All language subtitles for THE_HOBBIT__THE_DESOLATION_OF_SMAUG_EXTENDED_EDITION_PART_1.Title0_spa_4610

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Original subtitles

EL HOBBIT

Bree - más allá de la Comarca

EL PONEY PISADOR

Me muero de sed. ¡Vamos!

- Aquí tienes. - Muchas gracias.

- ¡Cuidado! - Lo siento, encanto.

- Aquí tienes. - Gracias.

Señor Stadle.

¿Os importa si me uno?

Tomaré lo mismo.

No me he presentado. Me llamo Gandalf.

Gandalf el Gris.

Sé quién eres.

¡Vaya! Qué casualidad, ¿no?

¿Qué trae a Thorin Escudo de Roble a Bree?

Ha llegado a mis oídos que han visto a mi padre

deambulando

cerca de las Tierras Brunas.

He querido comprobarlo.

Ni rastro de él.

Thrain.

Eres como los demás.

Crees que está muerto.

No estuve en la Batalla de Moria.

Pero yo sí.

Mi abuelo...

Thror

fue asesinado.

¡Padre!

¡Apártate!

Lucharé a tu lado.

Azog va a matarnos a todos.

Uno por uno, hasta acabar con el linaje de Durin.

Pero, por mi vida, que no se llevará a mi hijo.

Quédate aquí.

Mi padre encabezó un ataque hacia la Puerta del Arroyo Sombrío.

Jamás regresó.

¡Padre!

"Thrain nos ha dejado", me dijeron.

"Es uno de los caídos”.

Pero al finalizar la batalla, busqué entre los cuerpos,

del primero al último.

Mi padre no estaba entre los muertos.

Thorin, hace mucho tiempo

que solo se oyen rumores

sobre Thrain.

Sigue con vida.

Estoy seguro.

El Anillo que llevaba tu abuelo, uno de los siete

entregados a los Señores Enanos

hace muchos años.

¿Qué ha sido de él?

Se lo dio a mi padre antes de que entraran en combate.

Entonces Thrain lo llevaba cuando...

desapareció.

- Aclarado pues. - Aquí tienes.

Mi padre fue a verte...

..antes de la Batalla de Moria.

¿Qué le dijiste?

Le apremié para que marchara sobre Erebor.

Y reuniera a los siete ejércitos de los Enanos

a fin de destruir al dragón y recuperar

la Montaña Solitaria.

Y atite diría lo mismo.

Recupera vuestra tierra.

Este no es un encuentro casual, ¿verdad, Gandalf?

No lo es.

La Montaña Solitaria me preocupa,

Thorin. Ese dragón se apropió de ella hace mucho.

Tarde o temprano

unas mentes más oscuras pondrán la mirada en Erebor.

Me he encontrado con algunos personajes despreciables

por el Camino Verde.

Me han tomado por un vagabundo.

Imagino que lo habrán lamentado.

Uno de ellos portaba un mensaje.

Es Lengua Negra.

Un compromiso de pago.

¿A cambio de qué?

De tu cabeza.

Alguien te quiere muerto.

Thorin, no puedes demorarlo más. Eres

el heredero al Trono de Durin.

Reúne a los ejércitos de los Enanos.

Juntos tendréis el poder y la fuerza

para volver a tomar Erebor.

Convoca a las siete familias de los Enanos.

Exige que cumplan su juramento.

Los siete ejércitos juraron lealtad a aquel que ostentara la Joya del Rey,

la Piedra del Arca.

Es lo único que

los unirá, y, por si lo has olvidado,

esa joya la robó Smaug.

¿Y si yo te ayudara a reclamarila?

¿Cómo?

La Piedra del Arca está al otro lado del mundo,

enterrada bajo las patas de un dragón.

Cierto.

Y es por eso que vamos a necesitar un saqueador.

12 meses más tarde

LA DESOLACIÓN DE SMAUG

¿Está cerca la manada?

Demasiado. A un par de leguas, como mucho. Pero eso no es lo peor.

- ¿Han detectado nuestro rastro? - No, pero lo harán.

- Tenemos otro problema. - ¿Te han visto?

Te han visto.

No es eso.

¿Qué os había dicho?

Sigiloso como un gato.

Excelente madera de saqueador.

¿Queréis

escucharme?

Intento deciros que hay algo más ahí fuera.

¿Qué forma tenía?

¿La de un oso?

Sí, pero más grande.

Mucho más grande.

¿Sabías algo de esa bestia?

Démonos la vuelta.

¿Y que nos atrapen los Orcos?

Hay una casa,

no muy lejos de aquí, donde podríamos buscar refugio.

¿La casa de quién?

¿Amigo o enemigo?

Ni lo uno ni lo otro.

Nos ayudará o...

nos matará.

¿Acaso tenemos elección?

Ninguna.

¡Vamos!

¡Por aquí! ¡Deprisa!

¡Corred!

¡Bombur, vamos!

¡A la casa!

¡Corred!

¡Vamos, entrad!

¡Abrid la puerta!

¡Deprisa!

¡Empujad!

¡Dwalin!

¡Venga, muchachos!

¿Qué es

eso?

Nuestro anfitrión.

Se llama Beorn.

Y es un cambia pieles.

A veces es un enorme Oso negro.

Otras, un Hombre vigoroso y corpulento.

El Oso es impredecible.

Con el Hombre se puede razonar. Pero

no le entusiasman los Enanos.

Se va.

¡Apártate de ahí!

No es natural. ¡N mucho menos!

Es obvio. Está bajo algún

oscuro maleficio.

No digas bobadas.

No está bajo ningún encantamiento que no sea el suyo.

Muy bien. Ahora a dormir todos.

Esta noche aquí estaréis a salvo.

Espero.

Atacadlos ahora.

Matad a esos sucios Enanos mientras duermen.

La Bestia hace guardia.

Acabaremos con ellos por el camino.

Se están reuniendo en Dol Gulidur.

El Señor OS ha convocado.

Crecemos en número.

Crecemos en fuerza.

Dirigirás mis ejércitos.

¿Y Escudo de Roble?

La guerra es inminente.

Me prometiste su cabeza.

La muerte sobrevendrá

a todos.

¿Dejamos de perseguirlos?

¡Bolgo!

Tengo un cometido para ti.

¿Sigues teniendo sed de sangre de Enano?

No es culpa mía.

¡Vamos, Dori!

Yo digo que nos larguemos sin que nos vean.

No pienso huir de nadie, ni de una bestia.

Es ¡nútil discutir.

No atravesaremos

las Tierras Ásperas sin la ayuda de Beorn.

Nos atraparán antes de que lleguemos al bosque.

¡Aquí estás!

Bien,

tenemos que hacerlo con mucho tacto.

Hay que andar con pies de plomo.

La última persona que lo importunó acabó hecho trizas.

Yo iré primero y...

¿Bilbo?

Tú vendrás conmigo.

- ¿Es buena idea? - Si.

Los demás, esperad aquí.

- Y no salgáis hasta oír mi señal. - De acuerdo.

Esperamos la señal.

Y nada de movimientos bruscos ni ruidos y no lo agobiéis.

Y salid de dos en dos. Vale.

No, rectifico, Bombur,

tú cuentas por dos, tú sal solo.

Recordad: esperad mi señal.

La señal, vale.

¿Y cuál es?

Estás nervioso.

¿Nervioso? Bobadas.

¡Buenos días!

¡Buenos días!

¿Quién eres?

Soy Gandalf. Gandalf el Gris.

La primera vez que oigo ese nombre.

Soy un Mago.

Tal vez hayáis oído hablar de mi colega Radagast el Pardo.

Vive en la linde sur del Bosque Negro.

¿Qué quieres?

Agradeceros vuestra hospitalidad.

Habréis visto que nos refugiamos

aquí anoche.

¿Quién es

ese pequeñajo?

Es el señor Bolsón

de la Comarca.

No será un Enano, ¿no?

¡Qué va! Es un Hobbit.

De buena familia e intachable reputación.

Un Mediano y un Mago.

¿Qué hacéis aquí?

La verdad es

que hemos tenido un desencuentro

con los Trasgos en las montañas.

¡Acercarse a los Trasgos!

¡Menuda estupidez!

Tenéis toda...

- ...la razón. - ¡Ya!

- ¡Vamos! - Fue un error.

Dwalin

y Balin.

Y he...

de confesar que hay

en nuestro grupo unos cuantos Enanos.

¿Llamas a dos

"unos cuantos"?

Bueno, visto así...

Puede que sean más

de dos.

¡Venga!

¡Nos toca!

Algunos más

de nuestra alegre tropa.

¿Llamas a seis "una tropa"?

¿Qué es esto, un circo ambulante?

Venga.

Venga.

Dori y Ori, a vuestro servicio.

No

lo quiero.

Totalmente comprensible.

¡Vamos!

¡Vamos!

Fili y Kili. Casi se me olvidan.

Sí, y Nori, Bofur,

Bifur...

y Bombur.

¿Ya está?

¿Ninguno más?

Así que tú eres a quien llaman Escudo de Roble.

Dime.

¿Por qué te persigue

Azog el Profanador?

¿Conoces a Azog?

¿Cómo?

Mi pueblo fue el primero en vivir en las montañas,

antes de que los Orcos vinieran desde el Norte.

El Profanador mató a casi toda mi familia.

Y alos que no,

los esclavizó.

No por necesidad, ya me entendéis,

sino por placer.

Enjaular cambia pieles

y torturarlos parecía divertirle.

¿Hay otros como tú?

Una vez fuimos muchos.

¿Y ahora?

Ahora solo uno.

Tenéis que llegar

a la Montaña antes de los últimos días del otoño.

Antes del ocaso del Día de Durin.

Sí.

No tenéis mucho tiempo.

Por eso hemos de atravesar el Bosque Negro.

Una oscuridad acecha ese bosque.

Criaturas malignas reptan bajo esos árboles.

No me aventuraría por allí

salvo en caso de extrema necesidad.

Iremos por el Camino Élfico.

Ese camino aún es seguro.

¿"Seguro"?

Los Elfos del Bosque Negro

no son como los demás.

Son menos listos

y más peligrosos.

Pero eso es lo de menos.

¿Qué quieres decir?

Estas tierras están llenas de Orcos.

Su número está creciendo.

Y vais a pie.

Jamás llegaréis

con vida al bosque.

No me gustan los Enanos.

Son codiciosos

e indolentes.

Indolentes ante las vidas de aquellos

a los que consideran inferiores.

Pero menos me gustan los Orcos.

¿Qué necesitáis?

Soltaréis a...

...Mis ponis antes de entrar en el bosque.

Tienes mi palabra.

Nos observan.

Sí.

Los Orcos no se darán por vencidos.

Perseguirán a los Enanos hasta acabar con ellos.

¿Qué ha hecho que el Profanador salga de su agujero?

Hay una alianza entre los Orcos de Moria

y el hechicero en Dol Guldur.

¿Estás seguro?

Las manadas

se han estado reuniendo allí.

Cada día son más.

¿Qué sabes de ese hechicero?

Ese al que llaman el Nigromante.

Sé que no es lo que parece.

Criaturas maléficas se sienten atraídas por su poder.

Azog le rinde

pleitesía.

No perdamos tiempo.

Hay algo más.

No hace mucho se rumoreaba

que se habían visto muertos caminando cerca de los Altos Páramos de Rhudaur.

¿Muertos?

¿Es cierto?

¿Hay tumbas en esas montañas?

Cuando cayó Angmar,

los Hombres del Norte se llevaron su cuerpo y cuanto poseía

a los Altos Páramos de Rhudaur.

Lo enterraron a gran profundidad.

En una tumba tan oscura

que jamás

vería la luz.

Sí.

Hay tumbas ahí arriba.

Recuerdo un tiempo en el que un gran mal

gobernó estas tierras.

Uno capaz

de resucitar a los muertos.

Si ese enemigo ha regresado a la Tierra Media,

te pido que me lo digas.

Saruman el Blanco dice que no es posible.

El enemigo fue destruido y jamás regresará.

¿Y qué

dice Gandalf el Gris?

Marchaos,

aprovechad la luz.

Quienes os persiguen no andan muy lejos.

La puerta élfica.

He aquí el camino

que atraviesa el Bosque Negro.

Ni rastro de los Orcos. La suerte está de nuestro lado.

¡Soltad a los ponis!

Dejad que vuelvan con su amo.

Este bosque

parece estar...

enfermo.

Asolado por una enfermedad.

¿No hay otro camino?

No sin recorrer 200 millas hacia el Norte.

O dos veces esa distancia

hacia el Sur.

Algo se mueve en las sombras sin ser visto,

burlando nuestras miradas.

Cada día cobra más fuerza.

Cuidado con el Nigromante.

No es lo que parece.

Si nuestro Enemigo ha regresado, hemos de saberlo.

Ve a las tumbas de las montañas.

Los Altos Páramos.

Que así sea.

¡Mi caballo no!

¡Lo necesito!

¿No irás a dejarnos?

No lo haría, si no fuera preciso.

Has cambiado,

Bilbo Bolsón.

No eres el mismo Hobbit que el que dejó la Comarca.

Iba a contártelo.

Encontré algo en los túneles de los Trasgos.

¿Qué?

¿Qué encontraste?

Mi valor.

Me alegro. Mira qué bien.

Lo vas a necesitar.

Os estaré esperando en el mirador frente

a las laderas de Erebor.

Proteged el mapa y la llave.

No entréis en esa Montaña sin mí.

Este no es el Bosque Verde de antaño.

Hay un arroyo sobre el que pesa un oscuro encantamiento.

No toquéis el agua.

Cruzad solo por el puente de piedra.

El mismísimo aire del bosque está cargado de espejismos

que pretenden hacer que os descarriéis.

¿Que nos descarriemos?

¿Qué significa eso?

No os apartéis del camino. No lo abandonéis.

Si lo hacéis, jamás

volveréis a encontrarlo.

Pase lo que pase, no os apartéis

del camino.

Debemos llegar antes de que se ponga el sol el Día de Durin.

Vamos.

Es la única oportunidad de hallar la puerta oculta.

El camino sigue por aquí.

Por aquí.

Aire. Necesito aire.

¡La cabeza me da vueltas!

- Hemos encontrado el puente. - ¡El puente!

Podríamos intentar cruzar a nado.

¿Acaso no has oído a Gandalf?

Una magia negra pesa sobre este bosque.

Las aguas están encantadas.

¿Encantadas de qué?

Debemos encontrar otra forma de cruzar.

Parecen fuertes.

Kili.

Cruzará primero el que menos pese.

Todo bien.

Yo no veo ningún problema.

Ahora sí.

No pasa...

nada.

Aquí pasa algo.

Algo malo.

¡Quedaos ahí!

No puedo agarrarme.

¿Pero qué haces?

No deberías haber hecho eso.

Trae mala suerte.

Yo no creo en la suerte.

La suerte se la busca uno.

Necesitamos

descansar un poco.

¿Qué es eso?

Esas voces.

¿No las oís?

Yo no oigo nada.

Ni el viento.

Ni un pájaro.

¿Qué hora es?

No lo sé.

Ni siquiera

sabría decir qué día es.

Nos está llevando demasiado tiempo.

¿No tiene fin

este maldito bosque?

No lo parece.

Solo hay árboles y más árboles.

Por aquí.

- Pero Gandalf ha dicho... - ¡Hacedme caso! ¡Seguidme!

Venenosa.

¡Esperad!

¡Esperad!

¡Parad!

No podemos abandonar el...

¡No debemos apartarnos del camino!

Esto no me suena.

Nada me resulta familiar.

Tiene que ser por aquí.

¡No puede desaparecer!

A menos que alguien lo haya movido.

Por aquí tampoco está.

Mirad.

Una bolsa de tabaco.

Hay Enanos en estos bosques.

Enanos de las Montañas Azules, ni más ni menos.

Es igualita a la mía.

Es que es la tuya. ¿No lo ves?

Caminamos en círculos. Nos hemos perdido.

No. Seguimos dirigiéndonos al Este.

¿Pero dónde está el Este? No vemos el sol.

Creía que eras el entendido.

El sol.

Tenemos que encontrar

el sol.

Ahí arriba.

Tenemos que

elevarnos sobre las copas.

¿Qué ha sido eso?

¡Ya basta! ¡Silencio! ¡Todos!

Nos observan.

¡Veo un lago!

¡Y un... río!

¡Y la Montaña Solitaria!

¡Casi hemos llegado!

¿Me oís?

¡Sé por dónde ir!

¿Hola?

¿Hola?

¡Venga ya!

¡Matadlos!

Devoradlos mientras corre la sangre.

Su piel está dura, pero están jugosos.

Volved a atravesarlo. ¡Rematadlo!

La carne está viva y coleando.

Matadio.

Matadio ya.

Démonos un festín.

¡restín!

¡restín!

¡Coméoslos vivos!

¡restín!

¿Qué ha sido eso?

¡Coméoslos vivos!

Gordo y jugoso.

Solo un

bocadito.

¡Maldición! ¿Dónde está?

Aquí.

¡Menudo dardo!

¡Menudo dardo!

"Dardo".

Es un buen nombre.

"Dardo".

¿Estás bien, Bofur?

- Sí. - Quitadme esto.

¿Y Bilbo?

¡Aquí arriba!

¡Cogedia por las patas!

¡Tirad!

¡Tirad!

¿Dónde está? Vamos.

¿Dónde está?

¡Dwalin, a por ellas!

¡Vamos!

¿Estás bien, hermano?

¡Fili!

Mío.

¡No os

detengáis!

¡Despejado!

No creas que no te mataré, Enano.

Sería un placer.

- ¡Ayudadme! - ¡Kili!

¡Pásame una dagal!

¡Rápido!

Si crees que voy a darte

un arma, Enano,

estás muy equivocado.

Registradios.

¡Devuélvemelo! ¡Eso es personal!

¿Quién es?

- ¿Tu hermano? - ¡Esa es

mi mujer!

¿Y esta horrenda criatura?

¿Un Trasgo mutante?

¡Ese es mi pequeño, Gimii!

¿Están muertas las arañas?

Sí, pero vendrán más.

Cada vez son más audaces.

Es una espada de Gondolin.

Forjada por los míos.

¿De dónde la has sacado?

Me la dieron.

Además de ladrón, mentiroso.

Thorin, ¿dónde está Bilbo?

Cerrad las puertas.

¡Esto no acabará aquí!

- ¿Me oís? - ¡Sacadnos de aquí!

¡Suéltame!

¿No vas a registrarme?

Podría ocultar algo bajo mis pantalones.

O nada.

¿Por qué

no te quita los ojos de encima ese Enano?

A saber.

Es alto para ser un Enano.

¿No creéis?

Más alto que el resto sí,

pero igual de feo.

- ¡Otra vez! - ¡Dejadlo ya!

No hay forma de salir.

No es una mazmorra de Orcos.

Estos son los Salones del Reino del Bosque.

Nadie sale de aquí si no es con el consentimiento del Rey.

Hay quienes se imaginarán que se trata de una noble misión.

Una misión para reclamar una tierra

y dar muerte a un dragón.

Yo, sin embargo, sospecho que hay un motivo más prosaico.

Un intento de robo

o algo por el estilo.

Has hallado

la manera de entrar.

Buscas aquello

que te otorgaría el derecho a gobernar,

la Joya del Rey,

la Piedra del Arca.

Su valor se te antoja inconmensurable.

Lo entiendo.

Hay gemas en la Montaña que yo también deseo.

Gemas blancas

de pura luz de estrella.

Te ofrezco mi ayuda.

Te escucho.

Te dejaré marchar

si me devuelves lo que es mío.

Favor por favor.

Tienes mi palabra.

De rey arey.

¡No confiaría en que Thranduil,

el gran rey,

hiciera honor a su palabra

ni aunque el fin de los días se cerniera sobre nosotros!

¡TÚ

no tienes

honor!

He visto cómo tratas a tus amigos.

Una vez acudimos a ti, hambrientos, sin hogar,

en busca de ayuda.

¡Y nos diste la espalda!

Hiciste oídos sordos al sufrimiento de mi pueblo.

Y al infierno que nos había destruido.

¿A mí vas a hablarme del fuego de dragón?

Conozco

su ira y destrucción.

Me he enfrentado

a las grandes serpientes del Norte.

Advertí a tu

abuelo de lo que su codicia atraería.

Pero no me escuchó.

Eres igual que él.

Quédate aquí si quieres

y púdrete.

Cien años es un suspiro

en la vida de un Elfo.

Soy paciente.

Puedo esperar.

¿Te ha ofrecido un trato?

Sí.

Le he dicho que podía irse a ***.

¡Él y todos los suyos!

Entonces se acabó.

Un trato era nuestra única esperanza.

La única no.

Sé que estás ahí.

¿Por qué vagas en las sombras?

Venía a informaros.

Creía que ordené que destruyeran ese nido hace menos de dos lunas.

Despejamos

el bosque como ordenasteis, mi señor. Pero llegan sin cesar

más arañas del Sur.

Desovan

en las ruinas de Dol Gulidur. Matándolas en la cuna...

Eso está fuera de nuestras fronteras.

Sacadlas de nuestras tierras. Es vuestra misión.

Y cuando las ahuyentemos, ¿qué?

¿No se extenderán a otras tierras?

Otras tierras no son problema mío.

Las fortunas del mundo

irán y vendrán.

Pero aquí, en este

reino, perduraremos.

Legolas dice que hoy has luchado bien.

Te está cogiendo cariño.

Os aseguro, mi señor,

que para Legolas no soy más que un capitán de la guardia.

Antes tal vez fuera así.

Ahora no estoy tan seguro.

No creo que permitierais a vuestro hijo

comprometerse con una humilde Elfa Silvana.

Crees bien. No lo haría.

Aun así, le importas.

No le des esperanzas cuando no las hay.

Hay guardias en las puertas.

No en todas. Seguidme.

Esa piedra. ¿Qué es?

Es un talismán.

Un maleficio pesa sobre ella.

Cualquiera que no sea un Enano y lea estas runas

será eternamente maldito.

O no.

Depende de si uno cree en eso. Solo es un regalo.

Una piedra con runas.

Mi madre

me la dio para que no olvidara mi promesa.

¿Qué promesa?

Que volvería a su lado.

Se preocupa.

Cree que soy un insensato.

¿Lo eres?

Menuda fiesta

tenéis montada.

Es Mereth e-nGilith.

La Fiesta de la Luz de las estrellas.

Toda luz es sagrada para los Eldar.

Pero los Elfos del Bosque sentimos predilección por la de las estrellas.

Siempre me ha parecido una luz fría.

Remota y lejana.

Es memoria,

preciosa y pura.

Como tu promesa.

He caminado bajo su manto.

Dejando atrás el bosque

y alzándome en la noche.

He visto el mundo desvanecerse.

Y la luz blanca por siempre bañarlo todo.

Yo una vez vi una luna de fuego.

Sobre el desfiladero cerca de las Tierras Brunas. Enorme.

Roja y dorada. Inundaba el cielo.

Íbamos escoltando a unos mercaderes desde Ered Luin.

Cambiaban objetos de plata por pieles. Íbamos por el Camino Verde,

dejando la Montaña a la izquierda.

Y entonces apareció.

Una colosal luna de fuego.

lluminando nuestro camino.

Ojalá pudiera enseñarte esas cavernas...

Galion, viejo granuja, se nos acaba la bebida.

Estos barriles deberían haber salido hacia Esgaroth hace horas.

El barquero los estará esperando.

Se podrá decir lo que sea de nuestro

malhumorado Rey, pero tiene un gusto excelente para el vino.

Venga, Elros, pruébalo.

Tengo a los Enanos

a mi cargo.

Están encerrados. ¿Dónde van a ir?

Apuesto a que está saliendo el sol.

Estará a punto de amanecer.

Nunca llegaremos a la Montaña, ¿verdad?

Encerrados aquí desde luego que no.

¡Bilbo!

¿Qué?

¡Esto está lleno de guardias!

Cerrad las puertas.

- Ganaremos tiempo. - Voy, Nori.

- Por las escaleras. - Tú primero.

Ori.

Por ahí no. Seguidme.

Con cuidado.

Por aquí.

Vamos.

¡Pero si estamos en las bodegas!

¡Ibas a llevarnos fuera, no más adentro!

¡Sé lo que hago!

¡Por aquí!

Meteos

- todos en los barriles, rápido. - ¿Te has vuelto loco?

Nos encontrarán.

No, os lo prometo.

Por favor. Tenéis que confiar en mí.

Haced lo que dice.

Aparta ese cabezón pelirrojo.

¡Bifur, métete

en el barril! ¡Venga!

Estamos todos dentro.

¿Y ahora qué hacemos?

Aguantad la respiración.

¿Qué? ¿Qué quieres decir?

¿Y el custodio de las llaves?

Buen trabajo, señor Bolsón.

¡Venga, vamos!

¡Agarraos!

¡Esperadme!

- ¡Ayudadme! - ¡Ori!

¡Cerrad las compuertas!

¡Cuidado! ¡Orcos!

¡Matadlos a todos!

¡Meteos bajo el puente!

¡Kili!

¡Kili!

Kili.

¡Matadia! ¡Matad a la Elfa!

¡Tras ellos!

¡Kili!

¡Nori!

¡Cortad el tronco!

¡Bombur!

Tauriel.

¡Espera!

A este lo mantendremos con vida.

¡A por ellos! ¡Que no escapen!

¡Eres tú!

¿Por qué estoy aquí, Gandalf?

Créeme, Radagast.

No te habría traído hasta aquí sin una buena razón.

No es un sitio agradable para reunirse.

No lo es.

Son oscuros maleficios, Gandalf.

Antiguos y llenos de odio.

¿Quién está enterrado aquí?

Si tenía un nombre, hace mucho que se desvaneció.

Se le conocería simplemente

como un siervo del mal.

Uno de ellos.

Uno de los nueve.

¿Por qué ahora, Gandalf? No lo entiendo.

Los Espectros del Anillo

han sido convocados en Dol Guldur.

Pero no puede ser el Nigromante.

Un hechicero humano no podría convocar a semejante mal.

¿Quién ha dicho que sea humano?

Los Nueve únicamente responden ante un Señor.

Hemos estado ciegos, Radagast.

Y amparado en nuestra ceguera,

el Enemigo ha regresado.

Está reuniendo a sus siervos.

Azog el Profanador

no es un simple cazador.

Es un comandante.

Un comandante de legiones.

El Enemigo se está preparando para la guerra.

Estallará en el Este.

Tiene la mente puesta en esa Montaña.

- ¿Dónde vas? - A reunirme con los otros.

Yo empecé esto. No puedo desampararlos.

Corren un grave peligro.

Si lo que dices es cierto,

el mundo corre un grave peligro.

El poder resguardado en esa fortaleza solo se hará más fuerte.

¿Quieres que dé la espalda a mis amigos?

- ¿Nos siguen? - Que yo vea, no.

- Los hemos dejado atrás. - Por poco tiempo. Ya no hay corriente.

Bombur está medio ahogado.

¡A la orilla!

Vamos.

Gloin, ayúdame, hermano.

Arriba.

¡Vamos!

¡Venga, zoquete!

Estoy bien. No es nada.

En pie.

Kili está herido. Hay que vendarle la pierna.

Una manada de Orcos nos pisa los talones. Seguimos.

¿Hacia dónde?

Hacia la Montaña. Estamos muy cerca.

Un lago se interpone entre nosotros y esa Montaña.

- No tenemos forma de cruzarlo. - Lo rodearemos.

Los Orcos nos alcanzarán, eso está clarísimo.

No tenemos armas para defendernos.

Véndale la pierna, deprisa.

Tienes dos minutos.

El que vuelva a hacerlo

está muerto.

Disculpad,

sois de la Ciudad del Lago, si no me equivoco.

Esa barcaza de allí...

¿No la alguilaríais, por casualidad?

¿Qué os hace pensar que os ayudaría?

Esas botas han conocido días mejores.

Igual que ese abrigo.

Tendréis algunas bocas que alimentar.

¿Cuántos chiquillos?

Un varón y dos niñas.

Y vuestra mujer imagino que será una belleza.

Sí.

Lo era.

Lo siento. No pretendía...

Venga. Ya basta de buenas palabras.

¿Qué prisa tenéis?

¿Y ati qué te importa?

Me gustaría saber quiénes sois

y qué hacéis en estas tierras.

Somos simples mercaderes de las Montañas Azules,

que vamos a las Colinas de Hierro

para ver a nuestras familias.

¿Simples mercaderes dices?

Necesitamos comida,

provisiones, armas.

¿Puedes ayudarnos?

Sé de dónde han salido

estos barriles.

¿Y?

No sé qué os traíais entre manos con los Elfos,

pero no creo que acabara bien.

Nadie entra en la ciudad

sin permiso del gobernador.

Su riqueza proviene del comercio con el Reino del Bosque.

Os encerraría antes que exponerse a la cólera del Rey.

Ofrécele más.

Algún modo habrá

de entrar sin ser visto.

Sí.

Pero para eso...

necesitaríais un contrabandista.

Por lo que pagaríamos el doble.

Tal es la naturaleza del mal. En

la vasta ignorancia del mundo,

se encona y se propaga.

Una sombra que crece en la oscuridad.

Una malicia insomne tan negra

como el acechante muro de la noche.

Así ha sido.

Y así será.

Con el tiempo todo lo inmundo aflora.

Ibais tras una compañía de trece Enanos.

¿Por qué?

Trece no.

Ya no.

Al joven,

el arquero de cabello negro,

le hemos clavado una flecha de Morgul.

El veneno está en su sangre.

Pronto lo asfixiará.

Responde, ser inmundo.

¡Yo no respondo a perras, Elfa!

Yo no la contrariaría.

¿Te gusta matar, Orco?

¿Te gusta la muerte?

Pues déjame dártela.

¡Basta!

Tauriel, vete.

Ya.

No me preocupa

la muerte de un Enano. Responde.

No tienes nada que temer. Dinos

lo que sabes y te liberaré.

Teníais órdenes de matarlos. ¿Por qué?

¿Qué es para vosotros Thorin Escudo de Roble?

Ese Enano renacuajo jamás será Rey.

¿Rey?

No hay Rey bajo la Montaña, y nunca lo habrá.

Nadie osaría entrar en Erebor

mientras viva el dragón.

No tenéis ni idea.

Vuestro mundo arderá.

¿Qué quieres decir?

¡Habla!

Ha vuelto a llegar nuestro momento.

Mi Señor sirve al Único.

¿Lo entiendes ahora, Elfito?

La muerte se cierne sobre vosotros.

Las llamas de la guerra

se ciernen sobre vosotros.

¿Por qué lo habéis hecho?

Habíais prometido liberarlo.

Eso he hecho.

He liberado su horrible cabeza de sus despreciables hombros.

El Orco

podría habernos contado más.

No había nada más que pudiera contarme a mí.

¿Qué era eso de las "llamas de la guerra"?

Piensan soltar un arma tan poderosa

que destruirá todo a su paso.

Doblad la vigilancia en nuestras fronteras. En caminos y ríos.

Que nada se mueva sin que yo lo sepa.

Que nadie entre en este reino.

Y que nadie salga de él.

¡Cerrad las puertas!

Mantenedlas cerradas

por orden

del Rey.

¿Y Tauriel?

¿Qué pasa con ella?

Está en el bosque,

armada con su arco y su espada.

No ha regresado.

¡Sangre de Enano!

¡Han pasado por aquí!

Detecto otro rastro.

¡Carne humana!

Están cruzando el lago.

¡Cuidado!

¿Qué tratas

de hacer, ahogarnos?

Nací y me crié en estas aguas, Señor Enano.

Si quisiera ahogaros,

no lo haría aquí.

Ya estoy harto de este insolente.

Yo digo que lo tiremos por la borda y se acabó.

- Bardo, se llama Bardo. - ¿Cómo lo sabes?

Se lo he preguntado.

Me da igual cómo se llame. No me gusta.

No tiene que gustarnos.

Lo que tiene es que cobrar.

Anda, aflojaos

los bolsillos.

¿Cómo sabemos que no nos traicionará?

No lo sabemos.

Tenemos

un problemilla.

Nos faltan diez monedas.

Gloin.

Vamos.

- Danos lo que tengas. - A mÍ no Me Miréis.

Esta aventura

me ha dejado seco.

¿Qué he sacado

de mi inversión?

Nada, salvo miseria,

dolor y...

Por mis barbas.

Ten.

Cógelo todo.

El dinero, rápido. Dádmelo.

Cuando

tengamos nuestras provisiones.

Si valoráis vuestra libertad, haréis lo que os diga.

Hay guardias ahí.

¿Qué hace?

Hablar con alguien.

Está señalando hacia aquí.

Se están

dando la mano.

- ¿Qué? - Será canalla.

Nos ha vendido.

Silencio.

Nos acercamos al peaje.

¡Alto!

¡Inspección de mercancía!

¡Papeles, por favor!

Eres tú, Bardo.

Buenos días, Percy.

¿Algo que declarar?

Nada, excepto que tengo frío, estoy cansado

y quiero irme a casa.

Ya somos dos.

Aquí tienes.

Todo en orden.

No tan deprisa.

"Remesa de barriles vacíos del Reino del Bosque".

Solo...

que no están vacíos.

¿Verdad, Bardo?

Que yo sepa,

tienes licencia de barquero.

No...

de pescador.

Eso no es asunto tuyo.

Te equivocas.

Es asunto del gobernador, y por tanto asunto mío.

Alfrid, ten compasión. Hay que comer.

Este pescado es ilegal.

Vaciad los barriles

- por la borda. - Ya habéis oído. Al canal.

Vamos. Rápido.

La gente está pasando apuros.

Son tiempos difíciles.

La comida escasea.

No es mi problema.

Y cuando se sepa que el gobernador está tirando pescado

al lago,

cuando empiecen los motines,

¿será entonces tu problema?

Parad.

Siempre el defensor del pueblo,

¿eh, Bardo? El protector

del vulgo.

Quizá tengas su favor,

pero no será por mucho tiempo.

¡Levantad la compuerta!

El gobernador te vigila.

Harías bien en recordarlo.

Sabemos dónde vives.

Es una ciudad pequeña, Alfrid.

Todos sabemos dónde vivimos todos.

Todas esas habladurías sobre disturbios.

Alguien está echando leña al fuego.

¿Os está dando guerra la gota?

Es la humedad.

ES la única explicación posible.

Ponme un brandy.

El humor de la gente está tomando un cariz feo.

Son plebeyos, Alfrid. Siempre han sido feos.

¿Qué culpa tengo yo de que donde vivan

apeste a aceite de pescado y brea?

Un trabajo, un techo y comida.

Siempre están con lo mismo.

Yo creo, señor, que están dirigidos por agitadores.

Pues encontremos a esos

agitadores y arrestémoslos.

Totalmente de acuerdo, señor.

Y esas habladurías sobre el cambio deben ser reprimidas.

No podemos permitir que esa gentuza se una

y empiece a hacer ruido. Cuando nos queramos

dar cuenta, empezarán a hacer preguntas,

a asociarse

y a investigar.

¿A rey muerto, rey puesto?

¿Qué?

Es de lo que se habla, señor.

Incluso se habla

de elecciones.

¿Elecciones?

Eso es absurdo.

No lo permitiré.

No creo que os pidan permiso, señor.

Gandules.

Ingratos.

Agitadores.

¿Quién tiene la desfachatez de cuestionar mi autoridad?

¿Quién osa...?

¿Quién...?

Bardo.

Como si lo viera,

ese barquero agitador

seguro que está detrás de todo esto.

Nadie más tendría los...

Testículos,

señor.

De carnero y cabrito salteados, con una deliciosa salsa de setas.

Lo ideal, señor, sería arrestarlo.

Pero Bardo tiene el favor de la gente.

Lo ven como un líder.

Alguien a quien admiran de corazón.

Modesto,

inteligente,

guapo,

atlético.

SÍ. Está claro que soy el espejo en el que se mira,

pero eso no es ningún crimen.

Me pregunto...

Me pregunto si existe alguna ley ancestral

que prohíba que los barqueros hagan preguntas.

¿Crees que tan venerable estatuto podría existir?

Casi seguro, señor.

Lo redactaré inmediatamente.

Os habéis ido a meter

con el hombre equivocado, señor Bardo.

Andaos con ojo,

yo no os lo quitaré de encima.

¡No me toques!

No los has visto. No han estado aquí.

Quédate el pescado gratis.

No os separéis.

Seguidme.

¿Y este sitio?

Esto, señor Bolsón, es el mundo de los Hombres.

¡Para acá!

No, por el otro lado. Eso es.

Estad alerta. No os paréis.

Aprisa.

¿Quedan más?

¡Alto!

¡Vamos!

En nombre

del Gobernador,

alto.

¡Alto!

¡Detenedies!

- ¡Atrás! - ¡Ven!

¿Qué está pasando aquí?

Todos quietos. Que nadie salga.

Braga.

- ¿Perdón? - TÚ.

¿Qué tramas, Bardo?

¿Yo?

Nada.

¿Qué voy a tramar?

Ya.

Braga.

A tu mujer le quedaría fenomenal.

¿ TÚ qué sabes de mi mujer?

Lo mismo que todos.

Padre.

Están vigilando nuestra casa.

Decidle al gobernador que he acabado

por hoy.

¡Padre! ¿Dónde estabais?

¡Padre! Aquí estáis. Estaba preocupada.

Toma, Sigrid.

Bain, que entren.

Como le cuentes esto a alguien,

te meto un mamporro.

No me toques.

Ahí arriba.

Padre,

¿por qué están saliendo Enanos del retrete?

¿Nos traerán suerte?

Puede que no os quede bien,

pero os abrigará.

Muchas gracias.

¡Una ballelanza de los Enanos!

Parece que

has visto un fantasma.

Lo ha visto.

La última vez que vimos

un arma así,

una ciudad estaba en llamas.

Fue el día que llegó el dragón.

El día que Smaug

destruyó Valle.

Girion, Señor de la Ciudad,

reunió a sus arqueros

para abatir a la bestia.

Pero la piel de un dragón es dura.

Más dura que la armadura más resistente.

Solo una Flecha Negra disparada con una ballelanza

podría atravesar su piel.

Pero solo existían

unas pocas de esas flechas.

Las existencias se estaban agotando

y Girion

se jugó su última carta.

Si ese día la puntería de los Hombres hubiera sido más certera,

todo habría sido muy distinto.

Ni que hubieras estado allí.

Todos los Enanos conocemos la historia.

Entonces sabrás que Girion alcanzó al dragón.

Le desprendió una escama bajo el ala.

Un disparo más y habría matado a la bestia.

Eso es una leyenda, muchacho.

Nada más.

Cogiste nuestro dinero.

¿Dónde están las armas?

Esperad aquí.

Mañana empiezan

los últimos días del otoño.

El Día de Durin es pasado mañana.

Hemos de llegar a la Montaña antes.

¿Y si no lo logramos?

¿Si no encontramos la puerta oculta a tiempo?

Todo habrá sido en vano.

¿Qué es esto?

Un gancho.

Antes un viejo arpón.

- ¿Y esto? - Un pico de cuervo, lo llamamos.

Era un martillo de forja.

Pesa, la verdad,

pero a la hora de defender vuestras vidas, mejor esto que nada.

Te pagamos

para que nos dieras armas.

¡Espadas y hachas

de hierro forjado!

¡Esto es de risa!

No encontraréis

nada mejor fuera de la armería.

Todas las armas de hierro forjado

se guardan allí.

Thorin.

¿Por qué no lo cogemos

y nos vamos?

Me he visto en otras peores.

Y tú también.

- Vámonos ya. - Noiréis a ninguna parte.

¿ Qué has dicho?

Están vigilando esta casa

y probablemente todos los muelles y embarcaderos.

Debéis esperar

a que anochezca.

Thorin.

¿Padre?

No dejes que se vayan.

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