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PATIOS Y ALGO MÁS
Verano.
Lo que a Estados Unidos se le da mejor.
Parece que nacimos en verano.
¡Dios mío!
Mira este sofá y mesa de centro de exterior.
La tendencia es hacer los espacios exteriores menos informales
y más convencionales.
Vamos, Hank. Siéntate conmigo.
Soñemos juntos.
Bueno, soy un tipo que se puede sentar en cualquier cosa,
pero estos muebles son preciosos.
Vamos a comprarlo. Todo.
¿Qué? Bueno, yo... Todo está yendo tan rápido, que yo...
No te resistas.
REPELENTE DE MOSQUITOS
Necesito macetas para el verano.
Voy a plantar hibiscos para atraer colibríes, abejas...
Cualquier cosa.
Yo quiero una hamaca nueva.
Para mí, acostarme y mecerme en una hamaca es
como un goteo constante de morfina sin el riesgo de un fallo renal.
¿Eso es lo que creo que es?
Santa madre de Dios.
- ¡Hank! - ¡Hank!
Es preciosa.
Este será sin duda el mejor verano de nuestras vidas.
- Sí. - Sí.
Bueno, os diré una cosa.
Me encantaría sentarme junto a la parrilla y relajarme,
pero tengo que ir a Canadá este verano.
¿A Canadá?
A hombre tiene pocos veranos, Boomhauer.
¿Por qué quieres pasar el tuyo en un país que está desmantelando su Marina?
Voy a hacer un intercambio de casas con una familia canadiense.
¿Un intercambio de casas?
¿Va a haber canadienses aquí, paseándose por ahí y tocando cosas
durante tres meses?
Vas a estar ausente demasiado tiempo.
¿Y si hacemos nuevos amigos o nos casamos?
Podría pasar. El amor es inesperado.
Pásalo bien. Espero que te hayas vacunado.
Boomhauer, ni se te ocurra aficionarte la jóquey.
Bueno, haré lo que tenga que hacer, tío.
Ya lo echo de menos.
EL REY DE LA COLINA
Sí.
Sí.
Sí.
Sé que todos echamos de menos a Boomhauer,
pero el no querría que lloráramos dentro de las cervezas.
Creo que han llegado los canadienses.
¡Bu!
Sé educado, Dale. Esto es EE. UU. Somos el felpudo de bienvenida del mundo.
No importa que vengan de Canadá, Laos o, Dios no lo permita, California,
ahora son de la calle Rainey.
Y es nuestro deber patriótico demostrar lo que es ser buenos vecinos.
- Vale. - Como quieras.
¡Santo cielo!
Esto parece uno de esos moteles baratos.
Bueno, este año queríamos algo diferente al lago y lo hemos logrado.
Oh, Dios.
Voy a esconder a esta señorita detrás del sofá.
Hola y bienvenidos a EE. UU. Peggy Hill a vuestro servicio.
Hank Hill. Encantado de conocerte.
Gordon Huskins. Igualmente.
Oh, lo siento. Ella es mi esposa, Maureen, y él es nuestro hijo, Ollie.
- ¿Cuánto mides? - Cuatro pies con once.
Ah, vale. Eso son 150 centímetros.
Oye, en Canadá sería alto. Me pregunto si también sería más delgado.
Sigue hablando.
Me encanta tu camiseta, Gordon.
¿Estás en el negocio de cortacésped?
Ojalá. Pero me gustan los cortacéspedes McCullum.
Atuendos canadienses. "Sé alto, sé fuerte, usa McCullum".
Un gran eslogan.
Maureen, esto es para ti.
Y acompáñame a recorrer los 50 estados del país.
Aquí tienes salsa barbacoa de Texas, manzanas de Washington,
sirope de arce de Vermont...
Oh, muchas gracias,
pero siempre llevamos encima nuestro propio sirope de arce.
Ya sabéis lo que dicen: mejor no beber agua en otros países, ¿no?
Te le aseguro, Hank. Esos canadienses no son quienes dicen ser.
Esa mujer me ha insultado a mí y a todos los arces de Vermont.
Peggy, quizá no suelan tratar con vecinos.
Canadá es enorme.
Tal vez pasen meses sin ver a otras personas.
Hank, te dejas seducir por cualquier anuncio de cortacéspedes.
Por eso me puse mi camiseta de John Deere en nuestra primera cita.
No, solo soy un buen vecino, eso es todo.
Puedo arreglar esto
¿Recuerdas cuando aquella anciana viuda ya no podía hacerse cargo de su jardín?
¿Quién la obligó a mudarse? Yo.
GUELPH, ONTARIO, CANADÁ
Hola. Me llamo Suzette.
- Vivo aquí al lado. - Sí. Hola, bonjour, tía.
Toma. Te he traído unas galletas de café.
Hay que colocar el barril de cerveza
en algún sitio donde pueda vigilar la parrilla y la tele.
Quizá necesite hacer algunas marcas
para asegurarme que los ángulos son correctos.
¡Hola! ¿Cómo estáis?
Maureen ha hecho una bandeja de brownies.
¿Qué os parece? ¿Les damos caña?
Gracias, Gordon.
Oye, esta tarde vamos a ver la Super Bowl.
Los anaranjados Denver Broncos contra la muralla de los Cowboys.
¿Te nos unes?
Oh, gracias.
Pero prefiero el dinámico sistema canadiense del jóquey.
El fútbol americano es muy aburrido.
Disfrutad de la siesta, ¿eh?
Le metería esa risita en un bocata y haría que se la comiera.
Tranquilo, Dale.
Seguramente sea así como bromean en Canadá.
Con risitas.
Peggy se muere de ganas por organizar una fiesta
para estrenar sus nuevos muebles de jardín.
Invitaré a los canadienses. Ya veréis, son gente normal.
Pero basta de eso.
Necesitamos construir una barra digna donde colocar nuestro barril de cerveza.
Con estos sofisticados muebles nuevos,
siento que deberíamos hablar de arte o de política, ¡o de estos nuevos muebles!
Estoy confundida, tía Peggy.
Me siento como si estuviéramos dentro, pero estoy segura de que estamos fuera.
Gracias, Luanne.
Sí, es un sofá precioso, pero me está empezando a dar picazón.
Quizá sean los petroquímicos en la tela sintética.
Pues las demás parecen estar bien.
Quizá tu piel no esté acostumbrada a la cálida luz del sol y a la amistad.
Puede ser,
porque a estos insectos tampoco les disgusta.
¡Sí! ¡Esta fiesta va a ser la monda!
Caballeros, sé que hemos esperado pacientemente.
Y ahora, para conmemorar la primera birra de barril del verano,
es un honor presentaros vuestras jarras de cerveza personalizadas.
Coged la vuestra. Las guardaré aquí para vosotros,
siempre heladas, siempre listas.
Gordon, será un honor que uses las de Boomhauer.
Salud, muchachos.
Ahora estando aquí, apetece una cerveza
No hay nada más apropiado
Alamo
Sí, es mi amiga...
Supongo que es una buena cerveza, si te gusta que no sepa a nada
y quieres pasarte la noche yendo al baño.
Lo siento.
Maureen me ha hecho la señal secreta para irnos.
¡Ha sido un placer saludaros!
¡Esta jarra es Boomhauer!
¡Gordon lo ha dejado moribundo entre los geranios!
Creo que estáis construyendo un muro en la frontera equivocada.
Esto no está bien. Nadie es tan maleducado.
Tiene que haber alguna clase de malentendido cultural.
¿Cómo puedo ayudarle, agente?
- ¿Esta es su casa? - Sí, señor.
Hemos recibido una queja por el ruido.
¿Un queja por el ruido? Nadie está haciendo ruido aquí.
Me enfada tanto que la gente no respete a sus vecinos...
¿No se ha parado a pensar que hay un mundo más grande
que lo que está pasando aquí?
Esto es una advertencia. Más le vale que no vuelvan a llamarme.
Espere. ¿Qué vecino ha llamado a la policía?
Todo el mundo está aquí.
Excepto los canadienses.
Me parece increíble que Gordon llamara a la policía.
Lo va a lamentar cuando me vea hoy.
Por fin has despertado. La ira es más divertida si se comparte.
Mamá, ¿puedo beberme otro medio litro de zumo?
¿Qué? Bobby, en esta casa no se usa ese sistema.
Pero, papá, el sistema métrico de Canadá tiene mucho más sentido.
Una yarda, un pie, una onza... Es muy confuso.
¿Por qué no medimos las cosas con colas de perro?
Esto es el colmo. No volverás a ver a Ollie.
No volverás hablar de sistemas métricos. Esto es EE. UU., maldita sea.
Sabemos lo que hacemos. Voy arreglar esto ahora mismo.
Hola, Hank. ¿Quieres algo de beber?
¡Nada habla más del verano que una bebida refrescante!
¡No! Quiero hablar sobre lo de anoche, Gordon.
Ah, sí. Fue una fiesta muy agradable.
- ¿Verdad, Maureen? - Superagradable, Gord.
En este país, se permite llamar a la puerta de un vecino
si hay algún problema.
No es necesario llamar a la policía.
Ah, lo siento.
No estamos familiarizados con las costumbres locales.
¿Sabes qué, Hank? Deberías pensar en comprarte un cortacésped McCullum.
Es muy silencioso, y no daña el césped.
Por eso tu césped está tan marrón.
¿Estás hablando sobre mi césped, canadiense?
Tal vez me pase por la tienda de McCullum luego.
A ver si me dejan probar su nuevo modelo
para cortarle el césped a Boomhauer como Dios manda.
Le dije a Boomhauer que yo le cuidaría el jardín.
¿Ah, sí?
Si crees tener derecho sobre su propiedad, ¿quién soy yo para oponerme?
Vale, bien.
De acuerdo.
¡Hala, tía! Digo, oh là là, tía.
¿Sabéis qué? Antes yo siempre bebía de la lata.
No sabía que la cerveza era amarilla.
Ese Gordon Huskins...
Solo habla de lo guay que es Canadá y de todo lo malo que hay en EE. UU.
Preferiría esquivar balas en la guerra durante dos años
antes de ir Canadá.
Jardín de la residencia Hill. Al habla Peggy.
Ah, sí, Gordon.
Oh, por supuesto.
Gracias. Claro.
Vale.
Voy a colgar ya.
Hank, era Gordon.
Dicen que la música está muy alta.
Están leyendo.
¡Maldita sea! ¡Ese tipo no va a arruinarme el verano!
Si quiero deshacerme de esos canadienses,
tendré que hacer algo que no he hecho jamás:
ser un mal vecino.
¡Vamos, amigos! ¡Divertíos!
¡Sí!
¿Podemos parar ya, Hank?
Noto el hígado a través de la blusa.
¡No podemos ceder! ¡Esto es por EE. UU.!
¡Escuchad, escandalosos!
Tengo dos cajas de cerveza.
¿Queréis jugar? Pues vamos a jugar.
Siéntate.
Esto sí que es cerveza.
¿Por qué no sabéis hacer cervezas decentes?
Quizá porque estamos ocupado haciendo avances médicos,
superproducciones de cine y viajes a la Luna.
¿Sí? Nosotros inventamos las cremalleras, la penicilina y la pulidora Zamboni.
Me encanta el himno nacional de Canadá.
Lástima que no suene mucho en las Olimpiadas.
Y en vuestros billetes aparece una mujer.
Los estadounidenses sois unos ignorantes egocéntricos.
¿Quién es nuestro primer ministro?
Qué más da.
Aquí lo importante, Gordon, es que mi cortacésped es mejor que el tuyo.
¡Eso sí que no!
¡Sí!
Así aprenderá.
¡Con Texas no se juega!
Pero ¿qué leches...?
HECHO EN CANADÁ
¡Está cortando el césped de Boomhauer con un cortacésped canadiense!
¡No mientras yo pueda impedirlo!
¡EE. UU.!
¡Toma ya! ¡Bien hecho, Hank!
¡Hank! ¡El canadiense loco está cortando tu césped!
Oh, Dios.
Cero con 85.
Multa por conducir en estado de embriaguez.
Cero con 90.
Ey, Canadá gana.
COMISARÍA DE POLICÍA DE ARLEN
¿Eres el Ratoncito Pérez?
Pues dame un dólar.
Hank Hill, puede irse.
¡Muchachote! ¡Bienvenido al club!
¡Vamos! ¡Dame un abrazo!
Gracias, señor Strickland. ¿Quién es él?
J.J. Womack. Ahora soy tu nuevo mejor amigo.
J.J. me ha salvado más veces de las que puedo recordar.
No sé cómo lo hace y será mejor que no preguntes.
¿Y yo qué?
Usted es un extranjero que ha cometido un delito grave.
Que Dios se apiade de su alma.
- ¡Hank, tienes que ayudarme! - ¿Quieres que te pague la fianza?
Sería muy poco patriótico de mi parte, ¿eh?
No puedes marcharte, amor.
No te preocupes, cariño. Aún nos queda esta noche.
Hazme el amor.
Dicen que la cárcel endurece a la gente, pero yo te veo igual, Hank.
Quizá algo más duro, pero no mucho.
Bueno, la multa aparecerá en mi ficha,
pero, gracias al abogado de Buck, no me quitarán el carné.
Pero tendré que dar una charla semanal en el instituto sobre alcoholemia,
ir a ver cadáveres a la morgue
y no usar el cortacésped durante seis largos meses.
¿Seis meses cortando el césped a mano? Eso es duro, amigo.
Pero, aun así, es triste que Gordon se quede en prisión indefinidamente.
Sí, el tipo me da pena, pero, bueno, tampoco lo están torturando.
- Oficialmente. - Hola.
Buenas noticias. Gordon ha recibido otra amenaza de muerte,
pero está bien.
Lo han llevado a una celda aislada con un compañero que le cuida la espalda.
- ¡Boomhauer! - ¡Has vuelto!
¿Cómo estás?
Hola, Jeff. ¡Oh, vaya! ¿Ya es día 15?
¿Te importaría si nos quedamos un poco más?
Gordon ha tenido un problema legal.
Me alegra volver a mi antiguo nido de amor, pero yo no...
Suzette, ¿qué estás haciendo aquí?
¿Qué ha pasado con Jean Paul?
¿Jean Paul? Espero que se quede en esa mina de aluminio para siempre.
He cortado con él.
Entiendo. Entonces, nos iremos enseguida.
Ollie y yo dormiremos en el coche.
Dadme a los cansados, a los pobres, a las masas oprimidas, etc.
Maureen, Ollie, quedaos con nosotros. Para eso estamos los vecinos.
¿Seguro que no queréis dormir dentro?
Claro que no.
No queremos causaros más molestias.
Y, la verdad, me siento como si estuviera dentro.
Eres muy amable. ¿Y los petroquímicos?
Tal vez me los imaginé.
Tal vez tienes razón.
Es difícil disfrutar de una cerveza
mientras otros no tienen un techo sobre sus cabezas.
Difícil, sí.
Imposible, no.
¿Sabéis qué? Los canadienses pueden ser pesados y aburridos,
pero este país ha protegido a Canadá desde que Inglaterra dejó de hacerlo.
¿Quién está ahí cuando aparecen tiranos o hay terremotos o tsunamis?
Nosotros.
Amigos, nuestro vecino está en apuros y es hora de hacer algo al respecto.
J.J. WOMACK ABOGADO
No voy a fingir que siento lástima por vuestro amigo canadiense
porque no es así.
Pero podría ayudaros por la cantidad adecuada.
Ahora no tenemos dinero, pero tú pareces un buen bebedor.
Quizá podamos hacer un trueque.
Adiós, viejo amigo.
¡Trátalo bien, Womack!
¡Mantén los conductos limpios!
¡Gordon, estás vivo!
¿Lo has pasado mal? ¿Te han humillado?
Esto debe ser un gran sacrificio para vosotros.
No tienes ni idea.
Cerveza en lata, parecemos salvajes.
¡Adiós a todos!
Si alguna vez vais a Canadá a comprar medicinas más baratas
o en buscando respirar aire fresco, llamadnos.
¡Y seguid jugando!
Es un sinvergüenza, y un ingrato.
Ni siquiera nos ha agradecido que lo sacáramos de la cárcel.
O por dar nuestro barril,
que había reemplazado las críticas como mi cosa favorita de este vecindario.
No, no lo ha hecho, pero ¿sabéis qué?
Hemos sido buenos vecinos y hemos hecho lo correcto.
Eso es lo que importa.
Sí.
Sí.
Traducción: Mireia Alcover Delgado
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