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Original subtitles

ESTA PELÍCULA ESTÁ LIBREMENTE INSPIRADA EN HECHOS REALES

Cuando nací, la partera dijo: "Es una niña".

"Imposible", refunfuñó mi madre, "hice dieta de niño".

Y todos lloraron, menos yo.

Para consolar a mis hermanas, mi madre dijo:

"Bueno, nos acostumbraremos a su sonrisa vertical".

Quería un hermanito para mi hermano mayor.

Para jugar es más práctico.

Le tenía un amor absoluto porque era frágil.

Casi había muerto a los dos años,

y ella esperó a que yo fuera al colegio

para decidirse a inscribirlo también.

Al final de primaria, yo iba un año adelantada, y él,

un año atrasado.

Así que estudiamos en casa.

-Imbécil. -Imbécil tú.

Y ese año,

mi padre se empeñó en transmitirnos su pasión.

Estás chorreando.

Al cabo de un año,

sus notas eran catastróficas.

¿Tienes miedo? No pasa nada si te caes.

Lo enviaron con los curas, luego a Estados Unidos

para que aprendiera inglés.

Magnífico, Cassandre.

Magnífico.

Y a mí me enviaron a un internado militar

para que tuviera la mejor educación posible.

-Gracias, señora. Buen viaje. -Adiós. Buenas vacaciones.

Debería haberme dado cuenta de que con mi sonrisa vertical,

no me iba a divertir mucho tiempo.

Aquí estoy.

Tengo hambre.

Hay que poner la mesa.

Me llamo Cassandre Mariam David.

Cassandre es el nombre

de la primera chica de la que se enamoró mi padre.

Mariam,

la mujer con la que se casó en África para evitar las ETS.

Y David es el nombre de mi tío fallecido,

que habría tenido si hubiera sido niño.

Hay que poner la mesa.

Ha vuelto Philiphil, from Philadelphia.

¿Casi te echan?

Ha vuelto Philiphil

No quiero una chica flacucha

Esto es solo el comienzo Arrasaré todo mientras duermen

Hermana, me da igual Haré grafitis en sus dogmas

Ahora hago fotos Que dedico a Bill Clinton

¿Mamá te compró todo eso?

Niño mimado.

Philiphil, hay que reavivar la llama

Has crecido mucho en un año.

Escribí este texto

En primero había escrito una carta de amor a una niña.

Se la enseñó a toda la clase, lo traumatizó.

Después de eso se volvió alérgico a los ácaros

y quería jugar constantemente a papás y mamás conmigo.

Hay que poner la mesa.

Mira. Parece la tía Albertine.

"Hola, Cassandre".

Es más guapa, la tía Albertine.

Mi madre odia cocinar y comer.

Y odio a los obesos. Lo que cagan,

es una catástrofe ecológica.

Militó en mayo del 68 y posó desnuda en Hara-Kiri.

Era feminista, anarquista, antimilitarista

y quería recorrer el mundo en una combi Volkswagen.

Pero a los 23 años conoció a mi padre.

Y se casaron cinco meses después.

No me avergonzaba de ella y funcionábamos muy bien en la cama.

No duerme con ella desde hace 15 años

y dice que el amor solo existe en las películas.

Es una estrategia reproductiva para asegurar la supervivencia humana.

De niño, soñaba con ser dibujante o jinete.

Cabrón.

Y luego, se alistó en el ejército.

Tras una baja médica prolongada y ocho años de psicoanálisis,

se cree un genio incomprendido.

Es muy doloroso tener 30 años de ventaja.

La buena sopa sin pesticidas con tomates del huerto.

Tu padre se peleó con el instructor,

no irás al cuartel.

Te inscribí en un club cerca.

Tu madre te inscribió en conducción acompañada.

Irás a la peluquería a buscar un aprendizaje

y nos pagarás el carnet.

Y así comienza este verano de 1998.

Tenía 14 años y mi hermano casi 18.

CASSANDRE O LA MECÁNICA DE LAS SOMBRAS

Uno, dos, tres.

Se acerca, está a un kilómetro.

En esta vida necesitas tener dinero.

Déjame, ya está.

Sabes, el dinero no da la felicidad,

pero a las mujeres les gustan los ricos.

Suéltame.

¿Puedes hacer tres largos sin respirar?

Apuesta.

Te voy a enseñar un truco de supervivencia.

En sus marcas,

listos,

ya.

-No funciona para nada. -Fuiste tú quien se rió.

Hay que hacer una ventosa y aspirar.

Pero es una porquería.

¿Qué dijiste?

Te voy a matar por eso.

Tengo frío, me voy.

Traidora, me abandonas.

-Tienes vello. -Ya está.

No está bien

dormir en bragas, tiene que respirar.

Se va a volver un nido de hongos.

Nunca uso bragas, ni cuando salgo.

Va a hacer calor, hay que cerrar todo.

Perdí 300 gramos, ya puedo comer.

Sécate al salir de la piscina,

-dejas gotas por todas partes. -Me tienes harto.

Memoriza el camino, después irás en bici.

Te fortalecerá las pantorrillas.

-8 km. -¿Cuánto cuesta ahora?

46 céntimos, querida. Es la inflación.

Debes mostrarles de inmediato con quién tratan.

Un buen jinete debe saber montar los caballos malos de un club.

Anda, vete.

Hola.

-Hola. -¿Dónde está el instructor?

¿El monitor, dices? Está en el picadero.

¿Eres la nueva?

¿Dónde montabas antes?

En el centro del regimiento de caballería,

con los caballos de la Guardia Republicana.

Aquí tienes las protecciones para saltar.

Vaya.

No las usamos siempre, no están herrados.

Al empezar el curso, haré mi G7

en el liceo militar, hay una sección ecuestre.

Verás, aquí todo es relajado.

Te presento a Orión.

Verás, Fred es muy simpático.

-¿No grita mucho? -¿Mi padre?

Nunca.

Nunca lo he oído gritar desde que nací.

Pero funciona.

Así te superas.

Mi instructor me gritaba y progresé muy rápido.

Saqué el G6 en tres años.

Bien, todos al paso.

Riendas largas, sin estribos.

Cerramos los ojos. ¿Tú eres Cassandre?

¿Ya te ubicaste bien?

Piernas, pelvis, diafragma relajados,

mandíbulas sueltas.

Sincronizamos la respiración con la del caballo.

Bien, así, relajados.

Cassandre, mano suave, no lo encierres.

Busca la relajación, respira.

Siento que contienes la respiración.

-No, no. -Vamos, sujétala bien.

Sí. Muy bien, Chloé.

No, no.

Adelante.

-No, no, no. -Sí.

-No. -Pausa.

¿No quieres jugar? Somos menos, perdemos.

Vamos, Maëlle.

Basta de faltas.

¿Y bien?

¿Conociste chicos guapos todo sucios?

No.

Hueles a estiércol, qué delicia.

Busca un marido rico que pague la equitación, con lo que cuesta.

No quiero marido ni hijos.

Ya hablaremos cuando se ponga en marcha la maquinaria.

Harás como todos, encontrarás un buen semental.

Toma, mamá.

Gracias.

Ya era hora, miden al menos 5 mm.

Imagínate, te caes del caballo, vas al hospital,

y los bomberos y los médicos ven tu vello, qué vergüenza.

Te recuerdo que el go es un juego de conquista territorial.

A diferencia del ajedrez, donde se conquista poder.

Lo sé.

¿Y por qué pones tu piedra ahí?

Debes ocultar tu estrategia, consolidar, anticipar.

Ay. Duele mucho.

Eh, no exageres.

¿Te pongo la epidural?

Pareces mi madre con tanto teatro.

Sus padres acababan de morir en un bombardeo,

y ella, a los 15 años, coqueteaba con su tutor,

y zas, embarazada.

Imagínate, la mujer del tutor,

con esa huérfana a cuestas,

la mayor embarazada y Dédé no tenía tres meses.

Menos mal que apareció mi padre.

Fue muy gentil al casarse con mi madre.

Cuando coloco bien mi piedra, puede hacer cualquier cosa.

Puede vivir, matar, huir, encerrar, construir,

golpear, sacrificarse si la causa es justa.

Tiene carácter, aptitudes.

Socorro.

Mi padre fue muy amable

cuando llegaron las hermanas pequeñas de mi madre al empezar la guerra.

Él se ocupaba de mis tías, y mi madre de nosotras.

Era más bueno que ella.

Las despertaba con dulzura,

las acompañaba al colegio con merienda,

iba a buscarlas al colegio,

las arropaba por la noche,

hasta desfloró a mi tía Dédé por su educación.

Qué amable.

Todo el mundo lo quería.

No como a mi madre, siempre enfadada.

Nos perseguía con unas tijeras para sacarnos los ojos.

Si tengo dos ojos, no puedes matarme.

Y soy yo quien te aplasta.

Jugada de riesgo.

Jugada de riesgo 2:

reducir

el potencial

del adversario.

Y listo.

Vengan a tocar.

Qué suave.

No, espera. Las ingles.

Pero no he terminado.

Faltan las ingles.

Joder.

-Coronel Martin. -Acabo de llegar.

-Perfecto, besos. -Besos, papá.

Vamos.

Tranquilo.

No veo para qué sirve, no me escucha.

¿No será al revés?

Arriba, creemos que debemos someterlos,

pero a pie, cambia la perspectiva, ¿no?

Es un superviviente de las corridas.

Si lo presionas, se va a enojar.

Escúchalo,

respétalo,

si no, no podrá cooperar.

Respira.

Así.

¿Me ayudas? Voy a darles heno a los ponis.

Bienvenida a mi carruaje.

-¿No hay mozo de cuadra? -Está de vacaciones.

¿Ya has manejado?

Con mi padre, pero era un coche automático.

Pisas a fondo el embrague con el pie izquierdo.

Luego cambias la marcha, sueltas el pie poco a poco

y pisas el acelerador.

Vamos.

Cambia la velocidad.

Perfecto. Y suelta.

Genial.

Embraga.

Vamos.

Acelera, nena. A fondo.

Perfecto.

Ahí tienes.

-Coronel Martin. -Papá, soy yo.

Se escapó un caballo cuando me iba,

y ayudé a atraparlo.

Salgo del club ahora.

Estaré en casa a las 11:58, me apuro.

Vale.

¿Nunca hemos visto a tu prima Rosalie?

No.

No la veo desde que vino a vivir con mi madre.

-Tenía celos de ella. -Lo siento.

Tuvo un hijo con su hermanastro engañando a su segundo marido.

Él no tuvo suerte, pero ella sí la tenía.

Mejor hubiera ido a mojar el churro a otra parte. En fin,

Rosalie se muda.

Fuimos a dejar currículums en todos los hoteles.

-Philippe condujo muy bien. -Nunca has trabajado.

¿Crees que va a encontrar trabajo así?

Debería arreglárselas solo. En seis meses será mayor de edad.

Cuando te conocí, tenía trabajo.

Antes de que te trasladaran aquí también.

Renuncié y no quisiste que volviera a trabajar.

Una concesión explicada en una pareja pasa a ser, en el 95 % de los casos,

una limitación para ambas partes.

En el 5 % restante,

quizás sea

una prueba de amor o, si no crees en esa palabra, una gratificación.

Yo me ocupo de la casa.

Te di cuatro hijos.

La ciencia matemática no tiene nada que ver con la contabilidad,

el tema de las concesiones

es una cuestión estrictamente individual.

Queda demostrado.

-1, 2, 3, pulso. -Chino.

Ah, perdiste.

¿Sabías que papá engañó a mamá?

No te creo.

Sí.

Cuando estaba en misión en Gabón.

Me lo dijo mamá llorando.

Tiene miedo de que vaya a Madagascar por eso.

¿Ya te has acostado con un chico?

No.

Pero ya he besado a alguno.

-¿Dónde? -En el campamento.

-¿Con lengua? -Claro.

¿Has tenido ganas de hacer el amor?

No.

Bueno, no sé.

A veces siento cosas en el estómago.

No sé, es raro.

Yo, cuando estaba en EE.UU.,

me ligué a un montón de chicas.

Todas querían acostarse conmigo.

-No te creo. -Sí, te lo juro.

¿Por qué te ríes?

-¿No me crees? -No.

Ya sé cómo hacerlo.

Puedo enseñarte cosas.

Desaparecí entre sus dedos.

Estaban helados.

No parecían dedos.

Pero sí, por las uñas,

tenían que ser dedos.

¿Y yo?

¿Te caíste de la cama?

¿Quieres jugo de naranja?

No, gracias, estoy bien.

¿Estás bien?

No esperaste lo suficiente.

Pero está bien. ¿A quién le toca?

Enderézate.

Así.

Levanta la mirada.

Aprieta las piernas.

Cierra los dedos.

¿Te has roto algo?

Para, eso no se hace aquí.

Tienes derecho a estar enojada, pero no la pagues con él.

Muy bien.

Era la última en pasar.

Troten dos o tres vueltas, riendas largas, y al prado.

No sirve de nada ir por la fuerza.

Ni para ti ni para él.

¿Vale?

Toma.

-¿Qué le pasa? -Está viejo y cansado.

¿Me ayudas?

Toma, ponte guantes.

Puedes desinfectar aquí, en la yugular.

¿Sabes poner una intravenosa?

Buscas la vena,

presionas aquí para que se hinche

y pinchas de abajo hacia arriba. ¿Vale?

Te toca.

¿Está seguro?

Sé que necesita una inyección y que puedes hacerlo.

Y puedes tutearme.

Respira. Me quedo aquí de todas formas.

Entonces, vamos, de abajo hacia arriba.

De un golpe seco.

La piel es gruesa, ve sin miedo.

Eso es.

Si sale sangre, estás en el lugar correcto.

Puedes enroscar la jeringa.

Aspiras un poco de sangre para mezclar con el producto.

Así.

E inyectas despacio.

Despacio.

Así. Ya puedes retirarla.

Muy bien, bravo.

¿Papá?

¿Te esperamos o no?

Sí, ya voy.

-Vamos, Lucas. -Lucas, aquí.

Papá, aquí.

Cassandre.

Vamos, pasa.

Sí.

Bien jugado.

Bien jugado, chicos.

Bien jugado.

-¿Brindamos por nuestra victoria? -Tengo que irme a casa.

¿Tú no?

Yo vivo aquí, estoy de aprendiz.

-¿Nunca vuelves a casa? -No.

No me llevo bien con mi padrastro, y aquí estoy en el paraíso.

Puedes venir a mi casa.

Tengo una piscina grande.

Puedes quedarte a dormir.

¿Tienes piscina?

Sí.

-Coronel Martin. -¿Puedo ir con una amiga?

Tu madre odia las visitas imprevistas.

No es de improviso, te llamo.

Me invita a dormir, así la conocen primero.

Y esta noche no están.

Vamos, por favor.

-¿No peso mucho? -No te preocupes.

Vamos.

Fortalece las piernas.

Es enorme.

Ya llegamos.

Le dije a mi padre que me invitaste a dormir.

Si dice algo, di que tus padres están de acuerdo

y no digas que vives en el club.

Vale.

Pero... no me gusta mentir.

¿Para quién es la más grande?

No, gracias, señora.

¿Eres vegetariana?

Perderás el pelo, los dientes y los músculos.

Falta de hierro.

Te lo digo por tu bien.

Yo habría estado contenta con una salchicha y puré.

En mi casa eran papas hervidas y caldo.

El hombre es omnívoro desde hace millones de años.

No son unos fanáticos los que cambiarán eso.

Y una dieta 100 % vegetal es muy mala.

Si mata gente, habrá menos idiotas.

Por cierto,

ese club,

¿ese Fred?

Es genial.

Se formó en Estados Unidos, con los susurradores.

Me encanta cómo enseña y cuida a los caballos.

Tengo dudas, ya que es P4.

Significa que no quiso hacer el servicio militar.

¿Qué dices?

Que se haga el tonto no significa que lo sea.

-¿Cómo lo sabe? -Me informé.

No dejo a mi hija con cualquiera.

Respeto a quien rechaza la guerra.

Puedes respetar hasta a los idiotas.

A mí también me gusta Fred.

Aunque no es estricto y está menos limpio que el cuartel.

Tu Fred,

me amas a mí a través de él.

Eso se llama Edipo.

Una nación sin ejército está acabada.

Ustedes también conocerán la guerra.

Habrá que matar para salvar el pellejo.

Los enemigos,

los bancos, las mafias, las multinacionales, los dictadores,

ellos tienen una estrategia.

Tu Fred, ¿cuál es su estrategia?

Susurrar al oído de los caballos.

¿Cuándo nos vas a contar tu estrategia?

-¿Encontraste un aprendizaje? -Aún no.

¿Crees que lo encontrarás viendo televisión?

Cultiva su acento viendo películas americanas.

¿Hablando por él lo harás un hombre?

Y corta tu césped.

Hay cuatro tipos de reacciones

ante un peligro o agresión. ¿Conocen la del caballo,

señoritas?

-La huida. -El caballo sabe que es una presa.

Ante un depredador,

huye con sus cascos ligeros por la sabana.

Aun domesticado, su primer instinto es huir.

Solo el semental, el macho alfa, puede atacar

para salvar su grupo tras dar la alarma.

El ataque siempre fue mi favorito.

Y luego está la paralización,

que vemos en las gallináceas, por ejemplo.

Una gallina se paraliza, como muerta...

para hacer creer al zorro o al gallo que quiere copular

que solo es un trozo de carne podrida.

Y finalmente, está la cuarta reacción,

que diría que es más adaptativa,

que es sumisión ante agresión repetida.

Esa es la que más me exaspera.

Nuestras reacciones son respuestas instintivas a un estímulo

para asegurar la supervivencia de la especie.

Somos animales,

los que dicen lo contrario son idiotas que no entienden nada.

Por cierto, ¿Cassandre te enseñó todas las salidas?

¿Qué? Con una vez basta.

No quiero un juicio si la estrangula y viola

cualquier enfermo.

Coman, se va a enfriar, mis gacelas.

Tu familia es muy rara.

Tu padre...

Sí, siempre necesita llamar la atención.

Sobre todo desde que se quedó atrapado dos días

con 30 cadáveres en descomposición a 40 grados a la sombra.

¿Vamos a bañarnos?

-Volveré al club después. -¿Por qué?

No, quédate a dormir. Vamos, por favor.

No cenaremos con mis padres, tienen una cena.

¿Es toda tu familia?

Sí.

Este es mi padre. Yo.

Mi madre. Mi padre. Mi madre.

Mi abuelo, que fue gaseado con mostaza

en la Primera Guerra Mundial y se hizo rico desactivando bombas.

Este es mi padre cuando era monaguillo.

Era muy lindo.

Ahí estamos mi hermano y yo. Nos tomaban por gemelos.

Ahí estaban mis hermanas, pero mi madre las recortó.

De la foto, digo.

-¿Por qué? -El día que cumplieron 18,

llegaron 15 minutos tarde al almuerzo.

Mi padre les gritó, al día siguiente se fueron.

Dicen que están locas. ¿Te enseño mi cuarto?

Esta es la habitación de mi madre.

Esta, la de mi hermano.

Y esta es la mía.

Tachán.

Tengo que hacer pipí.

Vale, está ahí.

¿No tiene cerrojo?

¿Qué es?

Es un búfalo.

Los nativos americanos cuentan que cuando hay tormenta,

los búfalos corren hacia ella

para que dure menos que si huyeran.

Me gustó la idea y me hice uno.

¿Sola?

Sí.

¿Me harás uno?

¿Nunca ve chicas en bañador?

En mi familia nos bañamos desnudos.

Me puse uno porque estás aquí, pero me siento rara.

Creo que él también.

-¿Por estar en traje de baño? -Sí.

Deben pensar que es ridículo que me esconda.

Prefiero no esconder nada

para no mostrar que escondo cosas. ¿Entiendes?

No, para nada.

Toma.

¿Ya orinaste?

No, pero estás loca.

No te cepilles los dientes así.

Hay que lavarlos de arriba abajo, así.

-Mamá... -Pero es por ella.

Si quieres dientes podridos a los 30, es tu problema.

Te entregaremos con un capital dental intacto a los 18,

y eso vale oro.

Con vinagre no se cazan moscas.

Te compré otra caja.

Gracias, mamá.

-Buenas noches. -Buenas noches.

Mi madre no se lavaba los dientes, eran muy pobres.

La traumatizó tener caries, que se le cayeran los dientes.

Al menos no tenemos caries. ¿Tú tienes caries?

Déjalo.

¿Eres tú? ¿Aún existen los uniformes?

Sí, en los internados militares.

Los padres de esta murieron en un atentado.

La madre de esta fue asesinada por su padrastro.

Y esta no es hija de su padre.

Las otras son niñas normales

de diplomático, de ministro, de aristócratas.

El domingo es la final en el club, tienes que venir.

¿Qué final?

De la Copa del Mundo de fútbol.

-Ah, vale. -¿No ves fútbol?

Mi padre dice que es un deporte corrompido por el dinero.

Pero podemos ver Roland Garros,

el Tour de Francia y el rugby.

No eres tu padre.

No tienes que hacer todo lo que dice. ¿O sí?

¿Lo conoces?

¿Tú qué escuchas?

¿Cantos militares?

¿Y bien?

¿Cómo me veo?

Genial.

Mi misión en Madagascar está confirmada.

-Genial. -Debo volver a montar,

habrá caballos que domar.

¿Te reconciliaste con el instructor?

No. Tu club servirá.

Mientras tanto, las llevo en coche.

Señoritas.

¿Qué tal la pijamada?

Vuelve cuando quieras, aunque ya no sean amigas.

Toma, para tus padres.

Gracias, señor.

Si ella dijera "sí", yo no diría "no".

Hola.

-Hola. -Hola.

-Hola. -Hola.

Son un 44, son de cuero. Ya no me entran,

le serán más útiles que a mí.

Han estado en el Cadre Noir de Saumur.

Gracias. Calzo un 42, estoy bien con mis botas, pero...

Mi padre quiere volver a montar.

Esta semana no tengo caballos disponibles por los cursos, pero...

¿La semana que viene?

Muy bien.

Hasta la semana que viene.

¿Papá?

¿Tenemos algo el domingo por la noche?

¿Por qué?

La mujer del monitor busca niñera.

Podría ahorrar y comprarme botas nuevas.

Si te pagan, por qué no.

-Vamos, vamos. -Salud.

Acertó dos de tres.

Será un excelente aprendiz de sommelier.

Te apuesto 10 francos a que no acierta.

Matiz violeta, bastante oscuro.

Aroma...

amaderado o afrutado,

con notas de tabaco o levadura.

Permanece bien en boca.

Debe ser un...

buen vino.

Solo tengo buen vino.

¿Cepa, viñedo, añada, caudalías?

¿Y su precio?

Rico en taninos, carnoso, potente, concentrado. Saint-Émilion 1990.

Merecía envejecer en vez de desperdiciarse así.

Esas botellas son tan mías como suyas.

¿Es verdad que eres lesbiana?

No, ¿por qué?

Papá y mamá dijeron eso porque escribiste poemas a una chica.

Y como invitaste a tu amiga Laëtitia, pensé...

Qué tontería.

Era para un trabajo sobre poesía francesa.

Tenía que hacer un retrato, elegí a la educadora.

Me hubiera gustado que fuera mi madre.

Sabes, cuando estaba en EE.UU., no paraba de pensar en ti.

Te extrañaba mucho.

En mi familia de acogida, tenía una hermana pequeña,

pero era muy pesada.

Y también un poco tonta.

Ahí me di cuenta de que eras...

una hermana pequeña extraordinaria.

Porque tú lo logras todo,

eres linda,

eres hermosa.

Es lo mismo.

Eres inteligente, valiente.

Lo digo en serio.

En EE.UU. era el francesito

tan tierno, tan romántico.

Todas las chicas querían salir conmigo.

A los 15 años, allá, si no has tenido sexo,

eres un perdedor.

Yo no soy un perdedor.

Soy un ganador.

Me tomas por idiota, pero sé más cosas que tú.

No te creo, y me da igual.

Te lo juro,

me he ligado a muchas chicas. Querían que les hiciera

un cunni.

Me da igual, te digo.

¿Sabes lo que es?

Un cunnilingus.

Ahora soy un experto en cunni.

Cunni.

Te apuesto 50 francos a que no puedes hacérmelo.

Jugada de riesgo 1:

defender es proteger tu territorio de las amenazas.

Jugada de riesgo 2:

reducir es disminuir el potencial del adversario.

No puedo.

Hueles a pescado.

Vete a la mierda.

¿Crees que debería contárselo a mi psicólogo?

Me debes 50 francos.

Funcionábamos muy bien en la cama.

Puedo enseñarte cosas.

-Las ingles. -Hueles a pescado.

Nos acostumbraremos a su sonrisa vertical.

Se llama Edipo.

Si dijera "sí", yo no diría "no".

Estás chorreando.

¿Y yo?

¿Dormiste bien?

-¿Están contaminadas? -No.

Tengo que estar a las 7 cuidando niños.

Muy bien.

-¿Te trae ella? -Sí.

Ah, ahí estás.

¿Siempre quiso ser monitor?

No.

Tenía algo contra los humanos, prefería los animales.

¿Y tú sabes qué quieres hacer?

Pensé en ser veterinaria,

pero mi madre dijo que solo ves animales enfermos o muertos.

Pronto podrás tomar tus decisiones.

La infancia no es una condena perpetua.

¿Conoces la leyenda de los dos lobos?

Está el lobo negro,

manipulador, colérico, amenazante, que domina por el miedo y mata.

Y está el lobo blanco, acogedor, alegre,

pacífico, que ayuda y apoya a otros.

Cada hombre tiene estos dos lobos que luchan constantemente.

Una versión de la leyenda dice que gana el que alimentes,

pero prefiero una más compleja.

Dice que si solo alimentas a uno,

el otro luchará más violentamente por existir.

Pero si alimentas a ambos,

encontrarás equilibrio dentro de ti,

porque nuestros dos lobos se necesitan.

El lobo negro no solo tiene defectos, puede ser valiente,

lo que a veces le falta al blanco.

¿Vienes?

Vamos.

Y listo.

Hola.

Estamos, estamos, estamos en la final

¿No querría ser mi padre?

Soy tu monitor, ya es algo, ¿no?

No estoy seguro de ser buen padre. Deberías preguntarle a Maëlle.

Creo que a veces ella querría cambiar.

Vamos, Francia.

Están locos estos humanos.

Somos los campeones

Somos los campeones

Somos, somos, somos los campeones

Ven con nosotros.

Y 1, y 2, y 3-0

Buenas noches, papá.

Buenas noches.

Toma.

Te grabé una canción.

De rap.

Bueno, buenas noches.

Mierda, subí un kilo.

Es la crema que pones en la comida.

Si le enseñas a conducir como a hacer el nudo,

sacará el carnet a los 40.

Debería haberlo educado la empleada.

Mierda.

Prioridad a la derecha.

No hay nada a la derecha.

¿La otra derecha?

Sí.

Sí, eso es.

La otra derecha...

-Hola. -Hola.

Hola.

Ahí vamos.

Philippe.

Adiós.

Quiere que la monte un macho alfa.

¿Usted estuvo en la guerra, señor?

Si vis pacem, para bellum.

Quien quiere la paz, prepara la guerra y la hace.

¿Ha matado a alguien?

Por supuesto. Siempre quise oír silbar las balas.

Muy bien.

Suelten las riendas

y quiten los estribos.

Le voy a contar una anécdota.

Cierren los ojos.

En silencio, eso es.

Un día, veo una gacela en la cima de una cresta.

Sin parar el motor del jeep, me incorporo y...

disparo.

A 150 metros, la gacela me sigue mirando.

Le pido al conductor que pare el motor.

Disparo otra vez.

-Vamos, empezamos a relajarnos. -La gacela me mira.

Bajo, me apoyo en el capó, disparo.

Hablarán después.

La gacela sigue mirándome.

Me acuesto, disparo otra vez.

La gacela aún me mira.

Disparo tres cartuchos más. Y por fin, la gacela desaparece.

-Tranquilamente. -Cuando fuimos a ver, vimos

que había dos gacelas muertas.

Una con siete impactos de bala, y la otra, uno solo.

Por favor.

Ahí va.

Señor,

vamos poco a poco, sus músculos están fríos.

Mantenga la mano suave.

¿Perdón?

No voy a dejar que me dé órdenes un P4.

Su yegua es de madera, sirve para el matadero.

No veo qué enseña con estos pencos.

Enseño todo lo que usted parece ignorar.

P4...

Manténganse concentrados, por favor.

Los espero en el coche.

Llevas 20 minutos en la ducha.

Mamá dice que desperdicias agua mientras los africanos no tienen.

Me da igual.

No me quedará agua caliente para la mía.

Ya está fría.

¿Qué hacen?

Ven una película doblada. Qué rollo.

¿Escuchaste mi casete?

No.

Sabes, mi mayor fantasía es hacerte llegar al orgasmo.

Y a mamá también.

¿Debería decírselo a mi psicólogo?

Jugada de riesgo 3: penetrar territorio enemigo,

intentar vivir ahí o huir.

Jugada de riesgo 4: matar.

Jugada de riesgo 3: combatir,

invadir, penetrar territorio enemigo.

Jugada de riesgo 3: invadir.

Jugada de riesgo 4: matar.

Jugada de riesgo 3: combatir,

penetrar territorio enemigo.

Jugada de riesgo 4:

matar.

Jugada de riesgo 3: penetrar territorio enemigo.

Jugada de riesgo 3: penetrar territorio enemigo.

Era como un soldado en su trinchera.

Cuando ya no puede esperar más el peligro,

sale, corre y va a buscarlo.

Toma, haz como ellos.

Jugada de riesgo 3: penetrar territorio enemigo

e intentar vivir ahí o huir.

Jugada de riesgo 4: matar.

Jugada de riesgo 3: combatir, invadir territorio enemigo.

Jugada de riesgo 3: invadir, penetrar territorio enemigo.

No puedo.

Estás muy tensa.

Ayúdame, por favor.

No puedes dejarme así.

Estoy segura de que duró dos minutos y medio,

pero mi brazo siente que fue una eternidad.

Pensé que si conseguía lo que quería, no hablaríamos más del tema.

Pero 30 años después,

aún hablo de ello.

¿Qué pasa?

¿Estás enferma?

-¿Qué te pasa? -Me duele el estómago.

Ya está. Tienes la regla, eres una mujer.

No, me duele el estómago.

-Quiero dormir, nada más. -Por tu humor, es eso.

Te voy a buscar unos gránulos.

Cassandre tiene la regla. Es una mujer.

Bravo, hijo mío.

Al final valió la pena tanto currículum y carta de presentación.

Ya era hora.

Restaurante de 3 estrellas, nada menos.

Por tu aprendizaje.

A los ojos. Si no, trae mala suerte.

Bravo, bravo, bravo.

¿Cuándo vuelven?

A medianoche, no antes. Instalamos a tu hermano,

cenamos en el restaurante y luego volvemos.

Vamos, al asiento del copiloto.

Cuidas la casa, no abres a nadie

y te encierras cuando anochezca.

Muy bien.

Chao.

-Estuvo genial. -Sí, ha mejorado.

Hola.

Hola.

¿Quieres probar?

Cierra los ojos y déjate llevar.

Bebe, te dolerá menos.

Aquí tiene, señora.

Creo que estoy borracha.

Yo no lo creo, estoy segura.

Cassandre, ¿tomaste el coche de tu madre?

Tu padre viene. Le va a encantar.

¿Puedes quitármelo?

No, no puedo.

Debes tomar café y comer para quitarte la borrachera.

¿No los molesto?

No me respetas.

No respetas nada.

Toma tus cosas y...

puedes despedirte de tus nuevos amigos.

Le voy a poner una demanda por pedofilia, ya verá.

-Vamos. -Papá...

Pasó algo

con Philippe.

Me tocó.

Y...

me pidió que lo tocara.

No es culpa de ellos.

Mis llaves.

Pasaba todo el tiempo en el antiguo Egipto.

Y sigue pasando en todas las familias,

aquí está la prueba.

No hay por qué hacer un drama.

Yo conocí la pedofilia, el sadismo, la homosexualidad,

en el seminario menor, tenía diez años.

Un amigo tenía como padre espiritual a un cura sádico y pedófilo,

no quiso cambiarlo, eso demuestra que...

que él también sentía placer.

A partir de los siete años, el ser humano es responsable de sí mismo.

Si no te defendiste, es que encontrabas placer en ello.

¿Qué contaste?

Siempre has tenido celos, siempre has querido hacerle daño.

Si pasó, tú lo provocaste. Eres mucho más fuerte que él.

No puedes negarlo.

Eres más astuta que él.

Aquí pusiste la verdad.

Hiciste la apuesta, pusiste la cinta.

Haré copias para tener pruebas.

No encarcelan a alguien por tocamientos.

No se la paso.

Voy a la guerra para salvar a mi hija.

Es normal explorarse entre hermanos. La promiscuidad acerca.

Pero...

Nosotros no teníamos baño, nos lavábamos en la cocina.

Cuando me salió vello, mi madre les gritó a mis hermanos:

"Váyanse".

Me dijo: "Tienes vello, es normal, te estás haciendo grande,

"de ahora en adelante te bañarás sola".

La forma en que lo hizo me traumó.

Mi hermanito François metía los dedos, sí.

Un dedo, dos, tres,

duele, no importa. Eso es todo, doctor. Gracias. Adiós.

Jugaron a tocarse,

eso es todo.

No es asunto nuestro, es asunto suyo.

A mí sí me violaron de verdad.

Y no hice un drama de ello.

¿Te sientes sucia?

Pues te lavas y sigues adelante, joder.

¿Ah, sí?

¿Te violaron? Primera noticia. ¿Cuándo?

Antes de conocerte, a los 23, en el trabajo.

No fue realmente una violación. Habrías hablado.

Mi madre me transmitió una cualidad,

era digna.

Uno se las arregla con lo que tiene, oculta sus miserias

y no va a mendigar.

Yo solo te deseo una cosa,

que te concentres en tus estudios

para no deber nada a nadie y ganar tu propio dinero.

Estoy cansada. Te vas a la cama.

Vamos.

A la cama.

Vamos, sube.

¿Adónde quieres ir? Te llevo donde quieras.

Tú decides, ¿vale?

Que sean muy amables conmigo me da ganas de llorar.

Pues adelante.

Llora.

¿Sabes qué?

Puedes moquear encima de mí y sonarte con mi camisa.

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