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Bienvenidos al programa 122 de Bego Super Tupper.
Y como siempre, gracias por seguirme a las más de 50 followers que ya somos,
¿eh? En este canal, donde hacemos recetas que aguantan bien en un tupper.
¿A qué es super?
Veréis, mañana cumple 26 añazos la luz de mi vida.
Mi hijo Miguel.
Carla, hija, que si ves esto ya sabes que a ti te quiero casi igual, cariño.
Así que voy a preparar su plato favorito.
Albóndigas a la Bego.
Todo bien mezcladito, ¿eh? Y empezamos a hacer las albóndigas.
Mi hijo Miguel cuando era pequeñito se metía a comer en la cocina y me ayudaba.
Me decía, mamá, nene, comer pelotas. ¡Qué rico!
Hace dos años que se fue de casa.
Oye, parece que fue ayer, ¿eh?
Ay, los hijos.
Carla, mensaje, señal.
Hija, que no hay forma de que me cojas el teléfono. Voy para tu casa, que me
acaba de llamar el de la caldera.
Claro, porque al tener el sistema de ventilación cruzada, el espacio mantiene
la termodinámica.
Buenas, ¿qué tal?
¿Me disculpáis un segundo?
Oye, que si quieres te espero y vamos juntos a la oficina.
Ni de coña.
Pero ni una palabra de esto a nadie, ¿eh?
Además, hoy me voy a quedar teletrabajando mis cositas.
Vale.
¿Te importa que estoy en una col?
Sí, sí.
Sergio. Dime, dime.
Nada, que esta noche hay una fiesta en casa de mi hermano.
Pásate y así conoces a chicas de toda.
Venga. Perdón, ya estoy.
Que era la limpiadora.
No, no, no.
Va, que es tu madre.
¿Qué tal, cielo?
Hola, mamá.
Hola, preciosa.
Madre mía, ¿cómo te has puesto?
Sí, sí, sí. Aquí estamos haciendo galletas para esta noche.
¿Orégano en las galletas? Sí, sí. Sí, van a quedar tremendas.
Miguel, mañana por tu cumple, ¿por qué no venís un poquito antes? Así ponemos
el Belén juntitos, como cuando erais pequeños. Vale, vale, vale, sí, sí. Pero
ahora mismo no puedo hablar, que tengo que seguir amasando. Venga, chao.
Hola. Buenos días, qué puntualidad.
Entonces está mi hija en casa.
Sí, sí, está en una cola.
Tanta cola y no es capaz de hacer una cola su madre. Vamos a ver la caldera.
Venga, vale, vamos a ver la caldera.
Esto es... Esto es un problema que tiene en el pan.
Nel. Me imagino que esto lo cubre el seguro.
¿Papá? La vieja, por Dios bendito.
Tápate que está aquí el perito.
Bueno, yo me voy ya, ¿vale? No, pero ¿y el parte?
¿Qué parte?
Pues el parte, hombre, el parte.
Ah, no, es un parte mental.
Bien, bien.
Hay que ahorrar papel. Bien.
¿Tienes tiempo para tomar un café?
No, es que estoy en una cola. Pero ya que estás aquí, ¿te puedes llevar la
ropa sucia? Por fin. Gracias.
Antes solo eran las camisas, pero ahora esto me parece demasiado, vamos.
Si es que la pobre no tiene ni tiempo para poner una lavadora.
Fíjate que esta mañana estará trabajando sin pantalones.
Desde luego.
Una bolita por aquí.
Gracias, mi amor.
Más bolitas por aquí.
Una bolita por aquí.
Están tremendas, ya lo verás, ahora me lo dicen.
Fia. Un éxito de dos golas.
Una bonita.
Vale, muchas gracias.
¡Feliz cumpleaños!
A Miguel le encanta mi tarta de queso.
A Carla le dan gases.
Pero bueno, un día es un día.
Pero, queso más de las roces. Sí, sí, cariño, ya voy.
A ver, Carla, deja de comer que suene María. Pues dile a esa zorra que me he
comido sin callista.
A ti también te voy a comer.
Vale.
A ver si les ha pasado algo.
Que saldrían de fiesta, mujer.
Pero ¿cómo puedes comer sin los niños?
Habrán estado toda la noche viviendo. Si la culpa es mía por decirles que
vinieran antes.
Ahora seguro que están estrellosos y todos muertos.
Pero no digas tonterías, amigo, por favor.
Ay, Agus.
Una madre siente esas cosas.
Bueno.
Voy para allá.
Toma. Que les he preparado un caldo por si los encuentras con hipotermia. Te
faltaba. El tema que nos dan Platón. Venga, tira.
Eh, eh, sí, sí.
Esas grietas son estructurales.
Así que el seguro no se va a poder hacer cargo. Lo siento.
Y este asesor no está molgado. Me voy a bajar andando.
¿Miguel?
¿Cómo es posible que seáis tan irresponsables? Malos hijos.
Son las cuatro de la tarde.
Ay, papá, por favor, no grites que me duele la cabeza.
Y a mí me duele el alma. Vuestra madre lleva cocinando para vosotros dos días.
Menudo sustraves, dado por Dios.
Es que no sabes la que se lió aquí anoche.
Mira. Mira lo que me regalaron los colegas.
¿Qué es esto?
¿Coño? ¿Un curso en el cordón, hombre, de París?
Bueno, hombre, por fin vas a aprender a cocinar de una escuela francesa, quiero
decir.
Agustín, perdone que ha sido imposible despertarlos.
Dios te salve María, llenares tu gracia. El Señor es contigo, bendita tú eres.
¿Están bien?
Llego. Agus, ¿están bien? Sí, están bien. Bueno, menos mal que he traído los
tuppers. Estaban famélicos.
Saludad a vuestra madre. Hola.
Hola, mamá. Perdónanos.
Hola, hijo. Feliz cumpleaños, cariño.
Oye, ¿por qué no os venís esta noche a cenar?
Es que está todo hecho un asco y tengo que limpiar.
¿Y mañana? ¿Qué voy a hacer cocido?
Enferiarte abajo.
Vego, ahora voy yo para casa y cenamos pronto.
Que al final no hemos comido.
Vale. Un beso.
Carla, por favor, no te pases con la tarta que luego... En fin, hasta luego.
Adiós.
Es que son buenísimos, viven para vosotros.
Buenísimos los tuyos, que no dan la brasa.
Ya.
Casi como si no existieran, ¿verdad?
Tía, que la tarta es para mí.
A mí no ha sido antes.
Ya tenemos los garbanzos en remojo.
Cortamos las hojas verdes de la con.
Es mi niña.
Esto es un acontecimiento mundial, amigues. Tengo que contestar.
Perdonad.
Hola, Carla.
Justo me pillas en una call, pero dime, cariño.
¿Carla?
¿Hola?
¿Mamá?
Perdona, que es que me he sentado encima del móvil y se ha debido marcar sin
querer. Vaya, ¿para una vez que me llamas?
Oye, que te dejo, que es que llevo tarde al pádel. Pero tú no tenías que
trabajar.
Sí, pero por eso, porque es con clientes. Es puro networking.
Venga, musito, chao.
He planchado toda la ropa porque habíais dicho que venía.
Vengo. ¿Estás bien?
Espera.
Espera. ¿Estás en directo?
Los niños, que son para matarlos.
Es un decir, Sombra.
Me ha llamado sin querer.
Peor. Me ha llamado con su culo.
Con el culo a su madre.
Bueno, por lo menos te ha llamado.
¿Sabes quién me ha llamado a mí?
Miguel.
Que quiere comer con nosotros.
¿De verdad?
Sí.
¿Cuándo?
Este jueves.
¿Por qué no me ha llamado a mí?
Hijo, el jueves vamos a Madrid para un chequeo de tu madre.
¿Podrías comer con nosotros?
Este jueves... Está muy degustada, después de lo que cumple.
Ya.
Vale, vale, papá, pues... Pasaos por el mercado y comemos algo por aquí cerca.
Qué alegría me acabas de dar.
Estupendo, hijo.
Entonces toca reparto de lavandería. Que no, coño. ¿Qué comemos con Miguel?
Te la reparto de tupper, entonces.
Mira que se toca huevos. Anda, reparte.
Que te encanta.
Hombre, pintan oros.
Ala, cinco minutitos y te hago la otra.
Tú no estás para corse aún, ¿no? No, solo peinar, que he quedado con mi hijo
a comer.
Milena, pásala seca.
Seca.
No entiende ni papá de español. Acaba de llegar y anda más perdida.
La tengo por horas.
Si os enteráis de algo...
La chica tiene tres niños.
Pobre muchacha. Gracias, Milena. ¿De dónde será la rubita?
Está matando a alguien y está aquí escondida. Te lo digo yo.
Tiene pinta de rusa. Bueno, o de polaca.
¿Tú? ¿Eh?
¿Tú? ¿Polaca?
Laca, señora guapa.
¡No, Milena! ¡No, no, no!
¿Te entiende?
Muy bien, Millenial.
¿Para qué llevas comida si hemos quedado a comer?
Mentira.
¿Y este?
¿Este es capaz de olvidarse que hemos quedado para comer?
No sé.
Vengo.
Toma, hijo, tu regalo.
Muchas gracias, guarda esto. Sois los mejores.
Hostia, hostia, hostia.
Esa tía es una influencer del copón. Os tenéis que ir. Toma, os tenéis que ir.
Por favor, que viene para acá. Necesito que vea bien mis bolas. Por favor, os
tenéis que ir. ¿No es que te va a avergonzar de nosotros?
No, mamá, que no es eso.
Así que en cuanto lo encuentre, os enseño a ver qué tal.
Hola, muy buenas.
Hola, ¿qué tal? ¿Qué tal?
¿Qué vendes?
¿Comida en bolitas?
Eso es, sí. Mira, te explico un poquito.
Mira, tengo de chocohuete, de pistachope, de patatún... No, gracias.
Pero quizás que me puedes ayudar. Porque estaba en busca de un puestetillo que
está por aquí.
Que es así como con cosas de punto.
Para allá. Muchas gracias, de verdad. Que vaya muy bien.
No es que se avergüence, mujer. Lo que pasa es que si están grabando, pues no
queda bien que estén los padres por ahí.
La última vez que nos llamó fue para llevarle trastos al punto limpio.
Bueno... Si le gusta reciclar al chaval. Ya, y si le deja, nos mete a nosotros en
el contenedor orgánico.
Oye, ya que estamos por aquí, ¿por qué no nos acercamos a ver a Carla?
No está descastada.
Seguro que está en una col. Que no, vas a ver lo contenta que se pone si la
invitamos a comer.
Entonces, las zonas comunes van a ir en vinilo reciclado color lima y las
habitaciones en gris piedra. Lo único, el color más que me han dicho es que lo
está teniendo como dos meses. Carla, Carla, Carla.
Si a Carla le quitamos la L y ponemos una G, ¿qué nos queda?
¿Carga? Correct.
Una carga sobre mis hombros cansados.
¿Los planes de la Masía Catalana?
Estoy con otra cosa ahora. Mis amigos catalanes tienen fosa en el canón.
¿Un trans?
¿Qué? Que el teletrabajo no te sienta bien.
¿Qué dices? ¿Me sienta genial?
¿Te sientas genial?
Mira, Carla, somos la Santísima Trinidad.
Dios, la cruz y el palomo.
¡Qué pequeñito que es, madre mía!
Mierda.
Fermín, viejo zorro.
¿No te ha llegado la transferencia?
¡Ay, qué suerte! Mira, ahí está.
Qué guapa que va. Tan planchadita.
Venga, llámala a ver si puede venir a comer.
¿Qué le has dicho?
Nada, nada. O sea, me preguntó el otro día qué estabas haciendo y yo le dije
que estabas teletrabajando en tus cositas.
Ya está.
¿Para qué le dices eso?
¿Has visto?
Ha puesto cara de que pasada es mi madre.
¿Y si me estuviera muriendo?
La mujer es que últimamente me muestro por todas partes.
Está aliada.
¿Lo ves?
Está aliada.
Anda, está con el perito.
Cinco años.
Cinco. Llevo trabajando para este carao que no me deja ni decidir dónde pongo
una ventana. Por supuesto que hago mis cositas.
Claro, claro.
Como vuelvas a decir algo, te corto las tuyas.
Llámala tú.
No. Llámala tú, que a ti te quiere más. Pero ella es tontería, mujer, pero...
¡Que la llames!
¿Y los niños, qué tal?
¿Los niños?
¿En qué hora se me ocurriría?
Si los hemecoso ahí abajo, pero antes de parirlos.
¡Para de desgraciados!
Relaja.
Relaja.
¡Hija!
¡Qué sorpresa!
Me hago caca.
¿Qué pasa? Sí, es que estaba viendo a un cliente por aquí cerca y me han entrado
ganas. Oye, ¿no puedes esperar cinco minutos? Tu madre ha ido al súper y ya
estará al caer. Es que voy fatal.
¿No eres capaz de dedicarle unos minutos?
Ya sabes cómo se enrolla.
¿Y de cogerle el teléfono?
Dime. A las siete no llego. Pilla pista para las ocho mejor. Tenga esta llamada
si la coges.
Bueno, que me faltaba, que me mandes callar. Papá, ¿qué estoy hablando? No,
que estás hablando conmigo, coño, ya está bien. Ahora te llamo, que es que mi
padre está histérico. No estoy histérico, estoy harto.
O sea, ¿de verdad la familia no significa nada para ti? ¿Pero qué somos?
¿Tus recaderos?
¿Tu tintorería? ¿Tu retrete?
En Navidades tenemos que hablar porque esto no puede seguir así.
Es posible que me salga un proyecto en Vaqueira y no pueda estar en Navidad.
¿Quieres decir que es posible que tengas un plan para irte a esquiar? No. O sea,
a ver, pues ya que voy probablemente esquie un poco, pero que la cosa es que
estos amigos quieren reformar su casa a pie de pista y hay que hacer PR.
¿Qué PR? ¿Qué somos, pollos? Public Relations, papá.
Bueno, da igual, que es que llego tarde. Va.
Venga, chao.
Vale, va.
Venga. Si te mando un WhatsApp... No le des más vueltas. Venga, vamos.
Vale. Mejor voy a llamar a mi padre.
He comprado langostino. De nochebuena se pone por las nubes.
Uy, ¿ha estado aquí la niña?
Sí, tenía un cliente por aquí cerca, pero se ha ido enseguida. Muy buena
suerte la mía, ¿eh?
¿Y qué se cuenta esa desprestada?
Le ha salido un plan.
Cree que no va a poder venir en Navidad.
Sí.
Hola, papá.
Hola, ¿qué tal? Tengo que contarte algo.
Dime, hijo. Del curso este de cocina de París. Ah, sí, el curso este. Pues solo
quedaban plazas para estas fiestas y no voy a poder ir a casa en Navidad.
¿Se lo puedes decir tu mamá?
Vale, yo se lo digo.
Gracias, papá.
Os quiero.
¡Mierda!
¡Que no me ganen ese buenani nunca más!
¡Nunca más! ¡Mira! ¡Estoy harta de ver sus caras! ¡Fuera!
¡Egoístas!
¡Egoístas! ¡Mira! ¡Si tiene la misma cara que tu madre de cara de huevo!
¡Fuera! ¡Ya está!
¡Asquerosos! ¡Fuera!
¡Harta me tenéis!
¡Egoístas!
Podemos devorar a los reyes.
Que además son rebajas.
¿La vida hacen reyes?
¿Que somos salvajes?
¿Los rendos?
De sorria.
No da cara, trae eso. Que no pega un ojo en toda la noche.
¿Los niños están bien?
Sí, están bien.
Pero parece ser que tienen planes mejores para Navidad que estar con la
familia. No me jodas.
¿Y Bego? Pues imagínate, porque Bego es de las que pone el Belén en octubre y no
lo pinta esta Semana Santa.
¿Lotería de Navidad?
No, gracias, no. Trae para acá, anda. Dame tres.
Yo no llevo nada, ¿eh? Ah, venga, ¿a usted en qué invito yo? Vale.
Suerte. Gracias. Gracias, gracias.
Como nos toque ya verás cómo esos cabrones aparecen volando. Ya te digo,
los hijos siempre pensando en ellos.
Pues sí, menudo son.
¡Vego! ¡Vego!
Vego, cariño.
Hay una forma para que los niños vengan en la vida.
Se me ha ocurrido algo.
Hay que engañarles un poquito, eso sí.
Póngales un cebo para que tengan ganas de venir.
Me paso la vida dándoles ganas de venir.
No, amigo.
Te pasas la vida deseando que vengan.
Pero para ellos nosotros somos un cero a la izquierda.
La idea es que seamos un cero a la derecha.
Para ser más exactos.
Varios ceros a la derecha.
Vamos a decir que nos ha tocado el gordo.
No.
Eso es muy rastrero.
Agus. Agus.
Es la niña.
Igual ha tenido un accidente y está ingresada.
Vale.
Contesta.
Hija, ¿cómo estás?
Mamá, perdona, es que es una emergencia. Que me manchó la camisa de Ralph.
¿Qué? ¿Quién es Ralph?
Loren, mamá, la camisa nueva. Aquí, el café hay que quitarlo en caliente, ¿no?
Mamá, no fastidies.
Bueno, va, dime qué hago.
Vale.
¿Tienes ahí la cafetera?
Sí, sí, sí.
Pues échate café calentito alrededor de la mancha.
¿Seguro? Segurísimo, hija.
Vale, vale, te pongo un altavoz, un segundo.
Empapa, empapa, empapa bien. Vale, empapa, empapa.
Venga, más, más.
Vale, un segundo.
Vale, ¿y ahora?
¿A qué ha desaparecido la mancha?
Pues a la... ¡Feliz Navidad!
Agus, lo de la lotería, que sí.
¡15.568, señoras y señores! ¡Ya tenemos el premio gordo!
¡22 minutos pasan de las 11 de la mañana!
El primer premio ha estado repartido entre las localidades de Guarromán, en
Jaén, Bustarviejo, Comunidad de Madrid. ¡Sí!
¡Madre mía, qué sorte hemos tenido! ¡Madre mía!
¿Nos ha tocado?
No, ha tocado en Bustarviejo. Está a 30 minutos de aquí. Vamos, no son ni 5
euros de gasolina. ¡Vamos!
¡Vamos, Bego!
¿Ya? ¿Qué llevas ahí?
Para celebrar el premio. ¿El champán? Para hacer este paripé con una deshidra,
¿vale? ¡Vamos!
¿Nos ha tocado el gordo?
Tengo la mentalidad de pobre.
¿Seguro que es por aquí?
Sí, vamos a ver. Vamos a ver.
¿Dónde será?
¡Ahí está!
¡Sí, sí, sí!
¡Gordo, ya es de aquí!
¿Qué haces, Diego? ¿Qué haces? Aquí está, aquí está.
La alegría es ensordecedora en este bar de la pequeña comunidad maravillosa de
Gustar Viejo, donde se han vendido 10 series del premio Gordo.
¿Ese no es Agustín?
¿Será cabrón?
No me lo puedo creer, no me lo puedo creer.
¡Ay, ha quedado genial!
¡Pero qué buenos actores somos!
Pero lo del beso no hacía falta.
¿Tú crees?
Pero si le das realismo. Ya. Bueno, venga, mándalo ya. ¿Ya? ¿Sí? ¿Sí? ¿Estás
familiar? ¿Sí?
¿Así tienes tiempo para verlo? Vale.
Venga.
Que tengo dos mil seguidores más.
Que ya tengo catorce mil. Ya.
Porque le dije yo a esa dónde estaba tu puesto. Si no, vamos, y ni me etiqueta
la tía. Anda, que te va a ir genial en el curso, ya verás.
Entonces, ¿qué?
¿Tu madre se ha tomado bien que no vayas a estar en Navidad? Mi madre está
encantada. ¿No ves que le he dado su don para la cocina?
Tú sí vas a ir a ver a tus viejos, ¿no?
Sí.
Sí, claro.
Carla, cambia.
Carla.
Repara. Muy bien, chiquitín.
Mira, Carla, he estado revisando los planos de la masía y he reparado en
algunos fallos que hay que cambiar.
Este porche lo quería aquí y ha cristalado.
Lo he puesto ahí para salvar esa encima y porque además así ahorramos en
materiales. ¿Y ahorrar en materiales para qué?
¿Para ganar menos dinero?
Carla, cambia. Carla, repara.
Y mete mucho dinero en materiales.
Que me quede currando otra noche, vamos.
Correct.
Es una llamada importante del banco.
Sí, ¿está ya la transferencia?
Pues no sé, mamá, lo que pueda.
Nada, no contestan.
Yo creo que ni lo han visto.
Me cago en... No han contestado al saldo familiar...
Desde el verano.
¿Desde este verano?
No.
El anterior.
Madre que los parió.
Que se ha ido a cuña.
Nada.
Nada.
Buenos días in the morning.
Chiquitín.
Café.
Qué bien sienta después de dormir diez horas.
¿Qué? ¿Cómo vamos?
A ver, Ciro, lo que me has pedido es imposible.
¿Imposible?
Esos son limitaciones de Lego.
De Lego son las casitas que haces tú, carajo.
Me ha colgado.
Manda narices que seamos millonarios y que no podamos avisarles.
Llama a Mr. Bolitas.
Ni se te ocurra dejar un mensaje. ¿Qué tienes, 80 años?
Mándame un WhatsApp.
Nada, no hay manera.
Ya sé.
Sí.
Carla.
Es tu padre que dice que mires el chat de la familia.
De verdad, es que lo que me faltaba ya.
Bueno, eso es algo importante.
No sé.
¿Qué?
Joder, joder, ¿qué? ¿Qué pasa?
¿Qué?
O sea... Bicho, hola.
Vas a flipar.
¿Dónde estás?
De camino al aeropuerto.
No te puedes montar en ese avión.
Prohibido, ¿vale?
Te recojo en una hora. ¿Pero qué ha pasado?
Mira el chat de la familia.
¿Tenemos chat de la familia?
Ay, Agus.
Me da cosa mentirles.
Que se fastidien un poco, que me la están haciendo pasar canuchas.
Mira, escucha, tú a todo lo que yo diga haces así.
Bueno, tú a lo facilito, que yo haré después yo todo, ¿eh? ¿Vale?
Tío, ¿cuánto les habrá tocado?
¿Te imaginas que es el gordo? Es que serían cien mil por cabeza.
O igual nos dan doscientos mil.
Si ellos ya tienen la vida resuelta.
Dios, ojalá.
Es que no vendría tan bien para montarme mi estudio.
Y a mí para montarme bien mi business.
Que ir al lado del de Paula es imposible. Hombre, normal.
La gente prefiere comerse un tapete de crochet a una bola de esas tuyas.
Les llamamos.
¿Estás tonto?
¿Y qué les decimos?
¿Que hemos cambiado de planes porque les ha tocado la lotería?
No.
Hacemos que no hemos visto el Watch y les decimos que hemos cambiado de planes
porque les queremos.
Eso es.
Somos lo peor.
No, tú eres lo peor. No, tú eres la peor. No, tú.
Ay, Agus, que ya están aquí.
Minervia, abre la puerta.
La puerta.
No, no, Patriciana.
La puerta.
¡Sorpresa!
¿Pero tú quién eres?
Peluquierra. Camarera.
Es que no habla bien el idioma todavía.
Pero que habéis venido, qué sorpresa. Sí, qué alegría, hijos.
¿Qué tal?
Hola, ¿qué tal?
¿Qué tal? ¿Qué tal?
Muy bien.
¿Qué tal? Anda.
Anda, mira, el pachagán del bueno. Sí, la he comprado yo, ¿eh? Yo he pagado la
gasolina, lata.
Así que has decidido venir a piar a casa, ¿eh, pajarraca?
Sí, o sea, no.
Que lo que me dijiste, papá, me tocó.
Que tenías mucha razón.
Bien. Muy bien.
Qué bonito te ha quedado el Belén, ¿no?
Sí, ¿verdad?
Pues este año lo he hecho yo solita.
¿Y todo esto?
Nada, que íbamos a picar alguna cosita.
¡Milerda, trae dos platos más, por favor!
Qué rico está todo, mami.
Sí, habéis gastado mucho en comida, ¿no? Bueno, hija, estamos en fiestas.
¿Verdad, Agus?
Sí. Eres pasta.
No, no, gracias.
Todavía no.
Para después.
Oye, qué bien te ha quedado el pastel de cabacho, ¿eh? Sí, ¿verdad? Es que el
estragón le da un gustazo.
Pues fíjate que noto yo más la... Como que has puesto un poquito de nuez
moscada. Es que tienes un paladar, cariño. Pues sí, sí.
Oye, y... No sé, ¿no tenéis nada que contarnos?
Eh... Sí.
Sí. Tenemos un... un notición. Sí.
Escuchad atentos.
Hemos ganado... dos metros de huerto. Sí, verdad, verdad,
verdad. O sea, que hemos quitado el columpio y de los dos metros de espacio
por el lateral hemos ganado huerto. ¿Y qué hemos plantado?
Alcachofas. ¿Estarán para recogerlas ya?
No, yo creo que todavía es un poco pronto. Pero sí, son pequeñitas
tornitas, podemos hacer una tortillita con las pequeñitas.
Sí, pues ahora es que te digo que voy a hacer un programa especial.
Alcachofas. Es muy bueno para el llegado.
Me parece muy buena idea, porque ahora la gente... ¡De la lotería!
Joder.
Que digo que qué bien, ¿no? Lo de la lotería, que qué bien. Ah, la lotería.
Ya lo hemos contado. Sí, en el chat familiar, ¿no lo habéis visto?
Ah, bueno, sí, sí, sí, sí, sí. Le hemos echado un vistazo de camino.
Eso. Genial, ¿no?
Sí, genial.
¿Y qué?
¿Qué de qué?
¿Cuántos ha tocado?
¿Eso?
Ah, pues... Cuatro millones.
Cuatrocientos mil.
Cuatrocientos mil.
Cada décimo, cuatro millones de euros en total.
O sea, cuatrocientos... Diez décimos, cuatro millones.
Eso.
¿Qué? O sea, ¿habéis comprado los diez décimos? Sí.
¿Tu padre?
El otro día fuimos a comer a... ¿Dónde era?
A gustar viejo. A gustar viejo.
Y se pasó con el chinchón y le dio por ahí. Fíjate con lo agarrado que es, ¿eh?
Pero es que cuando se le suelta la cartera... Y cerda.
Pasamos al pescado.
Muchas gracias, hijo. Gracias.
¿Qué vais a hacer con tanta pasta?
Ah. Bueno, ante todos, ser muy discretos. Sí, sí, sí. Con mucha
discreción, ¿eh? Y luego, que este es un sitio pequeño y hay muchas envidias.
Claro. Sí, sí.
Joder. Ay, mi cierva, no, hija. El del horno, el que está en el horno.
Así que abra.
¡Cuatro millones!
¡Cuatro millones!
¿Cómo se te ocurre decir cuatro millones?
Ni que las tuvieras que poner tú de tu bolsillo.
Bueno. Voy a hacer chupitos de crema de aguacate y langostinos.
Muy bien.
¿Qué tal? ¿Qué tal?
Hay un par
de
cabroncetes, eh.
Sí.
¡Picho, va!
¡No!
Este es tuyo. Este es tuyo.
Era
lo
que queríais, ¿no?
Sí, sí, sí.
Me encanta freír el aire.
Bueno, es que...
Es que no hemos cobrado el premio todavía.
Ah.
No, pero que no pasa nada, tranquilos.
Ya tendréis tiempo de hacernos buenos regalos.
¿Hay churros? No, tostada.
Voy a desayunar.
Bueno, que nada, a ver si venís a vernos antes de fin de año, ¿no? Y nos vamos de
compritas. Eso, salimos a comer o algo. Yo esta semana tengo tiempo. Yo tengo
más, ¿eh? Os queremos mucho. Nos vemos esta semana para comer, ¿vale?
¡Adiós! ¡Hasta luego!
¡Adiós! ¡Los queremos!
Es que no sigo nunca.
¿Cómo estás?
Con ganas de vomitar.
¿No crees que vienes en tus niñas de Navidad? Sí, pero no a cualquier precio.
Cuatro millones no es poco.
¿Por qué seguimos hablando así?
No sé, pero pega.
La gente muy diente habla así, ¿verdad?
¡Que eres un ladrón! Yo también, si casi me matas del susto. Pero tú no estabas
en París.
Ya, ya, vas a flipar.
A mis padres les ha tocado el gordo.
¿Qué?
Pero esto es un regalazo en mi vida. Sí, ya te digo. ¿Y tú qué tal con los tuyos?
¿Qué ha pasado?
Ha pasado que... que hace dos años que no me hablo con mi padre.
¿Qué? A ver, resulta que mi padre es un empresario de la moda muy top.
¿Vale? Y yo cuando terminé de estudiar diseño, pues me puse a trabajar para él.
Pero no era para mí. ¿Y por eso no te habla?
Bueno, es que tú imagínate a su única hija rechazando su legado.
¿Y qué hiciste?
Me vine a vivir con mi abuela.
Que fue ella quien me enseñó a tejer.
¿Y tu madre?
Mi madre.
Me mandó un bizón por mi cumpleaños y por Navidad.
Han escrito en el chat familiar.
Es Miguel.
Que han llegado bien y que los quieren mucho.
Qué ricos son.
Eso se cree en ellos.
Estás muy sexy.
Lo sé.
Es la ruta del poder.
Buenos días,
cariño. Buenos días.
¿Cómo ha dormido mi millonatis favorito?
Pues de maravilla.
Me ha costado una diosa y hoy la voy a llevar a comprarse lo que quiera.
Tú lo que quieres es repetir, ¿eh, viciosillo?
Pues no te diría yo que no, francamente.
¿Te hago un café?
No.
Vamos a gastarnos aquí una cantidad indecente de dinero.
Y nos gusta mucho pasar a la pelota.
¿Pelota? Pelota, pasillo, todo.
Mira,
amigo.
Preciosa.
¡A la tira!
Vengo, ¿roles o Gucci?
Llévate los dos, te lo mereces.
¿Cuánto es? Veinte euros.
Veinte euros.
Hombre, veinte euros tampoco. Este de Miau Miau me gusta.
Miau Miau, señora.
Pues mira, te llevo los dos.
Son veinticinco euros.
Agus, ven a pagar ahora.
Sí, voy.
Me voy.
¿Qué? ¿Estás segura de que estás peluquera?
Camarera.
Mira, mira, mira.
Vengo.
Se alquila por horas.
Pero debe costar un dineral.
Pero qué leches.
¿Qué hay que meterse en el papel?
Esta noche te vas a enterar.
Ayúdame, Agus.
Cuidado, que vengo. A ver, el abrigo.
Ya puede ir.
Toma, devuelve.
Vale, dime.
Adiós. Qué difícil de ser rico, coño.
¿Qué te pongo?
Si es que en realidad tampoco tengo mucha hambre.
Mucho moderno y luego para comer somos de un rancio.
¿Qué le pongo, señora?
Pues póngame al hijo más guapo para llevar.
¿Mamá?
Joder, estás espectacular.
Sí. Vámonos, que eres llevado a un sitio que te va a encantar.
Ay, qué bien.
Pero bueno...
¡Paulita! Pero que estás guapísima. Muchas gracias, cariño.
Oye, que te sigo por el Instance.
¿Qué de followers tienes? No me extraña, ¿eh? Porque es que haces unos árboles de
ganchillo preciosísimos.
Ay, ¿te gustan? Me encantan. Ay, muchas gracias. Pues mira, justo les estoy
haciendo un jese y una palmera, porque es que las pobres lo pasan fatal en
invierno. ¡Qué precioso! Bueno, venga, mamá, que no quiero perder la reserva.
No. Me cuidas el puesto, ¿no, amor?
Veniros un domingo a comer.
Ay, sí, sí, es que yo quiero, siempre te lo digo.
¡Hala, por favor, que nos van a echar!
¡Que nos van a echar! ¡Mira, mira!
¡Por favor, puedes parar, que nos van a pillar!
¡Sergio! ¿Cuántas veces te he llamado chiquitín, chiquitín, chiquitín?
¡Tiro! Se convierte en... No, no tiene gracia. Tiene gracia eso.
¡Estudio!
Baja el volumen, por favor.
No estás queriendo entender la movida. Mira, te voy a explicar.
¡Sergio! Toma nota.
Estimado Ciro, dos puntos.
¿Cómo diría el maestro Zen?
¿El trío? Que te den por el tercer ojo y que te quedes aquí con tu... ¿Qué pasa
que no estás tomando nota? Te estoy dictando a... Yo me voy, yo no quiero
ver esto. Me voy.
Amigos, compañeros, ¿alguien quiere tomar nota, por favor, de esta carta tan
importante que le tengo que dar a nuestro querido jefe?
¡Joder! ¡Joder!
¡Joder! ¡Joder!
¡Joder! ¡Joder!
¡Joder! ¡Joder! ¡Joder! ¡Joder! ¡Joder!
¡Joder! ¿Qué coño hace Carla? No sé, no sé. Yo no sé nada.
¿Quién es ese?
Dime que es un cliente. No, no. Es el padre de Carla que le ha tocado la
lotería. Es el padre de Carla.
¿Pero papá?
Pero por favor, ¡qué espectáculo!
Oye, pues te queda bien, ¿eh? Pues sí.
¿A dónde llevo a mi chiquitina?
Contigo al fin del mundo.
Madre mía.
Te ha ganado la tarde libre.
Vení. A jugar a Cheque Park.
¿Tienen reserva? Sí, a nombre de Miguel Blanco.
Que sepas que tienes lista de espera, pero como conozco a Jota, nos ha colado.
Acompáñeme.
Gracias.
Hijo, esto es demasiado.
¿Has visto dónde te traigo?
¡Mire! Es Pepe Rodríguez.
¿Qué tal?
Bienvenidos. ¿Es Pepe Rodríguez? Sí, sí, mamá, te estaba oyendo. La estoy oyendo,
señora. Un placer.
Encantada, Bego. De Begoña. Mucho gusto.
Encantada. Discúlpala, es que está acostumbrada a verte en la tele.
Bueno, es normal. Es que al natural soy mucho más guapo.
Guapísimo. ¿Qué te apetece comer, Bego?
¿Menú degustación? Sí, y así probamos de todo. Sí, sí, mira, y al centro vamos a
tomar la terrina de foie, un bao de gambón... Bueno, ponnos una de cada.
Hijo, ¿no será mucho?
Mucho es lo que te quiero yo a ti, mamá.
Ay, cariño. Pero bueno, qué bonito.
Habrá que brindar entonces.
¿Estás bien, mamá?
Sí, hijo mío.
Solo estoy emocionada.
A pensar que llevo todo este tiempo... Mandándote tu persiquitud, hoy me
invites aquí a comer en este sitio tan especial.
Demuestra el hombre en que te has convertido.
Generoso, maduro.
Mírale cómo se parece a su padre.
¿Todo bien?
Sí, sí, sí.
Pero mira, aquí pone pan y ni lo hemos tocado.
Hombre, Vega, ¿qué tal has comido? Ay, de maravilla.
Oye, ¿cómo te sale tan crujiente el cochinillo?
Pues mira, porque lo saco un poco antes y tuesto la piel con el soplete.
Ay, qué buen truco. Igual te lo copio, ¿eh? Es que tengo un programa de cocina,
Vega, súper túper.
Inscríbete y así me sigues.
¿Y esto?
¿Es oro?
Hombre, claro.
Oye, te queda muy bien este look, ¿eh? En la barbita.
¿Sí? Sí, sí, me gusta.
¿Seréis cerdos? Es mi padre.
Sí, tu papito.
Qué mal educado, de verdad.
¿Quieres comer a por ellos?
No, no, déjalo, papá.
Padre, Agustín.
Qué malvados somos, ¿eh?
Nosotros no, ellos.
La verdad es que he sufrido un poco cuando le he visto apagar la cuenta. Con
esa carita. Pues hace años que te hacen sufrir. Y a ti también.
Y sobre todo a ti.
Bueno, son buenos chicos.
Y tú eres una buena madre.
Y no pasa nada porque nos libertamos un poco.
Es agotador ser rico, ¿eh?
Pues sí, sí.
Y usted está muy rico, rico.
Pero tú no estabas cansada.
Para mí es lo que Feller siempre me queda fuella.
Carlita se ha convertido en doña Carla.
Sé que piensas que a veces he sido demasiado duro contigo.
Pero eso es porque confiaba en ti.
Te he ido cincelando hasta convertirte en la fabulosa arquitecta que tengo ante
mí.
Carla.
¿Quieres ser mi socia en el estudio arquitectónico Sairo?
¿Cómo que Sairo? No sé, ¿dice Ciro?
Se escribe Ciro, pero se pronuncia Sairo. Ya, pero que yo siempre le llamo
Ciro. Es que yo soy Ciro, pero el estudio es Sairo. Me gusta poner una
barrera entre mi vida laboral y la profesional.
Ya, ya.
Vale.
Sairo, acepto ser tu socia. Muy bien.
Pero quiero el 30%... Pero no, traigo un paquete.
No.
El 50%. Vale. Y...
Un despacho con baño.
Magnífica la acción. Y una plaza de parking.
Correcto. Perfecto.
Bueno, y ahora pasemos al asunto más feo. El tema peliagudo.
Oye, chiquitín.
¿Me traes un temachat?
¿Qué si te machas?
Me encantan los juegos de palabras a mí. Yo es con lo que más me río.
Lo que te decía, para formar parte de esta sociedad, pues...
Nos vendría muy bien.
Vale.
Lo único que tendré que consultarlo con mi padre. Claro.
Llámale. Ahora.
Ahora es todo lo que existe.
Dime, hija.
Nada, que es que estoy aquí con mi jefe, que te quiere conocer.
Y... Pues saber cómo lo tendrías para reunirnos mañana, esta tarde.
O que te diga dónde está y nos acercamos, si es un momento, mujer.
Espera, voy a ver mi agenda. Un momento, ¿eh?
A las cuatro y media.
Vale, esta tarde, perfecto.
Nos vemos, hija. Hasta luego.
Venga, hasta luego.
Dime, hija.
Mamá, ¿estás bien?
Sí, es que me pillas en Pilates.
Vale,
oye, una cosa.
¿Puedes venir de compras hoy a mediodía?
Es que quiero ir mona porque esta tarde me van a hacer socia.
Claro que sí, cariño.
Pero avisa a tu hermano que ya sabes que es muy celosón.
Vale, pues nos vemos a la una en la Gasca 34.
Ahí nos vemos.
¿Qué dice tu hermano?
La chiquitina me quiere presentar a su jefe.
Yo me voy de compras con los dos.
Bueno, pues ten cuidado con tu hija, que no la veo yo muy de tomanta.
¡Hombre! ¿Qué tal?
¡Hola! ¡Hola!
Oye, estás guapísima, Bego. ¿Has cambiado de peluquería? No, no, no. Me
enerva que viene a casa a pinarme.
Ah. Sí.
Oye, tú estás también... No sé...
¿Juvenil? Bueno, sí.
Es uno de sidra, ¿eh? ¿Campeón? No, bueno, estamos de fiestas. Claro, hay
que celebrarlo. Qué motivo nos falta, ¿eh?
Agustín, tú sabes que eres como un hermano para mí, ¿verdad?
Lo sabes.
Pero claro, José, tú eres familia.
Venga, déjales que tendrán millones de cosas que hacer.
Venga, nos vemos.
Venga, nos vemos. Hasta luego.
¿A quién te recuerdo, muñeca?
Al guapo ese del padrino, al Víctor Alcopone. ¿Víctor Alcopone? ¿Y yo?
A la princesa Grace de Monaco.
¿Pero se les está yendo la olla?
Agus, ayúdame, que esto está muy alto. No puedo, que estoy en un vado.
Venga, cuidado.
Cuidado.
No gastes mucho, ¿eh?
Hay que ver, ¿eh?
Gracias.
Ay, mis niños.
Buenos días.
Qué bien tenerla. Gracias.
Muchas gracias.
¿Querría un poquito de champán?
¿Champán? Sí, gracias.
Porfa, cariño, champán para la señora.
Mamá, mira.
Que cuelgan.
¿Qué da fatal?
Mamá, ¿me puedes mirar a mí? Que soy la que tiene la firma.
Buenísimo. ¿Sí, no?
Mamá, ¿y este para fin de año qué tal? Para cenar en casa no, hijo. Es
demasiado.
¡Buah! No sé si para la firma, pero es brutal.
¿No?
Ok. Espera, espera.
Yo no sé.
¿Y esto, mamá?
¿Tú para qué quieres un traje?
Cómprale un delantal, mamá.
No seas así, por favor.
¿Qué? ¿Es verdad?
Es este, mamá.
Lo tenemos.
Ay, el monedero, que no lo tengo.
Ay, yo sé dónde está.
Me lo he dejado en otro bolso.
Es que esta mañana he cambiado el Prada por el Muy Muy.
Niño, mamá.
¿Entonces qué hacemos?
Eh... Pues... Nos quedamos solo con el cinturón.
Ay, qué cabeza, ¿eh?
Son...
790 euros.
Ah, muy bien de precio.
Es que estas cabezas a estas edades, ¿verdad?
De verdad que lo siento muchísimo, ¿eh? No se preocupe, pasa muy, muy a menudo.
Muchas gracias, buenos días.
Coche grande, pito pequeño.
Menudo gañán.
Que no me falles.
Pero bueno, pero bueno, pero bueno, Agustín. ¿Qué tal?
Está usted estupendo, ¿eh? Gracias.
Carla, madre mía, si parecís hermanos, por favor. Carla, por allí.
Agustín. Gracias.
Bueno, los papeles, ¿eh?
Ay, los papeles, los papeles. Estoy de los papeles.
Una firmita.
Es un contrato tipo.
No hace falta que lo leas.
Aquí.
Firma.
Aquí.
Cuidado.
¿Qué te pasa? Papá.
Ve, firma.
Me estoy mareando.
¿Qué te pasa? ¿Estás bien? Que me estoy mareando.
Oye, ¿qué dedos de pianista tienes? Por favor, una mula de...
Ambulancia, mujer, no pasa nada. Una firmita... A ver, apartaos un poco, que
le dé el aire. ¿Qué hay? Que le dé el aire un poquito. Agustín, firmas y te
vas a casa. No, pero es que no hay tiempo, que no hay tiempo. Con una
crucecita, ¿vale? Vamos. ¿Quieres que te haga el bocado?
Estuve en los escaos.
¡Tiro ya!
Ahí.
Vamos ahí.
El contra... Venga, vamos, vamos.
Vamos.
Sálvalo. Sálvalo, por Dios y por la Virgen, sálvalo.
Cuidado.
Papá, tú tranquilo, ¿eh?
Cuidado, no lo rayes.
No aguanta, ¿eh? Aguanta, papá.
Venga, venga, venga.
Ha sido una subida de tensión leve. No tiene sentido el desmayo.
Hay que hacer más pruebas.
Bueno, pues yo estoy bien, de verdad. Es que soy muy de desmayarme. ¿Te acuerdas,
Bego, una vez que pise un caracol en el huerto? Que le vi salirse las tripas.
Me dio como un mareo. Póngase esto.
Padre.
Pero ¿cómo se te ocurre? Menudo numerito.
Numerito.
Numerazo. 300.000 euros nos quería sacar la niña.
Menuda cerrona. Encima con el payaso de su jefe.
Agus, esto se nos está yendo de las manos.
Hay que decírselo ya.
No, mejor se lo decimos mañana.
Lo que hay que hacer ahora es devolver el coche.
Ahora que tu tiempo lleva alquilado.
Diego, vamos a hacer una cosa.
Mañana les invitamos a cenar.
Y les decimos que todo ha sido una broma. Y santas pascuas. Lo que hay que
hacer ahora es devolver el cacharro ese. Vale. Venga.
Pero, Diego. ¿Pero qué haces, Diego? Deja eso, por Dios.
Vale.
Estoy mucho mejor, pero nos vamos corriendo porque es que llevamos siete
horas y veinte minutos fuera de casa.
Luego te llamo, cariño.
¿Pero de qué van?
Llevamos aquí dos horas de una angustia brutal, casi la palma y... Para mí que
tenía un poquito de cuento.
Y lo que pasa es que no quería soltar los trescientos mil.
O sea, ¿te iba a dar a ti trescientos mil?
Me vais a perdonar, ¿eh? Pero es que me parece que estáis perdiendo de vista dos
cositas aquí.
Una, que vuestro padre está bien.
¿Vale? Y la segunda...
Es que es su dinero y hacen con él lo que les da la gana.
Es nuestro patrimonio.
Y se lo van a fundir en dos días. Dos coches llevan ya. Y relojes. Y el otro
día tuve que pagar yo una comida que me costó el alquiler entero del local.
¿En serio? Ay.
Ay. Es mamá.
¿Mamá? Carla, cielo.
Perdona que hayamos salido tan rápido, hija.
Mira, mañana os invitamos a cenar al asador. Que tenemos algo importante que
compartir con vosotros, ¿eh?
Vale. Vale, vale, sí, tranquila. Adiós. Venga, descansar. Igualmente, cariño.
Ha dicho compartir mañana en el asador. Ha dicho compartir
mañana en el asador. Ha dicho...
¿Qué es tonto?
Vamos, deja eso que salen los segundos.
Pero bueno...
Qué privilegio tenerles en el asador de invitados.
Hola, chusa.
Si me acompañan, les he reservado el privado.
Pues está lo mismo.
Pues está lo mismo.
Anda. No sabía que había cena.
Ya ves, se nos ha pasado decírtelo. Vaya.
¿Y a ti no se te ha pasado decirnos nada?
Ya sabéis lo despistado que es. Seguro que sí.
Vamos a cenar en el privado con los hijos.
A un privado, ¿eh? ¿Cómo no?
Luego si eso, nos tomamos algo.
¿Eh?
Ya. Hasta luego.
Qué poca vergüenza. Mira, de verdad, es que no quiero ni hablar.
Estaban un poco raros, ¿no?
Ernesto, que es un rancio. Si ya le conoces. Ni caso.
Las chicas me miraban mal, ¿eh? Yo creo que nos teníamos que haber vestido de
normales a vos.
No, mujer.
La ocasión lo merece.
Y estás muy guapa.
¿Sí? Tú también.
Esta noche te voy a comer. Hola.
Hola, hijos.
Hola, qué cuco, ¿no? Un saloncito privado y todo.
Sí. Mamá, qué bien te queda el Animal Print, que es de Cavalli.
Pues no sé, hija, yo creo que es de poliéster.
¿Este sobre?
Buenas noches. Buenas noches. ¿Les traigo la carta?
Pues es que tenemos una carta maravillosa aquí.
Así que igual ve trayendo una botella de champán.
Igual si te pega más, ¿no?
¿Podemos abrirlo? Claro, hijos, es para vosotros.
¿Pero esto qué es?
Mil euros.
¿Qué es, una broma?
Sí. Sí, hijos, sí.
Todo ha sido una broma. Os hemos gastado una broma. Una broma.
Ay, justo el otro día estábamos hablando de que os habíais vuelto unos tacaños
del 15.
Venga, ahora en serio.
¿Cuánto nos vais a dar?
Bueno, y sobre todo, ¿cuándo? Porque ya sabes que tenemos que firmar lo mío,
papá. ¿Y lo mío qué es, joder? Siempre tú la primera.
Haber nacido antes.
Hijos, que no nos habéis entendido.
Estos mil euros son por los gastos que os hemos ocasionado con la comida y el
cinturón.
Perdonadnos, pero que ha sido toda una broma.
Y ahora mismo tampoco os podemos dar más con el despilfarro de estos días, pues
no. Perdona, ¿despilfarro? Sí.
Estáis de coña, ¿no? Sí, claro, estamos de coña. Que no, joder, que si era coña
lo de que era coña. Que no, que...
Que te calles.
O sea, os tocan cuatro kilos y os convertís en esto, en el cliché de nuevo
rico y encima avariciosos. La verdad es que eso es patético. Tú con ese pelo que
pareces una gallina y tú con esa barba, papá, que pareces... Que vas de hipster.
Sí, eso.
No, no dice nada.
No, es que no hace falta.
El que calla otorga.
No, no, ya está, ¿eh?
Disfrutad de vuestra sidra.
Que así os durarán mucho más los millones.
¡Hala, tú! ¡Tira! ¡Ah!
¿La bromita?
Eso.
Hijo. Hijo mío.
Déjala.
¿Parece una gallina?
¿Y una mujer qué va a parecer una gallina?
Les cuidamos, les limpiamos el culo, les pagamos la universidad.
Hasta el viaje de fin de curso. Y aún se atreven a exigirnos el dinero.
No, es normal, Agustín. Creen que nos ha tocado cuatro millones.
Pero ¿y eso les da derecho a insultarnos?
¿Dónde está escrito que tengamos que darle la mitad de lo que tenemos? Porque
ya puesto es por ahí vamos a darle todo. Y encima nos llaman tacaños.
Bueno, un poquito puño cerro si quieres, ¿eh? Que no, no, no, no. Yo soy
ahorrador. La niña se embolsa el doble que gano yo con la pensión. Y el niño
vive de gorra, jugando a las tiendecitas y haciendo unas bolas asquerosas.
Eso sí, eso sí, tú le sigues haciendo la comida. Con razón están tan mal creados.
¿Ahora es culpa mía?
¿Y tú qué?
¿Eres el mensajero oficial de la princesa? Bueno, pues deja de plancharle
todo, coño.
¿Qué hemos hecho? ¿Pero qué hemos hecho? Hemos perdido a nuestros hijos.
Todo por tus ideas de bombero.
Pero si lo he hecho todo por ti, Bego.
Estabas amargada porque no venían los niños de Navidad.
Y a los hijos hay que dejarles que hagan su vida.
Pues ahora hemos destrozado.
¿Eso es lo que te digo?
Que mucho mejor, a ver si nos dejan en paz. Porque para lo que nos quieren, se
acabó. Ni navidades ni leches.
Que hagan su vida y que desaparezcan de la nuestra.
Eso no lo digas ni en broma, ¿eh?
Lo que más quiero en este mundo son mis hijos.
Y no hay millones ni reales ni inventados que me vayan a separar de
ellos.
¿Estamos?
Perdona las horas, Mame, pero quería ser la primera. Nada, nada. Bien hecho.
¿Te pongo un café calentito, una infusión, champán? No, no, no. Que ando
con prisa.
Pues venga.
¿Cuánto quieres depositar?
¿Depositar? No, no, no.
Quiero retirar mi pensión y la de mi marido.
No.
Mejor me lo metes en la cuenta de ahorro y me das una chequera.
Ah, ya entiendo.
Ahora, como somos pudientes, nos queremos ir a un gran banco.
¿Pudientes de qué, mami?
Venga, que no tengo toda la mañana, por favor.
Muy bien.
Pues aquí tienes tus 61.215 euros.
¿Alguna cosita más?
No.
No, gracias.
Desde luego, que mal te sienta madrugar, Mari Carmen.
Dice que mal te sientan los millones.
Hola, hija.
¿Qué quieres, mamá?
No sé si con esto te hará socia, pero al menos es una ayuda.
Tienes mucho talento, hija.
Mamá, ¿qué pasa?
Pensé que te perdía, cariño.
Perdónanos. Perdónanos, cariño. Perdónanos. Anda, anda, ven aquí.
Vosotros no me podéis perder, mamá.
Y además entiendo que estés abrumada porque es mucho dinero de golpe.
¿Eh? Pero bueno, así de 30.000 en 30.000, pues está perfecto. ¿Vale?
Que además, entiendo que con papá no debe ser fácil.
No, hija, nada fácil.
¿Tienes bolas chinas?
Lo siento, se me acabaron las bolas. Venga, se cierra el chiringuito.
Hijo.
Hijo, ya sé que tienes muchas ganas de innovar y me gustaría ayudarte.
Buenos días. Hola.
Ponme un cortado. Y porras para todos, que invito yo.
Joder.
Pero, hombre, invitando a porras, ¿a qué se debe este despliegue? Pues que me
apetece invitar a mis amigos.
¿Qué pasa?
Uy, cuánta generosidad. ¿Se puede saber qué os pasa a todos?
Pues, ¿pables una de jamón? Cortame una de pata negra.
¿Qué?
Un poquito más fino.
¿Qué, socia?
¿Cómo está don Agustín?
Bien, bien. Oye, qué bien me cayó, majísimo.
Lo pasamos muy bien, ¿eh?
¿Cuándo se desmayó?
Bueno, hubo momentos buenos también.
Dile que se cuide.
Que antes de que termine el año tiene que ingresar el resto.
Es broma, pero no mucho.
Parao.
¿No les invito a café y a porras?
Y me llaman Tacaño. ¿Te lo puedes creer?
Están todos muy raros.
Ahí ya. Anda.
Gracias, papá.
Perdona por lo de Tacaño.
Te quiero.
Que se ha arrepentido. Llegó.
Y ahora, Miguel, mamá, perdona por lo borde que he sido hoy.
Y gracias a los dos por apoyar mi negocio.
Y luego, ¿pero qué has hecho?
Hola.
¿A que no sabes qué?
¡Qué bendito! Todas las bufandas, todas las manoplas.
Muy fuerte, Miguel.
¿Qué pasa?
Tenemos que hablar, Paula.
¿Y qué te ha dicho?
Pues que nos quería ver.
Ya, ya.
Bueno, espero que no se haya difundido nuestra jubilación.
No, hombre, no.
No le ha dado tiempo.
¿Seguro que es aquí?
Sí, el 67 de Santa Ana.
¿Y qué?
Hola.
¡Tachán! ¡Hijo!
Toma.
Gracias. Mirad, mirad, mirad. Os presento mi nuevo negocio. En bolas.
By Miki Blanco.
Lo mío es comida de autor, mamá. Yo no podía estar ahí en un mercaducho de
lavapiés. Papá, la latina. A pie de calle.
Aquí los domingos la gente va a venir en manada. Y mira, aquí voy a poner una
zona de takeaway.
Para que la gente se lo lleve a casa.
Aquí una barra. Para que la gente se sienta a gusto, coma. Aquí voy a poner
una zona de chill out.
Oye, pero hijo, este alquiler debe ser un dineral. Pero crack killer, que lo he
comprado, mamá. ¿Pero con qué dinero?
Bueno, con los 30.000 que me dio mamá. He dado la entrada con eso.
Firmamos los arres mañana.
¿Cómo que firmamos?
Claro, me acompañaréis, ¿no?
Ay, hijo mío.
Lo sé, mamá, lo sé. Yo también estoy muy orgulloso de ti.
Y espérate que viene lo mejor.
Me voy a pillar una tiquita aquí arriba.
Ahora sí vamos a verlo.
¿Y Paula?
Nos hemos dado un tiempo, papá.
La adoro. Pero es que no puedo seguir viviendo a su sombra.
Perdona.
Tú deja.
Joder, ¿pero por qué no me lo cogen?
Pues porque estarán ocupados, no sé. Vamos a ver.
Que mi madre dejaría que se le corte la mayonesa por cogerme una llamada. Y mi
padre dejaría un Madrid-Barça a mitad de un penalti. ¿Tú sabes lo que sería tener
mis propios clientes, mis horarios, mi propio baño?
¿Qué pasa?
¿Tengo colon irritable?
Bueno, solo el colon.
Tu hija ha llamado más veces en un día que en los últimos diez años.
Que Raquel le demos el resto, como Miguel.
Hay que parar esto luego.
¿Por qué no nos vamos de viaje?
Desaparecemos unos días hasta... que se les quite la tontería. ¿Pero con qué
dinero? Que se lo has dado todo a esos especuladores.
Es que son ya y cuarto.
Y media tengo otra firma. Ya, ya.
Son ellas.
Seguro que están aparcando.
¿Pero dónde estáis?
Que la firma era hoy. Hijo, es que tu padre necesitaba un poco de aire, me he
dicho. ¿Dónde hace aire? En Lomo Negro. Sí, pero mucho mejor aquí en Los Alpes.
Y nos hemos venido a esquiar unos días.
¿Pero desde cuándo sabéis esquiar vosotros?
Ya, sí, la firmaré. Bueno, verás, hijo, sobre el local, ¿qué hemos estado
pensando? Y creemos que tienes que hablarlo con Paula. Y que os lo penséis
mejor. Pero, papá, que ya he dado la señal.
¿Señal? ¡Hay mala señal!
¡Señal no!
¡Mala señal!
¡No hay señal!
No, no, no.
Hijo, hijo, escúchanos.
Vamos a estar fuera una temporada.
No hagas impresiones arriesgadas, por favor, te lo pedimos.
Bicho bola 20, ya.
Y a vuestra madre se le rompió el corazón cuando se temió que no veníais
por Navidad.
Últimamente no nos vemos nunca.
Y se nos ocurrió esta idea pues para...
A ver si reaccionabais.
Bueno, se te ocurrió a ti. Sí, pero tú lo hiciste muy bien para que todo el
mundo se lo creyese. Eso sí, porque lo de gustar viejo quedó genial. Muy bien.
Vamos, que lo... Muy bien, quedó muy bien.
Pero os queréis entrar.
Pues eso, hijo, que... Que... Que lo hicimos con una pataleta, pero tampoco
pensábamos que picaríais.
De repente, pues aparecisteis en Navidad, muy cariñosos.
Y de pronto quería salir con nosotros, quedar a comer.
Y los mensajitos que... Al principio la verdad es que nos pareció que era todo
un poco falso. Bueno, pero solo un poco, ¿eh?
Pero a veces y a ratos parecía que os importábamos de verdad.
Y aparte empezamos a encontrar lo divertido.
Sí, muy divertido. Sobre todo por las noches.
Por favor, qué asco. A ver, ¿qué pasa? Que también nos aburrimos de vez en
cuando. Sí, claro.
Y pensasteis, vamos a reírnos de nuestros hijos. Que no, hijo, no.
Si intentamos deciroslo, ¿cómo? Con un cheque detrás de otro.
¿Pero sabéis la que nos habéis guiado?
Que no, que no saben nada.
Bueno, hija, que hemos hecho una tontería, pues ya está.
Ah, ya está. Vosotros también habéis hecho alguna tontería que os traéis. Y
nos ha salido bastante caro, además. Muy caro, nos ha salido muy caro.
Perdón, o sea, ¿ahora resulta que vosotros sois las víctimas en esta
historia?
Lo que me ha faltado por ir ya.
Una broma genial.
Gracias por jodernos la vida. No, no vengo a molestarte.
Pero quería acercarme por si hoy había explicación.
Dos millones de horas en trance, seis gritos, cuatro romances,
pero ninguna razón.
Yo sigo llegando tarde, se me hace largo el viaje
para esta conversación.
¿Vienes a por tus cosas?
Vengo a disculparme.
Cuando te pedí tiempo, en realidad lo que quería era demostrarte que yo
también podía triunfar.
Tenía rabia por tu éxito, porque te van tan bien las cosas.
Yo que sé que en vez de estar orgulloso de ti estaba celoso.
Lo siento mucho.
¿Quieres que me lleve la bici o la necesito? Yo también estaba celosa de
ti.
¿De mí?
Tú sabes lo que daría yo porque mi madre me mandara tuppers en vez de visums.
Por poder compartir con mi padre todo lo que estoy logrando.
Ven.
Mis padres nos han mentido, Paula.
Nos dijeron que habían ganado la lotería para que fuéramos en Navidad.
Te ríes.
Perdón, perdón, perdón.
Es la gilipollez.
Más bonita que he escuchado en mi vida.
¿Qué?
Mi padre.
Que me ha empezado a seguir.
Que no les toco la lotería.
Los pobres me... Bueno, me dieron los 30.000 euros de sus ahorros.
Entonces, bueno, yo he pensado dos opciones, ¿vale? La primera, que me haga
socia minoritaria. La segunda, que me los devuelvas y... Se me ocurre una
tercera opción. ¿Ah?
Te vas, me dejas a tus clientes aquí.
Me quedo el dinerete, que me va a venir muy bien.
Y así no te denuncio por incumplimiento de contrato.
Incumplimiento a mis cojones.
¿Me has dicho algo, pequeño?
Si no, que te doy yo otra opción.
O la haces socia o te mando una inspección de trabajo que te vas a
cagar. ¿Vale? Porque nosotros estamos aquí 80 horas a la semana y tú no te
saltas el yoga ni un solo día.
Y no me vuelves a llamar chiquitín en tu vida.
Cabrón, el chiquitín.
¿Viste de dónde viene? ¿De la pandemia?
No, Mirelia.
Son doce uvas.
Doce, no doce kilos. Doce.
Doce uvas.
No, mi sierva.
Ya vamos nosotros.
Hola.
Míralos. De la manita.
Ahí.
Agarraos.
¿Pero qué os pasa? ¿Qué os hemos hecho?
Díselo, díselo, Pepe.
¿Qué os hemos hecho?
Después de 40 años de amistad, que me imagino que todavía seremos amigos,
¿verdad? Os toca el gordo de la lotería y no sois capaces de decirnos nada.
No digo que repartáis, que sería lo mínimo.
Siempre hemos ido a medias con la lotería. Eso, eso.
Eso. Muy bien, Pepe. Muy bien. Y tú luego.
Anda, que la pelu nos lo contamos todo, mujer.
Seréis ricos, pero qué pobreza ser así.
Que no nos ha tocado la lotería.
Fingimos que nos había tocado el gordo para que los niños viniesen a Navidad.
Lo hemos perdido todo, la pensión, nuestros hijos, todo.
¿No quieres saber nada de nosotros? No, mujer, no, no, no.
Se les pasará, ya verás. Si os tienen un montón.
Vale, pasa, por favor, pasa. Sí.
Agustín, que lo siento, no sabíamos nada. ¡Madre del amor hermoso! ¿Seguro
que no esperabais visita? Oye, ¿por qué no os queréis a cenar? Tenemos ayuda.
¡Vigreña! Pon uvas para cuatro más.
Zatula, pagame a Spula.
Eso significa feliz año en rumano.
Pasad, pasad. ¡Qué bonito!
Pasad.
Pues lo de la lotería lo voy a usar yo también. Porque mi patria... Bueno, en
Semana Santa siempre quiere ir a Ibiza.
Déjala. Si la tienes casi todos los domingos en casa, aquí.
No, mi cerca. Ya voy yo.
Dute tu prosto. ¿Qué ha dicho? Yo no entiendo nada de lo que dice Bernardo.
Ay, la vieja.
Ay.
Los de Amazon, que se han equivocado.
Bueno, es que esta gente no descansa nunca.
Oye, ¿cómo está el cochinillo?
¿Verdad? De verdad que sí. Un truquillo que me dio mi amigo Pepe. Ay, Pepe.
Y así queda así también.
Muchas gracias.
Estatula.
Estula.
Vengo, cariño.
Así tienen que ser los fines de año. Con los amigos.
Quiero proponer un brindis.
Venga, usted.
Muy bien. Sí, señor.
Muy bien, sí.
Ve tú. Y di que no quiero más visitas.
Bueno, retomo, retomo. Sí, venga.
Queridos amigos.
No visitas decir señora.
Ahora sí que nos ha tocado el bordo.
Feliz año nuevo, mamá.
¡Mi verga, más uvas!
¿Más o más?
¿O se va a cagar su rugul?
¡12.523!
¡Sí! ¡Te encantan las caritas!
Gracias. ¿Y los torrendos de Sorria? ¡A tomar por culo, don José!
¡Qué bien se ha integrado esta chica!
Oye, ¿os imagináis que nos toca?
Bueno, pues no, la verdad es que no.
Atención, señoras y señores, porque tenemos el segundo premio.
Son las 12 y 38, las 12 y 38 en Canarias. ¿Qué? ¿Qué ha dicho el número?
¡El número 124 lo tenemos!
Dame un rato, anda.
Los niños están bien, ¿verdad?
Muy bien.
Y vienen casi todos los domingos a comer a casa.
Vienen muchos, sí.
Demasiado, diría yo.
Un poco pesados, incluso.
Si no los vemos en Navidad, tampoco pasaría nada.
No me atrevería a decírtelo.
Pero mira, sí.
Nos lo merecemos.
Te lo mereces.
Me apetece que lo celebremos como cuando éramos ricos.
Ya te digo, tronca.
¿No volas de foie piñones? No, señora, se me han acabado. ¿Y de queso trufado?
No, es que no me queda nada, es noche buena, voy a cerrar ya.
¡Hello! Hola, ¿qué tal? Oye, termino de recoger esto y salgo, ¿vale? Vale, ¿y
Paula? Va a cenar con sus padres.
Oye, Carla, ¿lo puedes coger tú, por favor?
Ay,
es mamá.
Carla, Miguel, que nos ha tocado un pellizquito y nos hemos venido a la
playa, hijos.
Esta vez sí que nos la habéis currado, ¿eh?
Venga, va, dejaros de chorradas. Nos vemos en un rato. Sergio y yo llevamos
el vino. Sí.
Y Miguel unas galletitas que le salen muy ricas. Sí.
Anda, que no se lo creen. Que no se lo creen.
Veréis, veréis. Mirad, mirad. Seguidnos, seguidnos. Mira, mira, mira.
Mira dónde estamos, mira.
Mirad.
Aquí.
Mira qué bonito. Mira qué bonito, mira.
Mira dónde estamos, en la playa.
Guau, este es súper real, ¿eh?
¿Qué aplicación es?
La aplicación soy tonto el culo.
¡Feliz Navidad!
¡Feliz Navidad! ¡Feliz Navidad!
¡Feliz Navidad! ¡Feliz Navidad!
¡Feliz Navidad! ¡Feliz Navidad!
¡Feliz Navidad!
¡Feliz Navidad! ¡Feliz Navidad! ¡Feliz Navidad! ¡Feliz Navidad! ¡Feliz Navidad!
¡Feliz Navidad! ¡Feliz Navidad! ¡Feliz Navidad! ¡Feliz Navidad! ¡Feliz Navidad!
¡Feliz Navidad! ¡Feliz Navidad! ¡Feliz Navidad!
¡Feliz Navidad! ¡Feliz Navidad! ¡Feliz Navidad! ¡Feliz Navidad! ¡Feliz Navidad!
¡Feliz Navidad!
¡Feliz Navidad! ¡Feliz Navidad!
¡Feliz Navidad! ¡Feliz
¡Venga, va! Yo lo he hecho mal también. ¡Venga, va! ¡Otra vez!
Era un puto ensayo.
Es repugnante.
Sí.
¿Cómo ha dormido mi millonatis favorito?
Millonatis, coño. Pero que no, que yo hablo mal, que tu mujer es... Ah, coño,
pues explícamelo, hostia. Venga, dale, no cortes.
Bastardo.
Bastardo. Venga, otra vez entera, entera. No, no cortes, no cortes.
Fíjate, esta mañana estaba trabajando sin pantalones. ¿Con el toto al aire?
Con el toto al aire, digo.
Venga, otra.
No cortes, no cortes.
A ver si te limpian las papas.
Sí.
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
Chao, nos vemos.
Adiós. Nos vamos para atrás.
Cuida con la cadera, cuida con la cadera.
Hermano, un tirón, hostia.
Eso no es el cinturón. Por favor, que venga la coordinadora de intimidad.
Un langostino, es un puerro. Me quieres desalentar, por favor.
Muy bien, muy bien. ¿A qué me bajas, cerosa?
Suéltame la gata, por favor.
Coño, ¿has probado varios ya?
Ah, que tenía que probar varios. Sí. Pero mierda, perdón, perdón.
Me has, me has... Me has nublado.
No sé.
Pensaba que la película iba a ir por otro lado la verdad.
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