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EL REY DE LA COLINA
ESCUELA SECUNDARIA TOM LANDRY
ECONOMÍA DOMÉSTICA 223
Bobby Hill, ¿qué haces?
Plancho debajo del mar.
Me agotas la paciencia.
He suspendido a gente aún más cómica.
Vale, niños, dejad las planchas.
Con ayuda de Ernie, el conserje,
he manchado estos uniformes de animadora.
Como examen final, debéis identificar y eliminar
la mancha misteriosa.
Una para el payaso de la clase.
Espera, para que te lo trabajes a fondo.
Lunes por la noche: empanada de fritos con especias picantes.
Como a ti te gusta: perfecta.
Venga, Bobby, hoy sirven empanada de fritos con especias picantes.
¿Qué demonios...?
Más vale que haya una animadora escondida bajo la cama.
No te enfades. Creo que voy a suspender Economía Doméstica.
Claro que vas a suspender, eres un tío.
¿Sabías que tu hijo cursa Economía Doméstica?
No hacen más que jugar con faldas.
Si Bobby aprende a cocinar y limpiar solo,
¿para qué necesitaría casarse?
Economía Doméstica no hará que Bobby sea amanerado.
En las pelis de cárceles, los tipos más duros
siempre trabajan en las cocinas.
No te preocupes, Hank.
Cuando me hicieron encargado de las toallas en el equipo de fútbol,
lavaba unas 50 coquillas a la semana.
Y he salido muy normal.
Buen tiro, compañero.
Vaya juego de muñeca.
Por favor...
Cuando me hicieron encargado de las toallas en el equipo de fútbol,
encesté una coquilla
en un cesto de la colada a 50 yardas de distancia.
Te apuesto lo que quieras a que no lo repites.
Acepto.
Qué pardillo.
Me debes un millón de dólares, pardillo.
Pardillo.
Papá dice que los hombres instalan lavadoras,
arreglan lavadoras,
pero no deben poner ninguna lavadora.
Por favor...
Nadie me obliga a hacer las tareas
mientras los hombres van a trabajar.
Yo hago ambas cosas.
Soy lo que las revistas definen como una supermujer.
A mí me gusta Superwoman.
Muchas gracias, Bobby.
A ver qué te han puesto de deberes.
Cuando hayamos terminado,
la mancha deseará no habernos conocido.
Primero aplicamos el quitamanchas.
Luego la atacamos con agua caliente.
Y cuando ya no puede más,
le arrancamos la cabeza y vertemos lejía en el agujero.
Acaba con ella, Bobby.
¿Vas a dejar que esa mancha te llame amanerado?
¡No!
Sé que no ha llegado Acción de Gracias,
pero me siento como en Navidad.
Está lleno de agujeros,
pero no queda ni una mancha.
Casi.
Bobby, son los pantalones de tu padre.
¿Cómo has podido, Peggy?
¿Cómo quieres que trinche el pavo? ¿En calzoncillos?
Con la cortadora eléctrica, ni se me ocurre.
Los cirujanos más famosos
también cometen errores alguna vez.
No son infalibles, Hank.
La gente se les muere.
Somos humanos.
Srta. Bittner, no quiero mentir.
Creo que no le he prestado atención en lo que va de curso,
especialmente al hablar de lejía.
¿Me ayuda a reparar los pantalones de mi padre?
¿No le gustan tus chistecitos?
Por favor, Srta. Bittner, nunca le he pedido nada,
aparte de más azúcar.
Vaya, vaya...
Hank, ¿qué tal te va por el banco?
Yo qué sé.
Ahora que me acuerdo, Bill, ¿cuándo me vas a pagar el millón?
Muy bien, Dale.
Para que lo enmarques.
Aquí tienes tu millón de dólares.
Ahora tendré que vender mi isla privada
en el Pacífico Sur, ¿no os parece?
Últimamente no vas nunca.
Papá, ¿te gustaría llevar pantalones vaqueros para ir a trabajar?
Ya sabes que sí.
Mira lo que tengo.
Le he pedido tela a la Srta. Bittner
y, tomando el original como modelo, te he cosido estos pantalones.
¿Con mi máquina de coser?
Imposible. Las costuras han salido rectas.
No me importaría probármelos.
Muy bien, Bobby.
Me quedan perfectos.
Los encuentro algo tiesos,
pero, con un par de años de uso,
serán ideales.
Espera un minuto. Esto lo he aprendido en clase.
Será solo un momento.
Voy a utilizar tu lijadora.
Peggy, tiene razón.
Noto cómo se va soltando la tela.
Gracias por echar a perder mi ropa.
Bobby ha mejorado el modelo.
Bobby, ocho horas de uso y cero arrugas.
Ya sé lo que voy a decir en el rezo de Acción de Gracias.
Tres, dos, uno, ¡ya!
Bollitos al horno.
Así que en Economía Doméstica no solo coséis,
sino que también cocináis.
¿No te importará
que haya abierto el vino de vuestra boda para marinar la carne?
Yo espero que cuando dejes de jugar
tu madre vuelva a la cocina.
Los martes cenamos chuletas de cerdo.
Ya lo has oído, Bobby, abre paso a la experta.
Cuando preparas cerdo, el más mínimo error podría matarnos.
BANCA DE ARLEN
Lo quiero todo en efectivo.
Mil billetes de mil, si puede ser.
La mayor parte de los cheques de un millón de dólares son un chiste.
Qué trabajo tan interesante.
Lo siento, el Sr. Dauterive solo tiene 418 dólares y 75 centavos.
De acuerdo, pues 400 dólares en monedas,
18 Susan B. Anthonys, dos monedas de veinticinco y un Utah.
Sí.
Sabe a martes.
Gracias, Hank.
Huele bastante bien.
Gracias, papá.
¿Podrías firmar aquí,
decir que lo he cocinado yo y que sabía bien?
Me encanta ayudarte con los deberes.
Hank, perderás el apetito.
No te preocupes.
Mejor nos comemos el asado de Bobby mientras está jugoso.
Las chuletas aguantarán hasta mañana.
No, el miércoles me toca balneario y cenamos albóndigas.
No comemos chuletas los miércoles,
porque nos gusta seguir un orden.
Miércoles...
Ni te lo imaginas, Nancy.
Se comió el asado como si...
fuesen mis chuletas.
¡Y eso que había preparado chuletas!
Lo que necesitas, cariño, es sacarles ventaja.
Es de la biblioteca, así que no la manches.
¿Una revista doméstica?
Qué va. Nunca me ha hecho falta...
Este es el centro de mesa más bonito
que he visto en mi vida.
Hola, Peggy.
¿Qué hace aquí toda esta maleza?
No es maleza, Hank.
Ya verás cuando termine.
Voy a convertirlo en el centro de mesa más impresionante
producido con maleza.
No lo toques, Bobby.
Podría estar lleno de garrapatas.
Les he quitado el nido a los pájaros.
Ya construirán otro nuevo.
No creo que pongan huevos en la acera.
Muy bien, Ernst te ha quitado hasta el último parásito.
No creo que sea capaz de eliminar toda esa tristeza.
¿Qué te pasa?
Ernst, imagínate.
El hombre al que amas encuentra a alguien que cocina, limpia
y le cose pantalones.
¿Quién es la otra mujer?
La otra mujer es mi hijo.
¿A qué precio saca sobresaliente en Economía Doméstica?
¿A qué precio?
Cocinar, limpiar y coser...
No has dicho nada del dormitorio.
Se me ocurren muchas cosas que podrías hacerle a Hank.
Yo soy una amante espectacular.
Y Ernst un estilista de primera.
Llevemos juntos a tu marido a lugares de lo más insospechados.
87.59
Disculpe, señor, pero lleva más comida que dinero.
Muy bien. Dejaré el papel celofán.
Yo soy el único invitado a mi cena de Acción de Gracias
y dudo mucho que me sobre nada.
Todavía falta dinero.
Pero...
No me dejes sin pavo.
Sigue sin ser suficiente.
El cubresierras circulares encaja de maravilla. ¿Cómo lo llamamos?
¿"Abrigo de cuchillas"?
Si quieres algo tejido, pídemelo.
Mira, Peggy.
Bobby me ha hecho un abrigo de cuchillas.
Hala, qué peinado tan elegante.
Es enorme.
Espero que quepa por la puerta del dormitorio, Hank.
Esa puerta mide dos cincuenta de alto.
¡A cenar!
¿A cenar?
Como dieron las cinco y no estabas en casa,
le pedí a Bobby que preparase algo.
Me parece muy bien.
Cuanto antes comamos, antes podemos pasar al postre.
Creo que Bobby ha hecho una tarta.
Debería haber repetido solo dos veces.
No es que me encante el queso, pero Bobby hace unas cosas que...
Se me ocurren varias ideas para quemar calorías, Hank.
¿Qué pasa?
¿Te ha sentado mal la cena?
Creo que son los productos para el cabello.
Huele a coche recién estrenado.
Me encanta el queso.
Hank, ¿qué haces?
El olor de esos productos me quita el sueño.
No hueles a coche nuevo,
solo lo he dicho para que no te sintieses mal.
Bobby, deja el robot y vete a la cama.
Necesito el sofá.
Tu padre no se encuentra bien.
Será algo que ha comido.
¿Por qué no duermes en mi habitación?
Me queda mucho por hacer.
¿Este sofá ha estado fuera alguna vez?
Como quieras. Dormiré en tu cama.
Debajo de la pared de mocos.
Me ha parecido oír un limpiatapicerías.
Utilízalo para quitar el olor
de este lado de la cama.
¿Has visto a mamá?
Quería dormir y le he dicho que mi cama estaba libre.
¿Dónde vas a dormir tú?
Supongo que en el sofá.
Está un poco húmedo,
pero así podré estrenar el poncho.
No, puedes dormir donde tu madre.
¿Por qué no dormimos juntos en mi habitación?
Haré palomitas con caramelo.
Voy a encender la tele.
Con esta noche tan clara, veremos las noticias de San Antonio.
El presentador jugaba en los Oilers.
¡Viva!
No sabía que vuestra cama estaba hecha de dos pequeñas.
A tu madre le gusta el colchón firme
y a mí extrafirme.
Ya sabes, los polos opuestos se atraen.
Fíjate, la chica del tiempo está mirando a la cámara que no es.
San Antonio.
Mañana va a llover.
¿A quién se le ocurre vivir allí?
¿Sabes a quién le gustaría acompañarnos?
¡Ladybird!
Corre, pequeñaja.
Ese globo de Piggy
lleva el mismo peinado que tu madre.
Hola, Peggy.
Serán para ti.
Uy, perdón. Esperaba que me dieras los buenos días.
Vale.
¿Habéis dormido bien?
La verdad es que no.
Bobby y yo nos hemos pasado toda la noche hablando.
Hablando de tú a tú.
Aquí la tenemos.
¡Perfecto!
¡Hank! ¡Ven aquí ahora mismo!
Mira lo que escondía Bobby debajo de la cama.
Una revista para señoras, y no porque lo diga yo,
sino que lo pone en la portada.
Tenías toda la razón.
A Bobby le pasa algo.
Los anuncios de perfume están todos olidos
y, según su horóscopo, es una semana ideal
para conocer al hombre de sus sueños.
Hank, este chico no está bien.
Bobby, ven aquí ahora mismo.
¿Qué pasa, papá?
Hijo, ¿serías capaz de preparar esta receta de pavo?
Prepararlo lleva 24 horas.
Menos mal que empecé ayer por la noche.
Creía que te levantabas para ir al baño.
¿Sabes qué?
Vamos a dejar que Bobby se encargue de todo.
Pero si soy yo la que--
Este año solo tienes que venir con hambre.
Siéntate en el sofá, ahora que por fin está limpio.
Papá.
¿Y el plato de pavo?
Quiero hacer rosas de rábano.
Búscala en el garaje, dentro de la caja que dice "platos para servir aves".
Ahora mismo te ayudo.
Mamá, ¿te importa meter el pavo en el horno?
La bandeja está colocada y el precalentamiento encendido.
Podría hacerlo cualquiera.
No nos merecen.
¡No puedo salir!
¿He arreglado el tejado hace poco?
Sigue teniendo mal aspecto, así que es muy probable. ¿Por qué?
No puedo comprar comida porque me han vaciado la cuenta.
No recuerdo en qué me lo he gastado.
No tienes dinero porque he ido a cobrar el cheque, Bill.
No había un millón de dólares.
Ese cheque era de broma, igual que la apuesta.
Era un chiste. Hasta me reí.
El contrato verbal es legítimo
y lo firmamos en el momento de decir "acepto".
Si no recuerdo mal, tú también lo aceptaste.
Dale, déjate de picar pleitos y devuélvele el dinero a Bill.
¿Qué sentido tiene?
Bill seguro que se lo gasta en cualquier estupidez.
En sí mismo, por ejemplo.
¿Peggy?
Ya veo que el corte de pelo ha sido todo un éxito.
Hank te dejó hecha polvo, ¿a que sí?
Cuéntame lo que le has hecho tú.
Le he robado el pavo.
Prefiero compartirlo con un hombre que me necesita.
Un hombre que pasa solo Acción de Gracias
por el estigma social asociado a un apetito sexual de lo más extraño.
Pasa, reina del drama.
Dime, ¿quién es este hombre tan lleno de misterios?
¿Quién es esta?
Peggy Hill, te presento a mi mujer, Claudia, y a nuestro bebé, Brett.
¿Tienes familia y te quieren?
Hank Hill. Feliz Acción de Gracias.
Hank, soy Ernst.
Espero que estés sentado, porque tengo malas noticias.
Aprovecha y siéntate.
¿Es por el olor del pelo de Peggy?
No te llamo por ningún olor imaginario.
Peggy ha venido aquí con el pavo.
Los dos están magullados y rotos por dentro.
No me fastidies...
Tu madre se ha ido con el pavo a casa del peluquero.
La has hecho sentir una inútil en su propia casa.
Ahora está en la mía,
tendida boca abajo en un charco de autoestima baja.
Rescátala antes de que se ahogue.
¡Rápido, Hank!
A Bobby también le di teta.
Craso error.
Bobby.
Necesito que hagas dos cosas y espero que sea la última vez.
Graba el partido de los Cowboys y dame un delantal.
Adiós, cariño. Buena suerte.
Hola, Peggy.
Siento venir así vestida, Hank.
Ya veo que Bobby y tú os habéis puesto elegantes.
No, Bobby está con los vecinos.
Hemos preparado nuestros platos favoritos.
Feliz Acción de Gracias.
¿Chuletas de cerdo fritas?
¿Empanada de fritos con especias picantes?
¿Albóndigas a la Peggy?
Y media botella de vino de nuestra boda.
¿Ni siquiera me necesitas para las comidas de diario?
No, supongo que no.
Pero no pasa nada.
No me he casado contigo para que limpies y cocines.
Nos hemos casado porque...
Ya sabes...
Por amor.
Oh, Hank.
Ahora el pelo te huele mejor.
A relleno de pavo.
Bobby, nunca había cenado tan bien en Acción de Gracias.
Ahora el hueso de la suerte.
Por un millón de dólares.
Muy bien.
¡He ganado!
¡Me debes un millón de dólares!
Corrijo.
Se me debe un millón de dólares.
Lo siento, Bobby. Me ha obligado.
Te hemos tendido una trampa.
¡Qué delicia de queso!
Traducción: Tomás Costal
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