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"Finissimo", "Performa", "Love",
"Jeans", "Pure sensation", "Stimolante",
"Classic", "Extra large", "Extra strong",
"Tropical", "Tropical color", "Invisible", "Pleasure max" y "No latex".
Tenemos que elegir.
Yo optaría por "Tropical", verde manzana o rojo fresa.
- Yo los de color no los entiendo. - ¿Qué hay que entender?
- ¿Alguien me explica el sentido? - Es marketing.
A lo sumo transparentes, ¡pero no!
Claro, sigamos así, aferrados a nuestras certezas pequeño-burguesas.
No vaya a ser que nos lancemos a un arrebato vital.
¿Dónde estabas? Dos horas has dormido.
- ¿Qué te has tomado? - Xanax, benzodiazepinas y Diazepam.
- Todo cosas con muchas "X" y "Z". - Yo iría a lo clásico.
Tamaño medio, lubricado, transparente.
No, dejémoslo estar.
- En la primera cita no es elegante. - ¿Qué cosa?
Presentarse con los preservativos en el bolsillo.
- No creo que nos registre. - A mí me gustaría ser registrado.
Registrar, si se hace con arte, es una caricia.
No, en serio, chicos, ¿qué papelón es este?
Si llegamos al punto y no los tenemos, ¿quedamos como unos niñitos?
¿Nos quedamos en la camita abrazados apretaditos, como te gusta a ti?
- ¿Por qué no? - ¡Llevémonos todos estos preservativos!
Vamos, anda, la vida es un continuo de ocasiones.
¿Por qué no agarrar uno de cada uno?
¿Por qué no ir a encontrarnos con otros nosotros mismos?
No me gusta cuando te pones fluido, difuso y multi-género.
- Añade "poliamoroso". - Tienes miedo, ¿eh?
De salirte de los carriles habituales.
Venga, basta, elijamos que es tarde. Relee un momento.
Entonces…
"Finísimo".
"Performa", "Love", "Jeans",
"Pure sensation", "Stimolante", "Classic", "Extra large",
"Extra strong", "Tropical", "Tropical color",
"Invisible", "Pleasure max", "No latex".
A ustedes la elección.
- Insisto con el "Tropical". - Yo me disocio.
Pongamos la pasta.
- Nos perdemos el derbi. - Mañana es domingo.
¿Centro comercial?
Buscamos la alegría en la tristeza de la gente.
Pensaba que íbamos por el kebab del pakistaní.
A mí me extraña ir a cenar a su casa.
Yo también habría preferido cenar fuera.
¡Mejor así!
Nada de bailes para la cuenta, vergüenzas para subir a casa.
¡Ya estamos allí bien cómodos!
- El amor no debe ser cómodo. - Pero tampoco incómodo, hermano.
♪ Ain't no sunshine when
she's gone ♪ Bum, bum, bum ♪
It's not warm when she's
away ♪ Bum, bum, bum
♪ Ain't no
sunshine when she's gone ♪
She's always gone too long ♪
Anytime she goes away ♪ Bum,
bum, bum ♪ "AIN'T NO SUNSHINE"
"Cerilli", "De Luca".
No me acuerdo, tengo un vacío.
Está en el último piso, será el interior 10 u 11.
Entonces o Sala 0 Coccumella.
- Si se llama Coccumella, me voy. - Probemos Sala.
- ¿Sí?
Escalera derecha, último piso.
Es puntual este, oh.
- No, chicas, está demasiado oscuro. - Sí, parece un localito after hour, ¿no?
A mí me gusta.
Desdibuja los roles, confunde las identidades, barre las sombras.
Todos nos parecemos en la oscuridad.
- ¿Has vuelto a fumar? - Nunca he dejado de hacerlo.
¿Encendemos la lámpara?
- ¡No, así es demasiado! - Focos.
¿La luz desde arriba? ¿Estás loca? ¡Mortifica el cutis!
Debería estar ahí.
Estoy incómoda.
Quizás es un código Morse.
- Velas. - ¡Claro!
La invitación a casa, las velas, ¡quitémonos también las bragas!
De hecho, no nos las hemos puesto.
¿En serio?
Broma, burguesitas.
- Insisto en las velas. - Olvídalo.
La elección minifalda y botín me parece equívoca.
- Nosotras somos equívocas. - Tú eres equívoca.
- Subimos. - Los cambios a último momento son una tontería.
Yo me pondría esto.
¿Por qué deberíamos complacer sus deseos?
¡Hablemos de un maxi jersey!
Corto y aún más equívoco.
Las hembras animales hacen de todo para atraer a los machos.
Justo, animales.
Concededme al menos la camiseta del Che.
Roja y cualquiera, pero revolucionaria.
No.
¿Está abierta?
- Intrigante. - Entremos.
Espera, espera, espera.
Margaritas, qué melancolía.
- ¿Por qué me modificáis? - Baja las manos.
¡Parad! Un pensamiento equivocado, si sale, puede arruinar la velada.
Repitamos todos juntos.
Pensamiento equivocado arruina velada.
Cuando sale, es demasiado tarde.
Cuando sale, es demasiado tarde.
- ¡Alé! - ¡Alé!
- ¿Ehi? - ¡Hola! ¡Entra, llego enseguida!
"Ehi". Pero ¿cómo ha salido "ehi"?
GOLPE
en voz baja ¡Ahi!
"Ehi" y "ahi". Buen inicio, felicidades a todos.
- ¿Todo bien? - ¡Sí, sí!
- Parece nervioso. - Sí.
Está dando golpes por todas partes, parece un abejorro.
Ya se lo había dicho, está demasiado oscuro.
¡Pues dilo!
- Por favor, brillantes. - Inclusivos.
- Tranquilos. - Acogedores.
Está en nuestra casa, ¡más acogedores que esto!
Aquí estoy, hola.
- Está un poco oscuro, ¿verdad? - Un poco.
Quería hacer un juego de claroscuros, una cosa caravaggiesca.
- No ha funcionado. - Hola.
- ¡Oh! - Campanilla Qué tristeza este besito.
Bienvenido a la fiesta de la secundaria.
¡Qué bonitas las margaritas, gracias!
Me gustan mucho las margaritas.
Es una flor fuerte, una cosa rara.
Además ya nadie las regala.
- ¡Cuántos halagos! ¿Te apetece vino? - Sí, gracias.
Oye, bonito aquí.
Se ve que es muy tuyo.
Es muy colorido, hay mucho corazón.
- Claro, también mucho gris. - ¿Digo demasiado?
- No. - No, es que es un antiguo lavadero.
De hecho bonito, además el gris queda bien con todo.
¡Sí, eso es el negro!
Este ya se ha embalado.
- Entonces… - Ehm...
Ojo que esta es una tipa "madera, tabaco y aroma de vainilla".
- A la… - A la…
- Vabbè, chin. - Chinchín, sí.
- Que… - Soy "filofóbica".
- ¿Eh? - Soy "filofóbica".
Es culpa de una monja en la primaria.
Si veía un hilo colgando, nos ponía en
castigo de pie contra una pared por dejadez.
Disculpa.
¿Te pareció raro la invitación a casa? Sinceramente.
- ¿"Raro"? - Eh.
No, ¿por qué?
¿Quieres comparar el no tener que reservar un restaurante un sábado por la noche?
No, pero de hecho.
- Fue una idea bonita. - Ok.
- Ningún doble sentido. - Pero sí, obvio.
Es que luego a mí me gusta estar en casa.
- Así parece que tenemos problemas. - Es verdad que nos gusta estar en casa.
Es verdad incluso para los hikikomori.
- O sea, me gusta el nido. - Ah.
- ¿Dijo "nido"? - Temo que sí.
El nido más como concepto.
El hecho de estar toda...
El nido.
- A veces, sí, el nido. - Eh.
- Controlo las lasañas. - Sí.
¿Pero era también el nido? ¡El nido no, venga!
¡Entonces agarramos el cuchillo de la lasaña y lo castramos directamente!
¿Qué hacemos con esto? No lo conocemos, es un extraño.
¿Cuántas veces hemos estado frente a una casa?
Cuántas veces hemos entrado en una vida,
comido cosas de otros, sentado en sofás extraños.
Dicho "hola", dicho "adiós".
No podemos fiarnos de los extraños.
Ocupan espacio, invaden los límites, se arrogan derechos.
Al final el extraño te vuelves tú.
¿Por qué todo se repite y se parece?
Si debe tomar este rumbo, dímelo que me voy a dormir.
- Un aperitivo. - Gracias.
- ¿Te sirvo más? - Sí.
¿Por qué no hacemos que lo sirva él?
¿También queremos ponerle las zapatillas?
Hemos leído todo el feminismo radical de Carla Lanzi para qué?
¿Para agitar frente a él la promesa de un futuro de cenitas preparadas?
Es un invitado. No es que Carla Lenzi le tirara la botella.
Ahora el problema es: "¿Quién
sirve?" ¿Sirvo yo o sirves tú?
- Eh... - ¿Cambia?
Sí, o sea, quizás no, depende.
¿Feminismo o etiqueta? ¿Baile de roles o sentido de hospitalidad 0?
¿Siempre las monjas?
- No, esta es Carla Lanzi. - Ah.
Si es más sencillo, no bebo.
Bebe, bebe.
En el restaurante problema resuelto, servía el camarero.
Yo lo había dicho que prefería fuera del nido.
¡Era una broma! Madre mía, qué pesadez.
Hemos sido gros al decir lo del restaurante.
- Hemos sido sinc. - La frontera es lábil.
Que luego mucho mejor aquí que en el restaurante.
Encima había que reservarlo, Yo lo habíamos dicho antes.
Yo no soy mucho de restaurante, no...
Pero tampoco pizzerías, trattorias, vinotecas...
- Demasiada gente. - Tienes que reservar también eso.
Tampoco las tabernas.
Bueno, el tabernero es un oficio que se está prácticamente perdiendo.
- Este se ha reencantado. - ¡Pero es tan lindo!
TEMPORIZADOR
- ¿Espera a alguien? - Está listo, es el horno.
¿Hambre?
- Sí. - ¿Queremos tumbarnos en la mesa?
¿He dicho "tumbarnos en la mesa"?
Para mí es un gran sí.
Te confieso que tengo algo de hambre.
- Me echaría gustosamente. - Voy a buscar las lasañas.
¿De verdad hemos dicho eso?
Venga, ¿quién ha sido?
Tú no.
¿Has sido tú?
No, yo en el sexo no pienso para nada. No ahora, al menos.
- Aquí está. - ¡Venga, va!
"¡Tumbarse, sentarse!" ¡Vamos!
- Ya sabía yo que habías sido tú. - Sabes que me gustan los lapsus.
¡Era también para dar un empujón! Empezamos con... Ayúdame...
- Carla Lenzi. - ¡Carla Lenzi, eh! ¡Y larga así!
Gracias por no haber insistido.
Dame las manos.
- No he entendido. - Las manos.
Un momento.
Gracias, naturaleza maestra, por esta comida y por estos dones.
"Itadakimasu", siempre.
Perdona, no puedo.
Perdóname, lo sé, no da risa, pero a mí me hace mucha gracia.
- Es una buena señal, cuando uno se ríe, ¿no? - Es que he tenido una fase budista.
Por eso no me río.
- ¿De verdad?
-Mmh Hace un par de meses me habría ofendido.
No entiendo por qué tenemos que hacer siempre esta gilipollez.
Perdona, de verdad.
Entre otras cosas fue un periodo maravilloso.
Hacíamos yoga, meditación, respiración...
- Fuera bromas, sienta muy bien... - Sí.
- Como filosofía es interesantísima. - Estaba centrado.
- Sí. - Perfectamente en armonía con el cosmos.
Siempre encontraba aparcamiento debajo de casa.
- Tregua. - Tregua.
Has estado bien.
- Tú también. - Gracias.
Por ahora me parece un honesto uno a uno.
Hice un curso de teatro de jovencita.
- Dos meses, luego lo dejé. - ¿Por qué?
No... No sé, no era para mí.
No me sentía libre.
El hecho de tener que ponerte en la piel de los
demás, de decir palabras de otros que no son las tuyas.
Aquí podríamos abrir un capítulo sobre qué es tuyo.
Pero no lo haremos, por caridad. Somos un colectivo discreto.
Una cosa se me había quedado grabada, un ejercicio.
Nos ponían en filas de dos en dos uno frente al otro.
Tú debías imaginar que la persona delante de ti se volvía cada vez más pequeña.
- Debías imaginarla hasta la infancia.
-Mmh A mí me había tocado un chico que me caía fatal.
Pero después, después de haberlo imaginado niño…
Yo le he querido bien.
Boh.
- Un retorno a la inocencia. - Sí, a la inocencia.
A las raíces, a la noche en que todas las vacas son negras.
Hagámosla.
¿Por qué te caigo mal?
No. ¡Venga!
Vale.
Vamos a retroceder.
¿Por qué en los momentos románticos me desahogo?
Me fijo en la pintura desconchada de esa esquina de la
pared, en el olor a caldo de las monjas que entra de
fuera e intento recordar la frecuencia de Radio María.
Svitar, Mancini, N'Dicka, Angelifio, Cristante, Paredes,
Pellegrini, Dovbyk y Dybala.
¿A dónde has llegado?
A Dybala.
- A cuando tenías ocho años. - ¡Pero!
- Sí. - ¿Cómo era?
Tímida y feliz.
- ¿Y de jovencita? - Un poco menos tímida, un poco menos feliz.
Spleen adolescente.
- Un clásico. - Sí.
Cuando te pones tanto en un papel que al final te lo crees.
Un poco como les pasa a los actores, a propósito de tu curso de teatro.
En efecto.
¿Y yo? ¿Cómo era de pequeño?
Tú eras...
Tranquilo, apacible, maduro.
Demasiado, diría yo.
En el primer año de bachillerato ya estaba súper comprometido.
¿En serio?
- Un romántico. - O un cobarde conservador.
- Un romántico, diría. - Yo hubiera dicho "romántico".
- Romántico y monógamo. - Ah, mira.
- Eh. - Yo en cambio era ninfómana.
¡Ah!
- Escalofrios. - Contrólate, era irónica.
- Voy a por las focaccias. - Sí.
¿Cuántas veces se puede ser embarazoso en una vida?
- ¿Cuántas? - ¿Qué he dicho?
"¿Ninfómana"? ¿Cómo se te ha ocurrido?
- Así… - ¿Es ingenioso?
- Me hace reír un poquito. - ¿Te parece adecuado? ¿Delicado, fascinante?
- ¿Cómo te parece a ti? - ¿Tú también te pones así ahora?
- Me gustaba el lío. - ¡Venga ya!
Me he cansado. Siempre arruinas todo.
- ¿Yo siempre arruino todo? - Sí.
¿Yo? Entonces hacedlo vosotras, me voy.
¿Dónde vas? ¡Estamos encerradas aquí dentro! ¡Se va!
Aquí, al otro puf.
Es una frase que me gusta "me voy", me da idea de mundo.
O ¡por allá! Los pruebo todos, si quiero.
- Si me da la gana, me vuelvo a ir. - Ah.
Dices: "¿Se ha ido?" "Sí."
"¿Dónde?" "En el sofá, imagínate."
Un poco de focaccia.
SOLLOZO
- ¿Ha eructado? - No.
- Sí, ha eructado. - En China es señal de agradecimiento.
¡Qué coñazo! El sollozo no, por favor.
GRITOS
¡Dios mío! Madre mía…
- ¡Me has dado un susto! - Pero se te ha pasado.
- Espera… - Mmh - Parece.
-Mmh ¿Sabes que a
veces, cuando estoy solo en casa, lo hago?
¿Qué cosa?
Grito.
¿Cómo "gritas"?
Grito.
No sé por qué te lo he dicho.
Ahora que lo pienso, creo que no se lo he dicho nunca a nadie.
- Es una cosa curiosa. - Quería ser sincero.
¿Nosotros no hacemos cosas raras?
- ¿Sinceridad por sinceridad? - Dale.
¿Te estás callando?
- Nada. - Nada, no se me pasa.
Pruebo con agua.
Perdona.
¡Gritamos solos dentro de casa! ¿Te parece una cosa normal?
¿A vosotros os parece una bella imagen?
- No… - Alguna extravagancia curiosa hace falta.
- Da personaje. - Haz tu personaje, ten paciencia.
No le gusta a nadie, por cierto, ni a nosotros ni a ella.
Sobre todo a nosotros.
- A mí no me disgusta. - ¿A ti no te disgusta?
No, es fuerte.
Por favor, mantengámonos en el ámbito de lo soportable.
Pasemos la noche en casa y adiós.
- ¿Sorsetti, no? - Sí.
¿Pasado?
No.
- Nada. - Espera, prueba así.
¿Sabes beber al revés? Ponte con la cabeza así.
- Tienes que beber el agua de acá. - Ok.
- Apoya los labios. - Así. - Sí.
- Tienes que hacer pasar el agua por el paladar. - Ok.
- Dale. - Así.
No sé si… TIMBRA EL CELULAR
Veamos.
- Disculpa un segundo. - Dale, claro.
TIMBRA EL CELULAR
Seguro tiene una hija, una esposa.
¡Otra vez! ¡Estúpidas, tontas! ¡Casado! ¡De nuevo!
¿Quién ha dejado los estabilizadores del ánimo?
- ¡Eres tú la que te obsesionas con los tíos pillados! - No.
No me relaciono con personas agresivas y ruidosas.
¿Te gusta sufrir? Ser el descarte, ¿la que nadie elige?
- Los tíos con pareja son fáciles. - No ha dicho ninguna tontería.
Ellos comprometidos, nosotras libres.
"¿Libres"? Libres e infelices.
Es una dinámica perversa que sigue adelante desde siempre.
Desde Luigino que nos ilusionaba y mientras tanto estaba con otra.
¡Luigino estaba en cuarto de primaria y tú te habías empecinado en que estaba con la maestra!
- ¡Sucede! - Eh...
- ¿No leéis los periódicos? - Shh, entra.
Hablamos después.
¿Qué significa que prefiere a Maia?
Cariño, están viendo una película juntos. Ve al sofá y la ves con ellos.
Cariño mío, ¿pero qué sollozos son estos aquí? Venga.
¡Claro que te quiere!
¡Valeria es tu mejor amiga desde que tenéis dos años y Maia no te la roba!
No, "Maia gilipollas" no.
No quiero oír esas palabras.
¿Cómo que "quieres irte"? ¡Rosa, venga!
- Me parece un padre fantástico. - ¿Ya estamos en "sería un excelente padre"?
¿Os calmáis? Sin fe, ropa arrugada, libre el sábado por la noche.
Este es un hombre solo a merced de sí mismo.
Y de una hija que lo llama a las 22.
Nosotras no robamos papás a las niñas.
- ¿Pero quizás podríamos follárnoslos? - Luego se los devolvemos.
- ¡Un préstamo, venga! - ¡No! ¡Nosotras no hacemos así!
Los hijos quieren "mamá y papá" todo junto.
La familia como recipiente de felicidad está sobrevalorada.
Estamos todos en análisis por culpa de mamá y papá.
La perspectiva del niño es esa.
"Sufran, muéranse de aburrimiento, siéntanse solos, pero permanezcan juntos."
Malas personas los niños. Egoístas.
Podemos serlo también nosotras egoístas de vez en cuando.
Tú eres siempre egoísta.
- ¿Me hacéis entender qué queréis? - Ya no hago más de amante.
"El hombre de mi vida" me parece prematuro.
- ¿Tenemos que etiquetar? - Una idea vaga no estaría mal.
Uno brillante, estable, luminoso.
¡Una pantalla! ¿Y luego?
- Educado. - Sí.
- Sentimental. - Sí. - Ingenioso.
- Alguna risa sirve. - Profundo.
- Atento, pero no obsesivo. - No.
- Sanguíneo, sensible. - Pasional.
Que nos mire siempre.
- Que escuche, que cante y toque. - Toca, pues.
- Con la bici. - En la bici.
- Piensa qué equilibrio. - Un fenómeno.
Con esa pinta, un poco de cielo del mediodía.
No existe.
Mientras tanto, ¿qué hacemos?
¿Nos extinguimos?
Shh, ¿me dejáis oír? ¡Amor, sois inseparables!
Valeria estará siempre en tu vida y tú en
la suya, aunque lleguen otras amiguitas.
No, Rosa, no puede querer solo a ti.
Vale, a Maia menos porque es un poco ♪stronza♪.
¿Ahora estás más calmada? No, no voy a buscarte, Rosa.
Tú ahora vas allá, miras la película con ellos y afrontas la cosa.
Ciao, amor.
¿Desde cuándo hemos pasado de "nuestra
pequeña princesa" a la educación siberiana?
Desde que hace seis meses que no follamos.
Impecable.
- Disculpa. - No te preocupes.
Era tuya... ¿Tu hija, imagino?
No nos puede temblar la voz en la palabra "hija", joder.
No quería escuchar, pero... escuché.
Amiguitas siempre dos o cuatro.
- Impar es un desastre. - No lo sabía.
Fuiste bueno, la calmaste.
¿Podemos especificar que es una ex esposa?
- No hace falta. - Hace falta.
Hace muchísima falta y hace falta ahora, ¿no ves qué cara tiene?
Normalmente yo soy el encargado de
la calma y mi... ex esposa del aliento.
- "¡Ex!" ¡Lo ha dicho! - ¿Contenta?
Bueno, una perfecta separación de roles.
¿Cuánto puede ser de bella una palabrita de solo dos letras?
- Es bonito que tú y tu ex… - Al menos apaga la sonrisa.
Hayáis encontrado una relación cómplice por vuestra hija, siendo una ex.
Dilo otra vez.
¿Sabes qué?
A veces la figura del progenitor amigo respecto a la del progenitor "progenitor"
puede ser...
- Como decir... - ¡Inadecuada!
Ehm...
- ¿Tolerante? - ¿Indulgente?
Ehm...
¿Fácil? ¿Cómoda?
- Anacrónica. - ¿Anacrónica?
No...
¡Permisiva! ¡Benévola!
- ¡Incoherente! - ¡Reconfortante! ¡Consolatoria!
- Son sinónimos. - ¡Di una, pareces tonto!
Cómoda, eso.
Oh.
- Sí. - Venga.
Cómoda, ¿por qué?
Por una parte evita los contrastes,
pero luego por la otra puede convertirse en…
Ineficaz.
- Ineficaz. - Ineficaz, eso, sí.
¡Ah! ¡Gracias!
Imagino que no tienes hijos.
Responde, esta pausa está al límite.
- Depende. - ¿Pero qué coño dices?
- ¿De qué? - O sea, no, no depende.
No y punto, por ahora. Luego ya veremos, en fin.
Criar a un hijo es bonito, pero también...
- No lo sé. - Efectivamente, nunca lo sabes.
Por mucho que las películas, los libros, los
cuentos intenten contártelo cómo es criar a un
hijo, hasta que no lo tienes, no te puedes dar cuenta.
Yo pensaba que bastaba con quererlos.
No, eso es fácil, es que luego hay que mantenerlos con vida.
Yo por ahora intento mantener con vida mis plantas.
- Un amor no correspondido, me parece. - No, decididamente no.
- ¿Tu hija está con la mamá? - Custodia compartida.
Nos alternamos. Ningún trauma, hemos encontrado un equilibrio.
- ¿Pero desde cuándo? - Desde hace poco, pero lo hemos encontrado.
¿Y antes?
Antes cogía el coche e iba debajo de su casa todas las noches.
- Todas las noches es patético. - No exactamente todas las noches, pero a menudo.
- De todas formas patético. - Alguna vez.
Alguna vez iba debajo de su casa y me quedaba
horas mirando las ventanas iluminadas de mi vieja vida.
Quería asegurarme de que seguía allí, de
que estaba todo en orden, incluso sin mí.
Qué miedo.
Qué cosa bonita.
Discúlpame un segundo. Perdóname.
¿Quieres un menhir para golpearla más fuerte? ¿Más pesadez que esto se puede?
Yo quiero ya una moto negra.
Quiero los faros cegadores, la bandana, el sudor, quiero oler a macho.
¿Por qué la sensibilidad tiene que estar escondida?
¿Por qué la emoción debe ser solo femenina? Yo la siento.
Yo tiemblo y lo admito. Perdóname.
- ¡Oh, él siente! - ¡Él tiembla!
Yo en cambio no pretendo ni oler a macho ni temblar.
¿Podemos concentrarnos, por favor?
Aquí estoy.
- Perdóname. - No, perdona tú.
- Mira, no quería... - No, al contrario.
La idea de cuidar de alguien sin que esa
persona lo sepa es bonita, me ha impactado.
Yo pienso que la necesidad de cuidado es algo innato.
- ¿Sabes cómo la satisfago yo? - No.
Cuidando mis muebles.
Muéstrate interesado.
- ¿De verdad? - Paso horas restaurándolos.
Piensa que soy feliz cuando los compro y triste cuando los vendo.
Ahora sonrisa divertida. Menos dientes.
Algunos los pongo a precios locos porque no los quiero vender.
Esto pienso que es culpa de mi Súper yo saboteador.
Asiente como si hubieras entendido.
- ¿Seguro? - Sí.
No, es seguro.
A veces, cuando estoy sola en la tienda, imagino
a todas las personas que han poseído los muebles.
Me tienes hasta los cojones con estos muebles.
¿Alguna vez te imaginas las vidas de los demás?
- Mientes. - ¡Eh, sí!
- ¿Sí? - Sí.
¿Sabes cómo lo hago yo? Cierro los ojos.
Empiezo a pensar en sus casas, en
sus vidas, en las dinámicas familiares.
¿Por qué no la besamos ahora?
- Venga... - Si se escondían debajo...
- Venga... - ¡No! ¡Con los ojos cerrados no se puede!
- Los colores que han tenido a lo largo del tiempo... - Qué correcto eres.
Los objetos que estaban apoyados encima...
En fin, no me siento nunca sola.
Las amigas desaparecen, al menos los muebles se quedan.
En comparación, una bronca parece el alma de la fiesta.
Están todas embarazadas de repente. ¡Todas embarazadas!
La semana anterior te hablan de aperitivos
y la semana después del Trío Foppapedretti.
Ese lo conozco.
- Y tú te conviertes en la rara. - ¿Tú te sientes rara?
¿Quieres la verdad?
A mí me gusta mi vida.
Mi trabajo, mi tienda, mi libertad.
¿Quieres tú la verdad?
Te envidio. No, por favor, no me malinterpretes.
Adoro a mi hija y nunca podría imaginarme una vida sin ella,
pero ¿quieres comparar?
Nada de chats de clase, nada de vacunas, nada de extrañas
burbujas en la panza y sobre todo nada de cumpleaños en los inflables.
Estás dando por sentado que no tendré hijos.
¡No! Eso por caridad, no.
- De todas formas, he congelado los óvulos. - No he entendido.
- He congelado los óvulos. - Ah, he entendido.
Es una cosa común, lo hacen un montón de mujeres, nada del otro mundo.
Si un día quisieras, sabes que están ahí.
¿Qué pasa?
- ¿Piensas que están en el congelador? - No, ¿bromeas? Así...
- No. - ¿No?
¿Puedo imaginarme que…
? - Ni siquiera yo sé dónde están. - ¡Ah!
Imagino que en alguna parte a menos 196 grados.
Son pequeñísimos, ¿no?
- ¿Los óvulos? - Eh.
- Pequeños, redondos. - Sí.
De hecho, "óvulo" viene de "huevo", por lo que justamente...
- Sí. - Yo luego lo he visto en foto.
No, bueno, era la ecografía, pero...
Pero ya no era tan redondo como un huevo, o sea, era más ovalado.
Esto se ha atascado otra vez.
- Esta vez mal. - Malísimo.
- He hecho mal en decírtelo. - No.
Lo has dicho.
- Te lo he dicho. - Sí.
"Súper el saboteador", "Súper el saboteador", "Súper el saboteador".
NOTIFICACIÓN DEL MÓVIL
- Será otra vez la hija. - A mí esta niñita ya me está tocando los cojones.
- ¿Todo bien? - Más o menos.
Tenemos que decir algo.
Mi hija antes quería irse de la fiesta de pijamas.
Yo la convencí de que se quedara.
Entonces ella ha llamado a la madre para que la viniera a buscar.
Ahora ella me ha escrito que yo no debía
insistir, que Rosa se quedó allí porque no
quería contradecirme, es más, soy yo el que tiene que entender.
- Ve a buscarla ahora. - No, mejor no.
Según yo, sí… Al menos escríbele un mensaje.
- ¿Por qué insiste? - Solo quiere ayudar.
Mira, igual diría que no.
A menudo decimos cosas, pero pensamos otras.
No ella.
Si no sabes cómo funciona, ¿qué quieres ayudar?
- Si quieres, te acompaño. - No, no hace falta.
- Perdona, no quería insistir. - No, no te preocupes.
¿Qué acompañas? Descongela los óvulos, ten un hijo y luego hablas.
- A veces me gusta exagerar. - Sois horribles.
- Aquí dentro podemos ser horribles. - Sí.
Es feo tener que convivir con pensamientos que te dan asco.
A mí me da asco el hecho de que hayamos dejado a Rosa para tener nuestra noche.
En realidad, el concepto era: "Aprende a gestionar las situaciones sola."
¿Desde cuándo nos hemos vuelto montessorianos?
Siempre, desde que no follamos desde hace seis meses.
No son pocos, eh.
Te has ensombrecido.
Es que con los hijos nunca sabes cuándo te equivocas.
A lo mejor una tontería se convierte en un trauma, solo que tú te
das cuenta cuando se pone con Er Seppia, un drogadicto de 50 años.
¿Siempre eres así de aprensivo? ¿También con los estudiantes?
- No, con ellos soy mucho más equilibrado. - No me has dicho en qué facultad enseñas.
No, en ninguna facultad. Enseño en un instituto.
- Ah, ¿en el instituto? ¡Dios mío, qué bonito! - Tampoco tanto.
- Bonito. - Gracias.
- ¿Tomas vino? - Sí.
Enseño historia y filosofía.
En realidad podía también proseguir con la carrera
universitaria, pero hay demasiada competencia para mí.
- Cobarde, como se había dicho. - Para ya.
- ¿Ningún arrepentimiento? - Arrepentimientos...
Muchos, cada vez que entramos en esa clase toda hormonas y olor a pies.
Esto nosotros no lo diremos. Ni esto ni otro.
- No. - ¿No?
- No, ningún arrepentimiento. - ¿Y ningún plan B?
A mí los interrogatorios no me gustan, ¿eh? Salgamos de esto.
¿Por qué no hacemos una cosa?
Saltamos la fase "yo soy esto", "yo hago aquello".
Al final se arriesga uno a tener que mostrarse a toda costa performante, ¿no?
Podríamos en cambio quedarnos aquí así, en ligereza.
Quiere follar.
¿Tienes presentes las "Lecciones americanas" de Calvino?
No quiere follar.
Eh, claro.
"La ligereza no es superficialidad, sino que es…"
"¿Sino que es"?
Espera un momento.
- "Volar". - "Planear". - "¡Planear!
""¡Planear!" ¿Qué "volar"?
"Planear".
- "Sobre las cosas desde arriba". - "Arriba".
Sí, "planear desde arriba".
- A Calvino entonces. - Sí.
A Italo.
¿A quién le importa Calvino?
- ¡Dice que debemos callarnos! - Nadie nos hace callar.
- No nosotros. Nosotros, él, el mundo, todos. - ¡Yo lo digo igual!
JÚBILO ¿Qué es?
- ¿Qué era? ¿Has oído? - Mujer "¡Daje!
"¡Madre mía!
Creo que hay un partido de fútbol.
Ah.
EXPLOSIÓN ¿Un sábado?
Sí, debe ser el derbi.
Sabes cuando dos equipos de la misma ciudad...
- El derbi. - Sí, el derbi.
Según yo, alguien debe haber marcado.
Quién sabe quién.
- ¿Tenías ganas de verlo? - No, no, no.
Svitar, Mancini, N'Dicka, Angelifio, Cristante, Paredes...
¿No eres aficionado?
Así, superficialmente, no...
- Tenías ganas. - No, te lo aseguro.
- Tenías ganas a morir. - ¡Un partido de fútbol, imagínate!
Ha venido a pesar del derbi.
Tiene cara de arrepentimiento, hagamos algo.
Ven, vamos a ver el partido.
- Mira… - ¡Ven!
No está…
- No es un problema. - ¿No?
No, pero faltarán diez minutos.
- Más el añadido. - Eh.
- Diez minutos de ligereza. - En realidad, no...
- ¿Tienes DAZN? - No, pero tú sí.
Sí, debería...
Espera, ahí está.
Oh, uno a cero. Bien, ¿no?
- Para ellos. - Ah, ya veo.
Sí, pero el derbi es un partido como otro cualquiera, no es que uno...
NARRACIÓN DEL MÓVIL
¡Escojamos un equipo nosotros también! Parece precioso animar.
Ir de viaje, coger los autobuses, los trenes.
Sufrir, ir a la curva, ¡los botes de humo, los enfrentamientos, el Daspo!
♪ Fuera, fuera la policía ♪ Fuera,
fuera la policía ♪ Chicas, yo
siento que hay un ultra dentro de mí.
Junto con un montón de sustancias químicas.
¿Por qué siempre me desmontas?
Vale.
- ¿Tú jugabas al fútbol? - Sí.
- ¿En qué posición? - En defensa.
- ¡Ah! ¿Y cómo eras? - Me llamaban "Final de línea".
- Era fuerte. - Siempre todos son buenos en fútbol.
- ¿Luego? - Ahora dice que se ha hecho daño.
Luego me hice daño.
SILBA
- No. - Sí. Palusci, tercero de bachillerato.
Me entró por detrás y me rompió el cruzado.
- Fin de los juegos. - ¡Maldita sea!
- ¿Qué pasa? - ¡Dejadme!
Ah.
- Hombro escamoso. - Sí.
Caída de la moto a los 14 años.
Y...
Vidrio en un muro bajo mientras saltaba a los diez años.
- Esta cicatriz creció conmigo. - Mira aquí.
Salto desde un acantilado con fondo bajo.
Ocho años, dos puntos. Mi madre se desmayó.
Corte en la ceja.
- Aquí está. - ¿Ves?
- Vieja cicatriz política. - Yo también tengo una cicatriz política.
Tatuaje borrado.
- Hay un martillo. - Antes también estaba la hoz.
- ¿Siempre las monjas comunistas? - No, papá comunista.
Duro y puro, de esos que creyeron hasta el final.
Lo hice por él.
Luego, hace unos años decidí quitar la hoz.
Ahora solo creo en el martillo.
TIMBRE
- ¿El horno? Yo estoy lleno, eh. - No, es el timbre. Perdona.
¿Sí?
No.
Bajo yo.
- Perdona un segundo. - Sí.
- Bajo un momento. - Imagínate.
Un minuto y vuelvo. Disculpa.
Llego enseguida.
Esta casa está llena de cosas útiles, no me fío.
¿Por qué no hay nada de Tiger?
¿Por qué no hay el pelador de zanahorias con forma de estrella fugaz?
Nosotros tenemos tres, ni siquiera comemos zanahorias.
Quizás es una persona coherente.
Pensaba que se habían extinguido todas en los años 70.
Bonito debate, de verdad. Muy interesante, apasionante.
Yo me concentraría un poco más en el hecho de que son las diez
y media de la noche, alguien llama a la puerta y ella baja para abrir.
Por una vez, estoy de acuerdo. Estamos aquí solos por la noche.
A| frío, al hielo, con la lluvia, la fiebre a
40, descalzos, huérfanos, abandonados.
- ¡Y qué coño! - ¡Perdonad!
Acabo de releer "La pequeña cerillera".
- Habías prometido dejarlo. - La intención está ahí.
- La adicción es una mala historia. - Hay aire de mortificación.
Yo me iría. La dignidad ante todo.
"Súper el saboteador"...
- ¿Lo dejas? - No se me va de la cabeza.
- ¿Quién es este? - Quizás es una esta.
A estas horas es un este.
- Yo echaría un vistazo. - No ignoremos las señales.
Mal presagio. y Tánatos.
- Más Tánatos que. - ¡Qué pesadez!
- Estás envejeciendo fatal. - Fiaos, echemos un vistazo.
VOCES INDISTINTAS
Así fue.
- Eh. - Venga, ánimo.
- ¿Cómo va? - Bah.
- Sí. - Pasa.
¿Pero dónde está?
¡!
¡!
¿Dónde se ha ido?
- ¡! - ¡Ah, aquí está!
- Oh. - ¿Pero qué te pasa?
No lo sé, me siento como castigado, pero no he hecho nada malo.
Tengo algo que me sube aquí desde el pecho.
De mariposas a gastritis ha sido un instante.
- Venga, ánimo, no puedo verte así. - Vayamos allá.
La derrota nos sienta bien.
Lo sé, de hecho no es que yo contara con ello más de lo que debiera.
Es solo que ese balconcito...
Había imaginado cosas.
Podríamos poner una veranda con glicinas o también con jazmín.
Después de un añito, ¿sabes qué perfume?
Mientras bebemos un rosado fresco, justo, ligero, con una
mano corregimos los deberes, con la otra le masajeamos los pies.
Ella está todo el día dale que te pego, monta, descarga, desatornilla y está cansada.
- No. - Es un bonito cuadrito, ¿pero nuestra hija?
¿"Nuestra hija" qué? ¡Es hija, no esposa! ¡Se adapta!
- Si nos gusta una, se adapta. - ¿Hemos llegado a esto?
- ¿"Si nos gusta una, se adapta"? - En la terraza puede estar ella también.
Hace los deberes. Una vez que tienes la veranda, la usamos todos.
¿Cómo es que la cuestión de la veranda de esta casa que,
por cierto, no es nuestra, de repente se ha vuelto tan importante?
- ¿Alguien me lo explica? - ¡Por una vez que teníamos una fantasía!
Es una fantasía prospectiva, desestabilizadora y peligrosa.
- Aquí estoy. - ¿Todo bien?
- Sí, todo bien, ¿tú? - Sí.
Perdóname.
Disculpa, es que no sé por qué se ha presentado
de repente después de dos meses con un regalo.
No quiero contarte esta historia fea que,
además, para mí terminó hace tiempo al menos.
Tranquila, no me la tienes que contar.
Dice que ha dejado a la esposa. ¿Y entonces?
Oye, imagino que tú ahora quieras irte.
- Yo lo entendería. - Sí, quizás es mejor que me vaya, venga.
Espero unos minutos, a ver si está ahí abajo.
- Querría evitar de… - No es el tipo que se queda abajo.
No me encuentro yo con los que se quedan abajo.
Es inútil que pongamos esa mirada de Bambi cegado por los faros en la noche.
- No le sirve a nadie. - Digamos algo, venga.
- ¿Por qué no habla él? - Porque es discreto.
- A la mexicana. - Apnea colectiva.
- Nos quedamos quietos. - Movemos solo los ojos.
Venga, te dejo tranquila.
Vámonos, anda.
Ok, sí.
Ni al helado hemos llegado.
No miréis hacia el congelador, por favor.
¡No entendéis una mierda! ¡Quiere que nos quedemos!
Nos ha dicho que nos vayamos.
Pero quería decir: "Échame los brazos al cuello, prepárame un té y escúchame."
- ¿Ha entendido todas estas cosas? - Es un mitómano.
¿Por qué se va?
- Le hemos dicho que se vaya. - Queríamos que se quedara.
- Podíamos haber sido cs. - Eh.
Bueno...
- ¿Por qué no lo abrimos? - ¿Qué cosa?
- El regalo. - No, tanto pienso que sé qué es.
Es la máquina para el expreso. No le gustaba la moka.
Descubrámoslo, luego me voy.
, es una gilipollez, hazme caso.
Ok, abramos. Sí, abrámoslo.
¿Este de verdad se pone a abrir el regalo del ex?
- ¡Heroica! - Es un grande.
- ¿Abrimos el regalo del ex? - ¡Venga! Aquí está todo comprometido.
- Retirémonos con honor. - Esperad un momento.
Bravo, ganemos tiempo.
- Es ligera, algo no cuadra. - Habrá cogido el modelo base.
Qué simpático, ha hecho la matrioshka.
Así a intuición no me parece la máquina del café.
- No. - A lo mejor las cápsulas.
Abro.
¿Abro?
Te lo había dicho que era una gilipollez.
¿Pero cómo se permite este?
¿Cómo se permite?
¡Un mentecato que te regala un anillo sigue siendo un mentecato!
¡No es que la joya lo ennoblezca!
No es que el diamante borre la deficiencia y la pequeñez humana, ¿no?
- Cierto. - ¡Mira qué cosa prepotente además!
¿Entonces hoy un anillo no es más romántico, es prepotente?
Estamos en el banquillo de la acusación de género.
Hacerse el muerto, esperar que pase. Despertadme dentro de 500 años.
¡Yo no lo quiero!
No me gustan, no me pongo anillos, ¡se me enganchan en los jerseys!
Yo quiero mis cosas, esas que él no soporta.
Mi tocadiscos, mi cafetera italiana y mi alfombrilla de
baño peluda que me gusta mucho porque es peluda.
Bello.
Esta cuando se enfada me excita mucho.
A mí también, moderadamente.
- Yo estoy verdaderamente... - ¿Triste?
No, estoy…
- ¿Decepcionada? - No, estoy…
- ¿Enfadada? - No.
- Yo estoy asustada. - Asustada.
Asustada de que dos personas que han estado
juntas más de un año nunca se hayan entendido.
De hecho.
¿Lo habrá entendido él que para nosotras ya no hay espacio
para hombres codiciosos, voraces y caníbales de emociones?
- No le dejemos la duda. - Venga, momento "vosotros machos".
¿Cómo estáis hechos vosotros los machos?
¿Por qué os equivocáis en los movimientos, los tiempos, los gestos, las palabras? ¿Por qué?
¿Cómo es posible que después de todos estos siglos
con las mujeres vosotros aún no hayáis entendido nada?
- Eh… - Cero reacciones.
Posición tortuga, cabeza gacha, ni un aliento.
Sois descuidados, sois miopes.
- Sois distraídos, todos. - No todos.
- ¡Todos! - Yo no estoy distraído.
- Gírate. - ¿Eh?
Dime cómo estoy vestida.
- Cómo estás… - No te gires.
¿Qué ropa llevo?
Me parece…
- Tenía… - Esperad…
- Espera. - Dale, te espero.
De todas formas, la falda.
- Mientras tanto, la falda. - Venga.
¿El color?
- Corta. - Corta.
- "¡Corta!" - Vale...
No es un color. Es jeans.
- ¿Luego? - Blusa color ciruela.
No, es burdeos.
- ¡Eh! - ¡El ciruela es burdeos!
- El ciruela es burdeos. - No, el ciruela es ciruela.
- De todas formas, transparente. - Esta se la acuerda.
- Eh. - Poco transparente.
O sea, no vulgar.
- Ok. - Un "veo no veo".
¿Suéter?
No, venga, te lo has puesto un segundo antes de salir.
- Vale. Pendientes. - Pendientes...
- ¿Llevaba pendientes? - Los pendientes...
- Eh... - Largos. Largos.
-Largos.
- No, no tengo aguj en las orejas. - ¡Ah! - ¡Me tenéis que escuchar!
Es rara, eh.
- Ahora todos tienen aguj. - Yo no. ¿Pelo?
- Sí. - Largo.
- Corto es. - Bonito.
Mucho.
Ok... Calcetines.
- No me falléis con los calcetines. - Esta la falla.
- Oscuros, 20 deniers. - ¿Pero qué es, el precio?
- Es la ligereza, ignorante. - ¿Qué sabes tú?
¡Pero qué más da! ¡Digámoslo, hace escena! Repite: "Calcetines oscuros, 20 deniers."
Medias oscuras, 20 deniers.
Mmh, 40 deniers, pero bueno.
- ¡Venga! - Dale, bravo.
¿Zapatos?
- Negros, tacón 10. - Bravo.
- ¿Me puedo girar? - Gírate.
- No ha ido mal. - Más o menos, estate tranquilo.
- No me mires con esa cara. - ¿Qué cara?
- Adorable. - Divertida. No hay nada de qué reírse.
¿Yo cómo voy vestido?
Blazer marrón de terciopelo de pana fina.
Debajo tienes una camisa button down en denim... ¿Sigo?
- No. - ¿No? - No.
No es button down.
¿Es posible que el anillo del maléfico sujeto que nos ha usado por un
año transforme una velada boqueante en un triunfo de entendimiento?
- Claro, se la ha fumado. - Bueno, hay que premiarlo.
- ¡Simbólicamente! ¡Una golosina, venga! - Yo me encargo.
Ten.
- ¿Es ligera? - Y de manzanilla.
Deliciosa.
- ¡Menos mal que era ligera! - Se me han venido a la mente unos versos.
- Loca es loca. - ¿Quién no lo está?
- No he entendido quién es este del anillo. - El Señor del Anillo.
Alguien que nos hizo un favor. Un hermano, un grande.
Un tipo un poco incorrecto, pero máxima gratitud.
Siempre es un día malo para alguien. Al menos hoy no lo es para nosotros.
El problema es que el amor te vuelve estúpido.
A mí sobre todo.
Estando atentos, lúcidos, uno podría entender todas las cosas al principio.
Todas las taras están ahí.
Son cs, simples, basta leerlas.
Sí, pero qué coñazo tener que estar siempre ahí descubriendo el defecto, ¿no?
Sí, pero al menos te evitas las mil preguntas existenciales cuando
es demasiado tarde y ya no hay un mínimo de existencia decente.
Ni siquiera sé por qué te estoy diciendo todas estas cosas.
En el fondo casi no sé quién eres.
Tranquila, ni nosotros lo sabemos.
Podría ser todo más simple. Bastaría con apagar el cerebro.
- ¡Mira este ingrato de mierda! - ¡No nos merece!
Apaga el cerebro y veamos qué sucede.
Oh, ¿pero os calmáis?
Táctica, estrategia, método. ¿Os dice algo?
Sabéis que os quiero, que tengo sueños eróticos sobre vosotros,
Pero ahora no me jodan y déjenme trabajar.
Ahora dice también "cuando el juego se pone duro"...
¿A ti no te gustaría apagar el cerebro?
Borrarías en un instante todas tus inseguridades,
tus fragilidades, los miedos, las ansiedades.
- Es engorroso todo esto. - Sí, pero es bonito todo esto.
Yo los odio a esos sin ni siquiera una duda.
Yo estoy cayendo en picado en un estado eufórico difuso.
¿Qué es, sueño 0 sexo?
Tú, según yo, eres uno de esos...
que se hace un montón de preguntas, que te preocupas.
Te enciendes, te apagas. Estás vivo, es bonito.
Debería entender que tiene que besarme.
Es bonito, pero a veces...
- Besémoslo nosotros. - Está hablando.
Puede ser agotador.
- Yo nunca me relajo en el primer beso. - Tranquila, lo beso yo.
- Tú babeas mucho, al principio no va bien. - ¿Pero que babeo yo?
- Un poquito. - ¿Ahora me lo decís?
Por desgracia, esta aquí no nos escucha.
Intenta decirle "quiero ser feliz" y no lo hace.
O "contrólame la ansiedad", nada.
¿Por qué no nos besa él?
O... "Por favor, no quiero sonrojarme".
Te has sonrojado.
¿Ves que tengo razón?
Uno, dos, tres, ¡mierda!
- ¡Dale, dale, dale! - ¡Dale, dale, dale!
- ¡Sí! - ¡Lo sabía!
- ¡Bien así! - ¡Yo lo sabía!
- ¡Sí! - ¡Dale así!
- Piano... - Tienes que hacerlo piano, con calma.
- A mí me gusta empezar fuerte. - A mí no.
- A mí sí. - A mí no.
- No puedes hacer siempre lo que te da la gana. - ¿Si no?
- Te boicoteamos. - ¿Sí? ¿Y cómo?
- Pensemos en mamá. - No, a mamá no.
- A mamá sí. - A mamá no.
No, a mamá no…
- ¿Han comido? - Venga, venga, venga...
- ¿Qué pasa? - Nada.
- En voz baja Me gusta tu perfume. - ¿Qué has dicho?
- Tienes que decir bien. - ¿Qué?
Las medias frases que mascullas al oído las tienes que pronunciar.
¿Nos hacéis entender?
Esas frases que tanto le gustan las tiene que decir cs, se deben oír.
- Mascullando "Me gusta..." - No he dicho así.
Dijiste eso y ella: "No he entendido."
Tú repites mascullando.
- No. - "No he entendido."
"¡Me gusta tu olor!" Y ella: "Perdón, no había entendido."
Termina la poesía y yo corto. Si me detengo yo, aquí nos detenemos todos.
Tú haces el tuyo y yo hago el mío.
- ¡Hazlo bien el tuyo! - Sí.
Yo os lo digo, con la luz encendida no entro.
- Rubor. - Me sudan las manos.
- Taquicardia. - Somos emotivas, ¿qué mal hay?
Signo de debilidad.
- ¿Has preguntado qué le gusta? - Sí.
¿Qué pides? ¿Estás en el bar?
Qué lindo cuando te lo preguntan.
- Hagámonos atar. - Sí.
¿Por qué nos debemos hacer atar?
- Así, por hacer una cosa nueva. - ¿Pero luego con qué cosa?
Pero no, con los lazos no, son cortos además.
- ¿Puedo responder yo? - No nos hagas arrepentir.
SUSURRA
- No he entendido. - Pienso que se refería a…
Según yo querría… Os hago ver.
- ¿Dices? - Mientras ella... Tú deberías...
- Quizás contemporáneamente podríamos... - Sí.
- Eh. - Lo intento.
- No ha entendido. - No.
Sí...
Sí...
Disculpadme, eh, ¿quién ha decidido venir?
- ¿Entonces? - ¿Por qué me miras a mí?
Siempre haces lo que te da la gana.
- Esta vez no, cariño. - He sido yo.
- ¿Él? ¿Pero cómo tú? - Eh.
- ¿Por qué? - Era el momento justo.
- Era pronto. - Hoy está bien así.
Habríamos continuado.
- Os estabais dejando llevar demasiado. - ¡Venga!
- No está bien. - Al menos entender sus tiempos.
No te creas, más o menos estábamos ahí.
- ¿Pero que nos deja así? - ¿Estamos bromeando?
No hemos ni siquiera hecho a tiempo a fingir.
Este está loco.
- Venga, la primera vez puede pasar. - ¡No, no puede pasar!
- El orgasmo simultáneo está sobrevalorado. - El alternado no, sin embargo.
- Esa eres tú. - ¿Yo?
Sí, los confundes con todos esos "sí".
- ¿Qué debo decir? "¿No?" - A lo sumo "quizás"...
Sí, ¡ahora es culpa mía! ¡Venga ya!
- Quizás no ha entendido… - ¿Qué hay que entender?
0 viniste o no viniste, no hay una zona gris.
Es inaceptable.
Bueno, no lo transformemos en un problema ideológico.
¡No es ideológico! Es físico e irritante. Como los que nadan a delfín.
- ¿Qué tiene que ver? - Me molestan, ¿vale?
Hacen...
- Al menos no ha hecho ruidos raros. - Claro, podíamos fingir.
- ¿Otra vez? - Luego piensa que lo ha hecho bien.
¿Qué finges?
Espera, espera, espera…
Lo hemos juzgado mal.
- ¿Ves a veces la prisa? - Sí.
- Más lento. - Menos presión.
¡Callaos, me confundís!
Bien así. Bravo.
- Más a la derecha. - Sí.
- ¿Derecha mía o derecha suya? - Derecha tuya.
¡No, ¿a dónde vas?! ¡Como antes! ¡Vamos, muy bien! - Eye contact.
- ¿Eh?
- Mírala. - Te parece fácil.
¿Qué miras? ¡Concéntrate!
Vamos... ¡Venga, chicas...
! Yo me estoy agitando.
- ¿Ansiedad? - Claustrofobia.
- Resiste. - Suda muchísimo.
- ¿Podemos alternar con los besitos? - ¡Que os jodan!
Vamos, no te rindas.
- Inspira, espira. Inspira, espira. - ¡Dios mío, estoy hiperventilando!
- Ahora aprieta las piernas. - Apretamos.
- Más decidido. - ¿Qué has dicho?
¡Más decidido! ¿Eres sordo, joder?
- ¡Estoy aturdido! ¡Ha apretado los muslos! - Ah.
Venga, no nos rindamos ahora que estamos aquí.
- Sí. - Sí.
- Sí. - Sí.
- ¡Ya casi! - Dale.
- Sí. - Sí.
¡Ya casi!
♪ Each morning I get up I die a little Cada mañana cuando me levanto muero un poco
♪ Can barely stand on my feet Apenas puedo mantenerme de pie
♪ Take a look at yourself Échate un vistazo
♪ Take a look in the mirror and cry Échate un vistazo al espejo y llora
♪ Lord, what you're doing to me Señor, lo que me estás haciendo
♪ I've spent all my years in believing you He pasado todos mis años creyendo en ti
♪ But I just can't get no relief Pero no puedo obtener ningún alivio
- ♪ Lord Señor - ♪ Somebody Alguien
- ♪ Somebody Alguien - ♪ Somebody Alguien
♪ Can anybody find me ¿Puede alguien encontrarme?
♪ Somebody to love Alguien a quien amar
♪ I work hard Trabajo duro
- ♪ Él trabaja duro - ♪ Cada día de mi vida
♪ Trabajo hasta que me duelen los huesos
- ♪ Al final - ♪ Al final del día
♪ Llevo a casa mi sueldo ganado con esfuerzo, todo por mi cuenta
♪ Me arrodillo y empiezo a rezar
♪ Hasta que las lágrimas corren por mis ojos, Señor
- ♪ Alguien - ♪ Alguien
♪ Por favor, ¿alguien puede encontrarme?
♪ Alguien a quien amar
♪Oh
♪ Amar ♪
JÚBILO
Bosteza
TRUENOS
Entonces… Perfil entre el griego y el hidalgo.
- De todas formas levantino. - ¡Eh! Vuelan palabras mayores.
Prácticamente oriundo terrón.
- Si me lo dices así, está bien. - Qué ojos oscuros tienes.
¿Quién eres, Caperucita Roja?
Siempre me engañan los ojos oscuros.
No se sabe dónde empiezan y dónde terminan.
Las historias más bonitas siempre con ojos oscuros yo.
¿Muchas?
- ¿Belle? - Eh.
Tres.
- ¿Quieres el resumen? - Sí.
¿El clásico después del sexo?
- Sí, así nos lo quitamos de encima rápido. - Nos lo quitamos de encima.
- Dale. - Entonces...
Estuve con un chico que conocí en Bristol de
Erasmus, con anexos dos añitos de "vengo yo", "vienes tú".
Luego un surfista de Tropea que me alegró las vacaciones durante tres años.
Un arquitecto siciliano adorable como solo ciertos sicilianos saben ser.
Todos lejos, eso sí. ¿Es una estrategia inconsciente de no compromiso?
A saber cómo funciona el inconsciente.
Yo, de todos modos, respeto a ti, un don nadie de provincia.
Una practicante protésica dental.
Mismo edificio, ella escalera A, yo escalera B.
Una profesora de historia del arte,
alguna historieta sin sentido y una ex mujer.
Ah, no, espera.
Una librera de Ostia por la cual había perdido completamente la cabeza.
Duró poquísimo.
Lunática, inestable, impredecible e inconfiable.
Esquirla Podríamos ser sus amigas.
Te advierto, tengo los pies helados.
Te advierto, no me molestan.
Ni siquiera mirar la televisión en la cama me molesta.
Ni siquiera fumar en la cama.
Ni siquiera comer en la cama y encontrarme en medio de las migas.
Luego otra cosa. Me gustan muchísimo las alfombras peludas.
Anda…
- Esas justo… - Peludísimas, las del baño.
¿Cómo es que me haces tener ganas de tener un perro?
"¿Un perro?"
Tipo…
- Voy un momento al baño. - Sí.
- ¿Ha dicho "perro"? - Sí.
Nosotros una performance epocal toda
matices y suspensión y ella dice "¿perro"?
Tú has dicho "alfombra peluda", ella "perro".
No, dice "perro" para decir una cosa nuestra, una cosa juntos.
Una cosa suave, para acariciar, para oler, para besar.
¿Más que eso? Se me acabó la saliva.
- ¿Que te confiesas al primero que pasa? - ¿Que hablas de perros?
Haciendo el amor somos buenas, pero hablando…
- Deberíamos estar calladas. - Antes y después del sexo.
- Mutismo selectivo. - ¡En cambio yo no me callo!
Él tiene razón, estaban todos lejos y a distancia tranquilizadora.
La distancia impide sufrir. Venga, ayudémonos.
¡Tú ayúdame a mí! Ahora un perro me gustaría.
¿Lo dejas ya con lo del perro? ¿Qué te pasa esta noche?
. ¡Yo no quiero un perro, quiero un hombre! ¡Exactamente el que está en la habitación!
- Así lo haces escapar. - Acojo tu petición de macho.
- Estás mucho más calmada que así. - Yo de todas formas no me fío.
Usa los preservativos de fruta.
Fuga hacia casa, sin florituras, diría.
Aprecio la franqueza. Somos carne, poca cosa.
Me hacen sentir una prostituta parisina en un burdel del siglo XVIII,
cuando hacen así.
Mañana volvemos a robar piñones al supermercado.
Diez paquetes y nos recuperamos.
Se lo está pensando.
Adoro a los hombres que saben lo que quieren.
- Parece confuso. - Quién sabe en qué piensa.
En nosotros, en esta velada, en lo que ha sucedido.
El preservativo ¿va en el plástico o en lo orgánico?
- Orgánico. - Orgánico. - Orgánico.
¿Busca los óvulos?
- ¿Te apetece helado? - ¡Qué relanzamiento!
- ¿Qué sabores has cogido? - Ah, te queda bien.
A ti el honor.
- ¿Qué pasa? - Nunca se habla del sexo.
O sea, después no se comenta.
Si lo piensas, es extraño.
Uno va al cine, ve una película, luego sale y la comenta.
- En cambio, el sexo no se comenta. - ¿Tienes que decirme algo?
No, era un razonamiento así, en general.
A mí me ha gustado mucho.
- ¿Por qué no decirlo? - Porque no es el momento.
¡Claro que sí! Es el mejor momento que hemos vivido en meses.
Pensamiento articulado, pero quizás lo hablamos luego en casa con calma.
- ¿Nos vamos a casa? - ¿Por qué, queríais dormir aquí?
- ¿Por qué no? - Luego yo por la mañana...
¿Qué cosa?
- Gracias por no haberlo dicho. - ¿Qué cosa?
Que es el pistacho más bueno de Roma.
Cuando te lo traen, es siempre el pistacho más bueno de Roma.
- Este es verdaderamente el pistacho... - ¡Vete a la mierda!
Veo que estáis a punto de darle el cepillo de dientes de los invitados.
Quizás ni siquiera el del avión, sino el bueno.
Brava.
- Sí, pero elegir no es fácil. - Eterno dilema. Crema, fruta.
No me lavo los dientes con el dedo como a los 16 años en el camping.
¡Cállate! Te metes de todo en la boca ¿y el problema es la pasta de dientes?
Démosle también un manojo de llaves de casa, ¿no?
Jamás. El enemigo debe tocar el timbre.
Espera.
Gracias.
Neuronas a miles de millones, luego solo mísera carne.
Sucumbe al tibio confort terrenal.
Siglos de lucha barridos por un cepillo de dientes, joder.
Demasiadas "Z" en esta frase, me he perdido.
- ¿De qué estamos hablando? - De hacerlo quedar.
Cuando estoy sola, yo ceno con helado.
- ¿De verdad? - Sí.
- Yo también. - No es cierto.
- Te juro, tarrina de medio kilo. - ¡No!
¿Cuántos siglos hace que no vemos el amanecer charlando con alguien?
- ¡Conocéis las reglas! - Tus reglas. - ¡Las nuestras!
- Yo también lo hago. - No es cierto. - Lo juro.
Tenían razón las lesbianas de antes en enfadarse,
cuando hicieron el gran cisma con las feministas hetero.
Qué bonito esto.
Porque luego con el enemigo nosotras queremos hasta dormir.
- La fresa... - "Ñe".
¿Qué pasa? ¿Qué miras? ¿Por qué haces morritos? ¿Qué quieres?
Nada. Estás guapa cuando te enfadas.
¿Me repites eso del cisma de las lesbianas de antes? ¿Cómo era?
Mañana al amanecer debería ir a un mercadillo de antigüedades.
Quita ese condicional.
Está lejísimos, no sé si voy, luego nunca encuentro nada.
- Quiere que nos quedemos. - Está mal.
Yo mañana tendría un almuerzo étnico.
¿Ven? El kebab se convierte en "almuerzo étnico".
Tiene razón, todo está mal.
Creo que también me lo salto.
¡Se nota que te quieres quedar! Dilo, ¿qué cuesta?
Mucho mejor dormir hasta tarde.
Desayunar en la cama, con calma.
Las migas en la cama.
- No me fío, demasiados cojines. - ¡Son todas gilipolleces!
¿Podemos ser sinc al menos entre nosotros?
- Tiene una hija, una esposa. - ¿Especificamos que es una ex?
- ¿Por qué deberíamos complacerlos? - ¿Cómo sois?
- Sofás ajenos. - Te obsesionas con los pillados.
- El amor no es cómodo. - Professore "¿Nido"?
- Ser el descarte. - No.
- ¿Me hacéis caso por una vez? - Basta.
- Basta. - Basta.
- Basta de helado. - Sí.
- Se ha hecho tarde en efecto, eh. - Ehm...
- Sí, es un poco tardecito. - Sí.
Te devuelvo la camisa.
Toma.
No, no podemos terminarlo aquí, venga.
Es impredecible, es valiente, es ingeniosa.
¡Es vital, es hasta simpática, joder!
- Es hasta guapa. - ¿De verdad lo dejamos que se vaya?
- ¿Te tiro la basura? - No, no te preocupes, no hace falta.
Vale.
¡Sí que hace falta! Tirémosla mañana la basura, tirémosla juntos.
- ¿Ni siquiera el orgánico, que mañana huele mal? - No, ya lo hago yo mañana, gracias.
¡Nos ha hecho sentir bien!
- ¿Igual el vidrio, que pesa? - Sí.
¿Llorar y reír en la misma noche es poco?
Es frágil, fuerte, valiente, ingeniosa.
- ¿Debo seguir? - Sabe a verdad, a justo.
Parece perdida, pero es solo que no quiere ser encontrada.
Él es el que espera debajo de casa ¿y lo tiramos con el vidrio?
Eso.
- El contenedor está justo en la esquina. - Sí.
Saliendo, a la derecha.
- Entonces… buenas noches. - Buenas noches.
- No… - Basta decirle "quédate".
Basta decirle "me quedo".
- ¿Cómo son? - Cuatro jubilados.
¿Permiso?
Hola.
Ay.
- Pensaba que eran menos. - Yo pensaba que no había nadie.
¿Han venido a pelear?
A mí un poco de sana violencia no me disgusta.
Digo a menudo esta cosa en el intento de sentirme más viril.
Míralos: indecisos, aturdidos...
Bípedos que no saben lo que quieren.
"Nos acogerán con los brazos abiertos", ¿eh?
- ¿Por qué no son adorables como antes? - Entonces podían haberse quedado.
- Prácticamente nos echaron. - Miraron el reloj.
- Nos devolvieron la camisa. - Era cmente una alusión a quedarse.
- Ni siquiera demasiado sutil. - No, chicos, no bajemos el tono.
- ¡Habíamos empezado tan bien! - ¡Exacto! Hablemos del perro.
Se le escapó. Era un comentario tierno.
- ¿Ves perros aquí? No hay perros. - Yo veo al perro.
Veo al perro, la camioneta familiar, las cuotas por pagar,
la lavadora, la secadora, las tazas con los nombres, un
televisor de pantalla gigante y las cenas con los amigos mezclados.
- Nosotros no tenemos amigos. - Todos los regímenes autárquicos han fracasado.
- ¿No les han enseñado nada? - Nosotros no somos autárquicos.
- ¿No? - No.
Tenemos una hija, una ex mujer, una larga
lista a menudo desatendida de responsabilidades.
- Ciertamente no necesitamos más. - ¿Tienen una hija?
- Sí. - ¡No lo han dicho en toda la noche!
¿Quién les ha preguntado nada?
Estas se van a mear juntas, no lo olvidemos.
De todas formas, no serán autárquicos, pero son... resacosos, eso es.
Me siento identificado.
Tenemos un equilibrio, pero estamos bien así.
Yo entiendo que ustedes deban encontrar todavía el suyo.
- ¿Qué coño quiere este? - Nada, está haciendo ♪mansplaining♪.
- ¿Qué ha hecho? - Nada, un deporte acuático.
No es verdad que estemos bien así.
No, no es ni el momento ni el lugar.
Nos hemos equivocado nosotros. No se va a casa en la primera cita.
- ¿Entonces ves que te ha hecho raro? - Claro que me ha hecho raro.
- ¿De quién fue la idea? - Suya.
- Claro, la del perro. - Bueno, era una idea bonita, sin embargo.
- Ah. - ¿Quién lo intentó en el bar?
Él.
Solo pregunté si querían la última bomba.
Te has montado tu buena película, ¿eh?
"Queremos tumbarnos en la mesa" no lo he dicho yo, querida.
- Me ha gustado muchísimo. - ¿Te ha gustado?
- ¿Cómo se te ocurrió? - Me aburría.
En ustedes hay una c regresión libidinal.
- Gracias por el diagnóstico. - "Regresión libidinal".
Tenemos que trabajar más en este concepto, me gusta.
- Como cuando... ¡Eh! - Eh.
Cuando hicimos la hipnosis. Me divertí tanto.
Te desnudaste gritando: "Quiero un hombre..."
"Guapo y rico que me ame con locura."
Estas tampoco lo están pasando muy bien.
¿Cómo es que han vuelto?
- ¿No respondes? - Tengo tinnitus, me distrae.
He preguntado… Mira los labios.
- He entendido. - Estaba ganando tiempo.
- Venga. - ¿Entonces?
- Porque estuvimos bien. - ¡Oh!
¿Cómo es que se fueron?
- Porque lo hemos pasado bien. - Ah.
A primera vista puede parecer un concepto
contradictorio, pero por desgracia no lo es.
- ¿Tú cómo has estado? - Estar bien no basta.
Es una niebla temporal, un bote de humo de estadio.
No olvidemos "quién sirve el vino", "quién corta la lasaña".
- Sobre todo "el nido". - No…
- A propósito, ¿quién coño es Carla Lonzi? - Déjalo, no me lo digas a mí.
- No dejáis pasar una. - He hecho una pregunta.
Ahora saca los óvulos congelados.
- Sí. - ¿Ves? Menos mal que te lo dices tú sola.
Porque, ¿qué problema hay?
"Tendría una batería de óvulos en Siberia listos para ser descongelados."
- "Por si acaso." - ¿Qué tenéis que ver vosotros con nuestros óvulos?
Pero yo no juzgo.
Al revés, a la inversa, si uno viene y me dice que
ha congelado el esperma, me tiro por la ventana.
Exacto.
Bueno, yo diría que nos lo hemos dicho verdaderamente todo.
- Podemos irnos. - Adiós.
Gracias por la buena velada. Vamos, pórtate bien.
!
- ¿Entonces? - Yo me quedo aquí.
- No he entendido, perdona. - Pronuncia, tiene acúfenos.
Buena cama, buen olor, vientecillo desde la ventana.
Sábanas privadas de fantasías chillonas. Estoy bien.
Yo duermo aquí.
¿Tú? ¿Solo? ¿Y cómo lo haces?
¿Cómo lo hace?
Además, "yo" es un pronombre que aquí dentro es inexistente.
Se parte de la primera persona plural, "nosotros".
Dormir con las varias "ellas" es nuestro confín infranqueable.
¿Te lo recuerdas o no? Haz sí con la cabeza.
¿Vosotros os lo recordáis?, ¿cómo es el pavimento? ¿Es de tu gusto?
, despiértate, por favor.
- ¿No respondes? ¡Un poco de dignidad! - Es una palabra...
¿También nosotras somos así de feas, cuando discutimos?
Ojalá discutiéramos de verdad.
- Ya solo fingimos. - A mí me encanta fingir.
¡No, habla por ti! No en ese sentido.
Es una cosa nuestra, interna.
- ¿Qué dices? - Hemos tenido un mal final.
Un tiempo éramos más cómplices, más unidos. Éramos amigos.
Ahora no os deprimáis.
Sí, mira que también nosotras a menudo nos sentimos... ¿apretadas? Sí, apretadas.
O sea, a veces nos gustaría mear solas.
- Ayer Rosa dijo esa cosa. - No significa nada.
¿Qué cosa ha dicho?
Es una niña, dice muchas cosas.
Ha dicho: "Papá, te veo triste."
- No me parece. - Lo ha dicho.
Ha dicho también que basta ducharse al mes y que los unicornios existen.
Professore Dice muchas tonterías.
Claro que las emociones os revientan, de verdad.
- Venga. - A mí en cambio un poco me falta.
- Un poco también a mí. - ¿Qué os falta?
¿Mirar fijo la pared os falta? ¿Sentiros solos como los perros?
Yo tengo miedo. Tengo miedo por vosotras y también por mí.
¿Miedo de qué?
- De mañana por la mañana, por ejemplo. - Bueno...
A mí me bastaría que me ayudarais a buscar las llaves por la casa.
- Yo soy buenísimo encontrando las cosas. - A mí me basta un café con la moka.
Digamos que luego nos gusta la moka, la cama con las almohadas, el sofá,
la alfombrita peluda y todo lo demás
y que nos sentimos vivos, nos sentimos bien,
luego hay problemas.
Hay toda una vida que ajustar alrededor de este momento en el que nos sentimos bien.
- Sí, está el mercadillo que se va al garete. - El pakistaní que se va al garete.
¿A quién le importa el mercadillo y el pakistaní?
Yo no quiero despertarme una mañana triste y sola.
Solo porque he preferido una mesita de noche al
abrazo de uno que me permite despertarlo a
mordiscos, que ríe, que grita y que luego me hace "de todo".
Hay que admitir que el napolitano sintetiza bien casi todo.
"Quedémonos solas y conquistaremos el mundo" ¿no era nuestro lema?
No, es tu lema.
- De vez en cuando también te incluyes en eso. - Mira que tiene razón ella esta vez.
¿Desde cuándo no dormimos con alguien?
¿Vosotras desde cuándo?
¿Por qué no nos vamos?
Todos, ahora, en silencio. Nadie se daría cuenta.
- Sería incluso más honesto. - O sino nos quedamos.
Veamos un poco lo que sucede.
Basta con que decidamos.
- Dale. - A mí me da igual todo.
Yo tengo hambre.
Malo, sabes que casi casi...
- ¿Les apetece un ajo, aceite y guindilla? - Te ayudo.
- Sí. - ¿Ponemos la mesa?
CANCIÓN: "SOMEBODY TO LOVE" DE QUEEN
Oye.
Así.
Listo.
¿En qué piensas?
En nada.
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