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EL REY DE LA COLINA
Ella dijo: "No, señora Hill. Esto es un curso de Latín avanzado".
Y yo le contesté: "Yo creía que vendían latón importado".
¡Mamá, qué graciosa eres!
¿Diga? Sí. Vale.
De acuerdo. Gracias.
- ¿Un vendedor? - No, era mi madre.
¿Tu madre?
Vaya, hace 20 años que no la ves.
Bueno, ¿qué te ha dicho?
Quiere que vayamos al rancho este fin de semana.
¿A Montana?
- ¿En serio? - ¿No crees que no deberías hacer
tantas preguntas personales, Hank?
Siempre te metes en mi vida emocional
y me presionas para que hable de mis sentimientos.
¡Es como vivir con la maldita Barbara Walters!
¡Es el colmo!
Se pasó toda mi infancia criticándome y toda mi juventud ignorándome,
¿y ahora quiere que la visite? ¿Para qué?
Bueno, sé que es difícil,
pero ¿has considerado que se podría estar... muriendo?
No, Hank. Morirse no va con ella. Eso sería un signo de debilidad.
Todo este rollo de no tener contacto con tu madre
quizá haya tenido un lado malo.
No seas ridículo, ha sido bueno.
Creo que le has dado rienda suelta a tu imaginación.
En tu mente, tu madre se ha convertido en una especie de espíritu maligno
con el poder de la vida eterna.
Pero, en realidad, solo es una vieja y cansada mujer de campo
que echa de menos a su hija y que quiere hacer las paces.
Por eso te ha llamado hoy.
Sí, esa vieja vaca está buscando a su ternerita.
Dios, Hank. Tienes razón.
Eres un genio emocional. Eres mi Barbara Walters.
Llevo 20 años esperando este viaje.
Montana, hasta el nombre suena viril.
Una vez casi vomito en Montana, pero me aguanté hasta Idaho.
Lo importante era que lo hicieras fuera del coche.
Ya he decidido
que Bobby pasará todos los veranos en Montana.
Cada otoño, volverá más alto y más fuerte, y, tal vez, un poco menos hablador.
Bueno, me voy a hacer la maleta.
Vaya, Boomhauer, te lo has tomado bien.
BIENVENIDOS A MONTANA
La majestuosa Montaña Púrpura.
¿Hay algo divertido que hacer por aquí?
Bobby, no hay más diversión en todo el país.
Aquí hay caballos, tractores
y gente que sabe cultivar su comida y arreglar los techos de sus casas.
¿Quieres diversión? Estás en un circo de cinco pistas
de simplicidad y confianza en uno mismo.
Ahí está su coche de alquiler, en la plaza 62.
No, eso es uno de esos Rover. Yo quiero una camioneta.
No tenemos, pero este vehículo es mejor y pagará lo mismo que por la camioneta.
Ya, pero no estoy interesado en...
Es el único coche que nos queda.
RANCHO PLATTER
Este es el paisaje más maravilloso
Ay, Dios mío. Ahí está mi madre.
No estaba del todo segura hasta ahora, pero tenías razón, Hank.
Mírala, mira cómo se mueve.
Es una mujer diferente a la que yo recuerdo.
Sí, ahora desprende cierta ternura. Lo veo.
Hank, gracias por hacerme venir.
¡Ay, mamá!
¿Qué?
¿Sabes qué, mamá? No me gusta presumir, pero me dieron un premio importante.
He sido la mejor profesora sustituta tres años seguidos.
Vaya, ¿qué os parece?
¿Y qué asignatura das, cómo no ganarte la vida con las manos?
- No, doy Español. - Ajá.
¿Tú qué opinas, Doc? ¿Te parece útil una profesora sustituta?
Bueno...
Supongo que no puedo decirte nada que las montañas no puedan decirte mejor.
¿De qué está hablando el abuelo? No entiendo lo que dice.
Así hablan un viejo vaquero, hijo.
Un día te darás cuenta de que es el único modo de hablar que tiene sentido.
Es tan fría, cruel y mala como siempre.
¡Ay, qué difícil es esto!
Hank, nunca dejes que sea como mi madre.
Bobby, a partir de ahora, te mimaré aún más.
¡Toma!
Buenos días, amigos. ¿Puedo echaros una mano un rato?
Si quieres...
¿Estás seguro que no prefieres pulir ese Rover que tienes?
Creedme, yo no quería ese coche.
Solicité una camioneta, pero no tenían otra cosa.
Lo que tú digas, Hollywood.
¿Y qué hacemos primero?
Tiene una infección. Hay que drenar el absceso.
Vamos a necesitar otro cubo.
Mamá, sé que tenemos que hablar seriamente...
¿Ves esa vaca de allí?
Está pariendo.
¡La cría viene del revés!
Átale bien la cabeza a la pared.
- Enseguida. - Guárdame el anillo.
Bien, ya están las cadenas.
Ven aquí y ayúdame a tirar.
¡Una, dos, tres! ¡Tira!
¡Ya está fuera!
Ay, mira eso. Hace mucho que no veía algo tan bonito.
Lo veo cientos de veces al año y nunca deja de sorprenderme.
¿Te puedes creer que han pasado 20 años
y he podido ayudar a parir a una vaca sin dudar ni un minuto?
Porque has hecho lo que te he dicho.
Si hubieras estado tú sola, ese ternero seguiría ahí dentro.
¡Me arruinaste la infancia!
Siempre se trata de ti, ¿verdad?
¿Por qué nunca has querido hacer lo que te decía que hicieras?
¿Por qué no te casaste con el vecino?
¿Sven Grammersdorf? ¿El hijo del agricultor de alfalfa?
Era un hombre decente y con futuro.
Pero no estaba enamorada de él, mamá.
¿Y qué más daba eso?
Queríamos sacar adelante el rancho, no que te enamoraras.
De haberte casado con Sven, estaríamos bien.
Pero te fuiste y ahora todos estamos pagando por ello.
¿De qué estás hablando?
Te he pedido que vengas para que veas por última vez lo que fue tu hogar.
¡Vamos a perder el rancho!
¿Cómo? ¿Que vais a perder el rancho?
Yo... no sé qué decir.
Di que lo sientes, la culpa es tuya.
Tú y gente como Henry Winkler.
¿Henry Winkler?
¡Hola!
¿Es el actor?
¿Cómo van las cosas con tu madre?
Van a perder el rancho.
- ¿Qué? - Sí. Ah, y ese es Henry Winkler.
¡Hola!
¿Qué demonios está pasando aquí?
¿Ves ese sendero que se interna en las montañas?
Ahí mandamos el ganado en abril.
- ¿A pastar en primavera? - Sí.
Legalmente no es nuestra propiedad.
Los Grammersdorf la compartieron con nosotros durante 50 años,
pero el hijo, Sven, se mudó a Seattle y vendieron las tierras a Henry Winkler.
Y ahora no nos deja usar el sendero.
El ganado debería partir esta semana,
pero, por culpa del viejo Winkler, ahora no tiene por dónde ir.
Para empezar, ¿por qué vive aquí un tipo como él?
Vosotros, los de Hollywood, os estáis viniendo todos aquí
cansados de la vida de la ciudad.
Venís, veis estos paisajes y os ponéis a vender porquerías de pizzas.
Amigos, tenéis todo el derecho a estar molestos,
pero, para vuestra información, yo no soy de Hollywood.
Soy de Arlen, Texas.
Arlen, Nueva York, Hollywood...
Bueno, ¿y por qué no le alquiláis el terreno a Winkler?
¿Con qué?
Vosotros los de Hollywood no sabéis lo que es estar arruinado.
¿Alguna otra pregunta, Stevie Spielberg?
Maldita sea, yo no soy Steven Spielberg.
Yo no estaría tan seguro.
Luego me dijo que ya no se puede ni comprar comida en el pueblo.
Los restaurantes y los espás lo están acaparando todo.
Se le llama progreso.
¿Qué quieres decir?
¿No te molesta todo esto?
Me muero por darle el último adiós a este sitio.
¿Qué me dices de esta silla?
¿Esto no te trae buenos recuerdos de tu juventud?
Claro.
Me recuerda a Missoula, mi viejo caballo castrado.
Mi madre me obligó a castrarlo yo misma.
Tío, este sitio es muy aburrido.
Aquí no pasa nada.
Voy a intentar dormir dos días seguidos.
Espero que la pila aguante el fin de semana.
Oh, hola.
Conque quieres chuches, ¿eh?
No te culpo, yo he comido el heno.
Doc, me he enterado de lo que pasa y me da mucha pena.
Bueno...
Nunca he llegado a saber lo que piensa el cielo,
pero la tierra no guarda muchos secretos.
Nunca te olvidaré, Doc Platter.
Leches, no puedo dejar que pase esto.
Hola.
No te conozco, pero, créeme, me encantaría conocerte.
Soy Henry.
Hank Hill.
Vengo de carretera arriba y he venido a hacerte una visita amistosa.
Hank, me encanta. Es tan del Oeste...
Ojalá todo el mundo viniera a hacerme visitas amistosas.
Oh, Dios.
Mira, Henry, la razón por la que estoy aquí...
¿No te encanta la paz que se respira aquí?
En Los Ángeles, tenía el cerebro... contaminado.
Los agentes, los abogados y los paparazi invadían mi vida
y me intoxicaban, ¿me entiendes?
- Bueno, no estoy seguro de si... - Es por eso que voy a pescar.
¡Eh, yo también pesco!
Entonces, me entenderás.
Yo siempre digo que pescar es como una lavadora para el cerebro.
Es algo deliciosamente zen.
Creo que yo practico otro tipo de pesca.
Oye, ¿sabes qué? Espera un momento.
Voy a explicarte esto mejor.
Thelonius Monk.
Seguro que pescaba.
Mira ese precipicio.
Es la localización perfecta.
- ¿Localización? - Para mi programa.
Soy el productor ejecutivo.
¿Te imaginas a Kathie Lee, Joan, Melissa
y Dom en mi programa de televisión contemplando este majestuoso paisaje?
¿Y a este majestuoso paisaje enmarcando sus personalidades?
El uso de esas tierras es de lo que he venido a hablarte.
- He venido por... - Hank, tú y yo somos artistas.
Es nuestro deber lograr que humanidad y naturaleza se acerquen.
Mira, yo no soy artista y tampoco vengo de Hollywood.
Vengo de Arlen, en Texas.
Ay, por Dios, me encanta Austin.
¡Arlen!
Papá, ¿has visto a Bobby?
Bueno, déjame ver. La hierba del campo...
Ah, ahí está.
Hola, mamá.
Este es Tennessee.
Sí, qué bien. Hay que recoger las cosas, nos vamos.
Vale.
Bueno, ojalá nos veamos pronto.
¿Le has limpiado las pezuñas?
Es lo más importante cuando aseas a un caballo.
A la próxima lo haré.
¿Seguro que no le molestará?
Cielo, pesa 500 kilos. Para él, eres como una pluma.
No te encorves.
Ponte recto. Eso es.
Ahora dale unos golpecitos con los talones.
¡Eh, nos movemos!
Tennessee, eres un genio.
Si aceptaras abrir ese sendero unos cuantos días al año,
estarías haciendo una gran labor.
Hank, ¿has visto la película El río de la vida?
¿Te imaginas que las vacas cruzaran el río en tropel, enturbiando el agua
y ahuyentando a todos los peces?
Sería una película horrible.
Bueno, el río queda por allí y el sendero del ganado está por ahí,
así que el ganado podría pasar sin ocasionar mucho problema.
Perdona, sí que sería un problema. Las vacas tienen las patas muy sucias.
Pisan cacas
y pueden llevar millones de microbios a la tierra,
que la lluvia llevaría hasta el río, contaminando a los peces.
Y si no hay peces, Hank, ¿con qué voy a lavarme el cerebro?
Mira, las vacas y los peces se han llevado bien por siglos.
Claro que puedo abrirle el sendero al ganado y mañana habría carne,
pero un día nuestros hijos se preguntarán: "¿Dónde están los árboles?".
Lo que nos preguntarán será: "¿Dónde está mi bistec?".
¿Has disfrutado tu brindis de celebración, señor Hollywood?
¡Maldita sea! Estoy harto de que me prejuzguéis.
¡No soy ningún paleto ni un idiota de esos de Hollywood?
¡No soy nada de eso!
Soy... complicado.
¡Mamá! ¡Lo he conseguido!
¡Muy bien!
Peggy, vámonos a casa.
Estoy harto de ese Henry Winkler,
y también de tu familia y de este maldito rancho.
Hank, ¿estás loco? Mira eso.
Maldito Henry Winkler.
Este debería haber sido el mejor momento de mi vida y no he podido disfrutarlo.
Mira qué feliz está. Me recuerda a mí a su edad.
Pero me dijiste que nunca habías sido feliz aquí.
Dejé que los malos recuerdos de mi madre empañaran
los buenos recuerdos de mi infancia.
Bueno, me alegro.
En fin, si nos damos prisa, podemos coger el vuelo de las 17:45.
No podemos irnos.
No me casé con Sven Grammersdorf, pero todavía puedo salvar este rancho.
¿Sven Grammersdorf?
¿Qué hay de nuestros vecinos del este?
¿No tienen un sendero para el ganado?
¿Te refieres a los Fonda?
¿Y ese hombre canoso que vive al norte?
Parece que lleva años trabajando al aire libre.
¿No tiene ningún sendero?
¿Larry David? Buena suerte.
¡Diablos!
Olvídalo, Peggy. Estas tierras ya no son para sembrar.
Los de Hollywood han cambiado el paisaje y también las leyes.
"Estatuto de 1857. Si un acto de Dios u otra adversidad..."
Típico.
Tienes dos días de vacaciones y no puedes dejar los libros.
Peggy, ¿seguro que esto no es una locura?
No te preocupes, sé lo que estoy haciendo y va a funcionar.
Recordad el plan los dos.
Bobby, tú a mi lado.
Hank, tú detrás.
¡Cabalguemos!
ESPÁ CANINO
APARCAMIENTO
Mira, mami. ¡Vacas!
¡Señora! ¿Por qué lleva al ganado por la vía pública?
Vamos a las montañas.
Hemos tomado el camino largo
porque Henry Winkler tiene bloqueado nuestro sendero.
¡Venga ya! ¡Llego tarde a mi brunch!
Señora, lamento que tenga problemas con sus vecinos,
pero no puede meter el ganado en el pueblo.
Esta gente quiere disfrutar de sus vacaciones.
Pues les leeré esto para que se diviertan.
"Artículo 32c del Estatuto del condado de Osage.
Cuando el ganado no pueda pasar por un sendero,
se podrá usar la calle principal como paso temporal".
Esta ley tiene más de cien años. Ya está obsoleta.
Son muy útiles para nosotros,
así que llevaremos al ganado por aquí, 50 cabezas cada vez,
hasta que llevemos a las 2000 a la montaña.
A menos que el señor Winkler abra su sendero.
¡Estampida!
¡Hank, vaquero loco! ¿Qué diablos estáis haciendo?
En este preciso momento, trato de conservar la vida.
¡Levanta un poco la silla, te moverás menos!
¿Te puedes creer que he logrado que Henry Winkler abra el sendero?
¿Qué te parece, mamá?
Peggy Hill, educadora, madre, ganadera.
Solo has arreglado el mal que tú misma provocaste.
La mitad del ganado que te has llevado todavía no estaba herrado.
Pudimos perder varias cabezas.
Peggy, mira esto.
- Eh, ¿adónde vas? - A terminar todo el trabajo.
Voy a castrar, vacunar y herrar cada novillo de la manada.
- ¡Yo sola! - Peggy, eso es una locura.
Me da igual.
No pararé hasta que mi madre vea que soy...
Pensé que, si salvaba el rancho,
mi madre, al fin, se sentiría orgullosa de mí,
pero no ha sido así.
Lo siento, Peggy.
Si salvar el rancho no ha cambiado nada entre vosotras dos, nada lo hará.
Entonces ¿para qué hemos venido?
¿Cuál ha sido el objetivo de este estúpido viaje?
Hola. El señor Winkler quiere que sepáis
que siempre tuvo la intención de dejar que los Platter usaran su sendero
porque el ganado, al igual que el jazz, alimenta el alma de nuestro pueblo.
Y que, si todos los líderes del mundo pescaran juntos,
el mundo viviría en armonía.
Gracias, Hank.
¿Sven Grammersdorf?
Traducción: Mireia Alcover Delgado
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