Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
EL REY DE LA COLINA
PROPANO STRICKLAND
- ¿Estás tomando té, Hank? - No.
Y si estuviera tomando, ¿qué?
No haces buena cara. A lo mejor has pillado la gripe.
Solo estoy cansado, no estoy enfermo.
Lo que tú digas, griposo.
Tienes que ir.
Sirven las margaritas en vasos con forma de lagartija.
Eso suena muy sexi.
Oye, ¿puedo leer la tira cómica?
¿Eres tú, Hank?
Oye, pásame un rollo de papel. Estoy plantando un buen pino.
Te lo dije, tío.
- ¿Peggy? - Cierra la puerta, papá. Hace frío.
¿Vosotros también estáis enfermos?
Clark Peters me estornudó en la cara.
Niño estúpido. Podría haberse tapado la boca.
Deberían expulsarlo.
Hank, los medicamentos ya estarán listos.
- Alguien tiene que ir a recogerlos. - Vale.
Yo tengo fiebre y, además, hice la cena anoche.
Solo pusiste galletas en un plato. Además, yo tengo fiebre y escalofríos.
Bobby, siempre has querido conducir el coche hasta la tienda, ¿verdad?
Está bien, ya voy yo.
¿Cenasteis galletas ayer? ¿Por qué no me despertasteis?
Al parecer, los alienígenas han abducido a Hank.
Al menos le han vuelto a poner el pijama.
Yo no tuve esa suerte.
¿Qué estáis mirando? ¡Ay, Dios! ¡Hank!
¡Estás ardiendo!
¿Los veis aquí tirado y enfermo, y no lo ayudáis?
Qué desconsiderados.
La verdad, pensaba que estaba muerto.
Ya está, Hank. No te preocupes de nada.
Bill se ocupará de todo.
- ¿Bill? - ¿Sí, Hank?
Quiero vomitar.
Vale, voy a por un cubo.
Pero el bueno no.
Tranquilo.
¿Estáis todos cómodos?
Aquí tenéis el mando y la guía.
Os he subrayado algunas cosas.
Hay una película de James Garner y un dóberman, os gustará a los dos.
Qué amable eres, Bill.
Voy a preparar la comida. Llamadme si necesitáis algo.
Si salgo bien de esta, prometo portarme mejor.
Haré los deberes, sacaré la basura... Lo que sea.
Si yo me salvo de esta, prometo aprender a montar en bici.
¿No sabes montar en bici?
Me crié en Montana, Bobby. Allí montamos caballos.
Aunque hubiera sido mejor ir en bici, así no la hubiera tenido que castrar.
Muy bien.
Enhorabuena.
Ninguno tiene fiebre.
Se nos ha acabado el zumo. Compraré mañana por la mañana.
Muchas gracias, Bill,
pero ya nos encontramos mejor y podemos apañarnos solos.
Apreciamos mucho tu ayuda, pero tú tienes tu vida.
¡No, no tengo! Me puedo quedar. De verdad, no hay problema.
Bueno, gracias de todos modos, soldado, pero quedas relevado del cargo.
Os serviré la comida antes de irme.
He hecho la sopa de pollo que hacía mi abuela,
con fideos de los finitos.
BOTIQUÍN
TÉ SAL YODADA
INDUCTOR DEL VÓMITO
¿Bill?
Bill, ibas a envenenarnos, ¿verdad?
Sí, pero solo un poco.
- No te enfades. - No me enfado, Bill.
Hasta que has intentando inducirnos vómitos,
has cuidado de nosotros estupendamente.
Tienes aptitudes para ello.
- ¿De verdad lo crees? - Claro.
Apuesto que hay mucha gente que necesita a alguien como tú.
Tal vez deberías ofrecerte como voluntario.
Es una gran idea.
El mundo está lleno de enfermos. Me buscaré algo después de comer.
Bill, vamos a tirar la sopa.
Lo entiendo.
Hay muchas ofertas de voluntariado.
Buscan hombres para animar enfermos en el hospital.
Mira, en este sitio, pueden enseñar a niños a bailar hip hop.
Con mucho gusto, yo te enseño mis mejores pasos.
"Buscamos buenas personas para hacer tareas sencillas
y conversar en un centro de desintoxicación del alcohólicos".
Un centro de desintoxicación. Te va como anillo al dedo, Bill.
Seguro que puedes ayudar a mucha gente.
Sí, eres un gran conversador.
Si Nancy me dejara usar más el teléfono, hablaría contigo toda la noche.
Me acercaré mañana a primera hora.
¡Qué ganas!
CASA DE LA OPORTUNIDAD
Bueno, Bill, eso es lo que hacemos en este centro.
- ¿Alguna duda? - ¿Puedo empezar hoy mismo?
Me gusta tu entusiasmo.
Me recuerdas a mí en mi primer voluntariado en Sudamérica.
Sí, usaba esta cuchara para servir habichuelas en Belice.
La conservo como símbolo de mi promesa de servir al prójimo.
Oh, qué maravilla de cuchara.
Me alegra que hayas venido, Bill. Este centro siempre busca gente buena,
sobre todo ahora, que estamos expandiéndonos.
¿Dónde me necesitas?
Hago lo que sea. Ningún trabajo es humillante.
Eso depende.
Hay dos clases de voluntarios:
los que se entregan y los que se entregan sin límites.
- ¿De qué clase eres? - Yo no tengo límites.
Tu pasión es ayudar a la gente. Eres como Bono, y eso me gusta.
He visto a Bill cuando se iba al centro de desintoxicación.
Llevaba puesta su camisa azul.
Me encanta esa camisa.
Creo que, al fin, Bill ha encontrado su camino.
¡Hola, chicos! ¡Buenas noticias!
¡Ya tengo a mis propios alcohólicos!
- ¿Qué? - Sí.
La Casa de la Oportunidad está muy llena,
así que me he traído a algunos chicos hasta que terminen la ampliación.
¡Hasta tengo un cartel!
CASA DE BILL
Entonces ¿la casa de Bill ahora es la casa de Bill?
CASA DE BILL
Por aquí.
¿Una casa de desintoxicación?
Lo que me faltaba.
Borrachos irrumpiendo en mi casa y fisgoneando mis armas.
Sí, tío. No quiero que practiquen sus 12 pasos en mi jardín.
Un momento, a todos nos parecía bien
que Bill trabajara en un centro de desintoxicación.
Se han mudado solo temporalmente.
- Tenía que llevarlos a algún lado. - Hola, paletos.
¿Qué está pasando ahí?
Unos alcohólicos han venido a trabajar a casa de Bill.
- Van a vivir ahí. - ¿Borrachos en el vecindario?
Cerraré mi puerta con candado para que no entren a robarme.
Kahn, esos hombres no son delincuentes.
Son buenas personas tratando de recuperarse.
No se quedarán mucho tiempo,
así que seamos indulgentes con ellos y con Bill.
Lo de la indulgencia no es lo mío.
Nunca había tenido tantos invitados para comer.
He tenido que abrir la mesa del todo.
Gracias por sugerirme esto, Hank.
Sí, gracias, Hank.
Bueno, tú eres el que está haciendo algo bueno.
Brindamos por ti, Bill.
Ay, muchas gracias,
Pero tengo que pediros que no bebáis en la calle.
Perdona, tenía la boca llena de birra, así que no te he escuchado bien.
No queremos tentaciones que hagan peligrar la recuperación.
Bueno, si son solo un par de días...
Es raro.
Sé que no está ahí, pero aún noto la lata en la mano.
¿Sabes qué? Me haría alcohólica
solo para volver a comer la lasaña de Bill.
¿Estás quitando la mesa?
- ¿Qué has hecho, jovencito? - Nada.
Solo quito la mesa, como un niño bueno. Como prometí.
Y si la memoria no me falla...
Ah, ya, eso.
Fue culpa de la fiebre. No pensábamos con claridad.
Se lo prometiste a Jesús.
Diablos.
Qué rico y refrescante está el té helado.
Me gusta.
Me gusta mucho, en serio.
Sí, soy un bebedor de té satisfecho.
¿Cerveza? Maldita sea, Dale.
Bill dijo que nada de alcohol en la calle. Esto es muy importante para él.
Tenemos que ayudarle.
Vamos, Bill no puede cuidar a esos tipos.
¿Cuántas veces a la semana cena palomitas?
- Ni siquiera las mete en el microondas. - ¡Hola, amigos!
- Viene hacia nosotros. - Cállate, Dale.
Solo está siendo amable y nos saluda.
- Hola. - ¿Cómo estás? Soy Mikey.
Llevo sobrio 48 días. Me siento bien, lo lograré.
Encantado de conocerte. El sol brilla, me alegro de estar vivo.
Gracias a Dios, ¿verdad? Soy positivo, estoy centrado.
Tengo la mirada puesta en el premio.
Estoy en paz, me siento bien. Me alegra conoceros.
Hola, hermano.
Parece... majo.
- ¿Bill? - Sácalo todo.
Hola, Hank.
Lo siento, es que he oído llorar a un hombre.
Sí, tranquilo. Estamos en medio de una sesión
y Randy se está desahogando.
Ya veo.
Oye, ¿tú estás a cargo de la terapia?
Claro, es una de mis tareas.
Cocino, limpio, los entretengo...
Eso son muchas cosas.
A veces abruma un poco, pero me siento muy bien.
¡Ay, se me olvidaba!
Hank, tengo que ir a la farmacia a por unos medicamentos.
¿Te quedas con el grupo?
Vuelvo enseguida. Trabajamos en los riesgos emocionales.
- Hola. - Hola, amigo.
Soy Stewart, y soy alcohólico.
Ya.
Me han llamado Beodo durante 15 años,
pero esa vida de alcohol y desorden es cosa del pasado.
Ahora tengo un nombre sobrio para un futuro sobrio.
Yo tengo algo que decir.
- ¿Estás seguro? - Estoy nervioso, inquieto y sediento.
He perdido mi camiseta favorita y tengo un salpullido,
y odio a mi padre.
Muy bien, mamá.
Primera lección: conocer tu bici.
Empecemos con el manillar.
Venga, dame esta cosa.
Pero no te he enseñado a equilibrarte.
Bobby, seguro que montar en bici es como nadar:
coges aire y pataleas como un loco.
Mamá, ¿estás bien?
- Tampoco sabes nadar, ¿verdad? - No mucho.
¿Ya no hay leche? Pero si acabo de comprarla.
Ya he tirado la basura.
Hank, se lo han comido todo.
Hay más trabajo del que pensaba.
¿Puedes vigilar a los chicos mientras voy al súper?
Están haciendo ceniceros.
¿Y qué ha pasado con los que hicieron el otro día?
Lo que te estoy diciendo, amigo, es que te has quedado con toda la arcilla.
Yo fumo más y llevo cinco días más sobrio que tú.
- No empecemos a juzgar. - Tú me has juzgado primero.
Oye, nadie está juzgando a nadie.
Mirad, parece que Stewart se siente...
Dale un poco de arcilla.
Hank, mira a quién me ha encontrado.
Es mi jefe, el señor Draper.
Tienes un amigo con un gran corazón, Hank.
- Gracias. - Qué hombre.
Ojalá tuviera cien como Bill.
Sí, la cosa es que solo tienes a uno y está trabajando como un loco.
Bueno, él y yo también.
No hemos tenido ni un día de vacaciones.
Las adicciones no se cogen vacaciones.
Qué bueno que haya gente como nosotros que queremos ayudar.
Sí, pero estamos muy cansados.
¿Cómo va la ampliación de la Casa de la Oportunidad?
De maravilla. Abriremos en un par de semanas.
Oye, podrías cortar el cordón.
No, es broma, lo cortaré yo.
Así que tus nuevos amigos alcohólicos tienen una nueva canasta.
Vamos, Dale, no tengo energía para esto.
Eh, hermano, pásame la bola. Me flipa el baloncesto.
Fui a un partido de los Spurs antes de entrar al programa
y perdí mi trabajo.
¡Sois unos tramposos!
Gary, acordamos que nada de discusiones en la cancha.
Muy bien, mamá. Ahora vamos hablar de los baches.
Bobby, puedo hacer esto sola.
Pero no me sueltes. Si sueltas la bici, te castigaré sin tele.
¡Eso es, mamá!
¡No me sueltes!
¡Te ha soltado!
¿Qué? Es verdad.
CASA DE BILL
Bill, piénsalo.
En un par de días, estos tipos se habrán ido
y ya no tendremos que sentarnos en círculo nunca más.
Ya, pero les he cogido cariño.
No tienes que dejar el voluntariado.
Seguro que te necesitarán cuando terminen la ampliación.
Sí, es probable.
Cuando Randy llegó aquí, creía que este calcetín quería matarlo.
Pero ¿qué...?
¿Qué está pasando aquí?
Traigo a unas personas a la casa de Bill.
- ¿Más personas? - ¡Hank!
Hay demasiada gente.
Hay cola para entrar al baño.
Espere, no. Tiene que llevarse a esta gente de aquí.
No hay dónde llevarlos.
- La Casa de la Oportunidad está cerrada. - ¿Qué?
Todo irá bien, ¿verdad, Hank?
Como cuando nos quedábamos a dormir con los amigos.
Solo que nosotros no vamos a dormir.
- Es un mal pensamiento, Elroy. - ¿Alguien está contando los días?
Me han quitado el coche y la ballesta.
Esto es una locura. No puedes hospedar a tanta gente
y yo ya no puedo escaquearme más del trabajo.
Me ofrecí a ayudarlos, Hank.
Y lo haré cueste lo que cueste.
Solo tengo que entregarme sin límites.
¡Ay, Dios!
Tenemos que hablar con Draper y decirle que no puedes hacer esto.
- Perdón, ¿dónde voy a dormir? - ¿Cuándo se cena?
- ¡Necesito una junta! - ¡Tiene una crisis!
Llama Pizza Joe y pide cuatro especiales.
Dios, dame la serenidad
para aceptar las cosas que no puedo cambiar,
y valor para cambiar las cosas que sí puedo.
Hola, señor Draper.
Bonita casa.
No sabía que había barrios como este en Arlen.
Como puede imaginar, me preocupaba la diversidad,
pero el doctor Rallawallapendi es de Bangladesh,
y los Kim son de Corea vía Londres.
Aquí está la ONU.
Bueno, en fin, quiero hablarle sobre la Casa de la Oportunidad.
Claro, Hank. Pasa, por favor, prepararé café.
Señor Phillip, ya le han quitado la mancha a su esmoquin.
Estupendo, Dominga.
Este café es de comercio justo.
Con cada sorbo podrá sentir como mejora una familia guatemalteca.
A Dominga se le ilumina la cara cada vez que pido un café.
Ya casi he terminado de leer Fast Food Nation.
Muy bien.
¿Y qué ha pasado con la Casa de la Oportunidad?
Nos han cerrado el grifo. Malditos tacaños.
Me gustaría que vieran los ojos de aquellos a quienes dañan.
Mire, Bill y yo solos no podemos gestionar esto.
Esa gente no puede quedarse en su casa.
Claro, no hay problema.
¿Por qué no me dice a quién echamos a la calle?
- ¿Qué? - ¿O deberíamos pedirle a esa gente
que deje de ser alcohólica?
No es tan sencillo, ¿verdad?
Mire, estos hombres están mejor amontonados en la casa de Bill
que durmiendo en algún callejón.
¿Insinúa que esas son las únicas alternativas?
¿La casa de Bill o la calle?
- Me temo que sí. - Mire, señor Draper...
Lo siento, Hank. Mi chófer está aquí.
Dominga, ¿cómo se dice "empatía" en tu país?
Empatía.
Vamos.
Esa de ahí es mi niña.
Esa de ahí es la mía.
Tienes que practicar el octavo paso. Es la clave del éxito.
No me deja volver a casa, ¿sabes?
Hank, dime que Draper te ha dado buenas noticias.
- Soy alcohólico. - Lo sé.
Estoy agotado, Hank.
Y estoy tan abrumado que aún no he recogido los cheques.
¿Qué cheques?
Los que el Gobierno les manda a los chicos.
Tienen que firmarlos para dárselos a Draper.
Pero a algunos les tiembla la mano.
¿Puedes ayudarles?
¿Draper recibe 600 pavos al mes por cada paciente
y no puede mantener abierta la Casa de la Oportunidad?
Supongo que no.
Malditos contadores.
- Bobby, creo que hoy es el día. - Siéntate, mamá.
Tenemos que hablar.
Creo que tenemos que ser honestos.
Jamás vas a aprender a montar en bici.
- Pero yo... - Se acabó, mamá.
Jesús sabe que lo has intentado.
Hola, soy yo. Necesitamos más artículos caros para la subasta.
Recuerda que compramos vacas para los haitianos.
Sí, después de recuperar el gasto de los obsequios.
Luego te llamo.
Hola, señor Draper.
Qué amable al venir a saludar a sus nuevos vecinos.
¿Vecinos? ¿Qué quiere decir?
Es la nueva Casa de Bill. Acabamos de alquilarla.
Sí. Hemos pensado que en este sitio estaba mejor empleado su dinero.
así que he hecho que todos le firmaran los cheques a Bill y no a usted.
- ¿Qué? No puede hacer eso. - Bueno, ya lo he hecho.
Ahora tienen muchos cuartos, zonas de recreo, una piscina...
Ahora podrán hacer hidroterapia, ¿verdad, Bill?
Les encantaría.
Ah, y tendrá que atenderlos de vez en cuando,
pero a usted le gusta eso, ¿verdad?
Somos de los que nos entregamos sin límites.
Yo no tengo tiempo.
Promoveré el voto los próximos dos meses.
Bueno, ya se le ocurrirá algo.
Quizá quiera advertir a los vecinos sobre el humos
y sobre que los partidos de baloncesto se ponen violentos.
Hola, hermano. Soy Mikey. Estoy de cine.
Es un placer conocerte. Inténtalo y lo conseguirás.
- Qué tranquilo está esto. - Sí.
Me he encontrado una colilla en una maceta y casi lloro.
- ¿Cómo van los muchachos? - De maravilla.
Hoy he estado allí cortándoles el pelo.
Draper está construyendo de nuevo la Casa de la Oportunidad.
- Sí, me lo imaginaba. - Hola, tíos.
Sí.
Sí.
Mi tolerancia al alcohol ha caído en picado.
Fui a un partido de los Spurs y perdí mi trabajo.
Traducción: Mireia Alcover Delgado
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.