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¿Ves, Dale? Yo cumplo con mi palabra.
No has llorado al vacunarte del tétanos, así que yo invito a los helados.
Chicos, ¿qué me dais si grito a todo pulmón por un helado?
Tío, te echo una carrera.
Bobby, en los aparcamientos no se corre.
Los coches parecen estar parados,
pero puede haber algún anciano maniobrando con lentitud.
Sí, señor. Lo siento, papá.
- Joseph, para ya. - Sí, enseguida.
Joseph, para. Es peligroso.
Vale. Lo siento, señor Hill.
Que Hank no tenga que volver a decírtelo.
Bien, vamos a tomar la colina. Pero tengo miedo.
Todos tenemos miedo, sargento.
Sube esa colina ahora mismo. Sí, señor.
Hijo, pórtate bien la mesa.
Escribiré a tu madre cuando...
Hijo, ¿acaso no me has oído?
Señor, tiene que apagar eso. No se puede fumar en los restaurantes.
Perdone, señorita, esto es Texas.
Arlen aprobó esa iniciativa de no fumar.
- Déjeme terminar este. - ¡Apáguelo!
PROHIBIDO FUMAR MULTA 250 DÓLARES
Pero... ¿y mis derechos?
¡Me rindo! Uno, dos tres. En formación de inmediato.
Es increíble.
Hoy somos los fumadores, pero ¿mañana quién será?
¿Hombres blancos barrigudos con obsesión por el gas propano?
Esa prohibición se aprobó por pocos votos de diferencia,
pero se aprobó, así que es una ley.
Pues qué conveniente, sobre todo si yo no voté.
¡Yo voté! Y creo que hice bien, lo haría otra vez.
EL ESPECTADOR DE ARLEN
Todo el mundo atento, voy a asignar tareas.
Bien, Peggy, te toca la Casa del Gofre.
Sí, respecto a eso, Roddy Ray,
he estado pensado que esta semana, en vez de escribir sobre cosas triviales,
podría cubrir algo importante.
- Para variar. - Lo siento, Peg.
Bueno, escuchadme el resto.
Hay problemas con los contratos de los guardias escolares.
¡Yo me ocupo! ¡Yo!
Peggy, no. Necesito a alguien con más experiencia.
Jenkins, este parece un trabajo para ti. ¿Quieres investigar este asunto peliagudo?
Me encantan los asuntos peliagudos.
- ¿Joseph? - ¿Qué?
¿No crees que llevas ahí mucho tiempo?
- No lo sé. - Llevas 40 minutos.
Quizá alguien más quiere usar el baño.
- Sal del baño, tesoro. - Claro, mamá.
Cuando termines, ven a por mí. No sé dónde estaré.
¿No tendrías que estar cubriendo la Casa del Gofre?
¿Para qué perder el tiempo?
Puedo escribir mi artículo ya. Hoy tampoco ha pasado nada.
Roddy Ray pulsa la tecla Suprimir y hasta la próxima semana.
Ah, hola, Hank.
Mira, quiero hacerte una pregunta rápida.
¿Qué puedo hacer para que mi hijo me respete?
Los niños necesitan que sus padres sean modelos firmes.
Solo tienes que, ya sabes, ser un hombre.
¡Diablos, Hank! Tengo 42 años.
Es tarde para que empiece con todo eso de ser un hombre.
¿Hay algún atajo o, al menos, alguna página web?
No.
Esto va a ser duro. Ni eso puedo aceptar como un hombre.
LA CASA DEL GOFRE
- ¿Me pasas el pan, hijo? - Claro, papá.
Capullos.
Lo siento, cielo, no puedes fumar aquí.
¿No puedes hacer la vista gorda? He tenido un día muy difícil.
La señorita te ha dicho que no se puede fumar.
¿Algún problema?
¡Sí, sí hay un problema! ¡Necesito fumar!
¡Así que no pienso apagar el cigarro!
¡Soy un adulto poderoso y fuerte en la flor de la vida
que exige que se le escuche!
¡Mi voz es una llama que no se puede extinguir!
¡Si no me dejáis fumar, mejor matadme!
Al habla Jenkins. ¿La Casa del Gofre?
Veamos si esta historia vale la pena.
¡Ay, Bob Jenkins es un gusano! Escuchad esto.
"Un fumador rebelde enciende la controversia".
¿Un fumador rebelde? ¿Qué significa eso?
"Un misterioso fumador empedernido ha declarado la batalla de las colillas
apoyando a la comodidad de fumadores
con una actitud retadora a las nueve de la noche".
¡Ay, en la Casa de Gofre!
- ¡Ese es mi sitio, ladrón! - ¿A las nueve?
Oye, ¿no estabas comiendo gofres aquí a esa hora?
UN FUMADOR REBELDE ENCIENDE LA CONTROVERSIA
Escuchad esto.
"El sheriff se ha comprometido a perseguir al rufián con toda la fuerza de la ley".
¡Hala!
¿Con toda la fuerza de la ley?
Eso ha dicho el sheriff.
Pero nuestras leyes son muy duras.
Tenemos pena de muerte en el estado y no nos da miedo aplicarla.
¿Te imaginas, cielo? Este vaquero está en serios problemas.
Todavía no. Quiero decir, no hay fotos, ¿verdad?
¿O sí han dado alguna descripción?
A ver.
Solo que es "delgado y blanco, como los cigarrillos que tanto disfruta".
Pero ¿qué he hecho? Esta vez me he metido en un buen lío.
No me mires así. Esto es mucha presión para mí.
Vale, mantén la calma.
Quema las pruebas, ya lo has hecho antes.
Me siento mejor. ¡No! ¡Mal!
Voy a destruir las pruebas de otra manera.
Nadie sospechará de Dale Gribble si Dale Gribble ya no fuma.
Soy un genio.
¿Veis? Por eso yo estoy fuera y vosotras estáis encerradas.
- Sí. - Buenos días, Bill.
Estoy tirando la basura, como hago normalmente.
- Sí. - Buenos días, chicos.
- Hola. - Buenos días, señor Gribble.
Aquí no hay nada que ver, seguid a lo vuestro.
- ¿Quemamos piezas de Lego? - Si quieres...
Leí algo guay en el periódico sobre un fumador rebelde.
- Sí, me suena. - Me parece un tío guay.
No quiere que le digan cómo vivir su vida.
¿Así que admiras a ese hombre, a ese fumador rebelde?
¿Aún sigues ahí?
Acabo de darme cuenta de que hay algo importante aquí.
Algo que he tirado por error.
Hasta luego, Joseph.
Tu padre es muy raro a veces.
Sí.
Vamos a escupir en hormigueros.
¿SE ENTREGARÁ EL BANDIDO REAL?
Bienvenido a Attaché. ¿Tiene reserva?
Oh, me sentaré en la barra.
Buenas noches, ¿qué le pongo?
¿Qué tal si me pones un cenicero, amigo?
Eh, aquí no puede fumar.
¿Que no puedo qué?
¿Saborear el delicioso aire humeante de la libertad?
Adelante. Llame a los soldados de asalto.
El tiempo promedio de respuesta de la policía es de 28 minutos
y yo habré acabado en menos de tres.
¡Soy el fumador rebelde!
Nos vemos en los libros de historia.
Aquí la gente viene con vaqueros y cuero.
Es el código de vestimenta para poder entrar.
Señores, lamento mucho infringir su código de vestimenta,
pero no puedo decir que me arrepienta de esto.
Sí.
Sí.
Bill, sácate ese cigarro de la boca.
No estoy fumando. Solo quiero verme interesante.
Tener aspecto de rebelde.
Me gustaría ser tan valiente como el fumador rebelde.
Es la Rosa Parks de la nicotina.
Es un héroe, como ese ciclista que le ha ganado a los franceses.
Seguro que también fuma.
No es un rebelde, solo es un idiota.
Y está violando la ley. ¿Se te olvida eso?
¿Por qué la gente idealiza a esos agitadores idiotas?
No sé, tío.
Tienen un encanto misterioso, un no sé qué.
Bueno, no tengo ni idea.
La gente no tiene sentido común. Es la verdad.
Exacto. No puedes escoger qué leyes quieres obedecer.
Claro que me gustaría grabar un partido de béisbol
sin necesitar el permiso escrito de las ligas mayores,
pero así no se hacen las cosas.
Hola, Joseph. ¿Cómo estás?
¿Os habéis enterado? El fumador rebelde ha atacado de nuevo.
Dicen que evitó que robaran un restaurante y luego se fumó un cigarro dentro.
EL FUMADOR REBELDE DE ARLEN
Eh, Joseph.
Ese rebelde es bastante guay, ¿no?
- Te gustaría tener un padre como él. - Sí, pero...
Eh, ¿y si te dijera que yo soy el fumador rebelde?
Sí, claro. ¿Y si te dijera que yo soy un elefante?
No, soy yo, en serio.
¿Ves?
Vaya. Acabas de hacer que fumar no mole.
Bueno, es tarde. Tienes que ir yéndote a la cama.
No, voy a ver la tele un rato.
A ti sí te haría caso.
EL ESPECTADOR DE ARLEN
- Tenemos que hablar. - ¿En serio?
Dame un minuto.
Bien, deme los detalles, señora.
¡Qué te pasa!
La Casa del Gofre es mi sitio, Jenkins.
¡El rebelde es mi historia y la quiero!
Peggy, me siento fatal.
Te diré dónde será el próximo ataque del rebelde.
En el Canal 84.
Les ha enviado un vídeo, una especie de declaración.
Siempre nos dejan por la televisión.
No me daré por vencida.
Pues yo sí.
Acabamos de recibir un vídeo del famoso fumador rebelde de Arlen.
Tu héroe el rebelde va a salir en la tele para dar un mensaje importante.
Vamos a verlo juntos como padre e hijo.
Papá, la mano.
Parece que el rebelde ha distorsionado su voz para encubrir su identidad.
FUMADOR REBELDE
¡Ay, no entiendo nada!
Está muy claro.
Respetar y querer a los padres es guay.
FUMADOR REBELDE
Ahora está diciendo que los rebeldes de verdad obedecen a sus padres.
Ya.
INSTITUTO TOM LANDRY
Mírame, soy el fumador rebelde de apio.
Tío, no has entendido el mensaje.
No eres como el rebelde cuando fumas. Eres como él cuando violas la ley y huyes.
- Te escucho. - El se rebela.
Desobedece normas injustas, como los deberes y los exámenes de mates,
y lucha contra las chicas que dicen que soy un idiota.
¡Los exámenes son muy injustos! ¿Cómo vamos a saber todas las respuestas?
Sí, nadie tiene derecho a enseñarnos lo que no queremos aprender.
Eso va en contra de la Constitución.
Muy bien, guardad los libros. Coged un examen y pasad el resto.
¿Bobby? ¿Joseph? ¿No me habéis oído?
- No vamos a repartir su estúpido examen. - Exacto.
¡Somos los estudiantes rebeldes!
Ah, no lo habéis entendido. Tenéis que coger uno y pasar el resto.
¡Esto es injusto para los niños a los que no les gustan las mates!
¡Sí, haga usted su estúpido examen!
Bien, ¿y ahora qué?
¡Maldita sea!
Quiero una explicación ahora mismo.
¡Miradme a la cara cuando os hablo!
Escucha, Hank.
No puedo dejar que contagien esta tontería de los rebeldes a los demás.
Están expulsados.
Maldito fumador rebelde...
- Es una mala influencia. - Sí.
Está logrando que mi hijo de desobedezca más aún.
Es bastante irónico.
- ¿Por qué es irónico? - Eh...
Bueno, quizá he usado mal la palabra "irónico".
Suele pasar.
¿Sabes qué? Por el bien de nuestros hijos,
tú y yo vamos a atrapar a ese idiota y vamos a entregarlo a las autoridades.
Ya, es que ando algo liado.
Quieres que Joseph te admire, ¿verdad?
Pues si atrapas al rebelde, te ganarás el respeto de tu hijo.
Por supuesto. Me muero por ver la cara que pone.
La verdad es que no sé por qué tenemos que perseguir al rebelde.
Es una de esas cosas que es más divertida hablarla que hacerla.
Por eso vamos a perseguir a ese tipo.
- ¿Adónde vais? - A atrapar al rebelde.
He llenado las cubiteras, no las muevas.
Roddy Ray, aguanta la portada.
Titular: Peggy Hill captura al fumador rebelde.
Bueno, todavía no. Tengo que atraparlo primero.
No me creo que vayamos a conocer al rebelde.
¿Usará cerillas o encendedor?
Si mata a nuestros padres, ¿nos dejará vivir con él?
Para ti es un héroe ahora,
pero cuando le arranquemos el cigarrillo de la boca,
seguro que se chupa el pulgar.
¿Verdad, Dale?
Muy bien, este es el Attaché. Vamos a empezar.
Es uno de los primeros sitios que atacó. ¿Crees que es probable que vuelva?
Dicen que los criminales siempre vuelven a la escena del crimen.
No si no quieren que los atrapen, Hank.
¿Qué crees que deberíamos hacer?
Bueno, si estudias la conducta del rebelde,
ataca de norte a sur en una infantil secuencia,
así que hay que buscar... ahí.
Venga, vamos.
No puede entrar con botas de trabajo.
Por eso yo uso zapatos deportivos, negros y de buena marca.
Elegantes, adecuados para correr
y satisfacen hasta los porteros más discriminadores.
Sabes mucho de bares y zapatos.
Bien, ahora nos internaremos en los misterios de la noche.
Poneos los guantes de piel por si la cosa se pone fea.
Oye, tu padre caza a la gente como animales.
Sí, mola.
Su nombre no está en la lista.
Perdone, pero no sabe cómo me llamo.
Vale, ¿cómo se llama?
Peggy Hill, del Espectador de Arlen.
No está en la lista.
Así que con esas vamos... Muy bien, señor, he mentido.
Me llamo Annabeth Fitzwater. Venga, revise la lista.
- No está en la lista. - Bien.
En realidad, soy la profesora Helen Marriott Booth,
y tengo toda la noche.
Vale, chicos, pensemos.
En rebelde quiere que noten su debilidad por los cigarrillos.
En ese club, hay una máquina de tabaco.
- ¿El rebelde actuaría ahí? - No, señor.
Iría a un lugar más... A otro lugar.
Chico listo.
¿Caminamos por la calle en formación o no?
- Yo creo que... no. - Exacto.
Porque no queremos que parezca que lo estamos buscando.
¿Qué debemos hacer?
¿Quieres que te diga qué tienes que hacer para que puedas hacerlo?
Pues sí, amigo. Quiero decir, papá.
Dadme un segundo.
Creo que se me ha metido algo en el ojo.
Muy bien. ¿Qué tal si lo dejamos para mañana?
Pero yo quiero conocer al rebelde.
Sí, yo quiero verlo fumar donde no debe.
Mira, Dale, sé que Joseph se está portando bien ahora,
pero sigue idealizando a ese tipo.
Si no terminas esto, volverás adonde estabas la semana pasada.
Sin poder entrar a mi propio baño.
Pero atrapar a este tipo va a ser difícil.
O tal vez no.
Escuchad, voy a entrar ahí en misión de reconocimiento.
Hijo, cuídame esto.
Esperadme en el callejón.
¿Hola? ¿Hay alguien aquí?
No.
Perfecto.
¡Hank, rápido! ¡He encontrado al rebelde!
Ha tirado eso y ha entrado corriendo al baño.
Voy a entrar.
Chicos, vigilad la puerta.
Hank, que el camarero no intervenga.
Ten cuidado, papá.
¡Bien, rebelde! ¡Quieto!
¿Ah, sí?
¡Pues toma esto!
Lo he atrapado huyendo por la ventana.
Me da pena. Quizá deberíamos dejarlo marchar.
¡Ni hablar! Vamos a meterle la cabeza en el váter.
Vamos a hacerle un por la rajita.
- O lo dejamos ir. - Diablos, Dale.
El objetivo de todo esto es que los chavales vena
la cara de muerto de miedo de ese hombre.
Sí.
Tal vez sí deberíamos dejar que se vaya.
Pero ¿el rebelde jura
que no volverá a hacer ese tipo de tonterías?
De lo contrario, tendré que patearle el culo.
Voy a preguntarle.
Rebelde, ¿has entendido claramente lo que ha dicho?
Ha asentido con la cabeza.
¡Vamos, vete! ¡Deja de llorar y lárgate!
El rebelde se ha ido, para siempre.
Por si las duda, le he confiscado este paquete.
No puedo creer que el rebelde me pareciera guay.
¿Sabéis quién es guay? Ese rapero que tiene una bala en la nariz.
¡Nariz de bala!
Sí. Si no estornuda con cuidado, vuela todo el antro.
Las balas seguirán ahí mañana, chicos. Ahora tenéis que iros a la cama,
después lavaros los dientes y de comeros vuestras verduras.
- Vale. - Claro, papá.
Priscilla Pennilman. La gente se está cabreando.
No está en la lista.
- Constance Keegan. - No.
Elizabeth Sinewood Featherton Millicent Millie.
- Mitchell Waterburg, duquesa de... - Está bien.
La entrada son 12 dólares.
Ah, no tengo dinero.
Nos vemos en los libros de historia, tontos.
Traducción: Mireia Alcover Delgado
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