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Original subtitles

La reina serpiente

¿Estás buscándome?

Al parecer, no soy la única.

Imagino que tú le dijiste a María

dónde podían encontrarme.

Catalina no me dejó más opción.

No, no es buena en eso.

Has venido por esto.

¿Sabes qué es?

El sello de la reina Isabel.

O una burda aproximación de él, sí.

Todo lo que debes hacer

…es decidir qué harás con él.

¿Me estaba buscando?

Estuviste escuchando mi historia desde hace varios días.

¿Quieres saber cómo termina?

Sí quiero.

Pero quizá deba ser yo quien le diga.

Ese era el plan,

¿no es así?

Adelante.

Te escucho.

Convenció a Montmorency y a los Borbón de unirse

a su plan de secuestro.

Aunque quizás se arrepintió casi de inmediato.

Francisco, por favor. Ayúdeme. Ayuda, ayuda.

Francisco...

- Francisco. - Francisco, por favor.

- Ayuda. - ¡Detengan el carruaje!

¡Alto!

¡Alto! ¡Deténganse!

¡Alto! ¡Por aquí!

¿Por qué pararon ahí?

¿Cómo carajos voy a saber?

Ayúdenme, por favor.

María...

¿Qué pasa? ¿Qué sucede?

¡Alto!

Por favor, ayúdenme.

Así que, se le ocurrió otro plan.

Por favor, que alguien me ayude.

Un plan que la ayudaría a asumir el poder

que siempre supo que debía ser suyo.

¿Qué está haciendo?

Y solo suyo.

¡Un ataque al rey!

¡Tomen al rey!

¡Agáchense!

¡Protejan el carruaje!

¡Vámonos de aquí!

Está bien, está bien.

Que se joda.

Francisco, por favor, no me dejes sola

en este retorcido mundo.

Por favor.

Carajo.

Mierda, mierda. Carajo.

¿Tú?

No, no, no, no. No malinterpretes.

Esto es increíble.

Yo... yo... vine aquí para proteger al rey.

Oí rumores de un complot.

Oh, ¿es por eso que estás en el bosque,

oculto bajo un tronco?

Sí.

Estás jodido.

Carajo.

¡Terminó el ataque!

Está bien, está bien, está bien.

¿Qué está haciendo?

No sé qué carajos está jugando,

pero si habla, María nos decapitará.

Yo no diré nada. Lo juro, ni una palabra.

Antonio, te conozco de toda la vida,

y no tienes convicción alguna.

No eres confiable, lamento eso.

Él es el regente.

Me importa un carajo quién es.

¿Qué carajos está pasando?

Antonio, debes correr.

Sigue el arroyo.

En unos kilómetros, verás una cabaña.

Enviaré a alguien por ti. Estarás a salvo ahí.

Antonio, ¿te quieres morir?

Corre.

Perdóneme, por favor.

¿Qué pasó?

Fue Antonio.

¿Antonio? No lo creí capaz.

Sigue respirando.

- Guardia. - Sí, señor.

Traiga ayuda, y lleven al alguacil al hospital.

Asegúrense que esté protegido.

Enseguida, señor.

Traeremos a los perros, y lo cazaremos.

No me preocuparía.

Es Antonio, no irá muy lejos.

¿No se preocuparía?

¿Tiene idea de lo que está pasando aquí?

Si mis primos idiotas creen que pueden lograr esto,

estamos más cerca de una guerra civil de lo que imaginamos.

Debemos encontrar a Antonio y matarlo,

antes que tenga un ejército de protestantes furiosos.

Por supuesto.

¿Será que este es el plan de Dios para mí...

cuando aún soy joven?

Sobrina, cualquiera que sea el divino plan de Dios,

puedes acudir a mí como su representante

por consuelo y guía.

Sí, María, consuélate en la iglesia

y déjanos el gobierno a nosotros, tus tíos.

Velaremos por tus intereses.

Pero mi fe y mi gobierno son uno.

Sí, hasta este momento.

La cuestión es que los Borbón

jamás hubieran intentado algo así

si no creyeran que tienen el apoyo del pueblo.

Hay un descontento general

por las políticas antiprotestantes.

Escuché críticas incluso en la seguridad

personal del rey.

¿Los hombres del rey?

¿Lo traicionaron? No, eso es imposible.

De hecho, es posible.

Les han pedido arrestar,

y en algunas ocasiones ejecutar a su propia sangre.

Eso tiende a exaltar un poco a la gente.

Con el rey enfermo,

si la gente se tornara contra la corona,

perderíamos el control absoluto del país.

Actuemos racionalmente, sin emociones.

Es por eso que tienes que permitirnos

manejar las cosas.

Reina madre,

¿tú qué opinas?

Solo puedo pensar en la salud de mi hijo,

nuestro rey.

Espero que tus tíos hagan lo mismo.

Bien dicho.

¿Cómo está el rey?

Realicé un examen exhaustivo.

Hay un bloqueo importante en ambos pulmones,

así como extensas laceraciones, lo que sugiere tuberculosis,

algo con lo que tal vez nació.

¿Vivirá?

Que sobreviva es altamente improbable.

¡No!

¡No!

Es la tensión por el ataque. La...

La gente responsable de esto será castigada.

No han visto nada aún, ¿me escucharon?

No. ¡Teñiremos a toda Francia de sangre por esta traición!

Tiene visitas.

Majestad,

venimos a ofrecer nuestras condolencias.

Yo no puedo imaginar

por lo que está atravesando ahora.

Parece que mi maldición

es sobrevivir sin mis seres queridos.

Sé que es una situación delicada, majestad,

pero la cuestión de la sucesión debe ser atendida.

¿Qué cuestión?

Mi segundo hijo, Carlos IX,

será rey cuando muera su hermano.

Por supuesto. Pero por su juventud,

el poder recae en el regente.

¿Antonio de Borbón?

¿Se le había olvidado?

Usted no olvida nada.

Inicialmente, el pueblo demandará

que sigamos la línea correcta de sucesión.

Pero cuando sepan del complot contra el rey,

seguro cambiarán de opinión.

Un nuevo regente es posible,

pero el candidato debe ser de la confianza del rey.

Alguien querido,

con experiencia.

Pero ¿quién?

Estábamos pensando en Montmorency.

Montmorency es un hombre honorable,

pero no es favorecido.

Hasta hace poco, vivía en el exilio.

Sí, pero le agrada a la gente.

Y él representa una era pasada de estabilidad.

¿Qué hay de su condición?

Está estable.

Debe alegrarle eso.

Sí, se espera que se recupere por completo, orando a Dios.

Un milagro.

Sin embargo, necesitaremos el apoyo del rey.

¿Podemos confiar en que lo convencerá?

Por supuesto.

Para transferir la regencia,

el regente mismo deberá entregarla.

Sí, estamos bastante conscientes de eso.

Mis hombres están buscándolo ahora mismo.

Antonio ha demostrado ser una presa bastante obstinada.

Como cazar a un topo.

Si puedo hacer una sugerencia,

Luis fue arrestado por traición.

Ofrézcanle clemencia

a cambio del paradero de su hermano.

No.

Luego del complot contra el rey, María jamás concederá clemencia.

No.

Pero el nuevo regente sí.

Y mientras tanto, ella no lo sabrá.

Usted en verdad tiene visión.

Por mi dolor.

Padre nuestro, que estás en el Cielo,

dame la fuerza para enfrentar a mis enemigos.

Venga Tu reino.

Sea hecha Tu voluntad.

El dolor es insoportable, lo sé.

Pero un rey moribundo trae momentos de enorme peligro.

No es el momento de perder el juicio.

No he perdido el juicio.

Estoy planeando una cruel e inusual venganza

contra los traidores de Francisco.

Puedes hacerlo después,

cuando seas regente.

¿Regente?

Es difícil de contemplar,

pero pronto tu esposo no estará más.

Su hermano es joven para gobernar.

Un regente es el mayor poder del territorio.

Mira al frente, María.

¿No deberías ser tú?

Bueno, si con eso ayudara a Francia.

Y si es voluntad de Dios...

Yo creo que lo es.

Pero hay quienes conspiran en tu contra.

¿Quiénes?

Me he preguntado si el cardenal es el católico que afirma ser.

Lamento decir que una idea similar

cruzó por mi mente.

Me han confiado que desean hacer a Montmorency regente,

para apaciguar a los hombres que atacaron al rey.

Mientras, yo, como tú,

creo que no es el momento de titubear.

No esperaba una amiga en usted, pero...

aun así, se lo agradezco.

Estamos unidas en nuestro amor por el rey.

Permíteme ofrecerte un consejo.

No dejes que nadie se interponga entre tu vocación y tú.

Lo que los hombres no toleran es una mujer con poder.

Debo preguntarte, primo. ¿Qué carajos estabas pensando?

Ya te lo dije,

estaba ahí para prevenir un ataque contra el rey.

¿Del que sabías porque...?

Ya lo dije, oí un rumor.

Sentí que era mi deber intervenir.

Yo solo soy un fiel sirviente de la corona.

Un jodido, es lo que eres.

María cortará tu gorda cabeza.

- No se atrevería. - Claro que sí.

Habría una güera civil.

Una guerra santa, si ella tiene algo que ver con eso.

Le encantaría.

Bueno...

Si me corta la cabeza, seguirán las suyas.

Escuchen mis palabras.

Ya cruzó por su mente, ¿cierto?

Es la cuestión con los fanáticos,

nada es suficiente.

Por Dios.

¿Qué?

Vamos, no es tan malo.

Es lo que tú crees,

porque no has pasado por lo que yo he pasado.

Exiliado, sin trabajo,

separado de la única persona en quien has confiado,

cargando una verdad que nadie creería,

porque en este juego que jugamos,

suenas como un puto mentiroso, lo seas o no.

Y, finalmente,

te sentencian a muerte.

Podemos evitar todo eso.

Espera. Espera.

¿Cuál es esa verdad de la que hablas?

Ustedes no me creerán.

Pero créanme cuando les digo,

hay una serpiente entre ustedes.

Lo sabemos, es María. Por eso estamos aquí.

No tienen la menor idea de lo que pasa, ¿cierto?

Escúchame.

Lo que tienes que hacer es decirnos dónde está Antonio,

y serás perdonado.

No.

Tú escúchame, maldito idiota.

Si supiera dónde carajo está Antonio,

te lo diría, pero no sé.

En verdad no.

Quisiera saberlo, porque lo extraño mucho.

Extraño a mi hermano,

por idiota que sea.

No lo haré.

¿Por qué hacerlo?

Lo has hecho antes.

Una manzana envenenada que no obligué a nadie a comer

es algo totalmente diferente.

Ya está casi muerto.

Además de lo cual, si él vive, será nuestra destrucción.

Debió pensar en eso antes de apuñalarlo.

No te lo estoy pidiendo.

Si fallas,

no vayas a regresar.

Gané otra vez.

Y sin ninguna estrategia ni habilidad.

¿Cómo lo haces?

Suerte pura.

Toda mi vida ha sido así.

Hace enloquecer a Luis.

¡Ja!

Veo que Aabis está cuidando bastante bien de ti.

Bueno, no es el lugar más salubre

en el que me haya hospedado.

De seguro Luis preferiría esto al lugar en donde está.

¿Cómo está?

Tan bien como uno se imagina, en un calabozo.

¿Nos das un momento?

Tenemos cosas de qué hablar.

Ciertamente.

Podría estar un poco más cómodo.

Sé bien que el confit de canard es la especialidad de la región,

que al lado de un buen vino tinto frío,

calmaría mi dolor un poco.

Cierto. Por supuesto.

Y vas a tener todo eso y más,

en cuanto firmes esto.

¿Entregar mi regencia...

a usted?

¿Por qué haría eso?

Porque, Antonio, tu hermano fue aprehendido por traición.

Si te niegas, será ejecutado.

No.

¿Cómo de que no?

Pues, así, no.

Mi hermano dijo que jamás volviera a renunciar

a mi regencia,

y jamás lo haré.

Pero su vida está en peligro.

¿Qué prueba tengo de eso?

Luis es astuto, siempre lo fue.

¿Cómo sé que no evadió a los hombres del rey

y usted me miente acerca de que fue capturado?

No es la primera vez que miente.

Nos arrastró a todo este puto asunto del secuestro

en primer lugar,

contra los buenos instintos de Luis, debo agregar.

Y si está encarcelado,

lo único que lo mantiene con vida

es el hecho de que yo no he renunciado a mi regencia.

Así que, en palabras de mi querida abuela,

váyase al carajo.

Dijo que me ayudaría.

No es el momento, Aabis.

Entonces, ¿cuándo?

La situación, de momento, es muy delicada.

No pueden verme interviniendo en favor de un protestante.

No es un puto protestante.

Y no sobrevivirá mucho más ahí.

Dime.

¿Qué es el destino de un joven, cuando el de una nación está en la balanza?

Lo es todo.

Pues, temo que no tengo tiempo para sentimentalismos.

Veré cuando pueda lo de tu amigo.

Finalmente, buscará el trono para usted.

No quiero que mi hijo sufra.

Contiene un opio,

de Oriente.

Lo suficiente, le quitará el dolor.

Pero en su condición, acortará sus días.

Sus días ya terminaron.

Estaba marcado para morir joven desde que nació.

Ojalá no sea por mí.

No titubee.

Estamos cerca.

¿Estamos?

Vi esto en usted cuando la conocí.

¿A dónde cree que va?

Soy la hermana Gracia,

de la orden sagrada de Los Diminutos.

Vengo a atender enfermos.

¿Orden de Los Diminutos?

¿Que acaso esto es una broma?

¿Cree que yo lo inventé?

Vengo a bañar y cambiar al paciente.

Vaya entonces.

¿Quiere mirar?

No juzgo si eso es lo suyo,

pero de acuerdo con La Biblia, Dios sí lo hará.

Debo orinar, de cualquier forma.

Madre...

Madre, ¿eres tú?

Sí, hijo mío.

Ahora duerme.

Duele, madre.

Madre, duele.

Solo es un sueño.

Ahora duerme.

¿Segura?

No parece un sueño para mí.

Déjeme vivir, por favor.

Tu ama te envió.

Sí.

Ayúdame a salir, y te dejaré con vida.

¿Supo la noticia?

Montmorency...

no está.

- ¿No está? - Temo que mis tíos

sean responsables y que es parte del plan para nombrarlo regente.

Mi...

Mi mucama los vio con Luis en los calabozos.

Ven conmigo. No hay tiempo que perder.

Debemos irnos ahora.

Francia no es segura para nosotros.

No creo que eso sea una buena idea.

No.

Lo que querrá hacer es quedarse

y enfrentar su responsabilidad con Francia.

Sí. ¿No es verdad, Edith?

No le hable a ella.

¿O qué? No finjas que puedes hacer amenazas.

Esta es la situación.

El rey se muere, y Francia necesita un regente.

Y Antonio no puede,

porque todos saben de su complot contra el rey.

La situación requiere a alguien neutral,

alguien que calme el conflicto.

Ese es usted, Montmorency.

Pero no se equivoque,

se convertirá en nuestro regente,

si no quiere que algo le pase a aquellos que ama.

¿Y se preguntan por qué la gente duda de la iglesia?

Escúcheme.

Somos mejores que la jodida lunática

que está a cargo justo ahora.

¿Y les sorprende? Ustedes hicieron a su sobrina.

Sea como sea, es nuestro problema ahora.

Le temen a María, ¿es eso?

Son unos infelices.

No hay nada que no hagan por el poder, ¿cierto?

Haz lo que ellos te piden.

Lo aconseja bien.

¡Cierra la puta boca!

Escucha.

Voy a protegerte.

La gente necesita alguien capaz de gobernar.

¿Quién más tiene el coraje para hacer lo que sea necesario?

- Está bien. - Buena decisión.

Pero déjeme reiterarle.

Si se le sube el poder

y desarrolla una especie de independencia...

Una cosa.

Si algo le pasa a ella, los mataré.

O morirá en el intento.

No dudo eso.

¿No lo entiende?

La verdad lo hará libre.

No podría estar más de acuerdo. Por eso tiene que creerme.

No, no fui yo, estaba ahí para proteger al rey.

Ca-Ca-Catalina, dígale.

Solo admita su culpa y díganos dónde está su hermano.

Ya le dije, yo no sé dónde está.

Quizás si le damos el incentivo adecuado,

nos diga la verdad.

¿Qué quiere decir?

Córtale un dedo.

- ¿Qué? - ¿Qué?

No te salgas del camino, María.

Fue ella, ella lo planeó.

María, yo... yo no soy tu enemigo.

Ella lo planeó todo, debes creerme.

Un hombre dirá lo que sea para salvarse.

Maldita perra.

Creí que había ido a proteger al rey.

¿Cuál de las dos es?

¿Un fiel sirviente, o lo descarrió la reina madre?

Tengo una pregunta.

¿Entregaría a su hermano

y le pediría que me transfiera su regencia?

- ¿Usted? - Sí.

¿Regente? ¿Usted la convenció de esta tontería?

- Pero... - Esto es lo mejor

para Francia, Luis.

Cielos.

¿Siquiera sabe cuál sigue siendo la verdad?

Si estás dedicado a la causa, María, no existen excesos.

Sí.

Guardia. Guardia, su cuchillo.

No. No, no lo haga.

Por última vez,

le pido que me diga dónde se esconde Antonio.

Yo no sé dónde está.

En serio.

Que sea el meñique.

No tienes el valor.

- Sujétenlo. - No, no, no, no, no.

¡Que lo sujeten!

Catalina, por amor de Dios, no lo hagas.

No hagas esto.

Le daré otra oportunidad.

Una última oportunidad.

Jódete.

¡Mierda! ¡Mierda!

Mierda...

Carajo. Carajo.

Maldita loca.

No lo soy.

Soy mejor en esto de lo que tú eres.

Carajo.

Y que nunca se te olvide.

Carajo. Carajo.

- Carajo. - Tráela.

Sí.

Maldita sea, maldita sea.

Supe que tienes un amigo en problemas.

Yo podría ayudarte.

¿Y a cambio?

Dime dónde encontrar a Antonio.

Dijiste que querías pruebas

de que tu hermano estaría en peligro,

si no haces lo que te digo.

¿Con eso basta?

Santo Dios, es su puto dedo.

Cortaré una parte, tras otra, tras otra de él,

a menos que firmes.

Él estará muy decepcionado de mí.

Antonio...

No lo hagas.

Hola, Catalina.

Esto es lindo, ¿cierto?

Como una reunión del consejo privado,

pero con armas.

Creo que este es el que debes firmar, primo.

Montmorency será regente.

Oigan, aguarden un momento.

Yo tengo principios, ¿saben?

No los tienes.

Me ha sido encargado salvaguardar el honor

de la familia real de Francia.

No pueden forzarme a entregar la regencia

a quien tenga el arma más grande.

Y no veo por qué no.

¿Qué coño fue eso?

¡Carajo!

¡Mierda!

Pase lo que pase, seré un hombre libre.

- Firma. - Solo quédate ahí.

No te muevas, Francisco, tienes que quedarte aquí.

Cálmate.

Es tu pierna.

Te juro por Dios, Montmorency, te doy mi palabra.

Tú y esa niña pagarán, lo juro.

Eso lo veremos.

¿Aún dudas de mi convicción?

Buen chico. Tu padre estará orgulloso.

Ahora, lo hice entregar la regencia a alguien

que ha sido ignorado, subestimado.

Alguien capaz de sacrificar amigos

y conspirar con enemigos para regir Francia.

¿Le sorprende verme con vida?

La conozco desde que era una niña.

Estuve observándola.

Y ya fuera por su voluntad de sobrevivir

o porque en verdad posee un corazón negro,

es la única que puede salvar a Francia

de cualquiera de estos malditos idiotas

cuando estén al mando.

Lo que debe hacer es convencer a su hijo moribundo.

¿Tendrá el estómago para eso?

¿Estás bien? ¿Te lastimaron?

Estoy bien. Sabía que podía confiar en ti.

Jamás me decepcionas.

¡Dije que te largues!

Hice mal. Hice mal.

Hice mal. Hice mal. Hice mal.

- María... - Hice mal.

- María... - La regencia.

Recomponte.

Dime. ¿Qué sucedió?

Le pedí a Francisco la regencia, como usted me dijo.

Y...

él me acusó de todo tipo de bajezas.

Él... Él dijo...

Él dijo que yo quería que enfermara.

Y peor aún, que yo solo lo amé todos estos años

por su enfermedad,

porque así yo gobernaría en su lugar.

Y él...

incluso dijo que no tenía interés

en cumplir con mis deberes de esposa.

¿Te ofreció la regencia, o no?

No, se negó.

Y yo rogué que me perdonara por pedirlo,

pero él no me concedió esa paz.

Ay, María...

- No... - María, María...

María. Ya cálmate.

- Sí. - Vete y tranquilízate.

Yo hablaré con él y corregiré esto.

Sí. Porque él...

siempre debe saber que yo velaré por sus intereses.

Sabemos eso.

Hijo...

Mejorarás.

Es verdad que los Borbón planearon secuestrarme,

y ahora debo romper la cadena de sucesión.

Eso es lo mejor para el país.

Lamento que no haya entendido tu naturaleza, hasta ahora.

¿Cómo puedes entender algo ahora?

Dicen que uno ve más claro cuando se acerca la muerte.

Tal vez no mueras.

Los doctores suelen equivocarse.

No. No.

¿Qué es lo que traes?

¿Antonio decidió cederte su regencia a ti?

¿Por qué hizo eso?

Yo lo persuadí.

Ahora debes persuadirme a mí.

Estás sufriendo, ¿cierto?

Madre,

¿por qué tiene que doler esto tanto?

Ya he aceptado que voy a morir.

Siempre supe que pasaría para mí antes, pero el dolor...

Jamás sentí algo parecido a este dolor.

Eres la persona más fuerte que haya conocido,

por vivir con el sufrimiento que has soportado.

¿Sabías eso?

Tengo algo aquí...

que hará desaparecer tu dolor.

Solo debes darle un sorbo.

Pero si lo haces,

será el final de esta vida.

Y temo que darte esto

requiera más fuerza de la que poseo.

Entrégamelo, por favor, madre.

Por favor, dámelo.

Mi hijo...

Ahora debes descansar.

La paz te espera.

Y ahora dejaré que vivas con tus decisiones.

Descansa.

Solo descansa.

Descansa.

Mierda.

Mierda.

Lo van a pagar.

Sí.

¡Esperen! ¡Escúchenme!

- Luis de Borbón... - Carajo, muévete.

Segundo príncipe de sangre,

fue perdonado por el crimen de traición.

¿Qué?

El rey ha muerto.

Larga vida al nuevo rey.

Por orden de la nueva regente, su majestad, la reina Catalina.

¿El rey ha muerto,

y mi suegra ha tomado la regencia para sí misma?

Me engañó por completo.

Jódete.

No debí entregar la regencia

bajo ninguna circunstancia, ¿cierto?

No.

Yo...

Yo...

No. Yo...

Yo voy... yo voy a escribirle a mi prima,

la reina Isabel de Inglaterra.

Y cuando sepa que una...

una plebeya ha robado el trono de Francia,

ella querrá ayudarme.

Estoy segura, lo sé, a pesar de las diferencias.

Pero antes, debemos estar unidos en esta causa.

¿Qué mierda?

Tío, ¿me apoyarás?

Sí.

Lo que sea para oponernos a Catalina.

Príncipes de sangre Borbón, ¿están conmigo?

¿Estoy contigo? ¿Acaso esto es una puta broma?

Mi nieta tiene visión.

La santidad de las reglas de sucesión están en juego.

¿Cree tener opción?

Voy a pensarlo.

Vámonos de aquí, muero de hambre.

- No. - Estarás bien.

Estoy jodido.

- El dedo... - Ya no hay dedo.

Ya que fue regente, movió la corte a Chenonceau,

donde podía vigilar mejor a sus enemigos.

Solo necesitaba una pieza final

para sellar su victoria contra María.

Perdón, no puedo ayudarte.

Por favor, es que no tengo a nadie.

Y no tengo a dónde ir.

Y... es que no sé qué...

Está bien, está bien. No llores.

Preguntaré si necesita otra mucama.

Gracias.

Y cuando me encontró,

no perdió el tiempo,

porque sabía que María envió una carta a su prima,

la reina Isabel de Inglaterra.

Asegúrate de que llegue a mi prima,

la reina Isabel de Inglaterra.

Date prisa, y que nada te retrase.

Una carta, supongo,

que nunca encontró camino a su destinatario,

pero que podía usar para engañar a María

y eliminarla de una vez por todas.

Llevas un importante mensaje.

¿Cómo puede saberlo?

Ten.

¿Te gusta?

Te dará suerte en tus viajes.

¿Quieres que te diga tu futuro?

Primero, se aseguró de ganarse mi confianza.

Y cuando me lo pidió,

fui a los aposentos de María

a buscar una evidencia de traición, que no existe.

Entonces, se aseguró que la despreciara.

Todo para hacer creer a María

que la carta que me pidió que le robara

era una auténtica respuesta de su prima.

"María, reina de Escocia"

Ahora, sé que esta carta pidiéndole a María

que vuelva a Escocia

a unir fuerzas con Isabel para destronarla

es fabricada.

Encontré una réplica del sello

de la reina Isabel en la casa de su mago.

El verlo mirándonos en nuestro viaje

me hizo sospechar.

Eres muy astuta.

Por eso te elegí.

Ahora que lo sabes,

¿estás conmigo...

o en mi contra?

Primero, quiero saber.

¿Sacrificó a su mejor amigo,

a su esposo,

a su hijo...

por poder?

No.

Por libertad.

En ese caso...

estoy con usted.

Tenga mis términos.

Sí sabes leer.

Hay muchas cosas que no sabe de mí.

¿Un título?

¿Propiedad?

La educación es un tema peligroso.

Eso parece.

Se siente bien ser mala, ¿cierto?

Se siente mejor cuidar de mí misma.

Exacto.

María... María...

María... María...

Prepárense para partir ahora.

Mi prima respondió a mi llamado de auxilio.

Que tenga buen viaje.

La historia te recordará.

Vengan.

No contaría con eso.

No dejaré que nada pase contigo.

¿Qué podría pasarme?

Justamente.

¿Todo fue perdonado?

Yo no diría eso,

pero imagino que sabe que no puede gobernar

sin mujeres como yo a su lado.

Y pretendo dedicarme de lleno a su causa.

Mira nada más,

jaque mate.

Por el contrario,

pasaré el resto de mi vida vengándome de ella

por lo que nos hizo.

Pero, mientras tanto, la convenceremos

de que somos sus mayores aliados.

Mi tierra.

Saludos.

Su reina ha regresado.

Reina María, ¿qué está haciendo aquí?

Mi prima me escribió diciendo

que me ayudaría cuando necesitara.

¿Aún no ha llegado?

Seguro sabe que su prima Isabel no tolerará su presencia

en tierra británica.

Lo verá como una amenaza.

Pero su carta decía...

- ¿Su... su carta? - Sí.

Si existe esa carta, yo...

creo que fue una falsificación, majestad.

Así que fue Catalina quien triunfó después de todo.

Y pensar que hace una semana los tenías a todos

justo donde los querías.

Ahora promete hacer de la tolerancia

la nueva ley de esta tierra,

y romper el tratado con el sacro emperador romano.

No habrá una religión oficial.

Los culparán a ti y a tu hermano.

Madre, ¿cuándo cerrarás la boca?

¿No es eso obvio?

Cuando hagas algo que me calle la boca.

Gracias por su lealtad.

Tenga en mente que solo tendrá mi lealtad

si puede proteger a la gente que me importa.

Permítame.

No confíes en nadie.

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