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UNA SERIE ORIGINAL DE NETFLIX
7 AÑOS ATRÁS...
¿No escuchás que está llorando el nene?
Andá vos.
Acabo de entrar.
Bueno, yo estuve todo el día yendo.
¿Querés?
¿De dónde sacaste eso?
¿Eso es todo lo que queda? ¿Te tomaste todo?
-Había una bolsa entera. -Sí, pero es malísima.
No querés.
No, quiero dormir.
¿Cómo te fue en el pistoleo?
¿Mataste a alguien?
Dejá de romperme los huevos.
Bien, a mí me da orgullo
ser la mujer de un policía que mata chorros.
¡Hacés justicia!
Me encanta.
¿Vino mi vieja?
Sí, se llevó a Lucas a pasear.
¿Se lo diste cambiado?
-¿Eh? -Sí, creo que sí.
¿Creo que sí? ¿Creo qué?
¿Se lo diste todo cagado?
No, no tenía olor.
Silvia.
Silvia.
Silvia.
Para, para, dejame hablar.
¿Qué hacés boluda?
¿Qué carajo hiciste?
¿Estás en pedo vos?
¡Ay, perdón Miguel!
Decile a Lucas que me perdone también.
No puedo más.
Dejate de joder, no seas pelotuda,
vení para acá dale.
¿Para qué si no sirvo como mamá?
¿Y yo qué? Yo soy un papá de mierda también y estoy acá.
Dale, vení. ¡No sabés como está Lucas! Dale.
No, no, no. Yo me tengo que ir.
Nosotros no estamos bien. No podemos más,
y al lado tuyo soy una drogadicta y una alcohólica.
Necesito irme y ver si puedo estar un poco mejor.
¿Y yo que mierda hago?
¿Qué estás pensando?
Nada, me colgué con una cosa.
¿No me lo querés compartir?
No, prefiero que los monstruos se queden adentro.
Esos monstruos te van a consumir.
Mejor que me consuman a mí y no a los que están alrededor.
Tenés que aprender a confiar, Pastor.
Para eso estamos acá.
No es un tema de confianza con vos.
No te quiero cagar la vida.
Esto es mucho más jodido de lo que te imaginás.
¿Vos sabés por qué yo empecé a trabajar acá?
No.
Porque mi papá cayó preso cuando era una nena.
Prácticamente no lo conocí.
Mi mamá me dijo que nos había abandonado.
Y después, lo que fue peor, que estaba muerto.
Recién cuando cumplí 18 años supe la verdad.
Y ahí decidí entrar acá.
Lo empecé a estudiar, investigué, lo busqué.
Y cuando llegué ya era tarde.
Estaba muerto.
Desde ese momento vivo con culpa,
pensando que él me quería
y que me extrañaba,
y que sentía que yo lo había abandonado.
Todo al revés, ¿no?
¿Y? ¿Apareció la madre?
Llamó,
dijo que iba a venir,
pero después no vino.
-Qué horrible, ¿no? Qué feo. -Sí.
Es una lástima porque
en realidad es una persona que está muy enferma, ¿no?
Y ella se pierde ver cómo crece su hijito.
Enferma o no enferma, es una madre horrible.
Y vos lo sabés.
Vos no decís nada porque no te gusta hablar mal de la gente,
pero vos sabés que yo tengo razón. Es una madre horrible.
Hablá bajo que está Miguel ahí cerca.
Che, ese tipo, ¿qué onda?
No me gusta, ¿ves? Lo tendría que haber dejado
en un estacionamiento. No sé por qué lo dejé acá.
Estás paranoico, boludo. No te lo van a chorrear acá.
Saben que soy poli.
No, es que es el barrio, ¿viste?
El barrio, ¿qué barrio?
Si vos sos de acá pelotudo, ¿qué decís?
Bueno, pero no es lo mismo que antes.
Sí, es lo mismo de antes.
¿Qué te pasa forro? ¿Qué te haces?
¿De qué te la das ahora?
Está lindo, ¿no?
No sabés lo que anda.
Si querés, te lo presto y te vas a dar una vuelta.
No te conviene, porque si llegas a dar una vuelta
no te subís nunca más a otro.
Además te lo rompo o te lo rayo,
¿con qué te lo garpo?
¿Con mi sueldo de servidor público?
Yo también soy un servidor.
Me sirvo a mí mismo.
¿En qué andas boludo?
Estás muy cancherito vos, ¿eh?
¿Putito, en qué andas?
Cancherito no, es una buena racha.
¿Una buena racha?
Una racha, sí.
¿De qué?
Y...
Alquilamos una casa con pileta y con un jardín divino.
-¿No? -Sí.
¿Van a venir?
Sí, claro.
Che, casa con pileta, auto nuevo,
¿cómo es la cosa? Me tenés intrigado de verdad.
Si la vida te sonríe, hay que aprovechar.
Si cuando te caes, quedás culo para arriba,
nadie te levanta.
Es más, te estacionan la bicicleta en la raya del orto.
-Ay, bueno, bueno. -¿Qué? Bueno.
Hay unos pañales, ¿viste?,
que se venden para el agua, para chicos.
¿Vos sabés qué talle es Luqui?
Elida.
¿Qué talle de pañales es Luqui? ¿Vos sabés?
Voy a ver cómo está Luquitas, si está durmiendo.
Mamá, lo acabo de ver, está perfecto,
por favor, contanos qué pasa.
Me hice un machete, porque sabía que
me iba a resultar un poco difícil.
Igual no te pongas nerviosa, hablá tranquila.
Estamos acá para escucharte, los tres.
Sí, bueno...
Me hice los estudios y
tengo un principio de Alzheimer.
Pero ¿está confirmado eso?
Sí, está confirmado.
El doctor me dijo que estoy en la primera fase.
En esta etapa
no voy a tener grandes problemas,
me voy a olvidar algunas cosas, pero
nada grave y...
Que puedo seguir con la vida así normal,
por un tiempo.
Pero ¿un tiempo? ¿Cuánto tiempo?
¿Después qué pasa?
Después, bueno, se pone un poco más feo y...
Y se pone muy feo.
Así que cuando llegue ese momento,
ustedes me internan
y se olvidan de mí, ¿sí?
¿No tendremos que consultar otro médico?
¿Para qué? ¿Para que me diga lo mismo?
Yo quiero estar todo el tiempo
que pueda estar bien
con mi nieto.
No quiero perder tiempo.
Te lo cuento porque es la única manera
de que me des una mano,
pero no me preguntes más.
No quieras saber más de lo que te digo, ¿sí?
Por vos te lo digo.
Está bien.
El nene ese, es mi hijo.
El nene desaparecido no es hijo de mi abogado, es mío.
Se llama Lucas y es mi hijo.
¿Tu hijo?
Sí.
¿Me estás hablando en serio?
Por supuesto que te estoy hablando en serio.
¿Y cómo puede ser que te guardaste algo así?
Bueno, te lo estoy contando ahora.
No entiendo. ¿Y qué hacía tu hijo con tu abogado?
Es muy complicado de explicar.
Yo a mi abogado lo conozco de toda la vida.
Nos criamos juntos en el barrio.
Y cuando yo caí preso
no tenía con quién dejar al nene porque la madre se había borrado.
Y mi abogado no tenía hijos, no podían tener.
Entonces, se ofreció a cuidarlo. Esa es la historia.
¿Y tu hermana?
¿Qué hermana?
La mujer que te vino a visitar la otra vez acá.
No es mi hermana.
Sí, se hizo pasar por mi hermana,
pero no es mi hermana.
¿Y por qué no hablaste con la policía cuando pasó todo esto?
No puedo hablar con la policía.
-¿Por qué? Podemos hablar ahora. -No, porque no se puede.
Porque no se puede.
Yo necesito me ayudes a encontrar a mi hijo,
pero acá no se puede enterar nadie.
Para poder ayudarte debo entender qué está pasando.
No te lo puedo decir.
-¿Por qué? -No te lo puedo decir,
no te puedo hablar más de este tema.
Te dije de entrada. No me preguntes más.
No quieras saber más de lo que te digo.
Dame una mano con esto, pero no me preguntes más.
¿Puede ser?
Sí.
Ya está.
Me daba vueltas, vueltas, vueltas y
después se durmió.
Así que ya está.
Che, Lucas necesita que vos estés acá.
No podés venir cada cuatro meses.
Sí, pero no estoy lista todavía.
Pero ¿qué es estar lista?
Tenés un pibe, loca.
No te podes borrar así,
no sé ni cómo ubicarte.
Escuchá, le traje ropita, pero le queda grande.
Yo pensé que iba a estar así
-como más morrudo. -¿Ecuchás lo que digo?
Hablo de otra cosa. No importa la ropa.
Necesito que estés acá.
Yo no sé si voy a estar lista en algún momento.
Te lo digo para que lo sepas.
Yo tengo que estar bien.
Pero qué tiene que ver Lucas con tu recuperación,
¿me podés explicar eso?
Está bien. Igual, no pretendo que vos lo entiendas.
No me quiero pelear,
pero quiero que entiendas que necesito que estés acá.
Mi vieja está mal. Está cada vez peor.
No se va a poder hacer cargo de Lucas todo el tiempo.
Está bien, pero ahora te estás haciendo cargo vos.
Y cuando yo no pueda, ¿qué?
No sé, vamos viendo.
-Vamos viendo, ¿qué? Sos la mamá. -Vas viendo, no sé.
No sé, no puedo, perdón.
Yo vivo en la casa de Marcos y no le gustan los chicos.
No sé, ¿qué querés que haga?
No le puedo meter un nene.
"Las autoridades sostienen que el hecho
"de que no se hayan encontrado
"rastros del menor en la escena del crimen
"avala la hipótesis de que aún podría estar con vida".
No tiene sentido que estemos mirando todo esto.
Los medios dicen cualquier cosa.
Yo creo que ahora tenemos que tener la cabeza fría, ¿sabes?
Y pensar cuál es la mejor forma para encontrarlo.
Gracias.
Yo conozco un interno que tiene un familiar
en un rango alto de la policía.
-Si querés, puedo hablar con él. -No, no.
¿Por qué? Tal vez nos podría ayudar.
Porque nadie puede saber que estoy vinculado a esto.
No te preocupes. Voy a ser discreta.
Voy a decir que es para mí.
Hola.
-Sofi. -Voy a empezar con el taller.
¿Interrumpo?
No, no. Para nada. Ya terminamos.
Andá, Pastor. Cualquier cosa hablamos.
-¿Pasó algo? -No.
-¿Te hizo algo? -No, no pasó nada.
Solo estoy tratando de ayudarlo con algunas cosas.
En serio, tranquila. Estoy un poco agobiada, es eso.
Mejor me voy a ir a mi casa, ¿sabés?
Nos vemos.
No bajes los brazos.
Tranquila.
Nos vemos mañana.
Eh, loco.
Hablemos un toque.
Le diste a los villeros la mercadería
que te había regalado mi hermano.
¿Qué sos vos, Robin Hood?
No, tu hermano no me regaló nada.
Me lo dio en parte de pago
y con mis cosas yo hago lo que quiero, ¿no?
Sí, pero podrías haber avisado.
No me cabe que lo tengas tan cerca al puto ese, ¿eh?
-¿A César? -Sí, a ese.
Es estrategia, gil.
¿Estrategia de qué?
¿Tu hermano no me puso en lugar de Morcilla
para contener el patio?
Sí.
Estaba todo en paz.
Hasta que cayeron ustedes y la pudrieron, estaba todo en paz.
A mi hermano no le gusta tu estrategia, me parece.
A mí no me gusta la de él.
Sos más raro vos.
Mirá loco, yo te voy a ser sincero.
La verdad es que no sé cómo tratarte.
Y sé que a veces me pongo medio pesado que soy como...
¿Cómo se dice?
Corte como demandante.
Dice mi psicólogo que es porque
como todos le chupan el orto a mi hermano,
yo necesito mi propio grupo, mi gente.
Entonces me pongo así, medio minita.
Bah, eso lo digo yo, no es que lo diga el psicólogo.
Es lo que yo puedo concluir con todos los consejos...
Está todo bien. Está todo bien.
Yo no me olvido que vos me salvaste la vida.
Muy pocos se la juegan como te la jugaste vos.
Ahora que somos amigos,
¿te puedo secar la colita?
Cuando quieras.
Mostrame esas tetas lindas.
Claro, mostrámelas como lo hiciste
los otros días cuando estaba mi jermu, perra.
Ah, bueno, no te puedo creer.
Pero vos sí que sos un espécimen querido, ¿eh?
Ya sé, vos caíste en cana
para no garcharte más a tu mujer, ¿no?
Qué ordinaria. ¿Cómo vas a hablar así
de la madre de mis hijos, hija de puta?
Pará, vos la hiciste pasar acá.
No, ¿qué fue? ¿Una visita completa?
Mirá que yo no quiero oler a hipopótamo, ¿eh?
Ah, nena, cuándo vas a terminar
porque me van a explotar los huevos.
Voy a morir de embolia láctea, hija de puta, dale.
A ver, a ver, reo de mierda.
Te voy a dar tu escarmiento
para que te puedas reinsertar en la sociedad.
Uy, la puta que te parió, eso duele.
Ah, no te gustó.
-No. -A ver.
Date la vuelta, reo de mierda que te voy a hacer la requisa.
¿Así que vos sos el más poronga de San Onofre?
-Sí. -Ahora vas a ver.
A ver, mirá lo que te voy a hacer.
La concha de tu madre, nena.
¿Qué hacés? ¿Qué estás haciendo?
¿Cómo que estoy haciendo?
-Estoy jugando, mi amor. -No me gusta que jugués en esa zona.
No me gusta.
¿Qué pasa? No seas básico.
¿Básico? Básico esta.
-¿Qué? -Esta.
Vení, tragate los nenitos.
Si, tragate los nenitos.
Música del orto.
No me di cuenta.
Deberían prohibir la cumbia acá.
¿Sabés que te escucho a vos hablar con eso?
¿No querés que te haga un tatuaje?
Loco, yo trato de llevarme bien con todo el mundo.
De no meterme con nadie, no armar quilombo.
Y al final siempre la termino ligando de rebote.
Ahora ni vos me bancás.
Me hablás mal, me mirás mal.
Está todo bien con vos, está todo bien.
Relajate.
Son estos pendejos que me ponen paranoico.
Me rompen las pelotas porque
me ven hablando con los otros.
Ni que estuviera conspirando.
Acá tenés que tomar partido,
no podes estar bien con Dios y con el diablo.
Sí, ya sé.
Me voy a tener que ir de acá.
Me voy a tener que ir a otro pabellón
porque me van a venir a buscar para hacerme mierda.
¿Sabés qué?
Me hago evangélico y que se vayan todos a la concha de su hermana.
Andá loco, dale, probá.
No, ni a palo.
Tenés que andar todo el día recareta.
No se puede fumar, no se puede escabiar.
No, demasiadas reglas para mí.
Pasa que yo no tendría que estar acá,
en este patio de mierda.
Si yo nunca maté a nadie.
Disculpá loco,
no quiero decir que por eso sea mejor persona.
Está todo bien. Pensá lo que quieras.
¿Fuiste a la inmobiliaria? A que tasen la casa.
No, no tuve tiempo, no.
Pero, boludo, hace dos semanas que no tenés tiempo, ¿qué pasa?
-Estoy con muchas cosas, no pude. -¿Qué cosas, boludo?
Estoy complicado, no puedo.
¿Qué te pasa? ¿Vos no estás yendo por algo ahí?
¿Qué, es un interrogatorio esto?
¿Qué te pasa, qué te pasa?
Che, pelotudo, hablame bien.
Te estoy preguntando bien.
¿Qué mierda pasa que no vas?
No, me da lástima vender la casa para meterla en una clínica.
A mí también me da lástima,
pero no se puede hacer otra cosa, no puede estar sola.
Hay un problema para vender la casa.
¿Qué problema?
Yo lo voy a resolver, pero...
Está en garantía la casa por un préstamo que pedí.
¿Perdiste la casa Fernando?
No, no la perdí. Es hasta que cubra la deuda.
Pasa que entre...
Pendejo de mierda, la concha de tu madre,
¿cuánta guita debés?
500 lucas.
Pasa que me mataron los intereses,
estos hijos de puta vivendetes...
Callate la boca.
¿Qué pasó, mamá?
Mamá, ¿qué pasó? ¿Qué pasó?
¿Qué pasó? ¿Qué pasó?
Vinieron
y dijeron que eran amigos tuyos
y les abrí.
¿Quién vino? ¿Quién vino?
Uno era alto, muy alto, y el otro era...
¿Qué, mamá?
Era pelado.
Y...
¿Qué pasó? ¿Qué pasó?
Me dijeron que les debías plata,
que, que
me van a sacar la casa,
me van a sacar la casa.
-Me van a sacar la casa. -No, no, no.
Mamá, tranquila, tranquila.
Quedate tranquila.
Cuando vuelva Betina,
la dejamos a mamá
y vamos a buscar a esos hijos de mil puta, ¿me escuchaste?
Escuchame, yo lo arreglo, yo...
Vos no arreglás un carajo, pendejo pelotudo.
Lo vamos a hacer como yo digo.
Vuelve Betina y vamos a buscar a esos hijos de puta.
-¿Está claro? -Son pesados, Miguel.
Pesado los huevos. Andá pensando cómo hacemos.
-Averiguá el nombre. -¡Tené cuidado!
-¡Tené cuidado! -¿Con qué?
No pasa nada, mamá, no pasa nada.
No, no pasa, nada, tranquila.
¿Quién es el vasco?
¿Quién es el vasco?
Yo soy el vasco.
Vos sos el vasquito.
Yo soy el vasco.
-El vasco soy yo. -Yo soy el vasco.
Yo soy el vasco.
Pará.
¿Qué hacés, vasco? La puta madre.
¿Me venís a pagar la que me debés?
Te vamos a pagar, pero en cuotas a vos, hijo de puta.
Esa es la primera.
Puta que te parió...
Creo que acabas de matar a un policía.
¿Qué tal la perra? Te quería entrar por el culito.
Lo que te quería era culiar, chango hijo de puta.
Pelotudo.
Pero prefiero las minas así
y nos las que se tiran en la cama
y te hacen laburar como un preso, boludo.
A papá, no.
Pero venga, cuente a ver quién es la hembrita.
Usted siempre con un misterio y no ha contado nada. Cuente algo.
Si es la mina del chat, boludo,
la que conozco yo del puterío
hace mucho tiempo.
Vamos todavía.
Cortá la pija.
Requisa, contra la pared.
¿Qué carajo les pasa a estos pelotudos?
Y la concha de tu madre.
Todos contra la pared.
¿Qué te pasa, Capesse?
¿Qué carajo pasa, Capesse?
No me hinches las pelotas.
¿Qué querés? ¿Merca? Pedile a Diosito.
¿Dónde está Diosito?
No me hablés así que hoy tengo permiso
para hacer lo que se me da la gana, ¿entendiste?
Contra la pared, vamos, vamos.
Hijo de puta, ¿se les soltó la cadena o qué?
Tranquilo, está haciendo esparo el boludo este
para cuidar la imagen, el boludo.
¿Qué tenés un arsenal ahí?
¿Pensabas atacar Medio Oriente?
Te estás yendo a la mierda, Capesse.
Todavía ni empecé a irme a la mierda,
así que quedate en el molde
o te hago sonar una orquesta sinfónica de pijas en el orto.
¿Esto lo sabe Antín?
¿O te estás cavando una tumba solito, pelotudo?
Estás invitado para pasar por su oficina cuando quieras,
pero antes abrime bien las cachas.
Uniformes nuevos no vamos a poder comprar
porque estamos excedidos en el presupuesto.
Hay que arreglarse con lo que se tiene.
Lo que sí vamos a pelear son las horas extra,
eso lo puedo prometer yo.
Che garca, cornudo, cagón,
vení, vení, no te hagas el pelotudo. Vení, vení.
Esa no es manera de dirigirse al director del establecimiento.
Soy un funcionario y me debe respeto.
Si tenés un problema conmigo, ¿por qué no lo arreglamos cara a cara?
¿Qué me tenés que mandar la requisa?
-¿Me andás vigilando? -¿Qué querés?
Sí, me estás mandando esta manga de otarios.
¿Estás caliente porque te hicimos una requisa?
La requisa es un procedimiento legal
y constitucional que se realiza
rutinaria y periódicamente
en todas las cárceles del país.
Yo no leí el informe de esta requisa, ¿te desapareció algo?
Más vale que aparezca todo lo que se llevaron,
pero te cuento que lo que no me pudieron quitar es esta.
Ah, eso es porque yo di orden de que lo que no sirve para una mierda
que lo dejen, que no lo requisen.
Y a vos, ese pajarraco viejo no te sirve ni para mear.
Vos hablás porque la conocés, ¿no?
¿Querés hablar conmigo?
Pedí audiencia, como cualquier hijo de vecino.
A lo mejor te la concedo.
-¿Yo, hijo de vecino? -Sí, forro.
-Vos querés que yo boquee. -Boqueá.
Sí, yo voy a boquear.
Puedo contárselo a cualquiera. No tengo problema.
Muchachos acérquense que tengo algo para decirles.
Escuchen al gil.
Esto se lo pueden contar a cualquiera,
a sus familiares, a los jueces, a sus abogados,
no hay ningún problema.
Porque acá hay muchos que creen que vivir en este lugar de mierda
es tarola y no es así.
Acá hay que poner la tarasca adentro de un sobre
y dársela al dueño del circo.
Yo tengo los números fresquitos, se los puedo dar.
Al que me los pida, se los doy, no tengo ningún problema.
Si querés arreglar las cosas, venime a ver, forro pelotudo.
No escupas al cielo, imbécil.
Ya me voy y te libero, ¿sabés?
Parece que el doc me dejo clavado.
No hay problema.
Sos muy linda vos.
¿Qué hacés acá adentro?
Tendrías que estar trabajando en la tele.
Prefiero el teatro.
Ah, ¿sí? Y yo te iría a ver.
Estaría en primera fila, esperando para darte un ramo de flores.
Pero no puedo porque estoy acá encerrado.
Claro.
Igual podemos ir a cenar algún día, si querés.
En serio te digo, eh.
Una cena bien cheta, bien romántica, con velas, con todo.
Yo consigo todas las cosas,
me chupa un huevo la requisa.
Me cobro un par de favores y listo, eh.
Eh, no sé si una cena romántica.
No creo. Tal vez una cena de amigos.
Pero yo ya tengo amigas.
Lo que me hace falta a mí es una novia.
Claro, y sí.
Te entiendo.
Lástima no puedo.
No me tenés que tener lástima.
Me tenés que tener cariño.
Eh, doc, ¿qué pasó? ¿Se olvidó de mí?
No, no me olvidé.
Nunca me olvido de mis pacientes,
pero seguramente debe haber habido un problema de comunicación.
¿Qué problema de comunicación?
No te voy a atender más.
Ya te derivé a un colega
y te tiene en la lista de espera.
¿Qué lista de espera, payaso?
Vos sos mi psicólogo.
Lo lamento.
¿Qué lamentás un carajo?
La concha de tu hermana lamentás.
¿Qué mierda te pasa?
No me voy a de acá hasta que me explique.
Bueno. Sofía, ¿nos dejás dos segundos, por favor?
A esta altura de mi vida, no estoy para aguantarme
la humillación de un preso cualquiera.
Me mandaste la requisa. Me traicionaste, Antín.
¿Qué carajo querías que haga
después del moco que te mandaste en el patio?
Casi me prendés fuego la prisión, pelotudo.
¿Qué querés que haga?
¿Que me quede de brazos cruzados mirándote?
No, tengo que aplicar el reglamento.
Hace más de diez años que no tengo que agacharme
a que me revisen el orto.
Ya no soy un pendejo, Antín.
Hay muertes inexplicables,
"fugados" entre comillas, heridos,
¿de dónde vienen todos esos quilombos?
De tu bandita, de tu gente
que no la podés controlar, inútil.
No es ninguna bandita.
Bien que te llenas los bolsillos gracias a nosotros.
Y me bancan a muerde, Antín, pero a muerte, eh.
Mirá, en lugar de ofuscarte como te estás ofuscando
porque te robaron un televisor
y una PlayStation de mierda,
deberías solidarizarte conmigo,
que estoy rompiéndome el culo
para arreglar los chanchullos tuyos.
¿Dónde carajo está el Panza Sosa?
¿Dónde carajo está el Panza Sosa?
Pero eso ya está resuelto.
¿Cuántas veces te tengo que decir
que la mujer del Sosa es de la familia?
Mi mujer ya lo resolvió a eso, ¿lo entendiste?
¿Querés que te resuelva otra cosa?
¿Querés que me siente ahí, en ese sillón,
a mirar la vida de los otros por camarita?
Qué embole.
Antín, no me pongas en la vereda de enfrente
porque un día, vos y yo vamos a terminar a las piñas.
Cuando quieras.
No me entendiste.
Vos y yo nos vamos a cagar a trompadas.
-Cuando quieras. -Pero sin guardias
y sin gilada que te defiendan.
El que no se despega de sus cuida-culos,
sos vos, pelotudo.
Pone día y hora, cagón.
-¿A mí cagón? -A vos cagón.
¿Qué hacés?
Pongo día, que es hoy, y hora.
Escuchame, vos me acusaste de que yo fui el buchón
que mandó al frente todo este tema de la pendeja esta
que habían secuestrado, que la llevaron a la quinta.
No solo eso, sino que además,
decís que meto cizaña entre vos y el Peña este.
Bueno yo, yo no puedo tener un paciente
que piense que yo soy un informante.
Está bien, no te persigas, no te sientas zarpado.
Fue una forma de decir,
-si somos amigos nosotros. -No.
No, no somos amigos.
-¿Cómo no? -No, y ahí está el error, ¿sabés?
Yo no tendría que haber permitido
que la relación médico-paciente traspasara ciertos límites.
Bueno, está bien.
Escuchá, te prometo que ahora vamos a tener
como cierta distancia nosotros.
Dios, es una decisión tomada.
-No, pero en serio, no me persigo más. -Decisión tomada.
Bueno, basta de decir eso, la concha de tu hermana.
¿A quién mierda le cuento mis cosas ahora?
Escuchame,
el terapeuta este con el que vas a estar
es un excelente profesional.
Ya te vas a ir acostumbrando.
El terapeuta que se vaya a la concha de tu hermana.
Y vos también.
Yo te conté muchas cosas a vos, te abrí mi corazón.
Cosas que no sabe nadie.
Y si me hermano se entera,
te pega un corchazo, ¿entendiste?
La concha de tu madre,
gordo hijo de mil puta.
¡Paren, paren! ¡Se van a matar, por favor!
¡Hijo de puta!
-Gordo de mierda, hijo de puta. -Concha de tu madre.
¡Hijo de puta!
¿Te vinieron a salvar tus nenes?
Fuera, fuera con el sorete, vamos.
¿Cómo le va doctor?
Un poco de gimnasia.
Calentando los músculos, vio.
Pero venga, cuente bien qué pasó.
¿Cómo fue que empezó la pelea?
¿Qué te voy a contar, pelotudo?
Nos cagamos a trompadas.
Como debe ser. Dos tipos tienen un problema,
bueno, lo resuelven como hombres.
Sin chamuyo, sin pelotudeces.
Yo no me imagino cómo quedó Antín.
Si este quedó hecho mierda, no imagino el otro.
¿Pasaste por la enfermería?
¿Por qué no me dejan de romper las pelotas?
Una mano me puso, una sola.
¿Qué hacés, Mario? ¿Cómo andás?
Hola, Pastor, querido ¿Cómo te va?
Bien, che. ¿Podemos hablar un minuto?
¿Te querés sentar? Hacele un lugar.
No, no vale la pena, no vale la pena.
Mirá, acá tenés el número
para hacerme la transferencia que habíamos quedado.
¿Y cuándo necesitás eso?
Y, cuanto antes, porque es una emergencia.
¿Y por qué tanto apuro justo ahora?
Porque tengo que pagar una deuda que tengo afuera, ¿viste?
¡Ah! Y ahora te acordás de mí.
Cuando te pedí que rancharas conmigo,
me despreciaste.
Cuando te llamé, te hiciste el exquisito.
No, bueno, no estaba de ánimo.
Ah, no estabas de ánimo,
pero tenés ánimo para hacer beneficencia
con los negros de mierda de ahí, de la villa.
Con la mercadería que yo te di estás haciendo beneficencia.
¿Con la guita que voy a depositar ahí también vas a hacer beneficencia?
¿También se la vas a regalar a los negros de mierda esos?
Pero, si vos me dijiste que esa mercadería
era parte del pago. Podía hacer lo que quería.
No me dijiste que había condiciones.
A mí no me vengas con el biri biri, flaco, ¿estamos?
Mirá, no te estoy pidiendo un favor,
en todo caso, vos me devolvés un favor por cargar la muerte de Morcilla.
¿Sí? Vos me dijiste que estaba la guita disponible,
te la estoy pidiendo.
¿Vos te estás haciendo el sindicalista ahora? ¿Qué te pasa?
Yo voy a cumplir mi palabra y voy a depositarte
toda la guita en esta cuenta.
Pero vos no tires mucho el piolín
porque ahora el que no tiene ánimo soy yo.
Espero la guita entonces.
Esperala.
Pelotudo de mierda,
¿este ahora este se cree que es el poronga de acá?
Si sigue así, lo voy a tener que ubicar como al otro,
al otro puto que nos debe estar mirando.
Mire que vi cosas en las cárceles,
pero lo que acabo de ver hoy,
la verdad que lo supera todo.
Así soy yo.
Mi método puede parecer un poquito extremo,
pero por ese motivo, me respetan mis reclusos,
porque los trato como a pares.
¿Se quieren cagar a trompadas con el director de la cárcel?
Pueden hacerlo de uno en fondo.
El director se la banca.
Bueno, usted dirá. ¿En qué puedo servirlo?
El procurador autorizó una auditoría. ¿No le avisaron?
Nadie me avisó nada, que yo sepa.
Justamente es por las irregularidades de las que venimos hablando.
Lo cierto es que sus explicaciones
digamos que no convencen a nadie.
Espero que esto no atente contra sus aspiraciones.
No es mi intención.
Llamamos a un médico.
No, no te preocupes. Ya se me va a pasar.
-Gracias. -Pero no podés estar así.
Tenés que hacerte ver.
Me voy a hacer ver.
No te preocupes, de verdad. Tranquila.
-Y sí, pero... -Pero estoy bien.
Perdón, licenciada, ¿no sé si se conocen con el doctor?
Doctor.
Sí, claro.
Doctor Belardo, ¿cómo le va?
Bien. ¿Qué tal? Buenas tardes.
Buenas tardes.
Estamos haciendo una auditoría
en San Onofre y necesito hablar con usted.
No hay problema.
Si quiere buscamos otra oficina
-así estamos más tranquilos. -Bien.
Ahora la seguimos.
Venga por acá, por favor.
¿Por qué no me hacen una auditoría a mí?
Pero querida,
¿para qué complicarte con uno de afuera?
Si acá adentro tenemos carne fresca
las 24 horas a disposición, mamu.
Olvidate.
Ema aconseja no mezclar los tantos.
Los presos son los amantes ideales.
Siempre están alzados, querida.
Y después vos te volvés a tu casa
relajada, tranquilita,
total acá, ni se enteran.
Y si se enteran, no son celosos.
¿Me estás hablando en serio?
Sí, obvio.
¿Ya estuviste con muchos presos?
El primero es el que nunca se olvida.
Galarza, un correntino tan fogoso...
Tenía unas manos tan lindas.
Esto es del año del orto.
Se la afanaron de la peluquería a esta porquería.
Cómo extraño mis cosas, loco.
Uno no es un carajo sin sus cosas.
Después dicen que lo material no importa.
Ey.
Yo tengo un día de mierda,
pero ¿qué onda, mono?
Si te digo algo, ¿no te enojás?
Mi psicólogo dice que no me quiere atender más.
Mejor. Perdón.
Bueno a mí me parecía una pelotudez lo de la terapia.
Pero bueno, cada uno con su culo, ¿viste?
Sí, pasa que
tengo miedo porque yo le conté una bocha de cosas al tipo.
Y ahora se enojó y no me quiere.
¿Y por qué mariconeás?
Sos mi hermano, ¿qué te pasa?
Que se cague el puto ese.
Para eso estoy yo.
Me contás a mí y yo te aconsejo.
¿Cuál es el problema?
Sí, pero yo le conté de todo.
¿Qué le contaste?
Todo.
¿Lo de la salida? ¿Lo del choreo?
¿Lo de la pendeja? ¿Lo de la quinta?
¿Lo del Morcilla le contaste?
¿Pero vos sos pelotudo, la concha de tu madre?
¿Qué mierda tenés en la cabeza, forro?
No me cagués a pedo.
Pasa que vos sos una persona sensible.
Y la gente sensible a veces hace cagadas.
Por eso te quiero.
No pasa nada, lo vamos a arreglar.
Si la buchoneada viene del gil ese,
en algún momento va a pisar el palito y ahí lo empomamos.
¿Hablaste con la mujer de Sosa?
Sí, se echó atrás.
¿Cómo que se echó atrás?
Sí, no sé, algo pasó.
Porque está diciendo lo mismo que dice
la gente acá en el penal, que se fugó.
Sí me confesó que habló por teléfono
con él un par de veces.
Estos hijos de puta la compraron.
Sin la declaración de ella
no vamos a poder seguir avanzando.
Sí.
Se te nota...
No sé...
Como mal.
Como con carucha así, de enferma.
No, no estoy enferma.
Bueno, digo así, como intoxicada,
como, no sé.
-Basta. -Ey, un beso.
Estoy embarazada.
¿Y de quién es?
¿Qué? ¿Es mío?
¿Y vos qué pensás?
Andá nomás y quedate afuera,
que no entre nadie.
Peña,
la verdad, en cinco años nunca
entré a este lugar de la sala de visitas.
Nunca tuve este ángulo.
Es realmente una mierda.
Ahora entiendo lo mal que se deben ir las visitas
después de ver esto, ¿no?
Por eso prefiero que nadie me visite acá.
Siempre tenés un sarcasmo.
¿Averiguaste lo que necesitabas?
Sí.
Tené.
Si supiera Borges que te presté la tablet que le requisé...
Debe estar como un pelotudo pajeándose
mirando las humedades del techo.
Pelotudo.
¿Te dio la plata?
Me dijo que me iba a hacer una transferencia.
Te la va a hacer. Te la va a hacer.
¿Cuándo querés salir vos?
Cualquier día.
Tiene que ser bien temprano a la mañana.
-Bien temprano. -Sí.
Mirá, te voy a ser sincero..
Tengo un problema porque tengo un moscardón,
un burócrata de la Procuración,
que anda dando vueltas
buscando el pelo al huevo.
Me revuelve el avispero.
Y a mí me vendría muy bien que salieras cuanto antes.
¿Entendés?
¿Podrías salir mañana?
Sí.
-¿Sí? -Sí.
Entonces vamos a ver las condiciones.
Primero,
salís de la cárcel y te vas directo,
rápidamente directo,
a achurar a quien tengas que achurar.
Una vez cometido el hecho,
te volvés directo a la cárcel.
Directo es sin escalas
de ningún tipo, y sin desvíos.
¿Estamos de acuerdo?
Estamos de acuerdo.
Bien.
Segundo, te van a acompañar dos de mis hombres.
Son de confianza,
son gente bien,
no te van a ayudar,
-no se van a prender a los tiros. -No lo necesito.
No, no ya sé que no lo necesitás vos,
lo necesito yo.
Estoy diciendo que te doy mi palabra: voy a volver.
Yo te tomo tu palabra. Confío en tu palabra.
No tengo por qué descreer de tu palabra,
pero me han jodido muchas veces
y prefiero asegurarme de que vas a volver a la cárcel.
¿Me entendés? Entonces, vas a salir mañana,
pero nos vamos a poner de acuerdo
y a fijar las condiciones.
¿Estamos?
Estamos.
-¿Sí o no? -Sí.
Entonces, mañana a la mañana.
Un detalle.
¿No me vas a contar?
¿Qué cosa?
Vas a salir de la cárcel,
¿para matar a quién?
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