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Estudios de cine: Belarusfilm, Mosfilm
Ven y Mira (1985) (Idi I Smotri - Come and See)
¿Qué les pasa? ¿Están locos?...
¿Qué hacen?
¿Están jugando?
¿Con quién juegan?
¿Con quién? ¿Están cavando?
Otra vez cavando.
¡Pues, sigan cavando, hijos de perra!
¡Bastardos!
¿Se han escondido?
¡Ahora no se esconderán!
Los encontraré aunque sea debajo de la tierra.
¡Vamos, fuera, te lo digo a ti!
¡Sal de ahí, rápido!
¡Te lo digo a ti!
¡Con costumbre o sin ella, qué miedo! ¡Límpiense el culo con un dedo!
¿Me consideran un rábano rumano?
¡Era rumano, ahora soy germano!
Bueno, ahora veremos.
¡Si no haces caso a mamita, obedecerás a la varita!
¡Arre, adelante!
¿Se han escondido aquí? ¡Charlatanes con lombrices intestinales,
pioneros, siempre los primeros,
¡Ordeñadores de chivas, tienta gallinas, cazadores de pulgas!
¿Se ríen? Si les enseñan un dedo, se ponen contentos.
¡Basta! ¡Ya pasaron aquellos tiempos!
¡Con costumbre o sin ella, qué miedo!
¿Qué haces aquí sentado? ¡Trabaja! ¡Hijo de la gran "mutter"!
Bielorrusia, 1943
¡Dale, dale! ¡Sin un fusil, no aceptan en el bosque!
¡No hay un carajo!
¿De dónde saqué el mío? ¿De la tienda?
¿Acaso a mí me hace falta? ¡Ya tengo!
¡Aló! ¿Berlín?
¿Qué? ¿Te cagaste? ¿Llenaste el pantalón?
¿Qué te dije?
VEN Y MIRA
Guión: A. ADAMÓVICH y E. KLÍMOV
Dirección de escena: E. KLÍMOV
Cámaras: A. RODIÓNOV
Decorados: V. PÉTROV
Música: O. YÁNCHENKO Sonidos: V. MORS
En el filme actúan:
A. KRÁVCHENKO, O. MIRÓNOVA, L. LAUTSIÁVICHUS, V. BAGDONAS
YU. LUMISTE, V. LORENTS, K. RABETSKIY y E. TILICHÉYEV
En la película se utilizaron melodías de Mozart.
¡Hijito..!
Hijito...
¿Qué le dirás a tu padre, si él regresa?
Cuando llegue verá la casa vacía.
Cuídate, hijito.
Si no sientes lástima por mí, compadécete de ellas.
Hijito, por el amor de Dios....
¿Acaso no tienes corazón?
¡Pero, mamá! Todos van. Y yo, ¿qué?
¡Qué hace!
Entonces, mátanos ahora, ¿para qué esperar?
¡Y a ellas también! ¡Mátanos a todas!
¡No irás a ninguna parte! ¡A ninguna parte!
¡Mamá!
¡Buenos días! Aunque aún es más de madrugada que de día.
Bueno ¿Y el fusil?
- ¿Dónde está el fusil? - Ahora lo traigo...
¿Quiénes son? ¿Gemelas?
Mellizas.
Estuvieron juntas en la barriga.
Ya amanece.
¿Pues bien?
¡Es temprano todavía! Cuando traigan las vacas comenzaremos.
Necesitamos público.
Lleva unos péales, hijito. Así no pasarás tanto frío.
Allá entrará en calor.
No se preocupe, aquí estará muy seguro.
Como en un campamento de pioneros.
¿Quieren leche agria, muchachos?
¿Y de vaca loca no hay?
Si lo hubiera sabido antes...
Tenemos reglas muy severas. Bebemos sólo en las fiestas.
Y en los velorios.
Mantenemos el orden. El comandante es un militar de carrera.
Kosach es Kosach.
Si te acercas, te echa; Si sales huyendo te alcanza.
- ¿Te acuerdas de Bobok? - ¿Qué Bobok?
Al que le faltaba una oreja.
El que se durmió haciendo la guardia. Kosach ni siquiera le despertó.
¡Esta bien!
¿Qué importa; le despertó, o no...?
¿Es divertido?
A sus mujeres les gusta dormir. Tú siéntate.
No hay tiempo. Si nos atrapan, nos harán picadillo.
Una vez me senté así, ahora no puedo.
Se lo imagina, madre: una esquirla del tamaño de un puño.
Es para dar risa. La tengo donde termina la espalda.
¿Por qué no sacan las vacas?
Con un par de disparos despertarían.
¡Mujeres, arréenlas!
¡Vamos!
¿Por qué se lo llevan?
¡Querido, respira hondo!
¡No importa que la ordeñabas! ¡Arréela!
¿A dónde se lo llevan!
Él es tranquilo y bondadoso. ¡No molesta a nadle!
¡A todos les dirá los "buenos días"!
¡Vecinos... ! ¿Quién tirará piedras a mi hijo?
- ¿Que haces? - ¡Quita las manos!
Vamos a despedir al hermanito.
¡Agarra la gallina! Quédate quieto.
¡Venga, apártate!
¡A un lado!
¡Mira!
Ahí está Yustín, el alcalde. ¡Qué idiota!
No entiendo.
¡Florito! ¡Hijito!
¡Hijito!
¡Buenos días!
¡Buenos días!
¡Sigue tu camino, muchacho!
¡Me estás desollando!
¿Qué haces? ¡Todavía estoy vivo!
Enfermera, dame un poco de agua...
Buenas.
¡Andando!
- Buenos días. - ¡Hola!
¿Quién es el último?
La silla es del estado mayor. ¡No la ocupen!
¡Cierra el pico!
¡Apretújense más! ¡Vira la cara para acá!
¿Acaso es cara lo que tú tienes? ¡El camarada sí tiene una cara!
¡Oh, esto sí es un traje! Ven aquí.
Túmbate aquí.
Así. Por ahora no te quites el traje.
¡Traigan la vaca!
NOS LA COMEREMOS, PERO AL ENEMIGO NO SE LA DEJAREMOS
Hagan sitio, que llegó mamá.
¡Termina! ¡No le des tanta vuelta!
¡Quedó un sólo negativo! ¡Es la tercera vez que tomo fotos con él!
¡Llegó el jefe!
¡Silencio, no se muevan!
Aprendan, vino con traje nuevo y yace tranquilo.
¿Cambiamos sin pensarlo mucho? Se la quité a un enemigo vivo.
¡Ya llegó el camarada jefe del estado mayor!
¿Nos darás la foto?
Levántate, nación grandiosa,
Levántate al mortal combate
contra la fuerza fascista, tenebrosa,
contra la horda maldita que embate.
Que la ira noble, secular,
estalle como una oleada.
Sigue la guerra popular,
una guerra sagrada.
¿Quién viene?
Santo y seña...
¡Diga el password!
- ¿Eres el novato? - ¡Ajá!
- ¿Cuál es tu apellido? - Gaishún. Tercer pelotón.
- Gaishún, ¿por qué no disparaste? - Le reconocí, camarada comandante.
¡Si alguien no se detiene y no da el santo y seña, dispara!
Pero, yo...
No tiene importancia, Trabajarás en la cocina fuera de turno.
Gracias.
- ¿Adónde fue él? - ¿Quién... ? ¡Santo y seña!
- ¿No viste adónde fue? - ¡Que me digas el password!
Otra vez ese búho.
¡Vete a dormir! Cambio de guardia.
... Cerca del enemigo...
Cumplen su deber día y noche...
Ayer envió por correo, de un tirón,
dos cartas misteriosas.
Sólo puntos en cada línea,
Adivina tú misma, hermosa.
Y quién entiende, Lo que pasa por su mente...
Iván, ven aquí.
Te dire la verdad, se avecinan tiempos difíciles.
Los viejos guerrilleros saben muy bien lo que significa un bloqueo.
Esta es la guerra total de Hitler.
Una guerra de exterminio.
Nuestra misión es defender hasta el último territorio.
que la comandancia asignó a nuestro destacamento.
Pero la situación es compleja
y seguirá cambiado cada momento.
Por eso hay que estar atentos.
Tienen en la mano el fusil y la cabeza sobre los hombros.
O, como dice el jefe de nuestro estado mayor:
Vivir y no decir "¡Ea!", no es para mí.
Les he dicho y repito:
El guerrillero no pregunta cuántos fascistas hay,
sino dónde están.
Y ellos todavía están aquí, en nuestra tierra.
De cada uno... De cada uno de nosotros depende,
cuanto tiempo más va a durar la guerra.
A nadie le permitiremos que se convierta en un cobarde.
A nadie.
El miedo es la principal arma de ellos.
Quieren convertirnos en esclavos, en insectos y aplastarnos.
Pues, los haremos temblar, seamos implacables.
Se lo tienen merecido.
Después, preguntarán a cada uno de nosotros: "¿Qué hiciste tú?"
¿Quién está enfermo? ¿Quién no puede caminar?
No les dé pena, de todos modos
dejaremos aquí combatientes para organizar un campamento de reserva.
- ¡No hay enfermos! - ¡No hay tontos!
A mí se me... hicieron pedazos los zapatos.
Cámbialos por los del novato. El se queda.
¡Destacamento! ¡De cuatro en fondo, de frente... Marchen!
¡Aviven el paso, muchachos!
¡Lo oíste! El comandante lo ordenó. Anda, siéntate.
¡Alarguen el paso! ¡No se rezaguen!
¿Cómo te llamas?
Flora.
Y tu nombre?
Así me dicen: Flora. Mi nombre es Florián. ¿Y el tuyo?
Yo: Rosa. Rosa, la mariposa. ¿No lo sabías?
¿Cómo llegaste aquí?
Me llevaban a Alemania, pero llegue hasta aquí.
¿Te liberaron? ¿Kosach?
Oye, Rosa...¿Por qué estabas tan elegante? ¿Ibas a una fiesta?
Vaya, ¿qué dices?
Hoy ante la formación. En serio, no entendí por qué.
Me llamo Glafira, de sobrenombre Glasha.
¿Entendiste, tonto?
- ¿Qué te pasa? - ¿Y a ti? ¡Flora!
¿Qué andas haciendo por aquí?
Tuvieron lástima del niño;
Kosach se compadeció de ti.
¿De mí?
¡Sí. De ti!
¡Cuidado, no sea yo quien tenga compasión de alguien!
Él puede, a veces.
Sólo que, después grita en sueños.
¿Kosach? ¿Grita?
Le queda poco tiempo de vida. Te lo digo yo.
¡Dices puras mentiras! ¡Mientes!
¡Mientes!
¿Por qué callas?
¿Por qué no me ves?
Yo vivo...
Existo.
Aquí estoy.
Tú eres quien no vive, pues ni oyes el canto de los pájaros.
Estas sordo... ciego.
Estoy aquí... mírame...
Quiero amar...
Parir... ¿Me oyes?
¡Por ti soy capaz de todo!
¿Quieres que me mate con una granada?
¡No lo hagas!
¡Tonta! ¡Tonta! ¡Eres una tonta!
Tengo 60 cartuchos, una granada y un fusil automático.
Vine a combatir, y me toman por un tonto!
¡Kosach! ¡Yo no soy Kosach!
¿Te has vuelto loca?
¿Qué pasa?
¿Qué te pasa?
¡Ay, Flora! Eres una verdadera Flora.
¿Acaso te he ofendido, niño?
¿Otra vez?
No te enfades.
¿Otra vez?
¿Qué es eso?
Son los castores, que berrean. Tal vez les desarmé la presa.
¿Por que será que hoy todos berrean?
Mira.
Ya está volando. Da vueltas.
- ¿Quieres que lo tumbe? - ¿Qué haces? ¡Dámelo!
Uno...
Dos, tres...
Glasha...
¡Glasha!
¡Corre, rápido!
¡Glasha!
Mañana, mamá va a ser muy feliz
Cuando lleguemos, las ocultaré a todas.
Conozco un buen escondite.
Tengo unas hermanitas muy graciosas.
Encontraremos al destacamento de Kosach...
Ahora vuelvo.
¡Mamá!
Se fueron. Pero tú, siéntate.
Se fueron...
Todavía está caliente, no se enfrió.
¡Come! ¡La hizo mamá!
Sé dónde están ellas. Vamos.
¡Qué estúpido soy!
¡Vamos!
Están aquí cerca.
¡Vamos, rápido!
¡Están cerca! ¡Vamos corriendo!
¡Aquí están!
¡En la isla! ¡Aquí están!
¡Glasha!
¡Ellas están allí, no aquí!
¡No están aquí! ¡Están muertas!
¡Asesinadas! ¡Todos, todos están muertos!
¡Ellas están aquí! ¡Aquí!
¡Glasha!
¡Mataron a su familia!
¡Él me metió en el pantano!
¡Está sordo! ¡Está loco!
¡Está loco! ¡Está sordo!
¡Él me metió en el pantano!
¡Todos los suyos están muertos! ¡Asesinados!
¡Flora, hijito! ¡Aniquilaron a los tuyos!
Ya se lo decía... se lo decía yo a ustedes...
No lo hagan, no caven...
Mataron a todos...
A todos, no dejaron a nadie...
A mí me echaron gasolina y...
me prendieron fuego...
Yo corrí tras ellos... Los alcancé...
Les pedí, les supliqué...
Remátenme...
Pero, se rieron de mí... Se rieron...
Ya te lo decía yo: No caven.
¡Flora!
¿Se parece?
¿Para qué ponerle nariz, es un sifilítico.
- Con un brazo mioatrofiado. - Es un tarado.
¡Así mismo! ¡En la otra guerra perdió la mollera!
¿Qué harían con él ustedes, si lo atrapasen?
En nuestra aldea había un cuatrero.
¡Lo sentaron con el trasero desnudo, sobre un hormiguero!
No, lo sentaría en una sartén caliente, sin aceite.
Mejor, pregúntenle a las mujeres qué harían con él.
¿Le pongo orejas?
¡Pónselas! Para que escuche lo que dice la gente de él.
Tienes el pelo suave.
Sí, como el de un bebé.
Ahora, ya se parece. ¿No lo crees así?
¡Embárralo de mierda!
Somos tan pobres, que ni eso tenemos.
- Alárgale la lengua. - ¡Y hazle una verruga!
Ya le puse cinco.
- Bueno, muchachos, ¿ya está? - Ya está listo.
¡Que se atreva a gritar órdenes! Vámonos.
¡Canalla! ¡Sinvergüenza!
Lo devolveremos, no temas.
Cuando volvamos de la operación, te lo entregaremos.
¿Por qué lo tratan como un achacoso? ¡Él está sano!
Chico, ven con nosotros. Al lobo le alimentan sus patas.
Sé donde hay un almacén. Está cerca. ¡Vamos!
¡Hijitos queridos! ¡No nos abandonen!
¿Acaso les debemos pagar alimentos, y por eso piensan que queremos huir?
¿Qué quieren que les traiga ahora? Pidan, como en un comedor.
- ¡Pan! - ¡Sal!
- ¡Paisano, trae leche! - ¡Pan!
Consigan el pan de verdad, no den una vuelta cerca, volviendo enseguida.
¿Acaso sabías que ocurriría así? No podías saberlo.
Flora, mírame.
¡Dile al tío que lo estaremos esperando!
No, yo tuve la culpa... ¡Yo!
¡Qué clara y redonda está la luna!
¡Vainas! ¡Se les ve a un kilómetro de distancia!
¡No graznes!
¡Vamos, andadores! ¡Que no vinimos a calentarnos con las mozas!
¡Cárgame, si eres tonto!
¿Cogiste muchas cosas en tus almacenes?
¡Mis piernas, piernecitas! ¡Lleven a mi trasero!
¿Quién podía adivinar que ya estaban aquí?
Fuimos por lana, y salimos trasquilados.
¡Se lo merecen, vainas!
¿No querían un almacén?
¿Para qué llevas a cuestas a ese loco?
¡Los alemanes nos perseguían, querían quitárnoslo!
Si no fuera por él, no nos hubiéramos conocido.
Estarías tú en Bobruyska, tras el mostrador de una tienda de kerosén
y Gleb en su pantano, en Leningrado.
Pues, en Slutsk había un tipo que hacía aguardiente de jabón.
¿Por qué estás tan contento?
A un jorobado le preguntaron: ¿Por qué tienes la espalda encorvada?
¡Porque tengo el pecho hundido!
- Usted es un optimista sin remedio. - Hay que curarlo.
¿Acaso debemos llorar? Ya hay demasiados que lloran.
...Entonces ella le dijo: si lo hubiera sabido, no hubiera parido.
¡Ponle la carga!
¡Tremendo será el grito que dará!
¡Rápido!
¡No me hagan cosquillas, pues mi "ay" lo oirán en toda Europa.
¡No es tan terrible el diablo, como sus hijos!
¡Me quedaría a verlo!
¡Bueno, vamos!
Si eres tan bueno, ¿por qué no arrojas también tabaco?
"Al judío bolchevique golpea."
"Su jeta pide una polea."
¿Eso es todo?
No es una frase brillante...
¡Eh, "hebreos"!
¡De pie. Seguimos la marcha!
¿Nos arriesgamos otra vez?
Como dice nuestro Rúbezh: háganme caso y estarán perdidos.
¿Vamos?
¿No será mejor esperar a que llegue la noche?
¡Allí la gente se muere de hambre y nosotros... seguimos aquí, parados!
¡Dale! ¡Los alemanes tienen que irse y tú les estas demorando!
¡Qué diablos!
¡Vamos, dale!
¿A dónde?
¡Aquí estoy yo! ¡Hace tiempo que no nos veíamos!
¿Acaso puedes estar sin mí?
Volaré un poquito alrededor de ustedes y les mandaré golosinas.
¿O quieren que les envíe motocicletas con sidecar?
¡Hace tiempo que no viajo en ellas!
¡Al suelo!
En el cielo beben y nos lanzan las botellas, para que las vendamos.
¡Detente, paisano! Después continuarás.
Éste... éste quien... ¿quién es?
- Silencio. ¿Eres un policía? - ¿Y ustedes, muchachos?
Abróchate, que se te enfriará. ¿Es esta aldea Kámenka?
¿De dónde lo sacaron? Esta es Bagushovka.
Aquí hay alemanes. Hace dos días que llegaron.
- ¿Está abierto el establo? - No.
Ahora nos sacas de aquí, con la vaca. ¿Entendiste, paisano?
No pienses en nada malo. Nos sacas y regresas enseguida.
Hay que hacerlo rápido, con alegría.
Ahora mismo. Si hace falta hacerlo, lo haremos.
Me gustan los curiosos. ¡Flora! ¿Te dormiste?
Tus puertas chirrían. Hay que engrasarlas.
¿Por qué los alemanes no mataron a los perros? Eso no está bien.
La vaca y tú están blancos. ¿Con qué los tapamos?
- Iré a buscar en la casa. - ¿El fusil?
No, esa broma se la haces a mi vecino, le dicen "Chalado".
Aquí hay estiércol, revuélcate.
¿Qué grado tienes?
¿Qué dice! No tenemos policías. Soy de un destacamento de autodefensa.
Ahora vamos. ¡Pero, rápido! Si no tu mujer te echará de menos.
¡Arre!
No gires la cabeza, que te caes.
¡Al suelo!
Ahora vuelve para atrás.
A tu casa. ¿Está claro?
Y no digas nada a nadie. Que todo quede entre nosotros.
Bueno, vete. ¡Corriendo!
Si no, tu media naranja te regañará.
¿Dónde estará ahora ese paisano?
Había salido a cambiarle el agua a los pececitos.
Calzaba unas botas muy buenas, de piel de becerro.
¿Quizás nos esté buscando, para cambiarlas por las mías?
¡Qué buena eres! ¡Quieta, querida!
Párate.
¡Detente, querida!
¡Dale, dale!
¡Nos emborracharemos de leche! ¡Esto sí es vida!
¡Tío Rúbezh!
¡Arre, caballo! ¡Arre!
¿Qué pasa? ¿Qué hace, camarada?
¡No tengo tiempo para charlar contigo!
¿Tienes un hacha? ¡Allí hay una vaca... Carne!
¿Te llevas el caballo? ¿Por qué?
¡Allí hay niños, la gente se muere de hambre!
Y nosotros, ¿no somos gente?
¡La gente combate, y ustedes se han cruzado de brazos!
Mira lo que hicieron.
¿Lo viste?
Cállate, hijito...
¿Te has vuelto loco?
Escóndelo todo aquí.
¡El cinturón y la guerrera también! Todo.
Rápido.
¡Qué barbaridad!
- ¿Qué aldea es esta? - Perejodi.
- Tenemos a dos con ese apellido. - También serás Perejod. ¿Entendido?
Uno como tú se ahogó, te harás pasar por él.
¿Cómo se llamaba?
Tienes madre, hermanas y hermanos.
Olga, Katita, Fedia y la pequeña Sonita. ¿Lo recordarás?
Tu madre se llama Fiokla Perejod.
Tú te llamas Zhenia. ¿Lo recordarás?
¡Vamos corriendo!
ESTA MAÑANA OFENDÍ A UN SOLDADO ALEMÁN
¿Dónde está mi padre?
- Dirás que desapareció. - ¿Dónde?
¿Dónde? ¡Qué diablos! Vamos a mi casa.
Dirás que eres mi nieto Mitrofán. ¿Entendiste?
Esta es mi familia: mi nuera Axinia...
Mi hermana con sus hijos.
- ¿Y éste? - Es mi yerno, el contador Kázik.
Los hijos de mi hermana: Lima, Raya,
Zoika, Vika, Verónica y el pequeño Borís.
¡Bájate! ¡Registren las casas!
Vinimos a verlos...
Son nuestros vecinos: María y sus niños: Lucía, Frosia, Fenia e lván.
Volverán a llevar gente a Alemania.
¿A quién, a ti?
Entra. Todo está en orden.
Revisa el techo.
Silencio.
¿Habla en alemán?
¿Yo? Sí. ¿Y tú también?
¿También hablas en alemán?
Siéntese.
Tenga usted buen provecho.
Sírvase, excelencia.
¿Qué tienes aquí?
¡Oh, un guerrillero!
Cerca de aquí hacen resistencia.
¿Por qué bebes a solas? ¡Sírveme también a mí!
Por favor, vodka amarga.
¡Habitantes de la aldea Perejodi!
¡Habitantes de la aldea Perejodi!
¡Todos los habitantes de la aldea! ¡Escuchar con atención!
Cada uno debe coger a los niños y documentos,
y venir a la plaza, adonde les indiquen.
Habrá comprobación de familias y de las listas familiares...
...y cómo se cumplen las órdenes de las autoridades alemanas.
Hay que tener documentos
sobre los suministros de productos agropecuarios.
Nadie debe quedarse en casa, en el establo,
en el sótano, en el techo o en la buhardilla...
¡Deténganse! ¿A dónde corren? ¡Los llevan al matadero!
¿Qué miras? ¡Baja tus ojitos de petimetre!
¡Le mataré!
Coger consigo alimentos para dos días.
Coger los niños...
...Mantener el orden y la disciplina...
Alemania ser... país culto.
Todos los que viajan a Alemania,
deben tener un cepillo de dientes,
el polvo dental, betún, jabón
y toalla para cada miembro de la familia.
Se prohíbe llevar frutas y vegetales
para evitar infecciones en Europa.
Yo, suboficial de las tropas sanitarias,
constato que el motivo de la muerte son siete balas,
encajadas en la parte superior de la cavidad torácica.
Quienes no cumplan las órdenes de la comandancia alemana,
correrán la misma suerte deplorable.
¡Señor mayor, todo está en orden!
¡Jefe de Asalto! Todo está listo.
¿Necesitan una invitación? ¿Van a dar una señal?
¡Qué diablos!
¡Bienvenidos, amigos!
¡Atrapamos a un judío!
¡Cayó ese bicho en manos del amo!
¡Vamos, judío!
¡Tráelo para acá!
¡Suéltenme! ¡Hijos de perra, no ven que soy un policía!
¡Silencio!
¡Comenzamos la asamblea general!
¡Apúntense los que quieran hablar!
¿Qué pasa allí?
¡Silencio!
Salgan... Sin los niños.
Se puede por aquí, por la ventana.
Dejen a los niños.
¡Rápido!
¡Bestias!
Venga, sal.
Oí decir que este tomó el mando de la división.
¡Fíjate! ¿Verdad que sí?
¡Suéltame!
¡Qué cuadro más hermoso!
¡Te mato!
¡A la derecha!
¡Muchachos! ¡Está vacío! ¡Vacío!
Han preparado demasiados burócratas. ¡oh, estos intelectuales!
Échale más gasolina. Para que se empape bien.
¡Párate a arrear las vacas!
¡Y tú, ven aquí! ¡Vamos, camina!
¡Echa a andar, petimetre!
¡Pedro! ¿Quieres miel?
Abuela, a ti te dejamos para la reproducción.
¡Que tengas muchos hijos!
Amar... Parir...
¡Apártense!
¡Les digo que despejen el lugar!
¡Deténganse!
¿Qué van a hacer?
Matar... a estos... Simplemente matarlos, ¿y nada más?
Son de las SS, de las brigadas de castigo. Ellos quemaron. Nosotros no.
¡Quédate sentado!
Nos obligaron.
¡Víboras! ¡Dejé a mis hijos allí y los quemaron!
Diga su grado militar.
Walter Stein, mayor de las SS. Comando de incineradores 15º.
Él es el jefe. Él dio la orden.
Es un anciano y está enfermo.
Nunca ha maltratado a nadie.
Su familia... él...
Su padre, ellos siempre se han regido por determinados principios.
Él... nunca sintió odio por vuestro pueblo.
Nunca mató a nadie, ni siquiera ha agraviado a una mosca.
Eso lo pueden confirmar, los aquí presentes, espera él.
Él realmente es un anciano enfermo y... ya debe retirarse...
Así dice él.
Quiere ocuparse de sus nietos. Tiene muchos nietos. Parecidos a ustedes.
Pero ahora estamos en guerra y nadie es culpable, dijo este alemán.
¡Perro! ¡Cochino!
¡Si eres un alemán puro!
¡No! ¡Eres una plasta! ¡Un cagado!
¡Es él...!
Él dijo: "¡Salgan, sin niños!"
Los que no tenían niños, podían salir.
¡Es un fascista, un verdugo! ¡No tiene corazón!
Sí. Lo dije yo. Salir sin niños, dejar los niños.
Traduce.
Yo dije eso, porque todo comienza por los niños.
Ustedes deben dejar de existir.
No todos los pueblos tienen derecho al futuro.
Óiganlo bien.
Oigan todos.
Las razas inferiores procrean la infección llamada Comunismo.
Ustedes deben dejar de existir.
Esa misión será cumplida.
Hoy o mañana.
¡No lo dije yo, lo dijo él!
¡No somos alemanes! ¡No somos alemanes!
¡No lo haremos más! ¡Perdónennos!
¡No somos alemanes!
¿No son alemanes? ¿Y qué? ¿Acaso olvidaron lo que ellos hicieron?
¡Esos son caníbales! ¡Matarlos es poco! ¡Nosotros no somos alemanes...!
¿Qué eres entonces, canalla?
¡Ellos nos obligaron!
¡No somos alemanes! ¡No lo somos!
¡Muerte a las víboras fascistas! ¡Que mueran!
Pues ahora lo vas a hacer, junto a los demás policías.
¡Dámelo!
¡Soy uno de los suyos! ¡De vosotros!
¡Soy uno de ustedes, hermanos!
¡Camarada, dame fuego! ¡Camaradas! ¿Quién me da fuego?
¡Apártense!
¡Novato!
¡Eh, novato! ¡Nos vamos!
628 ALDEAS BIELORRUSAS
FUERON QUEMADAS, JUNTO CON TODOS SUS HABITANTES
¡Date prisa!
FIN
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