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BARBERO
Es importante que todos tengan buen aspecto,
pero jamás olvido que mi trabajo es hacer que las cabezas quepan en los cascos.
Hola, Norman.
¿Qué llevas ahí?
Las fechas de las pruebas físicas. Nos toca dentro de seis semanas.
¿Tengo que volver a examinarme? ¡Si hice la prueba hace nada!
Ya hace cuatro años. ¿Qué esperas, otro milagro?
Esta cosa...
¡Me está haciendo correr!
APROBADO
Bueno, soldado, parece que has... ¿aprobado?
¡Esto está mal!
¡Frank, inútil, se te ha olvidado reiniciarla!
¿Y ahora qué hacemos?
Enhorabuena, soldado, has aprobado.
Ya tuve suerte una vez.
Quizá la tenga de nuevo.
¿De verdad necesitas suerte? Venga, frótame la cabeza.
Bill, aún te quedan seis semanas para esa prueba.
Te dará tiempo a ponerte en forma.
- ¿Tú crees? - Claro, tío.
Pero deberías ver a un médico
antes de empezar a hacer ejercicio,
no sea que te dé un patatús. ¡Pum!
HACERSE UN CHEQUEO ES GUAY
Debe empezar a comer mejor,
pero también tiene que hacer ejercicio.
¿Ha pensado apuntarse a un gimnasio?
¿Un gimnasio?
No puedo entrenar en público, delante de tanta gente sana.
Estoy muy gordo.
¿Estás muy gordo para ir al gimnasio?
Pobre Bill.
Muy gordo para entrenar, pero no tanto como para vivir en la cama.
Siempre puede entrenar en casa.
Mucha gente lo intenta
y luego vende su material en el tablón de anuncios.
SE VENDE
Es la dirección del director Moss.
Tu equipo está muy bien, Carl. Espera.
¿"Propiedad de la escuela secundaria Tom Landry"?
El equipo de fútbol tiene gimnasio nuevo.
Como director, es mi deber vender todo esto. Para los niños.
¿Qué te parece, Bill?
No sé. No quiero perder mi trabajo,
voy allí a diario.
Pero todo esto es muy caro.
Los niños negociarán.
¿Y si lo compramos entre todos?
Lo compartiremos.
Podemos ponerlo en tu garaje, será como nuestro gimnasio del barrio.
¿Me pondréis en forma?
No, Bill. Te ayudaremos a empezar.
El único que puede ponerse en forma eres tú.
Ya, y también puedo volar a la luna
y casarme con una sirena.
Puedes hacerlo, Bill.
De joven eras un gran deportista.
Solo tienes que centrarte, trabajar duro y ser disciplinado.
Os regalaré un retroproyector.
El lugar ideal para montar un gimnasio.
Cerrado, tranquilo y ya olía a humanidad.
Sí, es mucho mejor que mi gimnasio.
¿Sabes cuántos viejos verdes sacan la cámara del móvil
cuando me pongo en la máquina de muslos?
Yo estoy harta de mi gimnasio.
Las máquinas están bien,
pero te pasas el día viendo sexo entre gais.
¡Esto debería incluir una capa!
Venga, Bill. Empecemos.
Mejor hago mis ejercicios cuando os hayáis ido todos.
Aquí no deberías sentir ninguna vergüenza.
Es un entorno seguro.
Peggy trastabilló antes en una máquina y nadie dijo nada.
¡Lo conseguí!
¿Ves como sí podías?
¡Voy a ponerme en forma!
¡Y aprobaré el examen!
¡Y volaré a la luna y me casaré con una sirena!
¡A la luna!
CENTRO COMERCIAL
NUTRICIÓN COMPLETA GANE EN SALUD HOY MISMO
"Néctar pectoral".
"Un combustible demencial para tu vascularización y masa muscular".
- ¡Ay, perdón! Creí que era un oso. - ¿Quieres que te dé la del pulpo?
Vengo a por unas vitaminas.
¿Vitaminas?
¿Qué quieres, curar un catarro o ponerte como un toro?
No sé, solo quiero estar en forma.
Muy bien, colega.
¿Alguna vez has visto algo más sano que esto?
Yo jamás podría ponerme así.
Es normal con ese cuerpo, hombre.
Por suerte para ti, puedo ayudarte.
Me vendría muy bien tu ayuda,
pero Hank dice que tengo que hacerlo solo.
¿Hank?
No soportaría ver a un tío como tú, que le echa tantas ganas,
echándolo todo a perder por ese tal Hank, que será un inútil.
¿Hank hace esto?
¡Hala! Hank ni siquiera tiene músculos ahí.
- Pues eso. ¿Sabes cómo lo he conseguido? - ¿Comiendo espinacas?
¡Con un régimen de ejercicio total!
Dime, colega, ¿dónde entrenas?
Tengo un pequeño gimnasio en casa.
Pues hoy es tu día de suerte.
Tu colega Dirk se ocupará de entrenarte.
No podría pagarte, lo siento.
Eres muy grande.
Lo soy. Por eso no me dejan entrenar en los gimnasios.
¡Envidian mis músculos!
Voy a decirte lo que haremos.
Yo te entrenaré gratis y tú me dejarás usar tu gimnasio.
¿No tendré que hacerlo todo yo?
¡Suena genial!
Mucho más que eso.
Te pondré como una roca, pero necesito tu total compromiso.
¡Deberás hacer un juramento!
¡Jura que trabajarás para estar más en forma que nunca!
¿Aceptas, tío?
¡Acepto!
¡Tío!
- Sí. - Sí.
Dirk dice que este suplemento de proteínas
potenciará mi masa muscular.
Una pregunta. ¿Quién es Dirk?
¿Y qué es un suplemento de proteínas?
¿De qué masa hablas?
- ¿Y por qué Dirk quiere potenciarla? - Dirk es mi entrenador personal.
Va a diseñarme un sistema de entrenamiento total.
- ¿Qué? - Es lo que hacen
los entrenadores personales.
No te dejan ahí solo y esperan a que te pongas en forma.
Ya sabes, como hiciste tú, Hank.
Diantres, Hank.
Más tarde o más temprano, ese optimismo tuyo nos matará a todos.
Qué bien me siento.
¿Quién iba a pensar que la casa de Bill
podría ser algo más que el templo de la desdicha?
¡Es mi entrenador!
Hola, Bill. Estos son Gorila y Entrenador. ¡Venga, a darle caña a esos deltoides!
¡Ya está aquí el Gorila!
Muy bien. Se acabó la fiestecita.
- Disculpe. ¿Qué hace? - Tranquila.
Solo añado un poco de resistencia para ponerle a tono esos bíceps.
Hola, guapa. Deja que te eche una mano.
No tienes los codos tensos, es porque no agarras bien las pesas.
¡A su brazo le está dando un infarto!
¿Sabes por qué yo paso de levantar pesas?
Porque si las levantas... pesan.
Cállate, Bobby.
Disculpa, Dirk. ¿Qué decías de mis deltoides?
¡Dale caña, Gorila!
Hola, Hank.
Bill, ¿estos tíos tan musculosos son tus entrenadores?
¡Ya te digo!
Puedes decirles que te entrenen a ti también.
No, mejor no.
Esos pantalones son un poco... cortos.
¿Te apetece ponerte unos más largos y hacer algo de cardio ligero conmigo?
Cardio...
Lo siento, Hank, no tengo tiempo. Ahora me toca hacer bíceps.
¡Sí! ¡Hora de alimentar a las serpientes!
¡Eso es!
¡Eso es!
No me gusta estar cerca de esos culturistas, dan un poco de miedo.
- Hablan a gritos. - Sí.
Y es como si estuvieran rellenos de bolas de bolos.
Son unos raritos, Hank.
Te juro que vi entrar un pollo vivo en ese gimnasio, pero no lo vi salir.
Mirad, a mí tampoco me gustan,
pero están poniendo en forma a Bill.
Y eso es lo importante. Tendremos que aguantarnos.
¡Oye!
- ¿Algún problema? - ¡No, señor!
Sabes que la prueba física consiste en correr en la cinta, ¿no?
¿Correr? Estos músculos no tienen miedo.
Menuda masa muscular. ¡Es casi como la mía!
Qué pena que no haya nadie más aquí para ver esto.
Tío, yo te veo. Estás como un toro.
Ya, me refería a la gente flácida.
Tenemos que poner unas normas.
Bill, ¿tienes un momento?
- Bill... - ¿Qué te cuentas?
El ambiente está un poco enrarecido.
La gente ya no se siente cómoda viniendo al gimnasio.
¡Ponerse en forma no tiene nada de cómodo, Hank!
¡Ponerse en forma implica dolor y trabajo duro!
- Sois todos unos vagos. - Oye, cálmate.
Venga, alfeñique, ponte en el banco, a ver qué sabes hacer.
Déjate de bancos, Bill.
- Te estás comportando como un imbécil. - Voy a decirte una cosa.
¿Por qué no te montas otro gimnasio con tus amigos los Pitufos?
Estas os valdrán.
No seas idiota, Bill. Déjalo. Quédate tus pesas.
No te lo tomes mal, tiene envidia de tus músculos.
Son unos debiluchos.
Todos desean mi potencia, mi fuerza, ¡mi musculatura!
A ver quién es el idiota.
¿Qué pasa, tío? ¿Necesitas que te eche una mano?
¡Necesito un médico!
- He puesto demasiado peso. - ¡Perfecto!
¡Has alcanzado el umbral!
Ese momento en el que tu cuerpo grita que pares
y crees que existe una posibilidad real de morir.
Yo sé que he entrenado bien cuando me estallan venitas de los ojos.
¡El que no sufre, no presume! ¿No crees?
Se ha desconcentrado.
Chicos, tenemos que quedarnos hasta que se recupere.
¡No! ¡Más no!
Ahora solo quieres dormir, pero no te preocupes.
No permitiré que eso ocurra.
¡Pero yo...!
¡Empuja!
Necesitas un subidón de proteína.
"Miradme comer huevos crudos". Qué fanfarrón.
Bien hecho, chicos.
¡Esperad! ¿Me echáis una mano?
No, pero si consigues levantarte tú solo
podrás dormir en tu cama y usar tu baño.
Dejo la música puesta para que te motives.
¡No!
¡Ayuda!
- George Washington. - Flacucho.
- Thomas Jefferson. - Flacucho.
- Ben Franklin. - Flacucho.
Jamás dejarán que Arnold sea presidente.
- ¡Le tienen envidia! - ¡Y tanto que sí!
¡Guerra!
¡Toma, un tres! ¡Sí!
¡Aquí está Jack!
- ¿Diga? - ¡Hank!
Son las tres de la mañana. ¿Bill?
¡Soy yo, Bill!
¿Me llamas para contarme que estás entrenando?
- Pues muy bien. - ¡No!
¿Cuánto queda para irnos a dormir?
- Catorce minutos. - Así es.
¡Así me gusta, trabajando los abdominales!
Pero hoy toca pectoral.
Hank, hoy es la prueba física de Bill.
Bobby, hoy tienes pollo con buñuelos para comer.
- Y yo tengo una citología. - Odio el pollo con buñuelos.
- Te lo cambio, mamá. - Mecachis.
Seguro que Bill se ha olvidado de la prueba.
- ¿Vas a ir a recordárselo? - No, Bobby.
El señor Dauterive ya no es nuestro amigo.
Es un vecino molesto e hipermusculado.
A mí también me da un poco de asco, papá, pero una vez fue humano.
Ya. Supongo que debería recordárselo.
Si se queda sin trabajo, tendrá que vender las pesas
y su entrenamiento será aplastar nuestros electrodomésticos.
- No puedo. - No me fastidies.
Llevas dos días sin hacer una sola repetición.
Hemos sido unos blandos. Le hemos dejado caer.
¡Ay, Dios!
Bill, ¿se te ha olvidado que hoy tenías la prueba?
Bill aún no ha pasado nuestra prueba.
Y esa es la única que importa. ¿Verdad?
¡Ya has oído!
- ¿Estás bien, Bill? - ¡Pues claro que está bien!
¡Está a tope!
Así que le dije a Minh: "Cambio estos seis por seis de estas".
Y me echó de casa.
- Chicos. Kahn. - ¡Hola!
- Estoy preocupado por Bill. - Normal.
Él te verá a ti como un muslo de pollo.
O como un sándwich de jamón.
Creo que se ha lesionado y esos zoquetes lo tienen retenido.
Ya, Boomhauer, pero creo que acabo de ver un atisbo de... Bill.
El Bill de verdad, con sus miedos, su ansiedad
y su desprecio hacia sí mismo.
Parecía dolorido. Hay que llevarlo al médico.
¡Empuja!
¡Al lío!
Hola, chicos. Perdón por la interrupción.
Veréis.
Admiramos tanto vuestros músculos
que queremos que nos pongáis en forma a nosotros también.
¡Guay, tíos! Sabía que vendríais.
A ver esos trapecios.
Prefiero que me ayude él con mis trapecios.
- Son más grandes que los tuyos. - Es verdad.
- Ya te digo. - ¿Entrenador?
Por favor. Sus trapecios son ridículos.
Yo tengo un autobús aparcado a cada lado del cuello.
¿Ridículos?
Fíjate.
Aunque ese es el que tiene el mejor cuerpo de los tres.
¡Pues claro que sí!
Vamos a sacarte de aquí, Bill.
Venga, levantémoslo.
Igual nos iría bien hacer pesas
y poner estos músculos a tono.
HOSPITAL MILITAR
¿Cuál es la situación, doctor? ¿Se recuperará?
Es increíble.
Jamás había visto nada como esto.
- ¿Qué es lo que estamos viendo? - No sé cómo explicárselo.
Ni siquiera hay un término para definirlo.
Verá, su recto se ha herniado.
Digamos que sus sistemas internos ahora son externos.
- Dios bendito. - ¡Ya, es increíble!
¡Debe haber sufrido dolores insoportables! Lo siento.
Tendré que estar seis meses sin entrenar.
Me quedaré sin músculos.
Estarás mejor sin ellos.
Además, han pospuesto tu prueba hasta que te recuperes.
Sí.
Mira, ahora tienes un nuevo objetivo.
Quitarte esos kilos de más.
Vamos a empezar con un buen paseo hasta el buzón.
- ¿Qué tal, sientes cómo tira? - No.
Perfecto.
¡El que no sufre, no presume!
Traducción: Marah Villaverde
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