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¡Fuego en los chabolos! ¡Fuego!
¡Fuego!
¡Fuego!
Mientras van llegando los familiares de los internos,
desesperados por tener noticias de sus allegados,
nosotros aún no tenemos información
sobre lo que pasa en San Onofre.
¡Cuidado!
Amaya, ¿hay una lista de muertos?
- ¡Ayúdalo! - ¡Ayúdalo!
¡Sálvalo!
¡Salvadlo!
Saldrá de esta, Mario.
Me he librado, ¿eh?
Dios tendrá que esperar.
Está pasando algo. Que me siga la cámara.
¡Suéltame, cabrón!
Se sabe que antes del incendio se han oído disparos.
Roguemos que no se repita el horror
que sucedió aquí hace tres años,
el llamado Motín de las palomas.
- Venga. - No.
- No. - Vamos.
Vamos. A ver a quién eliges.
- ¡Venga, Alberto! - ¡Vamos! ¡Venga!
Venga.
Este es imbécil.
- ¡Aquí, tío! - Venga, Mario.
Seguid participando. Chupadme la polla.
¡Genial, tío!
A bailar al teatro, maricón.
Bien, Mario, qué grande.
¡Vamos! ¡Tenemos que ganar! ¡Venga!
¡Ven aquí!
Tienes problemas, Mario.
¡Vamos!
Esperad, parad.
- ¿Estás bien, Mario? - Me duele aquí.
Menuda paliza les estamos dando a esos cabrones.
¿Estás bien, Mario?
Llamad al enfermero.
¡Doctor!
¡Atrás!
¡No! ¿Qué ha pasado, Marito?
¡Atrás todos!
Entre 45 y 55 años.
Nombre: Mario Borges.
Respira tranquilo.
Eso es.
¡Ahí vienen!
¡Vamos!
Vamos.
¡Gracias, Dios mío!
- ¡Venga! - ¡Vamos!
- Venga. - ¡Alto! ¡Esperad!
Es un amigo. Hay que pagarle.
- ¿Estás bien? - Sí.
- Cabrón. - Hijo de puta.
- Vamos. - Venga, Marito.
Gracias por cuidar de mi hermano.
- De nada. - Si hablas, voy a por ti.
¡Vamos, tíos! ¡Cubridnos las espaldas!
- ¡Venga! - Vamos, Mario.
Vamos.
No sé si estoy más contento por haber escapado...
- No puede hablar. - ...o por ganar el partido.
Venga. Ya lo has contado.
- Hubo una jugada genial. - Venga.
Hubo una falta. Se iban a pegar y dije:
"Eh, alto.
Esto es fútbol, no boxeo".
Cogí el balón y dije: "Ha sido falta.
Pum, gol, adentro. ¡A cobrar!".
Ya lo habías contado, Marito. ¡No jodas!
Por lo menos, en este partido
no ha habido muertos.
- Por lo menos. - Sí.
Hubo juego limpio.
¿Me quieres?
Sí.
¿Y me amas?
Sí, te amo.
No es lo mismo.
Sí.
Mami, quiero un bebé contigo.
Te ha gustado.
Esto es fútbol, no boxeo.
¿Qué te pasa?
Dime. ¿Has matado a alguien?
- No. - Dime la verdad.
Te lo he dicho. No he matado a nadie.
¿Diosito ha ido a por la pizza?
No, está ahí detrás con Mecha. No le molestes.
Que lo sepas.
- ¿Sigue con esa chica? - Sí.
- ¿Es idiota? - ¿Por qué?
- Porque no le conviene. - Qué pesado eres.
Le llevará por mal camino.
Ve a por el whisky. No te aguanto más.
- Ahí está la pizza. Ve. - Ya voy.
Venga, gordo.
¿Dónde está el whisky?
¡Eh!
¡Ha llegado la pizza!
Vamos a por el whisky.
¿Dónde está el whisky?
¿Dónde está el whisky?
Aquí está.
¡Menudo whisky!
Se te va a enfriar la pizza. ¡Es una lástima!
Ven a comerla calentita, que está más rica.
Para calentita, esta.
Hay empanadas de jamón y queso.
No me gustan las empanadas. Quita.
¿Qué pasa? ¡Para!
Hay un arma.
¡Alto o disparo! ¡Quieto!
¡Tira el arma!
¡Policía! ¡Tira el arma!
¡Tranquilo!
Quieto ahí.
Y no dejaron de golpearlo, su señoría.
Las pocas pertenencias que llevó a la cárcel
se las robaron.
Y se ensañaron con él.
El recurso de excarcelación fue denegado.
Pasó una semana durmiendo a la intemperie,
rodeado de los internos más peligrosos.
Su cara lo dice todo. No hace falta añadir más, su señoría.
Está bien.
Presenten a mi secretaria la denuncia
por maltrato y lesiones.
En realidad,
las responsables son las autoridades penitenciarias.
Patricio...
...dime la verdad.
No presentaré denuncia.
No hay nada que denunciar.
Pon el aire acondicionado, cabrón.
¿No quieres un café, Marito?
Nos han jodido. Está más claro que el agua.
Nos han jodido bien. Hay dos hijos de puta
que no me saco de la cabeza.
Uno, el enfermero.
- Le pagué, Mario. - ¿Qué tiene que ver?
Si es un hijo de puta, lo es.
Y el portero. El gordo maricón.
Yo lo llamo "bote de caca".
¿Y qué carajo me importa?
¿Viste qué actitud tenía? Cabrón.
¡Era tan fácil! ¡Me cago en Dios y la Virgen!
¡Basta, Mario! ¡Deja de quejarte, hermano!
¡Déjalo, tío!
Si al entrar ya estás así, imagínate.
¿Por qué no te callas tú?
Háblale así a tu novia, capullo.
- ¿A mi novia, cabrón? - Sí.
- ¿Pasa algo con ella, payaso? - Sí.
¿Qué mierda dices?
Cabrón.
Se aburre y suelta chorradas.
Su puta madre.
Y a ti, ¿qué te ha pasado?
¿Y tu ropa?
¿No tienes ropa?
He ido a ver al juez.
¿Y te han dado una paliza?
¿Qué se le va a hacer? Así son las cosas.
Pégate a nosotros. Mi hermano es importante.
No digas bobadas.
Es cierto. No te acobardes.
Soy Diosito.
Llámame Diosito.
Patricio.
Este es el Ninja.
Este es Barny.
Es el más fuerte, por si hay problemas.
Este es Marito, el jefe de la banda.
A veces es un capullo. Al principio, luego se le pasa.
Y ahí, el amigo,
no sé si va a la cárcel por matar a su sastre o...
¿Cómo te llamas, colega?
Te están hablando.
Perdón, no te he oído.
¿Eres tú?
Soy yo, chicos.
Así es la vida.
Quique, el Cuis.
He bailado mucho tu música con mi gorda.
La noche terminó, la fiesta terminó Piñata, se ha roto y terminó
La fiesta terminó, la noche terminó Piñata, se ha roto y terminó
Vale. Se acabó. Basta.
¡Qué hijo de puta eres, Cuis! Cuánto has follado con esa canción.
Se oye por todas partes. ¡Me tiene harto!
¿Quién lo diría, Marito? El Cuis, aquí dentro.
Chupadme la polla, el Cuis y tú.
Un solo éxito, ¿y quieres que le haga
un monumento a este bobo?
Bueno, Marito.
Ya tendrá otro.
No será fácil hacer una canción así.
La noche terminó, la fiesta terminó Piñata, se ha roto y terminó
La fiesta terminó, la noche terminó Piñata, se ha roto y terminó
Los que vuelven de paseo que pasen por la maquinita
y vayan al fondo.
Vamos.
Adiós, amigo.
Si necesitas algo, ya sabes.
El siguiente. Vamos.
- ¿Qué tal, Capece? - Bien, jefe.
Mario Borges.
Vaya. Un prócer.
Bienvenido.
Siempre con el hermanito, el dentudo.
¿Sabes, Capece? Al verlos...
Separados, los Borges no tienen gracia.
La tienen juntos, como el queso fresco y el dulce de batata.
Fresco y batata.
¿Qué te voy a decir, siendo vigilante?
Como los huevos, ¿no?
Para separarlos hay que chuparlos.
Vaya.
Mario Borges.
Reza...
...para no tener un infarto de verdad aquí dentro,
porque dejo que te mueras como el gran hijo de puta
que has sido siempre.
Te retorcerás como una lombriz.
Morirás como un cabrón.
¡Anda!
Quique, el Cuis.
Dame un abrazo, tío.
¿Qué pasa, chaval? Quique. Quicón. Una bestia.
Hazme una foto.
- ¿Puedo preguntarle algo? - Sí.
Quiero saber si es posible...
¡Más alto, no te oigo!
Quería consultarlo, porque me hablaron
de un trato VIP... Algo más cómodo...
¿Cinco estrellas?
Ven. Coge tus cosas y ven.
Venga.
Aquí todo es cinco estrellas. Pasa. Te lo voy a enseñar.
Adiós.
- Hasta luego. - Hasta luego, jefe.
No hay que tener miedo. Hay que integrarse.
A los nuevos, registradlos bien.
Ahí tienes al chupapollas ese. Y tú querías andar con él.
Marito, es un pobre tipo.
Está asustado.
Su último disco era una mierda.
Fin del viaje.
Este barrio me recuerda a mi infancia.
Solo falta mi padre.
¿Te acuerdas?
No.
Qué te vas a acordar.
¿Me dejas en el patio?
No hay sitio en los pabellones.
¿Cuánto cuesta un catre dentro?
No hay sitio. ¿Entendido?
¿No cobran en San Onofre? Qué honrados.
Aquí hay gente honrada.
Esto parece una villa miseria.
Lo es.
Espera.
¿Cómo te han dejado traer a un crío?
Ven, chaval. Te llevo a tu casa.
¡Guardia!
Suéltalo. Es mi primo.
- Calma. - ¿Qué pasa?
¡Suéltalo! ¿Qué pasa?
Si es tu primo, llévalo a un lugar más seguro.
¿Por qué lo tienes aquí?
¿Qué miras? ¿Te parezco raro?
- ¿Qué te pasa? - Calma.
¿Qué miras? ¿Me ves raro?
- Disculpa. Me he confundido. - A la mierda.
Otra vez, mira al suelo.
Vamos, Pedrito.
Un consejo, por si nos separan.
Pelea, porque si no te van a joder.
Parecía un niño.
¿Niño? Es un vampiro. En vez de chuparte la sangre aquí,
te la chupa en las pelotas.
¿No lo parecía, Barny?
- Lo parece, pero no lo es. - Qué sé yo.
Ya sé.
No mires,
pero allá arriba está una de las novias del Sapo Quiroga.
He dicho que no mires, idiota.
¿Quién es el Sapo, Marito?
El bandido que maneja todo esto.
¿Más bandido que tú?
Pirata de carretera,
secuestrador...
Es un inmoral. Un hijo de puta.
Mataría a su propia madre y se la follaría después.
¿De quién es esto?
Está alquilado.
¿Sí? Pues el dueño no está aquí. No lo veo.
Bueno, cuando llegue,
que venga a hablar conmigo.
Amigo. ¿Qué tal?
- ¿Todo bien, colega? - Todo bien.
Parece que somos vecinos.
Hola.
Hola, mi niña preciosa. Un besito.
¿Qué pasa? ¿Estás enfadada?
¿Qué te pasa? Luego vendrás conmigo.
- Cuídamela, Fiorella. - Sí, Sapo.
¿Has visto a los dos nuevos del patio?
Son los hermanos Borges.
Los hermanos Borges.
El mayor era el jefe en Sierra Grande.
Ojo con él.
Se querrá medir.
Todo bien. 13/8.
Del otro tampoco te preocupes.
- ¿Por qué? - Ya es cadáver.
¿Qué han hecho?
Se fugó de Sierra Grande con ayuda de su hermanito
y mataron a varios policías.
Y dejó que lo cogieran.
No hay problema. Esta misma noche se cobrarán
la fuga y las muertes. Se acabó.
Chicos, en marcha.
- Venga. - Muy bien, tío.
¿Cómo va?
Qué ansiedad, ¿eh?
Morcilla.
Toma. Anota 150 para el jefe.
Qué miserable.
Mira, Morci. Es el Cuis.
¡Vamos!
Piñata, se ha roto y terminó
Llega el fin de semana
Eres mi vicio, mi pecado
Aunque huyas como gata
Yo te busco en todos lados
La fiesta terminó, la noche terminó
Piñata...
¡Basta!
Me enteré por la tele que habías caído.
Qué jodido.
¿Es la primera vez?
La primera vez, sí.
La primera vez...
Bueno, no te preocupes.
Te vamos a cuidar, ¿sabes?
Muchas gracias.
Lo vamos a cuidar. ¿No?
- Sí. Lo cuidaremos. - Lo cuidaremos bien.
Hay que mimarlo. Porque da felicidad. ¿Entendido?
Se lo agradezco.
- Come algo. - No.
Come.
- Estoy bien. - ¡Come, joder!
Vale, gracias.
Bueno, a ver si empezamos con esto.
Señoras y señores, ¿cómo están?
Desde San Onofre, tenemos la pelea por el título.
Basta.
Hoy se enfrentan
el oriundo de la República Oriental del Uruguay,
campeón invicto,
con una condena perpetua por homicidio múltiple:
¡Yamandú Yamí,
el uruguayo!
¡Bien!
¡Vamos!
Y el aspirante, con una condena de 16 años,
desde las entrañas de la Isla Maciel:
César "el Baby" Pérez.
¡Mátalo!
- ¡Mátalo! - ¡Dale!
¡Mátalo!
¿Qué pasa con ese tío, Capece? No se levanta.
Se le ve muy mal.
Parece que ha palmado. Traen la camilla.
¿Cómo que ha palmado? ¡Su puta madre!
Nos vemos en la enfermería.
No olvides cobrarme la apuesta.
Muy bien. Adelante.
Adelante.
A ver, chiquita.
Soy la licenciada Emma Molinari. Vengo al área de Servicio Social.
- Pase, por favor. - Gracias.
El siguiente.
En la Unidad 58 estuve tres meses.
Es un penal muy distinto a este, con régimen abierto.
Yo tenía un conocido ahí.
Un tal Núñez. ¿Puede ser?
No conocí a todos los oficiales.
No te perdiste nada.
Aquí los guardias somos más guapos.
¿Sabes? Si fuera tu novio, ni loco te dejaría trabajar aquí.
Me pondría celoso. A no ser que no tengas novio.
¿Y a ti qué te importa?
- Bueno... - Pedazo de pajero.
Déjala tranquila.
Cuidado con estos. Son peores que los de dentro.
Por un culo son capaces de un motín.
¿Qué tal? Rita.
- Emma. Mucho gusto. - Bienvenida a San Onofre.
Gracias.
Adelante.
¡Mírala bien!
Te puedes instalar ahí.
- Buenos días. - Bienvenida. Toma.
Estoy como los presos.
Tacho los días que me faltan para jubilarme.
Sí. Ríete.
Verás dentro de unos años.
- Ven. Te enseño el palacete. - Vale.
Parece divertido.
¡Dale fuerte!
Es un juego de pijos, pero divertido.
¿Qué habrá hecho ese para estar aquí?
No tiene pinta de ladrón.
Tiene cara de asustado, el pobre.
Habrá hecho alguna estafa. Alguna estupidez.
Típico de un pijo con dos apellidos.
¿Cómo se apellida?
Juan Pollas Negrín.
¿Qué sé yo, idiota?
Y ¿cómo sabes que tiene dos apellidos?
Mírale. Tiene cara de doble apellido. O triple.
A mí me parece normal.
A ver. Vamos a ver.
Oye, tío.
¿Cómo te apellidas?
Salgado.
¿Salgado qué?
Salgado. Solo.
Salgado solo. Entonces no tiene doble apellido.
¿Ves, Marito? No tiene doble apellido.
Lo has olido mal.
¿Cómo quieres que huela? Con la mierda de este patio inmundo.
No seas negativo, Marito.
Es como ir de campamento.
Esta es la tienda.
Esos tipos son los animales del bosque.
O los insectos que entran en la tienda de noche.
Deja de decir tonterías.
Hay que cerrar bien la tienda antes de irse a dormir.
Qué imbécil.
¡Vamos!
Deja las tonterías, ¿eh?
- Hazme caso. Es así. - Moved el culo, cabrones.
Vamos, putos guarros.
¿Se termina el partido?
¿Cómo ha acabado?
¿Qué miras? Puto maricón. Capullo.
¿Quién es ese payaso?
Hola, preciosa.
Bueno.
¿Qué tal?
Los nuevos ya tienen un chabolo.
Son 400 pesos por cabeza, muchachos.
¿Queréis colchones?
Tenemos visita.
¿Con quién tengo el gusto?
- No importa. - Morcilla.
¿Morcilla?
¿Salada? ¿Dulce?
¿Es el apellido por parte de madre?
Basta, imbécil.
¿Queréis colchones o no?
Depende de cuánto cuesten.
Vale, 300 e incluyo la lona para el techo.
¿Trescientos? ¡Me has matado!
- ¿Trescientos? - Es mucho, ¿no?
Vale, 600 por todo. Es mi última oferta.
- ¿Cuatrocientos cincuenta? - Quinientos. Hecho.
¿Y dentro?
Imposible. Tengo todo completo.
Lo mismo dijo el guardia. Qué mala leche. La puta que lo parió.
Es igual que en Sierra Grande, Borges.
¿Lo conozco?
Todavía no.
¡Vaya!
Me dijeron que hay gente importante en San Onofre.
Bueno, id juntando el dinero.
Os traeré los colchones. Le pagáis a él.
- Vale, 400. - Fiorella.
Calla. No ofrezcas nada.
No se pueden instalar. Es el chabolo de Oaky.
Oye, Oaky me chupa la polla.
Se hace lo que yo digo.
Además, Oaky está en el hospital
y tiene para rato.
Como quieras, pero es el chabolo de Oaky.
¿Eres sordo, aparte de idiota?
Te digo que Oaky me chupa la polla
y se hace lo que yo digo.
Haré una hoguera con los libros de Oaky.
- Cierra la boca. - ¿Qué pasa?
- Capullo. - Que te den.
¿Qué miras, desgraciado?
- Perdón, señor. - Perdón las pelotas.
Oye.
¿Y tú?
¿Vas a pagar lo que debes o te han vuelto a robar?
Le ha tocado la minitienda.
Podíamos ayudarlo, ¿no?
Los de Sarandí se lo quieren follar.
Así que te quieren follar.
Me gusta verte sensible, Fiore.
Verás. Ya sabes que nosotros no ofrecemos seguridad personal.
Mi consejo es que dejes fluir las cosas.
Que sigan su curso natural.
Igual te acaba gustando.
¡Qué cerdos! ¿Cómo podéis vivir en este patio?
Toma, tío. Defiéndete.
No puedo hacer más por ti.
Cógelo, colega.
Algún culo va a sangrar.
Mejor que no sea el tuyo.
¿Ves, Acuñita, querido, pedazo de mierda?
Sí.
¿Ves que en la foto la puerta es plegable?
Mira. No es como la has hecho. Esta es corredera.
La puerta corredera queda mejor.
¿Y qué carajo me importa? Te pedí una puerta plegable.
No la quiero corredera. Ni mi mujer.
Y las medidas están mal.
- No, no pueden estar mal. - Son una mierda.
No, señor. Para mí no están mal.
¿Quieres apostar? ¡Joder!
Mira.
¿Sobra pie o no?
Lo pidió para su mujer.
Las mujeres calzan el 37 o 38.
La mía calza un 42. Como yo.
Es lo único que tenemos en común.
- Está bien. - Claro que sí.
Hazlo más grande. Como te digo.
O te frío los huevos, imbécil.
Está bien.
Empiézalo ya.
Joder.
¿Te imaginas, Capece, volver a casa con ese zapatero y decirle a mi mujer:
"Se hizo así porque tienes pie de hombre"?
Me capa.
- Tome, jefe. - Bien.
- Al final, ha muerto el uruguayo. - Joder.
Tengo poco margen de muertes.
Hay que terminar este año con tres menos que el pasado.
Esta es la carpintería.
Ahí está Antín.
Te presento a la nueva asistenta social.
La licenciada Molinari.
- Licenciada Molinari. - Mucho gusto. Emma.
¿Qué tal? ¿Cómo va?
Bien. Viendo esto un poco.
¿La licenciada ha ingresado en el grupo promovido
por el director Garófalo?
¿Qué sé yo? No sé.
- ¿Perdón? - Pregunto inocentemente.
Lo que quiero saber es cómo piensa.
Si quiere convertir San Onofre en una guardería
o en un recinto carcelario para adultos peligrosos.
La idea no es que sea una guardería,
sino mejorar las condiciones de los internos.
Y no tengo ninguna relación con el director de Cárceles.
Entré tres años antes.
- ¿Qué te parece? - Qué tal, ¿eh?
Bien. Pues bienvenida, Molinari.
- Gracias. - Disculpadme.
Adelante.
Preciosa.
- Y no es acoso. - Antín.
Otro pajero. El rey de los pajeros.
Debe de ser el lugar con más pajeros por metro cuadrado del mundo.
Te lo digo yo.
Bueno, ven. Te voy a enseñar el patio.
Falta lo mejor. Por lo menos, corre el aire.
Está lleno de meadas, pero se puede respirar.
No te puedo encontrar
Ya me estoy desesperando
Eres salvaje de verdad
El alcohol me está mareando
La fiesta terminó, la noche terminó
Piñata, se ha roto y terminó
La fiesta terminó, la noche terminó
Piñata, se ha roto y terminó
Bien. Muy bien.
Gracias por haber venido al pabellón a cantar.
Claro. Encantado.
Qué bien están. No les falta de nada.
Es como un hotel.
Pasa. Siéntate.
Gracias. ¿Sabe?
He cantado en muchos sitios. No como la última vez,
porque no... Pero cuando empecé, sobre todo,
cantaba en cada lugar... Mucho peores que este. Con diferencia.
Claro. Me imagino.
Bueno, salud.
Por el compañero.
Gracias. Salud.
Salud.
Hay que mirarse a los ojos cuando se brinda.
Salud.
Disculpe, Sapo. No me di cuenta.
Sapo, ¿no? Así, a secas. Sapo nada más.
¿Solo Sapo?
¿Sabes, Sapo...?
Una vez, en Panamá... Cuando estuve allí...
Sobre todo con "Crocante", que fue un éxito...
En Sudamérica, en general, pero en Panamá me adoran.
Estaba en el camerino del casino donde actuaba,
y me traen a un tipo así como tú.
Lo que es la genética. Increíble.
¿No? Como tú...
Uno allí y otro aquí.
Como yo, ¿cómo?
- ¿Cómo? - Grandote.
No.
Con poca movilidad.
Con un lenguaje corporal parecido.
Ven.
¿Quieres decir obeso?
No.
No.
Has dicho obeso.
- Sí. - No.
Qué rápido ha oscurecido, joder.
Cuando la noche es oscura, amanece en tu corazón.
Como dice el Indio.
Qué asco, Marito.
¿Qué has comido?
Qué bonito se ve el cielo.
Mejor que en casa.
Esto no está tan mal.
Pensaba que iba a ser peor.
Pero hay que tener cuidado.
En la calle, también.
Vamos, tío.
Hay que hacer negocios.
Como en la calle.
O follas o te follan.
Me lo follo primero, que soy el jefe.
No quiero follarme a nadie.
No hay tercera opción, idiota.
O follas o te follan.
El problema es si quieres follarte a alguien
que no se deja follar.
Ahí se arma el lío.
Agarradlo. ¡Dadle la vuelta!
¡Suéltame, cabrón! ¡Suéltame!
¡Suéltame!
¿Qué pasa ahí, Marito?
Sujetadlo.
Mirad lo que tenía, el maricón.
Qué arisca es.
Ya está.
Bajadle los pantalones. Venga.
Marito, vienen los polis.
Tío, los guardias.
Se han chivado. Vamos.
Ahí hay disturbios.
¿Por qué me apunta? Es ahí.
Cállate.
Avisaron los vecinos. No tenemos nada que ver.
¿Por qué me mira así?
¿Nos conocemos?
No, bueno...
Me he equivocado. Es que...
Se parecen todos. Van vestidos iguales.
¡Cabrón! ¿Qué haces, joder?
¡Por meterte con nosotros, pedazo de mierda!
Cállate.
¡Suéltalo, cabrón!
¡Suelta a mi hermano, cerdo!
- ¡Basta, joder! - ¡Marito!
- ¡Suéltalo, joder! - ¡Suéltame, cabrón!
¡Suéltalo! No lo toques, cabrón.
¡Suéltalo, hijo de puta!
¡Suéltalo, maricón!
¡Lárgate, maricón! ¡Suéltame, cabrón!
¡Marito! ¿Estás bien?
¡Marito!
Más no, por favor.
Qué imbécil eres.
No se puede ser tan tonto.
Te has equivocado. Te invito a que vengas a cantar.
A mi pabellón.
Entras, saludas a todo el mundo.
Muy simpático.
Dices que has cantado para mucha gente.
¡Mucha gente! Más que aquí.
Y en lugares peores que este.
¡Hostias! ¿Peores que este?
No quería decir eso.
No, tío. Lo he dejado pasar. Lo sabes.
Lo he dejado pasar.
No. Basta. Por favor, otra vez no.
- Música. - Basta.
Eres salvaje de verdad
Basta.
El alcohol me está mareando
La fiesta terminó, la noche terminó
Piñata, se ha roto y terminó
¡No!
La fiesta terminó, la noche terminó
Piñata, se ha roto y terminó
Después brindamos juntos.
Y no me miras a los ojos.
Eso no está bien.
Cuando se brinda, hay que mirarse a los ojos.
- ¡Te he mirado! - No me has mirado.
- ¡Sapo, te he mirado! - ¡No!
Te has equivocado y lo he dejado pasar.
Música.
Eres salvaje de verdad
¡No!
El alcohol me está mareando
La fiesta terminó, la noche...
Después, dices...
...que conociste a un ratero de mierda en Corrientes...
...que era así como yo.
Como yo, ¿qué?
Así, grandote. Solo eso.
No.
Grandote, no. Has dicho...
...obeso. ¿No?
- Te ha llamado pesado. - ¡No digas eso, cabrón!
Has dicho grandote, capullo.
Solo he dicho que había conocido a gente pesada.
¡No!
Has dicho obeso.
- Obeso, no. - Sí.
- No. - Te has equivocado.
Me has faltado al respeto desde que llegaste.
Y eso no te lo voy a dejar pasar.
- No he dicho obeso. - Sí.
¿Te crees Tony, el Fantástico?
¿Dani, el Terremoto?
Eres un trozo de mierda.
Perdón, Sapo.
A partir de mañana, te pondrás en ese rincón
a cantar tus canciones.
Son bonitas. Divertidas.
Yo te enciendo, clic, y tú cantas.
Y te apago, clic,
y te callas.
Quitádmelo de delante.
Sacadlo. Ya.
- ¿Te encuentras mal? - ¿Tú qué crees, imbécil?
Trae agua. Del frigorífico.
Venga. Corre. Trae el agua.
Ya. Respira. Ya viene el agua.
Venga.
Despierta, Mario.
- Marito. - Marito, despierta.
Marito. Barny, llama a un médico. Venga.
- Ponedlo de costado. - Despierta, Mario.
Llama a un médico. Barny, cabrón.
- Ya voy. - ¡Traed un médico, estoy diciendo!
¡Tu puta madre!
Mario, despierta. Vamos.
Marito, despierta. ¡Llamad a un médico!
¡Llamad a la enfermería!
- ¡Cabrón! - ¡Un médico!
- ¡Hijo de puta, te voy a matar! - Lo van a dejar morir.
- Necesita ayuda. - ¡Un médico!
Marito. Venga. Despierta.
Despierta, Marito.
Marito.
¡Marito, reacciona! Venga, hijo de puta. Mario.
¡Cabrón!
¡Lo habéis matado!
Yo soy médico. Déjame.
Hazme sitio.
- Mario, despierta. - Escucha.
Mírame. Cuando yo te diga, le haces el boca a boca.
Le echas la frente para atrás, le tapas la nariz, abres y soplas.
Cuento hasta diez y soplas dos veces.
- Venga. Sí. - ¿Sí?
Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez. Ahora.
Dos veces. Otra más. Vamos.
¡Vamos!
Eso es. Venga.
Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez.
Marito, venga, tío. ¡Joder!
Venga. Ahora.
Otra vez. Rápido.
El portero.
Ya está, Marito.
Subtítulos: Dominique de Izaguirre
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