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Aquí tenéis los deberes de geometría de ayer corregidos.
Para los que no acertaron la pregunta extra...
Peggy Hill ganó el premio a mejor profesora sustituta en 1996.
Yo he fallado la cuatro.
¿Me la puedes explicar?
Vale.
¿Verdad o mentira?
Un círculo de tres centímetros de diámetro
tiene una superficie mayor que un cuadrado de tres centímetros por cara.
La respuesta es, obviamente...
Mentira.
¿Por qué?
Basta con mirarlo.
Tenemos las áreas y los diámetros.
No sabes explicarlo.
Sí que sé, pero si tengo que perder tanto tiempo
explicando la número cuatro, no podré explicaros la cinco.
Verdad.
Si cuando nos jubilemos queremos seguir a los Cowboy,
tendremos que ir por tu zona: Green Bay, Minnesota...
Lo más lógico sería comprar una caravana con calefacción en el volante.
Eso significa que tendríamos que comprar la caravana Luxury,
que cuesta 5000 dólares más que la caravana Deluxe.
¿Cuánto más tendríamos que ahorrar por mes?
¿Qué insinúas con esta pregunta?
¿Crees que no puedo hacer una operación tan básica?
¿Por eso controlas tú la cuenta de la jubilación?
¿Qué dices? Ya sabes que me encanta ir al banco.
Pues a partir de ahora iré yo. ¿Comprendes?
Perdona, Hank.
La verdad es que estoy molesta por otra cosa.
Ah, bueno.
- ¿Y ya estás mejor? - No.
Hank, yo siempre he tenido respuesta para todo
y hoy no he sabido responder una cosa. Estoy preocupada.
¿Y si no soy tan lista como pensaba?
Anda ya, Peggy, tienes un cociente intelectual de 170.
Lo has repetido mil veces.
Ya, pero podría haber margen de error.
Sobre todo porque es una estimación que hice yo.
Hank, no he hecho nunca un test de inteligencia.
¿Y si soy del montón?
¿Tienes la menor idea de lo tontos que son los del montón?
"El único test de inteligencia en línea
homologado por el Instituto de Inteligencia de Texas".
Parezco listo y todo leyendo esto.
Bobby, tenemos que hacerlo bien.
¿Preparado?
¡Ya!
¡Hecho!
PUNTUANDO EL TEST ESPERE UN MOMENTO
¡ENHORABUENA! USTED ES UN GENIO
¡Toma!
Bobby, te ha llegado la revista People y la Teen People.
Peggy, a ti te ha llegado una carta del Instituto de Inteligencia de...
"Apreciada genio,
por haber conseguido tan alta puntuación en el test de inteligencia,
nos complace invitarla a un grupo de élite:
las 150 personas más inteligentes de Texas.
Hay copias del precioso registro oficial de miembros,
que incluye su nombre, Peggy Hill,
a la venta por solo 39,99 dólares. Tienen un valor real de 59,99 dólares.
¿Compramos uno?
El registro será presentado en una cena ceremonial en el hotel Arlen.
No se admiten invitados, evento exclusivo para genios certificados".
Bueno, no pasa nada.
Ve y diviértete.
Yo me quedaré en casa viendo el partido, a no ser que quieras que haga el test.
Qué cosas tienes, Hank.
Nancy también es un genio.
Un genio en tener un culo perfecto.
Peggy está muy contenta
porque van a incluir su nombre en el libro del Instituto.
¿El Instituto?
Sí, el Instituto de Inteligencia.
Recomiendan que compremos 20 libros,
pero espero que Peggy tenga suficiente con ocho.
¿Veinte libros?
¿Ellos distribuyen el test y ellos mismos venden los libros?
A mí me suena a que ellos también estafan.
Un momento...
¡Te están tomando el pelo!
Lo sé por experiencia.
Perdí un montón de dinero en una agencia de modelos gitana.
Ay, Peggy...
Cuando algo parece demasiado perfecto para ser real, probablemente no sea real.
Cada libro cuesta casi 40 dólares.
A mí no me parece un precio perfecto.
¿Sabes los blocs de notas de 8 x 10 que nos dio Dale?
Esos que tienen una foto suya con una raqueta de tenis.
Pues eran parte de una estafa.
Quizás deberías hablar con él antes de ir a la cena esta.
Cariño, te agradezco que te preocupes, pero no necesito tu ayuda.
Ojalá la montura de las gafas fuera más gruesa.
Hola, yo soy el doctor Robert Vayzosa.
Soy el rector del Instituto de Inteligencia.
Es un placer y un honor y también un poco intimidante
estar aquí delante de todos ustedes.
Antes de empezar con la presentación de los libros...
Me gustaría hablarles de una manera muy interesante
de exprimir vuestro cerebro y vuestra vida al máximo.
¿Al máximo? ¿Qué es eso?
Seguro que conocéis los beneficios de tener un doctorado.
¡El reloj del banco el otro día marcaba 43 grados!
¿Y si os digo que os podéis sacar ese prestigioso doctorado desde casa
a base de cursos intensivos solo aptos para genios?
Ya sé qué pensáis.
Seguro que hay trampa.
Pues sí, la hay.
Tienes que ser un genio.
Siempre he querido sacarme un doctorado, pero 999 dólares es muchísimo dinero.
Si yo tuviera un doctorado, dejaría el periodismo deportivo
y me dedicaría a los torneos de ajedrez.
Yo dejaría mi trabajo de limpiadora en el hotel Econosuites.
Yo soy Jimmy. Trabajo en el circuito de carreras, donde hacen carreras.
Si fuera el doctor Jimmy, nadie me diría que soy tonto.
Doctor Jimmy, qué bien suena, ¿eh?
¡Se me ha ocurrido antes a mí!
Ya lo sé...
¡Devuélveme el nombre!
Disculpad, genios.
Les robo un segundo a la señora Hill.
Doctor Vayzosa, tengo que admitir que me sorprende
que Jimmy Whichard esté aquí.
Conozco su vida y su trabajo y...
Peggy, si te cayera una caja de palillos delante de Jimmy
entenderías por qué desde el Instituto le auguramos un futuro tan brillante.
Aunque eso no es nada comparado con el futuro que te auguramos a ti.
Peggy, creo que podrías ser una de mis mejores alumnas.
Opino lo mismo.
Pero no dispongo de 999 dólares.
A ver, démosle una vuelta.
¿Tienes ahorros para la jubilación?
¿Cuenta de ahorros? ¿Coche? ¿Tienes coche?
Mi marido y yo hemos estado ahorrando para la jubilación.
Peggy, con un doctorado en el bolsillo
podrás ganar cantidades astronómicas de dinero.
A un genio no hace falta que le explique lo que gana un doctor.
Peggy, ¿merece la pena invertir en ti?
¿A nombre de quién lo pongo?
Pon "dinero" y ya.
Bienvenida al curso en línea más prestigioso.
Empecemos con esta aventura del saber.
Por favor, abra el libro número uno: las formas.
Marque con un redondel la palabra que corresponda...
Y con esto ya ha terminado el librito número 40y el doctorado.
Enhorabuena por sus logros, doctora.
¡Menuda nochecita!
DOCTORA PEGGY HILL
Dale los buenos días a la doctora Peggy Hill.
¿Y si hacemos un revuelto, doctora?
Bobby, no te rías de tu madre.
Hank, deja que te ponga en contexto.
Ya tengo el doctorado.
El Instituto de Inteligencia me ha vendido todo lo que necesitaba.
¿Te han vendido un doctorado?
- ¿Por cuánto? - Por 999 dólares.
¿Cómo? ¿Y de dónde has sacado tanto dinero?
De la cuenta de la jubilación.
Ese dinero iba a ser nuestra recompensa por tantos años de sacrificios.
¿Cómo has podido hacer esto, Peggy?
¿Estás enfadado porque no lo he hecho antes?
No, estoy enfadado porque no te paré los pies
cuando me di cuenta de que habías caído en una gran estafa.
Ya...
¿O sea que solo un estafador pensaría que soy lo bastante lista
como para sacarme un doctorado?
- ¿Es eso? - No estoy seguro
de que piensen que seas tan lista, Peggy.
Quizás amañaron el test y a cualquiera le sale "genio".
¿A cualquiera dices, Hank?
¡Soy un genio!
Ahí lo tienes.
Aquí os dejo a las dos genios, yo voy a resolver este lío.
Hank, no necesito que resuelvas mis líos.
Esto no es ningún lío.
Y ya lo resolveré yo.
Basta, Peggy.
Te lo diré de manera que hasta un genio lo entienda:
tú no eres un genio.
A ver, lo que quiero decir es que...
Mira, tú eres un cerebrito.
Para escribir una historia sobre cómo has perdido nuestros ahorros,
está claro que tú lo harías mejor que nadie.
Pero si algo requiere más escuela de la calle,
como recuperar nuestro dinero del imbécil que te lo ha robado,
- es mejor que lo haga yo. - Puedo apañármelas yo sola, Hank.
Por suerte tengo plena confianza en mí misma por los dos.
Hank...
Devuélveme mi dinero.
No, de eso nada.
Te dije que perderías un máximo de 14 kilos.
Un máximo.
¡Me dijiste que era un genio!
A ver, ¿no leíste la letra pequeña del diploma?
Lo pone bien claro: "No se admiten reembolsos".
Nada de reembolsos, ¿vale? No se hacen reembolsos.
Os he reunido aquí para daros una mala noticia.
El doctor Robert Vayzosa es un estafador.
El doctorado que nos vendió no vale ni el papel en el que lo hemos impreso.
¿Cómo?
No puede ser.
A mí ya me han dado varios regalos de graduación:
un sombrero, una tostadora y... un sombrero.
Pues al parecer esos tests de inteligencia
solo han demostrado que somos unos ingenuos.
Pero hicimos el test.
Sí, yo también lo hice.
Un momento, a ver si lo puedo explicar de otra manera.
Hay cosas que no son lo que parecen.
Si hago así parece que me he arrancado el pulgar.
¡Se lo ha arrancado!
- ¡Un doctor! - Yo soy doctora.
No... Vayzosa nos ha mentido para sacarnos el dinero.
- ¡No me digas! ¡Nos han timado! - Nos ha tomado por idiotas.
¿Y ahora qué?
Vamos a recuperar nuestro dinero timando al timador.
Ahora os explicaré el plan.
Vayzosa ya sabe que Jimmy trabaja en el circuito de carreras.
Lo que no sabe es que las carreras siempre están amañadas
y Jimmy sabe perfectamente quién va a ganar.
Un momento, las carreras no están amañadas.
Te he dicho que era un timo, Jimmy.
Le diré a Vayzosa que en el hotel Econosuites
hay una casa de apuestas ilegal
y que todos los ludópatas de Arlen apuestan ahí.
Jimmy me llamará desde el circuito y me dirá quién va a ganar.
Haré mi apuesta, Tug anunciará los resultados
y yo ganaré.
Convenceremos a Vayzosa de que es una apuesta segura
dejándole ganar dos veces.
¿Le tendremos que dar más dinero?
Solo mil dólares más por cabeza, para ganarnos su confianza.
Después dejaremos que su avaricia haga el resto.
Apostará muchísimo dinero y lo amañaremos para que lo pierda todo.
¿Quién se anima?
¡Le vamos a estafar!
¡Le vamos a estafar, pero bien!
Qué pedazo de pie que tienes.
Por favor, necesito el dinero.
Mira, hagamos una cosa.
Te doy una lata de aumentador de pechos natural y quedamos en paz.
No tendría que contarte esto, pero es una oportunidad buenísima.
Si me devuelves el dinero, te lo explico.
Pongamos el cebo en el anzuelo. Mil dólares por cabeza, por favor.
Vayzosa ya nos ha robado 8000 dólares.
Si pierdo esto, me tendrán que enterrar en el mar.
Yo me aseguraré de que te entierren en tierra.
¡Y esto va para todos!
El doctor Vayzosa acaba de llegar.
Habitación 27.
Esto ya va.
Y la tercera carrera se la lleva Roman "el Tigre" Blanca.
- ¡Cáspitas! - No puede ser...
- ¿Jimmy? - Estoy en el circuito.
Ya sé quién va a ganar.
¡Scott Yancy!
Lo tengo. Scott Yancy.
Bienvenidos a la casa de apuestas.
¿Va a apostar, caballero?
Sí, apuesto 2000 dólares por Scott Yancy. Cuota dos a uno.
¡Dos mil dólares!
Ni que te hubieran dado el chivatazo.
Cuarta carrera. Scott Yancy sale a toda velocidad y...
¡Gana Yancy!
Cuatro mil dólares.
¿La suerte está en el aire o te la has quedado toda tú?
No está nada mal,
pero como decía mi exmujer: "una vez puede hacerlo cualquiera".
Jay-Vee-Air Martin-Z.
El siguiente es Javier Martínez.
Vamos a animar la cosa.
Ahora apostaré seis mil, cuota dos a uno.
¡Gana Javier Martínez!
¡El flaco de Waco lo ha vuelto a hacer!
Ya basta de chatarra.
Voy a dejar pelados a todos estos de Oklahoma.
No, no quiero eliminar a la señora Hill de la cuenta.
Lo que quiero es cambiar el pin por la fecha de mi cumpleaños.
Espero.
No quería que lo oyeras, Bobby.
Tu madre es buena persona.
Pero no le sobra el dinero.
Ya, espero que no pierda esos otros mil dólares.
- ¿Cómo? - Seguro que no los perderá.
Pero montar una casa de apuestas falsa en Econosuites no es tan fácil como suena.
Se tienen que representar las carreras, amañar los resultados,
manejar un montón de dinero...
Pero si hay alguien que pueda hacerlo, esa es mamá.
¿Qué me estás contando?
Por suerte aquí no nos falta dinero.
R.J. Dobbs.
Cuota cuatro a uno...
¿Cuánto dinero apuesto?
¿Apuesto 10 000 o 15 000?
Ya están preparados.
Viniste con ocho mil y lo has doblado.
¿Por qué no apuestas los 16 000?
Última llamada, señor.
Si lo apuesto todo podría ganar 64 000 dólares.
Pero la otra opción sería coger el dinero e irme.
Pero si seguro que ganas.
¡Te lo prometo!
Ya... Pero ya sabes lo que dicen, la avaricia rompe el saco.
La avaricia rompe el saco.
Adiós, Peggy. Muchísimas gracias.
Gracias por todo este dinero.
¡R.J. Dobbs pierde!
No ha apostado...
¿Y ahora qué hacemos, Peggy? Se ha llevado todo nuestro dinero.
¡Peggy!
Bobby me lo ha explicado.
Hank...
No sé cómo lo ha hecho, pero Vayzosa se olió que era una estafa.
Se ha llevado todo el dinero.
Tendría que haberte escuchado, pero no lo hice.
Mientras hablabas
yo tarareaba una canción internamente esperando a que callaras.
¡Me he cargado nuestro futuro!
Y Vayzosa está en la habitación 27 riéndose de todos nosotros.
No, se está riendo de ti.
No se espera mi visita.
¡Vayzosa, abre! Soy Hank Hill.
Devuélveme el dinero de mi mujer.
No estoy para tonterías.
Ábreme la puerta inmediatamente.
¿Me oyes o qué?
Te lo digo en serio.
No sé de qué me hablas.
¿Es la primera vez que estás en un hotel?
Llévate la Biblia si quieres.
Tiene que estar por aquí.
Nada.
Si no quieres dármelo por las buenas, tú mismo.
Llamaré a la policía.
¿Y qué les dirás?
¿Que tu mujer ha montado una casa de apuestas ilegal?
Como lo ves, Hill.
No puedes hacer nada.
Te has casado con una idiota.
Si no estás interesado en perder hasta 14 kilos...
¡No!
Me ha desaparecido la caja fuerte.
El hotel se llama Econosuites.
No hay caja fuerte en las habitaciones.
¿Cómo?
Gracias, Boomhauer.
Sabía que no dirías nada.
Claro, tío.
No...
No...
Vamos, dame la pasta.
Lo reconozco, me has hecho quedar como un imbécil,
pero has recuperado todo el dinero.
Mamá, ya sé que un mago nunca revela sus trucos...
Te lo explico.
Vayzosa es demasiado listo para un timo tan evidente.
Ese exceso de confianza es su talón de Aquiles.
He montado una estafa regulera
para distraerlo de mi estafa brillante secreta.
Pero me faltaba una cosa.
Un inocentón enfadado con la imperiosa necesidad de ayudar a su mujer desamparada
que hiciera que Vayzosa guardara todo el dinero en la caja fuerte.
Por suerte, tenía a ti, Hank.
Gracias a ti, Bobby.
Muy bien, he dudado de ti, que es lo que pensabas que pasaría.
¿Y si no hubiese sido así? ¿Y si hubiese confiado en ti?
¿Qué habríamos hecho?
Eso también estaba controlado.
Vayzosa le ha dejado el coche al aparcacoches.
¿Y qué?
El Econosuites no tiene aparcacoches.
Ibas a robarle el coche.
Hubieses cometido un delito.
Pero por todo lo demás... Es un plan digno de un genio.
Pues sí.
Hay una cosa con la que Vayzosa no contaba:
la doctora Peggy Hill.
¡Se ha arrancado el pulgar! ¡Un doctor!
Traducción: Gemma Bosquet Sabaté
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