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Si te pasa algo, ¿qué va a pasar con Soledad y conmigo?
Llevo años metiendo plata en dineros claros, limpios.
Todo a nombre tuyo.
Nadie te va a relacionar con ningún crimen.
Dígale a su patrona que hable con el hijo de puta de su esposo.
Y ese otro modo, es traicionando a mi marido.
Grilla, ¿todo bien?
Mamá, ¿por qué no vas con nosotros?
Porque me tengo que quedar a terminar un trabajo
aquí en la ciudad.
Uno por la familia hace lo que sea.
¿Sí o no?
Mi familia está allá arriba, por favor, no haga más ruido.
Ahí hay un teléfono con un número en la memoria.
Si lo marcas, recibirás instrucciones
de cómo salir de Colombia sin que puedan rastrearte.
Yo todo lo que hice, lo hice por mi hija.
Por favor.
¿Qué se le ofrece?
Ah, esta loca.
Cruz.
Fue la hija de puta de Nina.
Sube a ver qué pasó.
- Permiso. - Venga, venga.
Ojo por ojo.
¿Usted está bien?
Esta hija de puta me golpeó la cabeza.
Son profesionales, no golpean a un cliente
sin un motivo. ¿Por qué lo golpeó?
Esa es una perra.
¿Cómo que perra, huevón?
Suelta.
A ver, tranquilos, un borracho que se cayó.
Vuelvan a bailar, que ya enseguida lo sacan de aquí.
La ventana se descuenta de su paga, ¿oyó?
¿Cómo se llama?
Nina.
Su nombre real.
Milena.
Gracias.
Señora, tenemos que ir a dormir.
¿Tiene puerta de atrás?
¿Lo mandó mi marido?
¿Qué le debo, mi señora?
3.000 pesos, 1.000 pesos.
Muchas gracias.
Buenas noches.
A ver, que yo no quiero líos.
Muy tarde para eso, ¿no, maricón?
¿Dónde está tu amigo Antonio?
Antonio ya está muerto.
Salió.
No nos toques los cojones, maricón.
Nos vas a contar ahora mismo cómo coño salió de aquí.
Ahora somos nosotros los que matamos aquí.
Ya nos veremos por ahí.
Cuando quieras hacemos una quedada por el Facebook.
Hace 13 años usted secuestró a la niña Soledad Santos
en una playa de Valencia.
Y la trajo hasta aquí, hasta Bogotá.
Una vez aquí, se la entregó a Norberto Quitombo.
Él dio la orden, ¿sí?
De Quitombo se encargará la Policía Local.
Yo intento detener a quien colaboró con el secuestro de la niña
desde España.
Úrsula López Quintana.
Murió a manos de un sicario de Quitombo.
Fue ella quien ayudó a sacar a la niña del país.
Seguía órdenes de un comisario español.
¿Puede confirmarme que fue él quien colaboró
en el secuestro de la niña?
Sin él habría sido imposible.
Sé que ha ayudado a Antonio Santos sobrevivir aquí dentro.
Colabore y reducirá su pena.
Antonio.
Yo sé cómo encontrarlo.
Si no quiere que lo vuelvan a meter acá,
tendrá que encontrarlo sola.
Nada de Policía colombiana.
Ya estamos cerrando, hijos.
Nos citaron aquí por teléfono.
¿Los siguió alguien?
No.
Bien.
Adentro hay camas y el carro lo aparcan en la parte de atrás.
Entréguenme sus celulares.
En este país, Dios no es el único que lo escucha todo.
O me entregan sus celulares o se marchan.
Yo no tengo.
¿Cuánto tiempo vamos a tener que esperar?
El tiempo que Dios disponga.
Síganme.
No hagas eso.
Quiero que estés aquí conmigo.
Pero tengo que ir por mis cosas a mi casa.
Después.
Estaba esperando su llamada.
Declararé todo lo que sé si me protegen a mí y a mi familia.
Eso no servirá de nada mientras Olmedo
lleve la instrucción del caso.
Yo me voy a encargar de Olmedo,
pero usted me tiene que prometer inmunidad
para mí y para toda mi familia.
Entrégueme a Quitombo y quedará inmune
de todo lo que hizo.
Yo no puedo engañar a Quitombo más.
Sí podrá.
¿Hola?
Hijo de puta.
¿Estás bien?
¿Inma se ha puesto en contacto contigo?
Creo que van a salir del país.
¿Y Quitombo sabe dónde están?
No.
Pero les está buscando.
Si Quitombo averigua algo, avisa a la Policía, ¿sí?
No puedo ayudarte, Antonio, lo siento.
Eres la persona que más me ha ayudado
en toda mi vida.
Y sin recibir nada a cambio.
Sí recibí.
Te tienes que ir, me están vigilando.
No te preocupes por mí, yo siempre salgo a flote.
Cuídate.
Tú también cuídate.
¿Ocurre algo, señor?
Ah, Aramendía.
Creía que habían retirado la vigilancia.
Sí, llegó la orden.
Pero hoy tengo el sueño cambiado.
Y la comisaria insistió mucho en cuidar del chico.
Sí, claro.
Es lógico.
¿Y usted qué hace aquí, señor?
Nada, quería hacerle unas preguntas al chaval, pero ya vendré mañana.
No le voy a despertar.
Como usted quiera, señor.
Buen trabajo.
Su puta madre.
Alto.
Quieto, señor.
Señor, quieto.
Buen día.
Buen día a todos.
Buen día.
Milena, ¿usted qué hace acá?
¿Cómo que qué hago acá?
Vengo a rodar.
¿No nos quedan tres secuencias?
A usted la despidieron.
Pero es mi personaje.
Y ya llevamos varios capítulos grabados.
A ver, le explico, Milena.
Esas escenas yo las voy a volver a rodar,
pero con otra actriz.
Porque usted es muy mala actriz, Milena, y no la quiero
en mi producción.
Esto se lo digo aquí entre nos porque somos amigos.
Entonces, voy a tener que cambiar de representante.
Me temo que usted y yo ya no nos entendemos.
No lo decía por eso.
¿Sí?
Inma.
¿Dónde estás? ¿Estás bien?
¿Estás con la niña?
¿Y Antonio?
Sí, yo se lo digo.
No, tranquila, nadie más.
Inma, por favor, tened mucho cuidado.
Adiós, adiós.
¿Quién era?
Una amiga que está muy enferma.
Concha, ¿quién era?
Grilla, una visita.
Dice que la envía Cruz.
Eres policía en España.
Sí.
Y la envía mi hermano.
Busco a un español que se ha fugado de la Brecha.
Tu hermano cree que puede haberle ayudado
uno al que llaman el Mexicano.
¿Sabes quién es?
Ese pinche hijo de la chingada.
¿Dónde puedo encontrarlo?
Bueno, entonces, tequilita.
Dele.
¿Qué fue eso?
Espéreme acá.
Grilla.
Mucho tiempo, ¿no?
Baje el arma.
No vine a quebrarlo.
¿Ah, no?
¿A qué vino entonces?
Que baje el arma.
Ya, ya.
Duerme.
Duerme.
Maricón.
Contra la pared.
¿Cuándo me van a llevar al patio? No me pueden tener aquí
para siempre.
Usted armó un motín aquí, hijo de puta.
Contra la pared, le dije.
Todavía no sé su nombre.
Cruz Alfonso Ochoa.
Cruz.
¿Me llevará con usted?
¿Adónde?
Lejos.
Como usted mande.
¡No!
¡No, no!
Llévenla.
Suélteme.
Rápido, rápido.
¡No!
Mi ojo.
Mi ojo.
No.
Suélteme.
¡Suélteme!
¡Milena!
Te dije que ojo por ojo.
Pensé que en la Brecha ya no se hacían solos.
Solo si no se paga lo suficiente.
Debes tener un buen motivo.
Necesito su ayuda
para recuperar a mi hija.
Ya te la recuperé una vez. ¿Por qué habría
de hacerlo de nuevo?
Porque también es su hija.
Las fechas no concuerdan.
Yo alteré la fecha de la partida de nacimiento.
Soledad nació nueve meses después de Ibagué.
Me mandaste a robarme a mi propia hija.
Norberto lo eligió.
Era su mejor hombre.
Cuando lo volví a ver no podía creer que siguiera vivo.
Esa noche él llegó e impidió que me arrancaran el otro ojo.
Yo le avisé que lo estaban robando y los mató.
Yo te busqué
en el club al que te vendieron y ya no estabas.
Desapareciste.
Cuando lo volví a ver no fui capaz de decirle
que Soledad era su hija.
Tenía miedo que Norberto nos matara.
A los tres.
Cruz,
Norberto está buscando a Soledad.
No sé si él lo sabe.
No sé si quiere recuperarla o vengarse.
No tengo a nadie más a quien recurrir.
Consígueme un teléfono.
¿Qué carajo está haciendo usted aquí?
Quitombo ordenó matarlo.
Quitombo no tiene nada en contra mía, al contrario.
Paré la investigación de la Fiscalía.
Me estoy jugando la carrera por él.
Desde que se llevaron a su hija está como loco.
Desconfía de todo el mundo, ya da igual si eso es cierto o no.
Soy hombre muerto.
No.
Usted es juez de Estado, use su poder.
Quitombo está cometiendo errores, su cártel se derrumba.
Vaya a por él con toda.
No va a poder hacerle nada si está en la cárcel.
O muerto.
Usted es más berraco de lo que cree.
Concha.
Antonio.
¿Sí? Tu madre.
Mamá.
Hijo.
Me tenías asustada.
Escúchame.
Tengo un mensaje para ti.
Hijo de puta, malparido juez.
Le brotaron los huevos ahorita.
Nos jodió, pero bien jodidos.
Ya yo me encargué de eso.
Oh, sí, ya se encargó, claro, pero el mal ya está hecho.
La Fiscalía emitió las órdenes, se nos acabó la protección,
¿se me entiende?
Ah.
Muchahos, ya saben lo que tienen que hacer.
¿Y qué hay con el abogado?
¿Qué abogado ni qué hijo de puta, hombre?
Primero necesito que encuentren a mi hija.
¿Por qué no la han encontrado?
Patrón, quiero que escuche algo.
¿Y este quién es?
Funcionario de la Brecha.
Cuéntele.
Su mujer se vio con Cruz Alfonso Ochoa esta mañana,
oí lo que se dijeron.
¿Y qué se dijeron?
Que Cruz es el padre de la niña, señor.
¿Está seguro de lo que está diciendo?
Completamente, señor.
Soledad es mi hija y la voy a recuperar.
¿Entendieron?
Liliana, limpie eso, por favor.
¿Entonces me vas a hacer ese último favor?
Hombre, cuente con ello, hermano. Vea.
Envío exprés.
Muchas gracias.
Gracias por todo.
Ándale, suerte.
Voy con ustedes.
Conozco el lugar como la palma de mi mano.
En los 90 lo usaba el cártel de Medellín.
Y luego el Ejército.
Además, ayudarlo a usted es joder al hijo de puta de Quitombo.
Doctora,
¿supo que mataron al juez Olmedo y a sus escoltas?
¿Cómo?
Sí, se tomaron su buen tiempo en torturarlo.
Con permiso, buen día.
Lléveme a la comisaría más cercana.
Pero está solo... Arranca.
¿Qué está pasando? ¿Quiénes son ustedes?
Arranque, arranque.
Ya me contaron.
Vamos a pararle los pies al cabrón de Olmedo.
No te preocupes por eso.
Patrón.
¿Qué pasa?
Sácale.
No se van a atrever con usted.
Y si se atreven,
yo lo voy a sacar otra vez.
No se preocupe.
¿Qué está haciendo?
Me voy a dar un baño.
¿No se baña conmigo?
Tú lo sabías, ¿cierto?
Tú lo sabías todo, cabrona.
¿Yo?
Rápido.
Te vienes conmigo.
Lo ha hecho bien.
¿Qué pasó con la tarjeta?
¿Tiene plata?
Señora, el patrón ha muerto.
¿Usted habla?
Solo si hay algo importante que decir.
La Policía nos golpeó duro.
Pero nos quedan intactos Suaréz o Almazanes.
Cuando se enteren de que el patrón murió, subirán los Sapos.
Nos perderán el miedo y el respeto.
Por eso hace falta un nuevo patrón.
¿Usted?
Quitombo confiaba en mí.
No tanto.
Las cosas no son como usted cree.
Eh, un momento, ¿qué hacen estos aquí?
Están limpios, jefe.
El respeto se gana con plata.
Y la plata la tengo yo.
Que yo sepa, el patrón se lo quitó todo.
Los negocios inmobiliarios siguen a mi nombre.
Y todo lo acumuldo en estos años lo controlo yo.
El patrón la repudió por traidora.
Usted no puede reemplazarle.
¿Y si solo pido el lugar que me corresponde
¿junto al nuevo patrón?
Bajen las armas.
Bájenlas.
Ahora, el patrón soy yo.
¿Te acuerdas?
Si lo llevas contigo, sabrás que yo estoy siempre
protegiéndote.
Es tuyo.
Buenas noches.
Llevo 13 años mirando la foto de una niña,
tratando de imaginar cómo sería hoy.
¿Y acertó?
No mucho.
No nos han presentado.
No.
Y no es necesario.
Lo has conseguido.
Y tú nunca abandonaste.
Desde que te dejé sola.
Te pido perdón por eso.
Son ustedes muchos.
Solo pagaron dos pasajes.
Hermana, acompáñeme.
¿Es suficiente?
Al amanecer nos vamos.
Es aquí.
En la avioneta los está esperando.
¿Quién?
Vamos.
No, no, no, nada de armas.
¿Cómo nos encontraste?
No hay que confiar en celulares ajenos.
Tu papá murió.
Ahora vas a poder tener la vida que quieras.
Vas a poder amar a quien quieras.
Pero debes venir conmigo.
Ellos te compraron, yo te tuve en mi vientre.
Te juro que si vienes conmigo, ellos van a quedar libres.
No iré contigo, mamá.
Soy hija de las dos, de los tres.
Y a partir de ahora, yo tomo las decisiones de mi vida.
Si están dispuestos a aceptarlo, están bienvenidos
a participar en ella.
Tú dices que yo elijo.
Pues es lo que yo elijo.
Falta un asunto por hablar.
¿Qué pasa?
Ella tiene derecho a saber la verdad.
Y yo estoy aquí para asegurarme de eso.
¿A qué te refieres?
Tienes razón.
Tu historia te pertenece.
Desde el principio.
Enrique.
Le llegó esto al correo.
Lo siento mucho.
Ay, qué cabrón.
Que entren.
Espera un momento.
Muchas gracias.
Hijo.
Hijo.
Ya. Va a ir bien, ¿vale?
Sí.
Cuídate.
Y tú.
Suerte.
Hablamos.
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