Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Czech
Danish
Dutch
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
¿Realmente quieres saber la verdad?
¿Para qué?
La verdad puede ser tan mala como la mentira.
Y a veces duele más.
Y si una madre sabe de algo,
créeme, es de dolor.
No. Lo siento, pero no puedo hacerlo.
Seguro que encontrarás gente que te lo quiera contar.
Gente que cree que sabe la verdad de todo lo que pasó.
Pero yo no voy a hablar, no, no voy a contar nada.
♪ El fuego de tu ausencia
♪ oscurece la luz.
♪ Perderán los sueños por ti.
♪ Todo arde,
♪ el mundo se creó al abrazarte.
♪ Cazaremos la ceniza para salir. ♪
Hombre, Godoy, ¿ya te han levantado la sanción?
A ver cuándo la lías otra vez.
- Cuando tu madre me deje salir de su cama, gilipollas.
Yo aún no lo sabía,
pero aquello era algo más que un accidente de tráfico.
Dame la linterna.
Corre. ¡Rebeca!
Estaba claro que el conductor había salido disparado
hacia adelante como una bala de cañón.
Era raro que su sangre hubiera volado justo hasta el airbag del copiloto.
Y más raro todavía que, mientras partía el parabrisas
con la cabeza, pudiera intentar abrir la puerta.
Así que mandamos esa sangre al laboratorio,
pero para mí estaba claro, alguien más viajaba con él.
- ¿Dónde está? - Le están operando.
Llegó en parada, pero por suerte, le han reanimado.
- ¿Pero operando de qué? - No lo sé, tía, es... No lo sé.
- Pero, joder, ¿qué coño hacía papá en una carretera perdida
- a esas horas de la noche? - Voy a hablar con los médicos.
Vete, vete.
Vino con la cabeza destrozada, Rebeca.
Tiene no sé cuántos huesos rotos, pero lo grave es la lesión cerebral.
Dicen que es probable que no salga de la operación.
Lo siento. ¿Tú qué vas a sentir?
¡Márquez, aquí hay un rastro de sangre!
¡Puede haber un herido!
Pues no. Peinamos la zona, pero el rastro de sangre
se perdió a partir de un punto. De repente, zas,
como si el herido hubiera salido volando.
Pero algo sí que encontramos.
¿Sí?
¿Sergio? Estoy llamando a Cristina y no me coge.
Sí, es que está con Nico en Barcelona
por lo de la exposición. ¿Qué pasa?
Daniel ha tenido un accidente de coche,
está muy grave. ¿Qué? ¿Qué ha pasado?
Llamo ahora mismo a Cristina. ¿En qué hospital estáis?
En el de la Cruz. Voy para allá.
"Hola, soy Cristina Arias.
Déjame tu mensaje y te contestaré..."
¿Sí?
Nico, estoy llamando a tu madre, pero no me coge el teléfono.
Pásamela, anda. Se está duchando. ¿Qué pasa?
Daniel ha tenido un accidente. Tenéis que volver ya.
Dile a tu madre que vaya directamente
al Hospital de la Cruz, ¿vale? Sí, ahora mismo se lo digo.
- ¿Qué ha pasado? ¿Quién era?
- Tu padre ha tenido un accidente.
- Mía, ¿qué haces? - Volver.
- No podemos, te van a coger. - Es mi padre, Nico.
Sergio.
Gracias por venir.
¿Y Cristina? Está de camino.
¿Qué ha pasado, cómo está Daniel? No sabemos nada, siguen operándole.
Parece que...
Parece ser que hay algo raro en el accidente.
¿Qué es raro? No me lo han dicho,
solo que han enviado una muestra de sangre al laboratorio.
- ¿De papá? - ¿De Daniel?
No lo saben.
Solo que por el lugar donde se encuentra...
¿Qué?
Que a lo mejor no es suya. Y que iba acompañado por alguien.
¿Alguien? ¿Quién?
De Arco, Elio de Arco. El "de" es muy importante.
Nerea Goitia, profesora en la universidad
desde hace diez años. Encantada.
Soy catedrático en Literatura.
Pues he sido secretaria de dirección de Miriam, de Rebeca, de Daniel...
Bueno, en realidad, de todos.
Experto en poética medieval.
¿De verdad vas a escribir una novela sobre todo lo que ha pasado?
Los escándalos venden libros, ¿eh?
A ver, ¿qué quiere saber?
Yo creo que todo empezó con el accidente de coche de Daniel.
Yo creo que no. Si queremos ser precisos,
el accidente no fue el principio, sino una previsible consecuencia.
En realidad, todo empezó un año antes de la noche del accidente.
Septiembre del 2018, cuando Cristina y Sergio aparecieron.
Se acababan de mudar a la ciudad.
El trabaja en el sector de la construcción.
Soldador o algo así.
Le habían ofrecido un puesto mejor.
Querían lo que se suele llamar una nueva vida.
¡Cris, ya tengo el coche abajo! ¡Voy!
Papá, ¿me llevas al parque de bolas? Ahora no puedo.
El examen es en una hora y vamos muy justos.
Y no quiero que se ponga nerviosa. Ya.
Estoy que me va a dar un infarto.
Venga, con todo lo que has estudiado,
seguro que lo sacas.
Pues ahora mismo es como si no me acordara de nada.
Suerte. Ay, gracias, hijo.
¿Vamos? Vamos.
Joder, puto atasco.
Teníamos que haber ido por otro lado.
¿Qué hago, me bajo, busco un metro?
No, que te va a dejar a tomar por saco.
Tendríamos que haber salido antes.
Bueno, tú tranquila, que vamos a llegar, ¿eh?
Además, si no apruebas el examen, no es el fin del mundo.
Puede que sea mi última oportunidad para volver a trabajar en lo mío.
Y la vas a aprovechar, cariño, la vas a aprovechar.
Vas a volver a ser profe.
La profe más sexy en el mundo.
¡Joder, la puta...! ¡Ay!
¿Estás bien? Sí, sí.
Perdón, perdón.
Perdón, me he despistado.
Cojo un taxi, ¿vale? Te recojo.
Vale.
Es que aún no lo entiendo, ¿estás seguro de lo que haces?
Llevo mucho tiempo pensándolo, Rebeca.
Es mi carrera, pero también es mi vida.
A tu madre no le va a hacer ninguna gracia.
Lo sé.
¿Estarás conmigo cuando se lo anuncie?
¿No estoy siempre?
Aunque no entienda nada.
Ay, perdona, ¿la prueba de selección para profesores?
El examen comenzó hace ocho minutos.
Ya, ya, pero he tenido un accidente con el coche.
Y he intentado coger un taxi. Lo siento.
Las normas son las normas.
Entiendo su frustración, trabajar en la Universidad Europea
Rafael Becker siempre ha sido un valor
en el currículum de un docente.
Universidad laica, progresista, comprometida, mediática...
Un pastel muy goloso.
¿Quién no querría llevarse un trocito?
Lógico que Cristina se hundiera en la miseria.
No podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca tener la vida por delante,
vívela intensamente, sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de nuestros poetas muertos
te ayudan a caminar por la vida.
La sociedad de hoy somos nosotros, los poetas vivos.
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas.
¿Hola?
Perdón.
Whitman era partidario de un lenguaje sencillo,
cercano a la prosa.
Perdóname, perdóname. ¿Qué tal el examen?
Bien, no lo sé, es que he llegado tarde.
Ya, ya, lo siento. ¿Pero cómo ha ido?
¿Qué? No sé.
Eh.
Seguro que lo has clavado.
¿Con todo lo que has estudiado estos meses? Venga, hombre.
El curro es tuyo, Cris.
¿Y si no apruebo el examen?
Si no apruebas, no pasa nada, saldremos adelante.
Mira, yo aquí voy a ganar más pasta. Y tú puedes buscarte otra cosa.
O no. En casa también eres necesaria, cariño.
Tampoco era una tragedia, ¿no?
Ella ya tenía su vida hecha.
Era joven, con un marido guapísimo, unos hijos sanos...
¿Qué más podía querer?
El destino es caprichoso, más bien retorcido, diría yo.
¿No crees?
Justo la noche del día del examen Cristina tenía un reencuentro
con sus compañeras de instituto. Qué coincidencia.
Se enteró de casualidad.
Ella, por lo visto, no usaba las redes sociales.
Casualidad es que me tope con mi vecino
en un concierto de música balcánica.
No, que Cristina fuera a aquel reencuentro era otra cosa.
Porque, por supuesto, Cristina fue al reencuentro.
Y ahí estaba ella.
¿Cristina?
¿- Pero qué haces aquí? - - ¡Rebeca!
¿No vivías en Valencia? No, ya no.
Qué fuerte. La última vez que supe de ti
fue por una felicitación de navidad del... No sé, del 2001.
Como poco.
Madre mía, estás increíble. Tú también.
Bueno, si hubiera sabido que estabas aquí...
No, llevamos un par de días en Madrid,
ni siquiera hemos aterrizado.
Pues qué suerte que te hayas animado a venir.
No sé muy bien qué hago aquí, no soporto estos reencuentros.
Bueno, se viene a comprobar que ellas tienen
el culo más gordo cada año
y que ellos están para material de derribo.
Pues no reconozco a casi nadie, ¿eh? Yo tampoco.
Bueno, en realidad, la única amiga de verdad
que tenía en el instituto eras tú.
Pero cuéntame, ¿cómo estás? ¿Cómo te ha ido la vida, qué tal?
Pues me va muy bien.
Estoy fenomenal. Cris, ¿qué pasa?
¡Chicos!
Chicas, vamos a hacer un brindis todos juntos, venga.
Brindo porque te vayas dos metros a la derecha.
Quema. Es whisky.
Qué vergüenza, es que no sé qué me ha pasado.
Ha sido la impresión de verte, de verte tan...
¿Tan qué?
No te rías, pero es que tienes una imagen
tan de éxito, de tener una vida estupenda.
¿Y tú no? No, sí, sí, tengo una vida buena.
Es solo que...
A veces pienso que había un camino marcado para mí
y yo escogí otro.
No uno malo, ¿eh?
Es solo que no era el camino que yo tenía que recorrer.
Ya.
¿Te acuerdas? Nuestros sueños, nuestras carreras...
Yo empecé a dar clases, pero me casé.
Y él ya tenía una hija y yo me quedé embarazada
antes de pestañear. ¿También tienes un hijo?
Nico.
Y bueno, en fin, luego vino la crisis y...
Me he tirado un año gastando un dineral
para preparar un examen porque una universidad de aquí
sacaba una plaza. ¿Qué universidad?
La Universidad Europea Rafael Becker.
Bueno, pues hoy era el examen.
He llegado tarde y no me han dejado hacerlo.
Y para mí era...
Para mí era como mi última oportunidad
de tener lo que quería.
No he podido decírselo a Sergio, no he tenido fuerzas.
Y ahora no sé qué voy a hacer.
Vale, tú no sabes lo que vas a hacer, pero yo sí.
Rebeca siempre sabía lo que había que hacer.
Hasta la noche del accidente de Daniel.
Ahí la vida empezó a írsele de las manos.
¿Mejor? Sí.
Sí, es solo una bajada de tensión, no te preocupes.
Tranquila.
Cualquier cosa, nos llaman. O sea, tranquila.
Tengo ganas de llorar.
Me gustaría llorar y no puedo.
Bueno, mujer, todavía no sabemos nada.
Además, ya sabes que los médicos siempre se ponen en lo peor.
No solo es porque...
Porque Daniel pueda...
Morir. Es también el fracaso de...
De si se muere,
de no poder... De...
De no preguntar.
Déjalo. Rebeca.
Estoy contigo.
Si quieres desahogarte, explicarme cualquier cosa,
lo que sea, yo soy una tumba.
Daniel no era feliz conmigo.
¿Te lo dijo?
No siempre es necesario que te lo digan todo.
A veces da más miedo a hacer la pregunta.
Rebeca estaba muy enamorada de Daniel.
Desde luego, lo controlaba.
Le interesaba la carrera de su marido
más que al propio Daniel.
Venga, por favor.
¿Daniel Becker, hijo del fundador Rafael Becker
y Miriam Leyva,
heredero de la Universidad Europea Rafael Becker,
necesitaba que su mujer mirase por su carrera?
Decano de la Facultad de Humanidades a los 39
y rector universitario a los 45, no está nada mal.
Para ciertos puestos no basta con una buena preparación,
también hay que tener espíritu.
A Daniel le nombraron rector en 2017, no duró ni un año.
¿Qué es esto, Daniel? Mi carta de dimisión.
Dejo la universidad,
voy a dedicarme a escribir mi novela.
Rebeca, ¿tú sabías algo? Sí, bueno, algo me dijo ayer.
Daniel, no te dejes llevar... No te metas, tío.
Es personal. No, es profesional.
Tu tío, como copropietario de esta universidad,
puede hablarte igual que lo estoy haciendo yo.
- No puedes abandonar, eres el rector de tu universidad.
Porque será tuya con el tiempo.
- ¿Pero por qué ahora no puedes escribir la novela
en tus ratos libres, como siempre?
Porque no quiero seguir, simplemente por eso.
Daniel, tu madre y tu tío solo necesitan entender tus razones.
Ya ni siquiera pido que me las expliques a mí.
Pero es verdad, tienes una responsabilidad.
No, tengo muchas, demasiadas.
Ya va siendo hora de que piense en lo que yo quiero,
para variar.
Daniel.
No sirve de nada, mañana tendrás otra igual.
Pero, cariño, todos los proyectos
que habías propuesto, si te vas...
Es una lástima que no salgan adelante.
Si realmente merecen la pena, quien ocupe mi lugar
los terminará. ¿Y quién va a ocupar tu lugar?
De momento, nadie, aún no está claro que papá deje la universidad.
Me aburre esta conversación, voy a echarme un rato.
Tu padre luchó para fundar esa universidad.
Si ahora te vas, es como rechazar su proyecto.
¿Es eso lo que quieres? Tengo 46 años.
Y llevo más de media vida dedicado al proyecto de mi padre.
¿Y yo?
¿Cuándo me voy a dedicar a mi propia vida?
Vale, de acuerdo, deja el puesto de rector,
pero quédate en la universidad, vuelve a la Facultad de Humanidades.
Vuelve a ser su decano, como antes.
Y así tendrás tiempo para acabar la novela.
El problema es mi madre,
no aceptará cualquier rector así como así.
Ya. Salvo que tenga un buen candidato.
Exacto. Y no será fácil.
Oye, ¿por qué no te presentas tú para el cargo?
¡Toma!
¿Yo? Claro. Yo te apoyaré.
No hay nadie como tú para ese puesto.
Bueno, hay otro candidato.
El hijo maldito, él también es un Becker. ¿O no?
Mía, no hables así de tu tío Javier, por favor.
Javier Becker, el hijo mayor de Miriam.
Hijo, te he llamado, pero me salta el buzón.
- Ya, ya me ha avisado Rebeca.
Ah, ¿pero no sabías lo de Javier?
Javier es hijo del primer matrimonio de Miriam.
Cuando ella se casó con Rafael Becker,
él le dio su apellido al niño, pero fue lo único que le dio.
Nuestro recordado fundador era todo un carácter,
no quería ver al hijo de otro en su familia.
Desde los cinco años el niño se educó
en los mejores internados sin que le faltase de nada.
Becker lo mantenía por todo lo alto,
pero siempre que estuviera a distancia, claro.
Todos los estudios que quiso, todos los caprichos.
Miriam tragó y mantuvo a su hijo Javier lejos.
No le dejaban pisar ni la casa familiar.
Imagínate qué infancia.
Así que cuando Miriam se quedó viuda y quiso acercarle...
Demasiado pasado que borrar.
Miriam le contrató como profesor en la universidad,
intentó tender puentes, pero el daño ya estaba hecho.
¿Familiares de Daniel Becker?
Hicimos cuanto se pudo,
pero el traumatismo cerebral era severo.
Y además, el torácico también era masivo.
Fue un milagro que saliera vivo de la operación.
¿Me está diciendo que va a morir?
- No puedo decirle eso, pero...
Sí deberían estar preparados para lo que pueda suceder
en las próximas horas.
- Quiero ver a mi hijo, quiero verlo vivo.
¿Pero nosotros qué pintamos con esa gente?
¿Qué se nos ha perdido
con peña que ofrece una copa distendida en casa?
Es mi amiga y nos ha invitado, ¿qué hay de malo en ir?
Que no voy a estar a gusto
con peña que imprime invitaciones para tomar algo.
Eso tiene que ver con tus complejos, no con ellos.
No, tiene que ver con que paso de estar sonriendo
como un gilipollas aguantando a otro gilipollas
hablando de sus vinos o su deportivo.
¿No ves que todo lo que dices es un cliché?
Les estás juzgando antes de conocerles.
¿Y este, qué te parece? Que te hace un culo impresionante.
¿Sí? ¿Por qué no vas tú sola?
Ay, que no, que quiero ir contigo.
No tengo el marido más guapo del mundo para dejármelo en casa.
Te tengo que lucir.
Eres idiota.
Te salva que estás buena.
¿Tú? Ha sido idea de Daniel.
Extraña manera de convencer a alguien para que siga en el cargo.
Le he convencido para que no deje la universidad,
que ya es bastante.
Mira, yo sé llevarle, conozco sus tiempos.
Y ahora hay que dejarle.
Si yo ocupo el cargo de rectora, cuando él decida volver,
el cambio será sin alboroto.
Pero si eliges a otra persona... Ya.
Andrés se muere por el sillón.
Y es lo peor que podría ocurrirle a esta universidad.
Anda, ayúdame.
Cuando te casaste con mi hijo,
nunca pensé que llegaríamos a entendernos,
me pareciste demasiado ambiciosa.
Yo siempre he querido a Daniel por encima de todas las cosas.
El amor puede ser un palo en la rueda
para una mujer con objetivos.
Mi mayor objetivo es tu hijo.
Joder con tu amiga, menudo casoplón.
Con esta camisa parezco un rumbero. Que no, estás muy guapo, de verdad.
¿Cristina?
Hola. Hola.
Mira, te presento a mi marido, Sergio.
Encantada, Sergio. ¿Qué tal?
Te siguen gustando los más guapos, no eres lista tú.
¿Queréis tomar algo? Vale.
Rebeca. Hola.
Pues está muy bien esto, ¿eh? La verdad.
Es una cosa informal,
lo hacemos cada año al inicio del curso académico.
¿Cómo?
Es que no te lo dije el otro día, pero mi suegra es la propietaria
de la Universidad Europea Rafael Becker.
Vaya, qué coincidencia.
Porque Cristina de esto no sabía nada, ¿no?
Y me gustaría decirte algo si Sergio nos da un minuto.
Sí, hombre, si ya veo que sobro aquí.
Voy a ver si pillo otra copa.
Venga.
Ahora que te he reencontrado, no te voy a dejar escapar.
Si algo necesito, es una amiga como tú.
Una amiga o una sierva incondicional, Rebeca nunca daba puntada sin hilo.
Yo también necesito una amiga, pero no cualquiera,
la mejor que he tenido en mi vida.
Cristina, si lo quieres, hay un puesto para ti
como profesora asociada en la Universidad Rafael Becker.
¿Qué?
Mira, otra afortunada coincidencia.
Tú eres profesora en paro, yo tengo una universidad...
¿No es mágico?
¡Mil gracias, gracias!
A ver, no será un sueldo muy alto ni son demasiadas horas...
¿Pero qué dices? Es la Becker.
Estoy tan feliz. Yo también, yo también.
Ven, que te voy a poner al día.
Allí está mi suegra con el tío Alberto,
la reina y su primer ministro.
Y el cortesano servil, Andrés, hijo de Alberto.
1,80 de ambición sin un cerebro al volante.
El de la pajarita es Elio de Arco, profesor de Historia Clásica.
A este y a su marido hay que invitarles
o te cortan cada traje...
A las recepciones de los Becker siempre íbamos un grupo selecto,
los, por así decirlo, imprescindibles.
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.