donde iban a guarecerse sus tropas
fue bombardeado justo antes de su llegada.
Pero tranquila.
Me ocupé personalmente de elegir un alojamiento que sé...
que le resultará adecuado.
Gracias, señor.
- ¿Sus tropas saben marchar? - Sí, señor.
Tengo la mejor tropa de marcha que haya visto, señor.
Sus tropas deberán marchar no bien bajen del barco.
Vamos, Lee.
¿A qué te recuerdan todos estos sacudones?
A ti.
Cuando conducías a toda velocidad.
Nos divertíamos mucho.
Sabía que lo lograrías.
También sabía que vendrías a buscarme.
Usted sí que se empeña cuando quiere, señorita Lena.
Te extraño mucho, Abram.
Oye, Lena, ya trae las toallas.
¡Dios mío!
Envían a 855 mujeres sin escolta militar,
en un barco civil que cruza el océano haciendo zigzag,
¿y espera que bajen y marchen?
Por Dios Santo...
Noel, pedí una misión.
Parece que jamás nos darán la oportunidad de demostrarles que se equivocan.
En especial, si la tarea es algo tan fácil como entregar correo.
Y encima nos dan seis meses.
Porque no creen que seamos capaces.
- Esos hombres blancos... - Los negros también.
Como Howard.
Por favor, ni lo menciones.
- Intento olvidarlo. - Amiga, no lo menciones.
Fue el peor error que cometí en mi vida.
¡Qué imagen dimos!
Al escaparnos del cuartel para atraparlo in fraganti en el cine con...
Norma Jean.
Tu némesis.
Era una zorra de aquellas.
Te enojaste tanto cuando lo viste...
Y encima noté que aún tenías un rulero en la nuca.
Ya...
Charity, sabes que esos generales se rieron por un motivo, ¿no?
Fueron muy transparentes.
¿Y nos dio seis meses para parecer generoso?
Sí.
Noel...
Noel, ¿dónde dijeron que estaba el correo?
Buenas noches, soldados.
¿Puedo ayudarla?
¿Y el saludo?
Disculpe, señora.
¿Dónde está el correo?
Una parte, aquí.
Bueno, abran la puerta.
¿Quiere ver todos los hangares? Están todos así de llenos.
¿Cuántos hay?
Todos los que ve.
Dios mío.
GLASGOW, ESCOCIA, FEBRERO DE 1945
Las entrenaste bien.
¡Formen filas!
¡Batallón Seis Triple Ocho!
¡Alineación a la derecha!
¡Preparadas! ¡Dos!
¡Cúbranse!
¡Preparadas! ¡Dos!
Sé que la travesía en barco fue difícil...
y sé que tienen frío.
Lo cierto es que hará frío.
Pero debemos intentar olvidarlo
porque el general Halt nos dio la orden de marchar.
Hoy mismo.
¡Ahora mismo!
¡Así que marcharemos!
¡Capitana!
¡Marcha adelante!
SEGUIMOS ABIERTOS
AMBULANCIA
¡Compañía! ¡Alto!
¡Batallón! ¡Mirada a la derecha!
¡Saludo!
¡Preparadas! ¡Dos!
Batallón, ¡marcha adelante!
Todo este correo está aquí desde hace más de diez meses.
Y no solo en este hangar para aviones.
¡En todos los que hay!
Todos los hangares están repletos de correo.
Los soldados que luchan no saben nada de sus seres queridos.
Y sus seres queridos no saben de ellos.
El Departamento de Guerra está recibiendo miles de quejas
y la moral de nuestros soldados está más baja que nunca.
Con la moral baja, los soldados pierden el ímpetu de lucha.
Señoritas,
nos ordenaron brindarles esperanza,
comunicación
y provisiones
a nuestros agotados soldados en la línea de fuego,
y permitir que sus familias en casa sepan que están a salvo.
O...
O avisarles de su fallecimiento.
Según me han informado,
ya unos cuantos intentaron resolver este problema.
Pero fracasaron.
Por eso nos trajeron.
Pero no se engañen, señoritas.
No nos trajeron porque creyeron que podíamos hacerlo.
Estamos aquí porque están seguros de que fracasaremos.
Solo nos dieron seis meses, y yo misma pensé que había tiempo de sobra
hasta que comprendí la magnitud del problema.
Ante la falta de correo, la moral baja.
Pero, dicho todo esto...
esta es nuestra misión,
y nosotras no fallaremos.
Les explicaré cómo cumpliremos la misión.
Las conductoras vendrán al hangar, recogerán el correo
y lo cargarán en camiones según su número identificativo.
Luego, lo transportarán
a nuestra base de operaciones, la escuela King Edward.
Una advertencia.
No quiero quejas. Ya estoy al tanto de las alimañas.
Sé que hace frío y no hay calefacción.
Pero también sé que estamos en guerra
y, cuando uno está en guerra, se las arregla.
Ya estamos familiarizadas con volver un tugurio en hogar.
La mayoría de nuestras madres lo vivieron.
Comenzaremos por organizar un sistema para procesar todo el correo.
Y aquí es donde lo haremos.
Como conductoras, jamás se desvíen de esta ruta.
Por aquí irán al aeródromo.
COMANDANTE C. E. ADAMS
"Por la presente se informa que la comandante Adams
está al mando del Batallón Seis Triple Ocho".
- ¿Al fin recibiste las órdenes? - No.
Estuve pensando.
No quieren dármelas para que nos sumamos en el caos.
No esperaré a que me lo digan. Yo se lo informo a ellos.
Yo misma la escribí.
Envíala, capitana.
Sí, señora.
NO DESPERDICIEN LA COMIDA
10 500 BOLSAS
204 000 POR DÍA
855 SOLDADOS
¡A despertar!
¡Andando!
Volviste a decir ese nombre que no tengo permitido mencionar, ¿sabes?
Sé que algunas de ustedes creen que esto es imposible,
pero solo hay una manera de construir un castillo.
Ladrillo a ladrillo.
Lena, no es necesario que leas los nombres.
Mira los números. Es la mejor forma de organizarlas.
¡Oye!
¡Eso no se hace!
No puedes arrojarlas allí y ya.
¡Son personas que murieron!
Tenles algo de respeto.
Disculpe, comandante.
¿Me permite usar la letrina?
Adelante.
Sigan trabajando, señoritas.
Te dije que estaba loca.
Siempre fue muy calladita, ¿y ahora se pone a gritar?
A Johnnie Mae nadie le grita.
¿Saben qué?
Necesito ir al baño.
Se van a meter en problemas.
Yo no pienso seguir a esa loca al baño.
¿Lena?
Estoy bien.
No parece.
Sécate las lágrimas.
Necesito orinar.
¿Seguro que estás bien?
No. Es culpa de ese hombre. ¿Te rompió el corazón como mi marido a mí?
¿Podrías parar?
Está muerto.
Lo...
derribaron
al poco tiempo de que llegó aquí.
Era soldado...
y me pidió que lo esperara, dijo que regresaría.
Lo siento mucho.
Cielos, me siento como un reloj al que nadie sabe darle cuerda.
Él me prometió que me escribiría,
pero jamás recibí sus cartas.
Sé que me escribió.
¿Las cartas que me envió estarán en una de esas bolsas?
Yo no sabía que Íbamos a hacer todo esto.
Ay, Lena.
Lo siento mucho.
Quiero agradecerles a todas.
Sé que no lo sabían, pero gracias igual...
por ayudarme a superar esto.
Cariño, escúchame bien.
Si hay alguna carta suya,
la encontraremos.
Todas estaremos atentas a cualquier carta dirigida a ti.
Carajo, es imposible que con tantas cartas... Lo sien...
¿A todas les dio ganas al mismo tiempo?
Disculpe, comandante.
Tú no.
Sé...
que yo no le caigo bien...
porque avergüenzo a la unidad.
Pero le aseguro...
que está tarea la haré a la perfección.
Sé lo que estas familias están viviendo.
No hay nada peor que no tener noticias.
- Te equivocas. - Le prometo que lo...
Respecto a lo de no caerme bien.
Me caes bien.
Y te respeto.
Al principio,
me preocupabas.
Me pregunté si lo lograrías.
Pero, Lena, justo cuando ibas a quebrarte,
algo se apoderó de ti y te permitió soportarlo.
Ahora me doy cuenta de qué se trataba.
Lena, eres soldado.
Muy bien, soldado.
Siempre me tomo en serio las órdenes del Ejército,
incluida esta,
pero debo admitir
que en un inicio me sentí insultada al creer que solo nos confiaban el correo.
Pero ahora sí lo entiendo.
Porque sabía que era importante para nuestros soldados y sus familias,
pero no había visto la representación gráfica
hasta hoy que compartiste tus sentimientos.
Gracias.
- Ve a trabajar. - Sí, comandante.
"Ya pasaron dos meses de los seis conferidos.
No necesito recalcarle la importancia de esta misión.
Mucha gente cuenta con usted y sus soldados.
Por si sirve de algo, sé que pueden lograrlo, pero esta no...".
"No" en mayúsculas.
"...no es la forma.
El general Halt se deleitó al oír
que ninguna de las cartas enviadas estas semanas se pudo entregar".
"Envía telegramas a diario a la Casa Blanca
para informar sus avances, o falta de avances".
Carajo...
Era de esperarse del general Halt.
Enviamos 57 000 cartas.
Sí, y ninguna se pudo entregar.
Charity, los soldados se trasladan mucho a causa de las batallas.
¿Nos habrán informado mal su ubicación?
Está claro que no intentan ayudarnos.
Por una vez, me gustaría jugar en igualdad de condiciones,
que todo fuera justo y los blancos no hicieran trampa.
¿Es pedir demasiado?
No, claro que no.
Pero ambas sabemos que eso no cambiará pronto.
Esto es parte de lograr ese cambio.
¿Leíste esta última oración?
"Y desea que le informe
que deberá recibir a los soldados negros los fines de semana".
¿Tengo cara de anfitriona?
EL CUERPO DE MUJERES DEL EJÉRCITO LES DA LA BIENVENIDA
¿Cómo hace eso?
Era bailarina profesional en Harlem.
¡Mírala bailar!
¡Qué genial!
Yo también quiero divertirme.
¡Johnnie Mae!
- No tiene remedio. - Rebosa de seguridad.
Yo iba a llamarla "caótica". ¡Qué cansancio!
Eres maravillosa.
- Bailas genial. - Gracias. Vamos, quiero un trago.
- Vamos, Lena. - Es que jamás bebí alcohol.
Yo tampoco.
No me alisté para perder mi dignidad.
Es el brebaje del diablo.
Parece que hoy...
- ¡Sí! - ...todas lo probaremos.
¡Será divertido!
- Te traeré un trago. - No sé si debería.
Por favor, necesitas relajarte. Pasas todo el día en tu oficina.
Por allí hay unos soldados.
Sí, pero soy su superior.
De todos no. Mira para el otro lado.
Vamos. Aquel es teniente coronel.
- Hola. - Hola.
Hola.
No parece sorprendida de verme.
La verdad que no.
Bueno...
Cuando me enteré de esta velada,
quise ver cómo estaba mi chica favorita.
¿Esa no debería ser su esposa?
No lo hice.
¿Qué no hizo?
No me casé con ella.
¿Por qué?
Porque la conocí a usted.
No caeré en su engaño.
¿Por qué cree que intento engañarla?
¿Me concede este baile?
Adoro esta canción.
Me hiciste amarte.
Yo no quería.
Yo no quería...
Cantas pésimo.
Me hiciste...
...desearte...
¿Fue por algo que dije?
No, yo...
Solo que...
Bueno, cuénteme algo de lo que está viviendo
y le contaré algo de lo que yo vivo.
Las cosas que he presenciado desde que llegué
realmente me horrorizaron.
¿Estuvo en la línea de fuego?
Llevé provisiones.
¿Qué tan terrible es?
Ni se lo imagina.
Pero verla aquí esta noche...
fue todo un consuelo.
Sé que no la conozco,
pero me gustaría conocerla
y que usted me conociera.
Lo siento.
Por mucho que quisiera conocerlo...
aún tengo la cabeza y el corazón puestos en un ser querido que perdí.
Así que...
creo que no me queda nada para darle.
Puede darme su amistad.
Eso sí puedo.
Es algo muy necesario aquí.
Lamento que estés tan triste...
Y yo lamento tu pérdida.
¿No tienes frío aquí afuera?
Sí, hace frío.
Vamos.
¿Disculpe?
- ¿Sí? - Soy Clemens.
- Vine a ser su capellán. - ¿Mi qué?
Capellán.
Me enviaron para ayudarlas.
¡Atención!
¡Adams!
Sí, señor. ¿Algún problema?
Una de sus chicas, bajo las iniciales J. M. B.,
regresó una carta muy importante al remitente,
carta que acabo de recibir.
El nombre del destinatario es ilegible.
Mi número identificativo se lee bien claro. ¿No ve?
Quizá no sepa distinguir números.
Qué pena, carajo.
Volveré a preguntarlo una sola vez más. ¿Quién es J. M. B.?
Soy yo, señor.
¿Tú?
Carajo, niña.
¿Eres estúpida?
No, señor, no lo soy.
¿Y por qué la devolviste luego de tanto tiempo?
Debes ser estúpida.
¡Todas ustedes deben ser estúpidas!
¿No sirves ni para enviar una carta al destinatario?
- ¿Sabes leer y escribir? - Sí, señor.
Le hablo a ella.
Como oficial al mando, es mi respon...
¡Cállate, Adams!
¿Me oyes? ¡Responde la pregunta!
¡Sí, señor!
Lo oigo bien.
Ya llevan dos meses aquí y no lograron nada.
¿Qué clase de operación dirige?
Hablaré con el general Halt y le pediré que acabe con esta payasada.
Esto es ridículo. Qué pérdida de tiempo.
¿De dónde las sacaron?
Descansen.
Sigan trabajando, damas.
¡Esperen!
No me importa lo que digan los demás.
Están haciendo un trabajo maravilloso, incluso en estas circunstancias,
pero muchas de las cartas vuelven,
lo cual es decepcionante.
Analicé el proceso.
Comprendo bastante bien lo que está ocurriendo,
pero me gustaría que me den su punto de vista.
¡Esperen!
Una a la vez.
Tú primera.
En el último conteo, hubo más de 7500 Robert Smith.
Hay varias tarjetas de ubicación por soldado.
La válida es la más nueva y a veces son ilegibles.
Sin mencionar que, por el frío, algunas debemos trabajar con guantes.
Muchos de los paquetes están enmohecidos y masticados por ratas.
Hasta los nombres están mordidos.
A veces solo quedan una o dos palabras.
Es como un crucigrama de dificultad máxima.
Vera, a ti te encantan los crucigramas.
Así es.
¿Podrías echarles un vistazo?
- Quizá puedas ayudarlas. - Sí.
Dolores, tú acudías a ver las noticias todos los fines de semana.
Si desciframos el origen, ¿nos informarías de esa región?
Sí. Y, si tenemos la fecha, quizá sepa el siguiente destino de la unidad.
Eso sería de utilidad.
Algunas son para "Joe-Joe" o "Bubba".
En esos casos, abran los sobres
y busquen pistas para descubrir la identidad.
En cuanto a los paquetes con ropa y artículos...
Trabajaba en el distrito de la moda.
Sé mucho de telas. Puedo ayudar con eso.
Comandante, yo era jefa de la oficina de correos.
Yo trabajaba en la funeraria de mi papá.
¿Y eso de qué nos sirve, amiga?
- Notarán que no mencioné mi habilidad. - Johnnie Mae...
Sé que es un momento solemne,
ya que hemos perdido a un gran hombre.
El presidente Roosevelt era un hombre que nos guiaba bien,
y el liderazgo es importante.
Ruego que el presidente Truman siempre muestre ese mismo gran liderazgo.
Pero, para liderar,
hay que estar capacitado.
Según Proverbios 4, 14:
"No entres en la senda de los malvados
ni avances por el camino de los malos".
Bueno, esa última parte podría intercambiarse
por "las malas".
Rezo por muchas de ustedes porque sé que es difícil.
No están capacitadas para estar aquí,
y las lidera una persona poco competente, a ojos del Ejército,
que además carece de moral, a ojos del Señor.
Es una pena que, el viernes por la noche,
el salón de baile estuviera iluminado con gran esplendor,
y que, el domingo por la mañana, haya una bombilla quemada en la iglesia.
Eso no es hacer la obra del Señor.
Si las guía la maldad, deben andarse con cuidado.
Les hará olvidar las cosas importantes.
Oremos.
Y él dice: "Imagino que no tenía semejante tarea en mente, pero le garan...".
Esas son mis cosas.
"Querido general Halt,
las mujeres del Seis Triple Ocho están corrompidas.
Las lidera una mujer malvada que fomenta el libertinaje
y que administra la escuela King Edward cual burdel".
- Le dije que eso es mío. - Y esas maletas también.
Se irá de aquí hoy mismo.
El general Halt fue quien me envió.
Me da igual quién lo envió.
No sé si estaba al tanto,
pero soy hija de un pastor.
Conozco la Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis.
Soy una mujer de fe y muchísimo carácter,
y lidero a estas mujeres con mano dura,
con el amor y la comprensión que todo capellán debería ofrecer.
Ya he tenido que soportar las puñaladas por la espalda
de los militares blancos.
Aprendí todas las leyes del Ejército
para defenderme y llegar a donde estoy ahora,
así que, si cree que le temo a usted o a lo que pueda escribir en una carta,
está tan equivocado como estuvo hoy durante ese supuesto sermón.
La soldado lo llevará donde usted quiera, pero lárguese ya mismo.
¿Necesita ayuda con las maletas?
¿Por qué enviarían un capellán?
Bueno...
Justo la noche de la fiesta de bienvenida. Sabes bien por qué.
Creo...
Es un V-1.
¡Arriba!
¡Vamos!
¡Cuidado! ¡Vamos!
Agáchense.
¿Comandante Adams?
¿Sí, soldado?
¿Son las coordenadas de los soldados?
Sí, pero usted no debería mirar esta información en detalle.
Por eso la capitana la está censurando, para que no caiga en manos enemigas.
Tiene dibujado...
un símbolo.
Y esta carta es de hace unas semanas.
Y en esta carta...
se menciona a la división Indianhead.
Estos dibujos a mano
son pistas de los soldados
para que sus familias sepan en qué parte del mundo están.
Cada una de las divisiones de nuestros soldados tiene 16 000 hombres.
Acaba de ubicar a 48 000 de ellos.
Señoritas, ¿cuántas han visto símbolos dibujados a mano en las cartas,
similares a los parches de las divisiones?
Levanten la mano.
Excelente trabajo, soldado.
PELIGRO BOMBA SIN EXPLOTAR
A Johnnie Mae le dará un ataque con tanto correo.
Necesita calmarse.
¡No tenemos tiempo para esto!
- Vera, no nos desviemos. - ¡Oigan!
¿Esperaremos todo el día?
Venimos a buen ritmo. No seré yo quien nos detenga.
¡Para! No...
¿Qué?
Creo que estamos sobre una bomba sin explotar.
¿Estás segura?
Dios mío.
¿Qué hacemos?
Lo que nos enseñó la comandante Adams.
Debemos evacuar el camión.
Apeguémonos a nuestro entrenamiento.
Bueno.
¡Bájense lentamente del camión!
¡Despacio!
Uno.
- Dos. - Dos.
- ¡Tres! - ¡Tres!
Dios mío.
¿Qué pasa?
Mira.
Lena.
Será mejor que finjan trabajar.
Creo que querrás ver esto.
- ¿Vas a leerla? - ¿Podrías darle un segundo?
Señoritas,
la comandante Adams quiere vernos.
Hubo un accidente.
¿El Ejército ni siquiera las enterrará?
Me dijeron que no.
Lo siento mucho, señoritas.
Me comunicaré con los Estados Unidos para solicitar ayuda.
Mientras tanto, hacemos esta colecta porque no permitiremos
que a nuestras soldados se les niegue un entierro digno.
Señor,
este es un mundo cruel.
A la gente
no le importa
cómo te tratan.
Señor,
este es un mundo cruel.
SOLDADO DEL CUERPO DE MUJERES DEL EJÉRCITO
Soldado.
Sí, señora.
Muchos de nuestros soldados yacen aquí.
Si sabe qué día murió y en qué unidad estaba,
podrá encontrarlo aquí.
¿Puede llevarla él a la base?
Sí, señora.
Entonces, vaya.
Hola.
¿Puedes esperarme?
Claro.
19 DE DICIEMBRE DE 1943
Sabía que te encontraría.
Lo sabía.
Querida señorita Lena...
Vector nueve, aquí nueve.
No quiero preocuparte,
pero, por primera vez, creo que empiezo a aceptar
que quizá no vuelva a casa.
Sé que te pedí que me esperaras
y, conociéndote,
me esperarás.
Pero...
si no regreso,
vive tu vida con la alegría que irradiabas en ese auto,
con esa libertad y regocijo.
Prométeme que vivirás una larga vida.
Una que alcance por los dos.
Prométeme que reirás por mí también.
- Te amo con el alma, Lena Derriecott. - Yo también te amo, Abram David.
Lo siento.
Lamento no haberme animado a decírtelo antes de esa noche.
Te cuidaré desde el cielo.
Tuyo por siempre.
Abram.
ESCUELA KING EDWARD
- Descansen. - Buenos días, señor.
Según el general Lee, están avanzando.
Sí, señor.
A pesar de haber perdido a dos.
Bueno, sí. Son cosas que pasan.
En cuanto a los avances, yo no concuerdo.
Ni uno en mis tropas ha visto los frutos de dicho avance.
Lo lamento, señor. Vamos tan rápido como podemos.
Pero con eso no alcanza.
Este no puede ser el batallón entero.
No, señor.
Trabajamos por turnos de 24 horas. Algunas descansan.
- ¿Descansan? - Así es.
Vine a inspeccionar sus tropas, y sus tropas no están.
¿Le parece lógico?
Bueno, señor...
¿Un salón de belleza?
Sí, señor.
¡Qué malgasto del dinero del Ejército!
Entonces, ¿quiere decir
que tienen tiempo para arreglarse el cabello,
pero no tienen tiempo para dedicarle a la inspección de su general?
No, espere, señor.
Lo siento, pero allí se encuentran las mujeres del turno noche,
y están durmiendo.
Señor, esas son las duchas,
y mis soldados se están duchando.
- Lee. - ¿Sí, señor?
¿No le informaste a esta mujer que vendría para una inspección?
Sí, señor.
¿Y la comandante no entiende que en una inspección
se inspecciona lo que yo quiero?
Sí, señor.
Lo entiende.
¿Así lidera una compañía?
¿Y esa habitación?
¿Allí sí puedo entrar?
Sí, señor. Es nuestra sala de envíos.
Bien. Gracias.
De nada, señor.
¡Atención!
¿Y este desorden?
Las alimañas destruyeron algunos paquetes y desperdigaron su contenido,
pero nuestras soldados idearon una forma de clasificar el contenido según la tela.
En este sector,
emparejamos las cartas con los soldados que tienen el mismo nombre y apellido.
¿No sería más sencillo usar su número?
Sí, eso intentamos al principio, pero en algunas solo hay apodos,
así que tuvimos que investigar para entregarlas a los soldados correctos.
¿Malgastaron más dinero en perfume?
No, señor.
Ciertas cartas estaban borrosas y no se leía el destinatario.
Hay mujeres que rocían las cartas con perfume,
y algunas soldados saben reconocer esos perfumes.
Fue arduo, pero distinguimos a los remitentes
según el estado donde se vende cada perfume.
Hazte a un lado.
¿Acaso abren y leen las cartas?
Solo en los casos en los que el soldado es irrastreable.
¿Está bromeando?
¿Abren y leen las cartas de nuestros soldados blancos?
A veces, es la única opción que tenemos para averiguar su paradero.
Es correo privado.
¿Perdió lo poco que le queda de su cordura?
Quiso pasarme por encima
para enterrar soldados que usted mató.
Murieron porque usted no las entrenó bien.
Así que ahora...
que el presidente Roosevelt murió
este experimentito suyo tiene los días contados.
Creo que la relevaré de sus funciones.
Traeré a un teniente blanco que le demuestre cómo liderar esta unidad.
Sobre mi cadáver, señor.
¿Cómo dijo?
Señor, con todo respeto,
mi batallón trabaja día y noche en pésimas condiciones.
Casi nunca tenemos calefacción.
Hace tanto frío que debemos poner agua en cascos para lavarnos.
Nos ordenó que convirtiéramos esta escuela en un cuartel sin camas ni ayuda.
Mis soldados sufren de acoso.
Algunos se acercan solo a preguntar si luego de medianoche les sale una cola.
Son rumores iniciados por soldados blancos.
No envió al capellán para que oráramos, sino para espiarnos.
Por una bomba, perdimos a dos soldados muy bien entrenadas,
y lo sé porque yo las entrené,
y usted ni dio las órdenes para ofrecerles un entierro digno.
Sé que estamos en guerra,
pero nuestra lucha comienza por ser negras.
Luchamos en todos los frentes.
Así que le repito mis palabras. ¡Bajo mi cadáver, señor!
Solicitará un juicio militar.
Me siento muy hipócrita
por decirles a estas mujeres que conservaran su dignidad y decoro...
No sé qué bicho me picó.
Pensaste que tenías razón.
Él fue muy grosero y nos acusó de holgazanear.
Pero es mi superior. Sé que eso no se debe hacer.
Señora, disculpe, pero hay un problema.
Las mujeres dejaron de trabajar.
¿Por qué?
No lo sé.
¡Sigan trabajando, señoritas!
¡A trabajar!
¡A trabajar!
Sé que Roosevelt era simpatizante, pero necesito que hable con Truman.
No están haciendo nada.
Dígale al presidente
que no hay peor error que este.
Y en cuanto a la tal Adams... Sí.
Solicito un juicio militar.
¡Me dijo eso, Marshall!
¡Me lo dijo en la cara!
Y encima leen las cartas de soldados blancos...
Un segundo.
¿Qué pasa?
Llegaron las cartas de los soldados.
- ¡Morgan! - ¡Aquí, señor!
- ¡Vesper! - ¡Aquí!
¡Montgrey!
¡Carl!
¡Vincent!
¡Vaughn!
¡Llegó el correo!
¡Malone!
¡Nielson!
¡Correo!
¡Viranelli!
¡Alexander!
¡Vincent!
¡Montgrey!
- ¡Frank! - ¡Aquí, señor!
¡Carta para Troutman!
- ¡Troutman! - ¡Sí!
Aquí tiene.
¡Cariño!
LAS NEGRAS DEL CUERPO DE MUJERES SUBEN LA MORAL DEL EJÉRCITO
"Viví el mejor día de mi vida...".
¡Oigan!
¿Son del Batallón Seis Triple Ocho?
Así es.
¡Es el Seis Triple Ocho!
¡Descansen, soldados!
"El Batallón Seis Triple Ocho del Directorio Postal
fue el único batallón conformado solo por mujeres de color
en Europa durante la Segunda Guerra Mundial.
Luego de poner el servicio al día
y repartir en 90 días más de 17 millones de cartas,
nuestro desempeño asombró tanto a nuestros superiores
que nos enviaron a Ruan, Francia.
Allí repetimos la hazaña en tiempo récord".
LENA EN LA VIDA REAL 100 AÑOS
"Fue una tarea muy ardua y triste.
Nadie nos agradeció por nuestro servicio
ni nos incluyó en el desfile triunfal.
Nadie reconoció nuestro arduo trabajo ni nuestro servicio desinteresado.
Nos trataron mejor en Europa
de lo que nos trataron al regresar a los Estados Unidos.
Al menos, hasta ahora,
ya que la gente empieza a valorarnos y a reconocer nuestra labor.
Hasta nos dieron la Medalla de Oro del Congreso
por nuestro servicio.
¿No es increíble?".
SOLDADO DE PRIMERA ROMAY C. JOHNSON DAVIS (NACIDA EN 1919)
COMANDANTE FANNIE GRIFFIN MCCLENDON (NACIDA EN 1920)
Cielos, cuántos recuerdos...
EL BATALLÓN 6888
Y sí, me casé con Hugh cuando volvimos a Estados Unidos.
El 6888 del Directorio Postal Central
fue el único batallón del C. M. E. conformado solo por mujeres de color
en Europa durante la II Guerra Mundial.
VIDEO REAL DE LA LLEGADA A EUROPA DEL BATALLÓN 6888
Al llegar a Europa antes del fin de la guerra,
les asignaron la utópica tarea de entregar 17 millones de cartas en seis meses.
Lo lograron en menos de 90 días.
El Batallón 6888 restableció la comunicación
y elevó considerablemente la moral y la esperanza de los soldados.
Y así pasamos al siglo XX,
cuando las mujeres se volvieron miembros de pleno derecho del Ejército.
Y el día de hoy nos acompañan
dos mujeres increíbles.
Me informaron sus edades, pero es asombroso,
porque a mí me parecen de 30 o 40.
Mary Ragland y Alyce Dixon,
del Batallón Seis Triple Ocho,
la única unidad de mujeres afroamericanas del Cuerpo de Mujeres
que sirvió en el extranjero durante la II Guerra Mundial.
Un aplauso para ellas.
Quiero volver a agradecerles por su servicio,
su valentía, su dedicación y su compromiso.
Que Dios los bendiga a todos y a los Estados Unidos.
El 27 de abril de 2023,
la base militar Fort Lee fue renombrada Fort Gregg-Adams
en honor a dos pioneros negros del Ejército,
el teniente general Arthur Gregg
y la teniente coronel Charity Adams.
Adams es la única mujer negra en la historia de los Estados Unidos
en recibir un homenaje de esta magnitud.
DEDICADA A LA VIDA, EL SERVICIO Y LA MEMORIA
DE CLARENCE Y JACQUELINE AVANT
SEIS TRIPLE OCHO
Subtítulos: Alejandra Garbarello
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