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EL REY DE LA COLINA
6:00
Oye, chaval, ¿quieres quedarte un rato hasta que se levanten mis amigos?
Estoy trabajando.
¡Hank, Peggy, Bobby! He conocido a una mujer.
¡Dale, Nancy, Joseph! He hablado con la madre de mis hijos.
¿Qué tal son las escuelas?
¡Boomhauer! Hay un lobo muerto en el jardín.
Estoy de broma. ¡He conocido a una mujer!
No me lo creo...
- ¿Sigues aquí? - ¿Desayunamos juntos?
Tengo una clase de parapente.
Mi alumno es un niño ciego.
Como en la Paraolimpiada.
¡Mamá! ¡Papá!
El camión de los helados.
Necesito un dólar cincuenta. ¡Rápido!
Bobby, no creo que la señora de Dippy Cone esté disponible.
Estos días sale con el Sr. Boomhauer.
Mejor todavía.
No saldrá de aquí.
Así nos haremos amigos.
Incluso me dejará ir con ella.
¿Por qué será que Boomhauer no sale con chicas listas?
Una diputada, por ejemplo, para que apruebe mi ley.
Y asintió de esta manera.
Luego me sonrió así.
Después echó a correr.
Un momento mágico.
Déjalo de una vez, compañero.
Es que no paras de hablar.
Todo es bla, bla, bla.
A ver si nos callamos.
Exactamente.
¿Por qué íbamos a escuchar el rollo
de una chica deportista que ni siquiera existe?
¿A qué te refieres?
Admítelo.
No es la primera vez que te inventas a una amiga.
Primero fueron aquellos amigos tuyos, los futbolistas: Larry y Wayne.
Larry y Wayne serían imaginarios,
pero me apoyaban mucho más que tú.
Eso es porque no los oías hablar a tus espaldas.
Peggy, ¿me prestas una taza?
Me hace falta otra, porque tengo una nueva amiga.
Vaya, una amiga.
Bill, qué maravilla.
No, espera.
Está sucia.
¡Trae!
Adivinad quién ha tomado café con su amiga especial.
Las manchas de café son convincentes, pero no te creemos, Bill.
Ya me lo imaginaba.
Por eso la he grabado.
He preparado café para los dos.
No, gracias.
Si te preocupa que la cafeína te revuelva las tripas,
vivo justo al lado.
Muchas gracias, pero quiero mantener el ritmo.
¡Adiós!
¿Recuerdas cuando te enamoraste de la patinadora de los cereales?
Resulta que era real, pero seguía sin ser tu novia.
En un mundo perfecto, estaríamos casados con Peggy,
pero en el mundo real hay que apañárselas.
De acuerdo, no insistas más.
Bill, te ayudaré a seducirla.
Sé perfectamente cómo encandilarla.
- Le curarás las heridas. - ¿Qué heridas?
Las que sufra al caerse por el agujero.
¿Qué agujero?
El que cavarás en el callejón.
Si no he cavado ninguno...
Todavía.
¿Cómo?
Si diseñamos un campo minado con unos veinte hoyos, se caerá,
se torcerá el tobillo y podrás rescatarla con tu botiquín del amor.
Bill, ya tienes bastantes problemas sin que te denuncien.
Un agujero es trampa.
Lo que te hace falta es una buena frase.
Algo así: ¿cómo estás, monada?
¿Me explico?
Hacen falta dos para pasarlo bien.
Uy, ya estamos otra vez.
Hank, cúbreme.
Dile que estoy en Denver, o algo así.
No miento nada bien.
HELADOS Y BATIDOS
¿Ha regresado Boomhauer del safari?
No sé a qué te refieres.
Está...
Se ha mudado a Denver.
¿Acaso era tan difícil, Hank?
¡Espera! ¡No te vayas!
¡Vuelve!
No va a volver, cariño.
Claro que sí.
Es la novia de Boomhauer.
A ver, ¿cómo te lo explico?
A ti te gusta comer helado de vainilla un día tras otro.
Al Sr. Boomhauer no le ocurre lo mismo.
Le gusta probar sabores distintos.
Claro que sí.
Su novia es heladera.
El Sr. Boomhauer se ha acostado con la chica de los helados
y ahora la ha plantado.
No volverás a comer helado, Bobby.
Qué maravilla.
Nancy y yo llevamos mucho tiempo queriendo salir en parejas.
¿Qué pasa con Hank y Peggy?
Entre tú y yo, se me han acabado los temas de conversación.
La ayudaré, señorita.
Ay, qué dolor.
Me llamo...
Dígame dónde...
Maldita sea.
Vamos allá. Solo será un minuto.
Mantén los tobillos en alto.
Ahora mismo te ayudo.
¡Vuelve, por favor!
¡No! ¡Espera!
Se me ha enfriado el té y me pregunto por qué
me habré levantado de la cama.
Hay nubarrones en las ventanas
y no logro ver nada.
Ya veo que es toda una tigresa.
Te ha dejado hecho unos zorros.
Después de todo lo que he hecho por ella cavando los agujeros,
aparece este con sus maneras seductoras
y me la arrebata.
- ¿Hank? - No. Boomhauer.
Lo único que le aportará es una noche de sexo maratoniano.
Yo le habría dado la misma cantidad de amor,
pero a lo largo de toda una vida.
Suelo correr diez kilómetros cada mañana, pero esto también cuenta.
Oye, anótalo en mi cuenta.
¿Cómo has podido, Boomhauer?
Yo la quería. Para ti no es más que un trofeo.
Te lo mereces.
Con los hoyos te has cavado tu propia tumba, compañero.
Bobby está echándose una siesta.
¡Este malnacido me ha robado a mi mujer!
Yo jamás te haría algo así.
Ya la has armado, Boomhauer.
La cosa no se acaba aquí.
Mira, Boomhauer, ahí viene la deportista.
Me voy a Denver otra vez.
Un Jaguar.
Menudo bólido que me traes.
Con motor de una pieza y cuatro velocidades.
Por no hablar del embrague diafragmático.
Me llamo Bill Dauterive.
Sería un honor recibir un mechón tuyo para añadirlo a mi colección.
¿Qué haces?
Trato de seducirla.
No sabía que te gustaban los clásicos.
Lo único que sé de ti es dónde tienes cosquillas.
Pásate luego por mi casa y nos echamos unas risas.
¡Viva Boomhauer!
Lo siento, Bill, pero te ha ganado.
Por favor, que no pongan Dido.
Que no pongan Dido.
¡Dido!
Me pregunto por qué me he levantado de la cama.
Y luego le dije: "Eres el meteorólogo del canal siete".
Y me responde: "No".
Y yo le digo: "¿De qué me hablas?
Claro que eres tú.
Eres el hombre del tiempo". Y me responde: "Que no".
¿Y sabes qué? No lo era.
¿Qué haces dentro, Hank? ¿Llueve?
Hablando de lluvia. Hoy me he encontrado a un tipo...
¡Otra vez no!
Ahora tengo que recorrer ocho manzanas para comprarme un helado.
¿Qué habré hecho yo?
A Bobby le habría gustado más que dejase a la chica de los espárragos.
La chica de los espárragos no existe.
Es un chiste.
Ah, vale.
La promiscuidad de Boomhauer te parece muy graciosa.
No mucho.
¿No mucho?
¿Acaso te entretienen sus historias?
¿Te excitan sus logros en la cama?
¿Te has vuelto un quinqui?
¿Cómo dices? Claro que no.
Yo...
Yo...
Yo te quiero.
Te dejaré solo con tus cochinadas.
Cumplí los 18 y mi madre me dijo:
"Hazte ingeniero, Boomhauer.
Me sentiré orgullosa".
Y no fue así.
Gracias a Dios.
Los ingenieros son muy estirados.
¿Quieres unos chupitos?
Toma ya.
Hay zumo en la nevera.
Pica algo y nada un ratito.
Cuando salgas, pulsa el botón que pone "activar" en la alarma.
¿De acuerdo?
Adiós.
Vaya...
Hola, Hank. ¿Qué tal?
Soy yo, compañero.
Boomhauer, ¿quién si no?
Vaya.
Acabo de encender la churrasquera desde la piscina.
Y eso que Peggy no lo creía posible.
Boomhauer, es la mejor novia que te has echado.
Totalmente de acuerdo.
Estaba usando el lavabo principal,
que debió haber sido mío, y me he encontrado esto.
Oye, pon eso donde estaba.
Para lo rica que es, menuda lencería más cutre.
¿Dónde se supone que va el culo?
¿Qué demonios...?
Llevo un reloj digital.
Podía haberme electrocutado.
No volveré a hablarte.
¿Sabes lo que te digo...?
Que te den.
No sueles ser tan cuidadoso con las prendas de tus ligues.
¿Vais tan en serio?
¿De qué hablas?
¿Qué hacéis aquí?
Lo siento mucho, cariño.
Es que...
Hace mucho calor y he invitado a un par de amigos.
Lo siento mucho. Perdóname.
No me iré sin mi orina.
Me la he dejado en el retrete.
Muchas gracias, cariño.
¿Por qué no te preparas otro?
Disculpa.
¿Se te olvida algo?
Uy, disculpa. Quieres relajarte.
Tú tranquila. Ya tienes mi número.
Llámame cuando te apetezca.
Ayer vi un anuncio en la tele
que hablaba de una sorpresa
en las cocinas de los restaurantes.
Pero me quedé dormido.
Boomhauer, ¿tienes idea
de lo que les espera a los clientes?
¿Por qué no me llamará?
Ya hace dos días que no me llama.
Se me han hecho eternos.
Recuerdo cuando me enamoré de Peggy.
Nunca olvidaré el primer apretón de manos.
Quería que durase para siempre.
¿Crees que es amor?
Siento algo en el estómago.
No sé si voy o vengo. Me estoy volviendo loco.
¿Amor? ¿Yo?
Hola, abuela.
Hola, cariño mío.
¿Cómo has dicho?
Pasa, pasa.
Cuánto tiempo.
Abuela, matriarca de la familia,
ha llegado la hora de pedirte el dichoso anillo.
¡Boomhauer!
Así que quieres una relación hasta que la muerte os separe.
Ya voy. Es una pizza, no un riñón.
¿Boomhauser?
Marlene, no puedo estar sin ti.
Ni un segundo más.
Con este anillo, no quiero que tenga fin.
Trataré de ser muy sincera.
Solo entiendo la mitad de lo que dices.
El resto del tiempo, asiento, sonrío y espero a que te desnudes.
Lo que te estoy pidiendo, Marlene, es que te cases conmigo.
Hala.
Eso sí que lo he entendido.
Veo al repartidor, pero no la pizza.
Steven.
No pasa nada, cariño. Hay muchos peces en el mar.
Maldita sea.
Sí.
Sí.
Sí.
Te lo ruego, Marlene.
Aunque solo sea por los viejos tiempos.
Salsa barbacoa.
Reconozco ese sonido.
Te ha puesto por el altavoz.
¡Eres un perdedor!
Venga, Boomhauer.
Sigues siendo el mismo soltero de oro.
Cuéntanos la historia de aquella chica del Radio Shack.
Ya sabes: "Iba a comprar pilas y...".
Bueno, vale.
Se me habían acabado las pilas del Norelco
y salí a comprar un paquete de triple A.
Así que...
Ay, Dios.
Marlene.
Mira, Bo-hoo-hoo-hauer.
Debiste haberte acostado con cien mujeres en lugar de 101.
Ahora ya sabes cómo se sintieron, salvo la que te lo ha hecho a ti.
¿Bill se mete con Boomhauer?
No ocurre desde que tenía pelo.
Hay que hacer algo.
Antes había equilibrio.
Un soltero de oro y un casado de oro.
Un soltero perdedor y un casado perdedor.
Ahora, tres perdedores y yo.
Dale, avisa a Nancy.
Vamos a salir y me hace falta apoyo.
A la orden.
Espera.
¿Crees que voy a quedarme quieta
mientras le buscáis un ligue a Boomhauer?
Peggy, ¿quieres encargarte de otro Bill?
Llévate mi coche. Se volverán locas.
Boomhauer, ¿dónde se reúnen las chicas? ¿En la guardería o la tienda de magia?
STOP
Mira, una mujer.
Vamos allá.
Sedúcela para que se acueste contigo.
Yo una vez le dije a Peggy que me gustaba su peinado.
Aún lo recuerda.
¿Qué tal, guapo?
Le está abrazando. Fíjate, Hank.
No me mires a mí, sino a ellos.
Ya vuelven.
Hazte el dormido.
Deberíais llevároslo a la cama,
dadas las circunstancias.
¿Cómo ha podido rechazar el anillo de su abuela?
Ay de mí.
Tranquilo.
¡Principiantes!
Gracias a Dios que estamos casados.
Sí, la cosa está muy fea.
Se ha enfriado el té y me pregunto por qué...
Entiendo lo mal que te sientes,
en posición fetal y nadando en tu propio vómito.
Estás sufriendo, Boomhauer.
Tendrás que atravesar un túnel muy oscuro.
Te da miedo entrar,
porque se acerca un tren cargado de corazones rotos.
Te diré algo:
lo mejor es ir al choque para después recomponerte.
Lo sé muy bien.
Me he llevado más golpes de los que quiero recordar.
Mírame, Boomhauer.
Soy gordo y viejo.
Cada día envejezco y engordo más.
Pero, no sé muy bien cómo, soy capaz de arrastrarme
todos los días hasta el callejón.
Salgo a cavar unos hoyos, me caigo y vuelvo a levantarme.
Lo vuelvo a intentar. Mañana me acercaré a la cárcel.
La primera presa a la que vea, pasará los próximos 20 años
con un servidor.
¿Tendré éxito? Lo dudo mucho.
¿Volveré a intentarlo?
Mientras siga con vida, claro que sí.
Tienes que volver a la cama bronceadora,
ponerte una camiseta ceñida, echarte algo de colonia
y salir del túnel para tumbarte en la cama de otra desconocida.
- ¡Eso es! - Sí.
- Cuánta razón tienes. - Exacto.
- ¡Bravo! - Vámonos de aquí.
Acabará haciendo feliz a alguna mujer afortunada.
Y luego muy triste.
¿A dónde vas, Boomhauer? ¿Sales con la chica de la basura?
No, todavía no estoy preparado para volver a la rutina de siempre.
Tengo un asuntillo pendiente.
Boomhauer.
Creí que no volvería a verte.
Ya.
Quería decirte algo:
he pasado por lo mismo que tú.
He sentido tu dolor y quería compartirlo contigo.
He venido a disculparme.
¿Qué tal si seguimos siendo amigos?
PRISIÓN DE MUJERES
Bienvenida a la sociedad.
¿La llevo a casa?
Conduzco yo.
¿Por qué la condenaron?
Por matar a mi novio.
¿Está soltera?
Hazte el dormido.
Traducción: Tomás Costal
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