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Detesto del día de hoy. El aniversario de la peor jornada.
El día que perdimos el campeonato estatal.
¡Arlen, perdedores! ¡Vivan los Mustangs!
¡Paletos!
Ya estamos otra vez con lo mismo. Todo el año igual.
Inclinaos, perdedores.
Inclinaos ante los campeones de todo el Estado.
Ni se te ocurra, Bill.
Venga, chicos, esto no es digno de un deportista.
¿Eres un perdedor? Claro que sí. ¡Perdedor!
No sé por qué presumís. Solo han sido cuatro tantos de ventaja.
El delantero, Sergio, es el único que juega bien.
Esta es la pierna ganadora. ¡Ganadora del campeonato estatal!
Huéleme el pie.
Me parece patético regodearse de esta manera.
Yo casi no me acuerdo porque hay demasiadas cosas buenas
que pasan en mi vida.
Ha llegado el correo. Tienes carta, papá.
¡Qué sobre tan sofisticado!
Será de un cliente.
"Querido Hank, gracias por lesionarte y perder el partido.
- Un abrazo. Los Mustangs". ¡Maldición! - ¿Cómo se atreven?
No hay de qué avergonzarse, Hank. Estabas lesionado.
Nadie te culpa por eso.
¿Cómo puedes culparte por una cosa así?
¡La culpa es tuya!
Eres un tobillos flojos, igual que tu mamá.
Yo no tenía esos tobillos cuando la empreñé.
Ya hace 23 años, Hank, por eso estoy tan harta.
Aparecer así en el funeral de mi abuela fue de muy mal gusto. Basta ya.
Peggy, según el entrenador, el campeonato es para toda la vida.
Un momento en la vida de todo hombre que define su victoria o su derrota.
Donde el espíritu y la determinación
se ponen en tela de juicio y se decide el veredicto.
Esto no se terminará, hasta que todos hayamos muerto.
- ¡No puede ser! - ¡Perdedor!
¡Cerrad con llave!
¡No veis que estamos cenando!
Come con cuidado, Hank. ¡No te atragantes!
Así suena un tobillo cuando se rompe.
- ¡Ya no aguanto más! - Creo que ya hemos tenido bastante.
Habéis azuzado al oso demasiadas veces. ¿Quieres bailar?
¡A por ellos, mamá!
Todo el mundo tranquilo.
Chicos, ya me he cansado. Quiero la revancha.
Así podré revivir la mejor noche de toda mi vida, Hank Hill.
Tendrás tu revancha.
Cuando juegas con fuego, te acabas quemando.
Me muero de ganas, pero mejor acortarlo,
porque ya estamos viejos.
Tú... quieres... empezar... la juerga. Tú... quieres... empezar... la juerga.
Tú... quieres... empezar... la juerga.
Hank, ¿qué has hecho?
¿La revancha? ¿Y si perdemos? Desde entonces, mi vida se fue al garete.
Si perdemos otra vez, no sé qué será de mí.
Venga, Bill.
Durante 23 años, los Mustangs han empañado el honor del título.
Ahora tenemos la oportunidad de cambiar la historia
y demostrarles cómo se comportan los verdaderos campeones.
Quiero que cesen las provocaciones.
A mí el brazo aún me funciona.
Yo estoy más rollizo que antes.
Será un verdadero honor preparar todas las toallas.
Pues no se hable más. Reunamos al equipo.
¿Qué habrá sido de los Longhorns? Podrían estar en cualquier sitio.
¡Fred!
Buenas tardes. Buscamos a su hijo, Kevin.
Hank. Soy yo, Kevin. He pasado una mala época.
MANITOBA
Hank, ahora vivo en Phoenix.
¿Quieres que lo deje todo, vuele hasta Arlen
y juegue un partido contra nuestros peores rivales?
¡Faltaría más!
Toallas fresquitas.
¡Este es mi campo! ¡Mi territorio! ¡Apartaos todos de mi camino!
- ¡Qué emocionante! - Tienes suerte.
Tu padre por lo menos hace algo. El mío reparte toallas.
¡Ánimo, papá! Deberías practicar más a menudo.
¡Muy bien dobladas, papá! ¡Así, cuadraditas!
No puedo, tío.
Vale, chicos, plantad la rodilla.
Sé que han sido 23 años muy duros, sobre todo para mí.
Siento mucho que mi tobillo os haya decepcionado.
Pero hoy emprendemos otro camino que nos devolverá la dignidad.
Despejemos esos nubarrones
y dejemos entrar al sol de nuestra victoria.
Bien dicho, Hill.
Si aún pudiese sentir algo, me habría inspirado.
Vamos a darles su merecido a los Mustangs.
¡Vivan los Longhorns!
Preparados, ágila roja, ágila azul, 21 a 30, ¡ya!
¡Proteged al quarterback!
¿Qué ha pasado?
- ¿Tengo monos en la cara? - Ay, Dios, le he dado a Hank.
¡Le he roto la nariz!
Hank, ¿hueles cuántos dedos tengo levantados?
¿Eso es el cerebro? Dios mío, parece el cerebro.
Hay que recolocársela antes de que se fije el cartílago.
Haz lo que debas, Kleehammer.
Arréglamela para que podamos seguir.
Necesito dos lápices y una piedra.
- Un momento... - Un lápiz y un palo.
¿Seguro que no hay otro procedimiento mejor?
No te preocupes, Hill, he reparado muchas narices.
- Agarradlo. - Puedes morder esta toalla.
A la de tres.
Una...
Es un arte, no una ciencia.
Hola, macizo. ¿Qué tal el entrenamiento?
¡Dios mío! ¿Tengo que pegarle al hijo de alguien?
- No está tan mal. Apenas me duele. - Será que estás en shock.
Corre al hospital.
No, porque me dirán que descanse hasta que me ponga bien.
Debo ponerme en forma.
Un partido como este solo sucede una vez en la vida.
- ¿Qué es ese silbido? - ¿Te sale de la cara?
AMBULATORIO DE ARLEN
En las salas de espera no se oye ni un ruido.
Te dan ganas de gritar, pero sabes que está prohibido.
Pero te dan ganas...
- Peggy, ¿dónde estoy? - En urgencias, Hank,
- Nos han mandado al especialista. - ¿Cómo me habéis movido?
Ha sido bastante fácil. Perdiste el conocimiento.
Un tío raro nos ayudó al llegar al aparcamiento.
EL MEJOR CIRUJANO PLÁSTICO
¿Un cirujano plástico? Ahora mismo me voy de aquí.
Hank, no estás bien.
Si quieres jugar al fútbol, tendrás que arreglarte la nariz.
No sé yo... Si me ayuda a regresar,
podría sentarme a hablar del mejor tratamiento.
He visto narices en condiciones mucho peores.
Eche un vistazo al libro y elija la que le guste.
- Quiero la que tenía antes. - ¿Esa nariz tan falta de gracia?
Hank, ahora tienes la oportunidad de elegir a tu gusto.
Elige algo divertido. ¿Qué tal la de Travolta?
Le quedaría mejor aún la de Roger Staubach.
¿Staubach? No, quiero la mía.
Como quiera. Después de enderezársela,
¿quiere que cambie alguna otra cosa?
- No. Me sirve tal y como estaba. - ¿De verdad? ¿Así, sin más?
Mi orificio izquierdo.
Madre mía. Jamás hemos hablado de ello.
Es más grande que el otro. Se puede arreglar.
Pues déjese de chácharas y proceda de una vez.
No os preocupéis.
El médico lo arreglará todo para que pueda regresar al campo.
Más te vale, Hank.
Sin ti, no hay más remedio que pasar a la ofensiva con... ¡Kevin!
Ha llegado la hora.
Solo protegías al quarterback. Era tu trabajo.
Bill...
AMBULATORIO DE ARLAN
Ha llegado el momento que todos esperábamos.
Hank, cuidado con lo que deseas, porque podría hacerse realidad.
¡Mirad a mi marido trofeo!
Da igual que hayan utilizado una parte del culo. ¡Se ve genial!
El orificio nasal. Me lo ha arreglado.
Es perfecta.
¡Ahí llega Hank! El orificio nasal. ¡Tu única imperfección!
Qué maravilla. ¿Se puede tocar?
Mientras deje pasar el aire, poco importa.
Lo que más importa es que llego preparado.
¡Muy bien, señoritas, vamos a jugar al fútbol!
Qué alegría verte, Hank. Contamos contigo.
¡Oye, Hill! Con esa nariz nueva, ¿notas lo mucho que apestáis?
Olvidaos de esas comadres.
Que vayan a depilarse las piernas y a trenzarse el...
No sé lo que hacen las mujeres. Poneos a jugar al fútbol.
¡La tengo! ¡La tengo!
Ay, mi nariz.
¿Qué le ha pasado?
Me ha dado el sol en los ojos. Ha sido por eso.
Una vez más, chicos. ¡Venga! ¡No paréis!
¡Que no me dé en la cara!
La nariz. Sigue lesionado. ¡Hank sigue lesionado!
Sí, es verdad. Me duele. Tengo que irme.
Lo que os decía, chicos, son las secuelas de la operación.
Faltan tres días para el partido.
Si Hank no juega, me hará falta mucho licor
y un puñado de lo que sea.
Prepárate, toallero. ¡Vas a jugar!
¿Cómo? Si no sé hacer nada. Ni atrapar, ni lanzar, ni correr.
Venga, papá. Tú puedes. No sabes correr, pero sí escapar.
Ya he oído bastante. Juega aunque te duela.
Es lo mínimo.
Ha llegado el momento de que Hank sepa lo que es bueno.
- Eh, amigo. ¿Qué tal la nariz? - No muy bien. Bastante mal.
Sí, yo me sentía tan mal que tuve que mudarme a Phoenix.
Después del campeonato estatal que perdimos por tu culpa.
En Phoenix hace más calor que en Tejas, aunque no te lo creas.
Ojalá pudiese jugar, pero el dolor me tortura.
Iré a ponerme un poco de hielo.
REVANCHA MUSTANGS CONTRA LONGHORNS
Buenos días, dormilón. Nunca duermes más que yo.
Creí que habías muerto y me di cuenta de cuánto te quiero.
¿A dónde vas?
A hacer recados antes del partido.
Voy a comprar un edredón nuevo.
Esperad un minuto. Voy con vosotros.
¿Quieres ayudarnos con el edredón? Hoy es el gran partido.
¿No deberías ir a pintarte el pecho y la cara?
No puedo pintarme la cara. El dolor es insoportable.
¿Eres consciente de que vamos a Frilly Lilly?
Claro que vamos a Frilly Lilly.
Tienen la mejor... ¿selección?
Vale, mejor me llevo la chaqueta.
- ¿No te ha dolido? - Ah, sí, claro, ¡qué dolor!
- El corazón me late en la cara. - Vamos a ver al Dr. Cook.
INSTITUTO DE ARLEN
Hank, creo que está sintiendo algo de incomodidad.
- Está fingiendo. - Peggy, ¿cómo se te ocurre?
- Has visto cuánto me duele. - No es por la nariz.
Te la toco mientras duermes.
Actúa de modo extraño desde la operación.
No sé por qué.
Me pasa todos los días.
Les gusta tanto mi trabajo que se vuelven vanidosos.
¿Vanidosos? Mi Hank no es así. No entiendo nada.
Tenía tantas ganas de jugar que...
Un momento.
¿Te da miedo jugar, verdad?
- ¿Cómo? No digas tonterías. - Por favor.
Como niño que dice tener calambres para librarse de gimnasia,
sé reconocer a un farsante.
Llevas toda la vida tratando de redimirte
y tienes miedo de jugar y acabar fracasando.
Admite que te da miedo, Hank.
¿Miedo?
¿Cómo puedes decir eso? Qué tontería.
Es lo que ha dicho él. Me encanta mi nariz perfecta.
¿Acaso es malo ser tan bello?
- Tu mujer tiene razón. - ¿Cómo dice?
Las paredes son de papel.
Todos venimos aquí porque hay algo de nosotros
que no estamos dispuestos a cambiar.
En mi caso, las orejas, la nariz, los labios y la barbilla.
En su caso, parece que es el hecho de haber perdido aquel partido.
Escúchala, Hank. Es más vieja y sabia de lo que parece.
Gracias, querida. Necesita lidiar con su pasado.
Igual que yo con mis labios finos.
No, no, no es lo mismo. Lo que quiero...
Fue horroroso.
Todos contaban conmigo y los decepcioné.
- Si vuelvo a perder, será para siempre. - Nada es para siempre.
Yo antes tenía pene.
Seguro que saco algo en limpio.
Quizá lo que haya dicho ella... él o que vayas a jugar al fútbol.
- ¡Venga, papá! ¡Aún hay tiempo! - ¡Sí!
Vaya a jugar al fútbol, querido.
- Por curiosidad, ¿más o menos de 60? - Muchísimos más.
Oye, tío, tiempo muerto.
Ha venido a salvarnos.
- Muy bien. - En la cuarta parte.
Vaya drama.
Qué alegría verte, Hank.
A pesar de que sea un amistoso, nos están dando una paliza.
Gribble le pone empeño, pero no puede reemplazarte.
Todo entrenador desea encontrar a su propio tullido
y que juegue como Rudy o Radio.
No creo que nadie se atreva con la película de Gribble.
Tengo barro en los pulmones.
No os preocupéis, todo bajo control.
Cuando ganemos, les enseñaremos cómo se comportan los campeones.
¡Eso! ¡A por la bandera!
Cuidado con ese cutis, Bruce Jenner.
Aún lleva las banderas.
¡A por todas, Hank!
¡Muy bien, papá!
¡Corre, papá!
¡Viva!
¿Por qué dijimos que sí? No teníamos nada que ganar.
Gracias. Gracias. Por fin puedo volver de Phoenix.
SERVICIOS FINANCIEROS ARLEN UN AÑO DESPUÉS
Sus inversiones superan la media del mercado.
Sr. Portnoy, han venido a verlo.
Yvonne, estoy reunido.
¡Feliz aniversario, perdedor!
Ya no somos peces gordos, ¿a que no?
No eres más que un profesional de las finanzas de gran éxito.
No le confiaría mi dinero a este tío. Lo perdería igual que pierde todo.
¡No es más que un perdedor!
¡Me he quedado a gusto!
¡Perdedor!
¡Eso, perdedor!
- No soy un perdedor y tú sí. - Eres un perdedor, tío.
¿Acaso es malo ser tan bello?
Traducción: Tomás Costal
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