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UNA SERIE ORIGINAL DE NETFLIX
Dame un segundo.
¿Todo bien?
Pará, Pastor.
Callate la boca, callate la boca.
Licenciada, ¿todo bien?
Le vas a contestar que está todo bien.
Sí, está todo bien, gracias.
Yo te voy a soltar ahora,
pero no vas a gritar ni decir nada, ¿está claro?
Tené mucho cuidado con lo que hacés.
¿De dónde conseguiste esa foto?
Me la dio el policía. El que me dio información sobre tu hijo.
¿Sabe por qué está buscando información? ¿Sabe que estoy acá?
No.
No, le dije lo que dijimos que le iba a decir.
Esa foto que te mandaron es de hace 10 años.
Yo no soy Pastor Peña.
Me llamo Miguel Palacios y soy policía. Entré acá con una identidad falsa
para investigar el secuestro de la hija del juez Lunati.
Escuchame. Escuchá, a vos te hablo.
Disculpá, no tengo nada para darte.
No te venimos a pedir nada. ¿Qué pasa? ¿Nos viste cara de trapitos?
¿Cuál es el problema que no lo recibís en terapia a Diosito?
¿Qué es esto, señoras?
"¿Qué es esto, señoras?" nos dice.
¿Sabés quién soy yo? La mujer de Mario Borges.
¿Cuál es el problema que vos tenés con Diosito que no lo recibís?
Contame. A ver, contame.
No, yo no voy a hablar sobre uno de mis pacientes con terceros.
-Por lo tanto, permiso. -Ay, "con terceros".
No quiere hablar con terceros.
La concha de tu madre.
¡No! ¿Qué hacés?
Quedate conmigo, te lo aconsejo. Mirame a mí, mirame a mí.
¿Sabés qué vas a hacer?
Vas a cerrar el orto con todo lo que que te contó Diosito
sobre el laburo de mi marido. ¡Vas a cerrar el orto!
¿Si no sabes qué te va a pasar?
Te vamos a venir a quemar de un cuetazo a vos y a tu familia de mierda.
-¿Escuchaste? -La puta madre.
-Ahí entendió. -"La puta madre".
"La puta madre", insulta.
-Señoras, a ver si nos calmamos. -"Nos calmamos".
Esto no tiene que ser así. Yo las puedo denunciar.
¿A quién vas a denunciar? Pero me hace cagar de risa este pelotudo.
¿A quién vas a...? A nadie.
Vas a cerrar el ojete porque si no,
vamos a venir y te vamos a romper la boca de nuevo.
¿Escuchaste o no escuchaste?
Ahora sí, ¿y sabés qué sí vas a hacer?
Lo vas a recibir a Diosito otra vez en terapia.
¿Sabés qué? Lo vas a escuchar como corresponde.
¿Y sabés qué más? Le vas a decir cosas lindas
para que no se deprima porque es un buen pibe, ¿o no?
-Obvio. Es un bombón. -Es un amor.
¿Escuchaste o no escuchaste?
-¿Estamos? -Sí.
Y si llega a venir deprimido,
ahí se pudre.
Chau, puto.
Se cayeron las cosas.
¡Pobre! Vas a tener que…
Se me ocurrió otra cosa para decirte que me olvidaba.
¿Sabés qué quiero?
Que dejes de meterle ideas a Diosito en contra de mi marido, ¿estamos?
-Sí. -La familia es sagrada, ¿no?
Ahí está.
Te peino para que quedes lindo.
Chau.
Chau, forrazo.
-Puto del orto. -¡Puto!
Ay, llegamos a la casita de las muñecas.
Es que es Sandrito, muñeco, siempre tan bonito.
Obvio, mi amor, no hay que dejarse estar ni en el infierno.
Al infierno me voy con vos.
Ay, putito.
¿Ustedes saben cómo le decimos a Sandrito en nuestro pabellón?
A ver, ¿cómo me dicen?
Vino con Coca.
¿Por qué?
Porque hace mierda la cabeza.
Mentira Sandrito, mentira.
Venga, Sandrito, que tengo algo.
-Llegó el fasurli. -Ah, no.
-Hoy pasamos, no. -¿Cómo va a decir que pasamos?
Usted no me puede decir eso.
Ya encargaron suerte.
Es que no pudimos hacer la vaquita. Está jodido, no somos potentadas.
¿O no, chicas? No lo somos.
¿Sabe cómo es la vuelta?
Mario se va a poner de culo y le va a cortar los víveres.
No es mi culpa.
Bueno, listo.
Pero después que no venga ningún trolo a mariquear por el menudeo.
Lo vamos a mandar a comer mierda.
Vos tranquilo, nosotros nos hacemos cargo, ¿o no chicas?
Obvio, papi.
¿Sabes qué, princesita?
Yo no voy a poner la cara adelante de Mario por nadie.
Y menos por una locota como usted.
Así que camine, poné la carita antes de que tengas que poner el culito.
-Dale, caminá. -Andá, Sandrito, te espero acá.
-Dale.
Quédate tranquila que yo te lo voy a terminar. A ver, dame.
Disculpen.
¿Qué te pasó?
No nada, nada. Estoy bien.
¿Vos me dejarías hablar a solas con él?
Sí, claro.
-Bueno, perdón. -Perdón.
Bueno, si querés, no sé, podemos seguir conversando en un rato.
Dale.
-Doctor Kalina. -¿Sí?
-¿Qué tal? -¿Qué tal?
Nos conocimos el otro día, ¿se acuerda?
Claro, de la procuraduría es usted.
-Procuraduría. -Sí, exactamente.
-¿Qué tal? ¿Cómo le va? -Bien.
Creo que un tanto mejor que usted, por lo menos hoy.
¡Ah! No, tuve un problema con el auto.
De pronto vengo, tengo que frenar en una esquina,
freno de repente y me doy la cabeza contra el volante.
Pero ya pasé por la enfermería. Estoy bien, no se preocupe.
¿Seguro?
-Sí, sí. -Digo que puede confiar en mí si quiere.
¿Tuvo algún problema con algún preso?
No. Ya le dije.
Tuve que frenar de repente.
Fue un accidente solamente.
Así que ya sabe dónde encontrarme.
Cualquier cosa lo contacto.
Luego me contacta.
Puede confiar en mí.
Gracias. Sí.
¿Cómo que no quieren más?
¿Te estás rehabilitando?
Yo ya le expliqué a él. Vinimos mal.
¿En qué andas, Sandro? Me estas chamuyando.
No te creo un carajo.
Es la verdad. No pudimos hacer la vaquita. No tenemos plata.
Vos sabés que yo tengo un talento particular para descubrir la mentira.
Y algo me huele raro.
Si me decís que sos vos solo, todo bien, te puedo creer.
Pero toda esa manga de putos drogadictos.
Ya compramos.
Pero te juro que yo no estaba de acuerdo. Los demás insistieron y compramos.
-Pero yo no quería comprar. -Bien.
Así me gusta, que no me chamuyes.
Si vos sabés que yo tengo aprecio por vos.
Sos lindo chico.
No te garcharía en la puta vida de Dios, pero sos lindo pibe, ¿o no?
¡Es lindo pibe!
¡Claro!
Y a ver, contame.
¿A quién le compraron?
A uno de los pibes de la sub 21.
Pero Mario, por favor. No quiero tener problemas. Yo no te dije nada.
No, está todo bien. Quedate tranquilo. No va a pasar nada.
Pero ustedes saben que hay una ley que prohíbe que vendan falopa en pabellones.
Salvo yo o alguno de los míos.
Y esa ley rige para los que compran también.
Es que como nos salió la mitad…
¿Cómo la mitad?
¿Pero qué carajo están tomando hermano?
¿Pero vos no sabés con qué la cortan estos pelotudos, negros de mierda?
-Por ahí le ponen vidrio molido. -Sí.
Si es una cuestión de precios...
Sandro, vos sos el delegado del pabellón de las chicas.
Vení a hablar con Marito.
Si es mucho más fácil. Yo te puedo armar un precio cuidado, ¿me entendés?
Sí, tenés razón, Marito.
Bueno, andá y decile a todas las locas esas
que por esta única vez, está todo bien.
Pasó.
Ya bastante castigo tienen con llevar la chota de adorno.
No la tenemos de adorno, la usamos más que ustedes.
Sí, la usan mal. ¡La usan mal!
Loca descarriada.
Está todo mal.
Como el orto está esto.
Me traen a Peña, ahora.
Todo bien, Mario.
Me voy, Mario.
Yo sabía que Lucas estaba vivo.
En algún punto lo intuía, por la conversación que tuve con Lunati.
¿Qué pensás?
No sé.
Estoy un poco confundida, supongo que es demasiada información, pero...
Está bien, está bien.
¿Y antes por qué estuviste preso?
Tuve una altercado con un comisario. Lo maté.
Por eso me echaron de la fuerza.
¿Y lo de Lunati? ¿Fue un encargo de Borges?
No, yo a Lunati lo fui a buscar para que me dé información.
Y él me quiso matar.
Era él o yo. No quedaba otra.
Entiendo.
Por lo que me contaste este tipo era un hijo de puta.
Igual lo mataste.
Sí, no te estoy pidiendo que me justifiques.
No.
¿Y ahora qué vamos a hacer?
No, vos nada.
No, esto es un tema mío.
-No, yo te quiero ayudar. -No.
Sí, quiero ayudarte para que puedas encontrar a tu hijo,
para que puedas recuperar tu verdadera identidad.
A mí no me sirve volver a ser Miguel Palacios
y que me den más años de condena.
A mí lo único que me sirve es escaparme. Salir de acá.
¿Y entonces para qué volviste?
Si ya estabas afuera, ¿por qué no te quedaste ahí?
Todavía no terminé mi trabajo acá.
Tengo que hacer una cosa más.
Licenciada, disculpe, ¿todo bien?
Sí, ya casi terminamos.
Gracias, Ema. Muchas gracias.
¿Gracias por qué? No se me ocurre ni cómo de ayudarte.
No, estás haciendo mucho por mí.
La verdad, estás haciendo mucho.
Ojalá te haya servido poder contarle tu historia a alguien.
Sí, mucho.
-Bueno, voy a salir. -Dale.
Levantate, pendejo, que esto no es un aguantadero de vagos.
No me hinches las pelotas.
¿Que no hinche las pelotas? ¿Qué dijiste?
-¿Qué dijiste, boludo? -No me hinches las pelotas.
Si te gusta salir de joda, bancátela.
Yo no laburo para mantenerte a vos.
No laburás para mantenerme a mí ni a nadie.
Vos no laburás directamen... La concha de tu madre, Mario.
¿No laburo? ¿Quién banca el negocio?
Recién tuve un quilombo con los soretes del patio y vos rascándote las pelotas.
Dale, boludo, levantate.
Mario, pará. ¿Qué hacés, gil?
Ay, dale. "¿Qué hacés, gil?"
Pabote.
1500 veces te cagué a trompadas de pendejo. No alcanzó.
-¿Necesitás más? -Viejo choto. ¿No ves que te cago a piñas?
-Vení a cobrar, gil. Dale. -Mirá que mamá no te va a salvar ahora.
Cómo te la puse, cómo te la puse.
Rendite con el viejo choto.
No te escucho. Decilo más fuerte.
No me rindo una mierda, viejo choto.
Me rindo.
-Pelotudo. -¿Qué carajo están haciendo?
Nada que un animal como vos pueda entender.
Vos, merluza, vení que tenés terapia.
Merluza tu vieja. No voy un carajo.
Dale, boludo, andá.
Después jodes toda la semana con el psicólogo.
No, no quiero.
-¡Andá, boludo! -No quiero ir.
No quiero empezar de cero a contarle mi historia a alguien nuevo.
Mi vida es muy compleja. ¿No lo entienden?
Capece. Andá, ahora te lo mando.
¿Me escuchás a mí?
No. ¿Desde cuándo te importa que vaya a terapia, Marito?
Viejo choto.
Vení, pasá.
Pasá.
¿Dónde está el gil que me va a atender?
Vamos a seguir trabajando juntos.
¿Cómo es eso?
Sí, estuve pensando, reflexionando.
Creo que nos tenemos que dar un tiempo para poder recomponer la relación, ¿sabés?
Yo creo que habíamos trabajado mucho juntos,
y, bueno, vos habías dado un gran avance, un progreso importante.
Es lo que yo te decía, pero vos no quisiste seguir.
¿Qué pasó que te hacías el cheto?
Tuve dudas, nada más.
Yo soy un profesional, pero además soy un ser humano.
Se dio una transferencia entre psicólogo y paciente,
algo complejo de explicar, no viene al caso.
A ver, probá.
Dios, no me apures.
Esta es una de las cosas que tenemos que cambiar.
¿Ves?
Está bien, tenés razón gil.
Está bien.
¿Qué te pasó en la trucha?
¿Te metieron un ñoqui?
No, fue solo un golpecito, pero no perdamos tiempo con eso.
Contame de vos que me interesa.
Vos me viste cara de viejo choto a mí, ¿no, flaco? Igual que mi hermano.
¿Yo? No.
¿No?
Dale, flaco, decime la verdad.
Me ves cara de viejo pelotudo, que no asusto a nadie.
Ya no soy el chico malo de la película.
¿Qué pasa? ¿Me querés decir algo? No des tantas vueltas, decímelo.
Pasa que nosotros te dimos el compromiso de manejarme el patio,
y lo único que hacés son cagadas.
¿Yo hago cagadas?
-Más de una. -¿Sí?
Tus vecinos de mierda se metieron en el pabellón a vender falopa.
En el pabellón de homosexuales. ¿Tengo algo más que decirte?
-No sabía. -¿No sabías?
No.
Que vendan falopa en el patio, ya me ofende,
porque ese también es mi negocio,
pero que se metan en el pabellón a chorearme los clientes...
¿Qué se creen, que están en La Salada?
-Dejame que te averiguo y te digo. -No averigües nada.
Pasa lo que te digo yo que pasa. Vos no tenés nada que averiguar.
Alto guiso, ¿no?
Vos no tenés permiso para entrar a ningún lugar donde esté yo.
¿Sí? ¿Quién lo dice?
El culo de tu madre y la concha de tu hermana.
Ustedes no pueden entrar acá.
Solamente pueden venir a comer y a las duchas,
siempre y cuando no esté yo. ¿Estamos?
¿Lo ves a aquel?
Ese tiene la poronga tan larga
que la usa de bufanda y le gustan los pendejos.
Al que viola mi ley le hago romper el ojete.
Ahora pueden comer tranquilos.
Alto guiso.
¡Soltalo!
¡Paren todo!
¡Cortala!
¡Pará!
Le prometimos a Antín que no íbamos a armar bardo.
Vamos a cumplir la palabra.
Vas a cobrar vos, puto.
Salí.
La concha de tu hermana. Vamos, guacho.
Qué linda la mesa.
Entonces,
tuviste un buen momento con Pastor. Lo pasaron bien.
Mucho más que bien.
Le tapé la boca al chabón. Le demostré que puedo ser el mejor compañero.
-Y estuvieron solos, Pastor y vos. -Sí.
Nosotros dos solos.
Claro.
Tranqui nomás, hablando de las cosas de la vida, charlando un poco,
tomando algo, escuchando música.
¿Y seguís sintiendo la misma afinidad por él?
Mucho más ahora.
No, está bien, empezamos de cero. Yo tengo que confiar.
No estuvimos solos, yo traje unas amigas.
Sí, alta joda fue. Todos contra todos.
¿Qué significa "todos contra todos"?
Yo con una, yo con otra.
Pastor con una, Pastor con la otra.
Así, re sarpado.
¿Y algo más?
No, ¿vos qué decís? ¿Si yo estuve con Pastor?
No sé.
¿Estuviste?
Un besito nomás.
Pero entre amigos como para sellar la amistad.
Claro.
¿Y vos les das besos a todos tus amigos?
No, estábamos ahí y pintó.
¿Pintó?
¿Pero de quién fue la iniciativa?
No, mía. Él se hizo el que no le gustó.
-¿Él se hizo? -Sí.
Yo sé que me quiere, pero le gusta hacerse el gato.
Claro.
Averiguá un poquito mejor.
¿Qué querés decir?
Que están vendiendo falopa acá adentro. Que te están tomando por gil.
Eso es chamuyo de los Borges.
Mirá si los Borges van a inventar semejante boludez solo para armar bardo.
No me crees. ¿Sabés qué pasa?
El plan que tenés vos para cagar a Borges no existe chabón.
¿Qué sos, boludo?
Yo te doy un consejo, después hace lo que quieras.
Si quieren, cáguense a facazos.
Y bueno, loco. Entonces, ¿qué onda? No pueden venir a acusar así.
Que digan nombre y apellido, si tanto nos vieron, que digan.
¿Por qué no se puede?
¿Por qué no se puede qué?
Vender falopa.
¿Me estás cargando, boludo?
Estuviste vendiendo falopa, ¿no?
¡Hablá, la concha de tu familia! ¿Fuiste vos?
¿Cómo la entraste?
Lo trajo mi novia en el taco ortopédico. ¡Qué hijo de puta! ¿Vos sos pelotudo?
¿Por qué no me dijiste nada? Casi me matan por tu culpa.
-¡Pará! -¿Qué pará, puto de mierda?
¿Qué pasa que no me respetan acá? ¿Qué onda, boludo?
Cualquiera, loco, se mandan.
¿Podés decirle a Borges que venga a hablar? Le voy a dar toda la plata.
Che, vos. Vení que hay laburo.
No me rompas los huevos. Estamos reunidos con amigos.
Se me canta que vengas vos, vamos.
Salí, ¿qué me agarrás?
A laburar, vamos.
Bueno, pará. Te acompaño.
¿Y vos? ¿Qué sos, el novio?
No rompas las bolas, estoy yendo a ayudarlo nada más.
-¿Querés laburar? -Sí, quiero laburar.
Pasá, laburá.
¿A vos también te engramparon?
No, boludo, me ofrecí de voluntario. Me encanta chapotear en la mierda.
Dejen de protestar y laburen.
Tomá, Pastor.
Dale, vamos.
Dale, nene, mové el culo.
-Cómo le gusta mulear, ¿eh? -Sí, dale.
Mirá lo que es esto, loco.
Pará, tampoco la pavada.
Vamos a estar todo el día así con esto. Yo ya sé cómo funciona.
-Hay que ir a buscar la serpiente. -¡Peña!
Acompañalo.
Dale, vamos, vamos. -Pará, yo me quedo solo.
Dale, laburá.
-¿Qué laburá? Vení a laburá vos. -Cerrá el orto y laburá.
Te haces el pillito, ¿no?
"Callate la boca y laburá", me dice el atrevido.
Miralo vos.
Ay, estos giles.
Ni moneda hay, loco. ¿Qué onda, boludo?
¿Qué miran, putos? ¡Soltá!
No me duele, putos.
Fijate por allá arriba, atrás de las cajas esas.
-La otra vez la había encontrado por allá. -No, acá no está.
-Ahora vas a ser la putita de San Onofre. -¡Chupala, puto!
-¡Villerito! -¡Soltame, puto! No te sarpes.
Puto, no te sarpes.
¡Puto, no te sarpes!
¡No, no!
Dale que yo me fijo acá.
¿Y? Allá atrás, fijate. Pero corré las bolsas, sino no lo vas a ver.
No está. Acá no hay nada.
Tiene que estar ahí. Siempre está ahí.
¡No!
¡No!
-Ayudame a buscar. Quedate un segundo. -No está acá.
Está bien, andá.
Dejame a mí trabajando solo. Dale, andá.
Sí, Mudo, ya está todo listo, abran.
Ahí te abren.
Bien, Mudo, así se hace.
Marito.
Llévate a todo el mundo. Armate unas birras por allá.
Que no venga nadie para acá.
Vamos, apuren que para eso se les paga.
Andá a tomar una cerveza con los muchachos. Cuando yo te diga
te llevás el auto y lo prendés fuego.
¡Borges, sos un genio!
¡Hijo de puta!
¡Ey!
¿Qué te pasó? ¿Qué pasó?
La concha de su hermana
¡La puta! ¿Qué te pasó?
¿Qué te pasó? ¿Quién te pegó?
No sé, no sé.
¿Qué pasó, loco?
Tomátela, vos.
-¡Pará, dejame ayudar! -¡Tomátelas porque te rompo todo!
Tomátelas ya.
¿Quién te pegó?
¿Quién te pegó?
No sé.
No digas nada, por favor.
Tranquilo, yo no voy a decir nada.
Tranquilizate.
Boludo, tranquilizate.
-Por favor. -¿Qué pasó?
Veo que ya destaparon las cañerías.
¿Qué hacés? ¡La concha de tu madre, Peña!
Vení, vení.
¿Hola?
¿Cómo estás, linda?
¿Todo bien, y vos?
No dormías, ¿no?
No, estaba en eso. Pero todo bien. Decime, ¿tenés alguna novedad?
No, mañana voy a ver si me tiran algún dato nuevo. Ojalá.
Bueno, si no está todo bien. Ella está mucho más tranquila.
Bueno, mejor.
Che, perdón que cambie de tema, pero te iba a decir de salir a tomar algo.
¿Ahora?
Sí, pero bueno no sabía que te ibas a la cama tan tempranito.
¿Te parece si quedamos para el viernes y tenemos una cita con cena y baile?
Te gusta bailar, ¿no?
No quiero ser mala onda, pero no estoy pasando un buen momento.
No hay nada complicado para mí. Contame cuál es tu problema y te ayudo.
¿Te parece? ¿Que te cuente mi problema?
Bueno, si querés, te cuento.
Estoy embarazada.
¿En serio o me estás haciendo un chiste?
No, en serio.
Igual no tengo problema. Podemos salir igual.
Sí, ¿porque no? Nos vamos a divertir.
¿El bebé lo vas a tener sola?
Sí, sola.
Bueno, tal vez conozco a alguien que quiera hacer de papá.
Sí, claro.
Están llamando por el fijo. ¿Te mando un mensaje en la semana y arreglamos?
Dale, listo. Te mando un beso. Chau.
Estaba limpiando las duchas y de repente entraron tres tipos.
¿Viste quiénes eran?
No pude ver bien porque tenían la cara tapada.
Pero hay uno que no me olvido nunca más. Lo tengo acá, chabón.
El grandote que estaba en el comedor con nosotros.
Veo que ya destaparon las cañerías.
Salí, negro, no me toques. No me toques.
¿No ves que estoy bien? Me pegaron un par de piñas nomás.
No exageres, loco. Dejá eso ahí.
Por suerte llegó Pastor.
Se le cayó esto a uno en la pelea.
¿A ver?
Pasame, guacho.
"PD". ¿Quién mierda es?
-¿Alguien sabe quién se llama así? -Yo qué sé.
Pedro.
Pablo.
¡Pastor!
Eso es lo de menos. Acá todos tenemos apodos.
Hay que averiguar bien.
Lo que sabemos es que Rico fue el que liberó la zona de las duchas
y por eso los chabones pudieron entrar.
Ramallo te fue a buscar.
Sí, pero eso no quiere decir que esté metido.
Todos los que me hicieron esto la van a pagar. Todos.
Rico,
el grandote que estaba en el comedor,
ese hijo de mil puta.
El de la cadenita, y el otro que no sabemos quién era.
Los Borges me la van a pagar.
Todos, toda su banda.
Borges que respira, Borges que muere, ¿estamos?
Nosotros somos la sub 21.
Si tocan a uno de nosotros,
saltamos todos, ¿no?
Ellos eran tres, yo estaba solo.
Esto que me hicieron no va a quedar así.
La saqué barata.
Podría haber sido peor.
Pero tranquilo, amigo.
Tranquilo que todo vuelve.
Váyanse, déjenme solo, por favor.
¡Váyanse! Tomate el palo, negro. Dale, tomátela. Váyanse.
¡Dale!
...y comprender
que la armonía de la familia penitenciaria
que componemos en San Onofre
tiene como eje principal la felicidad del agente penitenciario. ¡Ponelo!
La felicidad del agente penitenciario hace a la felicidad del interno.
Estoy diciendo cualquier... No se entiende un carajo. Me confundí.
Lo que me importa poner es:
El preso, el interno, debe ser... debe poder confiar en su guardia,
debe ser respetado, bla bla bla.
¡Epa! Qué linda que estás, ¿en qué andás?
¿Te gusto?
Sí.
Tengo algo.
No te preocupes, no me gusta ninguno del taller.
Eso lo dijiste vos, yo no dije nada.
Te hago caso, hay que apuntar más alto.
-Sos terrible. -Permiso.
Le aviso que afuera habrá tareas de mantenimiento.
Unos internos vienen a revocar y pintar, así que va a haber un poco de ruido.
No pasa nada. ¿Ya tiene cerrado el listado de los internos?
Me gustaría proponer a alguien.
Dígame.
Pastor Peña.
Es bueno en albañilería y le vendría bien.
Como diga, licenciada.
Para mí es un hijo de puta, pero si a usted le parece.
Sí, me parece. Gracias.
A este tipo no me lo banco.
¿Vos seguís pensando que no hay que estar con ningún interno?
Claro que sí, nena. Es mi trabajo hacer que se sientan mejor, nada más.
Le va a venir bien.
¿Qué?
Sos una tarada.
Listo, papá. Si no salen campeones con esto...
Andá, disfrutalo. Chau.
Vení, ¿vamos a hablar un toque?
No sé para qué tanto lío con el escudo si va a pasar la mitad de la vida acá.
Y para cuando salga capaz...
Pará, Pastor, ¿te volviste loco?
Hijo de puta. ¿Vos le hiciste la cama a César en la ducha?
Pará, ¿de qué estás hablando?
-¡Pará! ¿Te volviste...? -Estabas de campana.
Me llevaste al depósito y me hiciste perder tiempo mientras lo cagaban a palos.
¡Pará, boludo! ¿Cómo? Si yo los banco.
Tenés 24 horas para tomártelas del patio. ¿Entendiste? Grabátelo. 24 horas.
-¡Pero, pará! -Te vas a otro pabellón o a otro penal.
-¿Está claro? -No me podés decir eso.
-Calmate, explícame qué te hice. -Ya te expliqué bien.
Tomátela, te voy a tirar a las fieras de verdad,
-y te van a garchar por todos los lados. -Yo no te traicioné, Pastor.
Callate la boca. No te hagas el pelotudo.
Y tené cuidado de ir a contarle a Borges,
porque la sub 21 está en todos los penales.
¿Escuchaste?
¿Qué hacés con la lija?
¿Qué hacés con la lija?
A la pared hay que picarla. ¿Entendés?
¿Quién te mando a trabajar acá? En tu vida trabajaste de esto vos.
A las paredes con humedad hay que picarlas, no sirve la lija. ¿Entendés?
No me entendés un culo.
-No entiendo qué querés que haga. -Lo que hay que hacer es picarla...
Picala, y después vemos.
¿Todo bien?
¿Cómo andás? Sí, acá peleando con la pared.
¿Me pediste vos acá?
Sí.
No me hagas quedar mal, le dije a Capece que sabías.
Pensé que era una buena forma de tenerte cerca por si tenía una novedad de algo.
Gracias.
Me quedé pensando mucho en lo del otro día.
Gracias.
Te tengo que pedir un favor, Ema.
Sé que te pedí mucho ya, pero tengo a mi mamá afuera,
y ahora que no está mi hermano, no sé a quién ir.
La tengo internada a mi vieja.
¿Por qué? ¿Qué tiene?
Tiene Alzheimer muy avanzado.
Yo ya sé que te pedí muchas cosas, pero si vos pudieras ir a verla
a mí me haría mucho bien.
Perdón que interrumpa.
¿Podemos hablar un momento?
Sí, sí, vamos.
No hay problema. Después lo vemos, ¿sí?
Está buena la licenciada, ¿eh?
Está buena.
¿Sabés qué? Pasó una cosa muy loca. Mi hermano ayer la invitó a salir,
y ella le dijo que estaba embaraza.
¿Vos creés que es verdad o será para ahuyentarlo?
No sé.
Mirá, yo sé que me porté como el culo cuando me contaste lo del embarazo.
Pero la realidad es que vamos a tener un hijo juntos.
Yo quiero saber qué vamos a hacer.
No vamos a hacer nada juntos.
Yo tomé una decisión y te la conté.
Vos ahora tenés tiempo para pensar y decidir qué querés hacer.
Y ya lo pensé.
Quiero que tengamos una relación más fluida.
Quiero que vivamos juntos, que armemos una familia.
Yo te amo, Ema. Y vos lo sabés.
-Pero para eso necesito tiempo. -Basta, Gastón.
-Necesito un poco de tiempo. -Basta, por favor.
Ya pasamos un millón de veces por ahí.
Yo no te quiero esperar más.
Yo necesito seguir con mi vida.
-Te lo pido por favor. -No me digas eso.
Ya está.
¿Qué pasa acá?
¿Qué onda?
¿Todo bien?
¿Todo piola, amigo? Bueno, joya. Mejor así. Laburen.
-¿Qué pasa acá? -César.
Me pasaron una lista con algunos PD.
Para mí, tiene que ser Pablo Díaz. Andaba con el grandote.
Bueno, listo. Gracias. Yo me ocupo.
¿Qué pasa acá, guacho? ¿Vinieron a chusmear acá?
¿O vinieron a acompañar a la sub 21?
No los escucho. Hablen fuerte.
Entonces pónganse a laburar, loco, dale.
Parecen pelotudos, hermano. Hay que andar diciéndoles las cosas.
-¿Qué hacés, negro? -¿Todo bien?
Che, ¿quedaron bien, no?
-Están buenas, guacho. -¿Viste?
Che, loco, perdoná.
No sabía que la ibas a ligar por culpa mía. Perdoná.
No pasa nada, pero la próxima vez no te cortes solo, avisá. Porque no estás solo.
Está bien, loco. Listo.
-Son tuyas, te las regalo. -Bueno, gracias. Tomátelas.
¿Qué pasa, Susto?
Tengo un par de amigos de Don Torcuato. Son tumbas.
Quieren venir a hacer quilombo con nosotros.
Ah, ¿sí?
Dicen que allá está el cuñado de Borges.
Otro forro que se hace el poronga y arruina guachos.
Pasá, Peña. Sentate.
Andá nomás, quedate afuera.
Te mandé a llamar, Peña, porque abajo es un quilombo.
Hay un clima tenso de mierda, ¿qué pasa?
Borges liberó la ducha para que lo cagaran a palos a César.
¿César es el poronguito de la sub 21?
Esto va a terminar en una fiambrería.
Entonces ayudame a frenarlo.
No lo puedo frenar yo.
¿Lo agarró un pitoduro?
No sé.
¿Y del otro asunto qué sabés?
-¿Qué asunto? -Lunati.
No me vio nadie, ya te dije.
No te creo.
A mí cuando alguien me cumple algo, digo: "Este me quiere cagar".
No te rajaste, pero yo había tomado recaudos.
Me extraña que no lo hayas intentado por lo menos.
Sé que vos no sos un gil. Si yo intentaba algo, me cagabas matando.
No tengas duda.
Igual no te creo.
Perdón.
Perdón, no vi nada.
¡Ema!
¿Qué tal, los niños?
Así me gusta, en filita, yendo a buscar la comida.
Esa comida de mierda que les dan por negros.
Volvé a la villa, gil.
¿Qué pasa? ¿Qué me mirás?
Mirá, César, el negro de la pelea que te decía.
Pelea igual que yo ese, boludo.
Hay que hacerlos mierda.
Tranquilo, negro.
El que se enoja pierde.
Hay que esperar nuestro momento.
Pero no va a ser por mucho tiempo.
Tengo un par de amigos de Don Torcuato. Son tumbas.
Quieren venir a hacer quilombo con nosotros.
Dicen que allá está el cuñado de Borges.
-Esto es por César. -¡Soltame, hijo de puta! La concha tuya.
¡Tomá, la concha de tu madre!
¡Tomá!
Cortá todo. La concha de tu madre.
¿Te gusta, hijo de puta?
Dale.
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