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No venimos a presentar ningún recurso.
Vengo a confesar.
Patricio es inocente.
Yo maté a mi marido.
Él se autoinculpó para...
...protegerme, porque estoy embarazada.
Para cuidarme a mí y a nuestro hijo.
Aquella tarde,
estaba preparando las maletas para marcharme definitivamente.
Luciano se había marchado de viaje dos horas antes.
Su vuelo se canceló...
...y llegó en el peor momento.
- ¿Adónde te crees que vas? - Por favor.
- Deja que te explique. - ¿Adónde coño crees que vas?
Te lo explicaré. Vamos a sentarnos.
- Por favor. - No vas a ningún lado, puta.
¡No!
¡Puta!
No.
¡No!
Toma.
¡Puta! Toma otra maleta. Aquí tienes.
¡No! ¡Vete!
¡No!
¿Adónde ibas tú sola?
- ¿Adónde ibas sola? - ¡No, por favor!
Eres una estúpida que no sabe hacer nada.
¡No!
- Ven aquí. - ¡No!
¡No! Por favor, déjame. Me ahogas.
- ¿Qué haces? - ¿Tienes otro macho?
- ¿Qué haces? - ¿Tienes a otro?
¡No!
Te voy a matar.
Empezó a pegarme como tantas otras veces, pero...
...esa vez sentí que me iba a matar de verdad.
¡Pato, me quiere matar!
¡No sé qué hacer!
Aquí viene.
¿Dónde estás, hija de puta?
¡Hija de puta! ¿Dónde estás?
Baja eso, imbécil.
¿Me vas a matar?
Sentí que era él o yo.
Fue en defensa propia. Se lo juro.
Patricio me convenció de que nadie me iba a creer.
De que las mujeres tenemos las de perder en estas cosas.
Así que empezó a colocarlo todo para que se ajustara a su versión.
Y luego fue lo que confesó.
Que Luciano nos había descubierto juntos...
Buenas noches.
Que cogió el arma del armario...
Me llamo Patricio Salgado.
...y que lo mató.
Acabo de matar a un hombre.
¡Vamos, está ardiendo todo, idiota!
¡Vamos!
¡Agua!
¡El cabrón del Sapo!
¿Llegáis ahora, hijos de puta?
¡Cabrones!
¡Mirad cómo lo han dejado todo!
Bien.
Hemos salvado los chabolos.
¡Te hemos jodido!
Hemos salvado esto todos juntos.
¡Bravo!
¡Bravo!
¿Qué pasa, Capece?
Ha llegado la ambulancia para el Sapo Quiroga.
¿Qué carajo le ha pasado? ¿Cuál es el diagnóstico?
Dice Salgado que ha sido una alergia a un medicamento.
- ¿El médico? - Sí.
¿Quién le ha pedido su opinión?
Va y salva a ese hijo de puta.
Debió dejarlo morir. Se habrían acabado los problemas.
A propósito: cuidado. Mírame a los ojos.
No lo escondas para sacarlo por un pasillo lateral.
Lo sacas en pelotas en una camilla. Paséalo por todo San Onofre.
Por el patio y por el pasillo principal.
Tranquilo. Será como un cortejo fúnebre.
Eso es. Oye.
¿Cómo está la licenciada? ¿Cómo se llama?
- La asistenta social. - Molinari.
La de los ojos verdes. ¿Cómo está?
Bien. Con un cortecito en la pierna,
pero la están atendiendo en la enfermería.
- Que venga, yo la curo. - Sí.
¿Así que este es el famoso Sapo?
Me lo imaginaba aún más gordo.
Te debo una, tío.
Pensé que se habían dado cuenta y estaba jodido.
¿Dado cuenta de qué?
De nada. No me hagas caso.
Hasta ahí.
¡Capece!
¡Capece!
- ¡Capece, joder! ¡Al buzón! - ¡Qué!
¡Vamos, hijos de puta!
- ¡Al buzón! - ¡Venga! ¡Vamos!
- Cabrón. - ¡Hijo de puta!
Toma, hijo de puta.
¡Vamos!
¡Venga!
¡Vamos!
¡Vamos! ¡Venga, joder!
¡Venga! ¡Moveos!
Estás loco, tío. ¡Venga!
- ¡Venga! - ¡Vamos!
¡Vamos! ¡No mires! ¡Venga! ¿Qué miras?
- ¡A ti, cabrón! - ¡Vamos!
- ¡Hijo de puta! - Falta alguien.
Callaos. Haced una montaña de pollas.
Acomodaos como podáis, maricas.
Espera. No puedes dejarme aquí. Me hace daño.
Hijo de puta.
¡Godoy!
¡Godoy, abre!
¡Antín, hijo de puta! ¡Chivato!
¡Cerdo!
Cierra la boca y siéntate, Hueso.
Empezamos con mi cuñado, con explosivos plásticos.
Los usábamos con los furgones blindados.
Entonces no lo conocía nadie.
Eres un héroe, Mario.
¿Héroe? No digas chorradas. Nada de eso.
Pero, bueno, uno tiene su trayectoria.
Su camino hecho. Pero cuidado. Sois la nueva generación.
Y tenemos mucho que aprender de vosotros.
Así que cuando acabemos con el Sapo, trabajaremos juntos.
Muy bien. Pero no nos dejes fuera.
¿Cómo os iba a dejar fuera? ¿Con lo que habéis hecho?
Ni hablar. No.
- Adiós, señor. - Adiós, tío.
Adiós, tío.
Vaya, Mario.
Los tienes impresionados.
A este, ¿para qué lo queremos?
No sirves para nada.
¿Qué estás haciendo, tío?
No me aguantaba más.
Eres un cerdo de mierda, tu puta madre.
Marito, todo el mundo mea en la piscina.
Qué cabrón.
Entonces...
...¿qué os ha parecido?
Nadie nos ha pillado.
Los pasillos estaban vacíos, como le dijeron. Genial.
Bueno. Luego me lo cuentas.
Si llegan a apuntar mal, le dan a la asistenta social.
Tiramos bombas por todos lados.
Si solo se las tirábamos a esos maricones,
se iban a dar cuenta.
¿Qué está diciendo?
¿Soy el único idiota que no lo sabe?
¿Lo sabían todos menos yo?
¿Hasta este maricón lo sabe?
Cállate un rato. ¿Ves por qué no te cuento nada?
No sabes cerrar el pico.
¿Cerrar? Les has quemado la casa.
¡Y se la he apagado! ¿Ha habido heridos?
- Sí, la licenciada. - ¡Vete a la mierda!
No seas imbécil. Hablo de un herido de verdad.
Ella no necesita ni la antitetánica.
¡Basta de chorradas!
Carla.
Carla.
Carla, ¿estás ahí?
Me has asustado, idiota.
¿Que te he asustado? Tú a mí. ¿Qué haces aquí?
- Vi la puerta abierta y... - ¿Qué te ha pasado en la nariz?
¿Qué te ha pasado?
Me he dado con el capó del puto coche.
Estaba distraída.
Oí que te hiciste daño en el patio.
No contestabas el teléfono y he venido a ver cómo estabas.
- Sí. No, perdona. Ya estoy bien. - ¿Estás bien?
Me han curado en la enfermería.
Qué caos. ¿Te han entrado a robar?
No sé.
¿Te acompaño a denunciarlo?
No.
No. Prefiero que todo quede así. Lo que pasa es...
...que alguien se ha quedado a dormir. Y...
Tienes que tener cuidado con quién metes en tu casa.
Y en tu vida.
- ¿Seguro que estás bien? - Sí.
Sí.
¿Quieres que te ayude a ordenar?
Vale.
Perdona.
Oye, tío, Diosito.
Es verdad. Perdona. Fui injusto. Te pido perdón delante de todos.
Lo que pasa es que hay que unir a la gente en una causa común.
¿Comprendes?
Así que al colombiano y a mí se nos ocurrió darles un susto.
Ahora...
La confianza hay que ganársela. No la venden en los quioscos.
Si planeamos hacer algo,
se lo cuentas a tu novia y sale en las noticias.
¿Sabes qué, Mario? Eres un capullo, tío.
¡Un puto capullo!
Porque cuando estos maricones no estén a tu lado, yo estaré ahí.
¡Solo yo estaré! Estos no.
Tu hermano de verdad. Ese soy yo. No ellos.
¡Eres un puto capullo! Que te jodan.
Cómo huele a mierda.
¿Se cagaría encima el Sapo mientras se ahogaba?
No seas asquerosa.
No me gusta que hables así. Y menos ahora.
¿Qué pasa ahora?
Nada.
Pienso cosas.
¿Y si este fuera el comienzo para mí?
Y para ti.
¿Y si el Sapo no sale de esta y me encargo de todo?
El Sapo tiene dos brazos.
- Uno es el brazo armado. - Pantera.
El otro soy yo.
Si necesita moler a alguien a patadas
o cortarle el cuello,
da la orden y Pantera ejecuta.
Sin embargo...
...cuando el Sapo necesita contención
o un consejo sensato, ¿a quién recurre?
El Sapo me ha estado preparando todo este tiempo.
Entonces ¿hoy empieza tu mandato?
¿Te excitaría saber que estás con el número uno?
La primera medida que tomaré será preparar un sitio bonito.
- Para ti y para mí. - Eso pinta bien.
Con un colchón de agua y una mesa de billar para follarte sobre el paño.
Me encanta.
Come. Sigue comiendo.
Eso es. Sí. Vamos.
Soy preso por definición.
Soy preso de alma y cuerpo.
Por eso nada me transforma.
Mi madre me abandonó. Me rechazó y me mintió.
Tuve que matar a mi hermano, porque quería ser yo mismo
y nadie más que yo. Nadie es como yo.
Pero todos son libres. Porque no les enseñaron,
no aprendieron a mirar.
¿Qué miras? Mira.
¿Qué ves?
Nada. Si no existo.
Bueno. Adiós.
- Oye, doctor. - Estoy preso.
¿Crees que el Sapo saldrá de esta?
Contéstame. Venga.
Porque si el Sapo no viene, aquí cambia todo.
- Está fuera de peligro. - Sí, fuera de peligro.
Tendrá media cara dormida, como esos que babean
y hay que limpiarles el culo.
Te quiero ver a ti limpiándoselo.
¿Sabes cómo será esa cueva?
¿Lo sabes?
¡No me digas que me calme, joder!
Hay que buscarlos y darles una paliza.
Tiene razón. Si atacamos de golpe,
no podrán pararnos.
No.
La mayoría de los pabellones apoya al Sapo.
¿Queréis que vayamos y nos maten?
No. Pero, Oaky, ¿qué propones hacer?
¿Esperar a que nos abrasen?
Yo lo he perdido todo. Vosotros también, ¿no?
- Sí. - Sí.
Ojo por ojo, culo por culo. ¿O no, Borges?
¿Por qué no hablas? Di lo que piensas.
¿Qué opinas, Borges?
Creo que Oaky tiene razón.
No seamos tontos.
No podemos confiarnos.
Hemos visto a ese hijo de puta hecho una mierda,
pero no está muerto. Cuidado.
El asunto es que este es el momento ideal para derrocarlo.
Tampoco sabemos si atacaron ellos.
- ¿Alguien les vio la cara? - No.
Es raro que nos ataquen cuando el Sapo se está muriendo.
Y si no lo hizo él, ¿qué hijo de puta fue?
Sí, ¿no? ¿Quién habrá sido el hijo de puta?
¿Quién crees?
Colombia, ¿no sospechas de nadie?
Pues sí, tío.
He oído que fueron cuatro tíos.
Amigos del Pantera Rosa.
Eso no importa ahora.
Lo importante de esta reunión
es qué carajo queremos los que estamos aquí dentro.
¿Que qué queremos? Largarnos, joder.
También. Pero mientras tanto, ¿qué?
¿Qué hacemos? ¿Seguimos en el patio? Yo no tengo ganas.
Quiero que meéis con dignidad en un pabellón, como cualquier interno.
¿Alguien conoce el pabellón del Sapo?
Es genial. Tiene de todo. Como en su casa.
¿Y nosotros? ¿Somos desharrapados?
¡No, tíos! Se acabó.
¡Es injusto que haya presos de primera y de segunda! ¡Ya basta!
- Es verdad, Borges. - Tienes razón. Bien, tío.
¡Eso es, Borges! ¡Así se habla, Borges!
¡Muy bien, Mario!
Salgado.
Vamos.
Venga. Arriba, vamos.
¿Y esto?
Era sonámbulo.
Cambiaron de lugar las paredes y se chocó.
En serio.
Andando, gracioso.
Baigorria.
Llama a la enfermería. Un sonámbulo
se ha dado con la pared.
Vivo encerrado por definición.
¿Qué cojones haces aquí?
Busco a Carla.
¿Qué ha pasado?
Sí, ya sé. Se ha ido a por coca, la pobre, y te ha jodido, ¿eh?
Tan mona y tan tonta. Me alegro. ¿Qué te ha dicho?
Eso queda entre nosotras. ¡Suéltame!
- ¿Qué te ha dicho? - Suelta. No es asunto tuyo.
¿Qué te ha dicho? ¿Quieres que te mate?
¿Que te dé una paliza? ¿Un puñetazo?
Levántate, hija de puta, y dime qué te ha dicho.
Basta.
Mira, tienes la boca roja de sangre.
¿Quieres que te dé una paliza?
¿Que te deje medio muerta?
- Suéltame. - ¿Que te dé en la cara?
¿Que te reviente?
¿Qué hacéis, hijas de puta?
Meteos con nosotras si tenéis ovarios.
- ¿Qué pasa? - ¿Qué pintas aquí?
Gorda de mierda. Garrafa de dos patas.
Tendrás que follarte a un muerto, puta.
A ver. Venga. Fuera.
Hala. Lárgate, puta.
Me voy porque tienes un arma, hija de puta.
Largo. Venga.
¡Silencio! ¿Estás bien? Gladys Borges. ¿Te acuerdas?
¿Te acuerdas?
Sí. Gracias.
¿Qué quería? Bueno, no importa.
No me hagas caso.
No, nos debes una.
Cuando haya que meter algo de tapadillo, te llamamos.
¿Un whisky, doctor?
Lo invito porque tiene motivos para festejar.
¿Conoce el origen del brindis?
Es un invento de los antiguos romanos.
Les gustaba mucho la fiesta, el buen vino, el alcohol...
Brindaban con copas de metal y las chocaban con fuerza
para que el vino salpicara de una a otra,
así sabían que no estaba envenenado.
El vino.
¿Entiende? Y quedó como muestra de confraternidad,
de camaradería y de puterío.
¿Por qué brindamos?
Porque hay una señorita, querido doctor,
que ha confesado ser autora del crimen
por el que está usted penando conmigo en San Onofre.
Sabrá de quién se trata.
No puede ser.
Yo pensé lo mismo. No puede ser.
Es un gesto de valor desmedido e inusual.
De tener una hija, me gustaría tener un yerno como usted.
Hay que tener huevos para hacer lo que hizo.
Esa mujer espera un hijo mío.
Lo que hizo fue en defensa propia.
Por eso el juez quiere verlo.
Creo que quedará en libertad.
Salud.
Me conmueve ver a esos tarugos intentando superarse
aprovechando su estancia aquí.
A ti no te vendría nada mal venir al aula.
- No puedes ser más bruto. - Pero por favor...
¿Qué quieres, Morcilla?
¿Sabes lo que le ha ocurrido al Sapo?
Sabes que casi se nos muere, ¿no?
Fíjate. Qué horror.
Creía que te importaba más.
Quería decirte que nuestro acuerdo contigo sigue en pie.
Porque ¿sabes quién se hará cargo de todo si el Sapo no vuelve?
¿Pantera?
Moi.
Mira qué bien.
Hay otro tema importante del que quería hablarte.
Licenciada, ¿qué le ha pasado?
¿Qué ha ocurrido?
¿Una pelea de chicas en el bar?
Sabes muy bien qué ha pasado, no te hagas el bobo.
Y puedes ir avisando de que voy a denunciarlo.
No tengo ni puta idea de lo que me está hablando.
¿Qué ha pasado?
Escucha.
Si te has metido en un lío con las putas, tienes un problema.
Oye, ¿qué es esto?
¿Estás amenazando a una asistente social?
¡Largo de aquí, Morcilla!
- Espera. - Márchate.
- No te enfades. Espera. - Fuera.
Y lávate los dientes. Te huele el aliento a perro muerto.
Largo de aquí, asqueroso.
- Me quieres. - ¡Largo!
Me quieres.
Verte muerto. Eso quiero.
No soporto más a estos capullos.
¿Qué te ha pasado, cariño?
Esto es una mierda. Un desastre.
Dímelo. Soy una tumba. No diré nada.
Tranquila, Claudita. Cuéntaselo como a mí.
Bien. Ayer tenía hora para la manicura.
Y me la cancelan diez minutos antes.
Si fuera al revés, menuda se habría puesto.
Me las hice yo y han quedado de culo. Perdón.
Llamo a tu mujer y le digo: "Me aburro más que el cenicero de una moto.
¿Por qué no vienes a tomar mate?".
Y dice: "No puedo. Estoy tomando mate con Mechi".
Y colgué y fui a tu casa.
¿Entiendes? Y cuando llego,
esta justo salía a comprar un bizcocho.
Pastelitos. Da igual.
¿Qué más da, mujer? Venga, cuenta. ¿Qué pasó?
Seguí por el lateral de tu casa, pensando que Mecha
estaría al fondo, con el mate. Pero no era así.
¿Dónde estaba?
La vi por la ventana de tu cuarto, registrando los armarios.
- ¿Los armarios? - Sí.
Dani, ya está. Gracias. Después seguimos.
Estaba gritando como loca por el teléfono.
Decía: "He revuelto todo.
He hablado con...".
¿Sabes? Decía: "He mirado en toda la casa. No está".
¿Entiendes?
Entonces dijo: "Lo único que me falta es el patio.
Pero necesitaré una pala.
Y además, que Gladys se vaya varios días".
Buscaba el dinero de nuestro trabajo.
Sí.
Gorda, la próxima vez que te diga algo,
- hazme caso. - Sí.
- ¿Cuándo me ha fallado el olfato? - Nunca.
Pero la conozco desde que era niña
y creía que era buena chica.
No jodas.
Además, trata a Diosito como a un rey.
Pobre Diosito.
Cuando lo sepa, se le rompe el corazón.
No se va a enterar.
Se lo digo desde hace tiempo, y no hace caso.
Estamos en una guerra. No puede estar deprimido
por una cabrona como esa.
¿Qué hacemos con Mecha?
No hay opción.
Cariño.
Por favor.
Me llevan a la cárcel de La Plata.
¿Por qué lo has hecho? Es una locura. Podía aguantar.
Ahora estoy en paz.
Estaremos bien.
Los tres.
- Te quiero, mi amor. - Y yo a ti.
Te quiero.
Bien. Soy el licenciado Calina.
Dime, Juan Pablo, ¿por qué estás aquí?
Diosito.
Llámeme Diosito.
Muy bien. Diosito, entonces. Dime, ¿por qué estás aquí?
Porque la cagué y me pillaron.
Claro. No me refiero a por qué estás preso,
sino a por qué has pedido hablar con un psicólogo.
Ah, sí.
Le quiero pedir matrimonio a Mecha, mi novia.
- Sí. - Lo que pasa es que ella...
Está enfadada porque estoy aquí. No le gusta.
Y...
Y quizá con esto se le pase,
porque he visto que hay gente que se casa aquí. Bueno, lo he oído.
Casarse es una decisión muy importante.
Has hecho bien en venir para pensarlo.
Pensaba en mi hermano.
Se va a cabrear mucho si me caso.
- ¿Cómo se llama tu hermano? - Mario.
Se cree que es mi padre.
Y un poco sí que lo es.
Porque mi padre murió cuando yo tenía cuatro o cinco años.
Eso habrá sido muy difícil para ti.
Tú tenías esa edad. Y tu hermano, ¿qué edad tenía
cuando ocurrió?
No sé, pero ya estaba gordo.
O sea, que os lleváis varios años.
Sí.
Ya. ¿Y hay hermanos entre vosotros?
No. Somos solo los dos.
Mira. Primero estaba él, el mayor.
Y luego llegué yo, pero...
...fue por accidente.
Y eso, ¿cómo te hace sentir? ¿Cómo lo llevas?
Desde que nací fui un puto estorbo.
Y a tu hermano, ¿tus padres lo quisieron, lo buscaron?
¿Te gusta meter el dedo en la llaga?
Es mi trabajo. Has hablado tú...
...del accidente, de tu hermano...
Sí. Ya lo sé.
Sí, a él lo buscaron.
Ahora está en contra de Mecha, de mi novia.
Dice que es una chivata. No sé qué piensa.
No sé qué busca.
Y eso que no bebe.
Me imagino la cara que va a poner cuando le diga lo de la boda.
¿Tu novia o tu hermano?
No, la de Marito.
Me lo imagino trajeado en la ceremonia.
Como sabrá, hemos recibido un testimonio sobre el homicidio
de Luciano Insaurralde.
No coincide en absoluto con su versión de los hechos.
Pero sí con los datos recabados por la fiscalía.
Aunque...
...no saldrá de esta fácilmente, Salgado.
Será imputado por encubrimiento agravado.
Un delito que, en su caso,
debido a las circunstancias atenuantes y a que no tiene antecedentes,
es excarcelable.
Diga.
¿Cómo está?
Sí.
Sí, entiendo.
Está aquí.
Delante de mí.
¿Qué tal, chicos?
Me consta que no fueron órdenes nuestras.
No es por ir de jefe.
Incluso me gusta ese espíritu emprendedor.
Pronto va a haber cambios.
Todos los que estamos aquí hemos sido leales al Sapo.
Y ahora es el momento de cosechar lo sembrado.
Más nos vale.
Elegimos bien.
Elegimos el lado ganador.
No vivimos en vertederos como esa basura del patio.
Aquí dentro,
hemos podido ganar dinero dignamente para nuestras familias.
Levantamos un imperio de la nada, y todo gracias a una sola persona.
El asunto de los imperios es que los hombres pasan,
pero el imperio permanece intacto.
Y nosotros le vamos a echar huevos
para que crezca más y más esta hermandad de San Onofre.
Borges.
Luego hablaré contigo.
¿Eres el nuevo mandamás?
Pasa tranquilo. No te harán nada.
La policía llamaba a la puerta
La familia estaba siempre alerta
Sabían que este día algún día iba a llegar
Lo podían imaginar
El padre, buen perro de raza
Mientras la policía acechaba la casa
Sin que nadie se diera cuenta Agarró fuerte a su hijo
Y le dijo que él no era una amenaza
El hijo lo entendió, el padre lo abrazó
Le dijo muy alto: "Te quiero. Por favor, no te vayas"
Y entre llanto le comentó: "Escapando ando", dijo Roberto Armando
Mientras de su cintura Sacó un arma disimulando
Dijo: "Yo no soy ejemplo de nada
Pero esta es mi vida y ya está acabada"
¡Vamos!
¡Genio!
Precioso. Es muy bonito lo que has escrito.
- Sí. No es nada fácil. - No.
Enfrentarse a lo que uno vive y escribirlo, a sus fantasmas...
Eres muy valiente, de verdad. Te felicito.
Muchas gracias, profe.
Muy bien. Otro aplauso.
Ya podemos irnos. Se ha acabado la clase.
- Gracias. - De nada.
- Aquí tienes. - Muchas gracias.
- Es importante para mí. - Claro.
¿Se lo quiere quedar?
Me encantaría. Gracias.
No tengo boli. Si no, se lo dedicaba.
Otro día.
Ven. Siéntate.
¿Sabes algo de Carla?
¿Qué te ha pasado?
- Adiós, Romi. - Hasta mañana.
Nada. Me he caído.
¿Sabes algo de Carla?
La llevé a mi casa.
Anoche llegué y no estaba.
Se había ido. Estaba todo revuelto.
Me faltaban cosas, dinero, de todo.
No ha sido Carla.
¿Y entonces?
Seguro que fue mi abuela con gente de aquí.
Se enteró de que la ayudas, y te lo han revuelto todo
y te han robado para que creyeras que fue ella.
¿Y cómo sabe dónde vivo?
Bueno, eso no importa.
A ver. Tú y yo hicimos un trato.
Cumplí mi parte. Ahora te toca.
Necesito saber qué sabes.
Por favor. Habla.
¿Cómo puede ser tan idiota?
¿Cómo que seguirá encarcelado y también su novia?
¿Los dos? ¿Son imbéciles?
Entonces ¿ya está?
¿Ya no me quiere como yerno?
¿Quieres bromear? Están mal las cosas para ti.
Hablemos de las imágenes.
Ahí estás.
Hasta los cojones.
¿Qué pasó en la terraza?
Me llevaron para matar a un compañero.
Estaba herido. Lo torturaron.
Echaron comida en las heridas y las palomas comían de ahí.
Querían que lo rematara.
¿Y qué pasó? ¿Qué hiciste?
Me negué.
Y se descontroló todo.
No voy a decir nada más.
¿Por qué?
Lo dice mi abogado.
¿Quieres que te torture?
Está bien.
A ver cuánto sabes, cabrón.
A eso me refiero.
Va a correr sangre.
¿Qué pasa, nena?
Codazo.
¡Canasta!
¡Toma, puta!
Esta gonorrea quiere bailar.
- Peleemos. - ¿En serio?
- Venga. - ¿Sí?
Le voy a enseñar a pelear al hijo de puta.
Venga. ¡Vamos!
¡Vamos!
Para que aprendas a pelear, maricón.
¿Es lo mejor que sabes, cabrón?
¿Qué quieres? ¿Que te arregle los dientes?
- Ven. - Maricón. Acércate.
¡Venga! ¡Vamos!
¡Vamos! ¡Venga!
¡Vamos! ¡Venga!
¡Venga! ¡Vamos!
¡Venga! ¡Vamos!
¡Dale, cabrón! ¡Venga! ¡Vamos!
¡Venga! ¡Vamos!
¡Venga! ¡Vamos!
¿Qué pasa, maricón?
¿Te has cansado?
Tramposo cabrón.
Esta gonorrea quiere cuchillo.
Venga, putita.
- Adelante. - Con cuchillo, hijoputa.
Peleemos en serio.
Alégrame el día, Yoyo.
Cuchillo para el colombianito.
¡Venga! ¡Vamos!
¿Qué pasa, putilla? ¿Te duele el brazo?
Los colombianos morimos de pie, gonorrea.
Vas a caer, tu puta madre.
Vas a morir de pie.
Esos hijos de puta han cogido los cuchillos.
¿Y sabes qué? Ahora te voy a matar, gonorrea.
¡Soltadme!
¡Suéltame, cabrón!
¡Maricón!
Ven a decírmelo aquí, tu puta madre.
Ese tío está loco.
¡Lárgate!
Sí.
Enseguida te mando las palomas.
No, se nos ha complicado todo con lo del Sapo.
Se ha complicado.
No. Pantera no está.
Ahora me ocupo yo. ¿Está claro?
Adiós.
Con esto te decoro un pabellón.
Podemos hacer cortinas.
Borges.
Adelante, amigo. Pase. Póngase cómodo.
Chicos, ¿nos dejáis solos, por favor?
Ponte cómodo.
- ¿Una cerveza, Mario? - Bueno.
- Fiore. - Sí.
Abre una cerveza. Bebamos con el amigo.
Venga.
Mario, mira...
Quería hablar contigo porque creo que debemos acabar
con esta guerra absurda entre el patio y nosotros.
No sabía que había una guerra. Estoy muy ocupado ahí fuera.
No, Borges, conmigo no.
No me hagas eso.
Sabes que manejo los negocios del patio
y que tengo ojos y oídos.
Sé que estás amotinando a esos desharrapados.
Te han informado mal.
Por otro lado, aquí en el zoológico no hay ningún responsable
de las bombas que incendiaron las lonas.
No me extrañaría que hubieras sido tú.
Me la jugué por mi gente ahí fuera.
No puedo estar en dos lugares a la vez.
Mira, Borges.
Quiero llevarme bien contigo.
Y el Sapo, ¿qué opina de esto?
El Sapo, la verdad...
Ojalá salga de esta.
No lo ha pasado bien. Le hicieron una traqueotomía.
Vaya.
Que quede entre nosotros, pero no me gustan sus métodos.
Y si habrá cambios,
soy partidario de un liderazgo más constructivo.
- "Un liderazgo más constructivo". - Sí.
Qué bonita sorpresa.
Porque te juro que cuando te conocí
me pareciste una marioneta.
¿Se puede saber qué cojones estáis haciendo aquí?
Me alegro de verte.
La última vez que te vi, me quedé preocupado.
Porque soy inmortal, imbécil.
Y os vuelvo a preguntar a las dos señoritas:
¿qué cojones estáis haciendo aquí?
Hola.
¿Todo bien?
- Me han dado, amigo. - A ver.
Deja eso.
- Deja que te vea. - Me duele.
- Para, tío. - Déjame. Estoy mirando.
Tranquilo. No pasa nada.
¿Me voy a morir?
Esto está complicado.
¿En serio?
Joder. No me asustes.
No, tío. No es nada. Un corte.
Pero con esos cuchillos oxidados...
Si no te desinfecto, se te va a pudrir la barriga.
Eso me va a arder, tío.
Sí, te va a arder. Claro.
Vale, pero poquito.
- ¡He dicho poquito, tío! - Quieto.
Eso es.
¿Qué ha pasado?
Nada. Una pelea con el puto colombiano.
Le lame el culo a mi hermano.
Por poco lo mato.
Le he dado en la cara con el balón. Jugando al baloncesto.
Luego, por poco le clavo el cuchillo.
Me he desconcentrado, porque tenía prisa por matarlo.
Me he distraído.
Tenía que haber seguido cortándole poco a poco.
Y cuando estuviera medio muerto... zas.
Pero no.
Mira que odio al cabrón ese.
¿Qué tal? ¿Vienes mañana?
- ¿Estás bien? - Sí. ¿Y tú?
Qué follada te metía, guarra.
Que te den, hijo de puta.
¿Y qué haces aquí?
¿Dónde voy a estar?
No sé. ¿Dónde has estado todo el día?
Capece dijo que igual no volvías.
Ya estaba fuera. Se había acabado todo.
Pero se supo que maté al primo del Sapo.
El tal Raviolito.
Y ahora...
Quién sabe hasta cuándo me quedaré.
Que se joda ese cabrón.
Que se joda el Raviolito si lo mataste.
Ese hijo de puta mató al Ninja.
Él mató al Ninja. No tú, amigo.
Si es como me contaste, fue un accidente. No lo mataste.
Te creo, porque confío en ti.
No sé por qué.
- ¿Por qué? - No lo sé.
Igual por ser médico.
Yo también confío en ti.
Bien.
- Hola, Rosa. ¿Cómo estás? - Bien.
¿Dónde vive Paolo Guerrero?
No eres de aquí, ¿no? Ve por allá y a la izquierda...
- Qué loco, ¿no? - Pues sí.
- Hasta luego, Rosa. - Vale. Hasta luego.
¡Que se va! ¡A por ella!
¡Vamos!
¡No corras!
¡No corras!
¡Vamos!
Subtítulos: Dominique de Izaguirre
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