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Mirá como se lo lastra, qué sanguinario, hijo de puta.
¿Viste el Andy?
¿Qué Andy?
Tu sobrino, boludo. El hijo más chico de Osvaldo.
Ah, sí.
Tiene cinco o seis años, y parece que la madre
lo está criando como putito porque no quiere que salga
atorrante como Osvaldo.
¿Y qué le va a salir como el viejo?
¿Si hace cuánto que está en la cárcel el Osvaldo?
Y, qué se yo. Bueno, me contaba la Gladys
que parece que el pendejo es un atorrante.
Le gustan todos estos programas con animales
que se morfan a los animales y eso.
A mí me dan impresión estas cosas.
No, a él le encantan.
Y él, cuando la madre se descuida, cambia de canal
y se pone a mirar estas cosas.
¡Qué pendejo hijo de puta!
Escuchame...
Lo voy a reemplazar a Pastor en el patio.
Sí, yo sabía que esto iba a pasar. Claro, como lo propuse yo
y es mi amigo, y no es amigo de Yame...
No pasa por ahí, boludo, no te enganchés.
A Pastor no le interesa el patio, no le interesan las ventas,
no quiere crecer acá adentro. ¿No te das cuenta de eso vos?
Se armó quilombo por los pendejos de mierda,
por la transa que armaron, y ya está, ya se solucionó.
¡No me gusta Pastor! ¡A ver si te queda claro!
No me gustan sus humos.
No confio en él.
Y porque no lo conocés, por eso no confiás en él.
Porque no querés conocerlo tampoco.
¿Qué tengo que ir yo a él? ¿A sobarle el lomo?
Es él el que tiene que venir y presentarse, darse a conocer.
Está bien, Marito, está bien.
¿Por qué no te buscás otro Morcilla mejor?
Si eso es lo que vos necesitás. Un peón de campo que te sobe el culo.
Pudiste haberte escapado y no lo hiciste.
Volviste, cumpliste con tu palabra.
Y yo soy tan hijo de puta
que cuando alguien me cumple con la palabra,
digo: "este me quiere cagar. Algo se trae entre manos".
Emma, vení. Vení. ¿Te estás yendo?
Sí, sí. Ya suficiente por hoy.
-Vení te quiero preguntar algo. -¿Qué pasó?
Decime. Según tu vasta experiencia en la vida carcelaria,
¿no es verdad que cuando un preso sale de un presidio
quiere escaparse y no quiere volver nunca más?
En la mayoría de los casos. Pero algunos tienen miedo en salir.
¿Viste? ¿Estás bien vos?
Sí. Todo bien. Bueno, nos vemos.
¿Cómo va, Triste? Hacelo laburar. No te vas a herniar, nene.
Che, ¿viste la cara de la licenciada? Estaba mal, ¿viste?
Si es verdad lo que dice mi hermano y ahora empieza con los síntomas,
con las náuseas, los vómitos, la cagadera.
-¿Vos sos pelotudo? -¿Qué?
No tienen cagadera las embarazadas.
¿No entendés nada de minas? ¿Nunca estuviste con una mina?
¿Por qué te pensás que me dicen el Triste?
Disculpá, ¿no viste a la licenciada Molinari?
-Se fue. -Se fue...
Demasiada gente para vos Pastor.
¿Qué te da Pastor que lo defendés tanto?
¿Te garcha? ¿Te lo garchás vos a él? ¿Cuál es?
¡Andate a la mierda!
Yo no te estoy diciendo que no le des más bola.
Escuchame... ¡Escuchame, te dije mil veces
que no me dejés con la palabra en la boca,
y la re puta madre que te parió!
¡Es la misma puta que te parió a vos!
-Pendejo de mierda. -¿Qué pasa acá?
¿Qué pasa? ¿Hay rebelión en la granja?
Si viniste a pelear, no es buen día.
¿Querés pelear?
No, vengo en son de paz, Mario.
Llegaste justo entonces, vení. Sentate.
Me trajeron un salame de Tandil.
¿Sabés lo que es?
Dale, Pity, metele ritmo a la cosa, loco.
Vamos a estar todo el día acá lavando.
¿Podés parar de salpicarme? ¿Dónde te pensás que estás?
¿No ves que estoy acá parado?
La concha de su madre, esta agua de mierda.
Me está haciendo perder el pelo.
Cada vez sale más ácida. No sé qué pasa.
Los pelos de los putos tapan los caños.
No, ese es Sandro.
¿Por qué no pedís la transitoria por recuperación capilar?
Sería buenísima, boludo.
Dale Pity, ¿cuánto tiempo vas a estar ahí parado?
Es la última vez que lo hago.
¡Pará de tirar mis cosas!
¿Se te perdió algo, P.D.?
-¿Me hablás a mí? -Sí.
Cosa mía si se me perdió algo.
¿Por qué no me decís qué se te perdió así te puedo ayudar?
-¿Ah, sí? -Sí, pedazo de...
¡Pará, pará! ¡Pastor! ¿Qué hacés? ¿Sos loco?
A ver si te la bancás solo, cagón de mierda.
¿Qué te pasa? Este es amigo.
-¿Amigo de quién? -Nuestro, de la banda.
-Concha de tu madre. -Dale, tomatelá.
-Ya te conozco la jeta. -Salí, Pastor.
Pará, pará. ¿Qué hacés? ¿Qué hacés? Calmate.
¿Qué te pasa?
¿Y vos qué mirás con esa cara?
Entonces bajaste a los infiernos, ¿no?
¡Estoy en el infierno, Mario!
No tengo casa, mi mujer no me da pelota,
no me deja entrar,
duermo en la oficina, todo contracturado, torcido, en un sillón,
estoy hecho mierda.
Pero si esta visita no es como la ronda de los guardias del zoológico,
¿a qué carajo viniste?
Estaba al pedo y quería agradecerte
que me reconectaste los monitores y todo eso. Estuviste bien ahí.
Correspondía.
Sí, porque vos los desenchufaste. Rompe, paga.
Lo desenchufa, lo enchufa.
En agradecimiento, te invito a cenar hoy, si querés.
¿A tu oficina?
No, a Puerto Madero, pelotudo. ¿A dónde querés?
No podemos ir a Puerto Madero, porque tenemos un inconveniente.
¿Cuál?
Ah, ya me acordé. Que estás preso, boludo.
Vos también estás preso, Antín.
Sí, pero yo salgo cuando se me cantan las pelotas.
¿Vos me estás invitando a tu despacho porque me querés pegar de nuevo?
¿O me estás invitando a tu despacho para que yo te pegue de nuevo?
¿Qué vas a pegar vos? Un moco en la cara me podés pegar.
No, me encanta, cuando estoy encabronado con un amigo,
me gusta cagarme bien a trompadas, sacarme la leche.
Mirá vos.
Borrón y cuenta nueva, Mario. Está todo bien.
Me parece bien. Amigos de nuevo.
-¿Sushi? -¡No! ¡No!
No, el pescado crudo es de puto.
Los otros días trajeron sushi,
casi me meto los palitos en el culo. No, dejame de joder.
Claro, verduritas de mierda. Si querés quedar bien,
un bife de zochori y sos un campeón.
Bueno, dale, un bife de zochori.
El vino lo pongo yo.
Tengo un malbec de una luca y media. Que cuando lo probés,
vas a tener orgasmos múltiples.
No, te agardezco. Orgasmos múltiples al lado tuyo
no es agradable. Dejate de joder.
A propósito de orgasmos múltiples,
el otro día, cuando hicimos la requisa
y te secuestramos varias cosas, los muchachos detectaron,
entre tus pertenencias, un celular.
Eso es violación de la intimidad.
No, no. Estuvieron haciendo una revisación técnica.
Y hete aquí, que encontraron cosas muy interesantes.
¿Qué encontraron?
Tetas, culos, conchas, clítoris.
¡Qué hijos de puta! Se estuvieron pajeando
con la foto de mi mujer.
No. Ni nos estuvimos pajeando, ni es tu mujer, no te hagas el pelotudo.
¿Qué carajo sabés? Si no tiene la cara. -Se le ven las tetas,
y esas no son las de tu mujer.
Esta mina está más buena, tu mujer es un bagre.
Y esta turra, además, es de acá.
Te estás cogiendo una mina de acá, de las nuestras.
Porque en una de las fotos se ve el fondo, y se ve la sala de vestuarios.
No sé de qué me hablás. Te digo que es mi mujer.
Si vos no crees, es problema tuyo. -Te hacés el caballero.
¿Me violan el teléfono y tengo que dar explicaciones?
Dejame de romper las pelotas.
Querés proteger a la trolita, pero no va a funcionar,
porque papá la va a encontrar.
Vos sabés bien, gordo, que cuando yo busco algo, lo encuentro.
-¿Listo? -¿La cena sigue en pie?
La cena sigue en pie. A las ocho te mando la limusina.
La roja mandá, pelotudo.
-Clínica Arias, buenas noches. -Buenas noches.
Necesitaba averiguar por una paciente, Elida Garibaldi.
El horario de atención es de 10 a 18.
¿Quién le habla?
Yo soy una vecina. Me enteré todo el tema de lo de su hijo,
y quería saber cómo estaba.
¿Cuál me dijiste que era tu nombre?
¿Y ella cómo está de su enfermedad?
Mirá, dejame tu teléfono, por favor, y un oficial se va a comunicar con vos.
Yo no te puedo dar más información.
Sí, le paso mi teléfono. Es cuatro...
¿Hola?
¿Quién es?
-Soy yo. -¿Qué querés, Gastón?
Tengo llaves, ¿abro?
No, no quiero que abras, quiero que te vayas.
Emma, abrime. Necesito hablar con vos y te doy las llaves.
No quiero, Gastón. Quiero que te vayas, me iba a acostar.
-Emma, te pido por favor, abrí. -¡Basta!
¡Me quedo mal! ¡Abrí!
¿Qué importa que te quedes mal? ¡Andate!
¡Abrí la puerta! ¡Te tiro la puerta abajo!
¡Abrí la puerta!
-¿Qué te pasa, nene? ¿Estás loco? -¿Con quién estás?
No estoy con nadie. ¿Qué te pasa?
-¿Qué querés? -Saber cómo estás.
-¿Cómo estás? -¿Me das las llaves?
-¿Cómo estás? -¿Vos qué pensás?
¿Por lo de hoy?
Emma, lo de hoy fue una tontería.
No le tenés que dar más importancia de lo que tiene.
Es una estupidez.
-¿Una estupidez? -Me equivoqué. Sí.
-Una pavada. -Sí.
-¿Me das las llaves de mi casa? -De bronca.
-¿De bronca? -Sí.
La verdad, me gustaría darte una explicación.
Pero no la tengo.
Estoy estresado, Emma. Estoy...
Tengo mil quilombos, la auditoría es mucha responsabilidad.
No me importa nada de lo que me expliques.
Quiero que termines la auditoría y te vayas.
Eso. Que te vayas a coger a tus compañeros.
-¿Por qué decís eso? -¡Quiero que te vayas!
¡No me jodas más! ¡Basta! -¡Pero te amo! ¡Te extraño!
-¡Sos un cara dura! -¿Por qué decís eso?
-Me das asco. -¿Qué decís?
Quiero que te vayas. Andate por favor.
Basta. Andate. Hablamos otro día.
¿Arreglaron con el grandote?
Sí, todo bien.
Le pagamos con especias, para que se polvoreen las narices
unos días, todo bien.
¿Pero le dieron paliza y postre, o paliza solo?
No, con postrecito y todo. Lo hicieron señorita.
Lo que sí, es que andan medio cagados en las patas.
El grandote Arévalo, todo bien.
Pero el Gusano es un huevón.
En el forcejeo perdió una medallita y tiene las iniciales de los nombres.
Tal vez el pendejo se lo dejó de souvenir.
Mi primera empomada.
Hay que estar en la jugada, con los dos manes.
No sabemos qué van a hacer.
No van a hacer nada.
No. Van a saber comportarse.
Cuando vos le pegás una piña al de arriba,
el de abajo la siente el doble. No son boludos.
Cuando vos entrabas acá, hace muchos años,
te rompían el orto.
Era la bienvenida.
Si no tenías banca, te culeaban.
Y si eras lindo, no llegabas al pabellón virgen.
Te empomaban los guardias.
A usted no le hicieron eso, ¿o sí?
¿Qué tengo cara de culo roto yo? Gil.
Pero usted no está virgen por lo machote, sino por lo feo.
Vos tenés un espejo de madera, ¿no? Mirá el bonito.
De todas maneras, por unos días estemos atentos. Andemos en grupo.
Con guardias amigos.
¿Me escuchaste vos? Cabeza de termo.
-Che, Mario. Te busca tu jermu. -Ahora voy.
Muchachos, ¿me dejan un cacho solo? Tengo que hacer un llamado.
¡Qué hijo de puta que sos!
Vos también, dale.
Haceme el aguante. Quedate de campana.
No quiero que me espíen.
Dale.
¿Perdón, señora?
¿Señora?
-¿Sí? -¿A quién busca?
A mi abuela. Habitación 17.
-¿Nombre? -Sara.
Un segundito.
Sara. Sí, al fondo del pasillo, la puerta de la izquierda.
-Gracias. -No. Por favor.
Sigan, sigan. Yo me encargo de los familiares.
Perdón. ¿Usted es familiar?
¿Usted es familiar del señor Héctor?
¿Héctor? No. No, nada que ver.
-¿Y a quién busca? -A Elida.
¿A Elida? A ver, sígame. Sígame.
Acá está.
¿Elida?
Elida, tenés visita.
Elida. Soy Emma, tu nuera.
Yo recién vengo del comedor. Está todo tranquilo allá.
No se sabe nada todavía.
Guacho, ¿qué pasa? ¿Qué pasa, loco?
¿Qué guacho, gil? Guacho tenés en la panza. ¿Qué onda?
Pará, más respeto. ¿Qué están de festejo? ¿Qué pasó?
Estamos preparando una sorpresita para Borges.
¿Qué hicieron? ¿Qué moco se mandaron ahora?
-Ya te vas a enterar. -Está bien.
¿Vos qué onda? ¿Qué haces con eso?
¿Qué hago con esto? Me voy. Me voy a la mierda.
Me voy. Pedí el traslado. Me voy a General Pinto.
¿Por qué?
Para estar más cerca de la familia.
Acá, San Onofre, les queda para el orto.
Allá me pueden ir a ver más cerca.
-Te vamos a extrañar, loco. ¿no? -Te vamos a extrañar, loco.
Yo no.
¡Qué amigazo que sos! Tomatelá, gil.
Cuidensé guachos. No se manden cagadas, loco.
Pónganse las pilas.
Y no ocupen la covacha.
Va a venir alguien. Hicimos un intercambio.
Ahí nos vemos, loco. Chau.
Este se piensa que somos las mucamas de él. Tomatelá.
Somos los dueños del pabellón. Estamos cansados de tanta represión.
¿Cómo andás?
Bien.
¿Cómo andás?
¿Vos cómo andás?
Tirando, para no aflojar.
Che, ¿qué fue todo este bochinche, acá afuera?
-Pirotecnia en el patio. -¿Y? ¿Qué festejan?
No tengo ni puta idea.
Ahora aflojó un cacho. No sabés afuera.
Parecía que era un motín. Me pegué un sorete.
No entiendo como dejan entrar pirotecnia.
Es una vergüenza. No hay control, nada.
Gladys, vos entraste un plasma.
Y bueno, pero eso es otra cosa. Es para esparcimiento,
no jode a nadie, Mario.
Tomá, contalo bien. Porque lo agarré así, al voleo.
Está.
¿Y? ¿Qué tal Diosito?
¿Volvió al psicólogo? ¿Lo recibió?
Sí.
Sí, volvimos a la normalidad. Me rompe los huevos todos los días.
Yo no sé si alegrarme con este pendejo, loco.
No sabés la murra que le dimos.
Hasta enrollamos el auto.
Y la Claudia, ¿viste que parece tan modosita?
No sabés lo patotera que resultó. Se lo anda contando a todo el mundo.
Es una hija de puta, está orgullosa.
Diga.
Sí, soy yo.
¿Mi cuñado?
Lo encontraron muerto esta mañana.
En principio, se ven heridas de arma blanca.
Lo electrocutaron.
Necesitamos que su esposa, o algún familiar íntimo,
se acerquen a la morgue.
Aparentemente, parece haber sido un ajuste de cuentas entre bandas.
Dejaron un mensaje.
Y, para adjudicarse la autoría de la muerte.
Supongo que sí.
¿Cómo que lo mataron al Osvaldo?
¿Qué es una joda? ¿Una broma pesada? ¿Qué carajo es?
¿Quién llamó? ¿Quién carajo te llamó? No puede ser.
El director del penal de Torcuato. Sabía del parentesco.
¿Pero por qué? ¿Por qué mierda lo mataron?
No sé, mi amor. No lo sé.
Esto pasa en las cárceles, es común. ¿Qué querés que haga?
Pero si él no se mete con nadie. Hacía la suya. Nunca hizo nada.
No era como vos, o como Diosito, que son bien peleadores.
Nada que ver.
Se debe haber cruzado con algún hijo de puta. No sé.
Los tipos más tranquilos son los que peor la pasan acá. Lo sabés.
Escuchame una cosa, Mario. Escuchame bien.
Quiero que averigües quién mierda mató a mi hermano.
Quiero que averigües y que lo hagas cagar fuego,
como se lo merece. ¿Escuchaste?
¿Me escuchaste o no me escuchaste?
Tranquila.
Tranquila, gorda. Tranquila.
Tranquila.
Él era bueno, ¿entendés?
¿Todo bien?
Y, maso, loco.
La verdad que maso.
A las puteadas con Marito.
Por vos.
No digo que sea tu culpa, pero la verdad que es por vos.
Y bueno, no se puede caminar a todo el mundo. ¿Viste cómo es?
Sí.
El tema es que se la agarra conmigo.
Estoy yo en el medio. Y eso es lo que me jode.
¿Viste? Porque ni vos ni él hacen ningún esfuerzo
para que yo me sienta mejor.
Ponele un poco de garra, amigo. Como hago yo.
Nos quieren separar y tenemos que cuidar lo nuestro.
¿Qué cosa nuestra?
Lo nuestro.
Nuestra relación.
Nuestra amistad.
Eso, ¿entendés? No podemos dejar que metan púa.
Está todo bien, flaco, no pasa nada. La verdad, está todo bien conmigo.
No tenés que esperar que tu hermano te dé permiso para todo.
Sí, pasa que él piensa que vos jugás para la bandita.
Y por eso no quiere que vos estés más al mando del patio,
ni nada de eso.
Me chupa un huevo. ¿Sabés que pasa? Tu hermano quiere que lucre
con los pibes. Que les saque plata.
Yo no quiero hacer eso. ¿Entendés? Decile eso.
Che, pará, loco. Una cosa.
¿Vos le dijiste a alguien aquello que pasó el otro día?
La fiestita que hicimos, ¿te acordás?
¿Qué cosa?
Eso que pasó entre nosotros dos.
Eso que fue medio en joda.
¿Que pasó entre nosotros? No dije nada.
No pasó nada entre nosotros.
A vos te pasó algo. ¿Que me comiste la boca decís?
Vos te me tiraste y me comiste la boca.
A mí no me pasó nada. Tenés claro eso, ¿no?
Pasa que yo estaba re duro, estaba en cualquiera.
Re escabio.
¿Pero lo tenés claro?
Sí, no te pensés que soy ningún trolo.
No, está todo bien, papá. Está todo bien. No pasa nada.
¿Estás seguro? No quiero que pensés cualquier cosa.
Está todo bien. Y por lo de tu hermano,
la bronca esa con tu hermano, está todo bien. No te hagas cargo.
Me hago cargo yo.
Para mí, lo que está pasando acá
es que hay como dos bandos.
Y hay una grieta en el medio.
Nosotros lo que tenemos que hacer
es tratar de quedar afuera de esa grieta.
¿Qué grieta?
-Por nuestro amor. -¿Eh?
¿Qué hacés? ¡La concha de tu madre!
-Era una joda, guacho. -¿Qué joda?
Te estoy jodiendo, amigo.
No me causa gracia esa joda. La próxima vez te mato.
No tenés sentido del humor amigo.
-¿Qué amigo? -¡Pará!
-No soy tu amigo. -¡Pará! ¿Qué hacés?
¿Qué te pasa a vos conmigo? ¿Qué querés conmigo?
¿Qué me va a pasar? ¿Ves como te digo?
Cada vez que nos amigamos, nos separamos.
Es la grieta que te estoy hablando. -La grieta de tu culo, pelotudo.
Si sos puto y querés probar, conmigo no, papá.
-¡Conmigo no! -¿Qué puto? ¿Yo qué?
¡La concha de tu madre!
Si estás de mal humor, hablamos después, loco.
¿Cómo estás?
¿Bien?
Perdonemé, un momentito.
Elida, te robo un minutito a tu visita. ¿Sí? Ya te la devuelvo.
-Por favor, sigamé. -Sí.
Ahí vengo.
Perdonemé, pero...
¿Esposa de quién es usted?
De Miguel.
Bueno, no estamos casados, pero estamos juntos hace muchos años.
Pasa que hace mucho estamos buscando algún familiar de Elida,
y no encontramos a nadie.
Pasa que nosotros no vivimos en el país.
Ahora estamos acá por unos trámites, por el tema de mi cuñado.
Y quería aprovechar para ver a Elida, y ver cómo está.
Está bastante bien.
Bueno, su enfermedad la ayuda para sobrellevar el duelo.
Aunque a veces recobra la lucidez, y bueno, pobre mujer.
¿Se sabe algo del nene?
Ojo, Elida no sabe nada que está desaparecido.
No, no te preocupes.
No, no sabemos nada. Estamos muy preocupados.
¿Pero ella está lucida entonces?
Sí.
En algunos momentos.
Pero cada vez son más cortos.
¿Puedo llevarla a caminar?
Sí, claro. Le encanta salir a pasear.
Adelante.
Gracias. Permiso.
Elida.
Soy Emma, la esposa de Miguel.
Miguel, tu hijo.
¿Miguelito?
¿Querés ir a caminar al parque?
¿Usted escuchó hablar del juez Lunati?
¿El muchacho este que mataron? ¿El juez? Sí.
Terrible. Con una saña. Con un ensañamiento espantoso.
Resulta que se le tomó declaración a su hija.
¿Qué testimonio da ella?
Ella asegura haber estado secuestrada en San Onofre,
por la banda de Borges.
La verdad que me levanta el ánimo.
La verdad me causa una gracia.
Suena ridículo. Justamente por eso, yo revisé el libro de visitas.
-¿Sí? -Sí.
Y el 23 de noviembre, el juez Lunati estuvo acá en el penal,
y coincide con los días de secuestro de su hija.
Pero no entiendo. ¿Eso qué cuenta?
Es totalmente usual que un juez en lo penal,
valga la redundancia, visite un instituto penal.
Lo curioso es que haya visitado a Borges.
Doctor, es absolutamente descabellado, absolutamente imposible,
que aquí en San Onofre, haya una miga de pan
en algún sitio del penal, y yo no la vea.
Yo manejo todo aquí adentro. Usted ve.
Yo tengo este panóptico acá, este panóptico aquí.
Esto es un Gran Hermano sin guión, que yo manejo.
Acá no hay una miga de pan sin que yo la vea.
Y además, piense esto doctor.
Si un juez en lo penal tiene secuestrado a un hijo o a una hija,
ni más ni menos que un hijo.
¿Va a venir a visitar? ¡No! Viene con una orden de allanamiento,
con el grupo GEO, caga a palos a todo el mundo,
los lleva presos y rescata a su hijo.
Sí. No sabemos si el juez estaba al tanto
de que su hija estaba acá secuestrada. ¿Sabe que ella dio detalles?
Del cautiverio en la celda.
¿Qué detalles?
Sí, dio detalles, de haber hablado con algunos presos.
Lo que no puede precisar, es dónde estuvo secuestrada.
¡Es imposible! Es totalmente descabellado.
¡Es absurdo!
¡La concha puta de tu madre!
¡Hijo de puta!
¡Vení, cagón! ¡La puta madre que te parió!
¿Qué pasa tuerto?
Acercate si tenés huevos, la concha de tu madre.
¿Te molesta el ruido?
¡Te voy a matar, la puta madre que te parió!
¡Te metiste con la familia, hijo de mil puta!
¡Te voy a matar! ¡La concha de tu madre!
¡Te voy a matar! ¡Hijo de puta!
Mal cagado. Sorete. Mal cagado.
Te metiste con mi familia, hijo de mil puta.
Vos no tenés códigos, sos una mierda.
¿De qué códigos me hablás? Vos sos el primero en romperlos.
¿Qué te pasa? ¿Te duele la cola?
¿Te duele la cola?
¿Le contaste a los muchachos que te rompieron el orto?
Y gozaste como una yegua.
Puto, negro puto. Culo roto.
¿Qué van a hacer con el loco?
¿Lo van a velar o lo van a comer en sanguchito?
Voy a prender fuego este patio, con ustedes adentro, hijos de puta.
Puro bla bla. Ya vas a estar acá adentro.
¡Qué calor que van a tener!
Carboncitos. Negros sucios.
Los voy a prender fuego a estos hijos de puta.
Como siempre digo. Nuestro trabajo es como cocinar
con una olla a presión.
Si no estás atento a la temperatura interna,
si no la vas regulando, te explota en la cara
y a la mierda con todo.
No sé qué pasó para que se armara este quilombo.
Una pelea en el comedor.
No sé. El que debe saber la secuencia bien es Rico. ¿No, Rico?
No, yo no sé nada.
¿Nunca sabés nada? Parece joda. Sin embargo, me contó un pajarito
que el ataque empezó en la zona de las duchas
y que el encargado de la vigilancia de esa zona eras vos.
No, nada que ver.
Nada que ver.
Nunca tiene nada que ver.
No importa. A partir de mañana, se refuerzan
las medidas de seguridad y de control en San Onofre.
Sobre todo, en la gente de Borges,
porque siempre el quilombo viene de ese lado.
Vamos a realizar requisas casi diarias. Más exhaustivas,
poniendo acento en los lugares comunes.
Léase, patio, comedor...
Vamos a trabajar horas extras y para cobrarlas...
Hablás al pedo. Vos no vas a cobrar nada, porque estás suspendido.
¿Pero qué tengo que ver? -Consta en tu legajo,
no te hagas el pelotudo,
yo sé muy bien que liberaste la zona.
Y que eso es práctica ancestral, en las cárceles.
Muchachos, todo por hoy. Listo.
Vos no, vos quedate que te quiero hablar.
-Era muy hermoso. -Era un nene muy lindo.
Y de grande también es muy hermoso.
¿Y cómo era su papá?
Muy buen mozo.
También era policía.
Pero bueno, en un momento él...
Empezó a tomar, mucho.
Y un día se fue.
Y no supimos cómo...
Cómo arreglárnosla.
La familia. No pudimos.
Así que Miguelito se hizo hombre demasiado pronto.
Eso pasó.
Pero bueno, hablemos de algo lindo. Cabiemos de tema, ¿sí?
Perdón, pero, vos estás embarazada.
¿Metí la pata? Perdoname.
No, no metiste la pata.
Pero no te quiero mentir. El hijo no es de Miguel.
Bueno, no importa.
Que seas una mamá muy feliz.
Gracias.
Rico, ¿para qué carajo me toreas delante de la gente, boludo?
Si yo te estoy haciendo un favor.
No te das cuenta que si no te saco vas a salir con los pies para adelante.
¿Lo del legajo también es un favor?
Si me decís quiénes fueron los agresores, vas a tener penas más leves.
¿Está? Pensálo, pensálo.
Yo sé que lo vas a pensar. Mario querido.
Mario, querido. Lo lamento.
Me enteré, me llamaron del penal de Don Torcuato.
Una cagada. -Fueron los de la Sub 21.
-Sí. -Hace rato te digo que le pongas freno.
No los subestimes. Porque los dejás crecer y hechan alas.
Necesito una salida especial.
Para acompañar a mi mujer al velorio y ocuparme de la seguridad de la familia.
-¿Salida del penal? -Y sí, no estamos en un hotel.
Sí, salida de acá.
No puedo en este momento, me pedís un imposible.
Pero si dejás salir a cualquier pelotudo.
A cualquiera no dejo salir nunca. Y cuando dejo salir es porque...
Vine a hablar con el dueño del circo y termino hablando con un monito.
¿El permiso lo tengo que pedir a través de mi abogado y pedírselo al juez?
Sí.
Por una vez hacé las cosas por derecho.
"Señor juez me presento soy Mario Borges".
Te dan el permiso y se terminó el quilombo.
¿No te das cuenta que la cosa está jodida? ¿No te diste cuenta?
¿De qué hablás, Antín?
La pendeja, la hija de Lunati, confesó que la secuestraste.
Y la tuviste acá.
Se zarparon tus vecinos.
-¿Qué querés? -Pará loco.
-No me entrés así. ¿Qué te pasa? -¿Qué te pasa a vos?
¿Qué querés?
Estos putos mataron al cuñado del Marito.
¿Sabías?
No, no sabía. Bueno, mandale mi pésame.
Fueron los de la Sub 21, que tienen gente allá.
Se zarparon los monitos esta vez.
Empieza la guerra, Pastor. -¿Y?
Quiero saber de qué lado estás.
Estoy del mío, soy independiente.
-No existe independiente acá. -¿Ah, no?
No, acá hay dos bandos.
Y están en contra.
Yo estoy en uno.
-¿Y vos? -¿Yo qué?
Y, como dice mi hermano.
-Con vos nunca se sabe. -¿Qué dudas, loco?
¿No eramos amigos?
¿Te dejás llenar la cabeza? Me dijiste, somos amigos,
más allá de los quilombos.
Me lo dijiste vos, ¿o no?
Ahora el Marito se va a poner jodido en serio.
Me importa un huevo lo que le pasa.
No tengo nada que ver con tu hermano ni con los pibes. ¿Te queda claro?
Está bien.
Todo bien. Solo quería saber para qué lado pateas.
-Ok. -Para ver si te defiendo o no.
Bueno. Ya sabés de qué lado pateo.
Bueno.
Podés pensar por vos mismo, y no ser vocero de tu hermano.
¿No te parece que estás grandecito ya?
Bueno, me voy para el patio.
Está todo bien, papá. Dale.
-Hola. -Hola.
-¿Qué tal? -¿Cómo andás?
Tengo novedades de lo tuyo. Después te hago pasar, ¿sí?
-Dale. -Bueno.
¿Tenés un cigarro, loco?
Tomá.
Hola.
Llegaste más tarde hoy.
Sí. Tenía que terminar unos trámites.
¿Todo bien por acá?
Pensé que estabas enojada.
¿Enojada? ¿Por qué?
Por la situación incómoda,
porque me dejé llevar, nos viste.
Quiero decir, cualquiera. Fue cualquiera.
No, no pasa nada. No te preocupes, está todo bien.
Él se puso muy mal cuando te vio igual.
No sé, ni idea.
¿Vos tenés para mucho?
Porque tengo que hacer unas entrevistas acá.
No. Yo ya me iba.
Bueno, todo bien entonces.
Sí. No seas paranoica, andá.
No.
-Que estés bien. -Dale. Vos también.
¡Pastor! Vení, pasá.
Cerrá la puerta.
Vení, sentate.
-Estuve con tu mamá. -¿En serio?
Sí. Ella está bien. Mirá.
Pará.
¿Y hablaste? ¿Conectaba? ¿Estaba conectando un poquito?
-Sí. -¿Pudiste hablar con ella?
Sí. Sí, hablé con la terapeuta.
Me dijo que hay momentos que está más conectada.
Otros en los que, se va un poco.
Pero conmigo, estuvo todo el tiempo conectada.
Hablamos un montón. Almorzamos juntas.
Me mostró fotos. Me contó cosas de vos.
¿Y quién le dijiste que eras?
Tu esposa. Perdón, pero no se me ocurrió otra cosa.
No, no. Está bien.
Bueno, muchas gracias. De verdad.
Saber que mi vieja está bien
y que pude ir alguien a verla, estando acá adentro.
-Sí, claro. -Es impresionante para mí.
¿Y el nene?
¿De Lucas te dijo algo? ¿Sabe algo?
No. No sabe nada.
Ni siquiera sabe que está desaparecido.
-Mejor eso. -Sí.
Mirá qué sonrisa tiene.
El lugar es muy lindo. Ella está bien de verdad.
Gracias. De verdad.
De nada.
¿El resto de las chicas? ¿Dónde están?
Te dice chicas hasta el pistolero.
Pero mirá qué grosero. Bien que te gusta
jugar con la pistola a vos.
-Dale, subí. -Te tengo registrado.
A vos también.
¿A dónde nos lleva este?
Tranqui. No la tenían a esta.
¿Qué querían? ¿Que cogamos en la escalera? No.
No me está gustando nada esto.
-No me está gustando nada. -Tranqui.
Es la parte vieja. Acá nadie va a escuchar.
Podemos hacer lo que...
¿Qué pasa? Me mirás.
¿Ves? Acá, tranquilo.
Nadie nos escucha. ¿Sabés?
Qué lindo, ¿no? Cómo te chupan la pija, puto.
¿Qué hacen acá ustedes?
¿Qué hiciste, garca?
Garca no, mi amor. Memorioso, sí.
O no te acordás lo que me hiciste hace dos años.
Pero si te gustaba, puto.
Pará. No tenemos nada que ver.
Pará, guacho. Pará.
A nosotros nos mandaron.
Cerrá el culo, puto, cerrá el culo.
-¡Basta! -¡Pará, loco, pará!
¿Qué te pasa?
¿Así que vos sos el poronga del sector?
¿Te gusta que te chupen la pija, no?
-Pará. -Vos sos el más poronga de todos, ¿no?
¿Te acordás de mí? ¿Te acordás de mí, puto?
-Arrodillate, hijo de puta. -Tranquilo, yo no fui.
¡Arrodillate y pedime perdón!
-Pará. -Pedime perdón.
Dale, la concha de tu madre, arrodillate.
¡Pedime perdón! ¡Pedime perdón!
¡Pedime perdón!
¡Perdón!
¡La concha de tu madre!
¡Dale! ¡Dale! ¡Dale!
¡Abajo! ¡Dale! ¡Abajo!
¡Pinchalo! ¡Pinchalo! ¡Pinchalo!
¡Dale! ¡Puntazo!
¡Arriba! ¡Dale! ¡Vamos! ¡Dale!
¿Vos decís que si nos metemos en el sector de los Borges
el resto de los pasillos vienen de nuestro lado?
Yo creo que sí, loco.
Por los Borges, no salta nadie más.
Pero tenés que conseguir apoyo adentro.
No tenés que ser gil.
Si no, vas a terminar cargando muertos vos solo.
No. Yo no quiero más bardo, loco. Ya me cobré la mía, ya fue.
¿Qué hicieron con los pibes esos?
Lo que había que hacer.
Le dimos la santa sepultura. Menos a uno.
¿Menos a uno? ¿Por qué? ¿Qué hicieron?
Ya te vas a enterar.
Mirá.
¿Qué es eso que están haciendo ahí?
Eso es un pasadizo que conecta con la cárcel vieja.
Lo vamos a dejar bien tapadito, que nadie se de cuenta.
Así vamos a poder entrar y salir cuando nosotros queramos.
¿Cómo están por ahí, mi amor?
Fuerza, gordita.
Los que hicieron esto, te lo prometo,
no se la van a llevar de arriba, la van a garpar, hijos de puta.
Sí. Oíme.
Hacé una cosa, poné el teléfono en altavoz,
en algún lugar donde me puedan escuchar todos.
¿Está? -Dale. Te estamos escuchando todos.
Hola, amigos.
Familia, hermanos.
Gracias por acompañarnos en este momento de mierda.
De corazón, se los agradezco.
Yo también quisiera estar ahí, pero no...
No me dejaron salir, bueno.
Lo vamos a extrañar al flaco.
Porque lo queríamos mucho.
El Osvaldo, para mí, era mi cuñado, pero...
Pero era como mi hermano.
Yo les voy a repetir lo mismo que le dije a la Gladys.
Estos hijos de puta que lo mataron al Osvaldo como un perro,
la van a garpar con su sangre. Esto yo lo prometo de corazón.
Perdonenmé. No puedo seguir.
Les mando un abrazo. Gracias.
¡Ay, Dios!
Hoy los Borges se van a dar cuenta que los Sub 21
somos como moscas.
Estamos en todos lados, guacho.
¿Qué pasa? ¿En qué andan? ¿Por qué te hacés el misterioso conmigo?
¿Por qué no vas al comedor? Andá al comedor ahora con los Borges.
Y vas a ver, te vas a enterar.
No, no puedo ir al comedor. Ya los Borges no me quieren ni ver.
Eso es una cagada, chabón.
Nosotros te necesitamos de amigo ahí.
Necesitamos un espía. Tenés que ir a sacar información. ¿Entendés?
¿Vos qué onda?
¿Qué onda con qué?
¿Qué intenciones tenés vos, loco?
¿Con los Borges?
Justicia.
¿Qué onda, Pedrito?
César, eso no se mueve ni aunque te cagues, boludo.
Joya, guacho. Gracias.
De nada, papá.
¿Listo, negro?
¿Sabés qué, chabón?
No te creo, loco.
Para mí, vos te querés escapar a la mierda de acá.
¿Qué? ¿Estás cansado?
¿Estás cansado?
¿Jugaste mucho ya?
-Hola. -Hola.
-Qué lindo que es. -Sí.
¿Cómo se llama?
Es viejito. Se llama Pocho.
-Permiso. -Sí, sí. Agarralo. No muerde.
Hola, Pocho.
-Está re cansado. -Sí.
-¿Estuvo jugando? -Sí, estuvo jugando todo el día.
Hola, Pocho.
En un ratito, ya te va a pedir que le tires el palito.
Sí, ¿no?
-¿Vos sos Rogelio, no? -Sí.
-¿Vos quién sos? -Soy la piba.
Dale, dale, dale. Dale, piba, vamos.
Vamos, dale. Mové. Dale, dale.
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