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¡Leo!
Leo, ¿qué haces ahí?
¡Bájate ya!
¡Leo! ¿Qué haces ahí?
¡Baja ahora mismo!
¿Qué coño hace?
¡Leo, baja!
¡No va a aguantar!
¡Qué hijo de puta! ¡Lo ha hecho adrede!
¡Venga, va, tírate!
Pero ¿dónde está Michel?
¡Todos dentro! ¿Me oís? ¡Dentro!
¡Leo, baja!
¡Venga, salta, cabrón!
¡Venga, salta!
¡Cierra la boca!
¡Tírate, cabrón!
¡Que te calles!
¡Ten cojones! ¡Tírate!
¡Quieto!
¡Leo!
¿Qué coño hacéis? ¿Nadie ha podido pararlo?
Es tu puto chaval. ¿Dónde estabas?
¿Leo?
¿Has venido a ver mi último vuelo?
Ana, el teléfono.
Sí, un poco.
¿Y ahora qué hacemos?
¿Te tiras o hablamos?
Ya no quiero hacer la prueba.
Hace dos años que busco a tu familia y cuando encuentro a tu madre te asustas.
Genial.
No soy él.
Escucha, Leo...
Entiendo que tengas miedo,
pero en unos meses cumplirás 18 y harás lo que quieras.
¿Y si la veo y no me acuerdo de nada?
Todos tus compañeros querrían esta oportunidad.
Encontrar a su familia.
No la dejes pasar, créeme.
¿Vendrás conmigo?
No te preocupes.
Sí.
¿Cómo se supone que me llamo?
Buenos días.
- Encantado. Michel. - Ana.
- Enric. - Mi cuñado.
¿El tío de Gabriel?
¿Me siguen?
¿Y cómo va a ser el encuentro?
Déjame el dosier de Leo, por favor.
Perdónenme, es...
Cuando nos lo trajeron, llevaba una camiseta de Leo Messi y...
No se la quitaba ni para dormir, y ya se le quedó.
Nos lo trajeron hace dos años.
La probabilidad de ver reaparecer a un niño tras ocho años es...
minúscula.
Solemos confrontar nuestra información con la de los desaparecidos en Europa.
Pero al principio, cuando Leo llegó al centro, se negaba a hablar.
Por eso necesitamos tiempo antes de identificar su acento catalán.
A partir de ahí,
buscamos los desaparecidos en Cataluña durante esos años.
- ¿Estás bien? - Sí.
Y nos quedamos con una lista de diez nombres.
Perdone, ¿tenemos que ser tantos?
¿Nos dejáis?
Y ahí encontramos a Gabriel Farrés.
Y a él, ¿dónde lo encontraron?
En la calle.
No recordaba nada.
¿Y qué dice? ¿Dice que es Gabriel?
Es más complicado que eso.
¿Han oído hablar de la amnesia disociativa,
causada generalmente por un traumatismo?
Claro. Es a lo que juegan todos al llegar aquí, ¿no?
Para que no los devuelvan a su país.
Los chavales que llegan aquí son delincuentes, sin familia,
la mayoría han sufrido malos tratos.
Por eso intento averiguar su origen, para ofrecerles ayuda psicológica.
Pero en el caso de Leo fue imposible,
porque no recuerda su infancia.
Al principio iría con ustedes para acompañarle en su adaptación.
¿Y si no estamos seguros de que sea él?
Según la ley francesa, el reconocimiento mutuo es suficiente.
Pero si quedara la menor duda, siempre se podrían hacer los análisis.
- ¿Lo ha entendido bien? - Sí.
¿Vas bien?
¿Podemos parar?
Aquí no puedo parar, espérate un poco.
Tengo que ir a mear.
Leo.
¡Leo!
No os preocupéis, no es nada. Está bien.
Va a volver, no pasa nada.
Voy a buscarlo.
¿Leo?
¿Qué haces? ¿Vienes?
No has cambiado nada.
Quería que estuviera igual.
Antes no llegaba hasta aquí.
¿Y mi perro?
¿Y los caballos?
Los vendimos.
Es Glòria. ¿Qué hago?
- Quédate a cenar, ¿no? - Querrá venir a saludarlo.
Es mi mujer.
Creo que es más razonable dejarlo para mañana, ¿no?
Ya han sido suficientes emociones por hoy.
- Pero yo me quedo. - No. Es mejor dejarlos solos.
Es mejor tirarse al agua de golpe, ¿no cree?
¿Está lejos su hotel? ¿Me lleva?
En el matadero el sacrificio de las vacas sigue el método musulmán.
El personal es en su mayoría de Mali...
Gracias.
...Guinea y el norte de África.
Recientemente se ha establecido un sistema rotativo
para que los trabajadores no realicen siempre la misma actividad,
porque muchos trabajadores de la cadena de sacrificio
acababan con problemas psicológicos.
Así, ahora los trabajadores pasan por toda la cadena,
desde la descarga y el sacrificio
hasta el limpiado, despiece, desolladura
y procesado de la carne para el consumo.
Estoy cansado, ¿vale?
Me voy a la cama.
¿Te importa?
NIÑO DESAPARECIDO EN EL PUEBLO PIRENAICO DE SETRIUS
UN HOMBRE MUERE Y SU HIJO DESAPARECE EN SETRIUS
NIÑO DE 9 AÑOS DESAPARECE EN EL PIRINEO
DESAPARECIDO
Buenos días.
Mira. Estas son chulas, ¿no?
¿Te gustan?
¿Qué número calzas?
De verdad, no quiero que gastes tanto en mí.
Yo también tengo algo para ti.
Hola. No os abrazo que huelo a animal.
Seguid, ahora vuelvo.
¿Glòria?
Glòria, ven, que está aquí el chaval.
- Te hemos echado mucho de menos. - Y yo.
Está hecho todo un hombre.
¿Y qué? ¿Qué habéis hecho?
Nada.
Ya está bien que salgas, siempre encerrada...
Vamos, Glòria.
Pues nada, a recuperar el tiempo perdido.
- ¿Hacemos una foto, Joan? - Sí.
Pues a brindar, ¿no?
¡Por Gabriel!
¿Qué? ¿Cómo lo ves?
Esto, el pueblo.
Si esperabas otra cosa, ya ves.
Tan aburrido como siempre.
Yo no veo que te aburras tanto.
¿Cómo?
La de verde es tu novia, ¿no?
Que yo lo veo todo.
Algo hay que hacer.
¿De verdad te acuerdas de mí?
¿Estás tonto o qué?
Claro que me acuerdo de ti. ¿Cómo no voy a acordarme?
Estás muy perdido.
Has saludado a mi madre, pero no sabes quién es.
Conmigo no tienes que disimular.
Creía que lo hacía mejor.
Tú y yo jugábamos a baloncesto, ¿no?
Es muy raro, hay cosas que recuerdo muy bien y otras que no.
¡Cómo te lo montas! Vaya, que recuerdas lo que quieres.
Pero tranquilo, creo que ellos no se dan cuenta.
Cualquier cosa, ya sabes.
De quien no recuerdo nada es de mi padre.
Dicen que es mejor que vayas recordando solo.
Joan, ven.
Tengo que ir.
INSTITUTO PAU RIBA
¡Ana!
¿Crees que aquí habría trabajo para Gabriel?
Estar sin hacer nada no es bueno para él.
¿Y Enric no tendría algo para él en su hotel?
¿Te gustaría irte?
Sí.
¿Adónde irías?
Creo que de momento es mejor que os quedéis.
Serían demasiados cambios para Gabriel.
Mi casa es el centro.
Mi historia se parece un poco a la de Gabriel.
Como él, tenía 15 años cuando llegué al centro.
Pero bueno, yo no tuve su suerte.
Y, además, no es tan fácil salir.
Volver a una vida, digamos, normal.
Así que me quedé, y esa es mi familia.
Luego tuve la oportunidad de hacerme educador y eso me salvó.
Si no, creo que... habría acabado mal.
Acabado mal...
Eso es...
Esto me lo llevo yo, que mi primo es menor.
Por las birras no te pido el carné, pero no te pases.
Soy mayor de edad.
- Venga, no me vaciles. - No te vacilo.
Es lo que hay, y si no te gusta te quedas sin nada.
¡Siempre igual, joder!
Joan.
El cambio me lo quedo yo por la transacción.
Toma.
¿Para esto quieres el carné?
Déjasela llevar a él, a ver cómo lo hace.
Yo solo voy en coche.
Claro, yo te dejo el mío cuando quieras.
¿Dónde has estado estos años?
¿Es verdad que no recuerdas nada?
¿Y a ti qué te importa?
¿Te crees todo lo que te dicen o qué? Claro que me acuerdo.
¿Y dónde has estado?
Un poco por todas partes.
Pero ¿ibas solo?
A veces sí, a veces no. Vas conociendo a gente.
Te habrás encontrado de todo.
¿Y de qué vivías?
De lo que saliera.
Siempre consigues buscarte la vida.
¿Y eso qué significa?
¿Trabajabas?
¿Tú quieres saberlo todo?
¿Sí? Pues avisa cuando te canses.
Trabajé de tatuador,
mecánico, recolector de fresas,
fontanero, payaso, pintor, cartero...
¿Todo? Avisa cuando te canses.
¿De basurero no?
De reclamo publicitario, camarero... Avísame, ¿eh?
Una vez en Portugal
me hice colega de uno que trabajaba en un matadero
y consiguió meterme con él.
Y entro...
y todos moros y negros, todos.
Yo era el único blanco.
¡Qué curro más heavy!
Como todos, al final te acostumbras.
Lo fuerte fue que un día nos encontramos al jefe follándose una oveja.
- ¿Qué? - No, en serio.
- En serio. - ¡Qué asco!
¡Lo peor es comérsela!
¡Con todo el puto semen dentro!
¿Y no te agobiaba levantarte cada día y matar 50 animales?
¡Es muy heavy!
- ¡Si tú también cazas! - ¡Joder, no es lo mismo!
A mí me pasó una historia...
Era la primera vez que íbamos a cazar mi hermana y yo.
Yo obsesionado con cazar, y ella solo quería volver a casa.
Y me encontré un sarrio cara a cara.
Y lo maté, tío.
Lo abrimos allí mismo.
Era una hembra preñada. Me quería morir, te lo prometo.
Comérmelos sí, porque están buenísimos,
pero cazarlos, nunca más.
Es que si siempre matas te vuelves loco, por eso en el matadero vas rotando.
Empiezas desollándolos, luego los partes,
pero que solo mate no conozco a nadie.
Pero encontrarte cosas dentro... Una cría es lo de menos.
Una vez, partiendo una vaca con un colega,
empezamos a oír un ruido raro que no sabíamos de dónde venía.
Era como...
¿Una abeja?
Oímos el ruido...
Abro la vaca con la sierra eléctrica
y me encuentro un móvil.
¡Un móvil dentro!
- ¿Funcionaba? - ¡Todavía funcionaba!
¡Ya me dirás la marca!
Aún funcionaba.
El pastor venga a llamar: "Que no sé dónde tengo el móvil".
¡70 llamadas perdidas!
Le llamamos y le dijimos de todo.
El tío aún se acordará de nosotros.
¡Qué locos! ¿Y tú también te follaste una oveja?
Sois los de pueblo los que os folláis a los animales.
Joan, necesito que me ayudes.
¿Qué quieres?
- Solo puedo pedírtelo a ti. - ¿Qué te pasa?
Tengo que ir a la montaña.
Donde murió mi padre. No sé encontrarla solo.
¿Me ayudarás?
Bien, buena gente.
Me gusta.
Me gustaría aprender a cocinar mejor.
No sale agua.
Cierra, cierra.
¿Quieres un poco más?
- Un poco más... - No.
Un poco más.
Esto está buenísimo.
¿Qué haces?
¡Ay, ay, madre mía!
- Pruébalo. - ¡Qué asco! No.
Pruébalo.
Pruébalo.
¿A ti te gusta esto?
A ver...
No. No me gusta, no.
Te acompaño, así aprendo.
Me ha dicho Joan que fuiste a buscarlo.
Mira, chaval...
No sé qué pretendes, pero a mí no me engañas.
¿Queda claro?
¿De qué me hablas?
Puedes fingir que eres Gabriel, pero deja a los muertos en paz.
¿Me entiendes?
¿Cómo va con Ana?
Bien.
Me han dicho... que hay un buen instituto en el pueblo.
¿Instituto? ¿Qué pinto yo en un instituto?
- O puedes aprender un oficio. Eres hábil. - ¡No me jodas!
¿Hasta cuándo te quedas?
Unos días, no más de una semana.
Me esperan. Ya sabes que no pueden estar sin mí.
Gabriel, dime una cosa.
Llámame Leo, por favor.
Gabriel se me hace rarísimo.
También a mí, ¿eh?
- ¿Seguro que estarás bien aquí? - Sí.
Aquí estaré muy bien.
¿Y esto?
¿Sale papá?
¡Qué voz tengo!
Ahora tienes voz de hombre.
Has cambiado un poco, ¿eh?
Sí, son muy parecidas a las de mi padre, ¿no?
¿Ves, Michel? Esto de aquí.
Es sobre todo la mirada.
Bonito bañador.
- Está guapa, ¿eh? - Muy guapa.
Y ahora también.
Estás loco. ¿Cómo vas tan ligero?
Te congelarás.
Si esto no es frío.
En Rusia me congelé y ahí me inmunicé. Aquello sí que era frío.
- ¿Tú has estado en Rusia? - Sí.
Se me echaron cinco tíos encima y empezaron a pegarme.
Creía que me mataban.
Me lie a patadas y a hostias
hasta que entendí que me estaba helando.
Estaba exactamente en esta posición, así.
¡Pobres, les di una de hostias!
- ¿Cómo llegaste hasta Rusia? - En autostop.
No te creo nada.
- Esto no es buena idea. Vámonos. - Espera.
Venga, vámonos.
¿Es aquí donde se cayó?
Pero ¿qué pasó?
Te perdieron y Lluís se quedó buscándote
mientras mi padre iba a pedir ayuda.
Creo que era aquí.
¿Y entonces?
A los dos días dejó de nevar y mi padre lo encontró.
Esto no es buena idea.
Pero ¿qué coño hacía aquí un niño?
Cosas de tu padre. Cazar.
¿Tú dónde estabas?
Mi padre no me llevaba de caza cuando era pequeño.
Vinisteis los tres solos.
- Tu padre era especial. - ¿Cómo especial?
¿Cómo te puedes acordar de mí y no de él?
¿Cómo es que nadie me habla de él?
¡Porque no hay nada bueno que decir!
Si no te acuerdas, mejor.
Tu padre es un bestia y lo quieres, ¿no?
Mi padre te buscó sin parar durante cinco días.
¡Cinco! ¡Nevando!
Por poco no volvió y casi se le congelan los dedos.
Estás haciendo lo de siempre, no entiendo por qué lo defendéis.
¿Cómo que lo defendemos?
En el hospital ya nadie creía que tuvierais tantos accidentes.
Lo siento, no le digas a tu madre que te lo he dicho.
Todo, todo.
¿No? Claro que sí.
Repite, repite.
Vamos a secarnos.
¿Qué pasa? ¿Algo va mal?
¿No tienes nada que contarme?
¿Yo? ¿Qué es lo que te tendría que contar?
Estoy harto, aquí no pinto nada.
¿Y ahora qué te pasa?
¿Como siempre abandonas al primer problema?
¿Qué prefieres? ¿Quedarte aquí con Ana o volver al centro?
¡No es eso!
Y entonces, ¿qué es?
Todos mentís.
¿Yo te he mentido?
¡Joder, me traes aquí y no me cuentas ni la mitad!
¡No entiendo nada de lo que dices!
¿Quieres que hable con Ana? ¿Es eso? ¡Dime!
He vuelto a ver las cintas.
Nos lo pasábamos de coña. Me llevabais a todas partes.
Antes teníamos más dinero.
¿Y qué más hacíamos con papá?
Ya lo has visto.
Vacaciones.
Ya, pero, normalmente, aquí en el pueblo, ¿qué hacíamos?
¿Y qué más?
¿Y qué más?
¿Y qué más?
Ana, creo que empiezo a recordar otras cosas.
Buenas noches.
Buenas noches.
Por favor...
Te echo mucho de menos.
¿Quién va ganando?
Alfred.
Pero es pronto, el último día sale más gente, todo puede cambiar.
Tu padre siempre ganaba.
Aunque podía pasarse diez horas cazando.
No soportaba perder. Enric se ponía de los nervios.
Si quieres, lo puedes probar, pero tendrás que levantarte a las cinco.
Es que a mí me cuesta mucho dormir,
y con tanta quietud cualquier ruidito me despierta.
He venido a buscar a Joan, pero ya veo que no está.
Voy a ver si lo encuentro.
Estaba buenísimo, Glòria. Gracias.
Invitas tú, ¿no, Enric?
Así todo queda en familia.
¿Ya te follabas a Ana cuando vivía mi padre?
Tu padre...
¿Tu padre?
¡Deja a mi hermano en paz!
No sé quién eres,
pero en esta familia no pintas nada.
¿Querías a Ana para ti solo?
¡No tienes ni puta idea de nada!
Es la última vez que te lo digo.
¡Aléjate de mi familia! ¿Me oyes?
Y tú aléjate de Ana.
Si tú callas, yo callo. ¿De acuerdo?
¿Hasta cuándo pensabas ocultarme lo que nos hacía papá?
He estado a punto de irme. No, no somos una familia.
Si me vuelves a mentir, me voy.
Venga, ¿lo subimos a la barca?
Venga, súbelo.
¿Subes o qué?
- Vamos, tío. - ¡Que no quiere subir, tío!
¡Ven!
¿Sabes que las tías se mueren de ganas de que vayas al insti?
Te follarán hasta sacarte el pus de los granos.
Eso lo ha dicho Sara, seguro.
Les pareces monísimo.
¿También me follarían si fuese así?
¡A ver, a ver!
Mira, así haríamos buena pareja.
¡Sí que tienes piel en la cara!
¡Monísimos!
¿Te da vergüenza, Joan?
A Joan no le gusta esto.
¡Sí que tienes piel en la cara, tío!
Te podríamos circuncidar como una polla.
¿Te da vergüenza o qué?
Igual las tías se lo piensan si te ven así en el instituto.
- Yo paso del instituto. - ¿Por?
Como mucho haré un módulo o algo así.
¡Vamos, ven!
¡Tú, niñato! Para de hacer el capullo.
¿Estás sordo?
¿Estás sordo o qué?
¿Eres de la protectora?
- ¡Sí, sube! - ¡Que suba tu padre!
¡Que subas! ¿No tienes huevos de subir o qué?
- He subido mil veces. - ¡Pues sube!
- A ver si subes. - ¡Que subas!
¡Venga, demuéstramelo!
¡Ahora sufrirás, hijo de puta!
¡Gilipollas!
- ¡Parad! - ¿Era esto lo que te hacía gracia?
¡Que paréis! ¡No tiene gracia!
¡Un regalito para ti!
Tu perro puede caerse y tú no, ¿verdad?
Te estás pasando.
¡Desgraciado!
¿Ahora qué? ¡Venga, para América ahora!
¡Un puto niño que es muy listo!
¡Parad!
¡Mira cómo sonríe el perro, cabrón!
¡Que paréis, tíos! ¡Gilipollas!
¡Parad!
¡Te estás pasando!
¡David, para ya!
"¡Que lloro!".
- ¡Hijo de puta! - ¡Para ya!
¡Hijo de puta!
- ¡Para! - ¡Hijo de puta!
¡Hijo de puta!
- Tranquilo. - ¡Déjame solo!
Ya está. Tranquilo.
¡Yo no soy así!
Perdona, no sabía que estabas aquí.
No, no pasa nada.
Nada.
Sube.
Precioso.
- ¿Me dices qué hacemos aquí? - Tener un poco de intimidad.
Los del pueblo no vienen aquí, solo los turistas.
Vaya, ¿y para qué queremos tanta intimidad?
Para celebrar tu partida.
¿Un gin-tonic?
Hola. Dos gin-tonics, por favor.
Venga, te escucho.
Quiero saber quién es ese chaval.
¿Qué es lo que hizo?
El historial de un menor es secreto hasta para su familia.
Sobre todo para su familia.
Es la base de la reinserción.
Gracias.
¿No te supone ningún problema dejar a Ana con un desconocido?
El desconocido es su hijo.
Dime, ¿cuál es tu problema exactamente?
¿Y el tuyo? ¿Cuál es tu problema?
¿Por qué ocultas cosas?
Tenemos derecho a saber.
Yo también tenía derecho a saber muchas cosas.
Entiendo que quieras proteger a Ana,
pero yo debo proteger a Gabriel.
¿Entiendes?
¿Esto lo podemos pagar?
¿Y qué hacemos aquí?
Al final tener amnesia tendrá su parte buena, ¿no?
Pues hagámoslo.
Vámonos.
Empezó robando en solitario, traficaba con pequeñas cantidades de droga,
y luego entró en una banda.
Lo detuvieron varias veces, pero siempre salía. Después se complicó.
Empezaron a robar a mano armada, un asalto salió mal e hirió a un hombre.
Lo detuvieron al cabo de poco por la calle.
Arréglatelas como quieras, pero quiero que se largue.
En realidad, lo que te molesta
es que te estropea tu relación con Ana, ¿no?
Eso no va a ninguna parte, no ponéis las mismas cosas en juego.
Tú tienes tu bar, tus amigos, la caza... Pero ella está sola.
Pero ¿en qué te metes?
Eres un psicólogo de mierda.
Si yo fuera cualquier otro, hace tiempo que nos habríamos ido juntos Ana y yo.
Pero aquí...
Soy su cuñado,
o el hermano de Lluís,
o el tío de Gabriel.
Si de verdad quieres a Ana, tienes que aceptar a Gabriel.
¿Aceptar a Gabriel? ¿Después de todo lo que me has contado?
Lo que te he contado no es la historia de Gabriel, es la mía,
y sin embargo aquí me tienes.
Escúchame bien: él no es Gabriel.
Conozco muy bien esta montaña. Es imposible que un niño la atraviese.
Y menos con nieve. Imposible.
Ana lo reconoció porque necesitaba reconocerlo.
Si le hubieras presentado una niña, la habría reconocido igual.
Es mi culpa.
Tendría que haber pedido los análisis de sangre, pero...
vi a Ana tan feliz que no sé, no tuve valor.
Y ahora es como un puto cáncer.
Tienes que parar esto antes de que lo pudra todo.
Si realmente fuera Gabriel, jamás habría vuelto a este agujero.
Ya puede tener amnesia disociativa o lo que tú quieras, pero hay cosas...
Hay cosas que no se olvidan.
Estás muy implicado emocionalmente.
Hace años que busco
y solo puede ser Gabriel.
Y yo te digo que no es Gabriel.
Lo sé.
Así que dile que desaparezca.
Hacedlo como queráis. Yo no diré nada.
Eso lo sé hacer.
¿Y cómo explicas lo que ha recordado aquí?
No lo sé.
Sin duda, es muy listo, pero te aseguro que no es Gabriel.
¿Va todo bien con Ana?
¿Tienes algo que decirme?
Todo va muy bien.
Puedes irte tranquilo.
Por ahora sigo aquí.
Todo va bien.
Lo mejor es tirarse al agua de golpe.
Gracias, te voy a echar de menos.
Me parece que Enric y tú no os entendéis mucho.
Todo está bajo control.
Venga, ve a ducharte.
Se está duchando.
Le cojo una camiseta limpia, que estoy todo sudado.
La habitación ha quedado genial. Buen trabajo.
¿Quieres un café?
Con mucho gusto.
Ana...
¿Cómo está Gabriel? Ahora tú le ves más que yo.
Está bien.
¿Qué te parece?
Estaría bien que os hicierais los análisis antes de irme.
No hace falta.
¿Un poco de vino?
Con mucho gusto.
- Gracias. - De nada.
Acercaos un momento.
Chicos, atención.
Bueno, chicos...
Que sea la última vez que me ganas.
Este verano me gustaría volver a Cadaqués.
A nada.
¿Te acuerdas de cómo me quemé la espalda?
¿Te acuerdas?
Después pisé un erizo y me obligaste a salir, ¿te acuerdas?
Sí, porque yo no podía caminar.
¿Y qué hicimos después?
Y tú me castigaste porque bebí de tu cerveza.
¿Te acuerdas?
Vamos a dar una vuelta. ¿Te vienes?
Gabriel, sube.
- Ven. - Te esperamos en el túnel.
Ven.
¿Qué? Todo va bien, ¿no?
Parecíais felices.
¿Pensabas que no me iba a enterar nunca?
¿Por qué mientes siempre?
¿Sabes lo que has hecho?
¿Yo?
Tú querías que tuviera una familia.
Pero no así.
Mañana me voy.
Pero si haces daño a Ana, vuelvo y te mato, ¿está claro?
- ¿Está claro? - Sí.
Ya la hemos cagado bastante.
Cuídate.
Anda, vete.
¿Qué coño hacéis aquí?
Hace frío.
¡Hace un frío...! ¿Aquí es donde venís a follar o qué?
- Que no hay ni Dios. - Exacto.
Prueba, prueba.
¿Tienes fuego?
¿Qué habéis hecho hasta ahora? Besaros, tocaros.
- Calentarnos un poquito. - Miraros.
Ser muy guapos.
Déjame beber.
¿No vas a cantarnos nada?
Toma.
¿Lo quieres?
Toma.
- Está malísimo. - ¿Malísimo?
- ¿Malísimo? - Sí.
No me la tires aquí abajo, hostia puta.
¡Joder, cómo quema!
Es guapa, ¿eh?
Clara es guapa, ¿no?
¡Está borracha!
- Yo no he fumado de esto. - ¿De qué?
Muy bien, ¿no?
Esta es la manera.
- ¿Vamos o qué? - Vamos.
- Vamos a calentarnos. - ¿Vamos a calentarnos? ¿Dónde?
Tengo mucho frío.
- Estoy helado. - Me estoy meando desde hace rato.
Meo aquí. No os importa, ¿no?
No, mea aquí.
Joan.
¡Tú!
¡No me tires nieve meada!
¡Joan, para!
Vamos.
- ¿Qué haces? - ¿Qué te pasa?
¿Nos podemos quedar aquí un rato?
La cogemos, venga.
- ¿Lo has perdido? ¿Dónde está? - ¿El qué?
- Toma. - Nada.
Pongámosla aquí.
- ¿La tapamos? - Sí, tapémosla.
Querías saber dónde había estado, ¿no?
- ¿Esto es ruso? - Sí, pone "chúpame la polla".
Caliéntame las manos.
¡Estás muy frío!
Qué hijo de puta tu padre.
No, me las he hecho yo.
Va bien para volver cuando se te va la olla.
En el centro lo hacíamos muchos.
¿Y estas quemaduras?
También me las habré hecho yo. No me acuerdo.
No me llames más Gabriel.
¿Qué te pasa?
Que no me acostumbro.
Ya te acostumbrarás.
¿Te encuentras bien?
¿Gabriel?
¿Estás seguro de que soy Gabriel?
Estas quemaduras no te las has hecho tú.
Venga, vete a dormir.
Sube.
- ¿Qué haces? - Venga, camina.
Arriba.
- ¡Deja que me vaya! - ¡Sube! ¡Tira!
Vamos, sube.
¡Vamos, venga!
Por aquí, arriba.
¡Arriba!
¡Por favor, Enric, deja que me vaya!
Por favor, no diré nada. ¡Por favor!
¡Por favor!
Hijo de puta, ¿me vas a matar o qué? ¿Me vas a matar?
No tienes ni puta idea.
Toma.
- Coge esto y lárgate. - ¡Yo no quiero esto!
¡Márchate!
Tras esa montaña está la frontera. Vete y no vuelvas.
¡Lárgate!
¡Yo no pienso irme! ¡Vete tú!
¡Joder, fuiste tú quien mató a mi padre!
¿Eres gilipollas?
Ven aquí. ¡No te enteras!
Lluís era un hijo de puta, pero no lo maté yo.
¿Me oyes? ¡Yo no lo maté!
Si fueras Gabriel, recordarías...
que fue Gabriel quien lo empujó.
Subtítulos: Carolina García
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