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Tómate tu tiempo, Bobby.
No solo estás comprando una cartera.
Estás aprendiendo una valiosa lección sobre cómo gestionar el dinero.
Saboréala.
¡Esta!
- Serán 135 dólares. - Papá, págale al señor.
¿Por qué escoges una cartera tan cara
cuando tienes otra al razonable precio de 15 dólares delante de tus ojos?
Bueno, es que esta mola mucho, y parece que le cabe mucho dinero.
- Bobby... - Así, si quisiera impresionar a alguien,
podría sacar un puñado de billetes. ¡Pum!
Papá, dame un puñado de billetes.
¿Qué haces, Bobby? ¿Acaso quieres que nos atraquen?
¿Por qué quieres ir enseñando tu dinero en público?
Porque es guay y hace que le gustes a la gente.
¿Cuánto dinero ganas tú al año?
Bobby, ¿quién te ha enseñado a hablar así?
Creía que querías que habláramos de dinero.
Así es, pero discretamente y sin mencionar cantidades.
Bobby, solo los idiotas van por ahí diciendo lo que ganan.
¿De qué hablas?
Julia Roberts gana 20 millones por peli.
¿Estás llamando idiota a la novia de Estados Unidos?
Simplemente es vulgar, Bobby.
La cantidad de dinero que gana un hombre queda entre él
y los profesionales que trabajan en Hacienda.
¿Con quién hemos hablado en Dallas durante 37 minutos?
Ah, ya me acuerdo.
¿En qué me he equivocado, Peggy?
¿Cómo he podido criar a un hijo que va por ahí
con la boca sucia y preguntando sobre dinero?
Incluso ha tenido la poca vergüenza de preguntarme cuánto gano al año.
No sé de dónde habrá sacado esa actitud, porque de nosotros no la ha aprendido.
Le hemos educado para sentirse incómodo sobre cualquier tema personal.
¡Ladybird está arrastrando el culo otra vez!
Eh... Hola, hijo.
Estabais hablando de dinero, ¿verdad?
No.
- ¡Estabais hablando de pagar facturas! - No es cierto.
Estábamos dándonos besos.
¡Peggy!
Entonces ¿qué es esto?
¿Cuarenta y dos?
- ¡Bobby! - ¡Dámela!
¿Para qué? ¿Para que les digas a todos los vecinos
lo que nos gastamos en peluquería?
¡No soy un niño pequeño!
- Bien, ¿por dónde íbamos? - Ah.
Ah, no, en la factura del teléfono.
Sí.
Sí.
Mi hijo me ha preguntado cuánto dinero gano al año.
Qué descarado.
Mientras menos sepan los hijos de dinero,
menos tendrán que informar bajo presión de una investigación federal.
Ya es bastante difícil enseñar a un niño a juzgar a las personas por su carácter
sin la tele y la MTV llenándole la cabeza de tonterías.
La televisión es una alcantarilla abierta.
Sí, en MTV Cribs, enseñaron la casa de Ja Rule
y tenía una nevera llena de champán Cristal, tíos.
Bueno, mejor me voy yendo a cenar.
Bobby podría estar preguntándole a Peggy cuánto costó el anillo de bodas.
Eh, ¿cuánto creéis que gana Hank?
Te diré algo, tío.
Esa camioneta que compró el año pasado no es barata.
¡Te tengo!
Sí, hoy me han dado mi cheque.
¿Y de cuánto es?
Ay, parezco Bobby.
Mil dólares.
¿Qué te parece? Vas a cenar con un hombre que ha ganado 1000 dólares hoy.
Ay, Hank...
- Bueno, es una prima bastante generosa. - Sí.
No tanto como la del año pasado,
pero la gente no asa tanto como el año pasado.
El año pasado fue muy bueno.
Tal y como imaginaba, mi padre gana 1000 dólares al día.
- Eso son 365 000 dólares al año. - ¡Hala!
Sí, hala, pero mira esto.
Lleva ganando eso 20 años. ¡Eso suma 7 300 000 dólares!
- ¡No puede ser! - Sí.
Y, además, siempre gasta muy poco,
así que debe tener ese dinero en algún sitio.
¿En qué se lo está gastando? ¿En nuestra casa?
La casa costaría un millón. Tal vez dos, como mucho.
No sé. ¿Estás seguro de lo que dices?
Debe de haber algo en algún sitio que demuestre que somos ricos.
¿"Registros de petróleo"?
¿Por qué está cerrada?
Porque estará relacionada con pozos de petróleo secretos.
Mi padre tiene petróleo.
¡Tío, eres rico!
- ¡Eres rico de la leche! - ¡Lo soy!
¡Cómo mola!
¿Sabes qué, Bobby?
¿Te apetece dar un rulo por la sala del dinero?
Magnífica idea, papá. De lujo.
- Con estilo, hijo. - Ni lo dudes, padre.
No sé, Bobby.
Hace mucho tiempo que somos vecinos, y no parecéis ricos.
No tenéis la mitad de las cosas que tenemos nosotros
y de todo lo que sí tenéis nosotros tenemos una versión mejor.
Mi padre siempre dice
que las cosas baratas son tan buenas como las cosas caras.
Anoche se pasó toda la cena diciendo:
"Quien diga que nota la diferencia
entre esto y una Coca-Cola de verdad es un mentiroso".
Bueno, creo que es posible.
Tal vez tu padre sea uno de esos ricos miserables.
- ¿Un qué? - Mucha gente rica está loca.
Miran hasta el último centavo.
Howard Hughes usaba cajas de cartón como zapatos,
y escribió un manual de instrucciones
para que le sirvieran los melocotones de la manera correcta.
Mi padre redactó un sistema de 13 pasos para tirar la basura.
Oh! Y había una mujer
a la que llamaban La Bruja de Wall Street,
que era tan tacaña que, cuando su hijo se puso enfermo,
no quiso pagar un médico y le tuvieron que cortar la pierna.
¡Qué asco!
Al parecer, cuanto más rico eres, más tacaño te vuelves.
Y mientras más tacaño, más locos te vuelves.
¡Bobby, a envolver centavos!
¡Leches, Peggy! ¿Quién ha tirado este bote de mayonesa?
¡Los uso para guardar tornillos!
Mirad cómo se parte el lomo lavando su camioneta.
Ay, Dios, no quiero perder la pierna.
¿Os imagináis la porquería de pierna falsa que me compraría?
Probablemente me la fabricaría él mismo con un palo de escoba y una horma.
- Yo no creo que esté tan loco. - Aún.
Pero no puedo arriesgarme. Solo necesita relajarse un poco.
Tal vez si consigo que gaste un poco de dinero
y que vea que no es el fin del mundo, no se volverá loco.
¡Eh, pídele que nos compre unos caballos!
Podríamos ir a la escuela con ellos. ¡Seríamos leyendas!
No, tiene que ser algo que le guste a él.
Tanto como para que abra su cartera.
Cuando vea lo divertido que es,
ya no habrá nada que se interponga entre mí
y el dulce sonido del dinero.
¿Ya os habéis enterado?
Bobby es rico.
Resulta que el señor Hill es una especie de magnate del petróleo millonario o algo.
Joseph, cielo, ya eres mayorcito para ir diciendo esas tonterías por ahí.
¿Qué dijo el reverendo Stroup?
Era algo de Jesús, los cotilleos y rimaba.
Cuéntame más sobre la fortuna de Hank, Joseph.
Connie dice que es algo así como un rico miserable, creo.
Conque mi vecino es millonario...
Yo leí un libro sobre eso, pero no pensaba que iba sobre Hank.
Hank, ¿me compras una taladradora?
No, Dale.
¿Y un club nocturno? Lo llamaré Hank's.
¿Son blandas estas tiras de carne? Ladybird tiene las encías muy sensibles.
Papá, mira esto.
"Ahora usted y su perro pueden montar en burro en el Gran Cañón".
Coge las riendas con los dientes.
Lo sé. Es increíble, ¿verdad?
Y Ladybird podría quedarse el sombrero.
A Ladybird le quedan genial.
Sí, es verdad, pero no sé.
No lo pienses, hazlo.
Te lo mereces.
Dios sabe que Ladybird también lo merece.
Hay dónde cantar en el fondo.
- Suena genial, pero... - ¡Es genial!
Lo pasarás de maravilla
y yo me compraré un pinball y también lo pasaré de maravilla.
- ¿Qué? - Luego me compraré una máquina de helados
y un tigre blanco.
¡Gracias, papá! ¡Va a ser increíble!
¡Bobby!
No voy a empezar a despilfarrar dinero como un irresponsable
solo porque tú no tengas noción de lo que es el dinero.
Mira a Ladybird, se ha asustado.
¿Estás contento?
Bobby siéntate, tenemos que hablar.
¿Has reconsiderado lo del pinball?
Hijo, todo lo que compras cuesta dinero, que alguien tiene que ganar.
De un modo u otro, haré que lo entiendas.
Pero yo no soy el que piensa locuras.
¿Ves? Eso es precisamente por lo que tu madre
y yo hemos decidido hacer unos cambios en tu paga.
Pero esto es lo que siempre me dais.
Espera, no he terminado.
El viernes pasado, alquilaste un videojuego.
Así que...
Ah, y lo devolviste tarde.
¡Eh, para!
Y te compraste una revista en el centro comercial.
Lo tengo todo apuntado en tu cuenta.
¿Dos dólares?
Pero quería ir con Joseph al cine hoy.
Me parece muy bien y estaré encantado de llevarte
si te ganas el dinero que te falta.
Puedes recoger latas. Cinco centavos cada una.
Es como si las calles estuvieran llenas de monedas.
- ¿Estás de coña? - No.
Vas a necesitar un par de bolsas de basura grandes.
Con esto te llega.
No os sorprendáis si Bobby viene a recoger estas latas.
Hoy le he enseñado una lección my valiosa.
¡Adelante, Hank! Bebe toda la birra que quieras.
Me emociona que el dinero que gano con esfuerzo te haga feliz.
Te tocaba comprar las cervezas hoy. Es así como funciona.
Sí, supongo que es así como funciona.
Yo no me hago rico cortando pelos, Hank.
En todos sitios es difícil.
¡Apuesto a que sí!
Sí.
Sí.
¡Por favor, Hank, dame unos miles de dólares!
- Te lo ruego. - ¿Qué?
Vamos, Hank, dale el dinero.
Sí, tío, el dinero es como el viento: solo lo sientes cuando se mueve, tío.
¡Por Dios! ¿Soy la única persona cuerda aquí?
Bien hecho, Bill.
Has descarrillado el tren de la fortuna tu solito.
Lo siento, yo solo quería su dinero.
Recoger latas... Mi padre ya ha tenido su oportunidad.
No voy a dejar que me arrebate la mía.
Si esto no es una emergencia, no sé qué puede serlo.
¿En serio, Bobby?
¿Vas a coger la tarjeta de crédito de tu padre?
Relájate.
Lo que gastemos será como una gota en el océano para él.
Además, ni siquiera notará que no está.
¡Vamos!
Cuarenta y tres con veinte.
No hay problema. Aquí tiene.
Gracias, señor Hill.
¡Hala!
¡No te rindas, Connie!
¡Prueba otra vez! ¡Soy rico!
Has fallado. Inténtalo de nuevo.
¡Buen drive!
Ay, Johnny, estoy pasándolo de maravilla contigo.
Yo también.
Así que los rumores sobre Hank son ciertos.
Oye, acabo de recordar que tengo que ir al centro de sanación.
Ay, pero si iba a comprarte tu bañador.
Otro día, ¿vale?
Esta es mi chica.
PROPANO STRICKLAND
Hola, John Redcorn.
Hank.
Hank.
Nuestro país envejece.
Los baby boomers pronto serán sénior boomers.
Sí, claro, como tú digas.
Bien.
Como reconocido líder de la comunidad de sanadores,
estoy en una posición privilegiada para capturar este mercado emergente.
Supongo que ya sabes por dónde voy.
Tú solo tienes que invertir un millón.
- ¿Qué? - No te estoy pidiendo limosna.
Esto es una oportunidad para invertir
en el nuevo centro de la tercera edad Los Años Dorados de la Nueva Era.
Claro, te daré ese millón.
¿Lo quieres en rubíes o en polvo de hada?
Alguien ganará mucho dinero con esta idea.
Podemos ser nosotros.
¡A continuación!
Averigüen lo que este hombre quiere enseñarles a sus hijos.
Peggy, ahora me cuentas lo que pase.
¡Ay, Dios! ¡Qué fuerte!
Leches. ¿Diga?
Hola, señor Hill.
Le llamamos del banco Southwest. Es sobre su tarjeta de crédito.
Ya tengo tarjeta de crédito.
No, le llamamos porque hay algunos cargos raros.
Vemos que hay cargos por varios miles de dólares en los últimos dos días.
¿Qué?
No, nunca he usado la tarjeta. ¡Me están robando!
Señor, si quiere abrir una disputa...
Oh, aquí hay algo.
Están haciendo un intento de cargo ahora mismo.
¿Quiere que ordene que retengan la tarjeta?
USO NO AUTORIZADO RETENER TARJETA
Lo siento, señor Hill.
Esta máquina va... ¡muy lenta!
Tómate tu tiempo, tranquilo.
¿Sabes qué, Emiglio? Creo que me voy a probar ese chaleco.
¿Dónde está ese desgraciado?
¿Bobby?
Papá...
Me has robado la tarjeta de crédito.
Mi hijo me ha robado la tarjeta de crédito.
¿Por qué estás tan cabreado? ¿No puedes bombear un poco más de propano?
¿Cómo te has convertido en un niño rico malcriado
si ni siquiera somos ricos?
- Siento haber cogido prestada... - ¡Robada!
...tu tarjeta de crédito, pero, aunque digas que no,
los dos sabemos que eres rico.
Así que los dos lo hemos hecho mal.
¿Que yo soy rico?
¿Que todo el barrio se ha vuelto loco?
Vale, papá, seré claro.
Lo sé todo.
Te oí decirle a mamá que ganabas 1000 dólares al día.
¿Mil dólares al...? ¿Estás hablando de mi prima?
¿La que me dan una vez al año?
¿Y tus registros de petróleo del garaje?
¿Te refieres a los cambios de aceite?
Yo creía que era muy joven para tener esta conversación,
pero ya hora de que aprendas a manejar el dinero en la calle.
Así que este es nuestro talonario.
No me ha dado tiempo a ver nada.
Vale. ¿Quieres conocer las finanzas de la familia?
Mira.
¿Esto es todo?
Por favor, dime que, al menos, tienes oro enterrado en el jardín.
No, eso es todo.
Pero con una gestión responsable, todo irá bien.
¿Este es el presupuesto para ocio?
Pero si me gasto eso en cedés al mes.
- Yo me gasto todo el presupuesto. - Sí.
Creo que te he defraudado.
- Pero ¿qué...? - Debe de ser la moto de agua.
Bueno, he podido pagarlo todo, menos la moto de agua.
Se me ha ido toda la prima anual.
Parece que nunca tendré esa ducha nueva.
- Lo siento. - Este es tu castigo.
Voy a ver cuánto me dan por la moto de agua
y tú tendrás que hacer tareas hasta que ahorres la diferencia
entre lo que saque y lo que costó.
Vale.
Bien. Tu madre ha dicho algo...
...de hacer una limpieza a fondo en el baño.
Aquí está el cepillo, Bobby.
SE VENDE
Buen trabajo, Bobby.
Hace calor arriba. Baja un poco a descansar.
Los descansos son para los perezosos.
Necesito ayuda para llevar la moto de agua al lago para venderla.
Enseguida bajo. En cuanto coja a esta ardilla traviesa.
Así que Hank ha dilapidado su fortuna.
Dios. Si Peggy ha sido lo mejor que ha podido conseguir con dinero,
¿qué pasará ahora cuando lo deje?
La Biblia dice que caerán los poderosos.
Dicen que ha tenido algo que ver con Internet.
Siempre suele ser así.
Vendo una moto de agua nuevecita.
Tiene todos los extras y un color muy discreto.
Costó mucho dinero.
Eh, Erik. ¿Qué te parece esa moto de agua?
Me prometiste una nueva.
- Seguro que esta está rota. - No está rota.
Os lo demostraré.
¿Lo ves? ¡Funciona perfectamente!
- ¿Contento? - ¿No corre más?
¡Claro que corre más!
¡Vamos!
¡Arre!
Qué divertido.
Creo que está muy bien.
- Me la quedo. - Vale.
Ya sé que te prometí una moto de agua,
pero ¿podrías darme las gracias por lo menos?
Lo que tú digas.
Pero me la puede comprar el novio de mamá.
Señor, por 50 centavos, se la puedo dejar reluciente.
- Quiero ver mi cara reflejada. - ¡Sin problema!
¡Papá, vuelve!
¡No nos van a esperar!
¡No voy a venderla!
¡Sujétate bien, voy a acelerar!
¿Nos la vamos a quedar?
¡Es muy cara!
¡No le venderé mi moto de agua a ese mocoso idiota!
¡Le depreciación será la misma si nos la quedamos un día o un año!
- ¡El uso es el uso! - ¿En serio?
¡Claro! ¡La cargaremos en la tarjeta un tiempo
y, si la vendemos dentro de un año, tendrá el mismo valor en el tabulador!
¡Pero la tarjeta solo es para emergencias!
¡Y se pagan cuotas cada mes!
¡Eso sería ideal!
¡Papá, dame un puñado de billetes!
Traducción: Mireia Alcover Delgado
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