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Hace miles de a�os, antes de los griegos y los romanos,
la frontera entre el hombre y el animal todav�a est� borrosa,
lo real y lo maravilloso se entremezclan.
Es la �poca donde se inventan
las extravagantes historias de la mitolog�a,
basadas en c�digos morales que no son los nuestros.
SU MAJESTAD MINOR
Mucho tiempo antes de Homero...
...en alg�n lugar del mar Egeo.
�Venga!
�Venga, venga!
�Venga, m�s r�pido!
�Venga, venga! �Vamos!
Bienvenidas, diosas inmaculadas,
portadoras de luminosos presagios
mensajeras de dicha, cosechas abundantes y amores fecundos.
Cu�n profundo es el abismo de la vida.
Cu�n profundo es el abismo de la vida.
Cu�n dulce es saberse amado.
Cada ma�ana, Clytia, tu belleza aumenta la belleza del mundo.
Mi coraz�n se regocija, Karkos,
porque cada ma�ana se acerca el d�a
- de nuestra uni�n. - S�.
Minor,
vete.
�Venga!
�Vamos, Minor, fuera! �Vete!
Minor, �qu� te he dicho? �Largo!
Han llegado m�s palomas sagradas. Ser� un a�o bendito.
T� s� eres bendita, y por todas partes.
Donde bromas inocentes desencadenan cambios inimaginables.
�Su�ltala!
�Su�ltame!
�Quieto, Minor!
�Me ha mordido! �Cogedlo!
�El muy cerdo me ha mordido!
�Me ha descortezado!
�Me ha arrancado un cacho!
�El cerdo ha mordido a la carnicera!
�A mi Zima?
�El cerdo ha mordido a mi Zima!
- �Atrapadlo! - �Le ha mordido!
�Est� prohibido subir al �rbol sagrado!
- �Sacrilegio! - �Baja! �Que muera!
�Profanador! �Profanador!
�Hay que matarlo!
�Silencio!
�Qu� sucede?
- �Qui�n est� en el �rbol? - El hombre cerdo, venerable
Archeo, el ignominioso deshecho de la pocilga.
Est� rabioso, hay que eliminarlo.
�Muerte al profanador!
�Que muera! �Que muera!
No repitamos los errores de anta�o, ning�n sacrificio sin juicio.
Con el debido respeto, patriarca...
...un juicio s�lo es v�lido si el acusado habla en su defensa.
- Alguien hablar� en su nombre. - �Yo!
�T�, Clytia? �T�, hija m�a?
S�, padre. Yo.
Si�ntate ah�, cretino. Calladito y quieto.
�Silencio!
Kin�ma, t� que sabes. Recu�rdanos el fabuloso origen de Minor.
En aquellos tiempos,
tras una noche sin viento, en que las lechuzas aullaban,
como lobos...
Recordad, cerrad los ojos.
Mirad dentro de vuestras cabezas.
Ved c�mo se agitan
sobre la pared de vuestros cr�neos
las sombras de ese d�a maldito...
El sol se levanta,
el mar ensangrentado
bajo el cielo en llamas.
Contemplad ese barco extranjero,
encallado en la orilla del mar.
Contemplad a esa joven muerta
con un reci�n nacido en brazos
mamando de su seno sin vida.
Entonces yo recog� al beb�.
Lo amamant� hasta la noche
en que me mordi� salvajemente, me arranc� el pez�n y se lo trag�.
�Es �l!
Desde ese d�a mi leche es negra y f�tida.
Los ancianos conocen esa historia repugnante, har�a vomitar a un sapo.
�Empez� a vivir con los cerdos, fue amamantado
por una marrana, aprendi� a gru�ir, jam�s habl�!
Minor ha vuelto a morder esta ma�ana.
Zima, mu�stranos tu carne ultrajada.
Venga, palomita.
Bueno, ya basta,
- ya lo han visto. - Debo ense�arlo, �no?
�Muerte a la bestia!
- �Que muera! - �S�, que muera!
��l no es de aqu�!
No ser� un extranjero que apenas habla nuestra lengua
quien nos diga lo que t�... todo... debemos hacer.
�He aqu� mi alegato!
�El �rbol de las palomas no debe ser profanado!
�Exactamente!
�He aqu� mi alegato!
Minor intentaba salvar su vida.
- En fin... - Hall� refugio
donde su instinto lo gui�.
�Se puede juzgar un instinto?
Eso es discutible. Que muera, luego ya veremos qu� pensamos del tema.
Ignorantes como somos de la parte de Minor
que pertenece a la raza humana, y de la otra,
a la de los cerdos,
com�rnoslo ser�a arriesgarse al canibalismo.
No tenemos por qu� com�rnoslo.
Simplemente podemos arrancarle los ojos,
romperle los dientes, cortarle las manos.
- Justo lo que acabo de decir. - S�, lo ha dicho.
En su comportamiento m�s �ntimo, �l no se revela
ni bueno
ni malo.
Parece ser como cualquiera de nosotros.
Deja de excitarnos con tus poses.
Nos la pone tiesa.
Lo s�, lo s�. Es por la elocuencia, nada m�s. Conozco a mi hija.
�Llamas elocuencia a eso?
Clytia, peque�a m�a, contin�a.
�Qu� dec�as con los senos?
Minor da muestras de una galanter�a muy humana: Me ofrece trufas...
�Corrupci�n! �Corrupci�n del tribunal!
...que s�lo �l es capaz de encontrar gracias a su olfato.
�sa es la prueba de que no es humano.
�Silencio! �Silencio!
O hago desalojar la sala.
La profanaci�n del �rbol paloma
no parece voluntaria para el tribunal.
- �Qu�? - El acusado
es condenado a hacer de espantap�jaros
hasta la recogida de las olivas.
- �Eso es todo? - �Hasta entonces
si vuelve a morder, al matadero! �He dicho!
No est� nada mal esa jovencita.
Sabe muy bien que es mi futura nuera.
- Ah, s�. - Y verla contonearse...
�Menuda justicia!
Mi sabidur�a,
fruto de los a�os que han encanecido mi barba y mi pelo,
ha sido deslumbrada por tu alegato.
Qu� grande ha sido, qu� poderoso.
Ven que te abrace.
Y por instinto has asociado
a la fascinaci�n melodiosa de la ret�rica
la elocuencia de tu pl�stica.
Sublime hallazgo, �no, Karkos?
S�, por supuesto.
�Puedo retirarme, padre? Necesito refrescarme.
Claro, hija m�a. Ve.
Qu� maravilla.
Para ser sincero, debo confesar que el pasaje donde Clytia
ha expuesto sus senos a la asamblea
me ha incomodado...
hasta el punto de enrojecer.
�Por qu� enrojecer, sino de placer?
Eran todas esas miradas impuras fijas sobre ella,
sus caras concupiscentes,
sus erecciones manifiestas
- las que me han hecho sufrir. - �Celoso?
Estar celoso de Clytia
ser�a tan absurdo como estarlo de un lirio virginal.
Escucha, no hagas de Clytia una diosa.
Ella es humana, Karkos, como t�.
Su sangre es c�lida, su cuerpo est� listo para el abrazo
que la har� mujer.
Amarla demasiado ser�a amarla mal.
Donde Minor halla un bosque mitol�gico y es iniciado
en las pr�cticas paganas.
�Qu� haces t� ah�?
�Qu� dices? No entiendo tu lenguaje.
Estas ninfas, estas ninfas...
Las deseo m�s que nada en el mundo. Desear�a
visitar su delicadeza virginal,
darles a probar mi ardor de macho cabr�o.
Es mi naturaleza.
Me llamo Pan, pero prefiero S�tiro,
y feliz de serlo.
No me mires as�
y ven, haz algo �til.
Qu�tame el barro de las pezu�as.
Toma.
Pero oye,
los mortales no vienen aqu�.
Eres arque�logo, �no?
Confiesa. Ven aqu�. �Confiesa, confiesa!
Cataractos.
Eso que recoges son cacas de cabras.
Qu� perversa es la naturaleza. �C�mo puedo distinguirlas?
Mu�rdelas. Si tienen hueso, son olivas.
Conozco la melod�a.
S�.
Es "Mi piel es tierna como un p�talo de flor".
�S�!
T�mame, Karkos.
Reserv�monos para el d�a de nuestra uni�n.
- �Pero llegar� ese d�a? - S�.
Los dioses fijar�n la fecha por nosotros.
Esperemos los or�culos.
�Para qu� esperar?
- �Seguir esperando? - S�.
�Karkos!
Te has ca�do antes de que te zurrara yo.
Creo que se ha matado. Mira, Karkos.
- Est� sangrando. - �Sangrando?
Ya no respira.
La criatura ha sido liberada de su triste destino.
Ve a llamar a los dem�s.
Bueno,
ahora vuelvo.
�Qu� pasa?
Minor se ha ca�do de un �rbol y se ha golpeado la cabeza.
Me gustaba tu forma de adorarme,
tu inocencia al mostrarme tu deseo.
Perdona por las veces que fui mala.
Qu� d�a tan bonito.
�Menuda cosecha!
Lo he asado al horno y lo he cocido con miel como a usted le gusta,
patriarca.
Para m� una oreja, chaval.
Minor lleg� del mar en la oscuridad.
En la oscuridad debe volver a ella.
- Si no, piedad de nosotros. - S�, se har� ma�ana al amanecer.
- Deja la matraca. - �Escuchad!
Cerrad los ojos.
Mirad dentro de vuestros cr�neos.
No queremos mirar ah� mientras comemos.
- �Basta! - Ma�ana ser� demasiado tarde.
�Suficiente!
Conoce...
con�cete a ti mismo.
- Estaba muerto y requetemuerto. - �D�nde est�?
Aqu� no, desde luego.
�Y si su esp�ritu mordedor nos espiaba entre la niebla?
- �Yo se lo dije! - Lo tiramos aqu�,
no puede haber desaparecido as�.
All�.
�Hola a todos!
�No est�s muerto!
Mejor a�n, estoy vivo.
No teng�is miedo. �Soy yo, Minor!
- �Y habla! - �S�!
�Puedes hablar!
E incluso pensar.
Comienzan los problemas.
Han cambiado tantas cosas desde ayer.
�Ayer!
Ese ayer me parece que fue hace 100 a�os.
Te hablo como si pudieras entenderme.
�Entiendes lo que digo?
�En serio?
Mis sentimientos no han cambiado. S�lo son distintos.
�Y qu�? Todos se empalman al ver a la hija del patriarca.
Yo soy un hombre, un hombre normal.
Eso es todo.
�Qu� quieres? Hay que aceptar la verdad como es, gordita. S�, se�or.
Venga, no... Si era cari�oso, era cari�oso.
Adem�s, reconoce que has engordado. Comes demasiado.
Ah, olvidaba contarte lo mejor.
Todo esto me ha vuelto el coco del rev�s.
En el bosque encontr� un ser mitad chivo, mitad humano.
Su nombre es Pan. Y lo lleva bien. Bueno, prefiere llamarse S�tiro.
El caso es que, al querer huir, me encontr�
con el culo al aire. Y �l aprovech� para hacerme probar su falo
en una forma in�dita, cuya pr�ctica yo no conoc�a.
Me frecuentaba el pasillo, exacto.
Ah, �"sodomizar"? Lo ignoraba.
En fin, el tal Pan tiene un falo considerable y los huevos a tono.
- �Qui�n es? - Do�a Zima.
�Para qu� ser�a?
Tengo una sorpresa.
Vuelva m�s tarde. Estoy meditando.
Abra, soy yo, Clytia.
Su abogada.
�Abra!
Buenos d�as, se�ora.
Buenos d�as, se�or.
Traemos unos regalos de parte de mi padre, el patriarca.
Su mejor hidromiel...
Es alcohol de miel. Y yo le traigo
una toga de reserva. Es muy suave, ver� qu� agradable es.
Y un poco de agua de lavanda
tambi�n, para el aseo.
Tome.
Muy bien, y adem�s un buen haz de paja reci�n cortada.
Venga, d�jalo ah�.
�Y vete!
Venga, venga.
Pues denle las gracias al patriarca de mi parte... De nuestra parte.
S�.
�No necesita nada m�s?
Por ahora no.
Bueno,
buenas tardes.
- �Y bien? - Dice que por ahora no.
Donde Minor, ebrio, tiene un encuentro divino
y conoce un exceso de embriaguez.
Vaya, qu� fuerte huele aqu�.
Hasta...
arruina el gusto del hidromiel.
Voy a dar una vuelta porque esto apesta.
Una noche preciosa, �no?
�Hola, olivo!
S�, te reconozco.
Es aqu� donde mor�.
�Mienten mis ojos,
o veo lo que veo?
�Qu� ves?
No s� c�mo decirlo,
tendr�a que ser poeta, y no lo soy.
- �Qui�n eres t�? - Yo soy yo.
Qu�tate la m�scara, y juzgar� por m� mismo.
- No es �sa mi intenci�n. - Es mi deseo.
Tu deseo de simple mortal no es el m�o.
�No ser� feo tu rostro bajo la belleza del oro?
�C�mo te atreves? �Insolente!
�No te vayas!
Perdona, M�scara de Oro. Mi lengua se ha trabado. Soy novato en su uso.
Te lo ruego, diosa, vu�lvete, m�rame, estoy arrepentido.
Me someto al enigma de tu belleza y a su ley.
�Es esto lo que los humanos llaman amor?
Me ahogo de amor.
Prunios, ni�a inocente,
vestal inmaculada,
llena la copa
con tu licor de virgen.
No tengo licor de virgen.
Haz pip� en la copa.
No, t�. T�, pip�.
- �Yo? - S�.
- Venga. - �Vamos!
Eso es.
Veo... veo... �Hay que ver!
�Pero qu� ves?
Veo que Minor tiene la cabeza llena.
- �Llena de qu�? - �Llena de qu�?
De palomas.
Las palomas no viven en la cabeza de un puerco.
Est� claro.
S�, claro. Con lo cegato que est�s...
�Sabes con qui�n est�s hablando?
S�, con el que el otro d�a aplast� a un poyuelo creyendo
- �Basta! ...que era un lim�n.
Cre�a que era una naranja.
�Un lim�n!
No es hora de dimes y diretes.
La revelaci�n
respalda nuestros temores.
Hay que actuar, y r�pidamente.
Donde el extrav�o de una paloma hace bascular el destino.
No logro acostumbrarme.
No hay m�s remedio.
S�lo una alianza infernal pudo convertir a un hombre cerdo
en un hombre a secas.
O un demonio.
Dicen que fornica con esa marrana.
Cochino era y cochino seguir� siendo.
�Habl�is de m�?
�Qu� maquin�is con esa cara de conspiradores?
Te toca a ti, hermano. Venga, t� eres el jefe.
Nos pon�amos de acuerdo sobre c�mo festejar tu llegada entre nosotros
y la inmensa dicha que acompa�a a tu metamorfosis.
Yo no he dejado de ser el que era.
Es s�lo que las palabras se me quedaban...
se me quedaban en la cabeza,
enredadas, arraigadas all�, bajo el hueso del cr�neo,
all� donde se encuentran antes de decirlas.
Acercaos, mis iguales, mis semejantes, venid.
�Mirad!
Todos somos semejantes, por detr�s y por delante.
Es una se�al.
�Vete!
No, no es por... Es para...
Bueno, vale.
Pero, pero...
Pero dime, �vienes por tu sodom�a?
No, a por un consejo.
Una cosa no impide la otra.
Me han proclamado rey.
Y encima habla. �Rey de qu�?
De la isla, la isla en la que estamos t� y yo.
Yo no estoy en ninguna isla.
Mis semejantes tampoco.
Estamos donde deciden los mitos.
�Entonces los mitos decidieron
- que me sodomizaras? - No.
Eso fue iniciativa m�a.
Ven a rascarme, Majestad. Tengo pulgas.
Venga, rasca fuerte...
Majestad.
- Hueles bien. - Huelo a macho cabr�o.
- S�tiro. - �S�?
Cuando eres rey...
- �qu� hay que hacer? - Nada.
Los otros lo hacen todo. Salvo lo que no pueden hacer por ti, como dormir,
ir al retrete... Deja de rascar.
O fornicar con sus mujeres que ser�n tus amantes.
Hazte adorar, �se es tu oficio. Lanza al pueblo
a grandes obras in�tiles, quema a tus rivales,
elim�nalos, empala a quien quieras.
O ded�cate a hacer grandes org�as legendarias.
�Sabes por d�nde voy?
Amo a Clytia, la hija del patriarca. Fue mi abogada, yo vi sus senos.
Pero ella es fiel, est� prometida a Karkos,
un magn�fico atleta. �Clytia, te amo!
Pres�ntale a tu socio sin demora.
�A mi socio?
El taladro que tienes entre las piernas.
Dile que no puede vivir sin ella, que se marchita y sufre.
Ya ver�s. Las mujeres tienen coraz�n.
Mira.
�Ves a aquella jovencita?
Pues desde anoche, gracias a �l,
est� en el bote. Por as� decirlo.
�Tu peinado es para ir a la moda?
No, es un nido de palomas sagradas.
Hola, caballito.
Me voy a casa de Dionisio
para las bacanales del solsticio. Org�as y depravaci�n
hasta el amanecer. Ya te lo presentar�.
Venga, un beso.
�l es mi amigo Centauro. No te f�es,
s�lo le gusta la carne muy cruda.
Venga, caballito.
Monta aqu�, peque�a.
�Qu� duro!
Donde el poder reserva bellas sorpresas y algunos disgustos.
Trufitas.
Trufitas, trufitas, trufitas.
�Sabes, mi compa�ero �rbol?
Ese d�a, cuando amanec� en tus brazos,
se me apareci� una diosa en sue�os.
�Llevaba una m�scara de oro?
�Entonces la has visto?
�Me buscabas?
Si esperar constantemente significa buscar,
entonces has dicho bien,
te buscaba.
Osaste hacer derribar mi �rbol sagrado
para hacerte la base de la cama.
Recomendado por tu sacerdote Rectus, diosa venerada,
ya que tus palomas est�n en mi cabeza.
No consultaste al patriarca. Est� enfadado.
No me ha dicho tal cosa.
Dicen que su hija... �c�mo se llamaba?
Clytia. Se llama Clytia.
Dicen que Clytia no te es indiferente.
Por ella dar�a mi vida, mis ojos, mi sangre.
Yo tambi�n soy una mujer.
�Deseas ver mi rostro?
Cualquier hombre desear�a verlo.
Si te parezco m�s bella que Clytia, j�rame que me preferir�s a ella.
Te lo juro sin ning�n temor.
Ninguna podr�a ser m�s bella.
�Ac�rcate!
Qu�tamela t� mismo.
Cuc�, Majestad. �Soy m�s bella que la hija del patriarca?
�T�, mi diosa,
mi virgen, mi locura!
T�, mi rey, mi h�roe... mi cochino.
�Qui�n ha hablado?
�Qui�n?
Mi conciencia.
�Y qu� haces en mis letrinas?
�C�mo que "y yo"? Llevo 3 semanas estre�ido. Deber�as saberlo, �no?
Estos insectos luminosos con virtudes laxantes me sentar�n de maravilla.
Oh, luci�rnagas bienhechoras,
amables faroles, que vuestra luz
gu�e hacia la salida mis deyecciones petrificadas
prisioneras de mis entra�as.
C�llate.
- Majestad. - �S�?
- �Puedo pediros un favor? - Acordado.
Haced degollar a vuestra marrana.
No es como con la marrana, �eh?
Te proh�bo divulgar esas calumnias.
Para el coito, �qui�n es mejor, Clytia, o la M�scara de oro?
No responder� a esa vulgaridad.
Eso no quita que...
Eres amante de la hija del patriarca.
�Y qu�?
Que tendr�s que cargarte a la marrana.
Es su destino, �no?
El que nosotros, los hombres, reservamos a los cerdos de cr�a.
�Mi hombret�n!
�Qu� haces en mi cama?
Esto no es una pocilga.
�Venga, largo!
Sal de ah�.
Sal inmediatamente. �Fuera!
Si lo has o�do todo, mejor, as� ya lo sabes.
Y no vuelvas a meter el hocico en mi vida privada.
Nunca m�s.
Si no, derechita al matadero, �entendido? L�rgate.
Nunca m�s, �entiendes?
�Qu� hac�is ah� mirando las musara�as?
El trabajo no se hace solo. �Moveos!
A este paso no acabaremos a tiempo.
Y t�.
Te he visto tirando a la buena de Dios.
Recoge las piedras y s�belas a la red.
- Buen trabajo, �eh? - Genial.
- �Qu� quieres que haga? - F�jate m�s.
De todos modos no puedo agarrarla.
�Y qu� hacemos?
�Por qu� no predijiste su llegada al trono?
�Es mi culpa no ver en el presente lo que quisiera
y ver en el futuro lo que no quisiera?
T�, Kryton,
nuestro arquitecto real,
acl�ranos esta disputa.
Para trasladar la roca hay que cruzar el patio de Firos,
y �l se opone, Majestad.
�Y t�, tintorero? �Cu�l es tu argumento?
Si la piedra atraviesa mi patio, romper�
mi muro y mi taller quedar� hecho trizas.
Majestad.
Mi muro, na na na, Majestad.
Trizas, na na na, Majestad.
El patriarca siempre mir� por el inter�s general.
En homenaje a su equidad y por la continuidad
de su sabidur�a...
destruid el muro del tintorero.
S� que est�s ah� y que me oyes.
Vas primero al matadero.
Si vuelves al pueblo ser� para un fest�n,
pero t� ser�s el plato principal.
�Qu� pasa, padre?
�Qu� te importa? �Ahora te interesa la tintorer�a?
�Te preocupaste por m� mientras te estuve buscando durante d�as?
Me retir� a la monta�a para componerle una oda a Clytia.
�Sabes c�mo pasa las noches tu novia?
- �Qu� me importa, padre? - Extasi�ndose
en brazos del cerdo con aspecto humano.
�T� has so�ado!
La bocas de Minor y Clytia unidas.
S�, hijo, ante mis ojos.
As� que unamos nuestros odios para eliminar al traidor.
Tu esp�ritu, padre,
est� tan enfermo como tus tripas.
Te hace calumniar a la m�s pura, la m�s casta
- de las criaturas. - Casta como una loba en celo.
Recuerda su alegato.
Supo corromper a los m�s sabios,
como hoy enga�a al ingenuo incorregible que eres.
�sa es la verdad, querido poeta.
�Cierra esa boca apestosa!
No olvides jam�s que yo soy tu padre.
Por eso no te parto la cabeza.
El "querido poeta" te anuncia
que ya no es tu hijo.
�No habr�s visto pasar una cerda, por casualidad?
Se acostumbra a saludar al rey.
No hacerlo es una ofensa.
No he visto pasar a ninguna cerda, pero veo acercarse a un puerco.
�Qu� significa ese tono?
Dejasteis vuestro fango para esparcirlo.
Transformasteis el alma limpia de Clytia en un barrizal.
T� deliras. Es absurdo.
Basta de palabras inmundas, es una orden. Nosotros somos tu rey.
Y yo soy la justicia imperecedera,
vengador de los cornudos y de las v�rgenes mancilladas.
�Eres t�, Karkos, el que me sujeta por los tobillos?
S�, soy yo, Majestad.
�Eres consciente de que tienes la vida de tu rey entre tus manos?
Con abrir los dedos os lo demostrar�a.
�No, no hagas eso!
Jam�s, �entiendes?
Jam�s he tomado la m�s m�nima iniciativa con respecto
- a Clytia. - El d�a de vuestra coronaci�n
desplegasteis ante ella vuestra arrogante virilidad.
Pero yo me empalmaba con la vida en general, Karkos m�o.
Con el futuro, con las prometedoras perspectivas de poder.
Era una erecci�n de principios.
"Ah, cu�n profundo es el abismo de la vida.
Cu�n dulce resulta el saberse amado".
�Qu� dec�s?
Digo que esos versos tuyos jam�s han abandonado
mi memoria deslumbrada. Los celos son un sentimiento
que no va con el poeta que eres, nacido para cantar
el esplendor del mundo.
Cu�n profundo es el abismo de la vida.
Cu�n dulce resulta...
�Karkos?
Karkos, �est�s ah�?
S�, Majestad.
Siempre estar� aqu� para vos.
Permitidme besaros los pies.
- No, no. - Concededme ese favor redentor.
Tienes m�sculos...
de m�rmol.
Ser�n para serviros, hago solemne juramento.
Lev�ntate.
Ven, lev�ntate.
C�an profundo es el abismo de la vida.
Toca, poeta m�o.
Y canta la grandeza de tu rey.
Cu�n dulce resulta
el saberse amado.
Donde es m�s f�cil embaucar a su pueblo que a la reina de su coraz�n.
�Bravo, arquitecto!
�Bravo, Kryton!
�Qu� hermoso es!
Nosotros,
Minor Primero,
os saludamos.
Este mestizo de cerdo me gusta.
�Viva el rey paloma!
�Viva el rey paloma!
�Viva el rey paloma!
�Viva el rey paloma!
Quiero, Clytia, que me des un buen linaje de mocitos,
fuertes como machos cabr�os,
vivos como cabritillas, astutos como zorros.
En fin, que se parezcan a �l.
�A Minor, padre?
Pero yo amo a Karkos.
�Y qu�? �Cu�l es el problema?
Acabamos de rezarjuntos
a las palomas sagradas que est�n en mi cabeza.
Pero a vosotros, queridos s�bditos,
queridas s�bditas,
es en mi coraz�n donde os llevo.
A partir de hoy, se abre en nuestra isla un mundo radiante.
Primera medida:
La felicidad es obligatoria.
Est� prohibido quejarse,
la desdicha est� desterrada.
�Bravo! �Bravo!
Segunda medida:
Debido a los despojos, inmundicias y otras guarradas
que se les da de comer
y que contaminan su carne, desde ahora,
�prohibici�n absoluta de comer cerdo!
�Qu�? �Qu� ha dicho?
Tercera
y �ltima medida:
Quince d�as de fiesta para todos,
incluidas las amas de casa.
�Abajo el trabajo! �Viva el ocio
y la pereza!
�Y Ruru Minor Primero!
�Clytia!
�Clytia! �Qu� te pasa?
Perdona el retraso, he tenido que ir a ver a tu padre.
Le ha encantado mi estatua.
�Y a ti?
- Sobre todo recuerdo el discurso. - �Te ha gustado?
Menos que a la marrana. Traidor, mentiroso, cobarde.
Me diste tu palabra. La he visto tras la fiesta.
Todas las cerdas se parecen.
Orin� y se tir� pedos en mi cara.
No tiene educaci�n.
Creo que tienes una sorpresa para m�.
Aqu� est�.
Ya que vuestros s�bditos no pueden matar cerdos.
Tendr�is que hacerlo vos mismo, Majestad.
�Quer�is convertiros en un hombre de verdad?
Es el momento
de prob�roslo a vos mismo, o no volver� a haber
M�scara de oro ni Clytia para hac�roslo creer.
Nunca jam�s.
�Minor!
El paisaje es fabuloso, adm�ralo.
No, no voy a ba�arme.
�Por qu� te traigo aqu�?
Tengo una sorpresa para ti.
�T� tambi�n quieres darme una?
Est� bien, vale.
Mu�strame tu secreto.
S�, la barca de mi madre encall� aqu�.
�Es �sa tu sorpresa?
Mi madre...
�Deja de gru�ir!
�Su collar qu�?
�C�mo sabes que es suyo? �Que estabas presente?
�C�mo que presente?
�Reencarnaci�n?
�Qu� reencarnaci�n?
�El alma de mi madre se refugi� en tu cuerpo de marrana?
Mam�...
�Qui�n es? �Buscas pelea?
- Espera, soy yo. - �Qu� llevas ah�?
A mi madre.
Se te parece. Se te parece mortalmente.
Lo siento, la yegua se desboc�.
Es Centauro. Tiene mucho �xito.
Clytia,
mi novia, futura reina seg�n nuestros planes,
exige que deg�elle a mi anterior compa�era.
T�pico.
Puede ser, pero...
no he podido hacerlo.
S�lo me he cortado el pulgar.
Pobrecito.
�Y qu� ten�a de excepcional la otra?
Es una marrana.
�Cu�ntas cabezas, cu�ntos rabos?
- Un animal normal, para hacerjam�n. - �Jodes con una marrana normal?
Eres asqueroso, Majestad.
T� follas con un �rbol.
- No te metas en mis asuntos. - Lo nuestro es espiritual.
Mi �rbol tambi�n.
Pero ella es tambi�n mi madre.
Evidentemente...
Bueno...
�Cu�l es tu problema? Te escucho.
Mi problema es
c�mo decirle a Clytia
que no he podido matarla.
- Miente. - Lo he intentado. Un desastre.
No, no, miente mejor.
Mira. Mira el esplendor
de un mito en acci�n. Admira esa fogosidad,
ese absoluto, esa fe.
Bien. Miente con brillo, embri�gate con tu mentira,
enr�danos con orgullo en el torbellino de tu farsa.
Grandeza, peque�o m�o, grandeza.
- Tienes raz�n. - S�.
Tienes raz�n.
�S�tiro, tienes raz�n!
- �C�mo podr� agradec�rtelo? - Yo s� c�mo, ven.
No, no, no.
Llevo un d�a horrible. Adem�s, tengo jaqueca.
No, en otra ocasi�n, en otra ocasi�n.
Toma, olvidas a tu madre.
Gracias.
Su Majestad me env�a a decirle que est� hecho.
Ha necesitado valor, porque no es un matarife profesional, �eh?
Aqu� est�n las pruebas. Un rabo en espiral...
Aqu� tenemos...
una oreja.
Es...
la derecha. �Quiere ver la otra?
No.
S�game, �l la espera.
Tienes raz�n, S�tiro, tienes raz�n.
Aqu� est� mi madre.
Su alma se hab�a refugiado en el cuerpo de una marrana.
Se lo he quitado de encima.
Este magn�fico collar le pertenec�a.
�Me permites, Karkos, que se lo regale a tu novia?
Ser�a un inmenso placer para nosotros.
�Reverendo Rectus!
M�rese.
�Majestad!
- �Est�is bien, Majestad? - S�.
- Estoy bien. - No perdamos la cabeza.
Es normal.
Encuentra a su madre, mata a su marrana...
Es la emoci�n.
Venga.
�Sab�is que sois son�mbulo, Majestad?
�Y que anoche mamasteis de la teta de Zima?
�Yo mam� de Zima?
En vuestra barca,
donde os dej� mi novio,
ahora vuestro hermano del alma.
Gem�ais quejumbrosamente,
como un beb�, chup�ndoos el pulgar.
As�...
Entonces Zima os ofreci� su seno
y vos mamasteis golosamente, sin ni siquiera despertaros.
Estoy tan feliz.
Tem�a talmente que prefirierais la viril
compa��a de mi novio a la m�a.
Majestad. �Qu� significa?
�Pero qu�?
�Deteneos!
�Qu� hac�is? �Deteneos!
�Deteneos, os digo!
Soltadme, os digo.
�Yo no soy la marrana!
�Soy yo, Clytia!
�Volved a la pocilga!
�se es vuestro palacio.
�Lloras?
�Por qu� lloras?
Lo odio.
Me odio a m� misma.
Adem�s de hacerlo un hombre,
so�aba con que fuera nuestro ilustre soberano.
Sue�o humillado,
fracaso insoportable.
Cerdo fue,
cerdo volver� a ser.
T� tienes suerte de ser vestal.
Inmaculada,
a salvo de los hombres.
�Sabes? El reverendo Rectus...
no s�lo le reza plegarias a las palomas.
Tambi�n se toma confianzas conmigo.
�l tambi�n hace el animal.
- �C�mo? - Totalmente desnudo sobre m�, grita.
Hace este sonido...
Pero...
es un secreto religioso.
Donde el descontento aumenta y el rey se queda solo.
�S�tiro! �Debo hablarte!
�S�tiro!
Ah, justo a tiempo. Tengo que decirte dos palabritas.
- �Volviste a so�ar conmigo? - �C�mo lo sabes?
No te hagas el tonto. Yo estaba all�.
�C�mo?
Tu marrana volvi� a rociarme
con su leche repugnante.
- �Esto no es su leche? - S�, s�.
No hay duda, es su leche.
Y me ha embozado la siringa. Desemb�zala.
- Me esperan. - S�tiro, �vienes?
Lo lamento. No volver� a so�ar contigo.
Basta de rollos de mortales que pasan por la tierra
como un pedo de c�lico.
Eres duro conmigo.
Esc�chame al menos.
�S�tiro!
�Y quieres un consejo?
No vuelvas a poner tus patas de cerdo por aqu�.
�Desaparece!
Veo venir tiempos espantosos.
Voces humanas aullando en las bocas de los cerdos.
Horcas aceradas, espadas afiladas.
Mirad dentro de vuestro cr�neo
esas escenas donde salpica la sangre.
De la tierra surgir� la pestilencia enga�osa,
nacida del mundo subterr�neo.
La hora funesta hecha de fuego.
�Gritos vengadores, se aproximan!
�Se aproximan!
Prohibir comer cerdo,
sustituir la morcilla y el tocino por ostras y mejillones.
Joder, requetejoder, bonito resultado.
Bueno, el momento es grave.
Sumemos nuestras quejas para el juicio.
Te est� bien empleado. A todos vosotros,
atajo de aduladores, lamentables lameculos. �Miraos!
Con vuestros accesorios a la moda.
Pretenciosos.
Ya hablar�s cuando sea tu turno.
Aura, mi tierna esposa, habla.
Este invierno no habr� harina para las tortas.
Nadie ha ido al campo porque hab�a que construir esa...
�Esa mierda! Os pido disculpas a todos.
Perd�n. Tuve que traicionar mi gusto,
tuve que renegar de mis convicciones,
desfigur� el pueblo pisoteando las reglas de la armon�a.
�Qu� pensar�n de m� las generaciones futuras?
Quiero dar mi vida para que se derribe ese edificio grotesco.
Y yo, matarife durante generaciones,
debo rebuscar en el mar.
Antes os relam�ais con mis salchichas,
mis solomillos.
Ahora os sirvo morenas apestosas.
�Y eso no es todo!
S� que el Minor quiere mamar de mi Zima.
No, nadie quiere mamar de tu Zima.
Firos, sabemos qu� piensas. S� breve.
Yo quiero triturar a ese ser h�brido,
destruirlo como �l destruy� mi casa y a mi hijo.
Mi hijo era feliz. Ahora su m�sica es l�gubre, asqueada de la vida.
�l est� confundido por ese usurpador disfrazado.
Tu propia hija... �Traidora!
Deja a mi hija. Ella es pura como una rosa.
S�lo tiene una palabra, como su padre.
T� est�s cegado
por el odio. Bien, acabemos. Abuelo, t� concluyes.
Cuando no se puede...
Cuando no se puede coger el fruto,
dejemos que se pudra en el �rbol.
Estemos preparados para sacudir la rama el d�a
en que los dioses env�en una se�al irrefutable.
Donde resurge el pasado y no quiere callarse.
Eso es, perfecto.
El brazo levantado, el pie...
As�.
Mirad al horizonte.
- De acuerdo. - �De acuerdo?
Y cuando reemprendemos el movimiento
el disco tiene que salir por este lado.
Y lo solt�is.
Sale de este lado, y no de ese.
De este lado, as�.
�De acuerdo?
As�.
Bien, eso es.
�Bravo, Majestad!
�Bravo!
Majestad.
Majestad, traigo una gran noticia.
�Ahora hablas? �Qu� has dicho?
La �ltima vez me qued� embarazada.
- Lo ignoraba. - Di a luz 12 cochinillos.
�No es maravilloso?
S�, es maravilloso, maravilloso.
�Y en qu� me concierne la noticia? �Qu� quieres que haga yo?
Asumir tus responsabilidades.
Ah, ya, mis responsabilidades. �Qu� responsabilidades?
T� eres el padre, Minor.
�Qui�n ha dicho eso?
Tienen cabeza humana. Son clavaditos a ti.
- S�, ya. - Quieren ver a su pap�.
S�, s�. Es natural, es natural.
- �Y qui�n? - �Majestad!
Majestad, �est�is ah�?
�Va todo bien?
S�, s�, me he remangado la toga.
�Un momento, ya voy!
Oye, ve a ver a los ni�os.
Y sobre todo ni una palabra a nadie, a nadie.
Cita aqu� dentro de 15 d�as. Misma hora.
�No tienes nada que a�adir, gatito?
Dale un beso a los ni�os.
Acabo de verla.
No, no la mir�is, agachad la cabeza.
Acabo de verla all�. Ahora habla.
Habla con un acento raro.
- �Qui�n? - Ella, ella.
Mi antigua amiga, mi madre, bueno, mi marrana.
�En fin, la marrana! Ment�, ment�.
Calmaos, Majestad.
Un rey no miente, un rey hace Historia.
Vuestras mentiras son verdades hist�ricas.
Amigo fiel, me tranquilizas. Ser� breve como una pu�alada.
Por humanidad y por sabidur�a no mat� a la inmunda bestia.
Y ahora dice que soy padre.
- �Padre! - �Pero qui�n es la madre?
�La m�a! Es madre de 12 chiquillos, 12 lechones que se me parecen.
Mi reino debe proseguir sin ignominias,
mi sucesi�n cumplirse sin controversia.
El asesinato es un deber de Estado.
- �Hay que matarlos a todos? - �A todos!
A los 12 cr�os, a la madre. Nada de hu�rfanos.
- Es demasiado cruel. - Para los que se quedan.
Venga, mis valientes. Venga, venga.
A por la bestia inmunda. �Y viva el rey!
- �Viva el rey! - �Viva el rey!
�Viva el rey!
�Por all�!
- Est� hecho. - �Qu�?
- �Qu� es eso? - �Las cabezas! �Las doce!
�Se parec�an a m�?
Igualitos a vos, en peque�o. Sobre todo las ni�as.
Ll�vatelos. Qu�malos, enti�rralos. S�calos de mi memoria.
- �Venga, vamos! - Tranquilo, yo me encargo.
�Sal corriendo!
�No, t� qu�date!
No s� por qu�, no consigo llorar.
Llorad, Majestad, porque sois un ni�o.
Un ni�o rey
con el coraz�n lleno de una pena demasiado grande.
Venid, Majestad.
Venid sobre mis rodillas.
Donde un bocado de m�s pone fin al r�gimen.
Con suavidad, Majestad.
Calma, me hac�is da�o.
�Con suavidad, Majestad! �Soltadme!
Mocoso asqueroso. Te voy a dar una...
�Has asesinado a mi marrana, aniquilado a mi familia!
�Maldita seas!
- �Pagar�s por esto! - �Demonio sanguinario!
- Te voy a calmar yo, ya ver�s. - �No!
Infame,
repugnante can�bal.
�Lo pagar�s caro!
�La bestia ha mordido!
�Ha vuelto a morder!
�El canijo ha vuelto a morder!
�A las armas!
Devu�lvemelo, devu�lvemelo.
�A m�!
�Socorro!
�El can�bal ha vuelto a morder!
- Ha llegado la hora. Es el momento. - �Las horcas! �Ha huido!
�Muerte al usurpador!
�Los dioses nos han enviado la se�al
irrefutable!
�Encontradlo! �Por all�!
- �Abajo el desnaturalizado! - �El cerdo a la pocilga!
�Muerte al mestizo!
�Abajo el cerdo! �Viva el patriarca de los hombres!
Zima vio las palomas irse de su cabeza.
- �Por d�nde? - �Por ah�!
�Degoll�moslo!
�Seguidme!
�Venga, vamos!
�No es la primera vez que muerde!
�Clytia!
�D�nde est�s?
�Clytia!
�Clytia!
Ay�dame.
Ay�dame.
Es demasiado tarde. No puedo hacer nada por vos.
�Clytia!
�Estoy aqu�! Aqu�, est� delante de m�.
�D�nde?
Huid.
Como el animal en que os convertisteis,
que siempre hab�is sido.
�Soy yo! �Ya vamos!
Clytia. �Lo has visto?
�D�nde est� el bastardo?
�Por ah�! Se ha ido por ah�, hacia el olivar.
�Est� por all�! �Vamos, todos al olivar!
�Seguidme!
�R�pido, r�pido!
Donde el alba hace surgir de las sombras los �ltimos secretos.
�Est� all�, daos prisa!
- �Est� en el sendero del acantilado! - �Es como una rata!
�No puede ir m�s lejos!
Karkos.
Karkos, no me sueltes.
Recuperad el aliento.
�C�mo podr� darte las gracias?
- Yo, que ya no soy nada. - No merezco vuestra gratitud,
Majestad.
Yo os traicion�.
Antes de que os vay�is
debo mostraros algo.
Cuando vi a los peque�os no tuve valor. No pude.
�Pero, ning�n gorrino tiene mi cara!
Intent� haceros perder el juicio. Por venganza, supongo.
�Y �se qui�n es?
�Qu�? �Mi marrana vive con
ese bruto ordinario?
Sufri� mucho despu�s de separarse de vos.
�No merec�a rehacer su vida?
Tienes raz�n. Dejemos que viva
- su felicidad. - �Vamos!
�Vamos!
Yo tambi�n te traicion�.
Esc�chame sin volverte.
Clytia, tu prometida, tu bienamada
fue m�a.
Este lugar
salvaje y hostil es apropiado para o�r lo que acab�is de confesarme.
S� que acabo de romperle el corazon al que estimo
y amo entre todos.
Ese coraz�n se rompi� hace tiempo.
Pero que hay�is cre�do que yo no sab�a nada
es lo que me hace derramar l�grimas hoy.
Clytia me lo cont� siempre todo,
desde la primera noche en el olivo.
No me ahorr� ning�n detalle de vuestros encuentros,
que yo recog�a lleno de odio
y de celosa admiraci�n.
�Por qu� no me dejaste caer por el precipicio?
Entre la dicha que compart�ais vos con ella
y la m�a propia,
eleg� la tuya.
�Oh, Karkos!
D�jame beber de tus labios
el alma luminosa del poeta que eres.
�Por ah�! �Hay ca�as aplastadas!
�Por aqu�, hacia los pantanos!
�D�nde est�is?
�Por d�nde hab�is pasado?
�Volved hacia el centro!
Majestad, la rama.
�Venga!
�Subid!
- Espera, suj�tame. - R�pido.
�Me ahogo, Majestad!
Dame el brazo, dame el brazo.
Estoy en el cieno.
�Ag�rrate! �Venga, sube!
No puedo moverme.
�Por ah�! �He o�do un grito!
Hundido en el fango soy como un corderito.
Me van a masacrar.
�Tikus! �Tikus, da la vuelta!
�Tikus!
C�gelos por atr�s.
Si eres un hombre,
si eres mi hermano,
si eres mi maestro,
ah�rrame esta muerte indigna.
- �No! - �Hazlo, Minor!
�Conmigo! �Hazlo!
S�lo lamentar�as no haberlo hecho. �Hazlo!
�Aprieta! �Juntos!
�Valor! �Ahora!
�Ah� delante! �Ya lo veo!
�D�nde?
- �D�nde? - �All�!
- Rectus, �lo ves? - Es el fin del reinado del cerdo,
de la dinast�a del tirano.
Es el fin del imp�o.
�Muerte!
Ya no lo veo.
No veo nada.
�No podemos pasar por ah�!
A�os m�s tarde...
�Venga, te toca!
�Qu� te pasa ahora? �Sigue!
Me agoto con s�lo mirarte. Y encima no envejeces.
Es as�. Los mitos son inmutables, viejo.
Lo s�, y me jode. Y deja de llamarme viejito.
- S� amable, Majestad. - Empezamos.
Vamos, toca cari�ito. Tres, cuatro...
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