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Original subtitles

Laura, lo tenemos ya prácticamente dominado.

¿Cuál es la zona? -104.

Vale, gracias.

¿Sí?

Sí, pero no está.

Su nieta.

¿Cómo?

Perdona, no sé de qué me hablas, ¿qué papeles?

No, mi abuelo está en una residencia,

no puede ir a ninguna parte.

Sí, claro, se lo digo, gracias.

Hola, abuelo.

¿Cómo te encuentras hoy?

Abuelo, te han llamado de una asociación.

Dicen que hace tiempo que estás buscando a tu padre.

¿Es eso cierto, papá?

Mamá.

Abuelo, vamos a dar un paseo.

¿Recuerdas cuando me enseñaste a pescar?

Ari.

Ariadna. Hola.

Hola. ¿Qué tal?

¿Qué tal el viaje? Bien.

¿Quieres comer algo? ¿Descansar un poco?

No, gracias.

Vale, pues vamos a La Pedraja. Vamos.

Se trata de tu bisabuelo, ¿no?

A ver si hay suerte.

Pero ten en cuenta que en esta zona todavía queda mucho por hacer.

¿Y a qué te dedicas?

Estoy de baja.

Ya hemos llegado.

¿Qué hace toda esta gente aquí?

Pues son de los pueblos de por aquí.

Algunos nos han abierto las puertas de sus casas

y nos han invitado a comer, incluso a dormir.

Otros ni nos miran a la cara.

Laura. -Discúlpame un momento.

¿Usted es catalana?

Sí, de Barcelona.

Yo soy de Bañuelos de Bureba, está cerca de aquí.

Me llamo Emilio. Yo Ariadna.

Encantado.

¿Sabe que ahí podría estar enterrado otro catalán?

Se llamaba Antonio.

Antonio Benaiges.

Fue...

mi maestro.

¡Gracias!

"¿Hola?"

¡Hola!

Suba, estoy aquí arriba, suba, suba.

Soy Jaime, alcalde de Bañuelos. Antoni, Antonio Benaiges,

encantado. Bienvenido a Bañuelos de Bureba.

Gracias. Espero haya tenido buen viaje.

Sí, largo.

¿Qué le parece? Bien, muy...

acogedor.

Un poco de limpieza y como nuevo, ya verá.

¿Y qué le pasó al anterior maestro?

Digamos, que la República decidió que ya no lo necesitaba.

Era el Padre Primitivo, párroco del pueblo.

Ya lo conocerá. Sí.

Bueno, dejo que se instale. Muy bien.

Cualquier cosa que necesite, pregunte por mí.

Gracias.

Padre. -Gracias.

Buenos días, señor maestro.

- Buenos días, ¿cómo te llamas? - Emilio, señor.

Emilio Martínez.

Encantado, Emilio, yo me llamo Antoni,

pero puedes llamarme Antonio. Pero nada de "señor".

Sí, señor, digo... sí, don Antonio.

¿Antonio sin el "don"?

Antonio a secas.

Muy bien, ya le vas cogiendo el tranquillo.

¿Quieres pasar? Sí.

Muy bien.

¿Sabéis si va a venir alguien más?

Bueno, pues vamos a empezar.

Buenos días. Buenos días.

Pasa.

¿Cómo te llamas? Josefina Zamero,

la hija del alcalde y este es mi sitio.

Bueno, un momento, aquí en esta escuela

nadie va a tener su sitio.

Cada día os podéis sentar donde queráis, ¿de acuerdo?

Muy bien, me parece justo.

Yo soy Antonio Benaiges.

A ver.

Primera pregunta.

¿Qué creéis que he venido yo a hacer a este pueblo?

Pues a enseñarnos. Exacto, correcto, muy bien.

Pero también he venido a aprender y tengo la voluntad

de ayudaros a descubrir que dentro de cada uno de vosotros

hay una persona llena de saber y también de ganas de aprender.

Don Antonio. ¿Sí?

El crucifijo se ha caído. No, no se ha caído,

lo he quitado yo.

Porque estamos en una escuela, no estamos en una iglesia.

A ver, segunda pregunta,

¿quién me puede decir qué es la meteorología?

Sí, Emilio. ¿La qué?

Mira, ¿veis esto de aquí?

Es un termómetro.

Míralo. ¿Y sabéis para qué sirve?

Para medir la temperatura. Mira, tócalo.

Pues cada día uno de vosotros va a ser el encargado

de este termómetro y va a apuntar la temperatura

y de esta manera, es como vamos a aprender,

experimentando y todos juntos.

¿Qué haces, Emilio?

Pensé que me iba a atizar.

Toma.

Vamos a ver, aquí, en esta escuela

nadie va atizar a nadie.

Pues mi padre dice que los vagos solo aprenden a golpes.

Pues aquí vamos a aprender con música.

¿Con música? Sí, con música

y si queréis un día, os enseño a bailar.

¿En la escuela? Pero ¿y las cuentas y esas cosas?

Aprenderemos matemáticas

solucionando problemas de la vida diaria.

Y a leer y escribir...

¿Sabéis qué? Que lo de leer y escribir

me lo guardo para mañana. ¿Sabéis qué quiero?

Que se lo digáis a vuestros amigos y a vuestros hermanos

y a vuestros primos les decís que mañana vengan todos

porque va a ser un día muy especial,

porque mañana...

Mañana vamos a hacer magia.

¿Eh?

- Buenas tardes. - Buenas tardes.

Vengo a limpiar.

Me manda el alcalde.

Muy bien, pase.

Yo me llamo Antonio. Ya, se sabe todo enseguida.

Ya, ya me imagino. ¿Y usted?

- Charo, me llamo Charo. - Encantado, Charo.

Empezaré abajo y así le dejo tranquilo con sus cosas.

Que vaya bien.

¿Alfonso?

Antonio. ¿Qué tal, hombre?

Aquí todos me llaman Rodríguez. ¿Nos sentamos?

Sí. Venga.

¿Y qué? ¿Cómo te trata Bañuelos? Bañuelos por ahora bien.

¿Y a vosotros el nuevo gobierno, qué tal?

Pues tiene que terminar. Por eso artículos como los tuyos

son más necesarios que nunca, Antonio.

¿Has hablado con ese del periódico?

Sí, el director es amigo mío

y me ha dicho que tiene muchas ganas de conocerte,

no hay ningún problema. Muy bien.

¿Qué les pongo? -Sí, dos vinos, por favor, gracias.

¿Y qué era aquello tan delicado

de lo que querías hablar? Sí.

Tengo que pedirte un favor, Antonio,

tengo un buen amigo, Bernardo, que es un labrador

encerrado desde que las derechas ganaron.

Y, bueno, tiene un crío, un hijo de ocho años

que le ayudaba en el campo y ahora pues va de una casa en otra

y no hace más que meterse en problemas.

Cosas de su edad, lo que pasa que la última

pues ha sido un poco más grave. ¿Qué ha hecho?

Ha lanzado unas piedras contra un cuartel

de la Guardia Civil y... Sí, imagínate.

Gracias. Muchas gracias.

Sería bueno alejarle durante una temporada de su pueblo.

El chaval no tiene madre y lo está pasando mal,

y había pensado que, bueno, pues que se podía quedar contigo

a vivir ahí en la escuela.

Antonio, el chaval es muy listo. Ya.

Y sé que contigo no se va a meter en más líos.

Y sé que te pongo en un compromiso, pero Bernardo es un buen amigo

y me querría echarle una mano con el crío.

¿Cómo se llama?

Carlos.

¡Buenos días! Buenos días.

Disculpe, ¿está segura de que me ha entregado

todos los documentos? Sí, sí, sí.

Es que no hay nada que acredite

las entradas y salidas del calabozo.

Debería haber un registro. La cárcel de Briviesca

se incendió hace mucho tiempo.

Eso es todo lo que tenemos.

Lo siento.

Gracias.

Desde Briviesca tenéis que tomar este sendero

que pasa por la ermita de Espinosilla

y que cruza Las Salinas de Bureba, y, el mismo sendero

os lleva al santuario. Es muy bonito.

Gracias.

¿Conoces un hombre que se llama Emilio en el pueblo?

Un hombre mayor.

Sí, sí, hay un Emilio en el pueblo, el de la quesería.

¿Sabes dónde vive? Sí, te lo apunto.

Hola.

Hola, catalana.

Hola.

Emilio.

El otro día me habló de su maestro,

un tal Benaiges.

- Antonio Benaiges. - Eso.

Bueno, mi bisabuelo

compartió calabozo con él.

- ¿- Cómo se llamaba? - Bernardo Ramírez.

Bernardo...

Podría ser el padre de Carlos, de Carlos Ramírez.

Carlos es mi abuelo.

Adelante.

Si quieres alguno te lo puedo prestar,

trabajé en la biblioteca de Briviesca

casi toda mi vida.

Mira, mira.

Este era Antonio, aquí estoy yo.

Y ese es Carlos, tu abuelo.

Carlos Ramírez.

Era un pieza, le teníamos envidia porque vivía con el maestro.

¿Que vivía con el maestro?

Es una larga historia, siéntate.

¿Quieres un café?

"Escuela Nacional Mixta de Bañuelos de Bureba,

1936".

¿Aún existe la escuela?

Sí, ¿quieres verla?

Por aquí ya quedamos pocos.

Hace muchos años que la gente empezó a desaparecer poco a poco.

Esta era la escuela.

Lleva tiempo cerrada.

No entiendo por qué mi abuelo nunca me dijo nada de todo esto.

Lo cierto es que, ninguno de nosotros

volvió a hablar del maestro en todos estos años.

Bueno, gracias por tu ayuda, ¿eh?

Pues sí, no es ningún palacio, pero lo pasaremos bien, ya verás.

¿Y eres bueno con eso?

¿Quieres que te lo demuestre?

¡Pero bueno!

Carlos, Carlos, esta es mi cama.

Bueno, estoy muy contento de ver tantas caras nuevas

por aquí y antes de todo, os quiero presentar

a un nuevo compañero en el pueblo que se llama Carlos,

y espero que cuidéis mucho de él y que, entre todos,

le ayudemos a adaptarse. ¿De acuerdo?

Y ahora sí, os voy a presentar la que será

nuestra principal herramienta para las clases.

Se llama "imprenta", con ella vamos a publicar

nuestros propios cuadernos.

Y en ellos hablaréis de todas aquellas cosas que os interesen.

De vuestros sueños,

de vuestros deseos, también de vuestros miedos,

os vais a convertir en escritores, en cronistas

y en poetas.

Va a ser como... un pequeño periódico,

nuestro propio periódico.

¿Tenéis ganas de tener vuestro propio periódico?

¿Esto era la magia? Josefina, déjate sorprender,

venid, venid todos.

¡Venid, sin miedo!

Para aprender juntos primero tenemos que equivocarnos juntos,

va, levantaos de vuestros bancos,

levantad los culos, venid aquí.

¿Veis estas pequeñas piezas aquí? Sí.

Pues se llaman "tipos" y son las letras

con las que vamos a escribir.

Podemos empezar por el nombre de este pueblo, por ejemplo,

¿que se llama? Bañuelos de Bureba.

Muy bien. Pues cogemos el componedor

y ponemos la primera letra. ¿Qué letra?

B. La "B", y, ahora

me podéis ayudar buscando las letras.

Muy bien, exacto, muy bien.

Y ya estaría, muy bien, y ahora con cuidado,

lo colocamos aquí.

Y ahora viene el momento de la tinta.

¿Me quieres ayudar con la tinta?

Mira, cogemos la tinta.

Lo esparcimos un poquito, muy bien, por todas partes,

ya está.

¿Quién se quiere encargar del papel? ¿Tú?

Cógelo con cuidado.

Bueno, pues si parece que lo hayas hecho toda la vida,

muy bien.

Cerramos y prensamos.

La presión también tiene que ser justa,

ni mucha ni poca.

Abrimos y, ahora sí que viene el momento

que todos estabais esperando:

el momento de la magia.

¿Quién quiere probar ahora, quién quiere ser feliz?

- Yo, yo. - ¿Todos queréis?

Buenos días.

Buenos días.

Bueno, creo que no nos han presentado,

yo soy Antonio Benaiges, el nuevo maestro.

Padre Primitivo. Encantado.

¿Qué desea?

¿Con qué derecho se cree usted a descolgar a nuestro señor?

Mire, como estoy seguro que usted ya sabrá, en España

desde que ganó la República, la educación es laica

y no hay ninguna ley ni ninguna norma que me obligue

a mí a tener ningún crucifijo colgado en estas paredes.

Ya.

¿Es usted un ateo? Yo no puedo hacer nada contra eso.

Pero en este pueblo hay buenos católicos

y usted debería respetar su fe.

No, no, yo respeto su fe, lo que pasa

es que la fe y la religión pertenecen al campo de la familia

y de la iglesia, no a la de la escuela.

Yo soy un ateo, pero le aseguro que mi único objetivo

en este pueblo es que aprendan sean buenas personas y ya está.

¿Y a usted le parece que el respeto es esto?

¿Que aprendan como salvajes correteando por toda la escuela?

A mí lo que me parece que no es respeto

es lo que está usted haciendo aquí.

Le voy a decir... No, le voy a decir yo,

resulta que esta es ahora mi escuela, no su escuela.

Y las cosas, a partir de ahora, se hacen a mi manera

y ahora, si nos disculpa, tenemos mucho trabajo

y estoy seguro que tendrá cosas mucho mejores que hacer

que interrumpir clases. Buenos días.

- Mi familia en la playa. - ¿Les echas de menos?

Sí, la verdad es que sí.

Mi marido también nació en Cataluña.

¿Cómo no me habías dicho todavía que tu marido

también es catalán?

- Era. - Lo siento, Charo.

Ya he visto el cuaderno ese que has hecho con los niños.

Ah, ¿sí? ¿te ha gustado?

Si quieres te puedo leer alguna redacción

que son preciosas, ¿eh? Yo ya sé leer.

Bueno, pues en ese caso, mira.

Llévate uno, por favor.

No...

Te lo digo de verdad, llévate uno a casa.

En serio. Vale.

Gracias, bueno, ya he terminado. Yo me tengo que ir.

Charo. ¿Por qué no te quedas a cenar conmigo?

- Gracias, pero no. - Por favor, insisto,

mira, llevo muchos días cenando solo,

y la verdad es que no me apetece más.

Además, Carlos ya está durmiendo y mire qué he hecho para cenar.

Mire qué delicia.

Tenemos: "turradas, amb pa tomaca, oli y sal",

más comúnmente conocido como... "Pa amb tomaca".

- Sí. - Hace años que no lo veía.

Pues va, por favor.

Quédate.

- Ya, ya. - ¿Puedo hacerte una pregunta?

- Sí. - ¿Tienes hijos?

¿No?

¿Y has vivido aquí en Bañuelos toda la vida?

Sí.

¿Cómo conociste a tu marido?

- Era viajante, vendía telas. - Ya.

¿Y nunca has pensado en irte de Bañuelos?

- ¿- Y a dónde voy a ir? - Pues no sé,

a la tierra de tu marido, por ejemplo.

No.

Y tú, ¿cómo llegaste aquí de tan lejos?

Yo, pues mira, me tocó esta plaza,

me tocó esta plaza y la acepté.

No sé, yo creo que aquí hay mucho trabajo que hacer.

Ya, pero ¿a qué te refieres?

Mira, ¿sabes que dicen que la escuela nos ayuda

a hacernos adultos?

Pues desde mi opinión, mis alumnos,

tienen que aprender primero a ser niños.

A lo que me refiero es que a nosotros

no nos dejaron ser niños, querían que fuéramos hombres,

para dejar de ser una carga, ¿verdad?

Pues mi labor como maestro

en Bañuelos o en cualquier sitio del mundo,

es precisamente impedir eso.

Porque los niños...

los niños tienen que ser lo que ellos quieran,

pero, sobre todo, tienen que ser niños.

Eres el maestro más raro que ha pisado nunca este pueblo.

Aquí le he puesto mucha tinta.

¿Y te apetece repetirlo? ¿Sí? Muy bien.

¿Alguno de vosotros sabe por qué Emilio hace días

que no viene a clase? Estará con su padre.

¿Leemos un poco "Platero y yo",

todos al lado de la estufa? Sí.

¿Me siento aquí yo?

"Capítulo 1: Platero".

¿Quién quiere leer?

Que lo lea Carlos. Josefina, por favor.

Déjame en paz. -¿Qué pasa? ¿No sabes leer?

Ya está bien. Sí que sé.

Ah, ¿sí? Pues venga, lee.

Ey, ey. No voy a tolerar este comportamiento en clase,

¿eh, Carlos? Esto no puede volver a pasar.

Y tú, Josefina, respeta a tus compañeros, por favor.

Carlos, Carlos, ven aquí.

Carlos, Carlos, ven aquí, va.

Carlos, vuelve, por favor, Carlos.

Leandro, ¿te apetece leer? Sí.

¿Sí? Muy bien.

"Platero es pequeño, peludo, suave,

tan blando por fuera, que se diría todo de algodón".

Camilo.

Disculpe.

Mire, quería hablar con usted porque...

Bueno, Emilio, que lleva días sin pasar por la escuela

y quería saber qué pasaba.

Hay mucha faena con las vacas.

Ya, ¿usted sabe que Emilio es el niño que mejor lee

de la escuela?

Lo que tiene que hacer mi hijo es trabajar de verdad,

que, si no, será un inútil toda la vida.

Mire, yo entiendo que usted piense de esta manera.

Pero le seguro que se trata de todo lo contrario,

cuanto más aprenda ahora en la escuela,

más opciones tendrá para su futuro.

No me va a decir usted a mí lo que es mejor para mi hijo,

¿a que no?

Carlos.

¿Podemos hablar de lo que ha pasado hoy en clase

con Josefina?

Me da igual lo que piense esa tonta.

Mi padre no me pudo enseñar a leer y a escribir.

Y lo echas de menos, ¿verdad?

Yo tengo una idea.

¿Y si soy yo el que te enseña a leer y escribir?

No. ¿No? ¿Por qué no?

Porque tú no eres mi padre.

Carlos.

Venga, que es la hora de la cena.

Todo el país está lleno de fosas, en todas partes

se llevaron a cabo ejecuciones.

Las marcas rojas son las fosas que ya están exhumadas

y las verdes, las que están por exhumar.

Lourdes, ¿alguna novedad?

Sí, mira, hemos encontrado este reloj

en el bolsillo del pantalón.

No me digas. Qué buena noticia.

Muy bien. Gracias, Lourdes.

Laura, ¿y las fosas cómo las habéis localizado?

Pues alguna vez encontramos algún documento que nos ayuda,

y otras veces son la misma gente del lugar que nos lo cuenta.

Piensa que mucha gente de los pueblos se vio obligada

a cavar estas fosas.

Y luego a volver a taparlas.

Laura. -Dime.

¿Y cuándo se van a volver a abrir?

Pues eso nadie lo sabe.

Ahora, por lo menos hay algo de voluntad política,

pero vamos, que hemos tenido que esperar más de 70 años

para empezar a trabajar.

Y como puedes ver, todavía queda mucho por hacer.

Discúlpame un momento.

Esto es todo lo que he encontrado de Antonio Benaiges.

Muchas gracias.

- "- Expediente de depuración". - Exacto.

Mira, del 39.

Pero claro, su muerte no era oficial.

Así que, tomaron declaración a gente del pueblo

y se inventaron argumentos para poder destituirle.

El alcalde, cura, párroco y vecinos

dicen que la conducta de este maestro

era antipatriótica, antisocial y mal vista por todo el mundo.

No se conformaron con solo borrar su memoria.

Antonio. ¿Sí?

¿Hasta dónde lleva este río? ¿El Pecesorios?

Pues se junta con el río Tirón y después a un río más grande

que se llama Ebro y al final, toda esta agua

llega al mar.

- ¿- Es bonito? - ¿El qué?

- El mar. - ¿El mar? ¿Si es bonito?

El mar es de lo más bonito que hay, Emilio.

¿Ninguno de vosotros ha visto el mar?

No.

A mí me han dicho que debe de ser muy grande.

Y muy hondo.

¿Y los demás, ¿cómo imagináis el mar?

Donde cogen toda la merluza. Y el bacalao.

Y los tiburones.

Que sí, me lo ha dicho mi padre.

¿Y qué más sabéis? Y el agua estará muy caliente.

Pero ¿qué dices? Estará muy fría, más que el río.

Escuchadme un momento, ¿queréis

escribir todo lo que sabéis sobre el mar?

Sí.

¿Volvemos a la escuela y hacemos un cuaderno especial,

un cuaderno sobre el mar? Sí.

Pues vamos.

Don Antonio, mi padre me ha comprado

un vestido nuevo para ir a misa. ¿Sí?

¿Vendrá a verlo? Me temo que no.

Pues mi padre dice que los que no van a misa

acaban en el infierno.

¿Y tú qué crees?

Pues que si no va misa no va a poder ver mi vestido nuevo.

¿Cuándo vas a dejar de hablarme de "usted"?

¿No sabes?

Ya veremos.

Qué bonito.

No dejes de dibujar nunca, Josefina,

tienes un don con el dibujo. Antonio.

Sí.

Este cuaderno va a pasar a la historia de los cuadernos.

Os ha quedado fantástico, muchas felicidades a todos,

de verdad, bravo.

Toma, ¿os apetece ir a acabar más cuadernos?

- Sí. - ¿Sí?

¿Os gustaría ver el mar?

Sí, sí.

Pues quiero que enseñéis este cuaderno en casa,

y que vuestros padres lo lean y les digáis una cosa

muy importante.

Que les digáis que este verano el maestro os llevará

a ver el mar.

¿En serio?

¿Qué pasa, Josefina, no te gusta la idea?

¿Nos llevarás a Bilbao? No, os llevaré a mi tierra,

a Tarragona, a mi pueblo, a Mont-roig del Camp.

- ¿- Iremos en burro? - No en burro, no,

no llegaríamos nunca, Emilio.

Iremos en una cosa mejor, iremos en tren,

pero tenéis que ayudarme a convencer a vuestros padres,

¿me ayudaréis? Sí, sí.

- ¿- Sí? - ¡Sí!

Pues venga, va, pongámonos a trabajar,

que vamos a necesitar muchos cuadernos.

"Hasta pronto, querido hijo, recibe un fuerte abrazo

de tu padre, que no te olvida nunca.

Bernardo".

Carlos, mira.

Yo ya sé que tú no quieres, ¿de acuerdo?

Pero si me dejas enseñarte, podrás leer

y contestar las cartas de tu padre.

¿Porque estar encerrado sin ver a nadie,

sin verte a ti?

Tiene que ser muy duro, pero si tú le explicas

lo que haces,

y le explicas que estás bien,

yo estoy seguro que se va a animar muchísimo.

Pero es que es muy difícil.

Sí. Es muy difícil.

Pero tienes delante de ti

uno de los mejores maestros del mundo

y tiene ganas de enseñarte.

¿Qué me dices?

Esto que suena es un vals y se baila así.

Un, dos, tres. Un, dos, tres.

Un, dos, tres. Un, dos, tres. Y se baila en parejas,

así que cogeos una pareja cada uno,

¡y a bailar!

Un, dos, tres. Contad. Un, dos, tres.

Un, dos, tres. Un, dos, tres.

Un, dos, tres. Un, dos, tres.

"Qué escalofrío que haya millones de humanos

sin lo elemental para vivir,

esto sucede porque los que no producen nada y lo disfrutan todo,

acumulan tanta riqueza como inferioridad moral.

Humanamente es incomprensible,

socialmente intolerable.

Económicamente suicida y estúpido.

Tanto que saben de números y no supieron vislumbrar

el desequilibrio económico de su sistema capitalista.

Vivir, debería ser una armonía superior, estar en todo momento

conformes con nosotros mismos y aspirar a ser mejores.

Abrir los ojos no es nada fácil ni nada cómodo.

Supone un esfuerzo y a veces, un dolor.

Son pocos los que emprenden ese viaje.

Hasta que decimos una palabra:

Luz".

Son demasiado pequeños estos chiquitos,

si quieren ver el mar, los podemos llevar nosotros

a Santander cualquier día. Claro,

Josefina puede ir a Santander, ¿y Emilio?

¿Y los demás? ¿Pueden ir a Santander a ver el mar?

Comprendo vuestra preocupación, ¿vale?

Y también comprendo, y es verdad que los niños no han viajado,

pero les garantizo que va a ser un viaje seguro.

Y el único gasto consiste en un billete de tren,

porque yo me voy a hacer cargo de todo lo demás.

Pero vamos a ver, ¿de verdad usted se cree

que alguien dejaría a sus hijos en sus manos?

Deberían ser los padres los que expongan

sus preocupaciones y no usted.

Antonio, estos meses han pasado muchas cosas,

la falta de respeto a nuestra religión,

esa forma tan extraña que tiene de enseñar a los alumnos,

sus artículos izquierdistas que nos comprometen a todos

y, ahora, la ocurrencia de llevarlos al mar.

Jaime, a los niños les hace ilusión, de verdad.

Josefina no va a hacer ese viaje. Nunca ha dormido fuera de su casa.

Pues no se hable más.

Don Antonio, le recomiendo que se centre en el temario.

Buenas tardes.

Hola, Charo.

Antonio, ¿qué te pasa?

Es que no entiendo a la gente de este pueblo, Charo,

eso es lo que me pasa.

De verdad, no entiendo, tanto miedo.

En realidad, el problema lo tengo yo, les he prometido una cosa

a estos niños sin saber si se podía cumplir,

y ahora los voy a decepcionar a todos.

No van a volver a confiar en mí, Charo.

No digas tonterías, pero ¿cómo no van a confiar en ti?

No debería llenarles la cabeza de pájaros

a todos estos niños.

Pero si es que no les llenas la cabeza de pájaros,

estás abriéndoles la mente, dándoles ilusiones.

Ese es el problema, justamente ese es el problema.

Antonio.

¿Tú quieres llevar a los niños al mar?

Sí, claro que quiero.

Entonces solo tienes que convencer a una persona.

Qué divertido.

Oye Antonio, para ser catalán, no se te da mal la jota.

Es que ha tenido buena profesora. -Y con un buen vino se baila mejor.

Siempre.

Ahora vuelvo.

¿Queréis? -No, gracias.

Hola, Jaime. Hombre, Antonio, buenas tardes.

¿Me puede poner unas garrapiñadas?

Sí. ¿Sí?

Te he visto bailando. Sí, qué opina,

¿lo hago bien? Mejor que escribes.

Ya. Aquí tienes.

Gracias. ¿Cuánto es? Dos reales.

Qué buenas.

Justamente hoy he leído una noticia muy interesante,

se ve que los maestros que quieran, pues ya pueden solicitar

el traslado a otra escuela.

¿No quieres trabajar más cerca de tu casa?

¿Cómo te imaginas a Josefina dentro de, no sé,

de 20 o 30 años? No sé.

Mira, yo cuando estoy en la escuela

y veo a todos mis alumnos,

No puedo evitar imaginarme qué serán de mayores.

Por ejemplo, Emilio, el hijo de Camilo,

un niño que le encanta leer.

Yo siempre pienso que se va a acabar dedicando

a algo relacionado como la literatura o así.

En cambio, con Carlos, con Carlos no lo tengo tan claro.

Diría que algo más manual, más físico, un oficio.

Y Josefina, ¿qué crees que va a hacer?

Dímelo tú.

Lo que más le gusta hacer de todo es dibujar.

Pero tu hija tiene una personalidad tan grande

que podrá conseguir lo que se proponga en la vida.

Es una niña fantástica.

A mí lo que me preocupa, Jaime, es que estos niños

no puedan imaginar una vida fuera de aquí

si lo desean.

¿De verdad que no quieres que salgan de este pueblo

y que vean lo grande que es el mundo?

Antonio, me tengo que ir.

En cuanto a tus artículos,

tú no tienes un pelo de tonto, Antonio.

Y no es buen momento para serlo.

La proporción áurea no solo se encuentra

en las figuras geométricas, sino que también se encuentra

en la naturaleza, como en las flores.

Adelante.

¿Don Antonio Benaiges? Sí.

Mi nombre es Juan Llarena y soy inspector jefe de educación.

Encantado. He venido alertado

porque parece ser que su labor aquí no está siendo satisfactoria.

Siento oír eso, señor inspector.

Yo le aseguro que en esta escuela los niños aprenden

y se sienten a gusto.

Es lo que vengo a comprobar.

Tú, lee esto de aquí.

"Pues sepa vuestra merced ante todas cosas

que a mí llaman Lázaro de Tormes, hijo de Tomé González

y Antonia Pérez, naturales de Tejares, aldea de Salamanca".

Es suficiente, suficiente.

Tú, sal a la pizarra.

Divide 48 entre 4.

Muy bien, gracias.

A ver.

Tú, sal a la pizarra a escribir.

Escribe: "El caballo es salvaje".

Muy bien.

¿Qué es esto? Es una imprenta,

es con la que hacemos nuestros cuadernos.

¿Me permite que se lo muestre? Sí, claro, sí.

Mire, los alumnos eligen los temas

y componen las redacciones y yo al final solo les ayudo

a corregirlas y después las ponemos en votación.

Y, entre todos elegimos, pues, las redacciones

que acabarán formando el cuaderno definitivo.

¿Esto lo hacen los niños? Sí, sí, claro, todo,

incluso se organizan para realizar las impresiones,

¿ves? Estos dibujos los hacen con las gubias,

maquetan las páginas, y esto está muy bien, mire.

Esto es que, compartimos los cuadernos

con otras escuelas Freinetistas. ¿Cómo?

Otras escuelas que comparten la misma metodología que nosotros,

por ejemplo, esta es de Huesca... Sí.

...Vilafranca del Panadés.

Este es de México. ¿México?

Sí, de México y este es de Francia,

también tenemos Escocia, Argentina, hay muchos,

así los alumnos aprenden culturas de otros países, de otras gentes,

de otras maneras de hacer, en definitiva.

Y quédese los que quiera, de verdad,

para nosotros será un honor.

Son los cuadernos que hacíamos en clase con el maestro.

Pensaba que nunca más volvería a verlos.

- ¿- Cómo los has encontrado? - Me he puesto en contacto

con la familia de Antonio, el maestro les mandó

algunos ejemplares y por eso se han salvado.

¿Hay más alumnos de Antonio con los que pueda hablar?

Mamá.

Ha venido a verte una chica.

Dice que es la nieta de un amigo tuyo.

Hola, Josefina, soy la nieta de Carlos Ramírez.

Mire.

Mire, ¿ve? Este es mi abuelo, Carlos,

en Bañuelos de Bureba y esta es usted, ¿verdad?

¿A qué viene esto? ¿Qué quieres?

Estoy buscando a mi bisabuelo, Bernardo Ramírez.

Su padre era alcalde, así que creo que me puede ayudar.

Quiero que se vaya. Mi abuelo está muy enfermo,

solo quiero encontrar a su padre antes de que sea tarde. Solo eso.

Que se vaya.

Solo quiero hablar un momento.

Un momento solo. Será mejor que te vayas.

¿Estás bien, mamá? -Sí, sí, estoy bien.

Hola. Buenas tardes.

Buenas tardes, esto es para usted.

¿Qué es? Una sorpresa.

Una sorpresa.

Muchas gracias. De nada.

¿Y esa cara?

Bueno, pues con el permiso del padre de Josefina

en unos días tendrás el permiso de todos los niños.

¿Y tú qué? ¿Me acompañarás?

Bah, Charo, que me irá muy bien tener otro adulto

para controlar a los niños. Anda, aparta,

que tengo muchas cosas que hacer.

Si vieras el mar, no sabes lo que te pierdes, Charo.

¿Qué te pasa?

Antonio.

A lo mejor deberías irte de aquí.

¿A qué viene esto ahora?

Viene a que si viene una guerra

podrías tener problemas.

¿Qué guerra ni qué guerra, Charo?

Que yo te estoy hablando del mar.

¿No te enteras de los rumores que corren por Briviesca?

Tú eres una persona a la que conoce todo el mundo.

Te han señalado, todo el mundo sabe qué piensas,

qué has escrito.

Nadie sabe lo que va a pasar. ¿De acuerdo?

Y ahora más que nunca es momento de vivir el presente.

"El maestro tiene un gramófono.

El maestro quiere llevarnos a ver el mar,

que ningún niño lo ha visto antes.

Estoy bien, padre.

Pero tengo ganas de verle.

Su hijo, Carlos".

Es una carta preciosa, Carlos, de verdad.

A tu padre le va a encantar.

¿Cuánto tardaré en llegarle? Pues no mucho, unos días,

yo me encargo de todo, ¿de acuerdo?

Y ahora a dormir, venga, va.

Buenas noches, Antonio.

Buenas noches, Carlos.

Camilo.

Buenos días, Camilo. Buenos días.

Siéntese.

¿Un vino? Sí, por favor.

Pues usted dirá.

Tengo los permisos de todos los alumnos,

excepto el de Emilio.

Yo ya le he dicho todo lo que le tenía que decir.

Ya, miren, yo he venido aquí a traerles esta redacción

que ha hecho Emilio en la escuela, que estoy seguro

que les va a gustar.

Yo no sé leer.

En este caso, si me permiten que se lo lea.

"Mi padre se llama Camilo, y es muy fuerte.

Trabaja duro.

Siempre dice que los hombres tienen que trabajar duro

y ser fuertes.

A veces se enfadan mucho conmigo. Alguna vez lo merezco,

otras no.

Pero sé que lo hace porque quiere que sea como él.

Y a mí, de mayor, me gustaría ser como mi padre.

Me gustaría ser fuerte.

Y trabajador".

¿Sí, Lalia? Doce va con "C".

Doce va con "C", muy bien visto.

¿Alguien más? Dionisia. "Ha" con "H".

"Ha" con "H".

Casimiro, dime.

La "i" de podía, lleva tilde. La "i" de podía, lleva tilde.

Muy bien.

¿Esto es lo que creo que es?

Niños por fin tenemos el permiso de Emilio

y eso significa que muy pronto nos vamos todos juntos

a ver el mar. ¡Bien!

Buenos días. Buenos días.

Soy de Briviesca, vengo a ver si quería sacar una fotografía

de los niños. Pues sí,

hace mucho tiempo ya que tengo muchas ganas

de una fotografía con mis alumnos. Perfecto.

Muy bien.

Niños, vais a casa, os arregláis

y volvéis aquí que este señor nos hará una fotografía.

Venga, va.

Carlos, va, presumido, baja.

Muy bien, va, poneos como nos ha dicho el fotógrafo.

A ver niños, mirad aquí.

Mirad ahí a la cámara, ¿eh? ¿Listos?

Ya.

Ya está.

¿Ya está? Ya está.

¿Y dónde está la fotografía? Ahora nos la enseñarán.

Antonio. Sí.

¿Qué es una fotografía?

Una fotografía es la captura de un instante,

ahora lo entenderás.

¿Puedo jugar? -Sí, claro.

Antonio. ¿Sabe qué? ¿Qué?

Mis padres me van a llevar a Burgos de vacaciones este verano.

Ah, ¿sí? Qué suerte. ¿Y nos vas a echar de menos?

No.

¿No? Nada de nada.

¿Y me harás un dibujo de la catedral?

Ya veremos.

Aquí la tenemos. Aquí la tenemos, mirad.

Mirad.

¡Hala! -Qué bonito.

Yo soy ese. -Yo aquí.

Qué bonita.

Mirad qué bonita y mira, solo hay uno

que ha salido con cara de bobo.

Perdona, ¿cuánto te debo? Una peseta.

Una peseta, mira.

Perfecto, gracias. A usted.

Encantado.

Niños.

Ya queda poco para nuestra excursión,

pero antes quería deciros que ha sido un verdadero placer

compartir este curso con todos vosotros

y quería daros las gracias porque realmente

yo he estado lejos de mi casa y ha habido momentos

en los que me he sentido solo,

y me habéis acogido muy bien.

Y nada, que...

Que voy a echar mucho de menos nuestras clases.

¡Bueno, bueno!

¡Laura! ¿Os vais? Ya hemos acabado.

No me has avisado. Te he estado llamando,

no me lo has cogido.

Ahora hay que esperar unos meses

hasta que analicemos el ADN de todos los huesos

y los comparemos con las muestras.

Ariadna, ¿estás bien?

¿Quieres tomar algo y charlar un poco?

No.

Sé que es fácil decirlo,

pero no pierdas la esperanza.

Esperanza tengo, lo que no tengo es tiempo.

Estaremos en contacto, Ariadna.

Ariadna.

Mi madre me ha pedido que te entregue estos papeles.

Son documentos de su padre, el alcalde de Bañuelos.

A ella le daba miedo traicionar su memoria, pero después me pidió

que te los entregara.

Espero que te ayuden a encontrar a tu bisabuelo.

Encarna.

Dale las gracias a Josefina, por favor.

Hay anotaciones de su colaboración con los militares.

Jaime era el alcalde.

Fuera de un bando o del otro, seguro que no le quedaba

otra opción que colaborar.

Qué raro, ni una palabra sobre Antonio.

Mira esto.

Aquí está mi bisabuelo.

Se lo llevaron a Burgos.

Claro, por eso no lo encontrabas.

¿Qué pasa?

Son buenas noticias. Tenemos una nueva pista.

Estoy perdiendo el tiempo.

Ayudar a tu abuelo no es perder el tiempo.

No lo estoy ayudando.

No lo voy a encontrar.

Ariadna.

Esos años fueron terribles.

Murió mucha gente.

Y los vivos,

nos impusieron el silencio.

No dejes de buscar.

Carlos, Carlos.

¿Dónde está Antonio? No lo sé.

¿No ha pasado aquí la noche?

¿Qué pasa?

Anda, vente conmigo, hijo.

¿Estará bien Antonio? Eso espero.

A partir de este momento,

el ejército toma el control de este pueblo

y de toda la provincia.

Colaborad y no tendréis problemas

porque esto es lo que les pasa a los traidores de la patria.

Este hombre es un rojo, un ateo y un enemigo de España.

Miradlo.

Miradlo bien.

Que os sirva de ejemplo.

Alcalde, ¿conoce usted al catalán este?

Antonio, no sé qué hostias.

Es el maestro de la escuela. -¿Y puede usted confirmar

que es un rojo y un enemigo de la patria?

Así es.

¿Ese de ahí es tu maestro?

Sí.

¿Y qué os enseñaba en la escuela?

Me han dicho que hacíais unos cuadernos.

Quiero que todos vayáis a vuestras casas

y traigáis cualquier libro o cuaderno de mierda

que tenga que ver con este maestro comunista. ¡Andando!

La caja.

Vamos.

Venga, que no tenemos todo el día.

Mira tu mierda de imprenta.

Este es el precio que pagan los que quieren pervertir España.

¿Estamos?

Arriba España. -¡Arriba!

Para, para ahí.

Antonio.

Antonio, soy Rodríguez.

Ya está, tranquilo.

Mira, un poco de agua, ¿vale? -Despacio, despacio.

Despacio.

Antonio, mira.

Él es Bernardo, el padre de Carlos.

Gracias por cuidar de mi hijo.

No, no, por favor. ¡No, no, no!

Que no tiene fuerzas. ¡Que no se puede mover!

Por favor.

Mamá.

Abuelo.

Papá.

Papá, Ari ha vuelto.

Mira, abuelo.

Este eres tú.

Abuelo, voy a leerte algo.

"El mar.

Visión de unos niños que no lo han visto nunca.

El mar será muy ancho y muy grande,

pero, sobre todo, hondo.

Por él pasan los barcos,

en la orilla debe haber arena,

la gente se echará a nadar,

al lado habrá alguna casilla para secarse

cuando salen de bañarse.

Josefina Zamero".

"El mar es muy grande.

Y para pasar al otro pueblo

hay que pasar en barco

y me figuro que a veces estará más de una hora.

El mar estará muy claro, porque si no,

es tontería que quieran bañarse.

Emilio Martínez".

"En el mar habrá más agua que toda la tierra

que yo he visto.

El agua estará más caliente que la de los ríos

y debe de ser muy salada.

En el mar pescarán la merluza

y el bacalao, toda clase de pescados.

Yo no he visto nunca el mar.

El maestro ha dicho

que nos va a llevar a verlo".

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