All language subtitles for Onna.to.misoshiru(1968)Heinosuke.Gosho.ES

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Original subtitles

TOHO

Una producción de TOHO-EIGA

LA MUJER Y LA SOPA DE MISO

Productores: Ichiro Sato y Hideyuki Shiino

Guion: Toshiro Ide Basado en la obra de Yumie Hiraiwa

Director de fotografía: Hiroshi Murai Dirección artística: Tomoji Ono

Música: Ichiro Saito

Sonido: Toshio Hirashima Iluminación: Chihiro Imaizumi

Montaje: Michio Suwa

Reparto:

Junko Ikeuchi

Kunie Tanaka, Keizo Kawarasaki, Masakazu Tamura, Kei Sato

Aiko Nagayama, Hisano Yamaoka, Kazuo Kitamura, Eijiro Tono

Etsuko Ichihara, Masako Kyozuka, Akemi Kita, Koumi Sakura, Toshie Kimura

Tomiko Ishii, Kumeko Urabe, Zeko Nakamura,

Sensho Matsumoto, Toyofumi Shamisen

Hajime Tanabe, Hiroya Morita, Hachiro Koma, Shiro Tanaka

Kenjiro Nakazato, Yoneko Soga, Reiko Kusamura

Senko Hayashimi, Kimio Aoki, Shosuke Kimito, Kichijiro Iwaki

Jun Nishihara, Hiroshi Abe, Yasuo Sunaga, Chie Utagawa

Dirección: Heinosuke Gosho

REUNIÓN DE ANTIGUOS COMPAÑEROS, 35 AÑOS DESPUÉS

- Perdón por llegar tarde. - Bienvenida.

¿Muroto-san?

- ¿Tú eres Chikako-san? - Sí.

¡Claro que sí!

Ay... ¿Tú eres Sho-chan?

¿Cómo has podido olvidarte de mí?

Qué alegría verte después de tantos años.

El "Foca" también ha venido.

- ¿El "Foca"? - El profesor Nakamura.

La reunión es en el tercer piso, en el salón principal...

Este es mi pueblo natal.

El conejito bajo la montaña.

Me llamo Tsutomu Murata.

En el colegio era un alumno aplicado. Espero que me recordéis.

Al terminar la universidad me asocié con mi padre...

en una empresa americana de resinas sintéticas.

- Ahora soy el director de la empresa. - ¿Director?

¡Impresionante! Y tan joven...

Por trabajo tengo que ausentarme durante largas temporadas,

dos o tres veces al año.

Por eso todavía no he podido casarme.

Me alegro de veros a todos.

- La siguiente es Sakurai-san. Adelante. - Sí, gracias.

Ahora estoy casada, soy Kazuyo Inuyama, pero mi apellido de soltera era Sakurai.

Mi marido es un oficinista corriente...

por eso creo que hay que ser muy prudente con la planificación familiar.

Por ahora tengo dos niños y dos niñas...

Pero ahora estoy embarazada del quinto.

- Cuídate mucho. - Lo haré.

Vivir conforme al Libro Blanco de la economía japonesa es del todo imposible.

Por eso trabajo como agente de seguros de vida.

Más adelante os enviaré folletos a todos.

Por favor, decidme qué os parece.

Profesor, adelante.

- Ogawa-kun, por favor. - De acuerdo.

Soy Ogawa Shoji.

Tras la muerte de mi hermano mayor me hice cargo del negocio familiar...

y abrí una tienda de geta aquí cerca.

Gracias por vuestra atención.

¿Eso es todo?

Entonces, Muroto-san, adelante.

Sí.

Soy Chikako Muroto. No estoy casada. Trabajo...

En fin, soy geisha.

¿Geisha?

¿Con esa peluca?

- ¿Una geisha con un kimono tan vistoso? - Sí.

Mi nombre artístico es Temari. Gracias por vuestra atención.

¿En Okasaka o en Shimbashi?

En Bentenraku Shinchi.

BENTENRAKU SHINCHI

GEISHAS

¿Por qué has confesado que eres geisha? Eso no está bien, Temari-chan.

¿Y qué podía hacer? No se puede ocultar.

Es verdad, pero ¿por qué contárselo a tus compañeros de primaria?

Pero nos llamábamos Cho-chan, Kat-chan, Ben-chan,

y había un ambiente tan tranquilo.

Muchos murieron por enfermedades, otros desaparecieron sin dejar rastro.

Eso es cierto.

La mayoría de las mujeres estaban casadas.

Dos de ellas tenían más de dos hijos.

Todas se han convertido en respetables señoras.

¿Les tienes envidia?

Sí, un poco.

Tú también deberías encontrar a un buen hombre y casarte.

No existe ninguna ley que prohíba a las geishas casarse.

- Es verdad. - Ya he llegado.

Kosen, ven aquí ahora mismo.

¿Eh? ¿Qué pasa?

¿Dónde estabas?

En el ensayo.

Yo vengo justo de allí.

Maldita sea...

Llevas un mes entero sin aparecer por ningún ensayo.

El viejo se enfadó y me preguntó quién va a lavar los yukatas.

¿En serio?

¡Déjate de tonterías!

Hasta un chimpancé bailaría con la sombrilla mejor que tú.

¿Qué? Pero si yo soy una persona.

Pues entonces esfuérzate en aprender como es debido

al menos una lección sencilla.

Claro. Si me lo propongo, la aprendo enseguida.

Pero yo creo que es una pérdida de tiempo.

¿Una pérdida de tiempo?

Vamos, Señora, ¿acaso el baile y el shamisen son lo esencial de ser geisha?

Antes las geishas bailaban, y luego se ponían a jugar.

Hoy en día a los clientes les gustan más los juegos.

Sobre todo en nuestra casa.

Así que si yo me dedico a coquetear con los clientes...

te haré ganar más dinero.

¿Qué estás diciendo?

Nada ha cambiado desde los viejos tiempos, y yo nunca te he enseñado eso.

¿Y en los viejos tiempos no había hombres que os hacían llorar?

Kosen, ¿adónde vas?

¡Descarada!

Oye, Komomo-chan, ¿qué cara es esa?

Ser como todas es aburrido.

Vivimos en una época en la que se valora la individualidad.

A mí no me parece nada malo.

Cuando la Señora me ve la cara, no para de decir "aprende, aprende".

Eso me saca de quicio.

Hay que trabajarse la cara una y otra vez, es gimnasia de belleza.

Pero por cada salida me cobran 1000 yenes.

- ¿La Señora te quita el dinero? - Es que le debo mucho.

El sueldo de geisha es bueno,

pero la comida a domicilio, el maquillaje, los arreglos...

Y de pronto ya debes tres o cinco mil.

¿Siempre con las deudas? Eso es que no sabes de economía.

No, Some-chan y la hermana Temari son buenas en las artes escénicas.

Pero ellas no pueden calmar la sed de amor cada noche.

¿Calmar la sed de amor?

Qué interesante...

¿Y qué pasa?

No es culpa mía que tú no tengas a nadie a quien querer.

Kiku-chan últimamente tiene problemas con eso.

Espera, ¿qué quieres decir?

Mercancía rebajada.

¿Rebajada?

Sí, la hermana Temari es un artículo de lujo de escaparate.

Y tú eres una baratija de saldo.

Por mucho que la pulas, no dura nada.

¿Qué has dicho?

¿Cómo te atreves?

¿Qué? ¡Repítelo!

¿Y tú quién eres para hablar así?

Digo lo que me da la gana.

¡Anda, repítelo!

¡Vete al infierno!

¡Callaos ya!

¡Se acabó el escándalo!

¿Qué vamos a hacer?

Lo entiendo perfectamente, pero no va a funcionar.

Es que insiste mucho.

Bueno, pues haz algo.

Esta noche tengo compromisos.

Tengo mis problemas...

Dice que quiere verte esta noche sin falta.

Es alguien importante en nuestra empresa.

Siento no poder ayudarles.

Que pasen buena noche.

Pero aun así...

Estoy dispuesta a hacer lo que sea por usted.

¿Y no hay forma de convencerla?

- La hermana Temari no está en venta. - ¿No está en venta?

No es mercancía.

No estoy para bromas.

Buenas noches.

Hola.

Disculpen el retraso.

Me alegra verles.

Ya nos tenías esperando.

- Has tardado mucho. - Le pido disculpas.

Komomo-chan y Kosen-chan llegarán enseguida.

Esas geishas ligeras de ropa no me interesan.

Lo importante es que Temari-chan ha venido.

No diga eso...

- Siéntate aquí. - Gracias.

Sensei, ¿otra copita?

Ah, sí...

Tengo que pedirle un favor, Sensei.

No sé negarle nada a una mujer hermosa.

En realidad, Sensei, estoy pensando en montar un negocio propio.

- No. - ¿Quieres dejar de ser geisha?

No, solo un trabajillo extra.

Seguiré siendo geisha a la vez.

¿Y qué negocio es ese?

De momento es un secreto.

Gracias.

- ¿Qué me dice, Sensei? - ¿Cuánto?

¿Qué?

Supongo que necesitas dinero.

No, no se trata de eso.

¿Buscas un protector?

Aún es pronto para rendirme.

La hermana Temari no está en venta.

¿No está en venta?

Tener a alguien a quien querer, bien, pero un protector es ya demasiado.

¿Y estás dispuesta a ese sacrificio?

No quiero que digan que vivo de las ayudas.

Por eso prefiero buscarme algo más.

A mí también me espera eso en el futuro.

Pero las geishas se ven como mujeres de mala vida.

Qué vergüenza debería darle, mis intenciones son de lo más honradas.

Estoy de acuerdo, Sensei.

En esta sociedad, el que es honrado acaba mal visto.

El que no soporta las salas de tatami se ve obligado a trabajar en ellas

y a fingir que le encantan.

Eso es cierto.

Pues bien, Sensei, este negocio lo empezaré con el dinero...

que he ahorrado en siete años trabajando en las salas de tatami.

Pero por pequeño que sea, un negocio es un negocio.

Habrá algunos trámites legales, ¿verdad?

Ah, te refieres a eso...

Si es así, pásate por mi despacho cuando quieras.

Sí.

Tengo un asesor legal que te ayudará a resolverlo.

Gracias.

Pero no quiero que se le olvide todo cuando se le pase la borrachera.

Nunca olvido la petición de una mujer hermosa.

¿Y sus promesas electorales tampoco las olvida?

¡Serás diablilla!

Ya hemos llegado.

Vaya, ya llegaron, se acabó la tranquilidad.

Disculpen la tardanza.

Le sirvo.

Le hemos estado esperando.

¿Ah, sí?

Sensei, se lo agradezco.

Hay que atender al Sensei como se merece.

Así lo haremos.

¡Estupendo!

¡Que vengan todos a votar!

Bailemos el kappore...

- Buenas noches. - Buenas...

¡Hermana! ¡Espera un momento! Aguarda...

- Quería pedirte consejo sobre algo... - ¿Consejo?

Sí, la verdad es que...

- ¿Te casas? - Sí.

- ¿De verdad? - Pero no se lo digas a nadie, hermana.

Enhorabuena.

Gracias.

Adiós, hermana, hasta pronto.

Hermana.

Kiku-chan se va a casar.

- ¿Qué, ya lo sabías? - Sí.

Se lo cuenta a todo el mundo pidiendo que no se lo digan a nadie.

¿En serio?

Puede que sí...

Dice que no será una mantenida, sino una esposa de verdad. Pero ¿será cierto?

Sí... Así es ella...

Pero no está mal.

En este mundo hay hombres de gustos poco corrientes.

Hermana.

¡Hermana!

Ven aquí.

¿Qué ha pasado?

- Kiku-chan. - Hermana, ayúdanos.

¿Qué queréis?

Ay, es ese tipo.

Claro, es Kiritani-san, del banquete de antes.

Pero está como una cuba.

- ¡No me toquéis! - ¿Por qué te enfadas?

Hermana, tú lo rechazaste.

Parece que le ha caído una buena bronca del jefe.

¡Dejadme en paz, idiotas!

¿Por qué está tan borracho, si no ha bebido nada?

Pobrecillo.

No me gustan los oficinistas.

Oiga, usted...

Es inútil. No entiende nada.

¿Y cómo va a terminar esto?

¿Lo llevamos en coche?

Oiga, ¿dónde vive?

- Llevémoslo al piso de Temari. - ¿Al mío?

- Eso es. - ¿Qué clase de broma es esta?

Por tu culpa le han echado la bronca en el trabajo.

- Ten compasión de él. - Eso mismo digo yo.

- Ah, ¿ya se ha despertado? - Sí.

¿Y dónde estoy?

¿Dónde?

En mi piso.

¿Vine a su casa anoche?

Sí, y no fue nada fácil.

El taxista y Komomo-chan me ayudaron a traerlo a rastras.

Le pido disculpas.

Estaba usted terriblemente alterado.

No paraba de gritar "No está en venta".

Perdone.

Pero da igual. Ha llegado justo a tiempo.

¿A tiempo de qué?

La sopa de miso ya está lista.

La sopa de miso no se puede cocer de más,

y si se recalienta, pierde el sabor.

Bueno, vaya a lavarse.

Es por ahí.

Hacía mucho que no desayunaba tan tranquilo.

Pero le he causado molestias.

Gracias por cuidarme.

¿Cuántas veces va a repetir lo mismo?

Qué rica. Está buenísima de verdad.

¿Sí?

Nunca había comido una sopa de miso tan buena.

¿Le sirvo un poco más?

Sí, otro cuenco, por favor.

Enseguida.

Aquí tiene.

Gracias.

Tiene su casa limpísima y ordenada.

¿Usted pensaba que las geishas eran desordenadas?

La verdad es que sí.

Sin embargo, mirando alrededor,

noto el espíritu de una persona honrada y llena de energía.

Sí, vivo la vida a fondo.

Nunca había comido una sopa de miso tan rica.

Pienso abrir un puesto para vender sopa de miso.

¿Un puesto de sopa de miso?

Sopa de miso deliciosa y buenas verduras en escabeche.

Maíz a la parrilla y kinpira de raíz de bardana.

Es el mejor acompañamiento que hay para el arroz caliente.

Eso es lo que quiero montar.

Qué buena idea. ¿Ha encontrado ya un buen protector?

No pienso pedirle a ningún hombre el dinero para el puesto.

Ahora es muy normal vender perritos calientes en furgonetas acondicionadas.

Yo pienso vender la sopa de miso en una furgoneta pequeña.

- Aquí tiene. - Gracias por el desayuno, delicioso.

No hay de qué.

Y desde luego necesito sacarme el carnet de conducir.

¿El carnet de conducir?

Y el té también está rico. Muy rico.

Ya son las ocho. Va a llegar tarde al trabajo.

Ay, qué horror.

Le debo mucho.

¿Cuánto le debo por alojarme?

No me debe nada.

Pero, como hombre que soy...

Por desgracia no llevo mucho encima...

No hace falta nada. Esto no es ningún banquete.

Pero es que así, de algún modo...

- Tiene que darse prisa... - Ya me voy.

Bien. Pare y empiece a subir la cuesta.

Ay, Sensei, ¿qué hago?

¡Frene! ¡Frene!

Ha vuelto a quitar el pie del pedal antes de tiempo.

Sí.

Tiene que fijarse en el sonido del motor.

Sí.

¿Está claro ahora?

Bien, intentémoslo otra vez.

Sí.

Ahora regresemos.

Bien.

- ¿Qué está haciendo? - No lo sé.

Oye, hermana, ¿qué haces?

¿Qué es lo que estás dibujando?

Espera, espera, hermana...

Al final va a ser aquí.

Se ve desde todas partes y pasa mucha gente.

¿De qué hablas? Enséñamelo.

Bien, el oeste queda aquí.

El sol sale por allí.

Este, sur, oeste, norte.

Ya está, ya lo decidí.

Decidido, decidido, decidido...

Oye, hermana.

Qué frío hace...

Así.

Buenas noches.

Buenas noches.

Ay, y yo preguntándome quién sería. ¿El que se emborrachó aquella vez?

Gracias por ayudarme aquella vez.

He venido a darle las gracias.

Podría habérmelo agradecido en algún banquete.

No, es que por lo que pasó el otro día...

me han apartado de la organización de banquetes.

Vaya, cuánto lo siento.

¿Le han apartado de los banquetes?

Es una tontería, pero acéptelo, por favor.

Sí, lo siento mucho por usted.

Disculpe. Hoy no estoy nada fina.

¿Se encuentra bien?

Estoy bien, estoy bien.

Yo no soy como las demás.

Aquí me siento en mi salsa. Estoy en plena conciencia.

¿De verdad?

¿Va a quedarse ahí de pie mucho rato?

¿Qué?

Entre de una vez y cierre la puerta.

- A los vecinos no les gusta el ruido. - Sí.

Disculpe, ¿me trae algo frío para beber?

Ahora mismo.

No, no, en la nevera hay bebidas.

Sí.

Aquí tiene.

Gracias.

Qué gusto.

Debe de dar asco ver a una mujer borracha, ¿no?

En absoluto...

- Ayúdeme a desatarme el obi. - ¿Y cómo se hace esto?

Tire de aquí.

Sí, sí.

Dese la vuelta.

Ya puede mirar.

Disculpe que le haya hecho ayudarme con esto.

No es nada.

Me voy si está cansada.

Yo soy mi propia dueña.

Hoy puedo hacer lo que me dé la gana.

Será mejor que me vaya.

Sí, sí, sí, sí...

¿Cuánto tiempo tenemos?

Ya es tarde.

Si quiere, puede quedarse a pasar la noche.

Apenas nuestra conversación...

Uno o dos...

Da igual...

Anda, no se quede ahí plantado como un poste de telégrafo.

Siéntese, al menos.

Escuche, Kiritani-san.

¿Sabe qué es lo que más deseo ahora mismo?

¿Qué?

Una toalla mojada.

Me haría muy feliz que me trajera una toalla fría.

Sí, claro.

Aquí tiene.

Gracias.

Ay, qué gusto da.

Bueno, me voy. Está cansada.

Eh, eh, eh...

Ponga la cabeza aquí. Para que se le refresque.

Es usted un buen hombre.

Ten-ten... Ten-mari... Tentemari...

Ten-ten... Ten-mari...

Qué rica está.

¿Te gusta?

Está buenísima.

Me pregunto qué significará eso.

- Aquí tienes. - Gracias.

Es la segunda vez que le preparo a Kiritani-san sopa de miso por la mañana.

No puedo olvidar ese sabor.

Escucha...

el domingo voy por trabajo a Kansai, a un club de música occidental.

¿Por qué no vienes conmigo, aunque sea un día o dos?

- ¿Yo? - Sí.

El trabajo termina pronto, así que por la noche podremos relajarnos.

Luego podemos ir a Kioto o a Kobe, adonde tú quieras.

Me encantaría ir.

Pero...

¿Qué tiene eso de malo? ¿A qué le tienes miedo?

No le tengo miedo a nada.

Pero esto sería un lío.

¿Un lío?

Va en serio. Te lo digo con franqueza.

No importa, un lío tampoco está mal. Así hasta es más sencillo para mí.

La geisha Temari sale con su cliente favorito. Y ya está.

Toma.

Chikako-san.

Llámame Temari.

Entonces, ¿vendrás?

- Toma. - Gracias.

¿Qué es esto?

¿Esto? La inscripción para un concurso de televisión.

¿Es algo popular?

No es que sea muy popular, pero lo dan todos los días.

Anda, deja que la envíe yo.

¿Sí? Gracias.

¡Ay, el maletín!

- Tómalo. - ¿Qué es esto?

- Es solo un regalo. - No lo quiero.

Lo entiendo, pero es de corazón. Solo esta vez.

Está bien, un simple regalo.

Paso a recogerte el domingo por la mañana. Hasta luego.

Cuídate.

10.000 YENES

Buenas noches.

Hola, Chika-chan.

Ay, ¿Ben-chan?

- ¿Te sorprende? - Sí.

Y yo preguntándome quién sería. Gracias por cumplir tu promesa.

Solo quería verte. Perdona. ¿No te habré molestado?

Para nada.

Pienso traer aquí a unos invitados extranjeros.

He venido a verlo todo de antemano.

¿Ah, sí?

La reunión de clase que tuvimos fue la primera en mucho tiempo.

Fue verdaderamente nostálgica.

Sí. Pero en cierto modo me sentí decepcionado.

¿Y eso por qué?

Todos se han convertido en simples oficinistas y comerciantes.

Y las mujeres, en esposas de simples oficinistas y comerciantes.

Pero...

Sí, si alguna de tus amigas está libre, invítala a venir.

Pero me da un poco de apuro.

No pasa nada, lo pago con los gastos de representación de la empresa.

- ¿Permiso? - Sí.

- Gracias por esperar. - Te lo agradezco.

Oye, si alguna de tus amigas está libre, que venga.

Que vengan todas a la vez.

Por favor, hermana.

Aquí tienes.

En la reunión de clase me di cuenta

de que hay gente que no ha cambiado en absoluto

como Sho-chan, el de la tienda de geta.

Y hay gente que ha cambiado por completo.

La vida es imprevisible.

Sin duda.

¿Y en qué categoría crees que estoy yo?

Pues tú eres el que más ha cambiado de todos.

Pero si la gente no cambia, no hay progreso.

¿No te apetece salir a dar una vuelta el próximo domingo? A la hora que sea.

Puedes traerte a tus amigas.

Precisamente este domingo...

- ¿No puedes? - Me viene mal.

¿Y otro día?

Otro día, sin problema.

Bueno, pues será otro día.

Lo siento de veras.

Lo entiendo, es tu negocio. Pueden surgir distintos imprevistos.

No hay ningún imprevisto en especial. ¿Te sirvo más?

Bien, emborrachémonos esta noche.

Bebamos, entonces. Con mucho gusto.

DE SHOJI OGAWA

Sí.

¿Es usted Temari-san?

Sí, así me llaman en la casa Benten...

¿Y su apellido verdadero es Muroto?

Soy Chikako Muroto.

Disculpe.

Disculpe, pero no vendo mi cuerpo,

ni vendo cosméticos, ni entretengo a recién casados.

Nada de eso me interesa.

¿Y usted cómo se llama?

Soy Kiritani.

Soy la esposa de Koji Kiritani.

Pase, por favor.

Adelante.

- ¿Va a alguna parte? - No.

¿No se va a Osaka?

No.

¿Se hace la inocente?

Es inútil decir que entre usted y Kiritani no ha pasado nada.

Él mismo me lo confesó.

¿Se lo confesó?

¿Fue usted quien le pidió que lo enviara?

No se lo pedí. Él lo cogió sin permiso y dijo que lo enviaría.

Qué vergüenza debería darle a Kiritani-san.

El plazo pasó y perdí 7 yenes.

¿Qué son 7 yenes para usted?

Si recibió de Kiritani 10.000.

Tenga, mire. Este es nuestro libro de gastos.

Vivimos los tres, con el niño, con un sueldo de 35.000 al mes.

¿Ah, tiene usted un hijo?

Él me dijo que estaba soltero. Claro que no me lo tomé muy en serio.

Usted es incapaz de entender los sentimientos de una mujer.

Yo no puedo permitirme ningún capricho.

Pienso llevar al niño a la guardería el año que viene, si consigo ahorrar.

Quería comprar comida ecológica en vez de la normal, pero lo pensé y renuncié.

No me compro ropa de moda, y ahorro en el cine.

Sacrifico muchas cosas como esposa.

Y Koji me ha engañado con una mujer como usted, y le pagó 10.000.

Y encima me dijo que su sopa de miso está riquísima.

Cualquiera que se gasta 10.000 en un cuenco de sopa de miso

se cree un hombre importante.

Los hombres son tontos.

Claro, las geishas les dicen cosas bonitas a los hombres

y les sacan el dinero.

Para usted 10.000 no es más que un papel.

Pero para nuestra familia 10.000 es mucho dinero.

Hasta mil yenes es mucho dinero.

Hasta 100 yenes.

Sé que es una tontería venir aquí a quejarme.

Pero cuando lo pienso a solas, me da mucha rabia.

Soy una mujer igual que usted, pero usted vive en un piso de lujo...

les saca el dinero a los hombres y se toma un té delicioso.

Señora, el té que compro yo cuesta lo mismo que el suyo.

Mire, 200 yenes.

¿Qué? ¿200 yenes? Yo compro en una mala tienda de té.

Lo importante es la forma de prepararlo.

Señora, seguramente usted lo hace con agua hirviendo.

Eso afecta a la calidad del té.

Yo siempre uso agua hirviendo y luego la dejo enfriar un poco.

Yo no tengo tiempo libre para eso. Las amas de casa no podemos permitírnoslo.

Si es solo cuestión de dos minutos.

Primero, si el té está muy caliente, hay que soplar y esperar para bebérselo.

Pero si lo prepara como yo, podrá bebérselo enseguida...

y así ahorrará tiempo.

Las geishas son raras. Como en un mercadillo benéfico.

Aprendí esto de mi difunta abuela.

Cómo preparar un buen té y una buena sopa de miso.

En cualquier caso, le pido que no vuelva a tener trato con Kiritani.

Eso es imposible.

La empresa de Kiritani-san celebra a menudo banquetes en la casa Benten

e invita a clientes.

Pero usted puede no asistir a esos banquetes.

Pero es mi negocio. Vivo de esto.

Si tanto miedo tiene de perder a su marido, guárdelo bajo llave en el banco.

No hace más que repetir "soy su esposa, soy su esposa", ¿y qué significa eso?

Intenta sacarle todo el dinero posible al marido...

solo porque es mujer.

¿En qué se diferencia eso de una geisha?

Y él se ve obligado a quedarse en el apartamento de otra mujer,

a comer sopa de miso y decir que nunca había probado algo tan rico.

¿Y no le da vergüenza?

Preparar el té con agua hirviendo, al mismo precio,

es convertir lo delicioso en soso.

Está usted desperdiciando su propia vida.

¿Y entonces qué es un ama de casa y qué es una esposa?

Qué raro... ¿Una esposa no es una mujer?

Koji y yo nos casamos por amor. Al principio yo ganaba el dinero.

Trabajaba en unos grandes almacenes.

Tenía casi 30 años.

Andábamos muy justos de dinero, pero decidimos tener un hijo.

Trabajé hasta el octavo mes de embarazo, con la tripa enorme.

¿Y cuando nació el niño la despidieron?

Bueno, no exactamente. No podría haber sido de otro modo.

Vivíamos los dos solos en un bloque de apartamentos.

Compré una cuna, una cómoda y ropa para el bebé con la paga de los almacenes.

Di a luz en el hospital,

y la paga se fue enseguida en el parto y otros gastos.

Y la verdad es que su té está muy rico. La próxima vez probaré a hacerlo así.

Sabe...

quiero devolvérselo.

Tómelo.

No, no quiero ese dinero.

Es fruto de su trabajo, y Kiritani dijo que adelantaría el dinero de su prima.

Algo de dinero para comer tenemos, así que no pasa nada.

Entonces, ¿tiene cambio?

¿Qué?

Repartámonos este dinero a medias. Para las dos será un alivio.

- Pero esto no está bien... - Acepte, por favor.

¿Quiere probar una rica sopa de miso y verduras encurtidas?

Sopa de miso riquísima y...

No suena muy convincente.

- Sí, lo intentaré otra vez. - Vamos.

Bien, ¡empezamos!

¿Quiere probar una rica sopa de miso y verduras encurtidas?

- No me sale. - Estás forzando demasiado la voz.

- Ya lo sé. - Dame el micrófono a mí.

¿Quiere probar una rica sopa de miso bien caliente...

Vale, ya está bien.

¿Preparada? One, two, three...

¿Quiere probar una rica sopa de miso y verduras encurtidas?

Sopa de miso riquísima y...

Tenemos de todo lo que necesita:

bolitas de onigiri, verduras encurtidas, aperitivos.

Les invitamos a todos, vengan.

Sopa de miso de Temari.

No está mal.

Ya tienes hasta cartel, así que el negocio marcha.

Ya que empezaste, no lo dejes a medias.

Gracias, Señora.

Aquí tienes un regalo de mi parte.

Muchísimas gracias.

- Komomo, esfuérzate bien. - Vale.

Señora, ¿no come algo?

No, tengo prisa. Hasta luego.

Hermana, otra vez.

- Está muy rica. - ¿De verdad?

Después del sake y el tabaco, esto es lo mejor.

- Y encima no hace daño a la salud. - Eso es verdad.

Quien toma sopa de miso con wakame cada mañana no se resfría ni enferma.

Puede ser.

- ¿Cuánto le debo? - Son 240 yenes, por favor.

- 500 yenes. Quédese con el cambio. - Gracias.

Resulta que vender sopa de miso es una buena idea.

Gracias. Vuelva pronto.

- Gracias por hacernos publicidad. - Se lo agradezco.

Muchas gracias.

Ay, Ota-sensei.

Menudo puesto.

Bienvenido.

Me alegra volver a verle, Sensei.

No le diré que no.

Ella dijo que tenía que probar sin falta la sopa de miso de la hermana Temari.

No es verdad, usted mismo quiso venir.

¿Cómo dice?

Dice que el tatami sin Temari-san es aburrido,

y que hoy mejor íbamos a comer sopa de miso.

Eh, eh.

Sensei...

Ota-sensei, pase por aquí.

Siéntese, por favor.

- Se lo agradezco. - Vuelva pronto.

- Pase, pase... - Cuídese.

Así es como tienes que recibir a la gente, hermana.

- ¿Qué es lo más rico? - ¿Qué le apetece?

- Tome, Sensei. - Gracias.

Me lo pediría todo.

No es mala inversión.

Tiene una pinta buenísima.

Gracias por esperar.

Está muy rica.

Tienes mano para esto.

- ¿Sí? - ¿De verdad?

Hermana, a mí también, por favor.

Mi difunta esposa también sabía preparar sopa de miso.

¿Se ha acordado ahora mismo?

El sabor de esta sopa de miso me ha recordado a mi mujer.

¿Y quién le cocina en casa?

Una criada ya mayor.

Ya se le ha olvidado cómo se cocina.

Ah, gracias.

Me gustaría que mi hijo probara esta sopa de miso tan deliciosa.

Pues tráigalo con usted.

Se va muy temprano al colegio.

¿Ah, sí? Qué pena.

Podría ir yo a su casa y prepararle la sopa de miso...

Te lo agradecería muchísimo.

A menudo me he preguntado...

¿Por qué mujeres como tú acaban siendo geishas?

De tal palo, tal astilla.

¿No tienes hermanos?

Sensei, ¿ya se interesa por el registro familiar? ¡Cuidado!

No digas tonterías.

Komomo, toma esto, por favor.

Vale.

Bienvenido.

Me enteré de que abriste un puesto de sopa de miso.

Sí, algo así.

Qué bien. De verdad que me alegro.

Yo también me tomaría un cuenco.

Ya hemos cerrado.

Hermana, todavía queda un poco.

Pero esto son las sobras...

Me conformo con las sobras.

Toma, hermana.

Aquí tienes.

Y esta es ya la tercera vez que me como tu sopa de miso.

Dicen que no hay dos sin tres. ¿Verdad, hermana?

Mejor cállate.

Sabes, Kiritani-san...

El sabor de esta sopa de miso es bueno, pero el regusto puede ser amargo.

Precisamente por eso no puedo olvidar ese regusto.

El placer de una sopa de miso comprada es solo pasajero.

El verdadero sabor de la sopa de miso solo se siente en casa.

Estoy completamente de acuerdo contigo, pero, aun así...

Deberías olvidar el sabor de mi sopa de miso.

Solo consigues hacerme daño.

Por muy rico que cocine...

no soy más que un producto a la venta.

Algo dispuesto a complacer a todo el mundo.

Es mejor hacer algo de corazón para una sola persona.

A tu esposa no le gusta esto en absoluto.

Tienes que entenderlo.

Si no quieres hacerme sufrir más...

olvídate de mí cuanto antes.

Hermana, no pasa nada si te rindes.

De todos modos, tu sopa de miso está más rica

que la de todas las esposas del mundo juntas.

Chikako-san, te quiero mucho.

Vamos a cerrar, date prisa.

Komomo-chan, perdona que hoy sea tan tarde.

Toma esto, por favor.

Muchas gracias, vuelva pronto.

Estaba muy rica.

Son 460 yenes.

Hasta luego.

Muchas gracias. Su cambio, 540 yenes.

Gracias, esto es un pago por adelantado.

Sí, tenga. Sus 5000 yenes. Muchas gracias.

Hermana, he venido a verte a propósito.

Komomo-chan, ¿no ibas a venir mañana?

Sí, ya me voy.

Ha venido alguien preguntando por ti, y lo he traído hasta aquí.

¿Por mí?

Bastante guapo, por cierto. Seguro que es un admirador tuyo.

Oiga, venga por aquí. Acérquese.

Esta es la hermana Temari-san.

¿Temari?

¿Es usted la señora Chikako Muroto?

Sí, Chikako soy yo. ¿Qué desea?

Verá, me llamo Tomoichiro Sakimura.

¿Sakimura?

Sí. ¿Y su madre? ¿Su madre está bien de salud?

¿Usted conoce a mi madre?

En cuanto a mi madre, falleció.

Ya han pasado siete años.

Vaya, entiendo...

¿Y no le oyó nunca a su difunta madre hablar de Shingo Sakimura?

Es mi padre.

¿Shingo?

Mi padre falleció el otoño pasado.

Bueno...

Entonces, después de todo, usted lo sabe.

Mi padre tenía cáncer de estómago.

Todos se lo ocultaban, pero creo que él lo sabía.

Fue tres días antes de morir.

Yo estudiaba en la universidad en Tokio.

Al final me pidieron que fuera, y regresé a Hokkaido.

Estábamos los dos solos en la habitación del hospital,

y de pronto empezó a hablar.

"Hace muchísimo tiempo, antes de casarme con tu madre..."

"hubo una mujer a la que amé".

Con el corazón encogido escuché la historia

de un padre que tenía una hija con una geisha.

"Que la gente diga lo que quiera, pero tienes una hermanastra".

Pero lo siento mucho.

Mi madre me dijo que mi padre, Sakimura, había fallecido hacía muchísimo tiempo.

Que había muerto en combate poco después de que ella me diera a luz.

No, es cierto que estuvo en la guerra.

Pero después de resultar herido,

pasó casi un año recuperándose en un hospital en Hokkaido.

Luego se casó con mi madre.

¿Estás aquí?

¿Y la hermana?

Después de la guerra,

mi padre le envió varias veces dinero a su madre a través de un amigo en Tokio,

pero ella siempre lo rechazaba.

- ¿Lo rechazaba? - Sí.

Decía que criaría a su hija ella sola, y le pedía que olvidara el pasado.

Para serle sincero, yo estaba completamente desconcertado.

No sabía si buscarla o no.

¿Y ha venido expresamente desde Hokkaido?

No, alquilo una habitación en Tokio.

- ¿Un apartamento? - Sí.

Terminé la carrera de medicina esta primavera y estoy haciendo las prácticas.

¿Va a ser usted médico?

Dios mío...

- Tome un poco de té. - Gracias.

Komomo-chan, pide algo del restaurante.

- Sí. - Adelante, por favor.

Gracias.

Komomo-chan...

¿Y su madre estaba en Hokkaido?

Falleció este mismo año.

Todos han muerto ya.

Entonces, nosotros...

Solo quedamos los dos.

Todo pasó tan de repente que no tuve tiempo de contárselo a nadie.

Su madre acaba de decirme que yo no le gustaba nada.

Tú, Kiku-chan, eres estupenda, por eso conseguiste lo que querías.

¿Sabéis? Kosen-chan ya no se pelea con nadie...

porque ya no tiene competencia.

A mí también me apetece armar una pelea de vez en cuando.

Pero mi marido es tan tranquilo...

Nunca hemos tenido una pelea, ni siquiera una discusión.

Kiku-chan, qué suerte tienes.

Me alegro mucho de haberme casado.

Tenía miedo de que una mujer como yo

nunca pudiera llegar a ser una esposa respetable.

Es más fácil vivir con él que con un ángel.

Sea lo que sea lo que quiera, él lo acepta todo.

Disfrútalo.

Déjalo ya, hermana.

En fin, toda mujer debería casarse alguna vez.

Bueno, dale recuerdos a todos.

- Adiós. - Adiós.

Mirad esto.

Tiene luna de miel sin haberse casado.

Pero Kiku-chan parece feliz.

A ella le importa más el fondo que las formas.

Quería preguntarte por alguien, Temari-chan.

Por Ota-sensei.

¿Qué te parece Ota-sensei?

¿Por qué me preguntáis todo el tiempo por él?

Ota-sensei nos pidió que averiguáramos qué sientes.

¿Ah, sí?

¿Qué te parece tener un hijo de cinco años?

¿Qué tontería es esa?

Lo digo en serio.

Trabaja de oftalmólogo en Meguro, así que dinero no le falta.

Claro que tener dos hijos ya supone un problema.

Señora...

Pero esto no es vida de amante. Es un matrimonio de verdad.

¿Tan poco te gusta Ota-sensei?

No es eso, pero...

¿Qué te pasa? ¿Te encuentras mal?

Pero mi amado...

¿Otro desengaño amoroso?

Señora, ¿y cómo es la esposa del doctor?

¿Del doctor?

Sí.

Es una chica de buena familia. Nada que ver contigo, que eres geisha.

¡No digas tonterías!

Una mujer de verdad puede ser tanto geisha como universitaria.

¿Y qué es una mujer de verdad?

Pues alguien que cocina bien y es muy atenta, como Temari-chan.

¡De ninguna manera! No soy ninguna stripper.

¿Por qué te ofendes? No pareces tú misma.

Desnúdate, desnúdate.

Komomo significa "melocotoncito",

y tú eres un melocotón grande pero caprichoso.

Desnúdate de una vez.

¿Qué estáis haciendo?

Eh, ¿adónde vas?

No vas a conseguir nada. Ciruela pasa...

Ella no es ninguna ciruela pasa.

Deberían disculpar a Komomo-chan.

Con las mujeres hay que ser suave, no se les puede llamar ciruela pasa.

Bueno, ahora bailo y canto yo en lugar de Komomo-chan.

Vamos, vamos, échenle un vistazo.

Komomo-chan, toma.

- Gracias... - ¿Estás bien?

Perdona, hermana. Tuviste que cargar con todo por mí...

No pasa nada, pero ¿por qué bebiste tanto? ¿Te duele la cabeza?

- Sí. - Duerme un poco.

Hermana, me daba tanto asco cuando me tocaban.

Lo entiendo perfectamente.

Te entiendo muy bien.

Hermana, yo...

Hay una persona que me gusta.

¿Y qué? Ya está bien, duerme.

- Hermana, ¿no te vas a enfadar? - ¿Por qué habría de enfadarme?

Duerme tranquila.

Buenas noches.

Me han dicho que ayer lo pasaste mal.

¿Te lo contó la Señora?

Dijo que eres rara, que ya no te gusta hacer stripteases.

Bien, te espero.

Hermana, ¿quién te llamaba?

Mi hermano pequeño.

¿Tomo... Tomoichiro-san?

Me preguntó si estaba libre y si podíamos salir a algún sitio.

¿Qué estás diciendo? Qué horror...

¿Qué te pasa?

No molestáis para nada.

Dejadme que os prepare algo.

¿Tú sabes cocinar?

Sé hacer de todo, incluso cocinar...

Ey, hola, hola...

Pero mi amado...

- ¿Y qué viene después? - Ahora te lo digo.

Saute de pollo a la catalana.

Corte el bacon en trozos de dos o tres centímetros...

Cueza las patatas con sal y fríalas, corte el boniato por la mitad.

El boniato tiene una pinta buenísima.

Pero se me ha olvidado.

¿Saldrá algo rico?

Sí, esperad un momento.

Hermana, qué té tan rico.

¿Sí? ¿Te gusta tanto un té normal y corriente?

Tome, por favor, sírvase.

¿Le apetece una copita?

- Hermana, ¿qué hago con esto? - Nada, déjame a mí.

Hermana, ¿a ti te gusta beber?

A mí con una copita ya me entra sueño.

¿Ah, sí?

¿Y nuestro padre bebía mucho?

No, se achispaba hasta con las verduras encurtidas.

Entonces, ¿me parezco a él?

A mí se me va la cabeza solo con un poquito que beba.

Pero a mí me gusta beber.

A menudo digo que no puedo dormir y voy a la cocina a beber a escondidas.

Hermana, ¿puedo hablar contigo un momento?

¿Eh? ¿Qué pasa?

Hay algún error en la receta.

Las patatas siguen duras.

No, es que no tenéis el gas encendido.

Deja de reírte ya.

Pero yo no dije que supiera cocinar.

Daos prisa, que todos tienen hambre ya.

Chikako-san...

Disculpe.

Hoy la gente nos mira y piensa "qué esposa tan joven tiene".

No, seguro que piensan que soy su amante.

Te equivocas.

La verdad es que pensaba traer hoy a los niños.

Pero temía meterte demasiada prisa y asustarte, así que cambié de idea.

- ¿Quién es? - Tomo-chan, soy yo.

Hermana, un momento.

Vamos, pasa.

- ¿Estás estudiando? - No.

- Toma. - Gracias. Pasa.

Qué limpio y ordenado está esto...

Sí.

Si tienes algo que lavar, puedo hacerlo yo.

No hace falta, yo mismo lavo mi ropa.

No te preocupes, me voy enseguida. Tengo unos asuntos...

Ay.

¿Y esto qué es?

¿Tomo-chan?

¿Tienes aquí a Komomo-chan?

Anda, sal de ahí.

- ¡Komomo-chan! - Me alegra verte...

Siento las molestias.

Fue una tontería. Ya te dije que no hacía falta esconderse.

Tomo-chan, ¿vosotros...?

No, te equivocas.

La hermana ha venido sin avisar.

Komomo-chan, ¿desde cuándo vienes por aquí?

¿Desde cuándo?

Es solo la tercera vez. Te lo digo de verdad.

Entonces, ¿por qué te escondiste?

- Está claro que vosotros... - ¡Hermana!

Komomo-chan, ¿tienes algo con Tomo-chan?

No lo digas así.

No hemos hecho nada de lo que avergonzarnos.

Es verdad, no hice nada de eso.

¿Y entonces qué?

Le dije que me gustaba y que estaba dispuesta a todo.

Y él me dijo que eso solo lo haríamos después de casarnos.

¿Casaros? De ninguna manera, Tomo-chan.

No me gusta nada esta conversación.

No es broma, Tomo-chan.

Terminaste una carrera de prestigio y te has hecho médico.

Puedes aspirar a un matrimonio respetable, no a algo así.

Pero, hermana...

A mí también me repugnan las cosas que pasan allí cada noche.

No, no es eso lo que quería decir.

Pero, Komomo-chan...

Ya sabes que Tomo-chan es mi hermano pequeño.

Aunque nunca llegué a conocer a mi difunto padre.

Hermana, pero yo... Pero yo quiero a Tomoichiro-san.

- ¡Lo quiero! Lo quiero... - ¡Basta ya!

No hace falta alterarse. Escúchame.

¿Por qué armas tanto revuelo ahora con lo de casaros?

Pero tú quieres casarte con Komomo-chan.

Ella está intentando salir adelante y dejar atrás la vida que lleva ahora.

Estamos saliendo juntos, y le digo que quiero ayudarla.

Sí, le pido a Tomoichiro-san que me salve.

Tomo-chan no es Cristo ni Buda.

No, para mí él es mi Señor y mi Salvador.

Para un creyente, hasta una cabeza de sardina es sagrada.

¿Una sardina?

¡Hermana!

No sirve de nada pegarme. Porque nos queremos el uno al otro.

¿Os queréis?

¿Te ha seducido ella a ti?

Si de verdad quieres a Tomo-chan, deberías pensar en su futuro.

Eres geisha.

Piensa qué será de él en el futuro si se casa con una geisha.

Por favor, Komomo-chan...

renuncia a Tomo-chan.

- ¿De acuerdo? - ¡No!

¡Seremos felices! No te preocupes.

Komomo-chan.

Tienes que romper con Tomo-chan hoy mismo.

Hermana.

Hermana, tú siempre decías...

que las geishas no somos diferentes de los demás.

Si vives tu vida plenamente, nadie tendrá por qué avergonzarse de ti.

¿O es que todo eran solo palabras?

¿Quieres decir que tú eres una geisha estupenda y que yo no valgo para nada?

¿Crees que soy una nulidad?

¿Es usted Temari-san?

La estaba esperando.

Me llamo Kyoko Maekawa, soy la hermana mayor de Ota.

La he visto muchas veces en fotografías que ha tomado mi hermano.

Encantada de conocerla.

Soy Chikako Muroto.

La verdad es que me quedé muy sorprendida

cuando me habló de usted mi hermano.

No sabía qué pensar.

Mi hermano lleva ya mucho tiempo viudo, así que en parte lo comprendo.

En la sociedad se habla mucho de la vida en los barrios de placer.

Hoy en día esa palabra ya no tiene un sentido despectivo.

¿Usted cree?

Una geisha ya no vende su cuerpo, vende su arte.

- No es ninguna prostituta. - Señora...

En cualquier caso, quiero que dejemos claras nuestras posturas.

Hoy me reúno con el doctor Ota y sus hijos.

Él debería pensárselo bien,

si se puede confiar a una geisha un niño de cinco años.

Si los niños se enteran de que su madre es geisha, sería un golpe terrible.

Y eso podría llevarlos por el mal camino.

No sé qué es lo que piensa hacer mi hermano...

pero, en cualquier caso, quiero que sepa que yo me opongo firmemente a esto.

Lo he entendido perfectamente.

Puesto que es mi vida, lo pensaré con calma...

y le daré una respuesta que responda lo mejor posible a sus expectativas.

¿Lo mejor posible?

Aunque soy geisha de segunda generación...

no pienso casarme solo por razones económicas.

Desde que Ota-san me propuso matrimonio...

he estado pensando si de verdad podría llegar a quererlo.

La gente no se casa solo por amor.

Por supuesto, el amor solo no basta para un matrimonio.

Lo importante es si ese matrimonio los hará felices a ellos y a los suyos.

Sí, eso también debería alegrarnos a nosotros.

De hecho, por esa misma razón pensaba investigar pronto a Ota-sensei.

Pero como ha venido usted, me ha ahorrado muchas molestias.

¿Qué quiere decir con eso?

Se ha ahorrado el pago de un detective privado.

Le ruego que le transmita a Ota-san mi respuesta oficial...

rechazando su propuesta.

Temari-chan, ¿qué has hecho?

No esperaba tanta franqueza de ti. Hasta se me ha encogido el pecho.

Perdone, Señora. Voy a decirle lo mismo que le dije a esa mujer.

¿Lo mismo?

Esto no es solo cuestión de lógica. Son sentimientos de mujer.

Hermana.

Me dijeron que estabas aquí.

¿Tenías ganas de visitar a tu madre hoy?

No es eso, es que siempre estamos ocupadas.

Solo puedo venir aquí cuando tengo tiempo libre.

Sí, ¿puedo saludarla yo también?

Gracias.

Rompí con Tomoichiro-san.

Nos separamos, como si nunca nos hubiéramos conocido.

Komomo-chan...

Bueno, no digas nada más.

Creo que Tomoichiro-san sintió alivio cuando nos despedimos.

Tomoichiro-san se va a Hokkaido.

Allí tiene a su abuela.

Te escribirá una carta desde allí.

Hermana.

Perdóname, por favor.

Gracias.

Me siento culpable contigo.

La gente es egoísta.

Perdóname, Komomo-chan.

DE SHOJI OGAWA

Cuántos años han pasado.

No puedo creer que Chika-chan se haya hecho tan mayor.

Cuando le veo trabajar, me siento como si fuera aún una niña.

Como si nada hubiera cambiado desde entonces.

Padre, si sigues trabajando tanto,

se te va a volver a resentir el brazo izquierdo.

¿Qué tonterías dices?

¿Cómo me voy a estropear el brazo por dar un par de golpes a la madera?

Además, yo puedo trabajar aunque tenga el brazo mal.

El tío no ha cambiado nada.

Yo estoy perfectamente. La juventud de hoy en día es de lo más débil.

Hasta en nuestro barrio ya no hay quien cargue el palanquín en las fiestas.

Por eso los niños no maduran, y se quedan en la infancia.

Y las mujeres son igual.

Padre...

Tranquila, no hablo de ti ni de Chika-chan.

¿O no tengo razón?

Las mujeres de hoy en día solo piensan en comer bien y divertirse.

Tienen la cabeza vacía y no tienen ningún dominio de sí mismas.

Solo engordan como cerdos.

Y luego hacen gimnasia por la radio y van a clases de belleza.

Unas inútiles.

Si tienen tanta energía, ¿por qué no la gastan lavando y limpiando la casa?

Ya me duelen los oídos, tío.

Has hecho bien, Chika-chan.

Dejaste el oficio de geisha y te has trazado un plan de vida.

Han hablado tanto de mí a mis espaldas que al final me enfadé.

Pero, ¿sabes? No es solo por el dinero.

Me alegro cuando a los clientes les gusta mi sopa de miso y la elogian.

Sí, te entiendo perfectamente.

Yo también soy mujer.

Quiero casarme algún día y hacer feliz a algún hombre.

Pero por ahora quiero hacer felices a más personas.

Eso es muy propio de ti, Chika-chan.

Al verte, me he sentido un poco desconcertado.

¿Por qué?

Hoy en día la gente ya no usa zuecos ni geta.

Los productos baratos son mucho más rentables.

Mi padre hace calzado tradicional.

Trabaja con esmero, procurando que cada par le salga perfecto.

Pero todo eso es en vano.

¿En vano?

Poco a poco, artesanos como mi padre se quedarán sin trabajo.

Hoy en día la gente todavía lleva sandalias con correas.

Pero muchos ya no saben ponérselas bien.

Pero yo creo que el tiempo de los artesanos de geta aún no ha pasado.

Mucha gente no cree que exista una tienda donde arreglen las correas.

Pues que me los traigan a mí. Yo se los arreglo.

¿Tú, Sho-chan?

Soy hijo de mi padre, al fin y al cabo.

Me gusta hacer ese tipo de cosas.

Para la gente que no tiene mucho.

Señora, ¿ya no usa estos?

Todavía están nuevos, pero la correa me roza y me hace daño en el pie.

Deje que se los arregle.

¿Piensas abrir una tienda de geta?

Puede que lo haga.

¿Estás de broma? ¿No te basta con tu puesto de sopa de miso?

Hermana, ya los he recogido.

Muchas gracias.

Todo por Sho-chan...

¿Qué tonterías dices?

Aun así, en cada casa se guardan un montón de geta.

Voy a recoger más.

¿Qué estáis tramando ahí?

Seguro que es Sho-chan...

Adelante.

Ay, Ben-chan.

¿Cómo me has encontrado?

Llamé a la casa de té, y una chica llamada Komomo me lo dijo.

¿Komomo-chan?

¿Puedo pasar, Chika-chan?

Claro, no le cierro la puerta a nadie.

Adelante.

Hola.

Qué habitación tan luminosa.

Siéntate, por favor.

Ben-chan, ¿té o algo más fuerte?

Vale.

Aquí tienes.

¿Vives aquí completamente sola?

Como puedes ver.

Qué sorpresa. Yo estaba seguro de que una mujer como tú ya se habría casado.

Si has venido a verme, Ben-chan, es que tú también sigues solo.

Pero yo soy un hombre.

Este es tu castigo por las cosas malas que has hecho.

¿Cosas malas?

Los hombres con dinero que siguen solteros pasados los treinta...

suelen hacer llorar a las mujeres. ¿No es así?

Qué tontería.

Bueno, no digo que no haya pasado nada.

Pero mirando atrás, veo que no ha quedado nada.

Eso no es verdad.

Komomo-chan me contó que cuando Ben-chan sonríe de lado

todas las mujeres se quedan sin habla.

Sí. Entre los amigos de antes hay buenos y malos recuerdos.

Ah, ¿a qué te refieres?

Porque por muchos años que pasen,

el recuerdo de un amigo sigue siendo el de la infancia.

Y eso nunca se convierte en una relación entre hombre y mujer.

Sí.

Soy Ogawa.

Bienvenido.

Hola. Gracias por llamar. He venido enseguida.

Vaya, ¿tienes aquí a Murata?

Acaba de llegar.

- Pasa, Ogawa. - No, tengo que irme a trabajar.

Chika-chan, perdona, vengo a por los geta.

Ahora mismo te los traigo, tú siéntate y tómate un té mientras tanto. Por favor.

¿Qué geta son esos?

Chika-chan me ha recogido unos geta viejos.

¿Geta viejos?

Ah, es verdad. Tú tienes la tienda de geta.

Bueno, pasa.

Gracias, pero mejor me voy...

Los que acabo de lavar todavía no se han secado.

¿Los has lavado? ¿Para qué?

Me apetecía hacerlo. Me gusta hacer estas cosas.

Muchísimas gracias.

Bueno, ¿qué haces ahí? Entra.

Yo me voy. Tengo partido de golf.

Chika-chan, ¿no te apetece dar esa vuelta en coche que te propuse?

Esta vez he contratado una empresa nueva.

Bueno, de acuerdo.

- Hasta pronto. - Que le vaya bien.

Perdona. Voy a ver si ya se han secado los geta.

Chika-chan, ¿viene a menudo a verte?

No, hoy ha sido la primera vez.

¿Ah, sí? Chika-chan, entonces yo...

Te has esforzado mucho. Lo siento.

Qué maravilla.

Qué gustazo.

Hermana, mira qué coche tan impresionante.

Nos está adelantando.

Sí, nos ha pasado.

Ben-chan, ¿y tú le vas a dejar?

Para, que me dan miedo las carreras.

Para ya, Ben-chan.

Me he quedado sin habla. Menuda velocidad.

Y esas curvas tan cerradas.

Ben-chan, ¿qué imprudencia es esta? No sabía qué iba a ser de mí.

Perdona. A veces me dan ganas de hacer locuras.

¡Qué belleza!

¡Hermana, espera!

Komomo-chan, espera.

Ben-chan, ¿qué te pasa?

Chika-chan...

¿nunca has querido morirte?

Por muy dura que haya sido la vida, nunca he querido morirme.

El suicidio es cosa de débiles.

Perdona que hayas tenido que venir dos veces.

Ayer, Ben-chan me invitó a dar una vuelta en coche.

¿Los dos solos?

No, iba con mis amigas jóvenes.

Entiendo. ¿Tiene un coche extranjero?

Sí. Pero parece de segunda mano.

No se cansa ni del golf ni de conducir.

¿Y tú tienes que ser la persona que lo satisfaga?

No es eso.

Desde niño fue listo y tenía muy buenas cualidades.

Era hijo del director de una fábrica pequeña,

pero siempre iba vestido con descuido.

Incluso en las funciones escolares, siempre fue el más popular de la clase.

Desde entonces yo decidí...

que siempre hay alguien que gana y alguien que pierde.

Hay quienes pueden disfrutar de la vida entera...

y quienes nunca se ofenden, por mucho daño que les hagan.

No, eso no es así. Te equivocas.

En la vida no hay ni victorias ni derrotas.

No, sí que las hay.

No sé, puede que las haya, pero a mí eso no me gusta.

Yo no me lo creo.

Al fin y al cabo, la vida es como un calendario.

Día tras día se pasan las hojas de las alegrías y las penas, como un destello.

Lo importante es el alma de la persona que va pasando esas páginas.

Tu trabajo es aquello a lo que tu padre dedicó toda su vida.

Es un oficio maravilloso que nadie más que tú puede heredar.

Todas esas cosas viejas que la gente intentaba tirar a la basura

vuelven a tener una vida hermosa.

Gracias.

Me alegra que digas eso.

No, me he emocionado demasiado.

¿Y por qué estamos todos tan sentimentales hoy?

Será porque somos amigos de la infancia.

Sí, es verdad, somos amigos de la infancia.

Es increíble, algo tan viejo ha quedado precioso.

No pensaba que hoy en día quedara alguien raro que se dedicara a esto.

¿Verdad, Temari-chan?

Si le han gustado, puede encargar más.

Y las correas son tan cómodas y suaves.

Solo un japonés de verdad puede apreciar esto.

¿Qué tonterías dices?

Buenas tardes, ¿dónde está...? ¿Eres tú, Chikako-san?

Ay, ¿Kazuyo-san?

Otra vez nos encontramos.

Entra por la puerta principal.

¿Quién es esa? ¿La conoces?

Si no puedes tú, a lo mejor otra persona podría presentarme a alguien.

He tenido otro hijo.

Por favor, ayúdame.

Bien, se lo diré a quien pueda.

De acuerdo, entonces te dejo un folleto. Aquí tienes.

Por favor, tómalo.

Recomiéndaselo a todo el mundo, por favor.

Desde entonces voy visitando a los compañeros, pero es agotador.

¿Y si vas a ver a Ben-chan? Es rico y generoso.

¿Ben-chan?

No, ese es un estafador.

- ¿Un estafador? - Sí, un estafador.

Contó todo tipo de cosas sobre sí mismo, que era director de una empresa.

- ¿Y no lo era? - No lo era. Para nada.

¿Ah, sí?

Aunque no todo lo que decía era mentira.

El presidente le tenía aprecio, y Ben-chan sí que fue a Estados Unidos.

Luego se dedicó a divertirse a lo grande en los bares de Ginza.

A principios de este año se hizo evidente que la gestión era un desastre.

Entonces boicotearon al padre de Ben-chan.

¿Lo boicotearon? ¿O sea, lo obligaron a dimitir?

Sí. Le quitaron la empresa. Y claro, a Ben-chan también lo despidieron.

Por lo visto vivía con una mujer que trabajaba en un bar o un cabaret.

Pero esa mujer también lo dejó,

porque sin dinero de por medio no hay relación que valga.

Disculpe, ¿me trae un poco más de agua?

- Claro. - Tráele algo fresco.

Entonces, ¿Ben-chan ahora está completamente sin trabajo?

Anda por ahí sin hacer nada.

Por lo visto, a quien asciende muy pronto en la vida...

nunca se le quitan del todo los sueños de los buenos tiempos.

Quería venderle un seguro...

así que pedí que investigaran su identidad y lo averiguaran todo.

Por lo visto, hasta el coche en el que ibais

se lo había quitado a otra persona sin permiso.

Me han dicho que por conducir de forma imprudente incluso provocó un accidente.

Él mismo salió completamente ileso

pero algunos dicen que quería quitarse la vida.

Menos mal que no lo aseguré.

Ay, disculpa. Tome un folleto, por favor.

Adiós, espero verles pronto. Perdona las molestias. Adiós.

Adiós.

Hermana, ¿de verdad Ben-chan quería morirse en ese momento?

Señora, fue terrible, conducía como un loco.

Es verdad. Había decidido morir y llevarnos a todas con él.

Es probable. Fue peligrosísimo.

Ya me imagino la noticia en el periódico...

"Director despedido se lanza a su último viaje con una joven belleza"

"La joven belleza" seré yo.

¿Qué dices, descarada?

Bienvenida.

¿Y Ogawa-san?

Mi marido no está en casa ahora, ¿y usted quién es?

Una amiga de la escuela primaria.

¿Es usted la esposa de Shoji-san?

Acabo de llegar hace nada.

SHOJI OGAWA NACIDO EL 1 DE AGOSTO DE 1967

Mi marido siempre habla mucho de todo.

¿Y el abuelo?

Hoy ha salido a divertirse.

Siéntese, por favor.

Dígale que Chikako pasaba por aquí cerca y ha entrado a saludar.

En marzo me fui a casa de mis padres para dar a luz.

Acabo de volver para ver a mi marido, pero todavía no he podido verlo.

Vaya, entiendo...

Qué niño tan adorable.

¡Chika-chan!

¿A qué has venido?

Sho-chan.

Pasaste por mi casa.

Podrías haber esperado un poco.

Ve a casa, que te espera tu mujer.

Has tenido un hijo.

Enhorabuena.

¿Es niño?

Es rechoncho, muy mono.

Chika-chan, perdona.

No pretendía ocultarte nada.

¿Qué dices?

Ni se me pasó por la cabeza que tú siguieras soltero.

¿Ah, sí?

Chika-chan, yo... Yo...

Date prisa, que te esperan tu mujer y el niño.

Pero ¿no venías por algún asunto?

Quería hablar de algo, pero...

Quería hablarte de Ben-chan.

¿Qué pasa con Murata?

No tienes por qué preocuparte de eso.

No pienses en nada más, ve rápido con tu mujer.

El niño se parece muchísimo a ti.

Los ojos, la nariz, la boca.

¿Tú crees?

Es igualito a ti de pequeño.

¿En serio?

Anda, date prisa.

¡Adiós!

Esto son verduras encurtidas en miso.

Esto son berenjenas en miso.

¿Y esto?

Esto es daikon con sal negra y pepinillos encurtidos.

Vaya, ¿todo esto para mí?

Me alegra que lo aproveche alguien como usted.

Muchísimas gracias.

No hay de qué.

Hoy en día cada vez hay menos gente

que sabe apreciar el sabor de los encurtidos.

Hasta pronto, le iré enseñando a preparar distintas cosas en escabeche.

Muchas gracias. ¿No quiere comer algo con nosotros?

No, gracias. Buenas noches.

Adiós.

Hermana, ¿más preocupaciones a la vista?

No, esto es un golpe de suerte.

¿De verdad?

Cuántas cosas ricas se pueden preparar con esto.

Hermana.

Ay, ¿Kiku-chan?

¿A qué has venido?

Perdona que no haya venido en tanto tiempo.

- ¿Tu marido está bien? - Sí.

Qué suerte tienes.

Cuánto te envidio...

¿Quieres sopa de miso?

Aquí tienes el menú.

Hoy tenemos de tofu y algas wakame...

¿No podría volver a trabajar en vuestra casa de té?

¿Qué?

Hermana, habla con la Señora por mí.

Pero si tú...

Alguien como yo no vale en absoluto para ser la esposa de un hombre respetable.

¿Qué, ya os habéis separado?

Hermana, dame otra oportunidad de trabajar con vosotras.

Hermana Temari, habla por mí con la Señora.

- ¡Señora! - ¿Qué pasa?

- Tome. - Ah, bien.

Sí, últimamente hasta el tofu frito viene más fino.

Disculpe.

On-shira-batta-niri... Convierte la tristeza en alegría.

- Reza tú también. - Vale.

- Pide ayuda. - Sí.

Te entiendo perfectamente.

No, no estoy enfadada.

Al final, esto nos ha venido bien a las dos.

Ay, espera, creo que ha vuelto tu hermana.

Hermana, te llaman por teléfono.

- ¿De dónde? - De lejos.

- De Hokkaido. - ¿De Hokkaido?

¿Tomo-chan?

Dígame, soy yo, Chikako.

¿Qué te pasa, Tomo-chan?

No he sabido nada de ti en todo este tiempo, estaba preocupada.

¿Se puso enferma la abuela?

¿Sí?

Pero me alegra que esté mejor.

Sí.

¿Has encontrado trabajo? ¿De verdad?

Trabaja en un hospital.

¿Qué? No...

Qué bien, Tomo-chan. Enhorabuena.

Enhorabuena.

Esfuérzate mucho.

¿Me contarás los detalles cuando vengas a por tus cosas?

Sí, el teléfono es gastar dinero por gastar.

Dale recuerdos a la abuela. Cuidaos mucho.

Adiós.

¿Era Tomo-chan desde Hokkaido?

¿El Tomo-chan que te dejó?

Perdona...

pero él no me dejó.

Hablamos en serio los dos, y decidimos separarnos.

¿No es así?

Exactamente así fue.

Sí.

Tomoichiro-san me dijo...

que ahora mismo yo tampoco le soy indiferente.

Komomo-chan, perdóname.

Cuando la situación se volvió urgente, solo pensé en mi propia familia.

No hablemos de eso, hermana.

Lo que pasa es que en ese momento Tomoichiro-san vio tu imagen en mí

porque yo también era geisha.

¿Eso te dijo Tomo-chan?

Sí.

Tomoichiro-san quería darme una educación

y convertirme en una mujer parecida a ti.

Pero tú y yo somos distintas, como una anguila y una tortuga.

Menos mal que te has dado cuenta de que tú eres la tortuga.

¿Qué? Yo no soy la tortuga, soy la anguila.

Pero ¿qué es mejor, la anguila o la tortuga?

¿Anguila o tortuga? A mí siempre me hace sudar comer anguila.

No hablamos de comida.

Ya nos vamos.

¡Temari-chan! Temari-chan, se me olvidaba.

Vino hace poco Ogawa-san, el de la tienda de geta.

- ¿Sho-chan? - Te dejó esto.

¿Qué será?

TEMARI

¡Ay, unos geta!

TIENDA OGAWA

¡Qué preciosidad!

Son preciosos. Sho-chan es un verdadero artesano.

Hermana, ¿te vas a quedar mirándolos?

¿Qué dices? Me los pongo ahora mismo.

Qué cómodos que son.

Al final los geta son algo estupendo.

Tu hatillo.

Los geta son realmente buenos.

No son de los que venden en rebajas.

Nosotras tampoco estamos en venta. Ni la hermana Temari tampoco.

Nada está en venta, de la cabeza a los pies.

Sí, lo único que puede comprar un hombre es la sopa de miso.

- Es la pura verdad. - Basta ya...

Parad ya, por favor.

No recuerdo haber puesto nada en rebajas.

Ya...

Era solo una broma.

Bueno, vámonos.

Señora, gracias por todo.

- Ay, mi hatillo. - Y el mío.

Y el mío también. Un momento.

LA MUJER Y LA SOPA DE MISO = FIN =

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