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Original subtitles

EL REY DE LA COLINA

Vamos a llegar tarde a la iglesia.

Bobby, el reloj se adelanta, no se atrasa.

¡Toma!

Hank, si Dios quiere, llegaremos a tiempo.

Y si no quiere, me ha puesto mucho semáforos en verde.

Aun así llegaremos.

Leches.

Disculpen, esos son nuestros asientos.

- ¿Perdone? - Quizá sean nuevos aquí.

Aquí es donde se sienta mi familia.

¿Les importaría sentarse en otro lado?

- Ya estamos instalados aquí. - Les ayudaremos a cambiarse.

Mire, no nos vamos a mover. Siéntense en otro lado.

- Pero es que... - Olvídalo, Hank.

Nos sentaremos atrás con los que tosen.

Y ahora quiero dar la bienvenida a los nuevos miembros de la iglesia.

¿Puede la familia Smith ponerse en pie para aceptar nuestras bendiciones?

¡Oh, ahí están, justo delante!

- Justo como Jesús nos enseñó... - Aquí no estoy cómodo. ¿Qué ha dicho?

No escucho nada.

Estupendo. Ahora el sol reflejará en la cruz

y me dará directamente en los ojos.

¡Diablos!

No es justo.

Llevo 12 años sentándome en el mismo sitio.

Sé que Dios está ahí arriba,

y él sabe que yo me siento en el medio del segundo banco.

Fue vergonzoso que hoy gritaras en la iglesia "¿qué?".

La reverenda Stroup se comportó como si esa familia fuera dueña del lugar.

No digas tonterías, Hank.

Todos sabemos que la industria eléctrica es la dueña de la iglesia.

No consigo olvidar esta situación de los asientos, Peggy.

- No sé, quizá sea un miserable. - No eres un miserable, cielo.

Es Stroup quien ha perdido el tacto con los detalles importantes.

Le he ofrecido muchas ideas para darle más atractivo a esa iglesia,

y las ha rechazado todas.

Quizá deberíamos ir a esa megaiglesia.

No quiero cambiar de iglesia. Además, ese sitio es muy grande.

¿Qué tiene, unos 5000 miembros?

Y los complace a todos.

Tienen su propia cafetería, floristería, súper, banco

y una tintorería que acepta vales de la competencia.

Si quisiera ir por ese camino, me iría al centro comercial

y pensaría en Jesús.

No, creo que iré a hablar con la reverenda Stroup.

Verá, se nos hizo tarde

y, cuando llegamos, alguien estaba en nuestros asientos.

- ¿Sus asientos? - Sí, señora, donde siempre nos sentamos.

Segunda fila, lado derecho, pasillo interior.

Esa familia nueva se sentó ahí.

Ah, los Smith. Son una familia adorable.

En fin, no sé si puede hablar con ellos para que no vuelva a suceder.

Mire, ¿por qué no asigna los asientos? Yo podría hacer un gráfico.

Aunque quisiera, y no quiero, no puedo hacer eso.

Esta es la casa de Dios, no la mía ni la de los Smith ni la suya.

Hank, olvídate del tema.

Muy bien.

PROPANO STRICKLAND

¿Y qué se hace con una alcachofa?

- ¿Acaso se come? - Sí.

Pero no la parte que parece que está hecha de asbesto.

Un amigo quiere cambiar de iglesia, ¿conocéis alguna buena?

¡Conozco una buenísima! ¡Os va a encantar!

La mía está hecha de acero.

Tienes que ser sincero con Dios para ir a mi iglesia, Hank.

- Es conservadora. - Escuchad todos.

Venga, marchaos. No agobiéis a Hank.

Gracias, señor.

Vas a venir conmigo, muchacho.

¡Jesús está aquí!

¡Apártate, Satanás! ¡Apártate!

¡Jesús es amor y Jesús es hombre!

¡Jesús, tierra prometida!

Solo quiero una iglesia normal y decente. ¿Es mucho pedir?

Tenías una iglesia bastante buena y le has sido desleal.

La desleal fue la reverenda Stroup, no yo.

Yo no voy a la iglesia. La iglesia va conmigo.

Rindo culto cuando me bebo una birra, excavo un agujero o pesco una trucha.

Eso es precioso, Lucky.

Luanne, sé que eso es una necedad.

Hank, no tenemos otra opción. Es hora de probar la megaiglesia.

El predicador era pasador de los Texas Longhorns.

Sí, pero aun así no quiero ir.

- Eso debería decirte algo. - Bien, no iremos a ninguna iglesia.

Pues viviremos las vidas estériles de los humanistas laicos.

¿Papá?

BIENVENIDOS A LA IGLESIA DEL SOL NACIENTE

Entiendo lo de comprar café en una iglesia,

pero ¿de verdad crees que Jesús recomienda a Nat King Cole?

Chai latte para la reverenda Stroup.

Dios te bendiga. Espera, ¿ya lleva canela?

¿La reverenda Stroup? ¿Qué diablos está haciendo aquí?

¿Crees que está buscándonos?

Estoy va a ser muy incómodo.

Finge que compramos una taza de viaje.

- Pero si no usamos las que tenemos. - ¡Finge, Hank!

¡Viene hacia aquí! ¡Ay, no quiero ver esto!

¿Hank? ¿Peggy?

¿Reverenda Stroup?

Es domingo por la mañana. ¿No debería estar ya en su iglesia?

He venido antes del servicio a por un café y unos bollos.

Es gratis para los clérigos locales.

¿Qué hacéis aquí?

Estamos, ya sabe, probando otras iglesias.

¿Probando? ¿Es por lo de los asientos?

Tiene que ser una broma.

Primero desecha mi idea del micro abierto

y luego nos quita nuestros asientos. Uno recoge lo que siempre, reverenda.

Si queréis bollería o productos con temas cristianos,

este sitio es el mejor.

Pero no estaréis pensando en rendir culto en este mausoleo, ¿verdad?

Un segundo.

Solo porque un sitio sea grande no implica que sea malo.

El Pentágono es bueno.

Hank, en momentos como este, me pregunto a mí misma:

"¿Qué haría Jesús?".

¿Y sabes lo que haría, Hank?

Madurar.

¿Sabe qué, reverenda?

Me alegra habérmela encontrado para decírselo a la cara.

Nos vamos a cambiar a esta iglesia y no volveremos a la suya.

Por si os interesa, los Smith se sientan en vuestros sitios desde que os fuisteis,

y encima cantan.

El tram hacia el santuario ha llegado.

Feligreses, mantengan brazos y piernas dentro del vehículo.

Ay, Dios.

¿Dónde os he metido?

Oh, reconozco esas caras.

Os acaban de atracar o sois nuevos.

Soy Bryce Carmody, contacto para los nuevos miembros.

Veo que ya habéis visitado la cafetería. ¿Os gusta?

Está bueno.

¿Y dirían que habéis quedado satisfechos o muy satisfechos?

Creo que yo diría muy satisfechos.

¿Qué es eso?

Nuestro famoso coro juvenil de campanas.

Tocaron en el descanso de la Nokia Sugar Bowl,

y siempre están buscando chicos nuevos.

Hay un adulto a cargo, ¿verdad?

No dejarás solos a los niños con un montón de campanas, ¿no?

Claro que no. La señora Porter los vigila cual halcón.

Quiero aclarar que solo es una visita.

Tuvimos un desacuerdo con nuestra antigua iglesia

por un conflicto a causa de nuestros asientos.

Yo sé mucho de conflictos.

Solía ser el vendedor estrella de Motores McNabb.

Lo único que la gente no entiende sobre los concesionarios de coches es

el acceso fácil a la cocaína.

Pero Dios no se olvidó de mí.

Envió a mi mujer a tasearme en la ducha.

¡Alabado sea Dios!

Pero mi esposa se sintió tentada por la compañía de otros hombres.

Bryce. qué bueno verte.

Tenemos un problema con un ganso hostil en el aparcamiento.

Voy para allá.

Parece que necesitabais que os rescatara alguien.

Bryce es un poco intenso, pero es un buen hombre.

¡Es el reverendo Neeley!

Lo he reconocido por los anuncios de los autobuses.

Soy Peggy Hill, y este es mi marido, Hank.

Es una televisión como siempre soñé que sería una televisión.

Alta definición. Televisamos los servicios en ella

y, después, la dejamos encendida para el partido de los Cowboys.

Tenemos que darnos prisa si queremos coger buenos asientos.

No es necesario, los asientos están asignados.

Creo que hemos encontrado un nuevo hogar.

Neeley. Vale, cálmate.

¿Por qué no pides unos sobres más grandes?

Es lo mismo que pasó con las tazas.

¿Qué? ¿Cómo que vendrán a limpiar la moqueta el domingo por la mañana?

¿Qué crees que hacemos aquí?

¿Puedo sugerirle algo?

Me encantaría oírla.

Necesita ayuda.

Admito que al principio era escéptico,

pero es iglesia entiende el concepto de servicio al cliente. Mirad esto.

¿Es un dispositivo alienígena parecido a un transpondedor?

Bryce Carmody, el que ayuda a los nuevos, es gerente en un restaurante.

Les da esto a los miembros de la iglesia.

Vibra y se ilumina cuando hay noticias importantes de la iglesia.

Es como si te llamara Dios, sin haber muerto.

- ¿Por qué no os pasáis el domingo? - Seré sincero contigo, Hank.

Tu partida de nuestra iglesia es lo mejor que me ha pasado en la vida.

Stroup está tan desesperada por evitar que se vaya la gente

que ha convertido los dos últimos bancos en una zona de fumadores.

Sí, y quién sabe hasta dónde llegará para retenernos.

Cuando la abracé después de la misa, me recreé un poco y ella no me apartó.

Vaya, será mejor que llame a Bryce.

Hola, Bryce. ¿Qué pasa?

¿El sermón? Muy satisfecho.

¿El avisador del restaurante? Muy satisfecho.

Te diré quién no está muy satisfecho.

El Señor, con el tío Hank.

Y cuando el Señor se enfada, castiga.

No, muñeca. Tenemos que tolerar las religiones de los demás.

Supongo que tienes razón.

¿Qué vais a hacer hoy Dios y tú?

Comprar un filtro de gasolina para mi camioneta.

NO HAY ASIENTOS ASIGNADOS EN EL CIELO

Con nuestro volumen de hostias consagradas,

creía que el precio sería más competitivo.

Un momento. ¿Diga? Oh, transfiero la llamada.

La paz sea con usted. Por favor, espere.

Sobre esas hostias consagradas, sí,

queremos el mismo precio que le ha ofrecido a los bautistas. Listo.

Gracias, Peggy. Eres un regalo del cielo.

Es cierto. La reverenda Stroup jamás entendió eso.

¿Listos? Apóstoles, de rodillas.

Bryce, creo que puedo hacer un pase a pesar de ese tipo con el vendaje.

Señor, te pedimos que vigiles esta jugada.

Ah, creía que estábamos cubiertos por la oración inicial.

Lo siento.

Y Nancy estuvo hablando don Don Ringle,

el comentarista del Canal 84.

¿Sabéis qué pasador de la NFC es gay?

No, no es quien estáis pensando.

Hola, Bryce. Otra encuesta, ¿eh?

Bueno, veamos.

Muy satisfecho.

¿Estado del campo? Muy satisfecho.

¿Experiencia en general? Satisfecho.

¿Solo satisfecho?

Me lo merezco por pasarme 13 años vendiendo hierba en casa de mi abuela.

Acabo de llegar del trabajo y no pienso con claridad.

Si no recuerdo mal, he quedado muy satisfecho.

- Estupendo. Nos vemos en una hora. - ¿Eh?

El club de carpintería.

Se reúnen los martes, jueves, sábados y domingos.

Sabía que ibas a querer unirte.

Reverendo Neeley. Oh, no.

Siento mucho escuchar eso.

Su madre era una de mis feligresas favoritas.

Firme aquí, aquí y aquí.

- Peggy, estoy al teléfono. - Ay, lo siento.

Firme aquí, aquí, aquí y aquí.

No, no pasa nada. Lloré si lo necesita.

Eh, ¿cuál le gusta más?

Este es un asunto muy personal de uno de nuestros miembros.

Ah, por supuesto.

Me muero por llegar a casa y tomarme una cerveza en el callejón.

Dale tendrá una operación interesante sobre esa enfermedad.

Subid, amigos. Os llevaré a ver la peli de medianoche.

Te encantan las películas, Hank.

Aún hecho trizas, Jim Caviezel está guapísimo.

- Tengo ganas de vomitar. - Yo también.

Son las 2:00, llevamos aquí más de diez horas.

Vamos a casa a dormir. Hay que volver en seis horas.

Peggy, tenemos que hablar sobre la nueva iglesia.

- Creo que todo esto va muy rápido. - Lo sé.

Después de años de ser ignorada por la reverenda Stroup,

en unos pocos días soy alguien importante en la novena iglesia más grande de Texas.

Me alegro por ti,

pero no hemos tenido tiempo para la familia y los amigos.

No he estado en el callejón en tres días, y solo Dios sabe lo que estará pasando.

Hank, vamos. Ya está amaneciendo, duerme un poco.

Hablaremos de camino a la iglesia.

Asunto clerical. Por favor, bajen del vehículo.

No he dormido mucho, iré a por un café.

Sí, Bocephus,

estoy más que listo para un poco de fútbol.

¡Eh, tío Hank!

Menudo susto me has dado, Lucky. Pensaba que eras Peggy.

¿El partido del lunes en domingo?

Mola.

¿Tú no tendrías que estar en la iglesia?

Estoy harto de la iglesia.

La anterior no me prestaba atención y la nueva no me deja respirar.

Tienes que estar en contacto con Dios, no con la iglesia.

- ¿Me entiendes? - Más o menos.

A veces la iglesia se interpone en el camino.

Por eso celebro mis propios servicios en el bar Point After.

¿Quieres venir?

No sé si podría ir a un bar un domingo por la mañana.

Mira la imagen de tu tele.

Creo que el Señor quiere que vayas al bar.

Probando, probando. Uno, dos, tres.

Antes de presentar al reverendo Neeley, tengo algunos avisos.

Si alguien grabó Amazing Race la semana pasada,

por favor, que lleve la cinta a mi oficina.

- Y nadie habla hasta que yo lo vea. - Ya basta.

BAR THE POINT AFTER

- Hola, tía Peggy. Muñeca. - ¡Lucky!

¿Dónde has estado?

Iba a llamar a la policía, pero no sé tu apellido.

- ¿Dónde has estado? - Eh... En el bar Point After.

Haces unos bocadillos de carne que están buenísimos.

Estaba viendo cómo Lucky rinde culto.

Es algo... relajada.

En fin, no es raro que uno termine en un bar.

La cosa está así: no quiero más iglesias.

Punto. Lo siento, Lucky.

Bueno, te agradezco que hayas considerado mi religión.

¡No quiero oír esto!

Si no vas a la iglesia, irás al Infierno.

¿Crees que Lucky irá al infierno?

Lucky es fiel a su fe. ¡Tú eres un apóstata!

Es una palabra de la Biblia que significa que irás al Infierno.

Te repudio, Hank.

Tengo problemas para estar de pie.

Puedes seguir echándome la bronca, pero voy a sentarme a descansar la vista.

Considera esto una intervención.

El reverendo Neeley ha venido a intentar hacer que entres en razón.

Por favor, no se lo tome a mal, reverendo, pero ya no quiero ir a su iglesia.

Debo admitir que me sorprende.

He recibido los informes de Bryce en los que dices estar muy satisfecho.

Y lo estuve durante un tiempo,

pero su iglesia, no se ofenda, es un poco molesta.

Te entiendo, Hank.

Yo fui a un colegio grande con muchas opciones y actividades,

y fue bueno para mí,

pero hay gente que prefiere un lugar más pequeño.

Supongo que así era su antigua iglesia.

- Sí. - Quizá su sitio esté ahí.

No puedo decirle qué decisión tomar, Hank,

pero conozco a alguien que podría tener una opinión.

Sí, y yo opino que Hank debe aguantarse

y quedarse en nuestra nueva y maravillosa iglesia.

No es mi sitio, Peggy,

pero no puedo volver con Stroup con el rabo entre las piernas.

El Señor lo ayudará a volver a su iglesia,

y, tal vez, insista en que Peggy vaya con usted.

Ay, no, reverendo, no puedo marcharme así.

- Usted me necesita. - Me las apañaré.

No, pensaremos en algo.

- Esto no tiene por qué ser un adiós. - Sí, lo es.

Piénselo, Hank.

Iglesia, muy satisfecho.

Stroup, bancos...

Gracias, Señor.

- Hank, has vuelto. - Sí.

Al parecer, Dios cree que este es mi lugar.

Dios lo sabe todo, por eso es Dios,

y Él quiere que yo te perdone y te acoja de nuevo.

Sí, Por cierto, Dios quiere que me siente ahí.

¿Dónde están los Smith?

Parece que se han enterado que la megaiglesia tiene guardería,

club de cine y bingo bíblico.

- ¿En serio? - Sí.

Ese sitio es bueno para ellos, pero a nosotros nos gusta este.

Si no tenemos que preocuparnos cada semana por que nuestros asientos estén ocupados.

No puedo prometerte nada, Hank.

Pues yo no le prometo que Bill se entere

de que la megaiglesia tiene un sistema de citas rápidas cristianas.

Y Dale y Boomhauer matan por una buena tele.

Bienvenido, Dale.

Por favor, toma asiento.

Me alegro de volver a verte, Señor.

Traducción: Mireia Alcover Delgado

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