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Hola papá.
Estoy bien.
Acá dicen que te quedaste con un vuelto.
Que si lo devolvés me liberan.
Ayudáme.
Ya vio que su hija está bien.
Pero por ahora nomás.
Te juro que si le llegan a tocar un pelo a mi hija...
La virginidad de su hija está en sus manos.
-Son tres palos. -¿De dónde quieren que saque esa plata?
De donde la guardó, hijo de puta. Porque esa plata no es suya.
Otra cosa, además de la plata, queremos que suelte ya mismo a Sosa.
-¿Quién es Sosa? -Nuestro compañero que quedó herido.
No tengo ni idea de dónde está. Se escapó.
Así que no sabe dónde está. Pura mierda.
La puta madre. Se piensan que el hijo de puta quedó vivo.
Esto no descarga una mierda.
Che, pará con la merluza.
Comé algo.
Quiero bajar esta foto por WhatsApp y no puedo.
Fijate vos que vos sabés de eso.
¡Dios!
-Dale. -No me rompas las pelotas, Marito.
Ya terminó el horario de laburo.
No te estoy hablando como jefe, sino como hermano.
No me contestes así que te voy a bajar los dientes de drogadicto que tenés.
Como les gusta a los drogadictos tener los dientes podridos.
Es parte del berretín porque les gusta mostrarlos.
Cuando se recuperan les da vergüenza
y se ríen con la boca tapada.
Chupame un huevo.
Sí, yo te voy a tener que chupar los huevos
porque vos con esa boca no vas a poder cogerte a nadie.
Ni siquiera a los paqueros del patio.
Pelotudo.
¿Por qué no me avisaron que pidieron pizza?
Yo estaba comiendo el guiso que le estoy dando a Luna.
La llama por el nombre.
Guarda que se enamoró de la pendeja.
Luna, tú sabés que te quiero.
No sé, yo nunca he tenido una verga en la boca.
No sé si usted pueda decir lo mismo.
Trascendió. Yo no dije nada, Barney.
Fuera de joda.
Me preocupa mucho la muchachita esta. Está toda como loca.
Anda toda alterada diciendo que escuchó ruidos.
¿Pero sigue con la radio fuerte?
Sí. Pero igual es muy raro porque ahí cerca no hay nadie.
¿No se habrá metido alguno en los buzones? Ahí se escucha todo.
-Permiso. -Morcilla.
-¿Tenés la mía? -Llevate esta de acá.
Morcilla, ¿metieron a alguien a los buzones?
Si, al pelotudo nuevo.
Lo metimos ahí con Capece sin que nadie se entere.
Dijiste que no querías más muertos. Te hice caso.
Este Capece es un pelotudo también. Decile que venga.
No, ya se fue.
Entonces metete la pizza en el orto y andate.
Yo ya comí.
Mandale un mensaje a Capece que saque al flaco mañana temprano.
Es muy peligroso que haya gente ahí.
Capece.
Hola.
Empezá a girar y gritá hasta que llegás a correr.
¿Y Peña, la pasaste lindo?
Te puedo dejar ahí una semana, veinte días y nadie se entera.
Por lo menos no me rompen las pelotas.
Pegate una ducha y ponete presentable.
No sea cosa que te vea la asistente social.
Mirá que acá el buzón ya no existe más.
¿Entendiste?
Capece, mirá que es ilegal meter internos al buzón.
Denuncialo al vigilante este. Yo te salgo de testigo.
¿Qué podés testificar vos? Si estas todos los días de gira.
No sé quién la entró al penal.
Dicen que entra en la cola de la señorita Capece.
LLevándo un muchachito
sujeto de la mano,
se presentó al sargento
que estaba en la estación.
"El mundo está perdido",
le dijo entre asombrado.
Apenas siete años, tan chico y ya ladrón.
Y mientras el muchacho
lloraba amargamente.
"Y ¿qué es lo que ha robado?", dijo la autoridad.
"Robó un ovillo de hilo", le respondió el librero.
A todos esos pillos debieran encerrar.
¿Cómo consigo una tarjeta para hablar por teléfono?
Hola, ¿qué tal? Buen día.
¿Cómo te fue con soledad? ¿Bien? Me alegro.
Acá por suerte todo igual, un día hermoso para estar en prisión.
Buen día, buen día.
Tengo que hablar con mi abogado.
No denuncies que te llevaron con Soledad porque los van a matar
a tu abogado y a vos. -No, no es eso.
Y bueno no sé. Acá el único que las mueve es Morcilla,
pero no creo que te quiera dar a vos. Te la va a cobrar muy caro sino.
Conseguime una, te devuelvo dos.
No, no me metas en quilombos. Después me lo tengo que fumar yo al gordo.
Yo ya pagué mi derecho de piso para estar acá.
¿Te empomó Morcilla?
No, pero me cagó a trompadas y me tuvo de hijo durante un año.
No sabés las veces que soñé con destriparlo
y hacerlo a la parrilla acá en medio del patio.
Y cuando me lo iba a comer eran como 300kg de carne podrida,
un olor que apestaba toda la cárcel.
Y Antín nos dejaba salir a todos y nadie se iba,
nos quedábamos ahí todos los presos del lado de afuera rodeando la cárcel.
-Haceme esa imagen. -¿Qué?
Ya fue el Gauchito.
Haceme la cárcel vista de arriba con los presos rodeándola.
¿O no, amigo?
¿Sabés dónde están los de la Sub-21?
-¿César y sus drogadictos? -Alto nombre para una banda.
César y sus drogadictos onda Ricky Espinosa.
Por allá.
Te hago otro día el del sueño loco,
porque ya te empecé el del Gauchito Gil.
-No nos fugamos ni en pedo por ahí. -No entro boludo.
No, hay que buscar otro camino. Es imposible. Ni el enano entra.
No entro boludo.
Mirá quién viene ahí.
Esa.
Volvió el loquito más picante del condado. Volvió enojado.
El que se coge la Morcilla de parado. Y saca el choto todo cagado.
Acá en el patio no queremos refugiados. Sub-21, soy un soldado.
Bienvenido, Pastor.
Se te ve bien loco. Normalmente salen re fisura de ahí.
-Hoy es el cumpleaños de César. -¿Sí? Felicidades.
Rajamos todos.
Se arma motín. Prendemos la villa y nos cogemos a Morcilla.
Necesito que me consigan una tarjeta de teléfono.
No tengo nada para darles, perdí todo en la requisa.
No nos tenés que dar nada. Si nos bancás, nosotros te bancamos.
Mirá que esto es para mi hermano.
Guardame una porción que después paso.
Bigote.
Tu comida, nena.
No me llamo nena.
¿Cómo te llamás?
Luna.
Luna Lunatti.
Sí.
Yo sabía que tu papá era un hijo de puta,
pero ni con su propia hija fue bueno.
¿Y vos que te hacés el rubio y sos un negro de mierda?
Qué feo que hables así.
¿Vos te pensás que yo voy a comer esta pija nenito?
Antes me mato, nigga.
-¿Qué me dijiste? -Nigga.
¿Qué es "nigga"?
Quiere decir negro de mierda en inglés.
Decime una cosa, ¿tu papá no te enseñó lo que son los derechos humanos?
La verdad que no. Estaba ocupado metiendo en cana a giles como vos.
Yo creo que estaba ocupado quedándose con cosas que no le pertenecen.
Puede ser.
¿Por qué está esa radio encendida todo el día?
-Porque se le rompió el "On-Off". -Sacale las pilas, pibe chorro.
Amigo, ¿no tenés una moneda para darme?
Dale, para la droga guacho.
Mi viejo los va a matar a todos.
No sabés lo feo que es estar encerrado en este lugar de mierda.
No.
No me imagino.
Si le llegás a poner un dedo a la radio,
te lo corto.
Amaya.
Tomá.
Dejala que coma y después esposala otra vez.
¿Sabés si va a venir Capece?
No sé.
¿Por qué?
Nada. Después yo lo hablo con él.
¿Qué pasa bigote? ¿No confías en mí?
-Nosotros confiamos en vos. -Dijeron que estaba de paso.
Era por unas horas nada más.
¿Vos te pensás que mi hermano te haría hacer algo que te comprometa?
Bueno, sí.
Pero no se va a enterar nadie.
La idea es empezar a conversar un poco y que nos cuente de usted
para saber cuáles son sus intereses y ver en qué lo podemos ayudar.
¿Qué te cuente yo de mí?
La verdad, prefiero que hablen las damas y yo escuchar,
por lo menos en la primera cita.
Esto no es una cita.
Esto una entrevista entre un interno y una asistente social.
¿Tiene algún oficio?
No.
Leí que no terminó el secundario. ¿Le interesaría terminarlo?
No.
¿Por qué no?
Hay muchos internos que aprovechan ese programa.
Están muy contentos, algunos deciden seguir después una carrera.
Puede ser, pero no es mi caso.
Bueno, vamos a hablar un poco de su estadía.
Ya vi que estuvo en el patio, que estuvo adaptándose bien.
La siguiente instancia sería pasar a un pabellón.
No sé si vio los diferentes pabellones que hay.
Si hay algún grupo con el que sienta más afinidad.
No me interesa ningún grupo.
Bueno.
Por lo que veo, no le interesa nada.
Así que voy a completar algunas preguntas para terminar con esta entrevista.
¿Sabe qué? Hay algunos internos que aprovechan este período de su vida
para cambiar, crecer o reflexionar. Para transformarse en mejores personas.
¿Vos de verdad pensás que alguien se puede rescatar acá adentro?
Sí, por supuesto que sí. ¿Usted no?
Acá el chorro se vuelve más chorro y el asesino se vuelve más asesino.
¿Pensás que con un taller de teatro vas a cambiar a la basura de acá?
Evidentemente, no pensamos lo mismo.
De todas formas, tiene razón.
No podemos ayudar a todos.
Hay gente con la que no vale la pena perder el tiempo.
Lo veo el jueves que viene en este mismo horario.
Lamento tener que molestarlo otra vez. Se puede ir.
Morci, habilitanos algo que es el cumpleaños de César.
¿Morci?
Señor Morcilla la concha de tu madre.
Acá no existen los cumpleaños. No existe el mes ni la semana.
Todo el año es el mismo puto día una y otra vez.
Acá sale el sol y de pronto se hace la noche, nada más.
Rajen de acá.
¡Tomá! Háganla durar.
¿Tres birras nos vas a dar nada más? Encima están calientes.
Dale, no seas rata. Danos algo más.
Usá la imaginación. Acá una papa podrida puede convertirse en un pajarito.
El culo limpito de un negro
puede convertirse en lo que afuera es la concha de la rubia más hermosa.
Callate si vos sos un gordo, ¿qué te venís a hacer el galán?
Yo cuando caí era más flaquito que ustedes.
Lo que pasa es que me comí tantos negritos que quedé así.
Y sigo con hambre.
Dale, danos un par de birras más
y una tarjeta que es el cumpleaños del César.
¿Qué me viste cara de Caritas?
Dale loco, habilita la tarjeta. Habilita dale.
Los precios no los pongo yo.
Acá una tarjeta te dura una hora, si vos entregas 10 minutos el culo
te puede llegar a durar 60 minutos. Es negocio.
Sesenta patadas en el culo te vamos a dar.
Pero raja de acá.
Rajá de acá
puto, feo, culo roto.
Come caca.
Todos dicen que lo entienden, pero siempre pasa lo mismo.
Nuestro pabellón es el último turno en el comedor.
¿Sabe qué comemos? ¿Tiene idea de lo que comemos?
Nada.
Y lo poco que nos dan, ¿sabe qué es?
¿Usted comió alguna vez la comida de acá?
¿En qué lo puedo ayudar?
Le pregunto si comió la comida de acá.
-Sabe que no. -Es una porquería.
Y si raspan la olla y nos dan lo último que queda, es peor todavía.
En este momento estoy frenando un quilombo acá adentro.
Por eso vengo a negociar.
¿Va a hacer algo?
Voy a elevar el pedido al director y ver qué responde.
Llevale eso al director,
no me prometas algo que no vas a hacer.
-¿Sabés lo que es un motín? -Sí, claro.
¿Lo viviste?
¿Quiere que eleve este pedido al director? ¿Algo más?
Nada más.
Vos sabés cómo le dicen los gringos al faso paraguayo.
¿Cómo?
Umbrella.
Porque ustedes no saben inglés.
“Umbrella” se le dice al paraguas para la lluvia.
El gordo puto de Morcilla largó tres birras nada más.
Estoy cansado de ese gordo. Hay que pincharlo.
No te calentés.
-¿Consiguieron la tarjeta? -No.
Tomá. Le queda poco crédito.
Pará. Yo te la doy, ¿pero qué me das a cambio?
Pará. No te enojés. Vos sabés cómo cuestan las cosas acá.
No le estoy dando solo una tarjeta,
me estoy privando de hablar con mi familia.
Es lo único que tengo.
¿Qué son de Fiorella? Si Morcilla me ve con esto me las va a sacar.
No te va a tocar un pelo.
¿Las querés vos?
El celular al que usted llama se encuentra apagado o fuera del área...
-¿Qué haces Facha? -¿Cómo andás?
-¿Todo bien? -Bien, ¿vos?
Todo bien.
Estudio Palacios, buenas tardes.
-Con Fernando Palacios quiero hablar. -No se encuentra.
¿De parte de quién?
Diga que lo llamó el hermano. Que me llame.
-¿Algún problema, amigo? -No, todo bien.
Estos abogados son unas lacras, peores que los violadores.
Porque usan traje y corbata.
Seguro que te dijo “vos no digas nada, no declares, negá todo” y te hundió.
-¿O no? -¿Sabés que sí?
¿Viste?
Acá no te salvan ni los abogados, ni las leyes. Nada.
Acá te salva la lealtad.
Está bien.
Vos me tenés que dar las gracias a mí, perro boludo.
-¿Por? -¿Cómo por?
¿Por qué te pensás que te sacaron tan rápido del buzón?
Por Dios.
Ah mirá. Te agradezco.
Tranquilo, no te voy a cobrar. Es gratis. ¿O me viste cara de abogado?
Gracias.
-Buen día. -¿Qué hacés?
¿Te tocó día de limpieza? Yo debería hacer lo mismo.
¿Qué limpieza? Estoy sacando todas mis cosas de acá.
Ahora que sé que cualquiera te las puede revisar.
-¡Eso pasó una vez sola! -Bueno no importa, es suficiente.
¿No te molesta que cualquiera pueda venir y abrir tu armario?
Perdoname, lo que pasa es que arranqué con un interno nuevo insoportable.
Uno canchero que se cree que la que está presa es una.
Está lleno de esos.
Pero si te van a manejar el humor…
¿Qué vas a hacer?
De repente parece que soy yo la que tiene experiencia y vos la nueva.
No, pero este era un tarado diferente.
Era lindo.
Qué se yo, no sé. Ni lo miré.
Dale, estamos entre 4 paredes.
Ni lo miré, no me interesa.
No digo que le des bola,
pero me vas a decir que en este tiempo no te gustó nunca alguien.
¡Jamás! Con eso no se juega, en serio.
¿Te querés enamorar de alguien?
Tomá, te regalo una foto de mi gatito.
Hay un problema con la esposa de un interno que vino de visita.
No lo encuentran.
-¿Quién es el interno? -Gustavo Sosa.
Andá vos personalmente, decile que el director quiere hablar con ella.
Y me la traes que yo le voy a explicar.
Después necesito salir a hacer un trámite.
Es una hora y media, no es mucho tiempo.
Dale. Una hora y media. Andá.
Afortunadamente, su marido está mejorando.
Hizo un cuadro, una patología de...
gastroenteritis bastante complejo
porque hubo que hidratarlo con suero.
-¿Suero? -Sí.
¿Está mal?
No, ahora no. Ya salió del momento complejo.
Me acaban de llamar del hospital diciendo que lo querían mandar de vuelta
y les dije que lo tengan un día más.
¿En qué hospital está? ¿Lo puedo visitar?
Si nosotros denunciamos o toma estado público
que hay un interno con gastroenteritis…
Junta médica, chequeos, informes, burocracia…
En fin, todo un lío.
Yo quiero compensarla mínimamente.
Dije: "¿cómo hago con la señora de Sosa?"
Y ya que se vino al pedo quiero que tenga estos pesos.
Guárdelos. Téngalos como compensación.
Mientras tanto, yo le prometo que apenas su marido vuelva a la unidad,
le doy una tarjeta para que la llame.
-Muchas gracias. -Y esto queda entre nosotros.
¿Querés ver guita?
Yo te puedo dar verguita.
Por la buena acción.
Estoy muy enamorado de vos.
No hace falta que me mientas.
Te lo juro por Diosito.
Estás muy caliente.
No es amor eso.
Se parece un poco al amor pero no es amor.
Es amor puro, Lucre.
No seas incrédula.
Sos el amor de mi vida.
Bueno.
¿Te gusta?
Pastorcito.
Pastor.
Pastor.
Pastorcito.
-Vamos. -¿A dónde?
A festejar.
-¿Qué? -El cumpleaños de César.
La piña.
Calláte enano fantasma.
¿La querés vos?
Apaga eso la concha de tu madre.
Qué feo Pedro, qué feo.
¿Vos también querés pasar bebote?
-Es una criatura, nena. -Tocá, Morcilla. Tocá. Dale.
No importa lo que digan las palabras las coloco.
Así lo hacemos para el loco que es su cumpleaños.
Acá venimos los malditos siempre haciendo daño.
Esto es lo que hago...
¿Qué mierda hicieron? La concha de la lora.
Pará, hijo de puta. Qué mierda te pasa.
Chau, Morcilla.
Ahora.
Sos pollo.
¿Cómo puede ser que seis pendejos de mierda te controlen el patio?
-¿A mí? -Sí, a vos.
-¿Y por casa cómo andamos? -¿Qué? A mí nunca me afanaron nada.
Eso es por el pelotudo de Morcilla. Se le fue todo de las manos.
Ya lo tengo con un pie afuera.
Pero los celadores tuyos del turno noche, ¡qué colaboración!
Maricas.
No te tirés con los celadores que cobran un sueldo de mierda.
Agradecé que cerraron el paso a los pabellones,
porque se llegan a meter en el pabellón de los putos, no parábamos más.
Terminamos como relleno de empanadas, como en Sierra Chica.
Cincuenta tarjetas de teléfono se robaron. Estos hijos de puta
me voy a pasar un mes entero
mirando a estos monos del patio hablando por teléfono gratis.
Escuchame.
¿Qué se sabe del Panza Sosa?
¿Hablaste con la mujer? ¿Se sabe algo de él? ¿Dónde está?
Es como te dije.
¡Concretá! ¿Sabés algo o no?
-Lo que te dije. -¿Qué?
Que fue a la casa
y tenía uno de los hijos enfermo,
entonces decidió quedarse un par de días más.
Decime, Mario,
¿pudiste hablar con Sosa directamente?
¿O hablaste con la señora de Sosa?
No, hablé con ella al laburo
porque en la casa de él no hay señal.
Ah bueno.
Qué bueno, ¿no?
Entonces confiás que va a volver y se va a solucionar todo.
Todo bien.
Sosa es un buen padre de familia
y está como un señor responsable en su casa con sus hijos.
Es un buen muchacho.
-Cualquier cosa me llamas. -Obvio.
Apurate vos.
El desastre que hicieron estos pendejos.
Los voy a hacer cagar fuego.
Tené cuidado. Ya es suficiente con todas las cosas que perdimos acá.
Voy a hablar con Borges. Van a ver la que se les viene, pendejos de mierda.
-¿De qué mierda te reís vos? -De nada.
Vos seguro pusiste fichas para que pase todo esto.
¿Yo? Ni a palos. Esta te la buscaste vos solito.
No te costaba nada darles un par de birras a los pibes.
O al menos no cagarlos con el precio.
Vos no me vas a venir a aconsejar cómo tengo que controlar el negocio.
¿Aconsejarte yo a vos? No.
Si se nota que lo tenés todo controlado.
-Borges quiere hablar con vos. -Decile que ahora voy.
No, Morcilla. Lo está buscando a él.
Piba.
El desayuno, piba.
Piba.
¡Piba!
Piba.
La puta madre.
Amaya.
Vení.
Amaya
-¿Qué pasa? -Está muerta, boludo.
¿Cómo que está muerta carajo?
Tu problema es que no tratás a la gente con psicoanálisis.
Yo sé que te reís porque voy al psicólogo.
Pero la terapia te enseña, te deja ver más allá.
Le sacás la ficha a la gente al toque.
A ver Freud,
¿a quién pondrías vos a controlar a estos turros?
Hola.
-¿Cómo te llamás vos? -Pastor Peña.
Viste que tenemos flor de quilombo en el patio,
dice Dios que vos te podrías ocupar también.
Si lo dice Dios.
Lo que mi hermano quiere decir es que...
queremos que ocupes el lugar de Morcilla en el patio con los refugiados.
Queremos que seas parte del grupo y que controles los negocios ahí abajo.
¿Qué es esa cara, amigo?
¿Querés colaborar o no?
Para eso vine.
Tiene pulso pelotudo. Me hiciste cagar en las patas.
Andá a buscarlo a Borges. Andá a buscar un médico.
Vimos que los pibes te respetan.
Caerle bien de entrada a esas ladillas es difícil.
Además de mantener nuestro quiosco,
te podrías ocupar de cuidar a estos turritos
que no hagan cagadas como la de anoche. Eso no puede volver a pasar.
Yo te aconsejo que repartas un par de cachetazos cuando haga falta.
Yéndola de amigo, ¿viste?
-Trabajales la cabeza. -Listo.
Hay quilombo en la Luna.
Vení, sentate. ¿Vamos a jugar a la play?
Puta, no reacciona. ¿Qué te está pasando, cielito?
¿Estás seguro de que no escuchaste nada raro anoche?
No. Yo me mantengo afuera. Miro cada tanto.
Pásenme la bandeja.
Dale, reaccioná, hermosura.
Ya viene el doctor.
Borges, el doctor se está demorando mucho.
Que me avise y lo mandamos a buscar por la entrada del taller.
Perfecto.
El doctor viene para acá.
-Amaya está muy histérico. -Ya lo sé. Es un cagón.
Arreglemos este quilombo y volalo.
Dale.
Avisame cuando viene el Toro.
Y bueno, acá estamos como queremos.
Vos podés venir a ver los partidos cuando tengas ganas. O lo que quieras.
Tenemos canal porno. Si no preguntale al Pancho.
Esto es como...
No te digo como estar afuera. No es el paraíso pero casi.
Fijate que hay gente que paga fortuna ¿o no?
Para estar adentro de un country con la tele así.
Con la play, metegol, ping-pong.
-¿Sabés jugar al ping-pong vos? -Me arreglo.
¿A sí?
Mirá que yo acá les gano a todos. A este lo tengo de hijo.
Al único que no le gano es a Marito. Es al único que no le puedo ganar.
Juega el hijo de puta… Marito juega.
Ojo que por ahí algunos se dejan ganar a propósito.
No. No creo.
A ver, pancho.
¿Un tirito?
No, gracias.
-¿Seguro? -Seguro.
Bueno.
¿Cómo viene? ¿Te parece que estará para hoy?
Si me traen los repuestos que pedí, antes de las tres o cuatro
yo para última hora se lo tengo preparado.
No me sanatees.
Escuchame una cosa que te quiero decir entre nosotros.
El otro día salió el Panza Sosa con tres más
y no me apareció por ningún lado.
¿Sabés algo?
¿Viste algo? ¿Un auto entrar o salir?
No, la verdad es que yo lo que chequeo son los autos.
Y el martes salieron dos autos y después volvieron dos.
Ahora, si hay un tipo más o un tipo menos, eso yo no sé.
No sabés un carajo.
¿Y ese auto de quién es?
De un tipo que entró con Amaya.
Amaya.
Bueno, decime, ¿cuál es tu especialidad?
¿En qué sentido?
Ya vimos que peleando te la bancás.
¿Qué más podés hacer que pueda servirnos?
Me arreglo con cualquier cosa.
Está bueno eso. Porque acá sale mucho laburo, ¿viste?
Es más, vos podes traer un laburo, lo hablamos con Marito y lo evaluamos.
Está bueno.
-Acá vas a tener la posibilidad de crecer. -Listo, está bien.
¿Qué hay ahí?
Nada.
-¿Qué pasa? -¿Qué pasa qué?
Demasiada campana para que no haya nada ahí.
Ya que preguntás.
Esa puerta es el acceso a la cárcel vieja.
Es nuestra zona franca.
Bien ahí.
-¿Qué pasa? -¿Sabés dónde está tu hermano?
-Necesito hablar con él. -No.
Yo que vos no me aparezco por unos días.
Quiero ver cómo hacemos para reponer las cosas y cambiar la baulera.
Sí. Igual no te mates mucho, ya no estas más a cargo, Morcilla.
¿Cómo que ya no estoy más a cargo?
¿Quién va a estar a cargo de la villa?
-Ustedes están locos. -Vamos a probar al amigo.
Ustedes están totalmente locos, a éste ni lo conocen.
Yo hace años que estoy con ustedes, están totalmente locos.
No le des bola.
Morcilla, ¿quedó algo en la baulera? Unas cervezas para festejar.
Un desastre. Con la luz del día se ve mucho peor.
¿Qué lees?
Una obra.
Para el taller de teatro.
-¿Te gusta el teatro? -No.
Me gusta la profesora.
¿Qué te pasa? ¿Todo bien conmigo?
No sé, loco.
Vas muy rápido.
Yo no me quiero quedar pegado cuando te vayan a faconear.
-¿Por qué me decís eso? -Acá se sabe todo muy rápido.
¿Por lo del Morcilla?
Pensé que eras otra cosa amigo.
Y al final me terminaste traicionando.
Te cambiaste de bando, garca.
-Se la daba de amigo. -¿Nos vas a cobrar las birras de anoche?
Miralo vos che.
-Al nuevo peón de los Borges. -No, yo no soy el peón de nadie.
Borges quiere evitar quilombos porque sabe que Morcilla se portó mal.
Me pone a mí porque me llevo bien con ustedes. Es una señal de respeto.
Qué buenito que sos. ¿Sabés qué? Decile que me chupe la pija.
¿Sabés las veces que nos cagaron a nosotros?
Con todo. Con la requisa, con la falopa, con el laburo.
Hagan lo que se les cante. Pero yo si fuera ustedes, sería vivo.
Juntaría lo que quedó del robo y lo devolvería. Empezaría a negociar.
-Morcillita. -Callate la boca.
-Morcillita. -Callate la boca.
-¡Acá está Morcilla! -Callate la boca, enano de mierda.
¡Morcilla!
Mirá pigmeo vas a terminar prendido fuego en tu mini carpa.
Desaparecé de acá.
Acá está Morcilla.
Mirá.
Ahí está el sorete.
-Gordo tocá de acá. -¿Qué onda puto?
-Vení gil, acá cagón de mierda. -No salí, salí.
¡Puerta!
¡Puerta!
¡Puerta!
¿Qué pasó? ¿Te salvaste el culo de pedo?
-Hola. -Amaya, soy yo, Antín.
-¿Perdiste algo? -No, ¿por qué lo dice?
Porque te estás metiendo el dedo en la nariz hasta la base.
¿Qué carajo hacés? ¿Nebulizaciones, pelotudo?
-Perdón. -Venite ya a mi oficina
que quiero hablar con vos.
Ahí lo veo jefe.
Y no vayas a ningún lado. Te venís derecho para acá.
Te estoy siguiendo con las cámaras por los pasillos.
Lástima que no atiende obras sociales.
Traerlo acá me va a costar un huevo y la cáscara del otro.
¿Está grave doctor?
-¿Podemos hablar un segundo afuera? -Sí.
Te vas a poner bien hermosura.
Mira qué linda eres, si tuviera un par de años menos.
Ya vengo bonita.
Hay una parte de la cárcel que está abandonada, es esta de acá.
Tienen que entrar directamente por la entrada de Espora.
La nena está ahí.
Y se tienen que manejar por fuera de las autoridades del penal.
Qué hijos de puta. Usar una cárcel de aguantadero.
Quiere decir que lo saben todos. Directores, celadores.
No sé. Lo importante es que tienen que actuar rápido
porque esta mañana hubo movimientos muy raros alrededor de la nena.
Así que salís de acá
y lo llamás a Lunatti para pasarle la información.
Esperá un poquito. Vas demasiado rápido.
Yo también te tengo que contar algo.
Se te va a caer la mandíbula.
¿Qué?
¿Viste que vos me decías que no te cerraban algunas cosas de Lunatti?
Sí.
Que secuestren justo a su hija.
Que es raro.
Sí.
Descubrí lo que hay detrás Miguel. Mucha, pero mucha guita.
A Lunatti le están queriendo cobrar un botín que les afanó a los Borges.
Son más de tres palos verdes.
¿Y eso qué mierda tiene que ver con nosotros?
Es obvio.
Que Lunatti ni sueñe con que le vamos a resolver el caso,
y le vamos a entregar en bandeja a la hija por las chirolas que arreglamos.
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