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Zulu
¿Quién sabe, Alicia, este país no estuvo hecho
porque sí?
Me voy a ir, voy a salir, pero te quedas,
¿dónde más vas a ir?
Y es que aquí, ¿sabes? El trabalenguas,
trabalenguas, el adivino.
Y es mucho para ti.
Se acabó ese juego que te has...
¿Quién sabe, Alicia, este país no estuvo hecho porque
sí?
Me voy a ir, voy a salir, pero te quedas,
¿dónde más vas a ir?
Y es que aquí, ¿sabes? En trabalenguas,
trabalenguas, el adivino...
Y es mucho para ti.
Se acabó ese juego.
Todos los días de verano voy al río con mi hermano.
Me siento aburrida.
Si al menos me gustara ese libro.
Pero ¿de qué sirve?
Si no tiene dibujos ni diálogos.
No sé qué hacer.
¿Qué es eso?
Parece un conejo. Es muy extraño.
De todas formas es más divertido que mi hermano.
No quiero que se me escape.
Estoy muy apurado.
¡Qué extraño es todo esto!
Me mareo.
Me siento muy extraña.
Creo que no voy a poder salir nunca de aquí.
Estoy perdida.
Me estoy achicando.
¿Por qué lloras, niña?
Señor, conoce la salida de este lago. Bien, pero si no paras de llorar, pronto
nos ahogaremos.
¿Cómo te llamas, niña?
Mi nombre es Alicia.
Mi nombre es Ratón. ¿Sabe usted, ratón, dónde está mi gata?
¡Venga!
¡Venga, ratón querido!
No hablaremos más de Dino, si lo prefiere.
¡Venga!
Bueno, me parece bien que no hablemos más de esa gente sucia, ruin y vulgar.
Y ahora ven, salgamos de este lugar.
Así puedes subir.
Te voy a presentar un grupo de amigos que vive conmigo en esta isla.
Por ejemplo, aquí viene mi gran amigo el Dodo. Dodo, ella es Alicia.
Y ahora te voy a presentar al ave de todos colores. Ella es Alicia.
Aquí tienes al ave blanca, Alicia.
¿Dónde estará? ¡Ave negra!
Siéntense todos y óiganme.
¡Les contaré! ¡Atención!
En tal caso, propongo que se levante la sesión para la adopción de soluciones
muchísimo más enérgicas. Por lo tanto, debemos partir inmediatamente a
encontrarla.
¡Un momento!
La carrera ha terminado.
¿Cómo que ha terminado la carrera? Si la carrera ha terminado. ¿Pero quién ganó?
¿Quién ganó?
Todos ganaron y todos deben recibir los premios. No puede ser.
¡Albricias! Todos hemos ganado la carrera. Absolutamente todos hemos
ganado la carrera.
¿Y entonces quién nos va a dar los premios? Ella, naturalmente.
Tú nos darás los premios. Tú nos darás los premios.
Gracias. Qué hermoso regalo. A propósito, yo pienso que
ella debe recibir también un regalo. Sí, igual que nosotros.
Ya mismo.
Sorpresa. Qué lindo regalo. Bien.
A ver, Alicia, ¿te gusta el regalo ese?
Acércatelo al oído y escucharás una hermosa música.
Escúchalo.
Puede ser otro.
Es Humpty Dumpty, el huevo que habla.
Es muy insultante que me llamen huevo. Muy.
Yo dije que usted parecía un huevo, señor.
Y algunos huevos son muy bonitos.
Algunas personas no tienen más sensatez que un bebé.
Dime cómo te llamas y de qué te ocupas.
Mi nombre es Alicia, pero... Un nombre bastante estúpido.
¿Qué significa?
¿Debe significar algo un nombre?
Por supuesto que sí. Mi nombre significa la figura que tengo.
Una bien gallarda figura.
Por otra parte, con un nombre como el tuyo casi debería significar alguna
cosa.
¿Por qué estás sentado aquí, completamente solo?
¿Por qué no hay nadie conmigo?
¿Creías que no conocía la respuesta a eso?
Pregunta otra.
¡Qué hermoso cinturón tienes!
O mejor, ¡qué hermosa corbata! Debería haber dicho.
No, un cinturón.
Quiero decir... Perdóneme.
Es... Es la c... Esa más ofensiva cuando una persona no conoce
una corbata de un cinturón.
Sé que fue una ignorancia de mi parte.
Es una corbata, hija. Y una muy hermosa corbata, como tú dices.
Me la regaló el rey y la reina Blancos.
¿Verdaderamente? Me la dieron... Me la dieron como regalo de no
cumpleaños.
Perdón. No estoy ofendido.
Quiero decir, ¿qué es un regalo de no cumpleaños?
Es un regalo que te hacen cuando no cumples año, por supuesto.
¿Cuántos días hay en un año?
365 días.
¿Y cuántas veces cumples años tú?
Una.
Entonces, si le restas uno a 365,
¿cuántos quedan?
364, naturalmente.
Eso demuestra...
que existen 364 días en que podías recibir regalos de no
cumpleaños.
¿Seguro? Y solo uno para regalos de cumpleaños.
¡Danti, Danti!
Viene a buscarme en la calle del rey para dar un paseo.
¿Me ayudas?
Bueno.
Te voy a cantar un fragmento que fue enteramente escrito para divertirte.
Gracias.
En la cocina soy siempre perdedor, tiempo de tumba
caigo. Buen día, pulpo, mata,
cope, pinterete, la de pueblo mil.
Mi sol, sol, sal de la campana soy él, me lo cumpla
Eduardo Lee.
Alicia. Alicia.
¿Tus orejas dónde están, conejo?
Me las saqué.
Estaba cansado de usar orejas.
¿Y tu reloj?
¿Mi reloj?
Lo regalé.
Me llevaba de un lado para otro.
¿Te gusta mi nuevo traje?
Sí, es muy hermoso. Es para ir al desfile de la Reina de Corazones.
¿Querés venir con nosotros?
Hay un desfile hermoso. Y va a venir la duquesa también, y el rey, y el grifo, y
la tortuga, y el gato de Chesid, y el hombre del sombrero. Y será un desfile
muy, muy hermoso. Muy hermoso. Lo que se dice hermosísimo.
¿Quién eres tú? ¿Yo?
Yo casi no lo sé, señor, en este momento.
Por lo menos sé quién era cuando me levanté esta mañana.
Pero debo haber cambiado varias veces desde entonces.
Es muy desconcertante.
Explícate.
Temo que no puede explicarme, porque yo no soy yo misma, como usted ve.
No veo.
Bueno, quizás usted no se ha visto en esa situación todavía.
Pero cuando tenga que transformarse en mariposa, se sentirá un poco extraño,
¿no?
Ni medio. Bueno, quizás sus sentimientos sean diferentes.
Lo que yo sé es que me resultaría extraño a mí.
¿Qué altura pretendes tener?
No soy exigente en cuanto a la altura.
Solo que a una no le gusta estar cambiando tan frecuentemente.
No sé.
¿Ahora estás satisfecha?
Bueno, me gustaría ser un poco más alta, señor, si usted no tiene inconveniente.
Diez centímetros es una altura tan miserable.
Por cierto, que es muy buena altura.
Te acostumbrarás con el tiempo.
Toma un trozo de este hongo. Un lado te hará más chica. ¿Un lado de qué?
Y lo tronado tierra más grande.
De la reina, una invitación para la duquesa para jugar al croquet.
Para la duquesa, una invitación de la reina para jugar al croquet.
No sabía que los gatos de Chesir sonrieran siempre.
Todos pueden y la mayoría lo hacen. No sabía de ninguno que lo haga. Oh, es un
hecho. No sabes nada.
Tengo que prepararme para jugar al croquet con la reina.
Si no lo llevo conmigo, seguramente lo matarán en un par de días.
Gatito de Chesir, ¿querría usted decirme qué camino debo tomar para salir de
aquí? Ah, eso depende mucho de a dónde quieras llegar.
Mientras llegue a algún lado.
Puedes estar segura de llegar a algún lado si caminas lo
necesario.
¿Qué clase de gente vive por aquí?
En esa dirección vive un sombrerero.
Y en esa dirección vive una liebre de marzo.
Visita a quien prefieras.
Ambos están locos. Ah, pero yo no quiero estar entre gente loca.
No puedes evitar eso.
Todos estamos locos aquí.
Yo estoy loco, tú estás loca.
¿Cómo sabe que yo estoy loca?
Tienes que estarlo, o no habrías venido aquí.
¿Y cómo sabe que usted está loco?
Para empezar, un perro no está loco.
¿Aceptas eso?
Supongo que sí.
Bueno, ¿sabes que un perro gruñe cuando está enojado y mueve la cola
cuando está contento?
Ahora bien, yo gruño cuando estoy contento y muevo la cola cuando
estoy enojado.
Luego, ¿estoy loco?
Supongo que sí.
Yo lo llamo ronronear.
Y no gruñe.
Llámalo como quieras.
¿Vas a jugar al croquet con la reina hoy?
Supongo que sí, pero aún no he sido invitada.
Me verás allá.
No quería que deje de aparecer y desaparecer.
Usted me marea.
He visto gatos sin sonrisa.
Pero una sonrisa sin gato es la cosa más extraña que vi en mi vida.
No hay lugar.
No hay lugar.
¿Cómo no hay lugar? Está lleno de lugar.
No hay lugar.
No hay lugar.
Sírvete un poco de vino.
No veo ningún vino.
No lo hay.
Pues entonces no fue muy cortés de tu parte ofrecerlo.
No fue muy cortés de tu parte sentarte sin ser invitada.
No sabía que fuera tuya la mesa. Está servida para más de tres personas.
Necesitas un corte de pelo.
Deberías aprender a no hacer observaciones personales.
Es muy grosero.
¿Qué día es hoy?
Cuatro. Ah, dos días de diferencia.
Te dije que la manteca no le haría bien al mecanismo. La manteca es de la mejor.
Sí, sí, sí, pero seguramente debía de tener algunas migas.
¡Qué reloj más gracioso!
Dice el día, pero no dice la hora. Dice el día, pero no dice la hora.
¿Por qué habría de hacerlo?
¿Acaso tu reloj te dice el año?
El año. Pero el año dura mucho tiempo.
¿Acaso dice el año? Ese es precisamente el caso de mi reloj.
Ah, me parece que podrían hacer otra cosa en lugar de perder el tiempo.
Me atrevo a decir que ni siquiera hablaste con el tiempo.
¿Sabes acaso lo que es el tiempo? ¿Lo que es el tiempo?
Ah, el tiempo.
Bueno, tal vez no sepa muy bien lo que es.
Ah, pero sé que cuando estudio música tengo que marcar el tiempo.
Ajá, eso explica todo.
Él no soporta que lo marquen.
Si estuvieras en buenos términos con el año, es lo que quisiese con la hora.
Pero... Solo tendrías que susurrar y las agujas giran tan rápido que una y media
hora de almorzar, ¿eh?
Pero tendría hambre.
Bueno, tal vez no al principio, pero podrías permanecer en la una y media
tanto tiempo como quisieras. Muy bien, muy bien. ¿Eso se hace? Claro que no,
hombre. Usted con el tiempo en marzo, justo antes de que él se volviera loco,
¿sabes? Ahora son siempre las seis.
Ah, por eso es que...
¿Siempre están tomando el té?
Siempre es la hora del té.
Me parece una barbaridad.
¿Por eso es que van cambiando de lugar a cada rato?
Exactamente. A medida que usamos las cosas.
Propongo que la señorita nos cuente un cuento con él.
¿Por qué con él?
No sé ningún cuento.
Con él.
Margarita. Meticulosidad.
Meticulosidad.
Molinos. Molinos.
Marmotas.
Mismísimo.
¿Vieron alguna vez algún dibujo parecido a lo mismísimo?
Lo mismísimo, no sé, ¿les ocurrió pensar?
Ahora que usted lo pregunta, yo no pienso.
Entonces no deberías hablar.
¿Has oído?
Atención, Cinco, no sigas molestándome. Yo estoy muy nervioso y tú también
debieras estarlo. La reina nos pidió un rosal con rosas y lo único que pudimos
presentarles es esta rama seca con caracoles. Buenas tardes. Buenas tardes.
¿Querrían decirme qué hacen con esa planta?
Bueno, el hecho es, señorita, que esta planta debería ser un rosal lleno de
rosas y nosotros pusimos por error caracoles en esta rama seca y si la
reina descubre la mentira... ¿Qué pasará?
¿No sabés cortar la cabeza?
¡La reina!
¿Quién es esa?
¿Cómo te llamas, mi dulce niña?
Me llamo Alicia, con el permiso de su majestad.
¡Qué hermosa criatura!
¿Y esos quiénes son?
¿Cómo voy a saberlo? No es asunto mío.
¡Oh! ¡Pero que le corten la cabeza!
¡Que le corten...! ¡Tonterías!
¡Oh!
¡Pero reflexiona, querida! ¡Es solo una niña!
¡Dalos vuelta!
¡Levantaos!
¡Arriba! Vamos, vamos.
Majestad, majestad, majestad. Ay, dejen de moverse así, me
marean.
Veamos, ¿qué estaban haciendo? Con permiso de su majestad, estábamos
tratando de complacer su pedido. Que le corten la cabeza.
No serán decapitados, escóndanse, vamos, escóndanse, escóndanse.
Le cortaron sus cabezas, muy bien. Ven, vamos.
¿Sabe jugar al croquet?
Sí.
Hermosas estatuas, Su Majestad. Sí, sí.
Mira, mira aquel pájaro.
¡Ay, sí, qué maravilla! ¡Sí es hermoso!
¿Verdad que sí?
Es... es un día magnífico.
Verdaderamente. ¿Dónde está la duquesa?
Está condenada a muerte.
¿Por qué?
Pellizcó las orejas de la reina.
A mí no me importa nada de la reina.
Te va a oír la reina.
¿Sabes? La duquesa había llegado algo retrasada y la reina dijo... ¡Espera!
¡Ven! ¡Ven, vamos!
vuestros lugares.
Me parece que no juegan limpia.
Discuten todo el tiempo. Y uno no puede escucharse a sí mismo.
Unos están por un lado, otros por el otro lado.
Y nadie hace caso de los dos.
Nadie. No puede ser.
No puede ser.
No se imagina lo aturdidor que resulta jugar.
¿Qué te parece la reina?
Su majestad.
Oye, niña, ¿a quién estás hablando?
Es un amigo mío. Es un gato de Chesío.
Permítame que se lo presente.
No me gusta nada su aspecto. Sin embargo, puede besarme la mano si
quiere. Prefiero no hacerlo.
No seas impertinente. Y no me mires de ese modo.
Un gato puede mirar a un rey. Lo he leído en algún libro.
No recuerdo dónde.
Hay que eliminarlo. Querida.
Querida.
Ven. Me gustaría que hicieras eliminar a ese gato.
Es un gato de
chacín.
Pero mujer, ¿cómo van a cortarle la cabeza si no tiene cuerpo?
Porque yo lo digo, sí.
Basta, basta, basta.
¡Que le corten la cabeza!
Imaginas cuánto me alegra verte de nuevo, queridita.
¿Estás pensando en algo, querida?
Eso hace que te olvides de hablar.
No puedo decirte ya mismo cuál es la moraleja de todo esto, pero enseguida la
recordaré. Tal vez no tenga moraleja.
Niña, todo tiene moraleja, siempre que seas capaz de encontrarla.
El partido mejoró algo ahora.
Exactamente. Y la moraleja de todo eso es... Oh, es el amor.
Es el amor que hace girar al mundo.
Alguien dijo que tal cosa sucede cuando cada uno se ocupa de sus asuntos.
Ah, bueno.
Viene a ser la misma cosa.
Y la moraleja de todo esto es... Cuida los sonidos que la melodía se cuida
sola.
Hasta allá.
Hermosa tía, su majestad.
Pues bien, te daré un sano consejo.
Tú o tu cabeza deben marcharse de aquí y en este mismísimo instante.
Elige.
¡Vamos, vamos!
¡Arriba, holgazán, vamos!
Lleva a esta señorita a conocer a la falsa tortuga y a escuchar su historia.
Yo tengo que volver enseguida a presenciar unas ejecuciones de ordenado.
¡Qué gracioso!
¿Qué es lo gracioso?
¡Ella! ¡Claro! ¡Es pura imaginación! ¡Nunca ejecuta a nadie!
¿Cuál es su pena?
Es pura imaginación eso. No tiene ninguna pena, ¿sabes?
Te presento a esta señorita que quiere conocer tu historia.
Una vez yo fui una verdadera tortuga.
Íbamos a la escuela todos los días cuando éramos chicos.
El maestro era una vieja tortuguita. Lo
llamábamos Tortugón.
¿Y por qué lo llamaban Tortugón?
Si no lo era. Lo llamábamos tortugón porque no tomaba las lecciones, pero
verdaderamente es muy tonta.
Deberías avergonzarte por preguntar tamaña simpleza.
Adelante, vieja. Pues sí, íbamos a la escuela en el mar, aunque tú no puedas
creerlo. Yo no dije eso. Teníamos una gran educación.
Lo has dicho.
Íbamos a la escuela todos los días.
Y yo también he ido diariamente a la escuela, así que no sé por qué por eso
se tiene que poner así tan orgulloso.
¿Estudiaban francés? Francés y música.
¿Y lavado?
¿Qué? Ah, no, eso no.
Ah, entonces la de ustedes no era una verdadera escuela.
En la nuestra teníamos francés, música y lavado.
¿Lavado? ¿Y para qué?
No podía necesitarlo mucho viviendo en el fondo del mar.
No pude seguirlo, solo seguí el curso regular.
¿Y qué era eso? Para empezar, tambaleando y retorcido.
Luego las distintas formas de la aritmética.
Ambición, distracción, ceificación e irrisión.
Nunca oí hablar de feificación.
¿Qué?
Pero no se ría, nunca oí hablar de eso.
Nunca oí hablar de feificar.
Sabe lo que es embellecer, supongo, ¿no?
Claro que sé lo que es embellecer. Es hacer algo más lindo.
Lo que no sé es qué es feificar.
Bueno, en ese caso, si no sabe lo que es feificar, eres verdaderamente una
pobalicona.
Y quizás nunca viste una langosta.
¿Una langosta?
Probé una sola vez.
No, no, no, nunca, no.
¿Y nunca viste aparecer los dioses del mar? ¿Los dioses del mar?
Siempre salen a esta hora a tomar un poco de sol. Y vienen también a la playa
todos los días muchas langostas.
El proceso va a comenzar.
Ven conmigo.
¿Qué proceso?
Ven conmigo.
¿Qué proceso es?
Ven conmigo.
Silencio en la corte.
La reina de corazones preparó algunos pasteles en un día de
verano.
La sota de corazones robó esos pasteles
y los llevó a un lugar lejano.
¡Llamad al primer testigo!
¡Primer testigo!
Perdón, su majestad, por traer esto aquí. Pero no había terminado mi té
cuando me vinieron a buscar.
Deberías haberlo tomado.
¿Cuándo lo empezaste? El 14 de marzo creo que fue.
El 15.
El 16.
¡Anotad eso!
Quítate tu sombrero.
No es mío.
¿Robado? Los tengo para vender.
No tengo ninguno de mi propiedad.
Soy un sombrerero.
Traenme la lista de los cantores del último concierto.
Da tu testimonio. Te haré ejecutar. ¿Estás nervioso o no?
Soy un pobre hombre, su majestad, y estaba empezando mi té hace una semana
más o menos, y en parte por lo escaso del pan con manteca y en parte por la
titilación del té.
¿La titi? ¿La titi? ¿La titilación de qué?
Empieza con té.
Por supuesto que la titi, la titi, la titi, la titilación empieza con ti, con
ti, con té. ¿Me tomas por tanto, por tento, por tonto?
La mayoría de las cosas titilaban después que... Solo que la liebre de
marzo dijo.
Lo niego.
Lo niego.
Lo dijiste.
¿Lo niega?
Olvidemos el asunto.
En todo caso, el lirón dijo.
Tras lo cual corté un poco más de pan con manteca.
¿Pero qué fue lo que dijo el Lirón?
Eso es lo que no puedo recordar. Debes recordar o te haré ejecutar.
Soy un pobre hombre, Su Majestad. Si eso es todo lo que sabes del asunto,
puedes bajar del estrado.
No puedo bajar más, ya estoy en el piso.
Entonces puedes sentarte.
Me gustaría terminar mi té, majestad.
El té, majestad. ¡Y que le corten
la cabeza!
¡No!
¡Llamad al testigo siguiente!
¿Da tu testimonio?
No quiero.
Su majestad tiene que repreguntar a ese testigo.
Bueno, si tengo que hacerlo, tengo que hacerlo.
¿De qué se hacen los pasteles?
De pimienta, principalmente.
De melaza.
¡Agarra de ese virón! ¡Que le corten la cabeza!
Que lo saquen de la sala.
Que lo supriman.
Que lo pelliquen.
Que le corten los...
¿Dónde está mi cocinera?
¿Se escapó?
¡No importa!
¡Llamad al próximo testigo!
Realmente, querida, tú tienes que preguntar al próximo testigo. Esto me
hace doler mucho la cabeza.
Ahora, Su Majestad.
Majestad.
Alicia.
Ese proceso no puede continuar hasta que la confusión no cese.
¿Qué sabes de este asunto?
Nada.
¿Absolutamente nada?
No, absolutamente nada.
¡Importante!
¡Anotadlo! Nada importante, quiere decir su majestad.
Nada importante.
Nada importante, quise decir, por supuesto.
¡Silencio!
Regla 42.
Toda persona que mira más de un kilómetro de altura debe abandonar el
tribunal. Yo no mido un kilómetro de altura.
¡Mides! Bueno, no me iré de todos modos.
Casi dos kilómetros.
Además, esa regla no es válida. Se la acaba de inventar ahora.
Es la regla más antigua del libro.
Entonces debería ser la regla número uno.
Considerad vuestro veredicto. Hay más evidencia, su majestad.
Acabamos de obtener este documento. ¿Qué dice?
No lo he abierto todavía, su majestad.
Pero parece una carta escrita por el prisionero.
Al... Así debe ser.
A menos que haya sido escrita a nadie, lo que como sabes no es muy común.
No está dirigida en absoluto. En realidad no hay nada escrito del
lado de afuera.
No es una carta.
Son versos.
¿Escritos por la mano del prisionero?
Debes haber imitado la escritura de otro. Ah.
Con el permiso de su majestad, yo no los escribí.
No, no.
Y nadie puede probar lo contrario.
No hay firma al final.
Si no los firmaste, eso solo empeora el asunto.
Tú debes haber andado en algún enredo.
De lo contrario...
Hubieras firmado como una persona honesta. ¡Ah, esto! Prueba su
culpabilidad. Eso no aprueba nada.
Si ni siquiera saben de qué se trata.
¡Leadlos! Con el permiso de su majestad, ¿por dónde comenzaré?
Comienza por el principio y continúa hasta que llegues hasta
el final.
Entonces, para...
Esta es la declaración más importante que hemos escuchado.
Así que ahora el jurado... Pero si no dijo nada.
Y los pasteles están ahí.
¿Tú nunca tuviste arrebatos, querida?
Nunca.
Que el jurado considere su veredicto.
La sentencia primero.
El veredicto de... Después... No.
Absurdo. Absurdo y sin sentido.
¿A quién se le ocurre semejante cosa? La sentencia primero y después el
veredicto.
Conten tu lengua.
No quiero.
¡Que le corten la cabeza!
¿Quién le tiene miedo?
No son otra cosa que un mazo de cartas.
Despierta, Alicia.
Dormiste horas.
¿Cómo estás?
Tuve un sueño tan extraño.
¿Quién sabe, Alicia, este país no estuvo hecho
porque sí?
Me voy a ir, voy a salir, pero te quedas,
¿dónde más vas a ir?
Y es que aquí, ¿sabes? El trabalenguas,
trabalenguas, el adivino.
Y es mucho para ti.
Se acabó ese juego que te hacía.
¿Quién sabe Alicia, este país no estuvo hecho porque
sí?
Me voy a ir, voy a salir, pero te quedas,
¿dónde más vas a ir?
Y es que aquí, ¿sabes? El trabalenguas,
trabalenguas, el adivino...
Y es mucho paz.
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