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Blanquita, frondosa como siempre.
Normita, ¿mejorando la dieta? Felicidades.
¡Lupita! Esos ojos me matan.
¿Eres nueva?
Sí, licenciado.
Pues,
muy buenos
días.
-Buenos días, licenciado. -Buenos días, Gaviotita.
Qué bien le sienta ese color.
Oye, qué carácter. Hasta parece que dormimos juntos, Gaviotita.
El Licenciado Quiroz quiere verlo en su oficina.
Y estuvieron hablando de un banco,
luego le dejaron esta tarjeta para que usted se comunique. Es urgente.
Gracias.
-¿Y cómo va el informe que le pedí? -Ya casi termino.
Si quiere, lo podemos revisar usted y yo juntos a la hora de la comida.
Conozco un hotel... Digo, un restaurante tranquilo.
¿En qué estaría pensando?
Lo siento, licenciado, pero quedé en comer con mi novio.
Y supongo que ya terminó los diagramas de flujo.
Pero quedamos que eso era para la semana que viene.
Lo siento.
Urgen.
Sí, licenciado.
¿Qué pasó?
Lo de siempre.
-Ya no lo soporto. -Tranquila, ya falta poco.
No es posible que sus informes tengan tantos errores.
Revíselos otra vez y...
-No me venga a quitar mi tiempo. -Lo que usted diga, licenciado.
A sus órdenes.
Ah, y otra cosa, Saúl.
La próxima vez que le pase algo al auto de servicio,
la reparación se la voy a descontar de su sueldo.
Licenciado, con todo respeto,
esos autos ya están muy viejos y dan muchos problemas.
¿Qué quería? ¿Un Ferrari último modelo?
Mejor un Lamborghini.
Con permiso.
Qué tipo.
VISIÓN
MEDINA Investigación
¿Y cuándo vienes a un concierto? No te he visto por allá.
No me gustan los conciertos.
-Bank of Dubái, buenas tardes. -Habla el licenciado Saúl Acosta.
¿Podría comunicarme con el Sr. Máximo Santana, por favor?
Un segundo, por favor.
Buenas tardes.
Habla Karim Sarud, asistente personal del Sr. Máximo Santana.
LÓPEZ Técnica y Movilidad
El Sr. Santana giró instrucciones precisas para localizarlo.
-¿A mí? -Así es.
Nos hemos enterado de su brillante desempeño en el sector público,
y queremos hacerle una propuesta de trabajo.
¿Una oferta de trabajo?
-Pero yo no necesito... -Mire,
si me permite un consejo, escuche la propuesta del Sr. Santana.
Nuestra dirección es Paseo de los Duraznos No. 2000.
¿De veras?
Eso es aquí en frente.
Pues entonces aquí nos vemos a las cinco de la tarde.
Bienvenido al Bank of Dubái.
¿Sr. Acosta?
Sí.
Lo esperan arriba.
Por el elevador.
Último piso.
Gracias.
Espéreme, espere, espere.
Gracias.
-¿A qué piso? -Hasta arriba.
Claro.
Perdón.
No, no, no. No hay ningún problema.
Qué bonita corbata.
¿Es Armani?
-Sí. -Muy bonita.
Sr. Acosta, acompáñeme, por favor.
Después de usted.
Bienvenido.
Gracias.
¿Ella trabaja aquí?
¿Se están instalando, verdad?
Sin ofender, usted conoce la informalidad de su país.
Sí, sí. Claro, claro.
¿Es usted árabe?
VARGAS Caracterización
¡Saúl!
Douglas, Bank of America.
-How do you do, sir? -Hi.
Tamasaki,
Shanghái Sumatra.
Permiso, permiso. Cuidado. Electricidad, cuidado.
Orientales, americanos. Invierten 280 millones,
solo el 10% de lo que yo invertí, y se preocupan cien.
Necesitamos muy buena relación con tu gobierno, ¿entiendes?
Yo no entiendo mucho, pero sabemos de tus contactos en el sector público.
Queremos que tú seas ese enlace.
Saúl.
Tú serás mi mano derecha.
¿Qué opinas?
Vamos a ver oficina. ¿Te gustan mujeres?
¿Cómo ves? Mira.
Muebles de alta calidad.
ACOSTA OFFICE
Fax, computadora, Internet inalámbrico.
Más largo, más largo.
Hasta allá.
¿Cuánto quieres ganar?
Cierra ojos. Vamos a cerrar ojos.
Piensa una cantidad.
-¿Ya? -Listo.
Ahora multiplícala por dos.
Abre ojos.
¿Cómo se siente?
¿Cómo se siente? Por supuesto, carro del año incluido.
-Imagínese usted ahí sentado, Acosta. -Disculpe, señor.
Solo quería informarle que su junta cambió para las nueve.
-Permiso. -Luciana.
Permíteme presentarte a Saúl Acosta, quien de aceptar nuestra propuesta,
sería tu jefe directo.
Luciana estaría a tus órdenes para todo lo que necesites.
Todo.
Será un placer.
Permiso.
Mujeres, Acosta.
Muchas mujeres.
Bonita corbata.
-Gracias. -Empieza mañana.
En la noche.
-¿A un banco? -Sí.
No puedo decirle el nombre, pero es el banco del futuro.
Ay, Acosta.
No sea payaso y piense lo que va a hacer.
Luego no vaya a venir lloriqueando a querer regresar.
Mire, licenciado, yo...
Mejor dicho...
Mira, Carlos,
ahora voy a jugar en las ligas mayores.
Y primero muerto que regresar a este cuchitril.
Mi renuncia.
Aquí están las llaves de tu mugroso auto.
Ya sabes qué hacer con ellas.
Muchachas,
me voy porque me hicieron una mejor oferta de trabajo.
Lo vamos a extrañar, licenciado.
Qué linda, gracias.
Pero si quieren verme,
me pueden ver en la oficina del frente.
Bank of Dubái.
Por cierto,
ahí está el gafete, Gaviota.
Guárdalo de recuerdo.
Buenas noches. Soy el asesor político de Bank of Dubái.
-¿Sabe dónde están los demás? -¿Los demás?
-Sí, estas son las oficinas. Yo vine ayer. -Se está confundiendo, joven.
Estas oficinas no se rentan desde hace seis meses.
¡Dios, Dios!
Buenas noches, ¿usted me puede enseñar el piso?
No. No pertenezco a este lugar.
Disculpe, ¿tendrá fuego?
SANTOS Logística y Planificación
Sí, claro.
Gracias. Linda corbata, ¿eh?
Gracias.
Ese biombo quedó muy cerrado.
Nancy. ¿Dónde está Nancy? De vestuario.
¡Nancy!
Que me traiga a una de las chicas, pero a la más zorrita, la más zorrita.
¡Vamos, vamos, vamos!
Disculpe, señor. Lo buscan en la puerta.
Lo siento. El señor no te puede atender.
No, mira, nada más cinco minutos. Él me conoce, déjame pasar rápido.
No insistas. No puedes entrar.
Necesito hablar con el director.
-No... -Lombardi es un ladrón.
¡El guion es mío, Lombardi!
Pero es que ese señor se robó mi guion.
¡Salte!
¡Vámonos!
Crimen sin Castigo.
Hay que cambiarle el título.
Este título no nos dice nada.
Es un juego de palabras con la novela de Dostoievski.
Sí, sí, sí.
Pero eso solo lo van a entender tus cuates de la facultad.
No, hay que buscar algo con más punch.
Algo que enganche a la gente.
No sé, Arma Fatal.
Sospechosos Inmunes.
Sospechosos Inmunes. Eso, eso está genial.
Expresa perfectamente la idea.
Por lo demás, yo creo que nuestro guion ya nos quedó.
Y nos quedó chingón, ¿eh?
Solo falta conseguir la lana. Ya estoy moviendo todos mis contactos.
Y agárrate.
¿A quién crees le comenté la idea y parece ser que le interesó muchísimo?
Nada más te digo que su nombre rima con Babel,
y tu mamá también.
¿Gael?
Todavía no hay nada seguro,
parece ser que él quiere volver a hacer cine en México,
y le gustó esta historia para regresar.
Mandó decir que dentro de unos días me va a contactar
la gente de su compañía en México para pedirme mi guion.
¿"Mi guion"?
Nuestro guion, quise decir. Nuestro, por supuesto.
-No, pero el guion lo escribí yo. -No, lo escribimos los dos.
Llevamos un año escribiéndolo.
No, yo me pasé un año escribiéndolo,
mientras filmabas campañas de productos para adelgazar.
Mira, Sebastián, hay algo que tú no entiendes.
Yo soy el director.
Y sin director, no hay película.
-¿Y qué si lo escribiste tú o yo? -¡El guion lo escribí yo!
Eso al público le da lo mismo.
A mí no me importa, yo escribí el guion.
Ya, ya, tranquilo, cuate. No te pongas así.
¿Y sabes qué?
Cuando te calmes, mejor regresas y entonces hablamos.
-Mejor me lo llevo y ahí la dejamos. -Antes que te pongas de diva,
acuérdate que para la Oficina de Registro de Autor,
ese no es tu guion.
Y si sabes escribir, me supongo que sabrás leer.
¿Qué dice ahí?
¿Crimen y Castigo? Pero así se llama la novela de...
¿Mi nombre?
No está mi nombre. Eso es plagio.
No dramatices todo, mano. Lo hago por el bien de la historia.
A ti nadie te conoce. Así será muy difícil venderlo.
-¿Quieres que el guion se produzca? -Así no.
Pues yo sí.
Yo sí quiero que mi historia se haga.
Si no me dejas de otra, la haré por mi cuenta y ya.
No te necesito.
-Esto es un delito. Te voy a demandar. -Demándame entonces, pues.
Ni que estuviéramos en el Gabacho.
Además, ese documento me avala.
Así que deja de decir tonterías. No vaya siendo
que el que acabe en la cárcel por robarse mi guion seas tú.
¿No quieres que te recomiende un abogado?
Sebastián.
¿Estás ahí?
Sebastián.
¿Qué pasó?
¿Qué pasó contigo? Te estuvimos esperando en el taller.
Te tocaba leer a ti.
Pues ya no vuelvo a leerle nada a nadie.
¿Qué haces?
-Oye, no, espérate. Ese es tu guion. -No, ya no.
Me lo robaron enterito.
Y esa es la única prueba de que tú lo escribiste.
Ya no sirve de nada.
Lombardi lo registró a su nombre.
Ya no hay nada que hacer.
Nada.
Conozco a unas personas que te pueden ayudar a resolver cualquier problema.
De verdad, cualquier problema.
Ciudad de México.
20 millones de historias se cruzan diariamente.
Y esta
es solo una de ellas.
¿Por qué las películas ya no comienzan así? ¿Y la suya?
¿Cuál es su historia?
Conocí a Guillermo Lombardi en un comercial que él dirigía,
y me dijo que buscaba una historia para hacer su primera película.
Y le enseñé mi guion.
Estuve un año trabajando en él sin que me pagara un quinto
ni aportara una sola idea.
Ni una. Y ahora lo puso a su nombre.
¿Y por qué no registró ese guion antes que se lo enseñara?
Yo no sabía. Yo pensé que eso se dejaba para el final.
¿Y no tiene un testigo, alguien que lo viera escribir la historia?
Apenas lo iba a leer en un taller de guionistas en el que estaba.
Pero él fue muy insistente en que no se lo leyera a nadie más
-hasta que no lo hubiera terminado. -¿Cuánto quiere por su guion?
No, no, no. Es que...
No es el dinero lo que me mueve.
Yo lo que quiero es mi guion con todo y mi crédito.
Ya veré si después se lo doy a alguien más.
Imaginé esa historia durante años
y quiero que mi nombre aparezca como el que la inventó.
Está bien. Aceptamos el caso.
El operativo va a llevar un costo elevado.
Una parte la vamos a conseguir del propio plagiario.
Pero además, tendrá que firmarnos un documento en el que nos ceda
el 50% de las regalías del guion en caso de que se firme.
Ahí está nuestra ganancia.
Así que más vale que sea bueno, ¿eh?
¿Está de acuerdo o...?
-¿Sí le importaba tanto el dinero? -No, no. Estoy de acuerdo.
Ya escribirá más. Espero que en el futuro
tenga el cuidado de registrarlo en su debido tiempo.
Dígame, ¿cómo encontramos a este tal Lombardi?
¿Es grande su empresa?
Son él y su secretaria.
Otra cosa, vamos a necesitar una copia de ese guion.
¿Crimen sin Castigo?
Es una referencia de Dostoievski.
El guion plantea cuáles son, en un contexto de impunidad como el nuestro,
las repercusiones reales para quien cometió un asesinato.
Pues si hubiera venido con nosotros, no hubiera tenido que llegar a tanto.
Guillermo Lombardi. 48 años.
Intentó estudiar cine, pero nunca fue admitido en la escuela.
Se dedicó con cierta fortuna a dirigir comerciales.
Todo el que puede, intenta demostrarle que es un artista.
Tiene su propia empresa, Lombardi Films,
y antecedentes de varios colaboradores suyos a los que dejó de pagarle.
Es soltero,
le gusta vivir con todo lujo. Andar en autos deportivos,
salir con modelos.
Ha sido denunciado un par de veces por ex novias suyas a las que golpeó,
y amenazó.
Al parecer va por los efectos de la cocaína.
Las dos terminaron por desistir.
¿Cuánto les habrán pagado?
¿O qué métodos habrá utilizado para convencerlas?
Por cierto, Lombardi es zurdo.
¿De qué trata el guion?
Es un thriller sobre un detective que investiga la muerte de una taibolera
que aparentemente se ha suicidado lanzándose de un sexto piso.
Luego resulta que ha sido asesinada.
-Suena bien. -Está bueno.
¿Tiene importancia?
Léelo tú mismo.
Medina, necesito un desglose con todos los personajes
y las locaciones en que sucede. Con sus características.
¿Tal y como están descritas en el guion, Santos?
Palabra por palabra.
López, llama a tu amigo, el de los autos para películas, ¿Ponitz?
Potziano.
Vargas, ¿tú de casualidad...
conoces algún hotel de paso?
No sé por qué me lo preguntas a mí.
Necesito que me ayudes a convertir a estos dos en auténticos
especímenes del gremio cinematográfico.
Pues yo no ando acá como metrosexual, ¿no?
Señores,
Lombardi quiere filmar,
vamos a producirle su película.
LAS MEJORES ESCENAS DE LA HISTORIA DEL CINE
-¿Sí, Maite? -¿Señor?
Aquí lo buscan los señores García y Bernal.
No los conozco. ¿Qué quieren?
Hablar con usted sobre una persona a la que usted
le envió cierta información.
No quieren decirme más. Dicen que usted sabrá de qué se trata.
-¿García Bernal dijeron? -Así es, señor.
Dígales que entren. Por favor, no me pase llamadas.
Adelante, caballeros. Por favor, de este lado.
-¿Maite? -¿Sí, señor?
Permítame.
Adelante, adelante.
Maite, por favor, llame nuevamente a la Señora Salma a su casa de Malibu,
y le pregunta a qué dirección quiere que le mandemos el guion.
Y dígale por favor que su personaje es María Salgado.
Este... ¿Salma qué, señor?
Hayek.
¿Quién más va a ser? Salma Hayek.
¿Pero y a dónde consigo el teléfono?
Pero rápido, que me urge que tenga ese guion antes de la junta de mañana.
Disculpen ustedes.
Pero esto de hacer una película no acaba nunca.
Pero qué le digo a ustedes. Siéntense, por favor.
¿Ya les ofrecieron algo? ¿Un cafecito?
¿Un tecito? ¿O prefieren algo más fuerte?
-No, venimos solo de paso. -Sí, claro.
¿Hoy mismo se regresan a Los Ángeles?
No queríamos dejar de platicar con usted sobre
María Salgado.
¿Sabe a qué me refiero?
Señor Lombardi,
exactamente, ¿cuál es su relación
con la Srta. María Salgado?
Es mi creación.
Toda esa historia es obra mía.
-¿Obra suya? -Sí, de principio a fin.
Llevaba años rondándome la cabeza, hasta que por fin,
encontré un espacio para llevarla a cabo.
¿Se refiere usted a la desaparición de María Salgado, Sr. Lombardi?
Qué desaparición ni qué nada.
Es un asesinato.
Y no saben, ¿eh?
La verdad es que está mal que lo diga yo que soy el autor, pero,
ese guion es una joyita.
Los personajes, los giros de la trama.
La manera en que voy construyendo el crimen.
¿Ese guion es
algo que usted escribió?
-Durante casi dos años. -¿Alguien más le ayudó?
-¿Se basó en algún hecho previo? -No, no.
Es completamente original. Todo salió de aquí.
¿Podría facilitarnos una copia de ese guion, Sr. Lombardi?
Sí. Eh...
No es que desconfíe,
pero preferiría entregárselo personalmente a Gael.
-¿Qué Gael? -¿Cómo qué Gael?
-Su jefe. -Nuestro jefe se llama Santana.
Máximo Santana.
Bueno, ya, hombre. Si vamos a ser socios en esta película,
podríamos hablar abiertamente, ¿no? Señores
García-Bernal.
¿O escuché mal?
Héctor García y Raúl Bernal.
Policía Ministerial.
Ah, caray.
-No parecen policías. -De eso se trata, precisamente.
Estamos investigando la desaparición de María Salgado.
Fue vista hace cuatro días
al salir de Los Iris, el table dance donde trabajaba.
Les comentó a sus amigas que iba a verse con un cliente que la acosaba.
Cuya identidad nunca quiso revelarle.
¿Tiene usted alguna idea de quién se trate, Sr. Lombardi?
A ver, un momento. Aquí hay una confusión.
La María Salgado que yo conozco, es un personaje de ficción.
Si la güila de la que ustedes hablan
se llamaba igual, pues es una casualidad.
¿Se llamaba?
En la vida real, hay cientos de mujeres que se pueden llamar así.
¿Yo qué tengo que ver en todo eso?
Hace unas horas, encontramos el auto de la desaparecida
a la salida de Puebla, abandonado.
En el asiento del conductor, su bolso. Y en su bola, esto.
¿La reconoce?
-Sí. -¿Para qué le dio su tarjeta?
No tengo la menor idea de cómo llegó mi tarjeta ahí.
¿Usted suele frecuentar los table dance, Sr. Lombardi?
Pues sí, de vez en cuando.
Como todos.
Imagínese si iba a andar repartiéndole mi tarjeta a todas las taiboleras.
¿De qué forma pudo llegar
su tarjeta al bolso de María Salgado?
Mire, yo veo cientos de modelos
cada vez que preparo un casting para una campaña.
Le pude haber dado a cualquiera de ellas y no volverla a ver.
¿Y estas fotos?
Son la opción para María.
Para la María Salgado de mi película.
Miren,
yo estoy haciendo mi película
y no tengo más tiempo para atender esas historias.
¿Por qué no la buscan en los hoteles de paso?
¿Alguno en particular?
No vamos a quitarle más su tiempo.
Si tiene alguna otra información sobre la desaparecida...
Le agradeceríamos que nos eche una llamadita.
Una última cosa.
¿Podría facilitarnos una copia de ese guion que dijo que escribió?
Sí, claro.
Nada más que...
En este momento no tengo uno disponible.
Los archivos los tengo en la computadora de la casa.
-Díganos dónde, y nosotros vamos. -¿Por qué no pasan en la noche?
Así me dan tiempo de encontrarlo y de imprimirlo.
-Mi secretaria les facilitará la dirección. -Muy bien.
Hasta el rato entonces.
Eres un cliché, Medina.
Chéquense esto, escuchen.
"María mira a Horacio con mirada extraviada.
Mirada endurecida por la vida, pero ablandada por el instinto.
Mirada de mujer que es vulnerada
por su propio deseo voraz".
¿Qué onda con este güey?
Y luego cómo ven que cuando el asesino llega,
y está a punto de matarla justo en ese momento,
tocan la puerta y es una vecina que quiere azúcar. ¿Qué es eso?
Por eso es que a mí me gustan las de acción.
Esas son las más inverosímiles.
Sí, pero mientras haya explosiones y autos volando,
está bien.
¿Y tú cuál es tu género?
¿Cuál? Las románticas de Julia Roberts. ¿No?
¿Saben qué? Ya es hora.
Santos.
¿Santos, me escuchas?
Adelante, Vargas.
Estamos listos para iniciar la fase dos del operativo.
¿Confirmado?
Confirmado. Procedan.
Hora de volar.
Confirmar la eliminación de carpetas Sí
Señor, lo buscan.
Que pasen, que pasen.
¡No puede ser, carajo!
¡No es posible!
-¿Algún problema, Sr. Lombardi? -Abro la computadora,
y me aparece un mensaje con una hiena riéndose.
Y ahora ya ninguno de mis archivos está.
Dos años trabajando en ese guion,
perdidos completamente.
Ahora no tengo nada.
No se preocupe, Sr. Lombardi.
Puede solicitar una ante la Oficina de Registro. ¿Sí lo registró?
-Sí. -Eso es muy bueno.
No falta el vivaz que trata de robarse el trabajo ajeno.
-Bernal -Señor.
Hagan la solicitud carácter de urgente, ¿me oyó?
Y hablando de registro,
me registran toda la casa en busca de evidencia.
-¿Qué evidencias? -Permítame presentarme.
Comandante Máximo Santana.
Necesito que nos acompañe al lugar de los hechos.
¿Hace calor aquí, verdad?
Oiga, ya les dije que yo no conozco a esa tal María Salgado.
Y no tengo la menor idea de dónde puede estar.
Pero nosotros sí.
De hecho, ya la encontramos.
En un hotel de paso.
-Tal cual usted le dijo a mis muchachos. -¿Ah, sí?
Cayó de un noveno piso.
¿La reconoce?
Nunca la había visto.
¿Cómo sabe cómo se llama?
¿Cómo sabía dónde estaría?
¿Qué más sabe, Lombardi?
¿Cómo murió?
Mire, no sé de qué se trata todo esto,
pero le juro que no tengo nada que ver con el asesinato de esa mujer.
¿Cómo sabe que fue un asesinato?
¿Así dice su guion, no?
Bernal,
-¿ya tenemos el guion? -No.
Ya no estaba el encargado de registro de obras,
pero han prometido entregarla mañana a primera hora.
Mientras, vayan tomando su declaración aquí al iniciado.
¿Me permite?
Oiga,
¿como de qué es su comercial?
Si saltas del noveno piso,
ponle empaque al Coco Liso.
Es un comercial de condones.
Oigan.
Háganme el paro, ¿no?
Todo esto es un malentendido.
Yo sé que ustedes traen una orden, pero, siempre hay cómo arreglar las cosas.
-¿Está intentando sobornarnos? -No, digo que...
Todos necesitamos que
alguien nos eche una manita.
¿Cuánto les hace falta? Propongan, propongan. Sin pena.
Nosotros no podemos aceptar dinero.
¿Entonces qué? Una computadora.
¿O una moto?
OK, está bien, un auto.
Nada más me dicen a nombre de quién lo pongo.
No. Estamos limpios.
Además, si un supervisor se entera, no sabe cómo nos va.
Ni que fuéramos gringos.
No se hagan de rogar.
Pónganle precio.
Con la tajada para que el supervisor se haga el ciego.
Ya le dije que no.
Aquí las cosas han cambiado mucho.
Si insiste, lo denunciaré por intento de soborno.
-No, no. -Ya, cállese.
Relájese.
Disfrute el viaje.
¿Qué lugar es este?
¿Por qué me trajeron aquí?
A este lugar le decimos el Karaoke. ¿Sabe por qué?
Porque aquí todos cantan.
Miguel Cervantes.
Ministerio Público número 32.
¿Está listo para rendir su declaración preparatoria?
¿Por qué aquí?
¿Prefiere que de una vez lo consigne?
O si quiere, lo puedo llevar al reclusorio.
Enseñarle su celda.
Denle un café.
¿Cómo se los puedo decir?
No conozco a esa muchacha.
Mi única relación aquí es haber escrito un guion
cuya protagonista se llama igual.
Dígame,
¿eso es delito?
Según su expediente, tiene antecedentes de violencia contra mujeres.
Nunca pudieron probar
ninguna de sus calumnias.
Chéquelo. Chéquelo,
y verá que las dos retiraron sus demandas
Sí, seguramente bajo amenazas de usted.
Por lo visto, ahora utiliza métodos más contundentes.
A la Srta. Salgado no le dio la oportunidad de que lo demandaran.
Todo esto ya me está cansando.
Ustedes no tienen una sola prueba contra mí.
Así que no me pueden retener.
¿Conoce estos dibujos,
Sr. Lombardi?
Sí.
Es la visualización de la película.
Todos los directores la hacen antes de filmar.
Más bien, parecen dibujos hechos a partir de lo que le pasó
a María Salgado.
Pero la evidencia
fue recogida previamente a que la policía
llegara y viera el cuerpo.
Dígame, ¿cómo es que lo tenía todo tan claro?
Misma bata corta.
Misma postura. Hasta la pestaña postiza a medio desprender.
Es exactamente idéntica.
¿Va a hablar o quiere que sigamos con esto, Sr. Lombardi?
Es una coincidencia.
Se lo juro.
¿Y su tarjeta en el auto de la desaparecida?
Ya son muchas coincidencias, ¿no cree?
Si esto fuera un guion...
Diría, "qué inverosímil".
La verdad a veces es inverosímil.
Hay cosas que se salen de toda lógica, y sin embargo, suceden.
Como un par de judiciales mexicanos
creyéndose los detectives de alguna película gringa.
¿Intentó sobornarlos, Agente García?
Si veo que están aceptando mordidas,
los proceso y los meto a los dos 6 años sin fianza, ¿entendido?
-Sí, licenciado. -Entendido, Lic.
De las denuncias de sus ex novias,
se pudo haber salvado, pero,
esto es distinto.
El asesinato se persigue de oficio.
Y este caso contiene todos los agravantes.
Premeditación.
Alevosía y ventaja,
justo como usted lo escribió,
aquí.
"Crimen Y Castigo" de Guillermo Lombardi
Lo leí en la mañana, con mi desayuno.
Y es un texto muy interesante.
Describe todo casi a detalle.
Solo que, según el registro,
usted sabía la información desde hacía casi tres meses.
Todos los crímenes tienen algo en común.
Solo porque algunos detalles insignificantes
se parecen a la historia que yo iba a filmar?
No, si ya se hizo.
-¿Qué? -Su historia
ya se filmó.
Tal y como usted la describió en su guion.
Enséñale la cinta.
¿Qué cinta?
PRUEBA
La de la cámara de seguridad del hotel.
Estos son los últimos momentos de María Salgado.
-¿Y eso qué? -Agente,
lea el guion que escribió este señor, mientras
ponemos la cinta de nuevo. Por favor, fíjese en los labios de la víctima.
"Tengo miedo.
Está usted loco. Deje de seguirme, por favor.
No quiero que me vuelva a pegar como en el teibol.
Por favor, déjeme en paz.
Se lo suplico.
Por favor.
Se abre el elevador, y llega el asesino con una media cubriéndole el cráneo.
Tapa la boca a la víctima y la mete en la habitación,
donde la avienta al vacío, rompiendo la ventana".
¿Quiere que siga?
No puede ser.
Yo no hice nada.
Ese hombre no soy yo.
Se lo juro, no soy yo.
Misma complexión física.
-Mismo peso. -Misma altura.
Y el guion no lo específica, pero es zurdo, igual que usted.
¿Ya vio con qué mano tapó la boca de la víctima?
No, no es posible.
Yo no hice nada.
La llamada.
¿Por qué no rastrean la llamada que hizo la muchacha?
Ella
llamó al teléfono del asesino, ¿no es así?
Así es.
Ese mismo recado apareció
en la contestadora de su empresa a las 10:00 p.m.
-e mi empresa? -Escuche.
Tengo miedo.
Está usted loco.
Loco. Deje de seguirme, por favor.
Por favor. Déjeme en paz, se lo suplico. Por favor.
¡No!
No, no, no.
Yo no hic nada.
Un momento, un momento.
¿Esto es una trampa, verdad?
-Sí. -¿Una trampa?
¿Una trampa?
Sí.
¿Qué trampa?
Eh...
-Del verdadero autor. -¿Autor?
¿El autor material o el intelectual?
¡No, no! El verdadero autor del guion.
Porque...
Yo no escribí ese guion.
Su nombre es Sebastián Lira.
Se acercó a mí hace unos meses
con el guion que ya tenía escrito.
Estaba buscando director para su historia,
y yo me ofrecí para hacer la película.
Ahora veo
que todo fue una trampa.
Él fue.
Él fue quien mató a María Salgado.
Solo él conocía todos esos detalles.
Y los usó en mi contra, para vengarse de...
Él lo planeó todo.
Lo imaginó todo.
Y no contento con escribirlo, también lo llevó a cabo.
¿Y tiene manera de comprobar su historia?
¿Qué no es evidente?
Yo nunca he escrito ningún guion.
En cambio él,
-él estudia literatura. -Pues sí,
pero antes aseguró que era todo suyo, ¿no?
¿O no García?
Que todo había salido de aquí.
Sí, pero era una forma de decirlo.
No hablaba en serio.
Además, no pensé que fuera tan importante.
¿Qué nos puede decir de esto?
Aquí no se menciona al supuesto autor intelectual al cual usted alude.
REGISTRADO
-El tal Sebastián Lira. -Pues no.
Porque yo sí quería asegurarme que la historia se hiciera.
¿Usted sabe lo que es tratar...
y trabajar con esos estudiantitos y escritorcitos
que se creen Gabriel García Márquez?
¡Tiene que creerme!
Yo no soy el autor de nada.
De absolutamente nada.
Yo le creo, Lombardi.
Pero desafortunadamente, hay muchas pruebas en su contra.
Inculpándolo.
Y lo de la cinta lo podemos borrar, pero, ¿pero esto?
Esto ya está registrado.
Una persona lo puede encontrar y...
¿Se le ocurre algo, Santana?
Es que es un registro oficial.
Nosotros ni siquiera nos podemos meter ahí.
A menos de que él...
¿Que yo qué?
A menos de que usted solicite la cancelación del registro.
Solo usted puede cancelar la solicitud anterior.
También tiene que firmar una declaración jurada
en la que renuncia a la autoría del guion,
y declare que el verdadero autor es Sebastián Lira.
Sí, yo estoy dispuesto.
Nada más díganme dónde tengo que firmar.
No va a ser tan fácil.
Puedo hacer todo lo que ustedes me ordenen.
¿Qué más hace falta?
Pues, algo con que
terminar de convencer al Lic., ¿no?
No, si ya decía yo que tantos escrúpulos...
Pues...
¿Y por eso me trajeron aquí en vez de llevarme a la delegación?
Usted nada más dígame entonces de cuánto estamos hablando.
Ahora sí le va a salir en un baro.
Ya quedó depositado el dinero en la cuenta que me indicó.
Yo creo que ya estará disponible hoy mismo.
Le salió barato, ¿eh?
Falta que firme este documento que acredita la cesión de los derechos.
Claro.
Qué bueno que usted no es el autor intelectual de este guion.
Esta película está llena de incoherencias.
-Gracias, Sr. Lombardi. -Al contrario.
Gracias a ustedes.
Y también gracias por haberme librado
a tiempo de ese guion, que seguramente iba a llevar mi carrera
al naufragio.
Oiga,
si vuelve a filmar una película,
no dude en llamarme.
Claro, cuente con eso.
Comandante Santana.
Gracias, Sr. Lombardi.
Disculpe, ¿tiene fuego?
Sí, sí, claro.
Supongo que ahora sí van a ir
tras el verdadero autor del crimen.
¿Del guion o del asesinato?
Aquí está su guion. Suyo otra vez.
Cámara.
No sé cómo agradecerles todo, de veras.
Si pusiera en una película lo que hicieron, nadie lo creería.
Ese es uno de los problemas de tu guion.
Por ejemplo, el descubrimiento del asesinato de la taibolera.
Llega el asesino al hotel,
hace su numerito y se va muy campante.
Ninguno de los empleados se da cuenta de nada.
Por no hablar de las terribles fallas de origen,
o que un judicial mexicano, decida investigar un asesinato,
solo por el reto profesional.
Sí, como no.
Lo que sí de plano está jaladísimo de los pelos,
es que reconozcan a la asesinada viéndole el rostro.
Vámonos.
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