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Original subtitles

Tengo que hablar contigo.

¡Eh, lárgate, chipita, que me estoy duchando!

Perdón, perdón, perdón.

Besé a Leo.

No soy ciego, soy invisible.

Estaba allí, ¿no te acuerdas?

No me estás escuchando.

Te estoy diciendo que le besé y que no le hice daño. ¿Sí?

Pues bien por ti. Que seáis felices.

Culebra, no me estás escuchando.

Te estoy diciendo que no le electrocuté.

Que por primera vez pude controlarlo.

Y... Y puedo volver a hacerlo.

Gracias.

¿Confía en mí?

jajajaja

Venga, campeón, ¿eh?

Y a la de tres.

Venga, machote.

Concéntrate, ¿eh?

Vamos, campeón.

Culebra, ¿tienes un minuto?

Estoy ocupado.

Ya, pero es que es importante.

Tía, que me concentras al chaval.

Venga, campeón, a la de tres y dentro del aro.

Es que no me sale. Bueno, eso es porque no te lo crees.

Mira esto.

Ahí va.

¿Cómo lo has hecho?

Con mucho arte y entrenando mucho.

Te toca.

Chicos, ¿qué hacéis? La libreta.

Lo siento.

Mira cómo la habéis puesto.

Perdóname. Lo siento, ha sido culpa mía, Jimena.

Hay que tener cuidado.

Papá,

¿se te ha ido la mano con la colonia?

No.

Bueno, me he puesto un poco como todas las mañanas y ya está. Pero si tú nunca

te echas.

Bueno, excepto a veces.

Como cuando te gustaba la chica de la farmacia.

¿Pero qué dices tú de farmacia?

No, no, oye, ni caso, ¿eh? Que me he puesto un poquito y... Al cole ya,

Bueno, campeón, que tu padre se ha puesto todo colorado.

Ni caso, ¿eh? Que me he puesto un poco, pero vamos, como siempre, con... Que me

gusta a mí.

Me voy, que llego tarde yo también. Mario, esta tarde tenemos que ir al

Hay que comprar cosas.

¿Hoy?

Eso, pues hoy... Hoy me viene fatal.

Porque estoy un poco liado. Pero bueno, hacemos una cosa. Te llamo en el

transcurso del día y hablamos, ¿vale?

Vale. Vale.

La niña podría haberse echado a llorar. O vete tú a saber. Y ese tío ahí, a unos

pasos.

¿Sabes lo que habría pasado si llega a verla? Pero no lo hizo.

Estoy harto de perder el tiempo.

¿A qué estamos esperando, joder?

Andrés, ten un poco de paciencia, ¿sí?

Mira, nos ha costado mucho llegar hasta aquí.

Pero ahora Mario confía en mí.

Y va a hacer todo lo que le pida.

Vaya paliza que les vamos a meter. Sí.

Pues como estén todos como eso, lo lleváis claro.

Están cuadrados que te cagas.

Os van a dar un palizón. ¿Cómo que os?

Tú también juegas, ¿eh? Yo, sí. En el banquillo del 3 en raya.

Mira, ¿ves?

Acaban de llegar y ya les están metiendo fichas.

Es que no hay ninguna normal, ¿ok?

Lucas, ¿qué haces?

Calla, joder. Se me va a ver.

¿Quién?

El deportista ese. El del pelito largo.

¿Le conoces o qué?

Se llama Mateo.

Y es mi hermano.

Me ha quedado genial, ¿a que sí?

Ya verás la cara que se le va a poner a don Andrés cuando vea lo que es.

¿Y qué es exactamente lo que has hecho, hija?

¿Una frutería?

No, mamá, una lámpara de LED.

Funciona sin electricidad.

Solo con la energía del ácido de los limones.

¿A que está chulo?

¿No hubiese sido mejor hacer un sistema solar?

¿Qué, mamá? Ya había tres maquetas en clase de sistemas solares.

Yo quería ser original.

Ser original no es lo tuyo, Claudia.

Tú eres más bien de hacer...

Lo de toda la vida.

A estas alturas deberías conocer tus limitaciones.

¿Qué pasa? ¿Que no te gusta?

Claro que sí, hija. Lo que pasa es que yo quería que eras más exigente contigo

misma.

Quería que querías ganar.

Y quiero ganar.

Buenos días.

Un día frío, ¿eh?

Sí, mucho.

¿Cómo va lo de las galletas?

Bien. Bueno, espero que se ven tan bien.

Porque este año vamos a donar lo recaudado a la Asociación de Huérfanos

Comunidad. Ah, muy bien. Una muy buena causa.

Bien.

Déjame. Es que... Deberías utilizar jesí de cuello vuelto.

Es más fácil y seguro que te favorece.

Mario, tenemos que hablar.

Llevamos días esquivándonos desde que pasó eso.

¿Desde que nos besamos?

Me he portado mal contigo.

Y me encantaría volver atrás, pero no puedo.

Lo único que puedo hacer es pedirte disculpas.

No debí hacerlo.

Bueno, eso tampoco es así. Mario, te juro que no va a volver a ser verdadero.

Me perdonan.

El objetivo de este experimento es mostrar el uso de una batería normal, en

caso hecha con limones, que podría haber utilizado patatas, manzanas y hubiera

funcionado igual.

Bueno, como sabéis, los limones tienen ácido cítrico en su interior y el ácido

produce energía.

La energía la consigo con estos objetos metálicos insertados en los limones que

trabajan como neutrones.

¿Podemos hablar un momento?

Estamos en clase.

¿Desde cuándo te interesaste en clase?

Total, que al conectar estos cables, los limones y la bombilla de LED, mirad.

¡Tachán!

Tenemos luz gracias a esta batería hecha con limones.

Buen trabajo, Claudia.

Enhorabuena.

Bueno, pues ya he visto vuestros proyectos y tengo que felicitaros a

lo habéis puesto muy difícil, pero tengo que tomar una decisión y este año que

nos va a representar en la Feria de Ciencias va a ser Paquita por su

reproducción a escala de un volcán.

¡Bien! ¡Bien!

¿Ves? Es que te dije que Plutón ya no era un planeta. ¿Puedo haberlo quitado?

¿No te digo?

Perdone.

Esto es una broma, ¿verdad?

¿Cómo? Jolín, que yo he encendido una bombilla con tres limones. Soy capaz de

convertir un limonero en un árbol de Navidad sin gastarme un euro.

Mi proyecto claramente es el mejor.

Lo siento, Claudia. La decisión está tomada. Y creo que el proyecto de Paki

tiene más posibilidades de ganar en la Feria de Ciencias.

Pues se equivoca.

Con todos mis respetos.

Es un volcán de mierda.

Claudia, eso que has dicho no está bien.

Pide perdón a tu compañera.

Ni muerta.

Muy bien, sal de clase ahora mismo.

¿Perdone? Que salgas de clase.

Cuando se te pase y quieras pedir perdón, puedes volver.

Jimena. Chica, que te dejas la crisma.

Anda, que no paras ni en tu día libre. ¿Cómo se nota que eres de las mías?

Rosa, ¿cómo tú por aquí?

Pues hija, que quería hacer torrijas y me he quedado sin azúcar. Y venía a ver

si tienes.

Bueno, y cuéntame, ¿qué tal con Mario?

Muy bien.

¿Por? Pues por hablar de algo.

Rosa, ¿qué quieres?

Si me conoces como una hermana, ¿eh? Ha sido mirarme y notármelo, ¿sí o no?

Estás tú tan observadora y tenga que ser yo la que venga a contarte esto.

Siempre nos pasa lo mismo.

Es para hoy.

Está bien.

Sin paños calientes, ¿eh?

Mario te engaña con la profesora de los niños.

¿Perdón? Pues que los he visto haciendo manitas en la sala de profesores. Estaba

yo en el pasillo, tan inocente, y de repente veo a tu maridito cogido de la

de esa pelandrusca y acariciándola así.

Me parece muy mal que vengas aquí a mi casa a decirme cosas sobre Mario, Rafa.

Primero que todo, no le conoces. Segundo, yo confío en él.

Y tercero, basta ya de colarte mi casa cada dos por tres.

La próxima vez llamas al timbre como todo el mundo.

No, que yo entiendo que te enfades.

Pero mira, aunque no te lo quieras creer, yo sé muy bien de lo que estoy

hablando, ¿eh?

A ver, dime.

¿Has rebuscado entre sus cosas? ¿En el móvil? ¿En la cartera?

No, no he buscado nada ni lo voy a hacer.

Tienes razón.

Hay métodos mejores y más sencillos para averiguar si es infiel.

Ah, ¿tiene ropa nueva?

Se cambia a menudo.

¿Y los horarios? ¿Los horarios?

Ya está.

Vuelve tarde a casa.

Se levanta por la mañana.

Antes.

Ay, ya está. ¿Y la colonia? La colonia nunca falla, ¿eh?

Si cambia de marca o se la echa litros... ¿Has acabado?

Si podría pasar el día hablando del tema.

Pero yo tengo cosas que hacer a seguir.

¿Ya está?

Puedes ir a hacer tus orrijas.

¿Pero qué torrijas ni coche cuarto?

Me he dado una excusa para contarte.

¿Para qué están las amigas así, no?

¿Sí o no?

Toma. Te lo regalo.

Este bote es cerámica eslava.

Buenísima.

¿Qué hemos catapicado?

Apenas me miras.

No me hablas.

Se acabó.

Ahora, quieras o no, me vas a escuchar. ¿Qué?

¿Pero tú de qué vas?

Sí.

Vale, besé a Leo.

¿Pero sabes por qué lo hice?

¿Porque te pone el caracartón ese?

Fue gracias a ti.

Tú me enseñaste.

Tú me dijiste que... que para controlar, pues tenía que pensar en algo guay.

Y... Eso es lo que hice.

Por eso cuando le toqué no le hice daño.

Por eso pude besarle y no le electrocuté.

Culebra por primera vez desde que me pasa esto.

La besa.

¿Sabes cuál fue mi pensamiento?

¿Cuál fue mi recuerdo feliz?

Ni lo sé ni me importa.

Que besaste al tío este gracias a mí, ¿no?

Pues que te aproveche, ¿eh?

Es que no entiendo por qué Leches me lo cuenta.

¡Culebra!

¡Espera!

Mira, si no sabe perder es tu problema.

Yo estoy súper orgullosa de mi volcán.

¡La mato!

Trado, tío.

Veo que son todos unos enanos, tío. Son unos ricos.

Hombre, hoy vamos a ganar. Yo te apuesto lo que quieras a que hoy meto más de 30

puntos. ¿Quieres?

¿Quieres? Te apuesto conmigo.

Cinco pagos.

¿Cinco pagos? Venga, va. Cinco pagos.

¿Lo sabes, eh? Cinco pocos.

Yo te doy cinco más. Que los meto, hombre, que si los meto.

Oye, perdona, perdona. Tú eres Mateo, ¿no?

Sí.

¿Te conozco?

Soy el sobrino de Aurora, la vecina de tus abuelos.

¿No te acuerdas?

Sí, sí, sí, sí, no, sí, me acuerdo. De Aurora me acuerdo, pero no recuerdo que

tuviera ningún sobrino.

¿Cómo dices que te llamas?

Culebra.

Pues con un nombre así me extraño en acordarme de ti.

Puede ser porque es que todo el mundo me llama Carlitos.

¿Y tus padres?

¿Qué tal?

Pues bien, bien. Los dos están bien afortunadamente.

Oye, que me tengo que ir, ¿vale? No, oye, ¿y tus hermanos?

Pues también están muy bien.

María está muy grande. La semana que viene cumple 14.

Santiago, genial.

Está de Erasmus en Londres.

Al final fue a la uni.

Pero si gateaba a todas.

Ya ves.

La gente cambia.

Oye, tú... ¿Tú no tenías otro hermano?

Sí, se llamaba Lucas.

Oye, que me tengo que ir a jugar el partido, ¿vale?

Oye, pero... ¿No sabes nada de él?

Mi hermano Lucas murió.

Lo siento.

Y yo.

Bueno, luego te veo.

Bueno, pues ahora ya podemos mandar mi proyecto a la feria de ciencias.

¿Qué? Mira cómo está el tuyo. Está hecho un truño.

Porque tú me lo has destrozado.

¿Yo?

Yo no he sido bonita.

O lo que seas.

Silencio, por favor.

Para empezar, se cancela la participación de la historia en la feria

de este año.

Bueno, y me imagino que se castigará a Claudia, ¿no? Que yo no he sido.

Pero venga, por favor.

Si estabas muerta de rabia por haber perdido, pensabas hacer esto desde el

principio. Se acabó, ¿eh?

Claudia dice que no ha sido.

Pues ¿quién lo ha hecho? A ver.

¿Nadie?

Muy bien. Si antes de mañana no aparece el culpable, quedáis todos, excepto

Paqui, automáticamente suspendidos para septiembre.

¿Qué?

Hombre, no es justo.

El culpable tiene hasta mañana para dar la cara.

Tened mucho cuidado, chicos, por favor. No podéis salir de esta calle.

¿Queda claro?

¿Queda claro?

Sí.

¿Dónde van?

A vender las galletas estas para los huérfanos.

Dicen que la profesora les ha dado fiesta hoy y mañana por la tarde.

Por cierto, ¿a que no sabes lo que ha venido a contarme Rosa Ruano?

Me ha dicho que estás liado con la profesora.

Está bien, está bien, tranquila que la...

¿Y tú qué le has dicho?

Pues nada.

Ojalá hubiera podido decir algo. Habló prácticamente ella.

Es que te ha visto agarrarle la mano y que estabais muy acaramelados y... No

sé qué chorradas más.

Ya sabes tú cómo es Rosa para estas cosas, ¿no? Lo que le gusta hablar a

mujer y dar que hablar, ¿verdad?

¿Y ese jefe ahí?

¿No te lo conocías?

No. Es nuevo.

Que me lo... En una tiendecita que hay al lado del colegio que pasé y estaban

oferta. Y digo, pues me lo voy a comprar. Pero es súper barato, ¿eh? No

marca ni nada.

No sé, no te lo digo por eso.

Se queda muy bien.

¿Ah?

Pero como nunca te vas de compras, entonces, no sé, a lo mejor me sorprende

lo hagas así, de repente.

No, ¿sabes lo que pasa? Que últimamente no me estoy poniendo mucho bufanda.

Pero a medida que se me calienta demasiado y tengo muchísimo calor y me

termino quitando. Y al quitármela me da demasiado frío. Y entre una cosa y otra,

los cambios de temperatura.

Como ahora, ¿verdad? Que no hace mucho calor aquí ahora.

Un poco de esos pocos y que... Es tardísimo.

Me tengo que ir.

Adiós.

Adiós.

Solamente hemos vendido dos cajas.

¡Vaya caca!

Borja Roa no me ha dicho esta mañana que iba a ir más rápido para vender a todos

nuestros vecinos.

¿Y ahora qué hacemos?

No podemos volver al colegio con dos euros de nada.

Los huérfanos no tienen con dos euros ni para un vaso de leche.

¿Por qué no vamos a las casas de allí?

Jimena nos ha dicho que no podíamos salir de esta calle. Claro, como tú no

huérfano, pero yo he vivido en un orfanato y conozco un montón de niños

han quedado sin papás.

Nadie les hace regalos ni les lee cuentos.

Algunos hasta tienen tomates en los calcetines.

Ya, tenemos mucho dinero.

Y ya con esto los huérfanos se podrán comprar muchos calcetines.

No se comprarán cuando vendamos la última caja.

¡Lucas! ¡Ahí va!

A esa casa no podemos ir.

¿Por qué?

Porque no vive nadie.

¿Cómo lo sabes?

Estuve ahí con Jimena y mi papá se enfadó mucho porque decía que era

Es la casa que tu papá apuntó en la libreta.

¿Pero qué haces? ¡Que te he dicho que no vive nadie!

Antes a lo mejor no, pero ahora sí.

Y espero que les gusten las galletas.

Jimena, ¿estás ahí?

Voy. Hola.

Voy, voy, voy.

¿Pero qué haces ahí abajo?

Rosa, te he dicho que no puedes entrar en mi casa sin llamar.

Ay, hija, es la costumbre.

¿Qué necesitas ahora?

¿Huevos para un bollo? No, que he venido a ver qué tal estabas. Como te he

dejado antes un poco enfadada, pues... Ah, no.

Que no puedes estar entrando en mi casa cada dos por tres.

Para contarme mentiras sobre mi marido. No son chismes.

Que yo solo digo lo que veo.

Anda, que cómo tienes esto, ¿eh? Trae que te ayudo. No, no hace falta.

Trae. Que no hace falta. Anda.

Pero estas son las notas de mi borjita.

¿Qué hacen aquí?

Un muy bien en dibujo.

Así es que es un artista, ha salido a mí.

Anda, que chismes que no son ciertos, ¿eh?

¿Y qué has encontrado?

Nada. Te ayudo a buscar.

No, no quiero que me ayudes a buscar porque no hay nada que buscar.

Es que no sé ni qué estoy haciendo. Yo no soy así.

No debería estar haciendo esto. ¿Quién no debería estar haciendo esto? Es

Jimena, si te quedas con los brazos cruzados mientras tu marido te la pega

otra, es que a él no te importa mucho.

Es tu marido, Jimena.

Estás enamorada.

Te dolería mucho si se enamorara de otra y te dejara de querer.

Créeme, duele muchísimo.

Cotillearle la cartera es lo más natural del mundo.

Rosa, yo te agradezco de verdad tu interés.

Pero mi marido no me la pega con Nuria. Estoy convencida de que tenemos un

matrimonio estable y feliz.

Ya, y el mío también.

Pero estas cosas a veces pasan.

Tú tranquila.

Esto lo vamos a arreglar tú y yo. No, no, de verdad que no te preocupes. Aquí

hay nada que arreglar. Aquí no hay ningún problema, en serio. Eso es lo que

vamos a averiguar.

Tú pedila en casa, que del colegio me encargo yo.

No pienso quitarle el ojo de encima a tu marido.

¿Y si hay algo?

Lo descubriré como me llamo Rosa Rubano.

¿Lo ves?

No hay nadie.

¡Señor! ¡Estamos vendiendo galletas para los huérfanos!

¡Nos compra una caja!

¡Vamos!

A lo mejor es que no nos oye.

¿Por qué no subimos arriba a ver si lo encontramos?

¿Te has vuelto una jarita o qué?

No vamos a subir porque nos volvemos a casa ya.

Además, ¿cómo sabes que es un señor?

Solamente has visto una sombra.

A lo mejor era una chaqueta colgada o cualquier otra cosa.

Es un señor.

Loco pensar.

¿Qué? Has sido tú la que te ha cargado el volcán, ¿no?

¡Sandra!

¿Qué pasa?

¿Problemas en Macarlandia?

No, no es nada.

¿Qué pasa?

No sé, dímelo tú.

Me estás esquivando.

No, lo que pasa es que... es que he estado liada.

Ya. Es por el beso, ¿no?

¿Qué pasa? ¿No... no sé, te molestó que lo hiciera?

¿No?

No, no, no, claro que no.

Entonces, fue el peor beso de tu vida.

¿Pero por qué dices eso?

Sandra, te beso y desapareces.

No sé, normalmente se esperan un par de meses antes de salir corriendo.

Claro que me gustó.

Me alegro.

Me alegro porque...

A mí me flipó.

Nada, solo quería que lo supieras, ¿vale?

Y cuando te decidas a contarme eso tan horrible que te pasa y que no se lo

puedes decir a nadie, que sepas que estaré por aquí, esperándote.

Tengo mucho miedo.

Ojo, quiero salir de aquí.

¿Y si cuando lleguemos a casa rompo la hucha y pongo el dinero para la última

caja de galletas?

Vale, vámonos a casa.

No salgas corriendo, por favor.

Lucas, que solo quiero hablar contigo.

¿Hablar de qué?

Ya me lo dijiste todo cuando me dejaste tirado en ese hospital.

Sí, tienes razón, pero... Tío, reconoce que aquello que te pasa es... Es que era

raro.

Acojonaba mucho, tío.

Mateo... Pero bueno, todo es distinto. Ya todo ha cambiado.

Estudias aquí, en este colegio superpijo.

¿Dónde vives? ¿Con quién vives? Mateo, es que... ¿Por qué no volviste a casa y

te dejó de pasar esa cosa?

Es que no me ha dejado de pasar esa cosa.

Sigo siendo el mismo.

Pero no es tan malo.

¿Y me dejas explicártelo?

No. ¿Mateo?

No me toques.

No quiero saber nada más de ti.

Mateo, Mateo, espera.

Mateo, soy tu hermano.

¿Qué?

Empieza a alargar.

¿El qué?

¿Qué quieres que te diga?

O sea, Sandra, que ya te lo dije una vez. Que eres como un libro abierto.

Fuiste tú, ¿no?

La que se cargó la cosa esa de Paqui.

Bueno, fue sin querer.

¿Sin querer?

¿Qué querías que hiciera?

Pues no sé.

Pero dejar que todo el mundo piense que ha sido Claudia, no.

Que eso es una faultía, que ya no he hecho nada.

¿Ah, sí?

¿Y entonces qué digo?

¿Que cuando toco las cosas las fundo?

¿O que soy como un cable de alta tensión?

¿Y luego qué?

¿Que no se investiguen a todos?

Pues nada.

Diré que he sido yo y ya está.

¿Y ya está?

El director te dijo que a la próxima te daría puerta.

Y casi te abren un expediente disciplinario por muchísimo menos.

Ya, pero es que no es justo que culpe a la Claudia algo que has hecho tú.

Pues lo siento.

Lo siento mucho.

Siento fastidiar la vida de esa chica.

Pero no podemos hacer otra cosa.

Joder, yo no puedo controlarle esta mierda que me pasa.

Vale, lo siento.

Pues el otro día con el cara cartón ese... Parecía que no tuvieras ningún

problema en controlar.

Eres un imbécil.

¿Y si no era una persona? ¿Qué era?

Yo qué sé.

Pero ya has visto que en esa casa no había nadie.

¿Y por qué oía sus pensamientos?

A lo mejor era un fantasma.

Los fantasmas no existen.

Sí que existen.

Vivan en las casas abandonadas y en los cementerios. Por eso nunca los vemos.

¿Y piensan cosas?

Claro. Son gente que se ha muerto.

Piensan igual que cuando estaban vivos.

¿Y por qué no van al cielo ni a las estrellas?

Porque se han dejado cosas sin hacer.

Y hasta que no las acaben, no les dejan ir a otro lado.

Bueno, solo de visita.

¿De visita?

Si van al cielo o a las estrellas, igual conocen a mi padre.

A ver si lo he preguntado.

¿Y si le escribo una carta a mi padre?

¿Y si le doy al fantasma de Villadorita? ¿Le llegará?

Yo no pienso ir. Es peligroso. Y si Jimena se entera de que hemos salido de

calle, nos mata.

¿Que habéis hecho qué?

¿Pero qué pasa, que yo hablo para las paredes o qué?

Es que Borja había vendido todas las galletas a los vecinos.

Me da igual.

Yo os he hablado muy claro, chicos, y habéis nos obedecido.

Se acabó lo de la venta de galletas.

Pero Nuria dijo que había... que vender las dudas. Me da igual lo que diga

Nuria. Yo digo otra cosa y punto.

Chicos, siento mucho haberos gritado, ¿vale?

Es que no me gusta que andéis solos por ahí.

Hola.

¿Y nos acompaña Lucas?

¿Tú puedes?

¿Tienes algún plan para mañana por la tarde?

Supongo que no.

Bueno, está bien, pero ten el móvil encendido. Y con batería, por favor, por

hubiera algún problema.

¿Vale?

Vale.

¿Eso no quiere decir que os podéis ir de rocitas?

Ya pensaré qué castigo os pongo.

Ahora subid a hacer los deberes. Venga.

Vamos.

¿Ya te vas?

Sí, quiero pasarme por el centro cultural a comprar una entrada para una

exposición de reciclaje que hay mañana.

Te queda muy bien el cuello vuelto.

¿Es nuevo?

¿Ahora lo llaman a esto cuello vuelto?

Para mí es el de lana de toda la vida. Bueno, no hace años que tengo yo el

jersey este.

Oye, ¿la exposición esa a la que vas, de qué va?

Reciclaje. Nada, quiero coger unas ideas para darles un par de clases a los

niños.

Concienciarlos, ya sabes.

Ah, pues a lo mejor sería bueno que te acompañara, ¿no? Vamos, lo digo por, no

sé, coger ideas para la clase de arte para los chavales y eso, en fin.

Enseñarles a pintar contenedores de colores.

Mario, no creo que sea buena idea que nos veamos fuera del trabajo.

Yo entiendo que para ti esto no significa nada, pero para mí sí.

Y no quiero alimentar algo que no me lleva a ningún sitio.

Nuria, a mí me gustaría hablar de lo que pasó esta mañana.

Mario, no vas que me siento más culpable.

Lo que te quiero decir es que... Es que no es verdad que tú tengas la culpa de

nada.

No, no lo es.

Y si hay aquí algún culpable, ese soy yo.

Y no... No es verdad que te estés entrometiendo.

Y tampoco es verdad que a mí esto no me importe. Al contrario, me importa y

mucho.

¿Y sabes una cosa, Núria?

Que yo no quería que esto pasara.

Pero ha pasado.

Mario, estás casado.

Sí.

Estoy casado.

Pero eso no cambia lo que estoy empezando a sentir por ti.

Y si me dejas que te acompañe a la exposición, pues... me encantaría poder

contártelo todo.

Sí, ¿qué haces despierta a estas horas?

Es que tengo que acabar esto antes de irme a dormir.

¿Y qué es eso?

Es que es un secreto.

¿Y no me lo puedes contar a mí?

Estoy escribiendo una carta a mi papá.

¿Y no sabes qué decirle?

Le digo un montón de cosas.

Pero, a ver, me parece que no hay nada escrito.

Es que hay, solo que lo escribo con tinta de limón.

Mira, mi papá me enseñó un juego.

Para que nadie supiera lo que nos decíamos, las cosas importantes las

escribíamos con tinta de limón.

Pero, ¿como que tu papá escribía con tinta invisible?

Sí, mira.

Está genial, Lucía.

Está genial.

¿Te has enterado?

Soy presidenta de Lampa, hija.

Yo me entero de todo.

Ya, mamá, pero, don Andrés, ha sido muy injusto. Mi proyecto era el mejor. Sí,

pero no has ganado.

Y de los segundones nadie se acuerda.

Ya te dije que hacer esa frutería no era buena idea. Pero en cualquier caso, eso

ya da igual.

Lo que es realmente vergonzoso es lo que has hecho esta mañana.

¿Y qué es esto?

Le has destrozado el proyecto de ciencias a Paquita.

Pero, por favor, ¿qué te he enseñado yo?

Nunca tiene que parecer que la derrota te importa.

¡Jamás! Menos en público.

Me has dejado un ridículo delante de todo el colegio. ¿Qué tipo de educación

a pensar que te he dado?

Pero mamá, es que ni siquiera me has preguntado si he sido yo.

¿Ah? ¿Lo niegas?

Todo el mundo te vio amenazar a Paquita como una barrio bajera.

Se me salían los colores cuando me lo contaban. ¡Qué vergüenza!

Soy presidenta de Lampa, por el amor de Dios. Tenemos que dar ejemplo.

Ese es el problema.

Que eres presidenta de Lampa antes que madre.

Y lo único que te importa es lo que piense la gente. Eso no es cierto, hija.

Sí, y tienes razón.

Y si hubiera sido tu borjita, le hubieras apoyado.

No vayas por ahí, Claudia.

¿Pero por qué? ¿Por qué no se puede hablar de este tema en casa? Porque lo

yo y punto.

Hay cosas que le hacéis mejor no hablar.

Nunca. Vete ahora mismo.

¿Y tú qué hiciste?

Me escondí.

Pero esa niña hoy el pensamiento, ¿te acuerdas?

Estuvieron a punto de descubrirme. Bueno, pero no lo hicieron. ¿Y si llegan

ver algo?

Esto se está empezando a poner peligroso. Andrés, no pasó nada. No

Esos niños no deberían haber entrado allí. Si vuelven... Tenemos un plan y

a seguirlo.

Quedamos en que nada de improvisaciones.

Ten paciencia, por favor.

¿Para qué?

¿Para que tú flirtes con ese tío?

Oye, te recuerdo que este tío es la pieza más débil de la familia.

Y la llave para acceder al resto.

Vale, lo que tú digas, lo haremos a tu manera.

Pero te juro que si vuelven esos niños, haré lo que tenga que hacer.

Ya he.

Anoche has llegado un poco tarde, ¿no?

Sí. No sé, no mire la hora.

Era más de las once, te estuve esperando.

¿Para qué?

Para contarte una cosa.

Pero da igual.

Perdona, es que tengo mucho follón ahí en el colegio, mucho papelado atrasado.

Eso es lo que le tengo que decir a Rosa Urbano cuando me venga a contar que

estás liado con la profesora de los niños.

A mí me da igual lo que hagas con tu vida, Mario.

Pero me importa que pongas en peligro la de todos.

Es que yo no estoy haciendo eso.

No.

Se supone que tenemos que pasar desapercibidos.

Y estás llamando la atención.

Rosa ha dicho que no te va a quitar el ojo de encima.

Lo que nos faltaba ya.

Ante el mundo tú y yo somos un matrimonio.

¿Vale?

Entonces, ¿qué pasa? ¿Qué quieres? ¿Que la gente se dé cuenta que es mentira?

¿En qué piensas hacer preguntas?

Porque si ligas con otra pones en duda eso.

Llevo más de dos años viudo, Jimena.

¿Qué pasa si de repente empiezo a sentir algo por alguien?

¿Qué pasa si creo que ese algo puede ser algo bueno?

¿Eso es lo que tú sientes por esa chica?

No lo sé.

Lo que sé es que entre Nuri y yo está empezando a ver algo. No sé ni qué es ni

dónde va.

Pero me gustaría darme la posibilidad de descubrirlo porque creo que puede ser

algo bueno.

Y si ahora cierro la puerta no lo voy a saber nunca.

Y ya se hemos adoptado.

¿Cuál es tu plan?

¿Que vas a llevar familias paralelas?

¿Vas a fingir un divorcio? ¿Te vas a quedar con ella y vas a quedarte con la

custodia de los niños? ¿Cuál es tu plan?

No lo sé. ¿Que le vas a contar que Culebra se hace invisible?

¿O que Lucía le puede leer la mente? ¿O que mi hija ha sido secuestrada porque

puede ver el futuro? ¿Eso le vas a contar? Dime.

No. No lo sé, Jimena. No lo he pensado todavía.

Ah, no lo has pensado todavía. Pues deberías pensarlo, Mario.

Porque estás poniendo en peligro la vida de cinco niños.

Incluido el tuyo.

Imagínate si tiene mala leche que no se conformó con romperla, sino que encima

lo chamuscó.

Que yo no sé lo que hizo, pero parece que le había metido una descarga de mil

voltios. Sea como sea, va a tener que explicarlo. Paqui, de todas formas, yo

estoy muy convencida de que haya sido Claudia, ¿no? Pues yo sí. Si no la han

expedientado todavía es por ser hija de quien es.

Ya, pero a mí es que esto me parece muy raro.

Yo creo que Claudia no es capaz de hacer algo así, ¿no?

¿Pero por qué la defiendes?

Si se mete con todo el mundo y siempre se sale con la suya.

Pues ¿sabes qué? Esta vez no. Esta vez va a pagar por todas las que ha hecho.

Bueno, y si esta vez dice la verdad, ¿qué?

Pues... pues lo veremos.

Porque... porque hay pruebas.

¿Qué pruebas?

Sí, la muy inútil. Te vio apoyarse y dejó la marca de toda la manaza.

Se ve perfectamente la cenefa de un anillo.

Pero no es tonta, ¿no? No es tonta, ya no lleva el anillo, que yo me he fijado.

Dice don Andrés que si no pillamos al culpable que lo vamos a mirar.

Mírala por donde viene.

Es que no quiero ni verla.

¿No has oído?

Estoy bien jodida.

Bueno, tranquilízate y déjame a mí andar chispitas.

¿Qué vas a hacer?

Claudia.

Lo siento.

¿Por qué?

Tú no tienes la culpa.

Ya. Bueno, si te sirve de consuelo, yo te creo.

Pues, la verdad que no me sirve de mucho.

Pero gracias, Sandra.

Venga, tío, anímate, hombre.

Vale que no mola nada que tengas que vivir con tus tíos por todo lo que ha

pasado. Pero, no sé, mira el lado bueno.

Si no hubieses venido a la historia, yo ahora mismo sería el único bicho raro.

Mateo. Mira, chaval, jugarás muy bien al baloncesto, pero eres un lerdo por

pasar de tu hermano por ser como es.

No tiene ni idea, ¿no?

Ven,

ya verás cómo se ve la marca del anillo perfectamente.

¿Han robado el volcán?

¿Cómo?

¡Has sido tú!

¿Pero qué dices? ¡Tú has robado mi volcán para que no pudiera demostrar que

sido tú!

Y dale, qué pesadita está con el teide este que ha hecho. Pero cómo puede ser

tan mentirosa.

Eres una sucia.

¿Por qué

cambiaste de opinión?

No tengo ni un solo recuerdo de mi infancia en el que no aparezcas tú.

Ni uno.

Eres mi hermano.

Nos hemos pasado la vida juntos, joder.

Yo también te he echado de menos.

Y a todos.

¿Cómo están mami y papá?

Pues la verdad es que lo tuyo como que no lo llevan muy bien, pero bueno.

Tú tampoco es que me hayas montado una fiesta.

Es que no es una cosa fácil de encajar, Lucas.

Ellos creen que es culpa suya.

No es culpa suya.

Ni mía tampoco.

¿Qué pasa, primo?

¿Tú no eras Carlitos?

¿Qué va, tío?

Yo soy el Culebra.

¿Este quién es, Lucas?

¿Pero cómo que quién soy si me has saludado esta mañana?

¿Qué dices, tío? Si yo no te he visto en mi vida.

Vamos, que no sé de qué estás hablando.

¿Eras tú?

¿Te transformaste en este tío para hablar conmigo? ¡Eh, eh! No lo hables

¿eh? Tú.

¿Cómo sabes de lo tuyo? O sea, que todo lo que le he dicho esta mañana te lo

estaba diciendo en realidad a ti.

¿Sabes lo injusto que es eso, Lucas?

Mira, no puedo recordar esto. ¡Es que es asqueroso, joder!

¡Ey!

¡Ey!

¡Tranquilo! ¡Tranquilo!

¡Chicho!

¿Qué haces?

¿Quiénes sois vosotros?

Desconozco, vivo con ellos.

¿Todos vosotros sois...?

Tenemos

un problema.

Ahora toda la familia Lucas va a saber dónde vivimos.

Pues espero que mantenga la boca cerrada.

¿Culebra? ¿Dónde te habías metido?

Después te he perdido de algo.

No, no es nada. Que me habré apoyado en algún sitio.

¡Es ceniza!

¡Tú le destrozaste el proyecto a Pagui!

¡Claudia! ¡Espera!

Llevamos dos años sin vernos. Déjame que te lo explique, por favor. ¿Pero qué

sois todos?

¿Sois claros?

¿Vivís juntos?

¿Qué, sois una especie de club de frikis o qué?

Tenéis aquí a todo el mundo engañado. ¿Y sabes qué?

Que deberían saberlo porque sois un peligro.

No le cuentes esto a nadie, por favor.

Hasta que te cuente lo que pasa.

Me das miedo, Lucas.

Lucas, a clase.

¿A qué hora sale tu autobús?

A las siete.

Quedemos a las seis. Dame la oportunidad de contártelo todo tranquilamente, por

favor.

Vale, a las seis y media la parada de autobuses.

Lucas, no quiero volver a repetírselo.

Por favor.

Ya era grave que alguien destrozara el proyecto de ciencias de una compañera.

Pero esto ya es el colmo.

¿Quién se lo ha llevado? A ver.

Claudia lo sabe.

Sabe que he sido yo. ¿Qué?

Que me va a delatar.

Supongo que se trata de la misma persona.

Y supongo también que si antes no ha dado la cara, ahora tampoco va a

Es la última oportunidad.

Sea quien sea, es mejor decir la verdad que permitir que por su culpa todos sus

compañeros vayan a septiembre.

¿Y bien?

¡No ha sido nadie!

He sido yo.

¿Tú?

No.

Ella no ha sido.

No hace falta que mientas por mí.

Fui yo.

Yo rompí y robé el volcán de Paquita.

Pues vaya sorpresón.

Sigo pensando que mi proyecto es mucho mejor que el tuyo.

Pero lo siento de verdad.

Más vale tarde que nunca.

Al menos al final has hecho lo correcto.

Me alegro. Pero esto no te exime del castigo.

Cuando termines la clase, pásate por el despacho del director.

Bueno, sigamos.

Abrid el libro por la página 43.

Capítulo 10.

Tenemos que apuntar muy bien lo que veamos en la exposición.

Para hacerles más atractivo el reciclaje a los niños.

¿Has pensado en algo, Mario?

¿Qué?

Perdona, es que no te estaba escuchando. La exposición, que tiene muy buena

pinta. Mira.

Mira lo que hacen con el vidrio reciclado.

Esto.

Nuria... Yo he estado pensando y... Yo creo que hoy no voy a poder acompañarte

lo de la exposición, ¿eh?

¿Por? Bueno, es que hoy me coge fatal. Tengo muchas cosas que hacer. Estoy muy

liado. Bueno, dura varios días. Podemos ir mañana.

No, Nuria.

Mañana tampoco.

Ni pasado.

Supongo que...

Prefiero reciclar en casa.

Seguro que no os importéis solos.

Que ya somos mayores, Lucas.

Pero podríamos esperarle, ¿no?

Eres un cobarde.

Venga, Carlitos, que se lo vais a vender galletitas, que no va a pasar nada.

Pero acercáos a Jimena y no os alejéis, ¿vale?

Tomad mi móvil.

Sabéis usarlo, ¿no?

Que no tenemos tres años, Lucas.

Si hubiese algún problema, me llamáis al de Hugo, ¿vale? Me lo ha dejado. El

número está en la agenda. Y si no, quedamos en la sita aquí, ¿vale?

¿Vale? Vale.

¿Tú quieres volver a la casa, Isaac? Sí. Es que le quiero dar la carta al

fantasma ese para que se lo dé a mi papá cuando se vaya al cielo. No me gusta

ese sitio.

Me da miedo.

Si solo vamos a estar ahí cinco minutos.

Porfa. Por favor, Carlos.

Hasta luego, Rosa. Adiós.

Yo sabía que habías ido tú.

Aquí te han puesto un castigo, pero en casa te espera otro.

Ya volaremos.

Te ha caído una buena, ¿no?

No ha sido para tanto.

Oye.

¿Por qué lo has hecho?

¿Por qué has dado la cara por mí?

Por lo mismo que tu hermana.

No quiero que te echen.

Y ya sabes que don Andrés te tiene ganas.

Y porque...

Y porque sé que te cargaste el proyecto de la gorda por mí.

Solo querías verme feliz, ¿verdad?

¿Lo ves?

Nunca nadie había hecho esto por mí.

Bueno, ¿y te da igual que todo el mundo piense que has sido tú?

No.

Lo único que me fastidia es que le he tenido que dar la razón a mi madre.

Pero... vamos, que da igual.

Ella nunca está contenta conmigo. ¿Por qué dices eso?

Porque es la verdad.

Para ella nunca seré la hija perfecta.

¿Quieres que te cuente un secreto?

Que para ser la hija perfecta, antes tengo que ser su hija.

¿A que no te lo esperabas?

¡Hombre!

A ti se te ve que tienes mejores genes que Rosa, pero no.

Pues sí.

Tengo que ser la más guapa, la más lista, la mejor peinada.

Y da igual lo que me lo ocurre, nada es suficiente para Rosa Ruano.

Ella es perfecta y todo el mundo tiene que serlo.

Sobre todo yo, que tengo que estar agradecida de que me haya dado un hogar.

A saber dónde estaría yo si no fuera por ellos.

Pues igual de guapa.

Igual de bien peinada, pero en otro sitio.

Bueno, pues déjala ahí y nosotros vámonos. Sí, hombre, ¿qué más?

Se la quiero entregar personalmente para que no se pierda.

No la puedes abrir con tus poderes.

Es demasiado grande.

Pero me sirve una que sé que puede abrir.

Mira, está por aquí.

...entrar por aquí... ...me enseñó Jimena.

Hola, Mario, tengo algo que contarte. Sí, pero espera.

Espera, que antes que nada quiero comentarte yo una cosita.

Que... que lo de Nuria.

Que ya no tienes por qué preocuparte, que... que lo hemos dejado, que se

¿Tú qué querías comentarme?

Sí, que tengo un número de teléfono, que estaba con Lucía, que estaba con unos

limones escribiendo en una carta a su padre, pero no tenía nada en la tinta.

Jimena, Jimena, Jimena.

Si me hablas así, no me voy a enterar de nada. Limón es el teléfono que me estás

contando. A ver.

He encontrado algo en la libreta de Silvestre.

He encontrado el teléfono de su contacto aquí en Valle Perdido.

Estaba escrito con tinta de limón, que es invisible.

Por eso no lo había visto antes.

¿De su contacto? Claro.

Silvestre sí tenía un contacto aquí, en esta urbanización. Por eso decía que

todas las respuestas estaban aquí. ¿Te acuerdas?

Y yo estoy segura que tras ese teléfono está la persona que nos puede ayudar,

Mario. Bueno, pero eso es muy buena noticia, ¿no? Claro, pero estaba

toda la tarde y nada. No me lo cogen.

Estaba pensando que... ¿Tú crees que si llamo a la compañía me puedan dar la

información de la persona a la que pertenece la línea?

No. No, porque esos son datos confidenciales. Eso no se lo dan a

es que ¿qué hago? Es que no me lo cogen.

Pues no te queda otra que seguir insistiendo o esperar que te devuelva la

llamada. Es que no queda otra.

Pero tranquila, que ya verás cómo te llama. Es la primera vista que tenemos,

¿no? Yo sé.

Bueno, lo mejor es que he apuntado mal el número. No sé, voy a mirar.

Pero sí, pero está bien.

Mi papá se murió y hace un montón de tiempo que no le veo.

¡Vámonos, Lucía!

¡Culines!

Disculpen, acá está mi papá. Y no sé cómo enviársela.

A lo mejor usted se la puede dar.

Como también está muerto... ¡Señor Santana!

¿Qué pasa?

Había oído un ruido, pero aquí no hay nadie.

¿Y si no los hemos inventado? ¿Y si aquí no hay ningún fantasma?

¿Y eso es malo?

Le había escrito un montón de cosas a mi papá.

Tengo tantas ganas de hablar con él.

A lo mejor él las oye, aunque nunca leí la carta.

¿Tú crees?

¡Ayuda!

¡Ayuda!

¿Carlos?

A ver, tranquilízate, no te entiendo.

¿Que estáis dónde? En la casa abandonada. Nos hemos quedado

Aquí hay alguien. ¿Cómo que hay alguien, Carlos?

¡Ven rápido!

Carlos, ¿eh? ¡Carlitos! ¡Carlos!

El teléfono al que llama está apagado o fuera de conductura en

este momento.

¡Mierda!

No puedo.

No me salio.

Eso es porque tienes miedo.

La verdad es que yo también.

¿Y si nadie nos encuentra?

¿Qué hacemos?

¿Has oído eso?

¿Serán los ruidos de las casas viejas, no?

Toma. Así no oirás ruidos.

Pero tú sí.

Es mejor tener miedo juntos.

¡Perdón!

¡Carlo, Lucía!

¿Eh?

¿Dónde estáis?

Carlitos. Carlitos.

Lucía.

¿Estáis ahí?

¿Estáis ahí?

¿No te he oído entrar?

¿Sabes algo de Lucas?

¿O nunca ha pasado con lo de su hermano?

No, no lo he visto.

Culebra, yo... Bueno, yo quiero explicarte lo del beso con Leo.

Bueno, no tienes por qué.

Pero es que yo quiero hacerlo.

Sandra, que... Que me da igual que te enrollaras con él, con el cara a cartón.

No, pero... Mira.

Me gusta Claudia.

Nos vemos juntos.

Aquí está el Papa Natas.

¿Qué tal?

Oye, ¿te apetece hacer algo?

Me han dicho que han abierto un sitio nuevo en la plaza que está genial.

Sandra, ¿estás bien?

Sí.

Lo que pasa es que ahora no me pillas en un buen momento.

Vamos a ver, no te estoy pidiendo que te cases conmigo ni que nos vayamos juntos

al fin del mundo.

Pero, no sé, nos gustamos, ¿no?

No entiendo, no entiendo por qué no podemos salir como personas normales.

Leo, porque yo no soy una persona normal.

¿Dónde estabais?

Venga, vámonos a casa.

Querido papá, te echo mucho de menos y me acuerdo todo el rato de ti.

Estoy bien.

Ahora vivo con Jimena, la señora que no encontraba a su hija, y con Mario.

Vamos. Tú no lo conoces, pero te caería muy bien. ¿A dónde? Porque es muy

cariñoso y bueno.

En esta urbanización todo el mundo piensa que somos una familia normal.

Pero yo creo que es porque Jimena y Mario, aunque están casados de mentira,

gustan de verdad.

No sé, Sandra, no... No sé qué te pasa.

Leo, lo siento.

No soy buena para ti.

Solo sé hacer daño a la gente.

En eso tienes razón.

Sandra y Culebra también se querían, pero ahora ya no.

Culebra tiene otra novia y creo que le gusta de verdad.

Lo oigo en su cabeza.

te lo había dicho.

Culebra también vive con nosotros.

Tú decías que algún día sentaría la cabeza.

No sé qué es eso, pero que sepas que está bien y es feliz.

¿Y te acuerdas de Lucas?

Era ese chico del que hablabas a veces.

Decías que le ibas a encontrar.

Pues fue él el que nos encontró a nosotros.

También vive aquí.

Sí, sí, ya vamos a salir.

Tengo que contarte algo.

No te vas a creer lo que he visto hoy.

Solo quería que lo supieras. Que por fin se ha cumplido tu sueño.

Encontrar a muchos niños como yo para que vivieran en una casa bonita.

Esto es casi más guay.

Es una familia de verdad.

Te quiero muchísimo.

Lucía. ¿Estás segura de esto?

Yo creo que sí. Yo creo que... que debería darte la oportunidad de

si vale la pena así.

¿Y cómo lo haremos?

No lo sé.

Ya veremos.

Si hemos fingido que somos una familia normal, yo creo que en un momento dado

podremos fingir que somos unos divorciados normales.

Lo único que te pido es que por favor no le digas nada aún, Mario, hasta que

sepas que es de fiar.

Jimena, es de fiar.

Vale, Mario, pero es que si te equivocaras pondrás en peligro la vida

gente.

Mira, yo estoy seguro de que es de fiar, pero de todas formas, de momento no le

voy a decir nada. Te lo prometo.

Vale.

¿Sí? ¿Quién es usted?

Oiga. Usted no me conoce. Yo me llamo Jimena y soy... Era amiga de Silvestre.

Mi hija tenía premoniciones. Por favor, necesito verle.

Necesito que nos encontremos. No tengo a quién acudir. Necesito que me ayude.

¿Dónde va?

¿Tú qué crees?

Manteneos despiertos y cuídate de los niños. ¿Quiere verme?

¿Cuánto antes?

Yo la llamaré para concretar hora y lugar. ¿Y qué vas a hacer cuando la

delante? Lo que tenía que haber hecho hace mucho tiempo. Entonces no habrá

vuelta atrás.

Estos son Mario y Jimena.

¿Y ustedes son?

Mis padres.

Quería recordarles que en cuanto termine la clase tienen que pasarse todos por

la revisión médica. Perdón.

¿Pero en qué consiste exactamente?

Bueno, pues una revisión de la vista, peso, estatura y un análisis de sangre.

¿Nos van a sacar sangre ya? ¿Qué pasa, que te dan miedo las agujas? No.

Pues entonces puedes estar tranquila, porque eres rarita, pero sangre verde no

creo que te vayan a sacar.

Lo mejor va a ser no hacer nada.

No hacer nada y estarse quieto.

Quieto del todo.

¿Has hecho tú eso?

Dijo que necesitaba hablar conmigo, ¿no? Pues tiene que acudir sola. Y no hable

con nadie de esta conversación ni de nuestro encuentro mañana. ¿Tú estás

de lo que vas a hacer? No tengo otra opción, chico.

Ten cuidado.

Ese agente es predecible y sé cómo van a actuar.

Podemos aprovecharlo.

¿Aprovecharlo para qué?

Tienes vía libre.

Vamos a ver qué opina la policía de eso.

De eso y de todo lo que están haciendo. Bueno, eso tampoco es... Perdón, ocurre

algo.

¡Culebra!

¡Culebra!

¡Culebra!

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