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Original subtitles

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(Música)

(Música)

¡Ah!

(Música)

(Música de tensión)

-Asen. -Gran Visir.

(Quejidos)

(Palmadas)

(Quejidos)

-¿A cuántas ha asesinado su alteza hasta ahora?

-62.

-¡62! Alguien tiene que detenerle, tú eres un hombre inteligente.

Piensa algo.

-No sé por qué te preocupas.

Tú no tienes hijas, Serembid.

-No seas cínico. Te conozco y sé cómo piensas,

sé que nunca te pensarías a su bando.

No quieres una Bagdad arruinada.

-Todavía hay algo peor.

Es cierto que nuestro califa Schiahriar es un loco

y una amenaza para las mujeres de Bagdad.

Pero todo el país se desharía si el Visir...

-¡El Visir podría haberse apoderado del trono hace tiempo

si esos fueran sus planes!

-No, aún no es lo bastante fuerte pero hará cualquier cosa

por conseguirlo. Y hasta ayudar al califa.

¿Sabes cómo me ha recompensado por su última idea?

Con el sultanato de Vasor.

Otra de sus grandes ideas y caerás en desgracia, Serembid.

Adiós a sus cinco hijos y a tu palacio.

-¿Qué estás diciendo?

¿Cuál es esa nueva idea?

-Una ley que modifica la ejecución de los criminales.

Un nuevo método, la estaca.

-¿La estaca?

-Sí, un palo largo, redondo y afilado

que se mete por la fuerza en el... La víctima, observa.

-¡Que Alá maldiga al califa!

La maldición de todos para el Visir. Que Alá...

¿Crees que me abra oído?

-Quizá, pero no puede hablar. -Me refería al criado.

-Y yo también. El califa hace mucho que le cortó...

La lengua.

-¿A dónde vamos a llegar Asen?

-A donde quiera el todopoderoso.

(Rezos)

-¿Por qué yo? ¿Por qué siempre yo?

"Simbad y el califa de Bagdad"

16, 17, 18, 19 y 20.

¡Eh, Hassan! ¿Cuántos días llevamos ya?

Deja de contar los días, Simbad, mira al horizonte, vigila.

No veo nada.

Mira, mira a estribor.

¡Oh, sí! Allí, tierra.

¡Tierra! ¡Tierra a la vista!

Todos a sus puestos, vamos, deprisa.

(Risas)

Adiós, océano. (RÍEN)

Cierto, ya eres libre.

Puedes irte a Bagdad y tomar posesión de tus propiedades

pero todavía no sé por qué no te gusta el océano.

Demasiada agua.

¿Y ahora qué planes tienes?

No creas, pero voy a seguir viajando alrededor del mundo

pero no en barco, en camello.

(Risas)

Me compraré una casa con un magnífico jardín, esclavas.

Necesitaré un harén, claro.

Será precioso, maravilloso.

Más hermoso que el paraíso de Mahoma.

Ya, y cuando te lo hayas gastado todo

volverás aquí para navegar de nuevo.

(Risas)

Sí, me lo gastaré allí,

¡en Bagdad!

Mirad, es Simbad.

-Venir, señores y mirad. Los mejores artículos de Damasco.

Lo más nuevo de lo nuevo.

Vengan, señores. Vengan, señores y compren.

-Una pequeña mesa de madera de cedro con incrustaciones de marfil.

Aunque quién sabe si es realmente marfil.

-Parece marfil.

-¡A ti no te hablo! ¡Escribe!

-Escribo.

-Escribe. -¿El qué?

-Con supuesto... -Con supuesto...

-Marfil. -Marfil. Incrustado.

Una bandeja de metal sin valor. -Pero si es de oro.

-Tenemos que cumplir las órdenes. Tú escribe.

Bandeja de metal sin valor.

Un momento, ¿órdenes de quién?

¿Qué hacéis en mi casa?

Simbad, has llegado en el momento más oportuno.

Así podré darte lo que te corresponde

y terminar con este asunto.

Supongo que te habrás enterado de la muerte de tu madrastra.

¿Qué, Zaira?

Sí, lo siento. Esto es todo lo que te dejó.

Nada más.

Pero, pero...

Ahora, márchate.

¿Lo has escrito? -No, ¿el qué?

-¿Por dónde iba? Ah, sí.

Bandeja de metal sin valor.

La otra mitad de este papel está guardado en la caja fuerte.

¿Dónde está la caja fuerte?

Persia está llena de cajas, grandes y pequeñas.

¿Qué significa esto?

Yo que sé, yo no lo escribí.

¿No había nada más aquí?

Te lo he dado tal y como lo encontré, marinero.

¿Seguro? ¿Qué estás insinuando?

Yo soy cadi, el magistrado del califa.

¿Y dónde está el resto? ¿El edificio?

¿Los muebles? ¿Los caballos? ¿El dinero?

Sherazade tenía muchas deudas, y los impuestos atrasados.

El visir ordenó que fuera incautado el edificio y todas las propiedades.

¿Y ahora dónde duermo yo?

En la cárcel si no te vas de aquí inmediatamente.

¡No! Las amenazas no bastan.

Tienes que darme inmediatamente las pruebas.

¡Dejadme!

¡Quitadme las patas de encima!

¡Animales! ¡Cerdos!

¡Soltadme!

He dicho que me soltéis.

¡Ah!

-¡Oh!

¿Le encarcelamos? -No, echadlo a la calle.

-Vamos, arriba.

Soltadme, el visir se enterara de esto.

Claro, es el mejor medio de recobrar tu dinero.

O el califa. Aún mejor, eres un chico listo.

¡Dejadme!

¡Dejadme!

Encontraré a alguien, lo juro.

¡Esto no terminará así, me las pagaréis!

Si no empiezas a portarte bien, el que vas a cobrar vas a ser tú.

¿Sabes lo que es la estaca?

¿La estaca?

Será mejor que te enteres antes de que te empalen.

-Leva anclas, marinero.

¿Podemos ayudarte? ¿Necesitas guía?

¿Eres extranjero? ¿Sirio?

Egipcio.

No, no soy extranjero.

Pues ese acento que no sé yo.

He pasado tres años en el mar, ahora, gracias.

No conoces esta ciudad, podríamos...

Es muy traidora, calles que te llevan a Dios sabe donde.

Hay ladrones, centenares de ladrones.

Y asesinos. Asesinos y ladrones.

Apuesto a que tienes hambre.

¿Hambre? Vosotros no sabéis lo que es eso.

Yo no, qué va.

Pero solo por hacerte compañía puedo llevarte a un sitio donde puedes

comer como un pachá. Y dormir como un sultán.

¿Está lejos de aquí? Qué va.

Aquí al lado. A dos pasos.

Ven conmigo.

Ven conmigo.

¿De verdad está cerca?

Sí, muy cerca, muy cerca.

Vamos, amigo.

Aquí no parece que den comidas.

Ya verás.

¿A dónde vas?

Música.

¡Vosotros, venid!

(Música oriental)

Me temo que con una jarra no vamos a tener suficiente.

¿Qué es eso?

Los cristianos tienen vino, pues nosotros tenemos algo mucho mejor.

Extracto de coco y plátano.

Solo se es joven una vez.

¿Qué te parece?

Creo que entre otras cosas abre el apetito.

Déjame un poco. No quiero.

Eh, tú, eres un ángel bajado a la tierra.

¿Por qué no te sientas un ratito con nosotros?

Gracias, es un honor, lo haré tan pronto haya acabado el trabajo.

Es preciosa, digna del paraíso del profeta.

Gracias.

14. 14.

15. 15.

El saco.

16. 16.

17.

Esta moneda es falsa y la mercancía

que te he traído es de primera calidad.

¿Qué dices? ¿Qué esta moneda es falsa?

Por las barbas del profeta.

¿Y esta? Perfecta.

Necesitas otros, ¿verdad que sí?

Ya te lo he dicho, un cocinero y un pinche.

Gracias Alá, por no darle alas a los bueyes.

Tu hora final se acerca paso a paso.

¡Barco a babor!

(Murmullos)

(RÍEN)

No te preocupes, ya arreglaremos cuentas.

¡Ahí va ese cabo!

-¡Arriba!

¡Tú! Ve a limpiar la cubierta y no levantes los ojos del suelo

o eres hombre muerto.

-Aquí está la mercancía, dame mis cinco piastras.

-Dije tres.

-O noble, ten piedad, señor.

-Cuatro. -Está bien, gracias.

-¡Tened cuidado, despacio! ¡Tranquilos!

¡Arriba!

-Oh, oh.

-¡Abajo!

La alfombra, rápido.

(RÍEN)

-Sí, eso es. Con perlas en el pelo quedará bien.

-Nunca, esto es mucho mejor.

Si me permites.

¿No estás de acuerdo? -No, a ver, la siguiente.

Date la vuelta, despacio. -Perfecto.

Violeta, azul oscuro y negro y mucho coral marrón.

-No, rosa pálido. Y en el tobillo una cadena de oro.

-Mis servicios no son útiles aquí.

-Ya lo has oído, vístela como he ordenado.

Las pobres chicas de abajo se están bañando con agua de mar,

pero él necesita agua dulce todos los días.

Pues como se enteren nos echan a los tres al mar.

Sí. No lo notarán si la usas para...

Sopa de pollo con fideos.

A mí me gusta mucho más con arroz.

De todas formas seremos pasto de los peces si no cambias de idea.

Por ahora no pienso cambiar.

Eres peor que el que come carne de cerdo.

Soy peor que la ira del profeta.

Y ahora tráeme perfume.

(AMBOS) ¿Perfume?

Sí, cubierto, ungido y frotado con perfume.

Y si no da resultado podemos freírte en él y meterte

de nuevo en la sopa.

Un poco de ajo.

Un poco de cebolla.

Aquí creo que hay algo. ¿Qué es?

Condimento para pollos.

Bueno, si no hay otra cosa.

¿Dónde estáis, estúpidos?

Que Dios me proteja.

Date prisa.

De prisa. Ponte a trabajar.

Perros de galera, la comida de la princesa Sherezade.

Claro, la comida.

¿Y bien?

Un momento, enseguida está.

¿Está lista o no?

Un retraso, esto no es más que clara desidia.

Mi poderoso señor, me dijiste que te gustaban mis guisos.

Hoy he preparado algo especialmente para ti.

¿Y qué le has añadido?

Nuestra salsa marinera.

Quiero probar.

Me he manchado, ahora tendré que purificarme.

Necesitaré ríos de litropo.

Alá.

Recibiréis 8 bastonazos cada uno que se convertirán

en 16 y no está lista la comida de la princesa en un minuto.

Ay.

Y también mi poción para dormir.

Ya se ha ido Sí.

Poción, ¿qué poción?

Una mezcla de esas drogas. Sufre de insomnio.

Sí.

Opio, hachís.

Con que no duerme, yo me encargaré de eso.

No, no.

No sin pasar por encima de mi cadáver.

Vosotros me metisteis en esto y no me pararé

ante nada hasta conseguir lo que quiero.

¿O queréis que os arregle las cuentas?

Me miró como si no se tratara de un esclavo.

Hasta los esclavos son hombres.

Pero sucios.

Trata de pensar en él después de haberse bañado

y vestido con sedas.

-Adelante.

La cena de la princesa.

Guapo voluntario.

También traigo la poción para dormir.

Déjalo ahí. ¿Dónde?

Traelo aquí o mejor allí, así tardaré un rato en tomarlo.

Sabe tan mal.

Debes tomarla ahora.

Toma, bebe.

Eres un chico grande y malo, pero tienes una gran persuasión.

Siéntate.

No, ya que soy persuasivo, tendrás que obedecerme.

Toma, bebe.

Y además brutal.

¿Quieres un poco?

Dijiste que sabía mal. Será una prueba de tu amistad.

Pero es que yo no sufro de insomnio.

Ya me entiendes... Estará bien, pero primero tú.

¿Han llamado?

No, no lo creo, vamos, bebe.

¿Quién es?

-La princesa te llama.

-Dile que estaré allí enseguida.

Mujeres, mujeres.

-La princesa está cansada y tiene hambre, quiere comer.

Date prisa.

Eso está muy mal. Eso está muy mal para la digestión.

Comer y enseguida irse a dormir.

Marchaos y no vengáis hasta que os llame.

Se ha vuelto loco nunca le he visto así.

¿Qué ha pasado? ¿Por qué has tardado tanto Zenebi?

Zenebi está enfermo y me ha confiado a mí esta labor.

¿Os ocurre algo, princesa?

Pues no, pero Zenebi nunca me habló de ti, no te he visto antes.

¿Estáis segura de no haberme visto antes?

Normalmente estas labores se confían a mujeres o a hombres que...

No tenéis por qué temer. ¿Quieres decir que eres como Zenebi?

No, pero puedo controlar las emociones que una espléndida

criatura como tú originan.

De todos modos, tengo que controlarme.

¿Qué quieres decir? No, nada.

Probablemente me costaría la cabeza

y todo el resto cortado en trozos para alimentar a los tiburones.

Sí, ¿quieres darme ese echarpe?

¿Tú no estabas fregando en la cubierta?

Sí. ¿Por qué no me lo dijiste?

Lo intenté, pero tú dijiste que no me conocías

y no me habías visto nunca antes.

(RÍE)

Si eres tú el que manda,

entonces escucha cuidadosamente a los que piden.

Y no seas brusco con él hasta que no haya terminado de contar

lo que vino a decir.

Una conversación bien llevada rejuvenece el corazón.

Faratego. Faraón de Egipto, máxima 12.

¿Cómo sabes tú esas cosas?

Me enseñaron a traducir los jeroglíficos,

los ideogramas chinos y los dialectos indios.

¿Por qué? ¿Por qué razón? Cuéntamelo.

¿No temes que te aburra?

Esto es lo más interesante

que me ha pasado durante todo el viaje.

¿Te importa? Para eso estoy yo.

Debería ofenderme. Oficialmente, quieres decir.

Ahora, dime, ¿quién eres?

(SUSPIRA) Eso me gustaría saber a mí.

¿Qué quieres decir? Muy sencillo.

Nunca conocí a mi padre ni cuál de sus esposas me parió.

Pero sabrás quién te crió.

Una madrastra me educó para ser príncipe,

quién sabe por qué.

Tiene que haber una razón y supongo que importante.

Bueno, yo he viajado por todos los mares del este

y cuando creí que había terminado...

Si algo hubiera ido mal, ya nos hubiéramos enterado.

Zenebi puede despertarse en cualquier momento.

No, de eso no te preocupes, ¿no viste la dosis que tomó?

Mejor será hacer algo. Habrá que prevenirle.

¿Y si nos tropezamos con alguien?

(RÍE) Así que, después de venderte, ellos también fueron vendidos.

(RÍE) ¡Shhh!

Lo siento, es que es muy gracioso. No olvides quién soy realmente.

Un esclavo al que le han quitado todo.

Todos somos esclavos. Incluso Sherezade, princesa real.

¿Tú?

Sí, soy la hija del sultán que no se preocupó de mi destino

y que murió el mes pasado.

Me voy lejos de mi patria para casarme con un hombre

que no conozco.

Cuando termine el viaje... Podemos empezar uno más hermoso.

¿Qué quieres decir? Exactamente lo que estás pensando.

¿Fugarnos? Sí, eso es. No más Bagdad.

No más bodas con una persona desconocida.

No más sultanatos, sino, solamente...

Sigue. Solamente...

Solamente tú y yo. Juntos siempre.

No conozco al hombre al que me envían.

Su nombre es Shahriar, califa de toda Persia.

Si no tuviéramos otra razón para escaparnos,

nos bastaría con esa.

Es una locura.

Si preparamos las cosas con cuidado, no.

Tú mismo has dicho que por orden del califa

todas tus propiedades han sido confiscadas.

No me queda ni un denario.

¿No lo ves? Aunque pudiéramos huir, siempre viviríamos en la miseria

y la pobreza.

Y con el temor de que nos detuvieran.

Pero ya encontraré algún trabajo. Solo sabes ser marinero.

Nuestro amor bastará para salvar las dificultades.

Me casaré con Shahriar.

Me han enseñado desde pequeña

a no confundir los deseos con las realidades.

La vida con la fantasía.

Ya sé que dos personas pueden vivir con el mismo dinero que una,

pero no si no tienen nada.

Pero hace solo un instante... Fue un momento de debilidad.

Fue una revelación para ti y para mí.

El hombre perdido ha de volver a su verdadero camino.

Yo estoy sobre el verdadero camino.

¡No des un paso más! Escucha, Sherezade.

Quédate donde estás. Ten cuidado, Simbad.

(Campana)

¡La princesa! ¡Está llamando la princesa!

¡Venga todos, vamos!

Ah, ¡problemas!

¡Corred, corred! ¡La princesa está llamando!

Quiso engañarme. Entró vestido como Zenebi.

Puso opio en mi té. No lo sé, pero lo hizo.

-¿Te puso las manos encima? No se atrevió a hacerlo

y tampoco estuvo aquí bastante tiempo.

Yo no diré nada si tú haces lo mismo.

Será mejor para los dos.

Lo sé. El califa nunca sabrá nada.

(LLORA)

¡Echar el ancla!

(FORCEJEAN)

(FORCEJEAN)

Tráelo aquí. ¡Tráelo aquí!

¡Quieto!

No, no, no. Para, para.

Todo ha sido culpa mía. Todo ha sido culpa mía.

Es mía. Quiero decir, nuestra.

Si no le hubiéramos engañado no estaría ahora

en la situación que está.

Nosotros le dejamos que pusiera el opio en el té.

Está bien, tranquilizaos y explicádmelo.

Ha sido un error nuestro,

pero lo hicimos por el bien de Zenebi.

Zenebi sufre de insomnio.

Echamos opio en el té pensando que dormiría mejor.

Sois unos excelentes drogueros, ¿verdad?

(AMBOS) Sí.

Muy bien.

Quiero decir, estupendo para los peces.

Comerán tres veces más. Cogedlos.

-Con que salsa especial marinera, ¿eh?

La próxima vez tendrá más sabor porque los peces serán más gordos.

-¡Seguid con la ejecución!

¡Esperad! ¡Alto!

Perdónalos.

Agradeced a la hermosa Sherezade

que vuestras vidas hayan sido salvadas. Soltadles.

(REFUNFUÑAN)

Dadles agua y pan para una semana. Nada más.

Vosotros dos, subid también al bote.

Podríamos ayudar a traer las provisiones.

Sería más rápido. Está bien, pero solo tú.

¡Los del bote! Os olvidáis de esto.

(Risas)

Dame ese remo. Lo voy a romper en tu cabeza.

No hagas eso, Simbad. Seremos tus criados.

Te serviremos siempre, siempre, siempre.

Casi siempre.

Todavía podemos salvarnos. Tú eres un marinero muy experto.

Tengo sed, dame ese pellejo.

¡Maldición, es agua salada! Estamos perdidos.

No, espera momento.

¿Recuerdas cuando dijo

que yo podía ayudar con las provisiones?

Aproveché para coger algunas cosas destinadas para Zenebi.

No sé lo que es, pero no está mal.

Toma, pruébalo tú. Ya lo probé.

Bueno, no podemos perder tiempo si queremos llegar a la costa.

Coged los remos.

¿Listos? Listos.

Así.

¡Eh! ¿Qué haces, idiota?

Deja el agua en el mar, no encima de mí.

¡Remad! Remamos.

¡Con ritmo!

La técnica lo es todo.

¿Por qué no seguimos al barco, Simbad?

Porque ellos van al norte y nosotros hacia el oeste,

la tierra más próxima.

¿Y qué tierra es esa? La península de Qatar.

¿A qué distancia está? No muy lejos.

Dentro de un rato decidiré

qué turnos vamos a hacer para aprovechar nuestras fuerzas.

Espero que lleguemos.

Vaya, vaya, vaya, vaya. Cuando volvamos a Bagdad,

lo primero que voy a hacer va a ser buscar a aquel hombre,

al cerdo del tabernero.

Toda la culpa es suya y en cuanto le vea le mataré.

Sí, señor. Sí, sí.

Y yo quiero que me las pague el eunuco.

Es un poco grande, pero ya encontraré alguna forma,

¿te apuestas algo?

¿Y tú?

¿No quieres vengarte de nadie, Simbad?

¡Bamán, cambia el remo al otro lado! Está bien.

¡De prisa! Espera un momento, espera.

¿Es que tienes que hacerlo todo mal? Lo estoy tratando.

¡No salpiques tanto! ¡Ponte a trabajar!

Bueno, ¿cómo va la cosa? Bien, no sé.

¿Te has olvidado de que es Bamán? ¿Listos?

Daos prisa, ¡vamos!

A ritmo, así. (GIMEN)

(GIMEN)

Se fue.

Ya no hay nada que hacer.

Yo no veo nada.

Ni yo. ¡Eh!

Hemos llegado a la corriente de Faloman.

¿Y a dónde nos llevará?

Pues no lo sé.

Ninguno ha regresado para poder contarlo.

No os molestéis en remar más.

Estoy cansado.

Quiero dormir.

No hagáis ruido, ¿entendido?

¿Me dejas que te diga algo?

(TODOS) No nos molestaremos.

Uy, ¿qué ha sido eso?

Una ola.

¡Pero si ahora no hay olas!

Habremos tropezado con una ballena o con algún otro monstruo marino.

Vaya, siempre está de broma.

¿Por qué no os calláis y os dormís de una vez?

(GRITA)

¿Qué pasa? ¿Qué pasa?

¡Eh! ¡Ese es el barco de Hassan!

¡El barco en el que me pasé tres años navegando!

Así que es aquí donde se acaba la corriente

y también los barcos. Y nosotros.

¡Cállate!

En mi vida he estado en una isla tan pequeña.

Este es un barco de guerra egipcio.

Los remeros eran esclavos que iban encadenados.

Hay alguien ahí.

Es mi antiguo capitán, Hassan.

Ahora comprenderá porqué no me fío del mar.

(GRITA)

¡Una piedra de pedernal!

Parece como si quisiera encender algo antes de morir pero,...

¡Firuz, ven aquí, mira!

¡Qué maravillosas telas! ¡Somos ricos, ricos!

Y huele este perfume. ¡Todavía conserva su olor!

(ESTORNUDA) ¡Y aquí hay un arcón!

¿Será un tesoro?

¿A ver?

¡Hemos encontrado un tesoro!

¡Un tesoro, un tesoro!

¿Pero dónde comeremos?

Estamos rodeados del mar, que está lleno de hermosos pescados.

La comida no es problema.

¿Entonces por qué la playa está llena de cadáveres?

A lo mejor no les gustaba el pescado.

¡Ah!

¡Simbad, Simbad!

(SILBA)

¡Ahí está!

¿Pero qué pasa? Estás empapado.

Claro, me acabo de bañar. ¿Otra vez?

¡Pero si te bañaste a bordo!

Tú debes ser un maniático de la limpieza.

Terminarás con reumatismo.

Mira, mira esto.

¿Lo encontrásteis en el barco chino? ¿Chino?

El que está ahí, con la cabeza de dragón.

Sí, pero ¿por qué sabes qué es chino?

Los vi en China, eso contiene pólvora.

¿Tienes con qué hacer fuego? Sí.

Venid, os lo enseñaré.

Enciende ahí.

Bueno, ¿y ahora qué?

¡Vamos, detrás de esas rocas!

¿Por qué? ¡Deprisa!

La verdad, no entiendo a qué viene tanta prisa.

¿Quieres hacer el favor de venir aquí?

¡Firuz! ¡Se me olvidaba decir...! ¡Agáchate, Bamán!

(Explosión)

¡Firuz!

¡Firuz! ¿Estás bien?

No lo sé.

¡Vamos, arriba!

(GIME) Voy a darme un baño.

(RÍE)

¡Oh! ¡Oh!

¡Ay! ¡Socorro! ¡Ay!

(Cohete)

El aire caliente tiende a ir hacia arriba.

Si se pudiera arropar y mantener la temperatura,

el calor de dentro haría que...

no sé traducir esta palabra.

Es inútil, Simbad.

Hemos buscado por todas partes.

En esta maldita isla no crece nada.

No hay señales de agua dulce.

Y tampoco llueve.

Y todos los sedales que hemos puesto

no han producido una mala sardina.

Y no hemos encontrado nada comestible.

Y tampoco bebestible.

Nada de nada.

¿Por qué me lo decís?

Porque ahora sabemos lo que nos espera.

Sabemos que tenemos que morir.

¿Y qué? ¡¿Y qué?!

Tenemos una solución.

¡Ven! ¿Ir? ¿A dónde?

Tus amigos Firuz y Baman te dirán lo que han planeado

para salir de esta situación.

Si tienes la bondad de seguirme ...

Cuidado donde pones los pies.

¡Oh! ¡Oh!

¿Sabes lo que es esto? Es hachís.

Te adormilas y sueñas cosas preciosas.

Sí, pero al despertar todo sigue igual.

Si tomas un poco más nunca te despiertas.

Duermes y sueñas sin parar.

Pasas del sueño a la muerte sin saberlo,

¿no es magnífico?

No, pero como solución podría funcionar.

¿Entonces? Adelante.

Bravo.

Relájate

Primero has de formular un deseo,

algo que siempre hayas deseado hacer o tener.

Entonces parecerá que se hace realidad.

Me gustaría poder, me gustaría ver a Sherezade

una vez más.

Tan hermosa, tan despiadada...

me gustaría poder contarle nuestra muerte

y verla herida y humillada por una vez.

Me gustaría poder volar,

sí, para llegar a Bagdad.

(GRITA) ¡Cuidado con lo que haces, estúpido!

¡Terremoto, terremoto!

¡No digas tonterías sobre terremotos!

Lo que pasa es que eres un patoso. ¡Me van a salir ampollas!

¡Ascender! Esa es la palabra que no sabía traducir.

(GRITAN)

El aire caliente sube

y si puedo encerrarlo

y mantener una temperatura constante

el globo me hará ascender a mí también.

¡Bajad de una vez!

¡Esto es lo que quería encender!

¿Y qué vamos a hacer ahora?

Vamos a coger toda la pólvora que podamos.

¿Pero para qué vamos a hacer eso?

Nos la llevaremos con nosotros en el globo.

¿No vamos a dejar el tesoro aquí, verdad?

No, os lo podéis llevar.

¡Vamos!

¡Ya está todo!

¡Eso, eso!

¡Espera! ¡Sí, sube, venga!

Toma, Simbad. ¡Vamos, arriba!

Gracias. ¿Estáis preparados?

Sí, sí, claro.

(GRITAN) ¡Sentaos!

¡Y agarraos fuerte! Nos agarramos.

Nos agarramos fuerte. (GRITAN)

¡Ay, que me mareo!

Ostro. ¿Qué has dicho?

He dicho ostro.

Es un viento del sur.

Es el mejor viento, nos empujará hacia el norte.

Solo nos desviará unos pocos puntos.

¿Queréis dejar de hacer el vago y levantarnos ya?

¡Me hacéis falta para atizar el fuego!

¡Vamos!

(GRITAN)

¡Que se cae! ¡Que se cae!

¡El agua! ¡Qué vamos al agua!

(GRITAN)

¡Sopla!

¡Dale aire, dale al aire!

Coge el fuelle.

¡Coge el fuelle!

Dale, más deprisa.

¡Más deprisa!

¡Así, así, muy bien!

¡Ay qué susto! ¡Madre mía!

¡Ay! ¿Qué te pasa?

Vamos, Bamán, deja de hacer el idiota.

¡Ay, Simbad, que se ha desmayado!

¡Vamos, arriba, arriba!

¡Qué mala cara tiene!

Dale un poco de aire.

Sí.

Mejor con el fuelle.

No se despierta.

Probaré con el té.

(GRITA)

¡Ese es el té que tiene hachís, idiota!

(RÍE)

Sí, tiene razón.

Siento haber tirado de esta cuerda. ¡Déjala!

No, es mejor así. Ahora sabemos cómo bajar.

Vamos rápidos, ¿eh?

¿Verdad que es precioso?

¿El qué es precioso? Sentirse como un pájaro.

¿Y quién se siente como un pájaro?

¿Podrías imaginar ver el mar desde aquí?

¡Mira aquel barquito tan mono!

(Sirena)

¡Eh, mirad!

(Explosión)

(Gritos)

Dame una, Bamán. Ahora mismo.

Ve a buscar a Sherezade.

¡Ahora voy! Yo voy contigo.

A la princesa la dejamos en Bagdad. No está a bordo, puedes creerme.

¡Quita de en medio!

Lo veremos. Abu, Valky, venid aquí.

Vosotros sois dos buenos luchadores,

especialmente cuando lucháis juntos,

quiero decir, cuando lucháis juntos contra uno.

Ahora lucharéis uno contra uno.

¿Quién va a luchar contra ti?

-¿Yo o él?

No, no.

No me habéis entendido.

Lucharéis uno contra otro y lo haréis bien

porque el perdedor volará en pedazos gracias a esto.

(RÍE)

¡Bien hecho! ¡Buen comienzo!

(JADEAN)

(GIME) Ten piedad, sálvame.

¡Alto!

Bazafa luchará contra Valky.

Y trata de ganar si quieres librarte de esto.

(GIMEN)

(RÍE)

(GRITA)

Ten piedad, señor, piedad.

La tendrás.

Creo que he cambiado de idea.

El que morirá será el ganador.

¡Oh, no! ¡Perdóname, señor!

¡Todos al agua!

(Explosión)

Por una vez en su vida ha dicho la verdad:

no hay nadie bajo cubierta.

¿Pero qué les ha pasado a todos?

¡Podéis subir!

¡Said, ven!

Mucho gusto.

¿Me permites?

(RÍEN)

¡Qué gran negocio! (RÍE)

(Risas)

¡Mis perlas, mis diamantes! (LLORA)

¡Yuju! (RÍE)

El viento nos favorece.

(Tambores)

Noble visir, traigo grandes noticias para el califa.

Las tropas reales han llegado hasta la costa oeste de Bengala.

El populacho se ha rendido y está esperando

la llegada del sultán.

-Que Alá te bendiga.

Me alegra poder anunciárselo a nuestro soberano.

-Pero ahora no.

-Su alteza no desea ser molestado.

-Pero le llevo noticias de una clamorosa victoria.

Creo que me escuchará.

-No he ordenado tu presencia. ¡Fuera!

-Señor, no deseaba molestaros.

-¡Fuera!

Enviaremos mensajes a todos los sultanes.

Les informaremos de esta noticia

y en el futuro Persia estará gobernada más convenientemente.

-¿Qué ha pasado?

-Tú eres el nuevo sultán de Bengala, ¿entiendes?

-Claro.

-Sí, sí.

A ver el perfil.

¿Cómo te llamas?

Sherezade. Mi padre era...

No he preguntado sobre el gusano que te engendró.

A ver el resto.

Date la vuelta.

Date la vuelta, deprisa.

Ahora despacio.

Tienes que aprender una cosa y aprenderla rápidamente.

Hablarás y te moverás solo por orden mía. ¿Entendido?

¿Sabes danzar?

-Sí.

-¿Qué clase de danzas? -Todas.

Chinas, egipcias, indias...

-Llevadla al harén.

Quiero que esté preparada siempre para bailar para mí.

En cualquier momento.

Y ahora, al bazar, de incógnito. Quiero ver a las recién llegadas.

(DIVERTIDOS) ¿Sabes lo que te digo?

Que el darse un baño no es una cosa tan terrible como me habían dicho.

El contacto con el agua es agradable.

Eso ni siquiera era agua, era vapor.

El vapor está hecho de agua. Y a mi cuerpo me gusta.

La limpieza es lo mejor después de la riqueza.

¡Y nosotros somos ricos! -¿Masaje, señores?

-¿Un afeitado? -¿Un depilado?

(AMBOS) ¡Todo lo que tengáis!

-Pasen por aquí, señores.

(RÍEN DIVERTIDOS)

-¿Y usted, señor? Afeitado.

Enseguida, señor.

Pero lo quiero total, hasta el último pelo.

-Los señores Asen y Serembid.

Suave como el culito de un niño.

(RÍE)

-Estoy preocupado, Asen.

Muy preocupado, de veras.

-¡Tú! ¿Por qué no haces la reverencia como los otros?

El parecido es asombroso.

-El parecido es asombroso si no tuviera esa barba.

-¿Te vas a afeitar? Sí, ¿por qué?

Cuando termines ven, tenemos que hablar contigo.

-No lo puedo creer. -Es asombroso.

Deprisa.

Puede ser interesante.

Dicen que en ningún hogar debe faltar una mujer así,

¿la compra?

No les cuento camelos, señores. No tengo por qué.

Como pueden ver este es un artículo que se vende por sí mismo.

Observen, bueno señores.

Esta maravilla es tan inteligente como hermosa.

Conoce bien todas las danzas, poesía, pintura,

y las artes sublimes del amor.

A ver, señores. La primera oferta.

-3000 dinares.

-3500.

-3600.

-No les voy a decir que sabe coser porque mentiría,

no sabe pero sus otras virtudes... -4400.

-4500.

-4600.

-Vamos, señores, es un precio tirado para una criatura tan divina.

Pero si darían 10.000 dinares por ella hasta en un sitio

tan miserable como en Vasora.

-5100.

-5200.

-5300.

Sigan, por favor, señores.

Las ofertas comienzan a ponerse... -5400.

-5500.

-5600.

-5610.

-¡Vendida!

-Eso es injusto.

-Ofrece solo 10 dinares más y se marcha con la mercancía.

-Es una estafa.

-Nobles señores, por favor, les aseguro que...

-Esto es un robo. Recurriré al califa.

-¿Le conocéis?

-No hace falta conocerle para obtener justicia.

(RÍE)

-Basta ya, señores. El negocio se ha cerrado.

-¿Con que cerrado, eh? Yo digo que es una vergüenza.

Uno por aquí. Bien, muchacho.

Uno por acá.

Tú casi me abres la garganta con esa navaja.

-Señor. Bueno, no seamos enemigos.

Paga tú, Baman.

Pero tú tienes dinero. ¿Has terminado?

¡Ya está bien! Vamos.

Queríamos hablar contigo, ¿recuerdas?

Por eso me voy.

Ya he tratado bastante con gente como vosotros.

Ha sido suficiente.

No, espera, hay un malentendido.

¡Al bazar!

¡Al bazar! ¡Al bazar!

(AMBOS)¡Al bazar!

-Observen este milagro, señores,

recién llegada de las cándidas orillas del Golfo Pérsico.

-Es hermosa.

-No pueden dejar marchar esta joya por 8000 miserables dinares

que no es ni la mitad de su valor.

Su cara recuerda la de las diosas egipcias.

Sus pies hacen avergonzarse a las más finas sedas.

Nobles señores, ¿será posible que nadie

se haya atraído por esta fragancia del mar?

¿O es que quizás sois todos un poco sordos?

Vamos, vamos, señores. ¿Qué me ofrecen?

Vamos, señores, anímense.

-10.000.

- No, está no me la van a quitar. A mí no. ¡15.000!

-Ofrecen 15.000. ¿Hay quien dé más? -20.000.

-¡Vendida! -¡Oh!

(Risas)

-¡Fuera el califa. Muerte al tirano!

Libertad para las masas esclavizadas de Persia.

¡Muerte al tirano! ¡Eh! ¿Qué estás haciendo?

¿Cómo te atreves? Dejadme.

Soltadme.

¡Simbad!

¡Simbad!

¡Simbad!

Idiotas, ¿qué estáis tratando de hacer conmigo?

¿Queréis soltarme? ¡Que me sueltes he dicho!

Estaos quietos, soltadme inmediatamente.

¿Qué hacéis? ¡Soltadme!

Ahí está, que Alá tenga piedad de nosotros.

¿Qué le habrá pasado?

El baile de san Vito.

Idiota, eso no se ha inventado todavía.

Venga, vamos.

Arriba.

Este tiene que ser el último. Tiene que serlo.

No podrá sobrevivir a otro ataque como ese.

Tú espera que mientras está sin sentido.

Nadie salvo lo que estamos aquí debe saber la medicina

que se le ha dado.

Vamos. Vamos.

-Hasta ahora ha funcionado.

-Sí, pero ¿dónde está el verdadero califa?

-En la posada del té de las tres hojas, ahí está.

Me enteré por el dueño de los baños.

Esos dos imbéciles siguen creyendo que es Simbad.

Date prisa. -¿A la posada?

-Pues claro, ya sabes lo que tienes que hacer, no tengas miedo.

Ahora no podemos echarnos atrás.

-¿Y Simbad? ¿Seguirá adelante?

-Todavía no lo sé, pero apostaría que sí.

-Un, dos. Un, dos. ¡Alto!

Patrulla, izquierda.

Alteza...

Patrulla. Derecha.

De frente.

Cerdos, marranos, me han tapado la nariz

y me han obligado a tragar yo no sé qué.

Luego pierdo el sentido, me ponen algo debajo de la nariz

y me encuentro con una camisa de fuerza.

¿Qué es esto, un manicomio? ¿Qué queréis de mí?

Quería decírtelo allí los baños. ¿Decirme qué?

Que te pareces a alguien o que alguien se parece a ti.

¿Y por eso me ponéis una camisa de fuerza?

A lo mejor te gustaría saber a quién te pareces.

Está bien, está bien.

Bien, pues huele esto antes de que te lo diga.

(FORCEJEA)

Malditos mendigos.

Miserables.

Si no me soltáis inmediatamente...

¿Pero os habéis vuelto locos?

¿Locos?

Luchas como una vieja, no como un hombre.

¿Sabéis quién soy yo?

Firuz si lo sabe pero tú pareces haberlo olvidado.

Tienes las ideas confusas.

Tranquilo, Simbad, te explicaré lo que...

¡Oh, muy glorioso califa!

-¡Escúchame! ¿Está contigo la guardia?

Quiero que a estos dos los decapiten inmediatamente.

-No, señor. Toda la ciudad está revolucionada

y debéis estarle agradecido a estos dos caballeros que os libraron

de una multitud nada agradable. Sería una gran locura

el abandonar la posada en este momento.

-¿Pero por qué están amotinados?

-Ya conocéis las masas, señor. No son de fiar.

Debéis de gobernarlas con una mano mucho más dura.

No debéis darles ocasión a que levanten su feas cabezas,

debéis decapitarlas antes.

-Sí, tienes razón, les decapitaré.

-Claro, tan pronto haya retornado la calma.

Tened, tomad esto. Es vuestra poción.

Bebedla y cuando despertéis todo habrá pasado

y podréis tomar en vuestra mano la cimitarra de la venganza.

-Sí, sí. Pero la cimitarra, traedla ahora.

El arco... También.

Y...

¿Queréis saber si podéis contar conmigo?

Pues aún no lo sé pero si lo hago

no será para salvar a Persia como decís si no solo porque...

Solo porque Sherezade está aquí. Piensa en el riesgo.

Piensa en el premio.

Sí, sí, esta podría ser la respuesta a todo.

Si tuviera la otra mitad en mis manos...

¿Dónde estará la caja que la guarda?

Solo puede referirse a una.

La que hay en la sala del trono del califa.

El problema está en que la llave la tiene el visir

y no sé cómo podríamos quitársela. Ni llave ni visir.

Lo único que hay que hacer es dejar que Firuz y Baman

se encarguen de ello. ¿Esos dos?

Te los garantizo.

Y ahora enséñame el palacio.

Si he de reemplazar al califa

será mejor que sepa la distribución de las habitaciones.

Sí, claro. Pues vamos.

Empecemos por el harén. Tú sí que entiendes la vida.

¿Sabes dónde está? Si lo supiera ya estaría allí.

(RÍE)

Debes ir delante de mí, por allí.

Luego gira y baja las escaleras.

-Sublime califa, te ruego... ¡No me molestes más! ¡Fuera!

-Tenemos que actuar deprisa.

-Sí. Pero con serenidad.

-Lo hiciste muy bien, muchacho.

Saca tu lente y aparenta indiferencia.

Pero dónde está.

Al otro lado de la fuente.

Espérame aquí. Simbad, no te delates.

Princesa.

¿No tienes nada que decirme?

Solo he de hablar cuando tú me ordenes, señor.

¿No fue esa la orden que me diste?

Sí, claro. Siéntate.

Sé que en tu viaje tuviste algunos desagradables incidentes.

Por lo menos, eso me han dicho. Un marinero osó acercarse a ti.

Me he enterado que le perdonaste, ¿por qué?

Aún no lo sé. Por piedad, quizás.

Me han dicho que se parecía a mí.

El parecido era notable, en efecto.

De todas formas, tu generosidad fue inútil.

Han encontrado un bote con tres cadáveres dentro.

¡No!

¡Hassam, hoy quiero verla bailar!

Sublime califa, todavía no es posible.

Sí lo es. Falta la música. Hay que ensayar.

Yo estoy lista.

Está bien. Que sea lo antes posible.

¿Te sientes mejor?

Me siento muy bien, ¿por qué? ¡Silencio! ¡Silencio!

-¡Shhh!

Es un candado del tipo 12.

Es fácil.

Por favor. Bueno, vamos allá.

¿Por qué cierras?

Por si la guardia sospecha al ver que esta puerta está abierta.

Será mejor que tomemos precauciones.

Tú, cierra la ventana. Y tú la otra ventana.

Deprisa, pueden venir en cualquier momento.

¡Uy, este modelo no lo he visto nunca!

No importa.

¡La guardia! (GRITAN NERVIOSOS)

¡Corre, corre! ¡Suelta, bruto!

(CASI ESTORNUDA)

Ahora tendremos más tiempo. Deprisa.

¡Estate quieto!

Oye, ¿y si probamos con esto? Debes estar loco.

Es la alarma. Están robando el arca.

-Cierto, ¿pero cómo han podido abrirla?

Están en juego nuestras vidas. Llama a la guardia.

¡Ay! ¡Maravilloso! ¡Maravilloso!

No he visto nunca nada igual.

Con que esta es la solución del misterio.

(GRITAN)

(AMBOS) ¡Socorro, socorro! ¡Sáquennos de aquí!

-¡Viene otra vez la guardia! ¡Huyamos!

¡Me ahogo! ¡Socorro!

Espera, van a morir de todas formas.

(AMBOS) ¡Socorro, socorro!

(Música)

(Música)

(Música)

(GRITA ENFADADO) ¡Fuera, fuera de aquí!

¿Cómo te atreves a entrar mientras estoy viendo bailar?

¡Haré que te dejen ciego!

-Los sultanes, los emires y el pueblo han decidido tu suerte,

Shahriar. Yo soy el nuevo califa de Persia.

¿Esa es tu forma de administrar justicia?

Califa Shahriar, tu reino ha durado demasiado.

¿Tú quién eres?

Somos hermanos. Soy tu hermano gemelo, Shahriar.

De acuerdo con las leyes del estado, uno de los dos

tenía que desaparecer. Pero nuestro padre

quiso que yo sobreviviera y dejó la prueba de mi identidad.

(GRITA ENFADADO) ¡Persia solo tiene un trono!

-¡Guardia!

Bueno, ya lo ves. Tu vida está en mis manos.

Puedo matarte, pero no quiero hacerlo.

Lo único que quiero... ¡Ah!

-Tu dinastía ya no gobernará la vida de Persia.

En el nombre del país, asumo plenos poderes.

(Gritos)

(Risas)

(RÍEN)

Se olvidaron de la cuerda.

De forma que cuando se fue de la habitación el noble Hassam...

¿Cómo volvió a entrar Shahriar en el castillo?

Fuimos idiotas. No hay nada milagroso en eso.

Le dejamos solo en su cuarto en la posada.

Tan pronto volvió en sí, tiró la puerta abajo y se fue.

Pero todo resultó bien.

Simbad, ¿por qué no les mandas un recado a Asen y Serembid

para que lleven la regencia hasta que volvamos?

No volveremos nunca. Pero tú querías volver.

Sí, pero ya no es posible.

He estado pensando en las chicas de los harenes.

La esposa del califa las despidió a todas.

Venga, ¿es que no puedes pensar en cosas serias?

¿Te acuerdas de la puerta de la trampilla?

Sí.

Suponte que ponemos dos tablas. ¿Para qué?

Y que abrimos la caja sin caernos abajo.

¿Volvemos a Bagdad?

¡Sí! (RÍE)

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