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Mr. Hammer, ¿me va a ayudar o no?
Lo siento, ¿cuál es su problema?
Bueno, creo que mi esposa me engaña.
Saldré de la ciudad por unos días
y me pregunto si puede vigilar las cosas.
Si sabe a lo que me refiero.
Sr. Kyle, ¿tiene alguna una foto consigo?
Sí, claro.
- ¿Puedo verla, por favor? - Sí.
Tenga.
Oh, vaya.
Está en problemas.
¿Me va a ayudar o no?
Sí, de inmediato.
Quédese en Dallas, Sr.Kyle, por favor.
Le prometo seguir todos sus movimientos.
Lo sé.
Usted no sabe todo lo que aún me resta.
Estoy poniendo mis bolas en ello.
Lo sé. Lo hago con gusto.
Oiga, ¿puedo llamarlo en la mañana?
Gracias.
YO
EL
JURADO
YO, EL JURADO
¿Qué quieres?
No entres. Yo ya lo he identificado.
¿Por qué han movido el cuerpo? Abra la bolsa.
- ¿La mesa estaba así? - Sí.
- ¿Dónde estaba este brazo? - Ahí.
Lo que es ahora el sistema, ¿no?
El brazo quedo en Vietnam y el resto lo enterramos aquí.
- ¿Estás bien? - Sí, maravillosamente.
Muy bien.
Encontramos el arma.
Estaba en la basura, era un PPK-380. ¿Tienes alguna idea?
No.
¿Sabes en que caso estaba trabajando?
- ¿Encontraron la agenda en el bolsillo? - Sí, la tenemos.
No lo sé.
No hablábamos desde hace un tiempo.
¿Seguían siendo íntimos?
Lo siento. No quería importunarte.
Éramos muy cercanos.
Simplemente no hablábamos.
Espera...
Mantente al margen.
Terminemos de una vez.
Cierra eso.
Mike, gracias por venir.
¿No hay nadie que pueda quedarse contigo?
No necesito a nadie.
Estuve sola mucho tiempo antes de vivir con Jack.
Estoy acostumbrada a vivir sola.
Siempre supe que algo le sucedería.
Y probablemente suceda contigo, Mike.
- ¿Tienes café? - Claro.
- ¿Por qué dejó de llamarme? - No lo sé.
Nunca le hablé mal de ti, Mike,
y no intenté romper tu amistad después de la boda.
Quizás no conocías a Jack tan bien como crees.
Tal vez haya cosas que solo la esposa sabe sobre él.
Tal vez.
¿Sabes que no podía hacer el amor conmigo?
Trata de imaginar como me sentía yo.
¿Por qué seguiste con él todo este tiempo?
Por agradecimiento.
Cuando me conoció yo era drogadicta y él me trajo de vuelta a la vida.
No hizo preguntas y no quiso saber sobre mi pasado.
- Ya lo sabes, ¿no, Mike? - Sí, claro que lo sé.
Finalmente hace dos meses lo convencí para que fuera a una Clínica.
La Clínica Bennett.
No me mires de esa forma. El lo había aceptado.
Terapia sexual.
- ¿En qué caso estaba trabajando? - Por desgracia, nada grande.
Las compañías de seguro lo llamaban por media jornada como guardaespaldas,
nada muy adecuado para un manco.
¿Por qué había rentado un cuarto de hotel?
Ya se lo dije a la policía.
Me dijo que tenía la oportunidad de hacer un dinero, no me dijo lo que era.
Mike, no me creerás tan estúpida como para...
¿Cómo para meterle una bala en el estómago? No.
Tú le habrías matado con palabras, Myrna, eso es lo que creo.
Mi esposo fue asesinado.
No digas. ¿Le contaste a Jack de tus fantasías conmigo?
¿Eso fue lo que lo enfermó? Le dijiste lo que sentías entre las piernas.
¡Esa fue la terapia! ¡Vete a la mierda!
El tornillo que sujetaba el gatillo estaba flojo.
Lo reemplacé por uno fijo y quedó en orden.
- ¿Te parece bien? - Me mimas demasiado.
Eh, gatillo.
Gatillo. Ven aquí.
Si quieres la comida, gánatela, maldito.
Como sigas hablándoles así, se van a morir de nuevo.
- Todo lo que toco muere, ¿no lo sabías? - No me importa, amo los desafíos.
Cásate conmigo.
- ¡Eh! - ¿Qué?
- ¿No te cuido bien? - De lo mejor.
- No podría serte fiel. - Claro que sí.
Recordarías a mi abuela siciliana y te darías cuenta de que no vale la pena.
Mientras afilas el cuchillo, ¿quieres hacerme un favor?
¿Cuál?
Búscame la Clínica Bennet y consígueme una cita para hoy.
- ¿Clínica Bennet? - Sí.
- De acuerdo. - Gracias.
Me llamo Hammer, he concertado una
entrevista con el Dr.Bennett a las 15:00 hs.
Ah, sí, está esperándolo, es por ahí.
- Le informaré. Espere un momento. - Gracias.
¿Sr.Hammer?
¿No me diga que es usted el doctor?
Sí, soy la doctora y esos diplomas en la pared son míos,
por si quiere comprobar.
No vengo por la terapia.
Ya sabe que no puedo hacer confidencias de mis
pacientes como usted no podrá de sus clientes.
Uno de sus pacientes fue asesinado.
Y quisiera saber si faltó a alguna consulta. Se llamaba Williams.
Tengo muchos pacientes, Sr. Hammer, y Williams es un apellido muy común.
Tenía un brazo artificial.
Aunque le conociera no puedo hablarle de él.
No veo ninguna cama.
Tenemos una residencia en Northridge. Por supuesto, solo para pacientes.
Utilizan, digamos...
¿sustitutos sexuales?
Lo siento, no puedo ayudarlo con el tal Sr. Williams.
No se preocupe, no le cobraré la consulta.
Es realmente muy generosa.
¿Siempre graba lo que dicen sus pacientes?
Mr. Hammer, me gusta dejar constancia de todo lo que se dice en esta oficina.
Mis abogados insisten.
Muchachos listos.
¿Qué sucede? ¿No le gusta que la toquen?
Depende de las circunstancias.
Me gustaría tratarlo y descubrir el porque de su profundo odio.
Una idea fabulosa. ¿Nos echamos en el sofá?
Doctora, ¿está usted bien?
- ¿Se terminó mi consulta? - Sí, Sr.Hammer, así es.
Debería usar el nuevo Sony. No es tan caro.
- Déjame como un bebé. - ¿Y eso por qué?
Porque esa doctora tiene la piel muy sensible.
Eh, no me cortes la mejilla, por favor. Cuidado.
¿Qué piensas de su Clínica?
Esa grabadora la fabricaron exclusivamente para el gobierno.
En 1980.
¿Dónde la consiguió?
¿Sabes que el FBI tiene una casa de putas en Washington?
Para conseguir información de diplomáticos extranjeros.
¿Sabes cómo lo llaman?
- ¿Cómo? - "Técnicas de información".
- Técnicas de información. - Correcto.
- Listo. - Gracias.
Ya estás presentable.
- ¿Dónde están mis chocolates? - Te compré algo mejor.
Eres un sol, me has comprado miel. Dios te bendiga.
Un poco de miel por día me mantiene alejado del whisky.
Oh, que disimulado.
- ¿Qué sucede? - Me han puesto un pretendiente.
¿Quién habrá sido?
- Pat. - ¿Pat?
Alguien.
¿Quieres saber dónde estuvo Jack el fin de semana antes de morir?
Oh, ¿tratas de sacarme el trabajo?
He chequeado los recibos que encontaron en su departamento.
Cargo nafta en una estación de servicio el fin de semana cerca de Bear Mountain.
- ¿Y qué? - ¿¿Y qué???
Tu viejo amigo Joe Butler tenía allí un camping.
Joe Butler. Oh, cariño, Joe Butler,
desapareció luego de que su esposa le puso los cuernos.
Es un borracho. Un callejón sin salida.
Un momento...
Crees que Jack fue a ver...
Oh, sí.
Vamos a dar un paseo por el campo.
- Eso está en la montaña. - No, no...
me acabas de dar una idea, me tomaré el día.
¿Sabes adónde iremos? A ver los cadetes de West Point.
Y además, quizás consigas marido. Quien sabe.
- ¿Aún tienes esa cuña? - Sí, aquí está.
Siempre que abres esa cartera creo que van a salir polillas. Anda, muévete.
Sí, estás muy lindo ahí.
Vamos.
Vamos, ten cuidado.
De acuerdo, a las dos.
Esto es un desastre.
¿Qué haces aquí, Mike?
No lo sé.
Pensé que querías algunos clientes.
El camping está cerrado hace dos años.
¿Jack estuvo aquí?
Sí, pero ya se fue. No preciso compañia.
No tengo comida ni de qué hablar.
Oye, es ideal para una luna de miel.
Esta es mi secretaria Velda. Joe Butler.
¿Cómo estás?
Bueno, lástima que el avión partió sin nosotros.
De acuerdo, Mike, pasen.
Muy amable de tu parte, eres muy hospitalario.
- ¿Quieres beber esto? - Me abstendré.
Me sorprende que digas eso.
¿A qué vino Jack, de visita?
- Pregúntale a él. - Está muerto.
- Mike, me matarán a mí por eso. - ¿Qué le dijiste?
Vamos, hablaron de algo, no haría este viaje solo por pasear.
Le dije que luego de que los licenciaran fui
destinado a inteligencia militar en Saigón.
- ¿A la embajada? - Sí.
Sí, mi trabajo era hacer prisioneros Vietnamitas,
moldearlos y devolverlos como informantes.
Trabajo sucio.
¿Es todo?
No, él preguntó por un oficial, un boina verde, el capitán Romero.
Había desarrollado una técnica... utilizando drogas.
Ese hijo de puta mató a la mitad de los prisioneros que le mandamos
pero lo admito, consiguió resultados mediante el control mental.
¿Qué tipo de drogas?
No lo sé, yo solo cumplía órdenes.
No me decían nada. Pero cuando descubrieron
de que no estaba de acuerdo con lo que hacían
creyeron conveniente mandarme a la selva con un grupo.
¿Jack conocía a Romero?
No. No lo sé. Tal vez.
¿Seguro que no tomas algo?
Maldición.
Mira eso.
- ¿Quiénes son? - Huelen a CIA.
Tal vez Romero sigue conectado.
- ¿Hay otra ruta para salir de aquí? - No, solo esa.
- Genial. Vámonos. - ¿Cómo?
Sencillo. Iremos en tu Cherokee, el tema es irse.
- No tiene gasolina. - ¿Cómo que no tiene gasolina?
¿Cómo tienes un auto sin gasolina?
Mike, no pensaba ir a ningún lado.
- Oh, Mike, por el amor de Dios. - Alguna vez tienes que dejarla.
Ahora por ejemplo. Este va a ser un viaje salvaje.
Con esto andaremos bien. ¿Tienes bolas de naftalina?
¿Bolas de naftalina?
Sí, servirán para animar al Ron.
Sí, seguro que algunas entre las frazadas.
- Entonces tráelas. - Él es perfecto para tí, ¿sabes?
- Tienes el fluído para el carburador. - Sí.
Entonces échasela cuando te diga.
- ¿Listo? - Sí, arranca.
¡Vamos, vamos!
¡Vamos, que el fluído se acaba!
- ¿Qué demonios haces con mi camioneta? - Eh, un poco de fé, ¿quieres?
- Ahí están. - Oh, mierda.
- Nos están disparando. - No tomes la vida tan seriamente, Joe.
¡Eh, Joe, no te bebas la gasolina!
- Van a matarnos, Mike. - ¡Agárrense!
Oh, vamos, cariño.
¡Maldición!
Esta camioneta está destruída, Joe, menos mal que no la has pagado.
Nos servirá como carroza fúnebre.
Eh, ¿no le ofreces a una dama?
- No bebas eso. - ¿Por qué no?
Voy a invitar a nuestros amigos a un cóctel.
Esto, pártelo en dos.
- Ten. - Bien hecho. Toma el volante.
¡Tomen, amantes de la naturaleza!
¿Hay más curvas por delante?
Una muy cerrada, a unos 200 metros.
¡Salgan!
- ¿Están bien? - Sí.
Sí, estoy bien.
Mierda.
Nunca anduvo bien.
Que bueno que sigas bebiendo, Joe.
Hemos avanzado.
El FBI ha podido rastrear el arma que mató a Jack.
¿Ah, sí? ¿Y qué han dicho?
Está registrada a nombre de Harry Lundee. De "Efectos especiales Landee".
Hace explosiones para películas.
¿Vas a hablar con él?
Sí, lógicamente denunció el robo del arma.
- ¿Harías algo más por mí? - ¿Qué?
Procura no involucrar a Velda en todo esto.
Estás realmente preocupado por ella, ¿no?
Y si es así, ¿a qué te refieres?
Me gusta eso, es un alivio saber que la consolarás si me muero.
Eres como esos tipos, para algunos de ellos los sentimientos fuertes lo son todo.
Tienes que hacerte mercenario,
te vas al África o al IRA. Ahí hablan el lenguaje de los tiros.
Te lo agradezco. Es un buen consejo.
Disfrútalo.
Bien, a todos los extras que están en los alrededores.
Vamos a filmar una escena con efectos especiales, por favor, presten atención.
Todos los extras con bolsas de sangre y heridas de bala, revisen sus cables.
Todos, incluído el equipo,
deben mantenerse alejados del auto viejo y del panel de efectos especiales.
¡Harry Lundee!
El señor violencia innecesaria. ¿Qué le ha traído al mundo de la ficción?
- ¿Sabes lo de Jack? - Le envié flores.
Qué sensible. ¿Has perdido una Walter PPK-380, de 1977?
Dejemos eso para otra ocasión, estoy trabajando.
Yo también, trabajo muy duro. Tan duro, que descubrí que estabas...
traficando armas de antes de dedicarte a efectos especiales. ¿Quién te dijo eso?
Estamos listos para la grabación.
¡Déjame en paz, Mike!
Puedes sacar a este tipo.
- Hay que darse prisa, sácalo. - Quieres irte, vamos.
Vamos.
- ¡Eh, viejo, no me toques! - ¡Oh, Dios mío, el panel!
¡Corten!
¡Paren todos!
Qué infierno.
Qué infierno.
¡Alguien que llame a una ambulancia! ¡Una ambulancia!
Ponte de lado.
No te muevas. No te muevas.
Maldita sea.
¿A quién le diste el arma?
¿A quién le diste el arma?
Kalecki.
Charlie Kalecki.
De acuerdo. Ahora quédate así.
Buscaré un doctor.
- ¿Hola? - Con el Sr. Kalecki, por favor.
- ¿Quién es? - Mike Hammer.
Espere.
¿Sí? - Hola, Charlie.
- Hola, Hammer. ¿Qué sucede? - ¿No escucha nadie?
Eso espero. Y eso me sale bastante caro.
Escucha, voy a darte una mala noticia.
Algunas personas quieren sacarte del medio.
Que tiempos, muchacho.
Incluso el Papa ya no está a salvo.
Es cierto, con esto te pago lo que te debo.
Gracias por nada.
¡Vigilen las azoteas! Me rompiste las costillas.
¿Por qué mierda saltaste encima mío? ¡Te dije dije yo eso!
Lo he visto en la televisión.
Estúpido hijo de puta.
¿Sí?
- Romero, ¿qué demonios estás tramando? - Cálmate, Charlie.
¿Quién? ¿Qué? No sé de que estás hablando.
El Sr. kalecki te estuvo esperando toda la mañana. ¿Dónde estuviste?
Tienes una boca demasiado grande.
- Él tiene mucho que hacer. - Yo también.
- Pon las manos arriba del auto. - Ten cuidado conmigo.
Basta de tonterías, deme mi dinero.
- ¿Cuánto es? - Tres dólares.
De acuerdo, tres dólares. Voy a ver si tengo algo para ti.
- Bien, aquí tiene diez centavos. - ¿Diez centavos?
- No me aumentaron el sueldo. - Que te den por el culo.
¡Espera! ¡Para!
¡Para, maldito seas!
No puedo revelar mis fuentes, perdería credibilidad.
Estaba en el lugar correcto, por eso te llamé.
No me ayudó mucho. Alguien trató de eliminarme ayer.
Ya ves, algunas personas, no respetan.
Te debo una.
Me gustaría cobrarla.
El arma que mató a Jack vino de ti.
Oye, Hammer, ese es mi negocio Mover armar todo el tiempo.
- Lo siento por Jack. Era un buen muchacho. - Sí.
¿Esas armas no fueron parte de un envío para tus amigos de la compañía?
- ¿De qué compañía hablas? - De la típica, la CIA.
Soy tan patriota como cualquier otro.
Pude haber matado a Castro.
Pero esos putos políticos se asustaron.
Tal vez alguno de esos ha vuelto a asustarse, ¿sabes?
El senado está investigando los contactos de la Mafia con la CIA.
Tal vez quieran sacarte del medio. Tal vez que no quieran que testifiques.
Demasiados tal vez.
O habrás tenido algún contacto.
- ¿El nombre Romero... no te dice nada? - No sé ningún nombre.
- Me debes una. - Ha sido agradable hablar contigo, Hammer,
mándame la cuenta.
Dios... ¿qué te pasó?
Estaba persiguiendo un taxi.
- ¿Qué diablos es esto? - Se llamaba Silvia Gonzalez.
- El asesino debió pintarrajearla así. - Claro.
- ¿La identificaron? - Sí, era cubana.
Entró vía Miami.
Anteriormente estuvo en Honduras, El Salvador, Guatemala.
¿Pero qué es, un agente de viajes? ¿Por qué me llamaste?
Tenía el teléfono de Jack en el bolso.
Jack había dejado un mensaje para ella en el hotel.
- ¿Y para qué? - Eso dímelo tú.
Oye, Pat, ¿qué es todo esto? Un día eres Charlie Chan, al otro Sherlock Holmes.
Eso no va contigo. ¿Por qué me ayudas? Porque Jack también era mi amigo.
Sí, me había olvidado.
Trata de no matar hoy a más de dos o tres personas, ¿de acuerdo?
¿Qué quiere?
Quiero que le de la información exacta que necesita, con todo detalle.
- Está hablando de mi amigo. - Lo sé, capitán.
El Sr. Hammer es demasiado valioso y su amistad no es un obstáculo.
Quiero que lo use como un arma de bolsillo.
- No estoy seguro de querer hacerlo. - Creo que lo hará.
Su trabajo, su pensión y sus pasadas indiscreciones lo persuadirán.
¿Por qué Mike? Él no tiene nada que ver con esto.
La elección perfecta.
La operación Romero se está yendo de las manos y estamos determinados a cerrarla
antes de que nos arruine.
El proyecto fue idea nuestra,
pero el Coronel Romero se ha vuelto demasiado poderoso y descuidado.
Tenemos que aplastarlo. Y Hammer lo "martillará".
- Es mucho para un solo hombre. - En absoluto.
Es una perfecta máquina de matar. Es un oponente digno para el Coronel.
Esto es lo que hará.
Coloque una foto del Coronel Romero en la casa de Jack Williams.
Tarde o temprano, Hammer volverá a registrar el lugar.
Y cuando lo haga, le daremos como premio ese pequeño hueso.
¡Eh, Myrna!
Mi nombre es Hammer, y vengo invitado por la Dra. Bennett.
Sí, señor. Adelante.
- Buen día. - ¿Cómo está?
¿Ha dejado el equipaje en el auto?
¿Equipaje? No, no es la idea.
Soy... soy del control de plagas, por así decirlo.
¿El señor Hammer?
Sí, la doctora Bennett lo recibirá en unos minutos.
Bien.
¿Por qué no se pone cómodo en el salón? A la derecha.
- Ah, ya veo. Gracias. - De nada.
- ¿Qué te pasó que estás tan sudada? - Es que acabo de trotar 8 kilómetros.
Oh, creí que era por mi.
- Hola. Por favor, pasa y siéntate. - Hola.
- ¿Este es el salón? - Sí, así es.
¿Siempre hacen esto?
Aquí somos muy anticuadas. Queremos que los hombres se sientan muy hombres.
Sí... un abordaje innovador.
¿Son las dos iguales en todo?
No exactamente, una de las dos tiene un antojo en forma de frutilla.
No, ¿cuál de las dos?
No puedo verlo. Tengo que confiar en lo que dice la gente.
- ¿Sr. Hammer? - Sí.
La Dra. Bennett lo recibirá ahora.
Nadie se mueva.
Ya vuelvo.
Gracias.
Oh, hoy va vestida para jugar a los médicos,
me gusta, así inspira más confianza.
Veo que sigue sin tomar en serio la terapia sexual.
¿Enseña en verdad a masturbarse?
La práctica enseña al paciente a ser más flexible.
- ¿Usan drogas? - Solo antidepresivas.
Para reducir el pánico.
¿Las chicas de ahí afuera, son putas?
Preferimos llamarlas substitutas sexuales.
- Salga de mi silla. - Claro.
Gracias.
Dígame, ¿qué piensan las esposas de los pacientes de esas chicas substitutas?
Aquí todos son iguales.
Tal vez pueda mostrarle a alguno de nuestros substitutos masculinos.
Si alguna vez me quitan la licencia, recuerde que yo sirvo para ese trabajo.
- Lo dudo. - ¿Sí?
- Quiero ver el historial de mi amigo. - ¿Quiere? - Sí.
- ¿Y quién le da derecho a hacerlo? - Yo mismo.
- ¿Es una amenaza? - No.
Si aquí hay alguien que sospecha de usted, soy yo.
Y yo soy el único que cuenta.
Y no tengo que convencerme. De hecho, ¿sabe lo que voy a hacer?
Voy a llevarme a unos cuantos sospechosos por delante.
No soy perfecto.
Discúlpeme.
Ahí está todo Sr. Hammer. Léalo por su cuenta y riesgo.
Dígame otra cosa. ¿Cómo sé que no lo ha falseado antes de dármelo?
Lo sabrá cuando lo lea. Y su esposa también.
- ¿Lo puso en manos de las gemelas? - Es una forma de terapia.
- Increíble. - Nunca le mostró ese lado de él.
En el campo de batalla perdí mi casco,
y mi amigo fue a buscarlo y perdió su brazo.
Pero volvió con mi casco.
Hay otra copia en microfilm.
Sí, ustedes le pasan el microfilm a sus amigos de Washington,
y ellos le pagan su parte, evidentemente.
Sr.Hammer, la paranoia debe ser uno de los riesgos de su profesión.
Somos una institución privada y nuestros métodos para tratar
los problemas sexuales son muy efectivos.
No necesitamos dinero sucio para incrementar nuestras ganacias.
Puede mirar todo lo que quiera, pero si prefiere irse se lo agradecería.
Quiero interrogar a las gemelas.
Arriba, habitación 12.
Bien hecho. Le has dado el toque exacto de ira.
¿Y las gemelas?
Le pedí al Sr. Kendricks que se haga cargo de ellas.
- Lo siento, pero no estoy de acuerdo. - Nadie te pide que lo hagas.
- ¿Jack Williams era vuestro cliente? - Paciente.
Las ideas negativas suprimen los sentimientos eróticos.
Y tú ahora estás muy negativo.
Lo siento.
Tengo entendido que Jack no respondió a eso que llaman terapia.
Tengo curiosidad, ¿qué pensó su esposa sobre ello?
Ella lo trajo una y otra vez.
Un cambio de ambiente suele producir un efecto notable en la pareja.
Ya sabes, lejos de casa y sujetos a estímulos externos.
¿Quiere decir que el tratamiento actúa sobre las dos mitades de la pareja?
Sí, independientemente de quien tenga el problema,
aunque las señoras prefieren las terapias de grupo.
Depende.
Quítense eso.
Claro.
Puedo usar algo de terapia.
De hecho, lo merezco.
- ¿Podrías darte vuelta? - Claro.
- ¿Te importa? - Oh, ¿yo también? Por supuesto.
¿Inclinarías tu lado derecho?
Tú también.
- ¿Ves algo que te gusta? - Lo tienes.
Tú tienes el antojo. Justo aquí.
A tu amigo también le gustaba hacerse el rudo, pero tenía miedo.
- ¿Tenía miedo? - Sí.
No le gustaba actuar en películas.
Sabía que era parte de la terapia.
Siempre medimos la frecuencia cardíaca y la
respiración durante los juegos previos y el coito.
Basta de juegos previos.
¿Han oído el nombre de Romero?
No.
- ¿Es este? - No, nunca lo hemos visto.
- ¿Quién más jugó con Jack? - Hubo otra chica, pero ya no está.
Norma Childs. ¿Por qué no le preguntas a ella en lugar de a nosotras?
A veces dos cabezas piensan mejor que una.
Corten.
Por aquí, por favor.
¿Cómo está, Doc? Me llamo Hammer.
He venido a ver como funciona todo.
Gracias.
- Hola. - Hola.
No te he visto antes por aquí.
No, soy del seguro de salud, estoy haciendo una inspección.
- Lo siento. - Está bien.
Por favor, prométenos que no nos lastimarás.
No seas ridícula.
Me gustas.
Me gustan las pelirrojas, ¿saben?
Haremos todo lo que tú quieras.
Seguro que lo harán.
Tú, quédate callada.
Y no te lastimaré, ¿de acuerdo?
Bien.
Ahora nenas... échense y relájense.
Vamos a jugar un juego.
Deben decirme que me aman.
Pero si no les creo, tendré que castigarlas.
Dilo de nuevo.
¡Dilo de nuevo!
- Te amo. - No.
- Te amo, de verdad. - Eso está mejor.
Ahora mírame, y dilo de nuevo.
- Te amo. - Te creo.
¡Cállate!
¿Qué fue eso?
- ¿Aún no ha escuchado un orgasmo? - ¡Orgasmo, las pelotas!
¿Ha tenido algún paciente como ese?
¿Un hombre que pintarrajeé a las mujeres?
Es una aberración poco común.
¿Y que luego las mutila?
Es muy malo que su ética no pueda mantener a su equipo vivo.
Tiene que venir con nosotros, tenemos que arrestarlo.
Llame a este número, pregunte por el capitán Chambers.
Espero en el auto.
Eh, ¿cómo va?
- Oh, mierda. - ¿Qué pasa?
Los peces de esas dos cobias se me han muerto de nuevo.
Maldición, se ha vuelto a romper el maldito termostato.
A ver que temperatura marca, 13 grados.
Pronto estarán todos muertos de nuevo.
¿Qué estoy haciendo mal? ¿Los estoy sobrealimentando?
¿Por qué siempre eliges esas mascotas que se mueren de nada?
Olvídate de los peces, ¿de acuerdo? Te compraré un gato, o un coyote.
Juraría que se muere uno y que todos los demás morirán.
- Esta mañana estaban muy animados. - ¿Animados? ¿A esto llamas animados?
He localizado a Norma.
Dejó de trabajar en la Clínica cuatro días antes de que Jack fuera asesinado,
y volvió al servicio de acompañantes "Eden".
- ¿La de quién? ¿La agencia de Sally? - Sí.
- Llámala por teléfono. - De acuerdo.
Lo que me faltaba, otro par de gemelos muertos.
Sí.
Hola. Eh, Sally.
Mike Hammer. ¿Cómo andas?
Sí.
Escucha, hazme un favor, ¿trabaja contigo una tal Norma?
Norma Childs.
Disculpa, ¿Norma? ¿Cómo estás? Soy Mike.
Está todo bien, Sally está al corriente.
¿Cómo está?
Lo siento, cariño, pero ya tengo una cita.
- Ya veo. - Disculpe, ibamos a cenar.
Queda oficialmente disculpado.
Quiero saber algo, ¿trabajaste en la clínica Northridge?
¿Y si lo hice?
Cariño, solo quiero saber porque dejaste un lugar tan bueno,
y créeme, me convertiré en el hombre invisible.
¿Fue por algún cliente? Pacientes, quiero decir.
Había un tipo raro, que perseguía a las pelirrojas,
al parecer era un chiflado muy perverso.
Camarero, por favor...
No, coma y cállese, es una historia muy interesante.
- Sigue. - Usaba un nombre falso.
Revisé su billetera, y se llamaba Kendricks.
Vaya perverso, el tratamiento no le funcionó.
Una noche él...
Sí, ¿quién es?
Mike Hammer.
¿Qué hace aquí?
No lo sé.
Digamos, que es un asunto personal.
Es usted muy tenaz, Sr.Hammer.
¿Va a alguna fiesta?
- ¿Quiere beber algo? - No.
- Beba algo suave. - Gracias, ya me he servido.
¿Así es cómo viven los ricos, eh?
- ¿Por qué hace este trabajo, Doc? - No me llame más, Doc.
Bien, si no me llamas, Sr. Hammer, no te llamaré Doc.
¿Tregua?
Tregua.
¿Quién es ese?
- Ese es mi abuelo. - ¿Ah, sí?
Sí, era un gran hombre.
No le tenía miedo a nada.
Mi clase de tipos.
También era un verdadero nudista.
Un librepensador que quería crear su propia sociedad perfecta.
Libre de preconceptos, tabúes, restricciones,
creía en la emancipación de las mujeres, en la libertad sexual,
el amor compartido...
- Por qué no se pone cómodo. - ¿Que también me desvista?
¿Por qué no?
Tú mírala, muchacho.
Creo que está muy cerca.
No, el Sr. Hammer nos ha mostrado nuestra debilidad.
Nos ha dado a las gemelas, a Norma Childs,
y ya no hay más conexiones con el Sr. Kendricks ni con el proyecto Northridge.
Excepto Hammer.
Y su secretaria.
Kendricks...
Charles, ¿conoces a la secretaria del Sr.Hammer?
La he visto de lejos.
Se llama Velda.
- ¿Lo recordará? - Claro que sí.
Quiero que busque a Velda, quiero que la lleve a dar una vuelta,
quiero que se la lleve a su casa, mi querido Charles,
¿no le gustaría eso?
- Sí, me gustaría eso. - Bien.
Aún tengo hambre, ¿quieres el postre?
¿Quién es este?
No lo sé. Me parece un soldado.
- ¿Nunca lo has visto nunca? - Estás realmente obsesionado.
Pensé que el tal Romero era uno de lo muchos hombres de tu vida.
- ¿Estás solo por eso? - No, no solo por eso.
Si ya te has divertido, por favor, sal de la casa.
- Añademe a tu colección. - Espero que te hayan vacunado.
- Solo quería protegerte, Mike. - ¿Sí?
Mi amigo Jack era mejor detective que yo.
Tal vez averiguó demasiado.
¿Y qué hay de ti, Charlotte?
- ¿Qué te hace tan invencible? - Puedo cuidarme sola.
¿Sí? A Norma Childs la degollaron hoy.
Tarde o temprano, los responsables decidirán que es tu turno.
Que me dijiste algo que no debías. ¿Y entonces que pasará?
El hombre con el kit de maquillaje vendrá a jugar contigo.
Y cuando suceda, Charlotte, hazme un favor...
intenta morderlo.
- Eh, ¿quién te hizo eso? - Me mordió un tiburón.
Eh, compañeros, ¿siguen vivos? Tengo algo de comida para ustedes.
- Deja de evitarme. - ¿Quién te evita?
- ¿Era tan buena? - Fantástica.
- ¿Estoy en problemas? - Siempre lo estás.
Estoy en problemas.
¿Dónde está gatillo? ¿Qué le pasó a gatillo?
- ¿Ya se ha muerto? - Compré uno nuevo.
No puedo creerlo. Me rindo.
- Te amo. - Oye, ten cuidado.
- ¿Por qué no? ¿Te duele el labio? - No, tengo caries.
- ¿No estás cansada de estar en la oficina? - ¿Por qué, me vas a despedir?
No, no. Trabajaremos afuera, será más interesante.
- De acuerdo. - ¿Sí? - Sí.
Hay un ex-paciente de la Clínica Bennett, Charles Kendricks.
Encuéntralo, deja todo lo demás.
- ¿Y qué hay de los otros clientes? - Te enseñaré un truco.
Deja el teléfono descolgado.
A la gente le gusta tratar con una organización
que tiene el teléfono siempre ocupado.
Aquí tienes las fotos de Jack. Me voy a poner mis "pinturas de guerra".
- ¿Eh, Velda? - ¿Sí?
Ese Kendricks está programado para matar, si apretas un botón nada lo detiene.
Bien, trataré de no apretar el botón.
No te le acerques. Encuéntralo... y vuelve a casa.
- ¿De acuerdo? - De acuerdo.
ADMINISTRADOR
- ¿La Sra. Kendricks? - Sí.
- Hola. Estoy buscando a su hijo Charles. - Voy a perderme el show. Váyase.
- ¿Está en contacto con él? - Claro, llama a su mamá todas las noches.
Su mejor amiga en el mundo.
- Quiero su dirección. - ¿Por qué debería dársela?
Sra. Kendricks, a esta distancia puedo acertar esa pantalla dándole en el centro.
- No, por favor. - ¿Dónde está su hijo?
- Ven, quiero mostrarte algo. - ¡No quiero ver nada!
- Mira esta foto, por favor. - ¡No quiero mirar nada!
Eh, Danny, es una pregunta sencilla. ¿La conocías?
- No. - ¿Qué significa, no? - No es no.
No finjas que no sabes nada, Danny.
¿Era cubana? ¿Usaba el alias de Gonzalez?
Su nombre era Cynthia Ramirez.
Es una terrorista internacional que actuaba en Guatemala y El Salvador.
Vino aquí para comprar armas.
¿Y termina asesinada en el parque?
Sí, eso les sucede a menudo.
Las calles no son seguras para los
izquierdistas famosos y los agentes comunistas.
¿No sabías eso?
¿Entonces es una coincidencia?
¿Coincidencia? Que te parece crimen sexual para encubrir un asesinato político.
Digamos que eres de la CIA, descubres a un terrorista,
pero no tienes pruebas.
Si lo matas, es un gran problema.
Publicidad.
Una investigación. No. ¿Qué haces? Envías a un loco que lo mate por ti,
y quedas libre. Sin preguntas. Era un hombre muy enfermo.
¿Tienes su historial?
Sí, olvídate, nadie hará nada al respecto.
Es una historia tan bonita.
Sí, es una buena historia pero no se puede probar.
Este diario no quiere correr riesgos.
Solo muéstrame el archivo.
MUJER DE ALEMANIA DEL ESTE MASACRADA POR VIOLADOR.
TURISTA ASESINADA EN BURDEL.
- ¿Dos? - Sí, por favor.
Por aquí.
¿Le sirvo algo, señora?
No, estoy esperando a una persona.
Simplemente recuerde dónde consiguió esa foto mía, Sr. Hammer.
Bueno, qué mala suerte, parece que su novio no viene.
Creía que usted ya tenía una cita.
¿Se ha percatado? Gracias. Me siento halagado.
Escuche, estoy retrasada...
Oh, cuanto lo siento.
Eh, no puedo dejarla ir ahora.
Para serle honesta, tengo cita con mi psiquiatra.
¿Tú también estás en terapia? Yo también.
¡Déjame en paz, por favor!
¡Pero si tenemos algo en común!
Escucha, tal vez íbamos en la misma dirección.
142 de la calle Bellflower, por favor.
Te va a encantar, Velda.
¿Crees que voy a parar? De ninguna manera.
Lo estoy disfrutando. ¡Y aún no terminé!
Esto me parece realmente desagradable, Sr.Hammer.
Bésame el jodido culo.
Paga tú. No tengo cambio.
También dale una buena propina, ¿eh?
Esto es muy tranquilo, ¿no?
Y también seguro.
¡Perra!
¡No vuelvas nunca a hacerme esto!
¡Harás lo que yo te diga!
¿Entendiste?
Porque ahora... te voy a preparar.
¡Levántate!
Quítate el sacón.
¡Sube!
¿Sí?
¿Estás seguro?
Es Blake, desde el lugar, Kendricks ha llegado con una dama muy, muy bonita.
- Ah, debe ser Velda. - Sí.
Has oído, Hammer. Kendricks tiene a tu muñequita.
Está inconsciente.
Toma, viérteselo encima, y asegúrate de que caiga bajo el camión.
Vamos.
Escucha, Kendricks, esto no te gusta, ellos te obligan.
Te obligaron a matar a las gemelas en la Clínica. Recuerda, ellos te dieron drogas.
- Te pusieron en aislamiento. - Cállate. Lo vas a arruinar todo.
Te obligan a hacer esto y no eres capaz de luchar.
¡Te dije que no hables!
Es importante... que no hables.
Tú bravucón, párate ahí con tu compañero de estudios.
Bien. Ahora súbanse a esas cuerdas.
¿Me dirán ahora dónde está mi secretaria?
¿O prefieren clases con un instructor de escalamiento?
- ¡Díselo! - ¡Cállate!
¡Díselo!
- Vamos. ¡Vamos! - Ya voy.
¡Bastardo!
Al 142 de la calle Bellflower.
Escucha, llévame en el aire, y este Rolex es tuyo.
Hecho.
Velda...
ahora vamos a jugar un juego. Tú debes decir que me amas.
Pero si no te creo, tendré que castigarte.
¿Entiendes? ¿De acuerdo?
Ahora dilo.
Dilo... dilo...
Yo...
te...
amo.
Mentirosa.
Te lo ganaste.
¡Otra vez!
Dilo.
Yo, yo...
te, te...
¡Mírame!
¡Mírame!
¡No, no! Lo vamos a hacer otra vez.
Lo arruinaste otra vez. Póntela.
¿Cómo estás?
- He venido a reemplazarte. - Nunca antes te había visto.
- No estás solo. ¿Dónde está la jaula? - Segundo piso, al frente.
Del segundo edificio de allí, ¿eh?
- ¿Qué demonios te ha pasado? - Nada, intento parecer uno del barrio.
Yo te... amo.
Está mejor. Abre tus ojos y mírame.
Y dilo otra vez.
Tómate el día libre, vuelve mañana por la mañana.
Mejor. No quiero ni saber lo que pasa ahí. ¿Sabes a lo que me refiero?
Sé lo que quieres decir.
Tómalo con calma.
Caliéntamelo.
Yo te...
¡Te creo!
¡Mike!
¡Púdrete, imbécil!
- ¿Te encuentras bien? - Estoy bien.
¿No te dije que vuelvas a casa?
Mírate.
Luces como un árbol de Navidad. ¡Me estresas!
¡Cuidado!
¡Apártense!
De acuerdo, quedas libre del caso Kendricks.
Cometió no menos de siete asesinatos.
Probablemente el alcalde te otorgue una medalla.
Ese asesino era una marioneta y yo quiero a los que movían los hilos.
Oh, Mike, ¿no soportas el éxito? Ese alienado no mató a Jack y tú lo sabes.
¡No me digas lo que demonios sé!
Entonces no me ocultes nada, has estado de ambos lados de la calle.
Y ahora estás irritado conmigo. ¿Temes perder tu trabajo?
- No te metas con eso. - ¿Qué?
Digo, no te metas con eso.
Habla con tus amigos en Washington.
El escándalo de Watergate no es nada comparado con esto,
estoy dispuesto a denunciarlo todo si no empiezas a hablar claro.
¿Qué creías, Pat?
¿Qué son los únicos que pueden acabar con tu carrera?
¡Yo acabaré con tu puta carrera! ¡Pensar que me habría hecho matar por ti!
¡Me has usado!
Kalecki es el enlace.
No solo proporcionó el arma,
el edificio donde mataron a Jack también era de él.
Él lo engaño.
Mike,
debes tener cuidado. Extremado cuidado.
- ¿Todo bien? - Más o menos.
Solo alégrese de que el Sr. Hammer haya ignorado su advertencia.
Sí...
ya no puedo pararlo ni aunque quisiera.
Lo comprendo, el punto de vista del Sr.Hammer es refrescante por lo bíblico,
ojo por ojo y así sucesivamente.
¿Qué otra cosa quiere?
Kalecki y Romero son suficiente, del resto nos ocuparemos nosotros.
Mejor.
O lo enviaré en contra suyo.
- ¿Tratas de matarme? - Ella no. ¡Yo!
Quiero que saber dónde está el coronel Romero, Charlie.
¿La CIA es dueña de Northridge, Charlie?
- ¿Cuales son tus planes futuros, vaquero? - No es lo que quiero saber.
Piensa en otros planes, porque aquí no tienes futuro.
Estás jodidamente muerto.
Si no te matamos nosotros, lo harán los del gobierno.
Tendrás que abrir una oficina en el Tibet. No tenemos a nadie allí.
Piénsalo. Todavía no tenemos a nadie allí.
Tú tendrías que haberlo pensado, Charlie.
Porque sabías,
sabías que Jack era mi amigo.
A veces los hombres de negocios no tienen elección.
Lástima que hicieras la elección equivocada, Charlie.
Demasiado mala.
Está ahí.
Coronel, tenemos visitantes.
Ustedes dos cubran la entrada. Yo activaré las minas.
- Hagámoslo. - Y una mierda, hay minas por todos lados.
El cable que va a lo largo de la cerca está conectado a eso.
Charlie...
cuando entremos, habrá fuegos artificiales como el 4 de Julio.
Estás loco.
Sí, pero debes tener fé.
Te compraste la limusina blindada más cara desde los tiempos de Hitler.
- Quiero ver si vale todo ese dinero. - ¡Yo no!
Lo harás, Charlie. O te mato aquí mismo.
Retrocede, y cuando atravesemos el portal, agáchate.
Adelante.
¡Adiós, Charlie!
¡Muérete, Hammer!
- Romero tres... aquí Romero uno. - Aquí Romero tres.
Kalecki y Hammer han cruzado las minas y aún están en el auto,
me ocuparé de ellos en Alfa-7. Fuera.
¡Romero no dispares, bastardo! ¡Soy yo!
¡Atrapa a Hammer! ¡Atrapa a Hammer!
¡Hammer!
Romero tres, aquí Romero uno, adelante.
Romero tres, aquí Romero uno, adelante.
Eh, Romero uno, aquí Hammer uno.
Solo quedamos nosotros. ¿Quieres rocanrolear conmigo?
- No me lo perdería por nada del mundo. - Aquí Hammer uno, fuera.
¡Muere, Hammer!
¿Trabaste el cañon del arma, no?
Sí.
Prefiero prevenir que curar.
Debí imaginármelo.
De todos modos vas a morir...
¿me dirás lo de Jack?
Qué alegría de verte.
Estaba preocupada por ti.
Vine a disculparme.
Gracias.
¿Cómo supiste que amo las flores?
El coronel Romero tenía un archivo muy completo sobre ti, Charlotte.
Fuiste tú quien mató a Jack.
Jack era mi paciente, Mike. Yo no quería matar a Jack.
Romero me dio la orden.
Era una guerra e hice lo que me dijeron.
No tiene nada que ver con tú y yo.
Nada.
- ¿No? - No.
¿Cómo pudiste?
Fue fácil.
CinefórumClásico - Eddelon
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