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EL REY DE LA COLINA
Una de dos, es una grieta en el cemento o los chinos ya han llegado hasta aquí.
Bueno, sea lo que sea, mañana empezamos a reasfaltar.
Como siempre, yo pongo la birra, la carne y los analgésicos.
Eh, ¿has visto el anuncio del nuevo programa ese?
Sale una chica en un coche de carreras y está rociando a un tío con champán.
No pinta nada mal.
- ¿Cómo se llama? - Creo que se llama Daytona 500.
Daytona 500.
¿Quinientos qué? ¿Quinientos soleteros?
¿Quinientos enanos?
¡Mírame! ¡Ya me tiene intrigado!
Va a ser la leche. Es de la Fox.
Tienen un programa donde lo ponen a una chica una teta de silicona
y luego le hacen hacer algo asqueroso para conseguir la otra.
Tío, tiene que ser la leche, pero mi padre tiene bloqueado Fox.
Tendremos que verlo en tu casa.
No, mi padre le roba el cable a tu padre, así que tampoco la tenemos.
Joseph, vamos a ver Daytona 500.
PROPANO STRICKLAND
¿Eh?
- ¿Enrique? - Hola, Hank.
Buenos días.
¿Qué haces aquí a esta hora?
Me apetecía empezar temprano. ¿Qué te cuentas?
Bueno, iba a encender las luces, pero ya están encendidas.
Bueno, pues voy a ponerme un café.
Eh, ¿qué te cuentas?
Tenemos que conseguir el nuevo modelo de tenazas M380.
Son más resistentes y efectivas.
Bueno... ¿y qué tal la familia? ¿Alguna novedad por casa?
Voy a reparar la entrada de la cochera.
- Pero volviendo al trabajo... - ¿Vas a reparar la entrada?
Eso es algo que puedo hacer muy bien.
Yo podría echarte una mano.
¿Ayudarme?
Bueno, eres muy amable, Enrique, pero ya me van a ayudar unos amigos,
así que muchas gracias de todos modos.
Sin problema.
¡Nos vemos luego!
¡Estás fuerte!
Yo también, ¿verdad?
Sí. Sí, Enrique.
Eh, papá, ¿sabes cuál sería un buen modo de enseñarme a ser responsable?
¿Qué te parece si desbloqueas la Fox y yo me comprometo a no verlo?
¿Es temporada de fútbol?
- No. - Entonces, no.
Enrique está muy raro últimamente.
¿Así de raro?
No, así no.
Pero vaya adonde vaya ahí está.
Es como si, de repente, quisiera ser mi mejor amigo.
Hay una palabra en la cultura de Enrique
que describe ese tipo de comportamiento: amistad.
Pero no somos amigos.
Llevamos 20 años siendo conocidos del trabajo
y todo ha ido muy bien.
Cuando se mezcla amistad y trabajo, se abre la puerta a los problemas.
¿Por qué crees que Strickland nunca nos invita a su casa?
No me interesa esta conversación.
¿Por qué no hablamos de... música?
Acabo de caer en lo que pasa.
Todas esas preguntas, el llegar temprano, el bocadillo que quiso compartir...
Enrique quiere un ascenso.
Tendré que decirle que no hay puestos disponibles.
No será agradable, pero gestionarlo.
Bien, adivinad la canción con esta nota.
¡Soy el poderoso Thor!
Me pasaría la eternidad destruyendo cosas.
¡Hola, Hank!
Ay, madre.
Hola, Enrique.
He traído malla para reforzar.
Chicos, ¿os acordáis de Enrique? Trabaja en Strickland.
¿Esto es una especie de traer a casa un compañero de trabajo?
Bueno, ¿a qué estamos esperando?
Manos a la obra.
Sí, pero...
Soy Thor.
Lo sé, Bill.
Buen trabajo, chicos.
Y... Thor.
- Hasta luego. - Adiós.
Hasta luego, Enrique.
Probablemente es momento de que te subas a tu camioneta.
Buenas noches.
A ver...
Sé que has trabajado muy duro últimamente y de veras que lo valoro,
pero por lo que se refiera a un ascenso, lo siento, no hay nada por ahora.
Hank, mi matrimonio se está desmoronando.
Ya no soy feliz y no sé qué hacer.
Eres la única persona en el mundo a la que puedo recurrir.
Vale, nos vemos en el trabajo.
Ay, míralo ahí fuera, Hank. Yo tenía razón.
Enrique solo busca comprensión humana.
Pues no la va a obtener de mí. Soy su jefe.
Pero podría estar deprimido, o paranoico.
Podría tener muchas cosas, pero meterme en sus problemas
no le haría ningún bien a nadie.
Necesita ayuda, Hank,
y parece que no irá a ningún lado hasta obtenerla.
Ya te digo que esto es un error.
¿Dónde están las llaves de mi camioneta? Necesito mover algo.
Bueno... ¿qué pasa, Enrique?
Mi matrimonio se hunde. El amor se ha acabado.
Me siento vacío por dentro, como si estuviera muerto.
Hay muchos pájaros en el pueblo últimamente.
¿Qué te parece eso?
Desde que los niños se fueron de casa, Yolanda y yo...
No sé, las cosas ya no son igual.
Es como si no supiéramos quiénes somos.
Si el problema es con tu esposa, tal vez deberías hablar con ella.
Sí, creo que ese es el plan.
- Ve a hablar con tu esposa. - No, no puedo hablar con ella.
Soy un hombre.
Además, no es tan fácil hablar con Yolanda como contigo.
¿Y si hablas con otra persona? ¿Alguien que te conozca más personalmente?
- ¿Un sacerdote o un entrenador? - Imposible.
Soy de origen mexicano
y en mi comunidad sería un escándalo que hablara de este tipo de problemas.
¿Los mexicanos no habláis de sentimientos?
Eso es genial.
Entonces, no digas nada.
Hank, te necesito.
Estoy sufriendo mucho, estoy muy solo.
Bueno, no te robo más tiempo, Enrique.
¡Ay, Enrique!
Por favor, pasa.
Atención, chicos. Él es Enrique.
- Hola, señor Enrique. - Hola.
¡Oh, Raymond! ¡Me encanta esa serie!
Subiré el volumen.
¿Ves qué pasa cuando no echas siesta? Te pones irritable.
¡Qué gracioso! ¿No?
¡Qué bueno es!
Luego me preguntó qué íbamos a hacer el sábado.
Me entró el pánico y sin querer le dije dónde íbamos a cenar.
¿Ves? Enrique se preocupa por ti.
Ahora tú debes preguntarle cosas sobre él.
Averigua qué pasa con su matrimonio. ¿Él la apoya emocionalmente?
Mira, lo único que sé de él es que le gustan los bolis azules
y que grapa en horizontal, y es todo lo que debo saber.
Tal vez sea un egoísta en la cama.
Creo que ya sé cuál es la contraseña de mi padre.
¿No es "Ladybird"?
Jolín, lo he probado todo.
- ¿Cuál es la maldita contraseña? - Ya sé.
- Prueba con "encendedor". - No.
¿E "insecto"? ¿Y "sombrero texano"?
- ¿"Ensalada de pasta"? - ¡Para, Joseph!
Tenemos que pensar como mi padre.
¿De qué estáis hablando?
De propano.
Propano.
El público ha hablado y ahora podrás ver el resultado.
- ¿Qué te parece tu nueva cara? - Me encanta.
Ahora, si quiere conservarlo, tiene que comerse su vieja nariz.
PROPANO STRICKLAND
¡Hola, Hank!
Lo pasamos muy bien anoche viendo Raymond, ¿verdad?
Hank tiene un mando chulísimo. Es universal.
¿Visteis Raymond en tu casa, Hank?
Yo lo tuve que ver en la oscura y mugrosa taberna.
¿Cómo es la casa de Hank?
Siempre he imaginado que tiene muchos gatos.
¿Hank usa pantuflas o va por ahí con calcetines?
¿Por qué no os ponéis a limpiar las chuletas de plástico
en vez de perder el tiempo en discutir cómo vivo?
¿Sabéis qué es lo mejor de todo?
Hank parece muy serio y formal aquí, pero os aseguro que ama mucho a su esposa.
Ay, Dios.
¿Es cariñoso con ella?
Bueno, la relación de Hank y Peggy...
Leches, Hank. ¿Es el día con más trabajo del mes
y te pones a presumir de cómo le haces el amor a tu mujer?
¡Poneos a trabajar!
Hemos estado esperando mucho rato para trabajar en la entrada.
Ya estamos muy borrachos para usar las herramientas.
Perdón.
Lo siento, Buck me ha entretenido.
Me cambio y salgo enseguida.
Eh, tardaría años en planchar mi camisa con esto.
Sabéis por dónde voy, ¿no?
- ¿Enrique? - Atención todos, Hank ha llegado.
¿Cómo te ha ido en el trabajo?
Era broma, estaba allí.
Ahora los regalos.
Para la adorable Luanne, un adorable animal.
¿Cómo lo has sabido?
Y para Bobby, que está en pleno crecimiento,
carne deshidratada.
Para Peggy, que lucha por aquello en lo que cree,
la colección de Rocky.
Y para mi amigo, un cubo de sellador para suelos.
Y ahora que empiece la fiesta.
¡Con música!
Diablos, Peggy, esto tiene que acabarse.
Enrique tendría que hablar con su mujer en vez de estar aquí.
Estoy de acuerdo, pero parece que no puede.
Ahí es donde entras tú.
Pero yo no quiero entrar ahí.
Eh, Hank, gracias por el aumento.
Me alegro, Enrique.
Mira, Hank, a mí también me está volviendo loca ya.
Su risa, su sentido del humor infantil...
No seas cabezota.
Tienes que intervenir para acabar con todo esto.
Enrique, Hank te va a llevar a casa y lo va a arreglar todo.
- ¿En serio? - Sí, pero cuéntale todos los detalles.
No ocultes nada.
No lo haré.
¡Adiós, Dell! ¡Adiós, Bullhauser!
Bueno, así están las cosas entre Yolanda y yo.
Yo siempre le digo que es guapa, pero ella nunca me lo dice a mí.
¿Tú crees que soy guapo, Hank?
No sé.
Quizá sea porque, cuando me casé con Yolanda,
yo era virgen y ella no.
Ay, no, está de mal humor.
- Arranca, Hank. Vamos. - No.
Peggy cree que debo ayudarte a que arregles las cosas con Yolanda.
Así que todas esas intimidades que me has contado...
...se las vas a contar a Yolanda.
Vale...
Cemento fresco.
Este olor me ayuda a poner este asunto de Enrique en perspectiva.
Estoy deseando que se seque para ver cómo quedará.
Creo que mi cartera está por aquí.
Hank, he escupido en la mezcla para que, cuando desaparezca misteriosamente,
puedas usar mi ADN para crear al vecino perfecto:
mitad hombre, mitad camino.
¿Cómo te fue?
Pues tengo la impresión de que mi presencia no fue de mucha ayuda.
Gritaban y agitaban las manos, y esas cosas.
No, eso es bueno. Estaba rompiendo el hielo.
Tengo un buen presentimiento, Hank.
¡Eh! ¿Eres tú el amigo de Enrique, Hank Hill?
Sí, soy su jefe inmediato.
Pues tenemos algo de basura para ti.
¡No, parad! ¡El cemento está fresco!
Mi hermana Yolanda dice que ya no quiere esas cosas en casa,
y tampoco quiere esto.
Hola, Hank.
¿Qué ha pasado, Enrique?
Yolanda no paraba de gritar y no me gustaba lo que decía de ti,
así que se lo hice saber, lo cual la cabreó aún más.
Parece que tendré que quedarme aquí.
Somos familia. Enrique Hill.
Esto no es bueno.
Ay, Dios, es que no soporto su risa.
No puede vivir con nosotros.
Claro que no.
No sé. Quizá no debería volver con Yolanda.
Quizá deberías decirle que viva solo.
No. Mira, no sabemos si Enrique debe volver con Yolanda.
Eso tiene que decidirlo él.
¡Eh, chicos! ¡Puedo imitar a cualquier animal!
¡Escuchad!
¡Soy un pollo! ¡Podéis freírme para cenar!
¿Hacemos esto a mi manera, Peggy?
Enrique, tu fantasía de vivir conmigo y con mi familia se acabó.
Bienvenido a Dearborn.
Aquí viven los que no pueden resolver sus problemas maritales.
- Pero... - Basta.
Acepta que no puedes volver con nosotros.
De acuerdo.
No tiene tan mala pinta.
Este es el salón comunitario
donde se reúnen muchos de nuestros solteros.
¡Eso no vale! ¡Si vuelves a girarlos, te parto la cara!
Enrique, quiero que conozcas a T. J.
Asiste a muchos de nuestros eventos.
En ellos hay oportunidad de conocer a mujeres guapas.
Eh, ¿te gusta la fiesta?
Claro, ¿a quién no?
Podemos salir de fiesta juntos.
¿Te gustan los margatinis?
Aquí los viernes se arma una gorda y hay barra libre de margatinis.
Ah, qué bien, ¿verdad, Hank?
Ahora vamos a buscar la letra B.
Bueno, me voy de compras.
- Pásalo bien. - Hasta luego, Luanne.
Creía que no se iba a ir nunca.
Damas y caballeros, con todos ustedes, Daytona 500.
¿Es esto?
¿Un montón de coches dando vueltas?
- Ahora mejora. - ¿Tú crees?
Quizá las gemelas Hilton crucen la pista corriendo.
Espero que pase algo.
Guay.
La cama Murphy le permite ajustar el tamaño de su habitación
de grande a pequeña, dependiendo de sus necesidades.
- ¿Y cuándo se puede mudar? - Ya.
En Dearborn, no pedimos notificación previa.
Muchos de nuestros solteros repentinos lo prefieren de esa forma.
Tiene muy buena pinta, ¿verdad, Hank?
Voy a registrarme. Fiesta cada noche.
No puede decirte qué debes hacer.
Solo te diré que es vivir aquí o con Yolanda.
No con nosotros,
pero quiero que sepas que, decidas lo que decidas, no es asunto mío.
¡Sigue!
¡Aguanta! ¡Tú puedes!
¡Y nueve segundos! ¡Nuevo récord!
- Felicidades, Boomhauer. - Me toca.
¡Y un segundo!
Esto es maravilloso.
Qué agradable poder contar un chiste sin escuchar esa estrepitosa carcajada
y el manotazo en la mesa.
Me gustaría proponer un brindis.
Por Hank, por hacer posible esta tranquila cena familiar.
Bien hecho, Hank.
Yo no me precipitaría en celebrar.
¡Eh, dejadme entrar!
¡Abrid!
¿Enrique?
¡Estoy fuera! ¡Quiero pasar!
Tío Hank, ¿nos va a asesinar?
Este momento es crítico, no podemos ceder.
No importa lo feo que se ponga, y se va a poner feo, debemos ser fuertes.
Luego todo volverá a la normalidad.
¿Hola?
¡Eh, abrid!
¡Tengo regalos!
¡Sé que me estáis oyendo!
¡Seguro que tienes el coche en el garaje!
Vamos, cogedlo.
¡Vamos!
Me siento muy solo aquí fuera.
Peggy, no me has dicho qué te pareció Rocky III.
¿Hola? ¡Quiero una familia!
¡Dejadme entrar!
¿Y si jugamos solo una partida de Monopoly más?
- No. - ¡Dejadme entrar!
¡Guau! ¡Soy un perro!
¡No, soy un pollo! ¡A vosotros os gustan los pollos!
Tengo regalos.
Ya ha pasado.
Se acabó.
PROPANO STRICKLAND
- Buenos días. - Hola, Hank. Qué buen día.
Sí, hace día de asar carne.
Sí, las nuevas tenazas se van a vender.
Dime, ¿cómo van Enrique y Yolanda?
¿Van a ir a terapia?
¿Se reconciliarán de verdad o ella lo tirará de casa otra vez?
Peggy, no tengo ni idea.
Traducción: Mireia Alcover Delgado
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