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ANTERIORMENTE EN 30 MONEDAS
Lo necesitamos para parar a una persona.
- Al de las monedas. - Las tiene todas.
Barbrow se ha adueñado de un petroglifo en una subasta
pagando una fortuna.
El martes 20 de marzo a las 21:30 durante el equinoccio de primavera,
observaremos el último estertertor de la muerte de este planeta
y, luego, la nada.
Van abrir un agujero en el cielo y Dios mirará a través de él.
Si Dios te mira, te fulmina, te cruje.
Siete, nueve...
Déjame salir, por favor.
Cuando se te pase lo de esa mujer,
te suelto, pero ahora tengo que protegerte.
¡Es allí!
Es el centro de supercomputación.
- ¡Estamos jodidos! - Cuando esto termine, ¿qué harás?
- Pregúntale a Satán. - ¿Es quien nos gobierna?
Somos sus marionetas.
¡Hasta aquí hemos llegado!
¡Podríamos intentar pararlo!
Si lo paramos, saltará la alarma del sistema de seguridad.
Pero ¿eso es una sospecha?
¿Producto de una reflexión interior o se te acaba de ocurrir?
El equipo debe estar a una temperatura constante.
Hace un frío espantoso.
No hace falta pararlo. Podemos hacer que vaya más lento.
Yo puedo hacerlo.
Va más lento. Es un hecho que va más lento.
- Ya se puede pasar. - Podrás pasar tú, ¿no te jode?
No, no va a poder detenerlo del todo.
- ¡Ya! - Vamos. ¡Vamos, Laguna!
- Dale tú, Haruka, cariño. Dale. - Cariño, dice...
Resulta que ahora vas a ser un caballero.
¡Antonio! ¡Antonio, vamos!
¡Antonio!
¡Ahora!
Antonio, dale, vamos.
- Pasa, Antonio, ¡pasa! - ¡Bien!
- Venga, Laguna. - Un momentito.
¿Max, estás bien?
¡No mires!
Tiene que ser aquí.
Es el único punto donde las líneas convergen.
Parece un gigantesco circuito eléctrico.
Una especie de transistor.
- El petroglifo sería la antena. - Y el báculo, su cortafuegos.
Si colocamos la lente ahí, el circuito se bloquea.
- Ahora o nunca. - Id, yo me encargo.
¡Laguna!
- ¡Antonio! - ¡Laguna!
- Laguna... - Antonio...
Es enorme, joder.
¿Está todo controlado? Tenemos que ir lo más rápido posible.
Está todo listo para salir.
Los españoles.
¿Tienen las acreditaciones?
- ¿Las tienen? - Si desconfías de nosotros, mátanos.
Estas son nuestras acreditaciones.
Vamos, dispara si te atreves.
Dispara, vamos, dispara. No dudes.
Vamos a tranquilizarnos, ¿vale?
Este cretino está aquí porque le pagamos.
La próxima vez que nos falte al respeto, el que va fuera, eres tú.
¿Ha quedado claro?
Doctor Cabrera, acompañe a los señores al jeep.
Por ahí.
- Señor. - Ahora no.
- ¿Qué temperatura tenemos? - Dieciocho milikelvins.
No, hay que bajarla para acelerar el proceso de desencriptación.
- Dañaría la estructura... - Ve bajándola.
Poco a poco, pero monitorízalo.
- ¿Qué quieres? - La policía está fuera.
¿Cómo...? ¿Qué policía?
No sé, la policía. He intentado pararlos,
pero van a acabar entrando a la fuerza.
- Llama a seguridad. - Sí, señor.
Bien, atenta al núcleo, es lo único que importa.
- ¿Qué haces? Es mi moto. - ¿Y la llave?
- ¿Dónde está la llave? - ¿Qué llave?
¿Dónde está la llave?
- ¡Mira! - ¿Qué está pasando?
Llamad a una ambulancia...
Mira, se está levantando.
Espero órdenes, entonces.
Tienen cinco minutos para dejarnos entrar o cerramos esto.
Y lo dice el ministro.
Este sistema se altera fácilmente, comisario.
Tres años de trabajo y millones invertidos.
- Lo siento, no podemos permitirlo. - Vale, apártense.
¿Esto qué es? ¿Estamos locos o qué?
Tenemos uno.
Enhorabuena, señor.
- ¡Maravilloso! - ¡Increíble!
Están ahí, corre. Por abajo. Corre.
Puedo ponerles en contacto con el presidente.
Él avalará el registro.
- No nos interesa. - Esto no tiene sentido.
Nos podemos tirar así horas.
- Una es suficiente. - ¿Para qué?
Para que los de dentro cumplan su objetivo.
¿Qué objetivo? No entiendo.
Si todo sale bien, el cálculo habrá terminado
y los elegidos podrán escapar.
¿Qué elegidos? ¿Qué dice?
- ¿Escapar de qué? - Del exterminio absoluto.
- Venga, vamos. - ¡Al suelo, al suelo he dicho!
Ya estamos. Vamos, señores.
No podemos fallar, por Laguna.
Están usando el ordenador cuántico para descifrar un código.
- Tenemos que pararlo. - ¡Ahora mismo!
Por eso me trajeron hace dos años.
Traduje el texto, pero el cálculo era imposible.
Está claro que con esto serán capaces de lograrlo.
No importa.
Enviarán lo que sea a los del desierto.
Joder, qué puto frío. ¿Qué desierto?
- ¡Vamos! - ¡Lo tenemos!
- ¡Por ahí! - Vamos.
Ábreles.
- ¿Y esto? - Es una medida de seguridad.
- ¿Contra qué? - Hay que ponérselo.
Hasta aquí puedo acompañarlos. ¿Tienen las pulseras rojas?
- Por supuesto. - Muy bien.
¡Alto, vamos!
Ese es el blanco.
¡Cuidado, compañero!
Id al blanco.
Qué suerte.
Es por ahí.
- Gracias. - Enhorabuena.
- Prepáralo, es la hora. - Sí, señora.
¡Paco!
Merche...
- Dicen que tengo que ponerme esto. - Sí.
- ¿Qué hacemos vestidos de azul? - Ya te lo explicaré poco a poco.
- ¿Cómo te encuentras? - No me acuerdo de nada.
¿Qué hacemos aquí, Merche?
Mira esto.
Solo me acuerdo de ti.
- ¿Y qué recuerdas? - Estábamos enfadados.
- ¿Por qué? - Porque no podíamos tener hijos.
No, no fue así, Paco.
Yo lloraba, pero de felicidad.
- ¿Por qué? - Porque íbamos a ser padres.
Nico, ven, mi amor.
Ven, ven con mamá.
Ahora somos una familia, ya nada volverá a separarnos.
Qué guapo es.
Como tú. Dame un beso.
A ver, señores, la pulsera, acceso rojo.
Aquí estás, tesoro.
Gracias, gracias y bienvenidos, amigos míos.
Descubrimos este lugar en los 70.
Y no era fácil mantenerlo en secreto.
Hasta que tuvimos una idea, ¿te acuerdas?
¿Qué mejor manera de ocultar algo que haciéndolo totalmente público?
Si nadie se cree las noticias de los periódicos.
Tras unos años, los ovnis se convirtieron en cosa de lunáticos.
Y, mientras tanto, seguimos avanzando, hasta hoy,
que nuestra tecnología es capaz de hacer funcionar a uno de ellos.
Con esta nave, que tiene más de 3000 años,
podremos escapar de la destrucción que nosotros mismos vamos a provocar.
Maravilloso, ¿no os lo parece?
Christian, hay algo que no entiendo aún.
- Dime. - Con la cantidad de dinero
que llevas quitándonos todos estos años,
¿no había una opción mejor para viajar al espacio?
¡Eso es pura chatarra!
Sí, muy buena pregunta, Mike.
Sí que puede parecer un coche viejo y usado, ¿verdad?
Podríamos haber construido un cohete,
como el que tienen en Cabo Cañaveral para ir a la Luna o a Marte,
pero nosotros no vamos a la Luna, Mike,
vamos a otra dimensión.
Solo 30 elegidos.
Treinta de entre los miles de millones que habitan
este planeta mediocre abandonarán
esta realidad y trascenderán
para viajar al infinito y más allá.
Perdón, Christian,
pero creo que las matemáticas no son tu fuerte, somos más de 50.
La madre que te parió, Mike, por favor, no se te escapa ni una.
Normal que seas de los hombres más ricos del mundo.
Sí que somos 50, así que...
Sobran 20 personas.
¡Madre mía, Mike! ¿Por qué ha hecho eso?
- ¡Dios mío! - ¿Qué está pasando?
¿Por qué hace esto?
Vamos allá, Jean, haz los honores.
¡Es Paco! ¿Por qué está con ella?
¿Por qué está con ella?
Quizá no es tan tonto como parece.
No entiendo, aquí pasa algo raro. Tenemos que rescatarlo.
Y tened muy en cuenta una cosa.
Cada uno de vosotros ha contribuido a algo que supera
la mayor creación de la historia.
Lo cual es muy emocionante, creo yo.
El mero hecho de participar ya justifica toda una vida.
No, a él no...
Venga, alegradme esas caras, por favor.
¿Sabéis que han participado más de 10 000 personas,
entre técnicos y profesionales de todo el mundo?
Es un orgullo para ellos y estamos superagradecidos,
pero no todos pueden acompañarnos.
Vamos...
Lo siento mucho, querida.
Venid conmigo, por favor.
- ¿Qué te parece, Paco? - Que somos muy afortunados.
No te imaginas lo que he hecho para que esto suceda.
No habrá sido fácil.
No, pero ha merecido la pena. Hemos ganado la batalla, Paco.
Vamos a comenzar una vida nueva, como prometí. ¿Sientes su poder?
Guárdala, vamos a necesitarla.
¡Por los clavos de Cristo!
¿A que es increíble?
La verdad es que esta tecnología sigue siendo un misterio.
Solo llegamos a comprender la punta del iceberg.
Reginald, explica a los invitados lo que sucederá a partir de ahora.
Si todo va según lo previsto,
el ordenador cuántico terminará el cálculo
en 10 minutos y 30 segundos,
lo cual activará los sensores del Haunebu II
y el sistema de despegue Nazca.
¿Haunebu? ¿Es un platillo volante nazi?
Los nazis...
Ellos los descubrieron e intentaron reconstruirlos.
Consiguieron que volaran, pero durante poco tiempo.
Usaron mucho combustible.
Y no tenían un ordenador cuántico para descifrar la secuencia.
Lo cual nos ha costado mucho conseguir, señora.
Pero ahora está a nuestra disposición.
¿Y las monedas para qué sirven?
Para aplacar la ira de Dios cuando se abra el agujero negro.
¿Dios?
Sí, se me pasó comentarlo.
Usaremos una curva en el espacio-tiempo
y llegará un momento en el que necesitaremos las monedas
para que el ojo mire hacia otro lado.
- ¿Qué ojo? - Ya se lo he dicho, señora.
El ojo de Dios, pero todo a su debido tiempo.
Primero la secuencia de lanzamiento.
Siete, cinco, 77, seis, cinco, cuatro, 66,
siete, ocho, seis, 88, siete, nueve, cinco.
En cuanto se activen los sensores,
podremos acceder a todo el sistema operativo,
Cuando introduzcáis el código,
cerrad las vías de evacuación.
Todo sellado, que nadie entre o salga.
- ¿Hay algún problema? - No, señor.
Nada que no podamos arreglar. Lo tenemos bajo control.
Bien.
- Silencio. - No.
- ¿Qué va a hacer? - He dicho silencio.
Haruka, ¿qué estás haciendo?
- No va a llegar, está muy lejos. - ¡Cuidado, Haruka!
¿Qué hacen?
- ¿Qué están haciendo? - Sellan la puerta.
Si sueldan la puerta no vamos a poder entrar.
¿Qué haces?
No lo hagas.
¡No!
No lo hagas, para.
¡Para, no!
¡No, detente! ¡No! ¡Para! ¡No!
¿Abortamos la misión? ¿Envío refuerzos?
No es necesario, estamos dentro. Ya no hay vuelta atrás.
- La metomentodo. - Te preocupas demasiado por ella.
- Lo sé. - Es como un insecto.
Solo tienes que aplastarla.
Sí, pero no quiero que me pique.
Pensé que te gustaría verla explotar en mil millones de partículas.
¿Crees que ha llegado sin mi conocimiento?
¿Cómo es? "Mantén a tus amigos cerca..."
- "Y a tus enemigos aún más cerca". - Sí.
¿Qué te parece, Nico?
Siempre ha sido un obstáculo entre los dos.
Ya nos la teníamos que haber cargado.
¡Rompe el cristal de una puta vez!
Vamos, más fuerte.
Esto es imposible.
Es una estructura maciza, no tiene fisuras.
Siempre hay fisuras.
Tiene que haber alguna manera de entrar.
Ayuda.
Vamos, rápido, hay que encontrar a Paco.
Esto no debería pasar.
Aumenta la imagen.
Emanan calor, quizás son soldados.
- Habría que comprobarlo. - No, no son soldados.
Yo me encargo.
¿Qué? ¿Qué cojones? Ponedme con los de seguridad.
Pero ¿quién es la loca esta?
¡Tengo a una perroflauta con rastas colgada de unos cables
intentando atravesar la ventana de la sala de control!
¡Venga, ánimo!
Recibido, adelante.
Hacia abajo, vamos.
A la derecha...
Preparados.
Vamos, con cuidado.
A la derecha, a la derecha.
Así, muy bien.
- ¡Sí! - ¡Sí! ¡El petroglifo está colocado!
¡Ya está en su sitio!
¡Igual que hace 3000 años!
¡Señor!
Tenemos un problema.
¡Salid ahí y pegadle un tiro ya!
¡Vamos, por favor!
¡Fuera! ¡Quitaos de en medio, joder!
¡Salcedo!
Sole.
Sole...
Sole...
¡No!
- ¡Mierda! Recupera el código, rápido. - Joder...
Mierda, puta gente de mierda.
Os he jodido...
A ver, quítate de ahí.
- ¡Espera! - ¿Qué?
¡Está todo grabado, rebobina!
- ¡Lo tenemos! - ¡Toma ya!
¡Ahí lo tenéis, gente!
Buen trabajo, ya podemos despegar, amigo.
Paco, escúchame. ¿Sabes por qué estamos aquí?
Viene a por ti para vengarse por lo que le has hecho.
- ¿Ahora soy yo la culpable de todo? - No.
¿Y tú qué, Paco? ¿Qué vas a hacer tú?
¿No va a haber una cuenta atrás?
¿Hay tiempo de dejar a esa en tierra?
¡Gracias!
Gracias.
Quieto, que nadie se mueva.
- Vamos, carajo, por Dios. - ¿Sigue vivo?
¿Sigue vivo?
¡Vámonos, rápido, corran!
¡Joder, salid de ahí!
¡Atrás!
- Venga, rápido. - ¿Informe de daños?
- ¿Qué cojones es esto? - Tiene que ver esto.
¿Esto es real? ¿Está pasando ahora o está grabado?
Son imágenes en streaming.
El ojo de Dios.
Querida Elena, hagamos lo que hagamos, nos encontramos.
Estamos destinadas a ser amigas.
¿Has visto? He recuperado a mi marido.
¿Qué sientes? Espero que mucho dolor.
Que sufras tanto como yo cada mañana al no verlo en mi cama,
durante todo este tiempo.
Mejor que no te metas.
A ver, guapa, ¿tú qué quieres decirme?
- Habrás venido para decirme algo. - Paco...
- Paco... ¡Paco! - ¿No?
"Paco, Paco"... Paco no va a sacarte de esta.
¿Y sabes por qué? Porque ya nadie se cree tus mentiras.
Querías salir del pueblo, ¿no?
Primero lo intentaste con el rico y ya sabes cómo acabó.
Muerto y requetemuerto.
Luego fuiste a por el alcalde.
Pobre Elena, siempre pidiendo ayuda.
Tú solo querías quedarte preñada de Paco para tenerlo bien atado,
pero te salió el tiro por la culata,
porque lo único que eres capaz de parir son monstruos.
Dale. Dale, Paco.
Salcedo, mira esto.
Ahora es un puto ovni, ¿no?
Pero era yo la que estaba loca.
Gracias.
¡Paco, sé que no eres tú!
Es ella, Paco, por favor, no sé qué te han hecho.
- ¡Quietos! - ¿Qué haces?
Si los mantenemos vivos, tendremos algo con lo que negociar.
Vergara está a punto de estropearlo todo.
Querida, son más listos que nosotros.
Van a destruir este mundo, sí, pero porque se van a otro.
Y eso lo cambia todo.
Solo pido que me dejéis acompañaros.
Ahora es cuando necesito vuestra ayuda.
¡Dios va a hacer su aparición!
¡Su mirada es pura aniquilación.
y el mundo tal y como lo conocemos se verá reducido a la nada!
Pero nosotros no.
Nosotros miraremos al abismo pero él no nos mirará a nosotros.
¡A ver esas monedas!
Cerrad los ojos y no los abráis
o todo acabará en ese abrir y cerrar de ojos.
Vamos a cruzar la puerta.
- Ha llegado la hora. - Ya.
Gracias, ha sido un gran honor formar parte de este proyecto.
Para mí también, Jean.
El ojo de Dios.
Paco.
- ¡Venga, joder! - ¡Hay que meterse en los trajes!
¡Vamos!
La moneda, ¿dónde está?
¡Mierda!
¡Sí!
Déjales, esa será su tumba.
Toma, la moneda. Dame la mano.
Cierra el puño.
He fracasado.
He fracasado de nuevo.
Y esta vez no hay solución.
No, no la hay.
Lo hecho, hecho está
y no se puede dar marcha atrás.
¿Y ahora qué hacemos?
La obra se representa en muchos teatros a la vez.
Pero nosotros estamos aquí.
- Exacto, deberías ir tras él. - ¿Cómo?
Rompe el bastón.
¡Paco!
Amor.
¿Has acabado ya? ¿Sí?
¿Podemos irnos?
El sargento quiere hablar contigo.
- ¿No se lo digas, vale? - Vale.
Qué bien viven algunos.
- Hola, ¿qué tal? - ¿Qué tal, Prudencio? ¿Cómo estás?
¿No ves que estás en la puerta de mi negocio?
Coge los cartones y te vas, no te quiero volver a ver.
Pero déjalo, que no hace daño a nadie.
¿Qué pasa, Tomás?
Señor edil, hay algo que debe ver. Sígame.
Buenos días.
Judas.
Eres Judas, lo sabes, ¿verdad?
Tú vas a traicionar a Cristo.
Por favor, dejen pasar. Por aquí, señor edil, por favor. Gracias.
Subtítulos: Amanda Malavi Iyuno
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