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Hay que volver y continuar el trabajo.
Falta muy poco,
pero necesito que seas mis ojos.
¿Cómo nadie descubrió este pasadizo en todo este tiempo?
Porque está en un sector casi inaccesible de la cárcel vieja.
Fue abriendo boquetes, siguiendo el ducto del desagüe.
Y como te dije, creo que ya casi llega al canal subterráneo.
De ahí se sale a las cámaras de las bocacalles.
Lo sé porque así me escapé de la cárcel de Podestá.
¿Vos cavaste todo esto solo?
Lo que pasa es que no confiaba en nadie, ¿viste?
Los pibes del patio son leales, pero a veces están tan sacados...
Pero César es distinto.
Sí, la verdad que sí. Hicimos bien en sumarlo.
Ahí está, ahí está.
Ahí está el explosivo. Ahí se nota que te hiciste mierda con eso, ¿no?
Entonces estamos cerca.
Escuchá. Escuchá.
Vas a ver que no estoy loco.
Sí. Escucho el agua, loco.
Ahí escucho el agua, loco.
Se escucha la libertad.
Qué pelotudo de mierda. Por apurar las cosas, estropeé todo.
Si hubiera estado con el pico, ya estaba afuera.
Bueno, tranquilizate.
Ahora nos vamos a tomar el tiempo de hacerlo bien, sin explosivos, sin nada,
y vas a ver que lo conseguimos.
¡Estamos arruinados! ¡Totalmente arruinados!
No, es un anciano que se murió cogiendo.
Pasa todos los días. ¿Leíste los diarios de la mañana?
Escuchá.
"Falleció el procurador penitenciario Ludueña.
"El legendario procurador penitenciario falleció anoche de un ataque cardíaco
"en la vivienda que compartía con su amada esposa.
"Según fuentes confiables, Ludueña leía a sus nietos un cuento,
"como todas las noches, cuando sintió un fuerte dolor en el pecho
"y se desvaneció sobre el piso del living".
-¡Pará de llorar, carajo! ¿Me escuchás? -Sí.
-Felicitame. -¿Por qué?
Hoy el gobernador me ha comunicado que soy el nuevo secretario de Seguridad.
Así que no lloremos, boluda, festejemos. ¡Vení para acá!
¡No lo puedo creer! ¡No lo puedo creer! ¡Sos un genio! ¡Sos un genio!
¿Qué pasó, loco? Tardaron mucho.
Pipita.
-Agarrame. -Muy lejos para volver al final.
Es como un ingeniero este tipo, boludo, muy lejos.
-¿Y? ¿Pero cómo la ves? -Se puede, se puede.
Hay que laburar mucho, pero se puede.
No les digan nada a los pibes de la sub 21.
Si no se corre la bola y se enteran todos.
Es lo que yo decía.
¿Y vos? Había un túnel ahí y no me dijiste nada, Pipita.
Bueno, señoritas, en la juega.
Las pantallas van a ir una en el comedor, otra en el área de la escalera,
otra va a ir en este pabellón de acá.
¿Ven que quedan aislados? Y cuando se aviven...
Venga, nene. ¿Es necesario que Bruce Lee esté acá con nosotros?
¿Qué tiene? No pasa nada con Sojita, está todo bien.
Ya es como parte de la familia.
Además, es altamente confiable.
Sobre todo porque no entiende una poronga.
¿O no, chino, que no entendés nada de esto?
Yo no creo que sea tan huevón.
Se debe dar cuenta de que estamos armando algo,
para las lacras esas del patio.
No te persigas. Además, es gauchito, mirá.
Soja, vení. Vení.
Vení, chino. Mirá cómo viene.
Acá. Ahí está.
Lo llama como a un perro.
Soja, sentate, Soja.
Vení.
Venga.
Vamos a concentrar y dejar de mariquear, ¿o qué?
Soja, traé otra birra. Botella. Esa trae. Vacía.
Trae una llena. Andá al depósito.
Va.
Mirá como va. ¿Ves?
Fría.
Menos mal que no somos claustrofóbicos.
¿Qué significa eso?
Miedo al encierro. ¿Está todo bien, che? ¿Quieren cambiar?
No, estamos bien así.
¿Qué vas a hacer, Pipita, si logramos salir?
Así ciego, ¿cómo te la vas a arreglar afuera?
¿Pensás que voy a andar chocando contra las paredes
hasta que me agarre la cana?
Tengo una mina.
¡Esa! Miralo vos al Pipita. Te anda la chota todavía, ¿no, viejo?
-La conocí acá, por carta. -¿Sí?
Sí, me está esperando. Vamos a ir al Paraguay.
-¿Ustedes conocen Paraguay? -Yo no.
-César. -¿Qué?
Dale, vení, cambiamos.
Tengo un hijo afuera. Tengo un hijo de seis años.
Mirá vos, che. No sabíamos nada.
-¿Y con quién está ahora? -Está ahí, con alguien.
Controlemos que en este pasillo no haya nadie.
-Listo. -Mantengamos estos accesos bloqueados.
Ya Marito está sumando guardias amigos. ¿Listo?
Espero que no nos perdamos los goles.
Muchachos, paren un cachito.
Tengo a Gladys que quiere decirles algo.
Pongo el altavoz.
-Hola, ¿cómo andan, muchachos? -Hola, Gladys.
-Un beso. -Gladys, ¿todo bien?
Escúchenme. Ya les conseguí todo.
Mañana les llegan las pantallas, los proyectores
y las sillas para que se sienten todos. De las de plástico.
Mandá vuvuzelas, Gladys.
Vos callate un poco, que después hacés cagadas, Diosito.
Las cajas están cerradas, como si fueran todos aparatos electrónicos, sin estrenar.
Ojo, miren bien.
Las cajas que con un tilde en fibrón rojo son para que las agarren ustedes.
Tilde rojo, no puede caer en manos de nadie más que de ustedes.
Ahí va la sorpresa para los villeritos del patio. ¿Entendido?
-Todo bien. -Sí.
No se manden ningún moco, la puta madre.
Me prometen que no va a quedar ni uno solo vivo.
Que van a vengar la muerte de mi hermano.
Está bien, gordita. Te lo prometemos.
Besito. Te quiero, gorda. Chau.
Amigos, les voy a pedir un minuto de atención, por favor.
Ya parezco un político.
No estaría en cana si fuera político, pero bueno.
Yo lo único que espero es que esto ayude a la convivencia acá adentro.
Para que nos embolemos lo menos posible.
Hicimos entrar estas pantallas.
Para que podamos ver el partido con los brazucas.
Pero se van a quedar acá.
¡Bravo!
Y es un regalo mío, de corazón, para todos nosotros, para todos ustedes,
para que lo disfrutemos siempre.
Porque se van a quedar acá.
Que viva la diferencia, que se caguen los villeros del patio,
que se conecten la antena en el orto si quieren ver la novela.
¡Argentina! ¡Argentina, carajo! ¡Argentina! ¡Argentina! ¡Argentina!
¿Todo bien? Che, te estaba buscando, ¿sabías?
-¿Para qué? -Te quiero hacer una preguntita.
Cayó uno de los tuyos acá a la cárcel, uno re picante.
Ya me hice amigo, sí. ¿Sabés cómo pelea?
No le entiendo nada, entonces quiero que vos me traduzcas. ¿Puede ser?
¿Y dónde está?
Vení que te lo busco.
Me encanta. ¡Qué colorido que es este menú!
-¡Colorido! -A ver qué tenemos.
Tenemos café, té, mate cocido... ¡Muy variado! Leche chocolatada...
¡Me encanta!
Bueno, le voy a pedir. ¿El mate cocido está rico?
-Sí. -¿Viene dulce o viene amargo?
-Viene muy dulce. -Muy dulce.
Bueno, entonces le voy a pedir un mate cocido y un pan con manteca. ¿Sí?
-Sí. -Bueno. Muchas gracias.
Ahí lo espero.
¿Qué me recomienda? ¿Este es el menú del día?
-El menú del día. -¿Sí?
Muy bien. Me encanta lo que me ha recomendado.
-¿Es la recomendación del día? -Sí. La recomendación.
¡Muy bien! Muestre la recomendación. Muestre el menú.
¡Qué loco!
Es como que se me había borrado la sensación de ser padre. ¿Viste?
Y desde que pasó lo que pasó con mi hermano...
Después Lucas quedó suelto y vos lo trajiste acá.
No me lo puedo sacar de la cabeza.
No me lo puedo sacar de la cabeza al pendejo.
-Lucas es un nene muy especial. -Y cuando era bebé, no sabés lo que era.
-¿Sí? -Una locura.
Yo soy el padre, ¿qué te voy a decir? Pero era un nene muy...
Pero después tuvo una vida de mierda.
Muy cagado a palos, ¿viste? No cagado... No golpeado.
Pero cagadas de la madre, cagadas mías. Una cosa que...
Por ahí pensé que le cambiaba la personalidad, que lo arruinaba, ¿viste?
Bueno, pero eso no pasó.
¿Viste que también te pasan cosas buenas?
Vos me pasás.
No, de verdad.
Tenerte a vos, para mí es...
¿Y? ¿Te tengo?
Si sabés que sí.
No, te estoy preguntando si te vendrías conmigo.
Vos preguntás muchas cosas.
¿Qué pasa?
No sé. Es todo demasiado apresurado.
Hablás como si salir de acá fuese tan fácil.
-Yo no digo que sea fácil. -Y, bueno.
Pero tengo un plan, yo sé cómo hacerlo.
Eso es lo que te estoy diciendo.
De verdad.
Consigo la guita de los Borges y me voy.
Ya sé cómo hacerlo. Estoy muy cerca.
¿Y para qué querés la plata?
¿Por qué no te vas y listo?
Me mataron a mi hermano con toda esta historia.
Perdí a mi familia, desaparecieron a mi hijo.
Yo me voy a cobrar algo de esto.
Es muy peligroso en lo que te estás metiendo.
¿Vos te das cuenta de que te pueden matar?
-Hola. -Hola.
-Hola. -¿Cómo va?
-Bien, todo bien. -Perdón, ¿molesto?
-No, estábamos... -Estábamos hablando del evento
que están organizando para el partido de Argentina.
Parece que la gente del patio quedó excluida y está molesta.
Hay lío, sí.
Mirá vos. Podríamos hablar de esto, Peña.
Dale, sí.
Vení, acompañame a la oficina. Vamos ahora.
-Andá. -Dale, dale.
¿Y? ¿Todo bien? ¿Se conocen del barrio?
Se llama Jun Sung.
Sí, igual, decile que acá ya es Soja.
Preguntale por qué está preso.
Bajó a cuatro enemigos.
Ah, la mierda. Bien ahí. ¿Enemigos de qué?
¿De la mafia china? ¿De supermercados? Quiero saber.
¿A qué se dedica? ¿Y por qué?
Contrabando.
-¿De merca? -No, de mujeres.
Este es pesuti de en serio.
Escuchame una cosa. Preguntale:
¿Qué pasa con un amigo mío del patio, que apenas lo vio...? Pastor se llama.
-¿Qué dice? -Dice que este tal Pastor
no es un preso común, cualquiera.
-¿No? -Es policía.
-¿Qué? -Es policía.
¿Cómo policía? Pregúntale bien.
Sí. Está muy seguro.
Dice que lo agarró un par de años atrás, que le pegó, que lo escupió
y simuló matarlo.
Y él nunca se olvida una cara que odia.
Decime, Peña, pero decime la verdad.
Recién cuando te encontré charlando con la licenciada Molinari,
¿de verdad estabas hablando de la transmisión del partido,
del patio, de la sub 21, etcétera?
Sí.
¿Sí?
Y decime. ¿No tenés cosas más importantes que hacer?
-¿No estamos todos perdiendo el tiempo? -Vos no.
Vos no, Palacios.
Decime, Miguelito Palacios.
¿Vos sabés dónde tiene la plata escondida Borges?
La plata que le pagó Lunati.
¿Estás nervioso?
¿Sabés dónde está esa plata?
¿Hace cuánto sabés quién soy yo?
Desde que rescataron a la hija de Lunati.
Borges creía que había un soplón.
Pero no hacía nada porque pensaba que era yo.
Y yo a vos te vengo siguiendo desde siempre.
Sigo siempre tus movimientos extraños.
Lunati te condenó sin antecedentes.
Es fácil la cuenta: dos más dos, cuatro.
¿Cuánta guita querés?
¿Cuánta guita quiero? No. Quiero toda esa guita.
Esa plata es para mí.
Me la tenés que dar porque, como te dije, es tu boleto de salida.
Pastor Peña muere. No existe más. Nunca existió.
Y vos me das esa plata a mí.
¿Y si te digo que no?
Si me decís que no, hago correr la batida
de que sos un yuta, hijo de puta, encubierto.
Elegí.
-Me estás molestando. -Pero estoy callada. No dije nada.
¿Quiénes son esos?
Esta es Ema embarazada.
Este es papá y este soy yo.
¿Me vas a decir qué pasa?
Antín ya sabe quién soy.
-¿Cómo que sabe quién sos? -Y, se enteró.
Ató cabos. No es boludo.
Y la cobertura que me hicieron es para unos días nomás.
Es un cuento que se acaba muy rápido.
¿Y qué quiere?
Que le robe el botín a Borges y se lo dé a él.
Y si no, le bate a los presos que soy policía.
Tranquila. Pero tranquila, tranquila.
Yo lo voy a solucionar.
Voy a ver cómo hago.
Entro a lo de los Borges, veo cómo hago para conseguir la guita.
Yo te lo pido por favor.
Te pido por favor que te olvides de lo de la plata.
Yo te puedo esperar. En serio.
-Podés contarle todo a la justicia. -No puedo.
Escuchame. Puedo pedir la tenencia de Lucas.
Te podemos venir a visitar. Te puedo esperar.
Sería la oportunidad de empezar de nuevo.
¿De nuevo dónde, Ema? ¿Acá? ¿Acá adentro?
¿Sabés lo que me hacen si saben que soy policía?
No duro ni diez minutos. Me tengo que ir ahora.
Pero no llores, no llores.
Lo vamos a solucionar. Tenemos que confiar, es lo único que nos queda.
Va a salir bien.
Y si no, me tenés que prometer que te vas a quedar con Lucas.
Que lo vas a cuidar.
Vos me prometés eso, ¿sí?
Dios, dice el colombiano...
¿Qué hacés, la concha de tu hermana?
¡No me toques! ¿Oíste?
¡Atrás! ¡Quieto!
-¡Respondé, la concha de tu madre! -¿Qué te pasa, boludo?
Vamos, sigan con lo suyo. Atrás.
Esto que les estoy pidiendo no es por mí.
Se los estoy pidiendo por todos.
Si ustedes saben cómo convivíamos acá.
Ese patio era un patio de verdad.
Ahora es tierra de nadie.
Arrasada por estos negros de mierda de la sub 21 que rompen todo.
Ustedes saben cuál es la diferencia
entre un preso que tiene códigos y uno que no los tiene.
Si dejamos a la sub 21, estamos en peligro nosotros, ustedes...
Un día van a llegar ustedes acá y esto va a estar copado
por estos negros de mierda, como con las cucarachas.
Piensen en Rico.
Ese muchacho merece justicia.
Además, piensen que el próximo puede ser uno de ustedes.
¿Me bancan un cachito? Ya vengo.
¿Qué hacés, pendejo? Dejá de romperme las cosas.
-¡Soltame! -¡La puta que te parió!
Pará con los berrinches, que estoy arreglando las cosas para esta noche.
¡Me hacés quedar como un pelotudo!
Después voy a volver. Quiero saber qué mierda te pasa.
¿Y?
Es riesgoso. Porque Capece es un problema.
Pero, ¿si no lo hacemos ahora?
Aprovechamos que Antín está con una pata afuera.
-¿Qué? ¿Lo rajaron? -No. Al revés. Se va para arriba.
Lo nombraron secretario de Seguridad.
Miralo al sorete.
Bueno, ¿qué tendríamos que hacer?
Dejarme hacer.
Liberame los pasillos, el acceso al primer piso.
Hagan la vista gorda.
Qué se yo.
Pasame el cortafierro. ¿Lo tenés?
Acá tengo la masa, tomá.
-Cuidado, boludo. -Iluminame.
Ahí está, loco.
-Estoy sintiendo una brisa. -Sí.
Una corriente de aire.
Hay luz ahí. Estamos cerca, loco.
Yo sabía, yo sabía.
Creo que para la noche o para la madrugada estamos afuera.
¡Vamos!
Me tengo que ir, loco. Me están buscando.
Vengan. Yo creo que está por acá, el hijo de puta de Pastor.
Pastor. Andá a saber cómo se llama.
Pregunta si vos dejarías que él lo mate primero.
Es una cuestión de honor, ¿viste?
Primero lo vamos a encarar, a ver qué dice.
Después vemos si lo mata Soja o entre los tres.
Te toca esconderte a vos, dale.
Uno, dos, tres, cuatro, cinco,
seis, siete, ocho, nueve, diez.
¡Te encontré!
Tranquilo, vení.
Perdoname, pero es como ustedes dicen. Cuestión de honor.
¿Entendés?
No puedo permitir que cualquier boludo sepa
que me cagó mi amigo, mi mejor amigo.
¿Entendés?
No quiero que sepa ni Marito, ni nadie.
Yo no voy a decir nada. Vos sabés que soy de confianza.
Sí, contigo está todo bien.
Sí, nos conocemos hace años.
¿Lo llevás? Hay que esconderlo.
-Che, loco. Quedó bien esto. Joya. -Espectacular, loco.
Si gana Argentina, pinta escabio toda la noche.
¡Esa! Va a ganar Argentina, papá.
-Tirá a la mierda eso, Susto. -¡Pará! Lo estoy guardando, boludo.
Para la transitoria.
-¿Tu vieja sabe ya? -No, le voy a caer ahí. De sorpresa.
Qué culo tenés vos.
¿Qué culo?
Estoy tranquilo, amigo. Estoy bien.
¿Qué mierda hace César todo el tiempo en la cárcel vieja con Pipita y Pastor?
¿Qué? ¿Sos rati vos?
Pará, Pedro, calmate. Fue una pregunta nomás, loco.
¡Si querés saber algo, preguntale a César!
-¿Qué le pasa? -¿O no, Susto?
Sí, preguntale.
Requisa, vamos, todos afuera. Dale, carajo, movete.
Pará, la concha de tu madre.
Movete, tomátela.
Dale, caminá. ¡Dale!
-Pará. -Andá a la fila. Dale, movete.
-Dale. -Pará, mulo.
Movete.
¿Dónde estaban ustedes?
Fumando porro.
¿Y vos todavía no sabés que acá no se puede fumar porro?
No sabía que esto era una iglesia maya.
¿Ya agarraste lo que querías? Tomátelas. No me jodas.
Vamos.
Títere de Borges.
Mirá quien está acá.
Tranquilo. ¿Qué te pasa? ¿Tenés cola de paja?
Está todo bien, loco. ¿Qué te pasa a vos?
¿Estás enojado conmigo?
Si te pensaste que te cambié por el chino, flasheaste cualquiera.
Yo te prefiero a vos.
-Che, ¿vas a ver el partido? -Sí, supongo que sí.
-¿Con tus amigotes, en el patio? -Sí.
¿Sí? ¿Vas a llevar a tu novia, la licenciada?
-No lo pensé todavía. -Yo que vos no la llevo.
La van a querer violar hasta por las orejas.
-Gracias por el consejo. -Pará.
-Escuchame una cosa.
-¿Qué?
Te extraño, loco.
Tenemos que volver a lo que éramos antes, amigos.
-Bueno. -Pero sin beso.
Vamos, Peña.
Pará. Tratalo con cuidado. Mirá que es mi mejor amigo.
Tú eres mi amigo fiel
Tú eres mi amigo fiel
Escuchame. ¿Qué carajo te pasa que me hiciste todo ese quilombo?
Nada, estaba con un ataque de nervios. Pero ya se me fue.
¿Qué hora es? Quiero que llegue la noche para prender fuego todo.
-Falta poco. No te sarpes. -No.
Mirá.
Sala de visitas. Siempre viene la mujer de Borges.
Nunca falta.
Y siempre se repite esta secuencia, mirá.
Ves, primero franelean, se acarician las manos, se miran un poco, hablan.
Y él después hurga, saca algo de entre las ropas, un paquetito.
Se lo pone en la mano a ella.
Lo que me llama la atención de ella es la carita.
Cada vez que agarre el paquete se pone feliz.
Hace clink, caja con los ojitos.
Y se lo encanuta.
Y después, mirá.
El pabellón.
El pabellón de Borges.
Siempre que viene la mujer, antes de ir a la sala de visitas,
cada vez que viene la mujer a visitarlo,
él, en el pabellón, hace salir a todo el mundo.
Y se queda solo.
Cuatro o cinco minutos.
Después sale al pasillo y va a la sala de visitas.
Por el pasillo, siempre se va acomodando la japi.
Como si estuviera arreglando los dados por el bolsillo.
Pero no se está acomodando.
Está tanteando para ver si tiene el paquetito.
El paquetito que después le va a dar a la mujer.
¿Entendiste cómo es la secuencia?
Más o menos.
¿No te das cuenta cómo es?
Tiene la guita en el pabellón.
Tiene la guita guardada él.
Parecería loco que alguien guarde la guita en una cárcel.
¿Pero dónde la va a poner? La tiene con él y ahí no se la va a robar nadie.
Tiene la guita en el pabellón.
-Hola. -Hola, Ema.
¿Cómo están?
Bien.
-¿Se divirtieron? -Sí.
-¿Y vos en el trabajo? -Más o menos.
-¿Alguna novedad? -No, nada. ¿Vos?
No.
Acá los tenemos en línea recta.
Estas casillas van a arder como pasto seco.
Qué asco que me da esta gente.
Les vamos a hacer un favor, con la vida de mierda que tienen.
Ahora sí, guacho.
Quedó re piola la antena, amigo.
Yo tenía una igual en casa, ¿sabés? HD agarra.
-Más te vale, niño. Si no, sos pollo. -Aguantá, César.
¿Qué miran, putos?
-¿Lo están pasando bien? -Sí, ¿vos?
¡Espectacular! Tenemos una pantalla HD para ver el partido.
¿Por qué no vas a ver la novela, puto?
¿Para qué? Si acá tengo Animal Planet, gratis, en vivo. Es más divertido.
-Qué ganas de jodernos al pedo. -No sé si tan al pedo.
No sé qué hacen ahí.
Cómo los prendería fuego ahora a estos hijos de puta.
Tranquilo. Déjalos que sigan chupando alcohol.
Así se prenden más rapidito.
Presten atención.
James y yo vamos a ir con nuestra gente por los laterales, rociando todo.
A seña mía, empiezan ustedes con las botellitas.
Espere, ¿usted va a bajar conmigo?
Los quiero carnear yo en vivo.
El Cesarito no me lo toquen. De ese me voy a encargar yo.
Brasil, decime qué se siente Tener en casa a tu papá
¡Buena, carajo! ¡San Onofre del orto! ¡Yo sabía! Hoy estamos afuera.
-¡Hay una reja! -¿Qué reja?
¡Hay una reja, la puta madre que los parió!
-¡Hay una reja! -¿Qué reja, boludo?
¿Qué reja? ¿Dónde? ¿Qué reja, boludo?
¡La puta madre que lo parió!
Esto nos va a llevar como una semana cortarlo, viejo.
Yo no me puedo quedar ese tiempo.
Pero la puta madre que lo parió, carajo.
¡La puta que lo parió!
César.
César.
¿Qué hacés acá?
Acá, esperando.
Para escaparme con vos.
¿O pensabas cortarte solo?
Igual lo entiendo. Debe estar la brigada esperándote, ¿no?
Pipita querido.
De vos lo entiendo porque sos ciego.
Pero a mí me la hizo comer doblada este.
Lo que pasa es que lleva la marca de la gorra.
Es rati.
Bigote.
¿O preferís que te llame Miguel?
¡Vamos, muchachos! Que está el himno. De pie.
Vamos, vamos.
Oíd mortales el grito sagrado
Libertad, libertad, libertad
Oíd el ruido de rotas cadenas
Ved en trono a la noble igualdad
Ya su trono dignísimo abrieron
Las Provincias Unidas del Sud
Y los libres del mundo responden
"Al gran pueblo argentino, salud"
"Al gran pueblo argentino, salud"
Y los libres del mundo responden
"Al gran pueblo argentino, salud"
¡Vamos, Messi! ¡Vamos puto!
¡Argentina! ¡Argentina!
¡Argentina! ¡Argentina!
¡Argentina! ¡Argentina!
Estás alucinando cualquiera, hermano.
¿Te creés que soy yuta? ¿Estás loco?
No estoy alucinando nada. Sos rati, hijo de puta.
-Boludo, pará. -Me cayeron todas las fichas juntas.
-Bajá eso, bajá eso. -Pará, pibe, podés lastimar a alguien.
-Esa es la idea, viejo. -¿De qué hablás?
Infiltrado, bocón.
¡Pará! Si soy yuta, ¿qué carajo estoy haciendo yo un boquete?
¡Callate, la concha de tu madre!
-¿Estás seguro de lo que decís? -Sí, segurísimo.
Es rati. La concha de tu madre, tenía razón Marito. ¡No le hice caso!
Pará, se te va a escapar un tiro.
Mario, ¿puedo hablar un segundo con vos?
-¿Justo ahora tiene que ser? -Sí.
¿Qué pasó?
Mirá, disculpame, pero yo me salgo, ¿sabés?
Yo no puedo hacer esto.
Yo pensé que era darles una paliza, para que no jodieran más, pero esto es...
¿Te cagaste todo?
No. En el patio hay gente... Hay amigos, gente que me cae bien.
Los amigos están acá adentro, Triste.
Nosotros somos tu familia. Yo soy tu familia, Triste.
Sí, pero...
Yo te voy a ser leal, como siempre, ¿viste?
-De mi boca no va a salir una palabra. -Más te vale.
Está bien.
Andá con la gilada a ver el partidito.
Pero antes, dejá los pantalones acá.
Los pantalones. Sacate los pantalones, dale.
Sacate los pantalones, dejalos acá.
Chau.
Puto.
-Uno más que se baja de la vuelta. -¿Por qué uno más?
Oíme, pelotudo, ¿dónde mierda estás?
Acá estamos trabajando para hacer el laburo esta noche,
y el único que falta sos vos.
¿Siempre tenés que ser vos el que da la nota, Diosito?
La re puta madre que te parió. Te quiero acá, ya. Ahora te quiero acá.
Si yo fuera policía, ¿qué hago haciendo un boquete para escaparme?
-¡Callate, la concha de tu madre! -¡Pará!
-¡Callate! ¡Callate! -¿Estás seguro de lo que decís, pibe?
Viejo, cuando este entró, todos decían que era raro, pero yo le creí.
Yo le hice caso.
Te di todo, hijo de puta. Te hice mi mejor amigo.
¡Vos buchoneaste de la fuga! Por eso pusieron la reja.
Esa reja estaba puesta hace 200 años, viejo pelotudo.
Escuchame... ¡Pará!
¿Para qué mierda viniste a San Onofre? ¿Quién te mandó?
-Yo soy un preso como vos. -¿Quién te mandó? Hablá puto.
Antín te mintió, boludo. ¿Sabés cómo es la cosa?
Antín sabe que tu hermano cobró una guita de Lunati.
Y me quiso obligar a que se la afane para dársela a él.
Me amenazó con que si no, le batía a todos que yo era rati.
¿Entonces es verdad que te llamás Pastor?
-Sí. -¿Es chamuyo de Antín?
Es chamuyo de Antín.
Porque no fue Antín el que me lo dijo.
El chino me lo dijo, que no se olvidó más de tu cara
cuando le gatillaste en la cabeza.
Dice que lo mandaste preso. ¿Es verdad?
No sé ni quién es. ¿Le creés más a un chino de mierda?
Sí, le creo más a un chino. ¡La concha de tu madre!
-¡Pará! -¡Te voy a agarrar por el tuje!
-¡Chupapijas! -¡Esperá! ¿Le creés más a un chino?
¿Te tengo que coger para que me hagas caso?
¿La sentís? ¿Te tengo que coger para que entres en razón?
¡La concha de tu madre! ¡Contestame!
¡Contestame, puto!
-Capece, ¿me copiás? -Sí, jefe.
Fijate si en el pabellón de Borges hay alguien.
Ok.
No hay nadie. Están todos en el comedor mirando el partido.
Ok, gracias.
¿Qué carajo pasa acá?
Vos al cuarto de monitoreo, cortá todas las cámaras.
Domínguez, abrí los accesos del patio.
Pará, boludo. Pará un toque, dejame hablar.
-Hablemos un toque. -¿Qué querés?
Te quiero mirar a los ojos.
¿Te puedo mirar a los ojos? Boludo, escuchá.
Yo soy tu amigo, Dios. Tranquilizate un toque, boludo.
Yo te quiero a vos. Yo te quiero a vos, hermano.
Vos sos mi amigo, me salvaste la vida acá. Si no te tenía acá adentro, yo me moría.
Nosotros nos vamos a poder escapar juntos. ¿Entendés lo que te digo?
Dale, boludo. Yo te quiero.
Tengo el camino hecho.
Hacemos mierda la reja esa, y nos vamos afuera.
Sos mi amigo, boludo.
¿Qué te pasa?
Te quiero boludo, vos sos mi amigo posta.
Vos no me querés a mí.
¡Vos tenés a tu putita! Tenés a la Molinari, la concha de tu madre.
¿Qué putita? No tengo a nadie, boludo. No tengo a nadie, no soy nadie.
Yo soy Pastor, boludo. Tranquilizate.
Dale, Dios. Boludo.
Mirá.
-¿De dónde sacaste esto? -Tengo gente trabajando afuera.
Tengo un amigo, que si no me decís quién sos, le entra.
El violín le dicen.
El violín.
En este momento ella está comiendo una pizza con el pibito ese.
Así que cuando se descuide,
¡pum!, le entra mi amigo.
-¿De qué material es el Key Box? -De botellas.
-¿De botellas? -De botellas que van unidas con...
-Con cinta. -¿Y después se salen los brazos o...?
Hola.
¿Están en tu departamento comiendo pizza?
No te entiendo.
Hay un tipo afuera que mandó Diosito, laburando para él. Me descubrieron.
Rajen de ahí. ¿Tenés a dónde ir?
El color rojo...
-¿Qué pasó? -Llamá al 911.
Ya. ¿Escuchaste?
¿Hola?
¿Hola, Pastor? ¿Hola?
Dale, Masche. Dale, bajala, papá.
A los pies, loco.
Ahí va, muchachos, tranquilos.
¡Vamos, Messi! ¡Vamos, papá!
Dale, dale.
¡Vamos, papá!
¡Gol!
¡Argentina! ¡Argentina!
¡Argentina! ¡Argentina!
¡Brasilero puto!
¡Vamos Argentina, la puta que lo parió! ¡Vamos Argentina, la puta que lo parió!
Me caías bien.
Negro, que no sufra. Cocinalo. Rápido.
¡Se prende fuego la villa, muchachos!
¡Se prende fuego! ¡Se prende fuego!
Abrime.
¿Dónde mierda se metió Capece?
-Hace rato que no lo veo. -Cerrá.
Abrime acá rápido.
Dale que hay una batida que acá entraron drogas, la puta madre.
Que no entre nadie. Quedate acá. Cerrá. No le abrís a nadie.
¡Fuego! ¡Fuego!
La concha de tu madre.
¡Se prende fuego! ¡Se prende fuego, loco!
Antín, ¿me escucha?
-¿Qué pasa, Otero? -Tenemos un incendio en el patio.
¿Qué querés? ¿Que lo vaya a apagar yo?
Llamá a emergencias. Llamá a los bomberos.
Ya me comuniqué.
Abrime.
Vámonos. Vamos que se está quemando todo, marica.
Tienes el pirobo.
Vamos, que se prende fuego todo.
Dale, gato.
Cerrá la puerta.
Cerrá la puerta.
¡Hijo de puta!
¡Que se quemen, gonorreas!
Mario, es Dios. ¡Es Dios, Mario!
¿Qué hacías ahí? ¿Qué carajo hacías ahí?
Pendejo, hijo de puta.
Decime que estás bien.
Estás bien...
¡Boludo!
¿Qué hacías ahí?
¡Enfermero! ¡Enfermero!
¡Hijo de puta! ¡Enfermero!
-Ayudalo. -Ayúdelo, huevón.
Salvámelo. Salvámelo.
¡Salvámelo!
Ayúdalo, mal parido.
¡Llévelo!
¡Sálvenlo!
-Ya está, Mario.
-¡Salvámelo!
-Ya está, Mario. -Soltame, salí de acá.
-¡Ema! -¿Qué pasó?
Dicen que hay muchos muertos. Antín no me contesta.
Lo llamo y no me contesta.
No sé, para mí que entró a ayudar.
-¿Sabés algo de Peña? -No.
-¿Hay alguna lista? -Hay, creo, un listado para la familia.
Ema, cuidado.
-Amaya, ¿hay un listado de muertos? -Todavía no hay lista oficial de muertos.
-Estos son los heridos derivados... -Permiso.
Vayan, vaya, vayan.
Zafé, ¿no? El barba va a tener que esperar.
No, no estaba. No era mi horario de trabajo.
Apenas me enteré, fui para allá.
Había una guerra entre dos bandos.
El clima era muy tenso y se notaba que iba a haber algún problema.
A Pastor Peña sí, lo conocía. Era un interno del penal.
Me entrevistaba con él, como con cualquier otro.
No, no había nada de su expediente que me llamara la atención.
Muchos internos no tienen familia o su expediente no dice mucho.
Es algo común.
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