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EL REY DE LA COLINA
No voy a mencionar nombres,
pero por desafortunado incidente de los besos del año pasado,
el muérdago está prohibido en Navidad este año.
El licor de menta hace que me maree.
Deja ya tu fiesta, Hank.
Ayúdame a pensar qué le regalo a Nancy por Navidad.
Nunca superaré ese óleo que encargué el año pasado.
Dale desnudo acostado.
Se ve todo, pero con muy buen gusto.
Ya hemos llegado, señora. El 123 de la calle Rainey.
Muchas gracias, joven.
Aquí es.
El árbol sigue ahí.
Disculpe, señora.
Me llamo Hank Hill y soy el dueño de la casa.
¿Puedo ayudarla en algo?
Soy Ruby Wakefield y vivía aquí hace muchos años con mi hermana gemela.
Mi arbolito... Mira cuánto ha crecido.
Cuando lo planté era tan pequeño...
Le eché un poco de fertilizante hace un par de años.
¡Hank, tengo tus cuernos!
Esa es mi familia, y vamos a cortar un árbol de Navidad.
Son adorables.
Gracias por haber cuidado tan bien esta casa, significa mucho para mí.
Eh, señora Wakefield, si se queda hasta mañana,
¿por qué no viene a comer con nosotros? Le enseñaremos la casa por dentro.
La pila de la cocina es nueva.
Me encantaría, señor Hill.
¿Ha dicho que tiene una gemela?
Aún no puedo creerme que hayas invitado a comer a esa anciana.
Eso es igual que darle un hueso a un perro hambriento.
Ya nunca te lo quitas de encima.
Solo quiere dar una vuelta por la casa para recordar.
Además, seguro que es intolerante a la lactosa.
Sigue así, Bobby, ya casi lo tienes.
Me gustan los ancianos como a todos, pero tienes que tener cuidado.
Buen trabajo, Bobby.
Escuche a esta preciosidad.
Recuerdo que se me coló un anillo por este desagüe.
Casi me rompo la uña intentando sacarlo.
Sé cómo se sintió, señor Wakefield.
Un vez me di un golpe en la puerta con el dedo meñique del pie
y la uña me creció hacia dentro.
Ni se te ocurra, Bobby.
Lo creas o no, Bobby, ese será un recuerdo agradable un día.
Haz acopio de tantos como puedas porque, cuando seas mayor como yo,
te harán sentir el hombre más rico del mundo.
¡Ay, Dios! Nos hemos quedado sin café.
Bueno, de todas formas, ya es hora de irse a la cama.
Debe tener fantásticos recuerdos.
Estoy ansiosa por que me salgan arrugas y una joroba como la suya en la espalda.
Eres un trozo de pan, querida.
Señora Hill, es sorprendente lo mucho que me recuerda a mi hermana.
Es tan dulce y guapa...
Vaya, gracias.
Anda, mire, tenía otro paquete de café.
Voy a preparar un poco.
Me encanta el café, querida.
¡Lo tengo!
¿Qué tal si me envuelvo en una caja y me entrego el día de Navidad a Nancy?
Un momento, ¿hay correo en Navidad?
No es agradable morir en un centro de distribución.
¿Por qué no llevas a Nancy a una cabaña en el campo
y pasáis un fin de semana romántico?
No, no soy del tipo de persona que paga por dormir en una cabaña
y taparse con una sábana sucia.
Soy el tipo de persona que se encarga de que otros se tapen con sábanas sucias.
¡Lo tengo!
Convertiré nuestra casa en una cabaña de campo.
Necesitaremos algunas ramas, unas cuantas cajas de gofres y listo.
No seas pesimista, Boomhauer.
He dado en el clavo. Es un regalo que perdurará para siempre.
¿Qué dices ahora, pesimista?
Qué familia tan bonita tienes.
Qué buen ojo tiene.
Esta es mi habitación. Es un nido de recuerdos para mí.
Me acuerdo cuando vestí a mi perra con ropa interior de mi madre
y jugamos a que éramos modelos de Calvin Klein.
Y esa noche también leí la Biblia antes de dormir.
Sí, esta habitación seguro que guarda muchos recuerdos.
Aquí murió mi hermana.
- ¡Qué asco! - ¡Dios mío!
¿Su hermana murió en mi habitación?
Sí, le dio un ataque al corazón justo ahí,
pero se las ingenió para gatear por el pasillo y llegar hasta aquí.
No sé cómo lo logró con sus dedos artríticos.
Ni siquiera podía untar la mantequilla en la tostada.
Ay, si me disculpáis, necesito sentarme a descansar.
Lleva durmiendo más de una hora.
Creo que voy a despertarla.
¿Señora Wakefield? Señora Wakefield.
- Señora... - ¡Eh!
¿Qué pasa?
Ay, aún sigo aquí.
Si, ha estado durmiendo un rato y se está haciendo tarde.
Seguro que ya está lista para irse a casa.
Sí, lo estoy. Estoy lista.
Señora Wakefield, ¿se encuentra bien?
¿Eh?
Los momentos más felices de mi vida están en esta casa.
Por eso es que no hay otro sitio donde pudiera terminar mis días.
- ¿Terminar sus días? - Sí.
Quiero morir aquí.
Prometo que no seré un estorbo.
Señora Wakefield, no puede morir en mi casa.
No creo que sea muy buena idea.
Ya le he pedido un taxi.
Es lo menos que podemos hacer por usted.
Pero es muy importante para mí morir donde fui tan feliz.
¿No les gustaría hacerme feliz?
¡No de ese modo!
Entiendo. Al fin y al cabo, esta es su casa.
¿Dónde he dejado mi chal?
Oh, genial, se ha escondido detrás del árbol.
No lo decoramos por ahí.
Señora Wakefield, por favor...
Le prometo que no haré ningún destrozo.
Solo serán un par de días. Como mucho tres.
Tú distráela.
Mientras yo iré por detrás y le daré con este palo.
¿Me has comprado el palo que quería?
- ¡Va hacia el baño! - ¡Leches!
¡Eh, está ocupado!
Señora Wakefield, tiene que marcharse.
¡Hank, ya está aquí el taxi!
No me puedo creer que sea tan difícil conseguir una cabaña en esta época.
¿Y por qué no la llevas a un club nocturno?
¡Buena idea!
No, es una idea horrible.
Rayos, Boomhauer, ¿por qué nunca te equivocas?
¡Por favor, dejen que me quede!
¡Prometo que no les daré ningún problema!
Deje de pellizcarme, señora Wakefield.
Al fin Hank ha entendido que...
Un momento, esa no es Peggy.
Hank, ¿qué le haces a esa anciana?
No le estoy haciendo nada. Quiere morirse en mi casa.
¡Por favor, tengan compasión!
Yo... Ella...
Comimos, reímos, tomamos café
y luego nos dijo que quería morir en nuestra casa,
y nos arruinó toda la maldita noche.
Básicamente, ¿esa mujer te dijo
que quería morir en tu casa sin ningún compromiso?
Sí.
Ya lo tengo. ¡El tema es una cabaña encantada!
Las casas encantadas están de moda.
Habitaciones de hotel encantadas, cruceros encantados...
Si logro que esa vieja acepte morir en mi casa para encantar el lugar,
habría colas para verla.
¿Qué te parece la idea, Boomhauer?
¿De qué leches estás hablando, Dale?
Del regalo de Navidad de Nancy.
Por favor, deja que esa anciana muera en mi casa.
¡Por favor!
¿Se os ha ido la olla a todos?
Es Navidad, por el amor de Dios.
Nadie morirá en mi casa ni en la tuya, Dale.
Yo probablemente muera en mi casa.
Atrapado detrás de la puerta del baño. Es inaccesible para los paramédicos.
Bueno, ¿qué le vamos a hacer?
DECORACIÓN DE NAVIDAD
No puedo creer que me sienta culpable por la petición de la señora Weakfield.
¿Qué esperaba que hiciéramos?
Bobby, no sé qué hace una jirafa en el Belén, pero me gusta.
Busca una cebra.
Señora Wakefield, ¿qué hace aquí?
Solo quiero disculparme por la escena que monté la noche anterior.
Espero que no estén molestos conmigo.
Feliz Navidad, señor Hill.
Bueno, igualmente, señora Wakefield.
He bebido mucho té helado esta mañana.
¿Podría usar su baño?
Claro, está a mano derecha, pasando...
Un momento, sé lo que está tratando de hacer.
Usted no quiere ir al baño. Solo quiere morir aquí, ¿verdad?
Le prometo que no tardaré.
Si aguanto la respiración diez segundos, le prometo que moriré enseguida.
Tengo una proposición para usted.
Y un plato de pasas.
¿Por qué morir aquí se preguntará?
Tendría la primera opción de una maravillosa inversión
y solo tendrá que hacer dos apariciones al día
desde el más allá a través de este espejo antiguo.
No es mucho trabajo, pero es de gran calidad.
¿Tiene alguna pregunta?
¿Puedo irme ya?
¿Para qué? ¿Para morirse en casa de Hank?
Podría conseguirle un perro faldero muerto para que la acompañe.
Ese arrastrar de pies ya llenaría la casa.
No entiendo por qué no puedo ir de compras con mis amigos.
Porque nosotros lo haremos por ti.
Y tú te esperas.
Tu madre tiene razón.
Y, además, alguien tiene que quedarse aquí.
Ya sabes, por si esa anciana vuelve.
Bobby, no abras a nadie.
¿Que Dooley va a bajarle los pantalones a Papá Noel?
Qué rabia no poder ir.
Pídeles a los elfos que hagan fotos.
Ábreme, Bobby, tengo caramelos.
Es razonable que no quieras que alguien muera en tu casa, ¿no?
No podemos abrir la puerta. A menos que Bill consiga hacerlo.
Hank, he oído que una anciana desea usar tu casa como una entrada
al mundo de los espíritus.
La gente de mi pueblo dice que tenemos que estar felices de morir
o pasaremos la eternidad vagando en sus manos
hasta que su ceño fruncido parezca una sonrisa.
Piensa en ello.
Hank Hill.
¡Está en el tejado!
La señora Wakefield metió la mano por el buzón e intentó abrir la puerta.
Ha estado arañando las ventanas.
¡Señora Wakefield, deje de esconderse!
¡Señora Wakefield!
Señora Wakefield, ya estoy harto de usted.
Ha hecho que mi hijo se escondiera detrás del árbol
y que todos mis amigos piensen que estoy loco.
Lo siento, pero no me deja otra.
Gracias por acudir tan rápido, agentes.
Ahí está la intrusa.
¿Ella? ¿Quiere que arrestemos a esa pobre anciana?
Hank ha tenido que llamar a la policía para que vinieran a por una pobre vieja.
No quiero que la arresten.
Solo quiero que se la lleven para poder tener una Navidad normal.
Hank, deberías llegar a un acuerdo con ella.
¿Un acuerdo? ¿Y qué hago? ¿Dejar que muera en mi jardín?
Era una sugerencia.
- ¡Guárdate tus sugerencias! - Vale.
Si estuviera intentando irrumpir en vuestras casas para morir,
vosotros haríais los mismo.
¿Qué he hecho?
Absolutamente nada.
Peggy está preparando su postre especial de Navidad para mañana.
Sí, seguramente esté listo a tiempo.
Claro, hasta que llames a la poli.
Pobre anciana.
Su único crimen fue enamorarse de la casa de Hank.
¿No somos culpables todos?
Hank, no quiero que te sientas culpable,
pero la señora Wakefield murió en una estación de autobuses anoche.
- Después de que la soltaran. - ¿Qué?
¡Dios mío! ¡Era una catequista jubilada!
No quiero que le des vueltas a las cosas horribles
que le dijiste estando cabreado.
No puedo creer que se haya ido.
Parece que fue ayer cuando intentó entrar por la puerta del perro.
Ojalá estuviera aquí para poder abrazar su joroba.
¿La fiesta de esta noche sigue en pie? No sé si es correcto celebrarla.
No seas tonto, Bobby.
La señora Wakefield lo querría así.
Seguro que adoraba las fiestas.
¡Ánimo, familia! ¿Dónde está ese espíritu navideño?
¿Por qué no vamos a por un chaleco verde para la perra para esta noche?
Seguro que eso os anima.
Espero que le esté bien.
La tienda de mascotas no acepta devoluciones.
No entiendo por qué un chaleco es guay, pero un traje de Papá Noel es denigrante.
¿Cómo te lo explico?
La señora Wakefield.
Entonces ¿la señora Weakfield no está muerta?
Ay, Dios, está en algún sitio de la casa.
Espero que no esté muerta.
- ¡Corred! - No, tenemos que encontrarla.
Bobby, tú y Luanne mirad dentro.
Peggy, tu revisa el garaje y yo comprobaré la parte de atrás.
Si la encontráis, gritad.
¡Ay, Dios! Oh, Ladybird.
Perra tonta. Casi haces sonar tu campana.
Espera un minuto.
Eso es, guapa.
Vamos.
Huele el olor de la señora Wakefield y encuentra a esa vieja.
¡Buena chica! ¡Hazlo por mamá!
No, Ladybird. No juegues.
Encuentra a la vieja. Huele y...
Perra boba.
Señora Wakefield, si está aquí abajo, por favor, no me coja del cuello
y me arrastre hasta las puertas del Infierno.
No se lo digas a mi padre.
Señora Wakefield, ¿está aquí?
Sé que hemos tenidos nuestros desacuerdos sobre el asunto de su muerte,
pero espero poder solucionar nuestras diferencias.
Menta.
Oh, señora Wakefield, ¿por qué?
¡Déjeme descansar en paz! ¿Por qué no me dejan morir en paz?
Señora Wakefield, la creíamos muerta.
Leímos su obituario.
Estaba desesperada, así que envié un obituario falso.
¡Mintió!
¡Ay, Dios! ¡La fiesta!
Peggy, Bobby, Luanne, ocupaos de los invitados.
mientras yo saco a la señora Wakefield por detrás.
Nos vemos enseguida.
Es la última vez que interrumpe mi fiesta navideña, señora Wakefield.
Si me permitiera concentrarme, no lo molestaría nunca más.
Feliz Navidad, John Redcorn.
Te he hecho unas galletas con forma de reno
con palillos atravesándolos como si fueran flechas.
Sinceramente, Peggy, iba a boicotear tu fiesta
para protestas por el maltrato de Hank hacia nuestros ancianos.
Pero he descubierto que Bill es mi amigo invisible
y siempre hacer buenos regalos.
Sí, Bill es así.
¡Suélteme!
¡Dios, Hank está forcejeando con el fantasma de la señora Wakefield!
Qué desperdicio.
No está muerta. Está vivita y coleando.
Falsificó el obituario y se coló en mi casa.
Por favor, seguid con la fiesta.
Voy a llamar a un taxi y enseguida vuelva.
No quiero irme.
Suéltala, Hank.
Sí, tío, deja que se quede.
- Vamos, Hank. - ¿Y tu espíritu navideño?
Vale, de acuerdo.
Si eso es lo que queréis...
Señora Wakefield, si quiere morirse en mi casa, adelante.
¿En serio?
Feliz Navidad.
Pues... gracias.
Espere, ¿me está tomando el pelo?
No, señora.
Venga, amigos, esto es una fiesta. Vamos a divertirnos.
¿Señor Hill?
Tal vez no sea apropiado hacerlo ahora.
Es una fiesta de Navidad.
Veo que al final lo ha entendido.
Quizá debería morirme en otro momento.
- Cuando no se estén divirtiendo. - Claro.
Pero no debería volver a morir, señora Wakefield.
Debería volver a visitarnos.
Se divertiría más comiendo bajo la sombra del árbol.
Es una buena idea.
Bueno, creo que debería irme ya.
No los molesto más.
Tranquila. ¿Por qué no se queda al amigo invisible?
Siempre tenemos un regalo extra por si acaso.
Bien, este es para Bill.
¿Será la recortadora de pelo de nariz y orejas que querías?
¡Ojalá!
Bien, este es para Peggy.
El licor de menta hace que me maree.
Traducción: Mireia Alcover Delgado
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