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¡Mi primer intercambio de ropa!
Nunca me había sentido tan cosmopolita.
Esa palabra la aprendí en un bar.
La revista dice que cada una enseña una prenda.
Y la primera en pedírsela se la queda.
Como un intercambio de parejas.
O eso me han dicho.
Solo me he puesto una vez estas botas.
Pero me harté del color granate.
¡Me las pido! Son una monería.
Tengo el modelito perfecto...
Cómo no.
¡Me las pido! ¡Quiero probármelas!
- ¡Te quedan monísimas! - ¡Qué bien!
¡Sí!
Bueno, me toca.
¿Qué os parecen?
Sirven para todo.
Sirven para una reunión del AMPA
o para una noche de fiesta.
Tía Peggy, los culottes no molan
aunque tengan un nombre de lo más molón.
Seguro que hay alguien que quiere esto.
¿Qué tal el intercambio de ropa?
Seguro que a Nancy le ha gustado tu jersey de softball.
Parece que Nancy prefiere unas sandalias sucias
a mi jersey de softball.
Parece que no soy lo suficiente femenina.
Tú si crees que soy femenina, ¿verdad, Hank?
Pues claro. Eres esposa y madre.
Lo sé.
Es que me siento pequeña al lado de esas mujeres.
¿Y si vamos a la zapatería de Lubbock?
Y te compro zapatos nuevos.
Gracias, Hank.
Por cierto, has vuelto a ponerte mis vaqueros.
¡Es el mejor libro que he leído!
¡El Doctor Bromestein tiene un doctorado en "JIJI"
y un master en "JAJA".
Joseph, ¿has visto mi peine-navaja?
¡Si ya te lo dije!
¡Lo rompí!
Es verdad. Perdona, Joseph.
Va a haber un golpe de estado en el club de armas
y puede que me convierta en presidente,
a ver si se me pasa el tembleque pregolpe.
Sé cómo calmarlo.
¿Y si se da un masaje con la moneda?
¿Por qué no?
Aquí tiene, señor Gribble.
Un masaje con una moneda de 25 centavos.
Pásesela suavemente por la cara.
Es fantástico, Bobby.
Me relaja tanto como cuando fumaba.
Bueno, al lío.
Tenemos que ver esto.
- ¿Diga? - Lubbock's "Zapatos enormes".
- Le llamo para... - Lo siento, señora.
Hemos cerrado.
Ahora hacemos repostería canina.
Tía Peggy, mira lo que tengo.
Una pulsera.
Algunas mujeres se las ponen en las muñecas.
- Es joyería. - ¡Ya lo sé, Luanne!
¡Sé lo que es una pulsera!
ZAPATOS GRANDES PARA MUJERES EN TEXAS
Hola. ¿Tienen una talla 50?
¿De qué tipo de zapato?
¡Madre mía!
¿Tacones?
¿Sandalias?
¿Botas?
¡Son como las de Nancy!
Es gigante.
Muy bien.
Comienza la fase 1 del golpe.
Spiro está encerrado en el armario.
Elijamos al nuevo líder.
Hay que elegir entre Earl Burley y Dale Gribble.
- ¿Dónde está Dale? - El cobarde no ha venido.
Parece que eres el nuevo presidente, Earl.
Hola, peña.
Pinturas de guerra.
- Voy con Dale. - ¡Y yo!
¡Dame el rotulador!
No lo entiendo.
No se ríen de él.
Gribble es el nuevo presi.
Disparad al suelo.
Igual lo hemos hecho mal.
¿Te gusta el estampado de cebra?
Pues a ver.
¿Sabes cuando ves un bebé y quieres comértelo?
Pues eso mismo siento por estos zapatos.
- Pues toma, llévatelos tú. - ¡Gracias!
- Peggy. - Carolyn.
Suelen decírmelo a mí, pero... buen apretón de manos.
Disculpa. ¿Está ocupado?
- ¿Con quién hablas? - Con varias personas.
Quiero ver cómo me queda la ropa antes de ponérmela.
Es una técnica que me ha enseñado la mujer que he conocido hoy.
Se llama Carolyn. Y lleva guantes.
¿Guantes?
Interesante.
Nada más conocerla he sentido una gran camaradería
que no suelo sentir con otras mujeres.
Entonces ¿ya tienes a alguien con quien hablar de estas cosas?
- Qué bien. - Pues sí, Hank.
¡Taxi!
Este pollo al curry está delicioso.
Ahora entiendo por qué es uno de los sándwiches favoritos de Oprah.
Peggy, ¡te has zampado el sándwich entero!
Sí, es verdad.
Lo siento, no ha sido femenino.
Pero no se te ha ido el pintalabios.
¿Cómo lo haces?
Antes de morder, saco los dientes y retiro el labio.
Te lo enseño a cámara lenta.
¡Funciona!
¡Buen truco!
Tengo un espectáculo los findes.
Y debo comer entre las actuaciones
para no desmayarme en las partes emotivas.
Gracias, Peggy.
Se me ocurrió viendo documentales de tiburones.
O viendo una peli de Bette Davis.
No me acuerdo.
No sé por qué la gente no conduce siempre con las largas.
Se ve mucho mejor.
Tema gafas.
¿Te da miedo la cirugía láser?
A mí sí, solo me acerco a un láser en un concierto de Chaka Khan.
Las gafas ocultan las cejas finas y las arrugas.
Me hacen parecer 10 años más joven.
Es verdad.
CASA LINDA
Carolyn.
Si no hubiera un freno de mano, seríamos siamesas unidas por la cadera.
¡Madre mía!
¡El freno de mano!
Me he preparado un té.
Siento llegar tarde, mamá.
No te disculpes nunca por ser quien eres.
Me gusta la peluca nueva, hijo.
- Es preciosa. - Gracias.
Me lo he pasado genial con mi nueva amiga, Peggy Hill.
Aunque no sé cuál es su verdadero nombre.
Nancy, soy Peggy.
No puedo ir mañana a comprar.
He quedado con mi nueva amiga.
Voy a llamar a Minh.
Qué alegría tener a una amiga fuerte
que haga sitio en unas rebajas.
Nancy siempre se cae entre la lencería y los bolsos.
Mis amigas tienen miedo de venir.
Compran todo por Internet.
¡Menos mal que lo escondí todo la semana pasada!
Me encanta. Suelo ponerme pañuelos para actuar.
¿Cómo es tu espectáculo?
No hago solo de una artista como las otras chicas.
Hago de Liza, Barbra, Celine.
¡Mis favoritas!
¡Qué bien mueves el pañuelo!
Siempre he querido hacer un dúo.
¿Te animas a hacerlo conmigo?
- Sí. - ¡Qué bien!
Trae tus propias pestañas.
¡Siempre lo hago!
Una vez más.
Que no te dé miedo mover la cabeza al tararear,
la gente lo agradecerá.
¡Hola, Hank!
¡Cuidado, vienen las patadas!
Vale.
Carolyn, este es mi marido, Hank.
Encantado, Carolyn.
Carolyn. Siempre me gustó ese nombre.
Y a mí.
O dejo con vuestras cosas.
Bobby, esta es mi amiga, Carolyn.
Carolyn, mi hijo, Bobby.
Hola.
Anda.
- ¿Lo habéis adoptado? - Qué va.
Y tengo las estrías para demostrarlo.
¿Perdona?
No hay forma de quitarlas.
Ni karité ni placenta de vaca o de cabra.
¿No me digas?
Sí.
Así te quedas
cuando te rajan desde distintos ángulos.
Ya. No me digas.
¿Me pones otro vaso?
¡Un cordel! ¡Un dólar!
¿Pero qué...?
Maldito viento.
Vuelve a tirar.
A Dauterive le flipa la pasta.
¿Dónde has ido...?
¡Ahí estás!
¡Me cachis!
Eso es. ¡Ay!
¡Madre mía! ¿Estás bien?
Ahora estoy mejor, guapo.
Nunca he visto unas pupilas tan dilatadas.
Podría perderme en ellas.
No debería conducir.
- ¿Conduces tú? - Claro.
¿Le has visto la cara?
Sí, se le veía feliz.
¡Ya, tío!
Vaya porquería de libro de travesuras.
Mamá, tengo que hablar contigo. Sobre Peggy.
¿Qué le pasa?
Es una mujer de verdad.
- Y... - Dirás biológica.
Solo porque nacieras hombre no eres menos mujer
Que nadie te corte las alas.
¿Puedes dejar de apoyarme y escucharme?
No puedo dejar que actúe conmigo.
Es un show drag.
Haz lo que veas.
Pero no te avergüences de lo que hagas.
¡Eres una persona!
Mamá...
Peggy, te has olvidado esto.
Estaré en primera fila.
Creo que no es buena idea.
Parece que señalan a los nuevos para meterse con ellos.
Como en la iglesia.
Pues estaré al fondo junto a la mesa de mezclas.
Te sienta muy bien ese vestido.
¡Qué bien te veo!
Te queda muy bien ese peinado.
¿Adónde vas tan arreglada?
Voy a actuar junto a mi nueva amiga Carolyn
en un espectáculo glamuroso.
¿Queréis venir?
¡Un mínimo de cinco copas!
Sí, pero no os emborrachéis, no quiero que me avergoncéis.
Te vemos allí. ¡Mucha mierda!
Vale, vale.
¿Que significa que una mujer lleve
una bolsa de la compra en vez de un bolso?
- Hola. - Hola.
¿Está Peggy?
No.
¿Puedo ayudarte? Soy su marido.
Soy Jamie.
Conozco a Carolyn. Somos amigos.
- Íntimos - Vaya.
Carolyn es la caña.
Todo un partidazo, Jamie.
¿Quieres una birra?
Y dos, ya puestos.
- Buena. - Me ha gustado, pienso usarlo.
Carolyn me ha pedido que busque a Peggy antes del show.
¿Cuándo vuelve?
Necesitaba algo para su vestido.
Dijo algo de que "necesitaba lentejuelas".
Le dije que yo soy más de lentejas, y se fue.
Va directa al club.
La veré allí entonces.
Nos vemos.
Me cae bien la gente así.
¡La hora del espectáculo!
Si no estuviera muerta, diría que eres ella.
Peggy.
¡Esa Diana Ross es la leche!
Vamos a tener que darlo todo para eclipsarla.
Cielo, no vamos a actuar.
Tengo que contarte algo.
¿Qué pasa?
Peggy, soy una drag queen.
Creía que las drag queens eran hombres.
Y soy un hombre.
Me quitaría la peluca, pero no hay tiempo.
Entonces no entiendo
por qué me invitaste a actuar contigo...
¡No puede ser!
¿Creías que era un hombre?
Calzamos el mismo número.
Y fuiste a comprar a Closet. Es una tienda de drag queens, Peggy.
No lo sabía.
Si te sientes mejor,
eres la mejor drag queen que he visto.
¡Eso no ayuda!
¡Hola!
- ¡Aquí estamos! - ¿Qué es este sitio?
¡Vamos, Peggy Hill! ¡Abre la puerta!
¡Hemos venido a consolarte!
Siento que la gente piense que eres un tío, tía Peggy.
Ya sabes cómo es la gente.
¡Largaos!
Has entrenado a un equipo de softball femenino.
Si eso no es femenino, que baje Dios y lo vea.
Intentamos animarla, no hundirla.
¿Quieres que te parta la cara?
¡Tiene unos puños que parecen pavos congelados!
¡Que os estoy oyendo!
¡No lo cojas!
Peggy eso es como mentirte.
Tú no eres así.
Vale, pues no estoy aquí.
Pero... eso es también mentira.
Casa de los Hill.
No está aquí.
Vale, Carolyn.
- Joder. - ¿Ha pensado que eras yo?
Al parecer parezco un hombre.
¿Qué dices?
Carolyn, mi amiga, es en realidad un hombre
que se viste de mujer.
Espera.
Eso no tiene sentido.
Y creía que yo era también un hombre vestido de mujer.
Pero no lo soy.
Soy una mujer que parece un hombre.
¿Qué? Para nada.
¿Y por qué la única mujer con la que me identifico es un hombre?
Me sentía femenina por primera vez en mi vida.
¡Y ahora me siento más fea que nunca!
¿Estas cosas no deberías hablarlas con tus amigas?
Con Carolyn, por ejemplo.
Hank, ¿no me has escuchado?
Déjalo, da igual.
¿Hola, Carolyn?
Te llamo para que me des el número de Jamie.
¿Está ahí? Genial.
Hola, Jamie.
¿Qué desean?
Un zumo de naranja normal.
Que sea normal.
¿Con qué nutriente extra?
No, paso de nutrientes.
Pienso zamparme un filete luego.
Gracias por venir.
Quiero contarte algo
que no puedo contarles a mis amigos.
Claro, Hank. Dispara.
Mi mujer está muy disgustada.
Creo que Carolyn y ella han discutido.
No sé. ¿Carolyn te ha dicho algo?
Sí. Y te aseguro que adora a Peggy.
Cree que es un modelo de feminidad.
De hecho, le encantaría parecerse más a ella.
Carolyn es una de las mejores amigas de Peggy.
¿Podrías hablar con Carolyn?
- ¿A ver si arreglan las cosas? - Sí.
Ella se ocupa.
Las mujeres deben hablar de sus cosas.
¡He hecho bien en llamarte, Jamie!
Sabes un montón sobre las mujeres.
Mierda.
Qué lástima lo de tu comida.
Tenemos pizza.
Mi madre me ha dado una tarjeta de crédito.
Vaya, gracias.
- ¡Este libro es una mierda! - No, tío.
Cada vez que gastas una broma, pasa algo bueno.
¡Es un libro mágico!
- No sé yo. - Qué sí.
- ¡Gástame un broma! - Vale.
¡Hazme rico y guapo!
"Si tu mano es más grande que tu cara,
todos tus deseos se harán realidad".
Mola.
¿Ahora soy guapo?
Hola. Peggy, es Carolyn.
Peggy, quieta.
¿Qué quieres?
Sal de debajo de esa manta y ven.
Voy a enseñarte algo.
¿Vas a humillarme?
No, te lo juro por el apoyo constante de mi madre.
Peggy, no me gusta meterme en tus cosas,
pero deberías ir con ella.
No sé qué es lo que te pasa, pero Carolyn puede ayudarte.
Vale. Voy a por el bolso.
Y llena una bolsa de ropa.
- ¡Deprisa! - ¿Por qué?
¡Así es más dramático!
Siéntate, Peggy.
Chicas, esta es Peggy Hill.
Ella fue la que me dijo el gran truco del pintalabios.
Y el de las gafas.
Por fin vuelvo a ser una adolescente.
Gracias.
¿De nada?
No, espera...
¿Esto es lo que creo que es?
¿Una camisa vaquera con adornos?
¡La necesito!
Es tan de "Las hermanas Mandrell"...
Sabía que aquí se rifarían tus modelos.
¿Para esto me has traído?
¿Para ver cómo a unos tíos les gusta mi ropa?
A unos tíos que quieren parecerse a una mujer.
¡Venga ya!
¿No os gustan más las mujeres
más guapas y monas?
Cielo, las mujeres sexis están sobrevaloradas.
- Ya te digo. - Eso es.
Peggy, las drag queens intentan imitar
a mujeres fuertes y valientes.
Que no tienen miedo de vestir pantalones morados
y gafas MC Hammer.
A las que se las conoce solo por su nombre
como Liza, Barbra o Cher.
¡Y tú eres Peggy, a secas!
¡Peggy!
Tiene sentido.
Eres una mujerona. Acéptalo.
Necesito estas deportivas con plataformas.
Pues quédatelas.
¿De quién es el jersey de cuello alto?
Quédatelo.
Que nadie te corte las alas.
Traducción: Juan Yborra Golpe
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