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Papá, ayer no me fui a dormir hasta las 3.
Estuve mirando una serie en la tele.
Muchas gracias.
Bobby, en esta casa está prohibido pasarse el verano durmiendo
y viendo capítulos repetidos toda la noche como si estuvieras confinado.
Toma, he hecho una lista de tareas.
He ido alternando tareas sencillas y tareas más pesadas.
Sacar las malas hierbas no es una tarea sencilla.
Que sí, he comprado una herramienta para quitar las malas hierbas.
Bueno, será mejor que primero la pruebe yo.
Y lo de la puerta del garaje es igual.
La pintaré este fin de semana.
No harás mis tareas. Te pondrás a trabajar.
Vale, pero no sé si seré muy útil.
No tengo experiencia, mi actitud es pésima, acabo de empezar secundaria...
Pero se puede intentar.
Hola, Peggy Hill.
¡Ostras, Minh!
Qué sorpresa verte aquí.
Ya hace años que dono sangre.
Tengo sangre de tipo universal.
Grupo sanguíneo 0.
Puedo donar a todo el mundo.
Mi sangre es fundamental.
Yo soy AB negativo, el grupo sanguíneo más exclusivo de todos.
¡Oro líquido!
Señora Hill...
Según el registro ya ha donado tres litros de sangre.
Cuando llegue a los cuatro litros...
¡O un galón!
Eso es, cuando haya donado un galón le daremos un obsequio: una taza.
¿Una taza?
¿Y en la taza pondría que soy donante?
Sí.
Señora Souphanousinphone,
a usted solo le falta medio litro para la taza.
¿Lo has oído, Peggy Hill?
La próxima vez beberé zumo de naranja en taza
y tú todavía tendrás que bebértelo de este vasito de cartón pequeñito.
¿Robando combustible, Hank?
Muy bueno.
Señor Strickland, quería preguntarle
si le parecería bien que Bobby trabajara aquí en verano de ayudante.
Demasiado tarde.
Le he dado el último puesto de ayudante al chaval del hijastro del hermano de Liz.
Pero si Bobby es la mitad de currante que tú,
puedo mover algunos hilos y untar alguna mano
para que trabaje de caddie en el club de golf.
Eso sería perfecto, jefe.
A mí me encanta el golf.
Quizás algún día...
Bueno, ya sé que a ti también te gusta el golf. Podría...
No, Hank, tú ya estás mayor para ser caddie.
Ponte a trabajar.
¡Hola, Minh!
Solo quería decirte que acabo de donar otro medio litro de sangre.
Ya estamos empatadas, Minh, pero no por mucho tiempo.
Estoy haciendo una maratón de donar sangre.
Para que te escojan para ser su caddie, mírales a los ojos.
Tú siempre atento. Les gusta.
Si no te escogen te pasas el día aquí sentado.
Gracias por el consejo.
Hola, señor Strickland. Un placer volverle a ver.
Esto es para ti, Bradley.
Oye, tráeme un Martini al primer hoyo.
Con dos aceitunas.
¡Hola, Bobby! ¿Cómo te tratan?
Muy bien.
Ahora les podrás decir que Buck Strickland te trata mejor.
Al salir hemos quedado para ir a lavar los carros de golf.
Después bajaremos la colina sobre bloques de hielo.
Lo de lavar carros no me apetece,
pero llámame cuando vayáis a hacer lo de los bloques de hielo.
¿Empiezas tú?
¿Yo? Claro. ¿Por qué no?
¿Y ahora cómo...?
¡Esto sí que es una bajada sobre hielo!
¿Sabes contra quién has chocado?
Contra el presidente del comité de socios. Sí, exacto, Corky Raywood.
Yo también estaría cagado de miedo de ser tú.
Su hijo ha causado un incidente cerca del green número seis.
Iba sobre un bloque de hielo y ha chocado contra un socio.
Su hijo queda suspendido de empleo y sueldo.
No me digas, Bobby.
Strickland es mi jefe.
Se ha jugado su reputación para conseguirte este trabajo.
Otra cosa. Ha aparcado el coche a más de 30 cm del bordillo.
Queda advertido.
Tú no eres policía.
Por eso solo le advierto.
Puede que Corky Raywood tenga un moratón en la pierna,
pero aquí la víctima es el señor Strickland.
Le debes una disculpa.
Yo esperaré aquí.
Lo siento mucho, señor.
No sé si alguna vez se ha montado sobre un bloque de hielo...
Bueno, me casé con Liz, ¿eso cuenta?
No te preocupes, Bobby, yo me encargo.
El de seguridad me dijo que estaba despedido.
Pues el de seguridad queda despedido.
- No, por favor... - Ya es tarde, ya le he despedido.
Perdóname, Bobby.
Estoy haciendo whisky caliente.
¿Quieres un vaso?
El whisky te tranquilizará.
No, muchas gracias.
¡Liz! ¡Dos whiskies calientes!
Vamos a celebrar que tienes trabajo nuevo: serás mi caddie personal.
Dime, Bobby.
¿De verdad que te has llevado por delante al atontado ese?
Me intentó echar del club por tirarle un palo de golf a su mujer.
¡Nadie estornuda cuando Buck Strickland va a golpear la pelota!
Excepto Buck Strickland.
Le contrataré como caddie personal.
Vaya, muchas gracias por hacer esto por mí.
No lo hago por ti, lo hago por Bobby.
- Me recuerda a mi hijo. - No sabía que tenías un hijo.
Sí, vive en otra ciudad, es de otra mujer.
Se llama Roy, Ray o algo así.
Después de 16 años me da vergüenza preguntar.
Dieciocho hoyos.
Nunca he caminado tanto en mi vida.
Pues hoy tampoco será el día.
Carga los palos y ponte en el asiento del conductor.
- ¿Tienes hambre, Bobby? - Sí.
¿Te apetecen un par de perritos calientes?
¡Por supuesto!
¡Mierda!
¿Que juegas al metrónomo, Vargas?
¿Al metrónomo?
Sí, izquierda, derecha, izquierda, derecha...
Muy buena, jefe.
¡Acabo de mandar a la puta a su casa por la vía rápida!
Anoche soñé que estábamos todos desnudos.
Todos menos tú, Hank.
Tú llevabas unos calzoncillos de plástico transparentes muy pequeñitos.
En realidad no te servían de nada porque se te veía todo.
Pero lo más raro de todo era...
Mira, ya ha llegado Bobby.
Nos vemos mañana, Bobby.
¿No le habrás dicho a Strickland que te traiga a casa?
Ha insistido él.
Me ha dado un presidente muerto de propina.
¡Hamilton!
Qué bien, Bobby.
Strickland no es de los que tira el dinero.
Recompensa el trabajo duro con un buen sueldo.
Qué fuerte, Hank. Estás celoso.
¿Cuándo te ha traído a casa tu jefe?
Nunca.
Cuando Buck metió la pelota en el hoyo, quiso hacer un bailecito.
Pero es demasiado grande y me lo ha hecho hacer a mí.
¡Se han quedado todos pasmados!
Por suerte, mientras Buck se divierte en el campo de golf
hay alguien como yo en la tienda para poner orden.
Hoy mismo, por ejemplo,
nos han llamado por sorpresa desde la Asociación de Gas Propano.
Querían hablar con Buck.
Me he encargado yo.
Les he dicho: "Estaría bien".
Estas son las difíciles situaciones que debo controlar cuando no está Buck.
Lo que os decía, ha sido un partidazo.
Strickland ha tocado más pelotas que una puta barata.
¡Bobby!
¿De dónde sacas estas cosas?
- ¿De la tele? - No, de Strickland.
Que seas su caddie no te da derecho a decir lo que dice él.
Relaja la raja, viejales.
¡Hostia puta, son las 7:15!
Me estoy perdiendo la Ruleta.
Jefe, anoche cenando Bobby habló de unas maneras...
Ay, perdone, no sabía que...
Oye, te tengo que dejar.
Acaba de llegar tu padre.
Hank, ¿quieres saludar a tu hijo?
No, pero me gustaría hablar con vosotros dos.
Señor Strickland, anoche Bobby dijo varias palabrotas.
Dice que las ha aprendido de ti.
¿Es verdad, Bobby?
Perfecto, Bobby. Nos vemos en el club.
¿Eso es todo, Hank?
VEN A DONAR SANGRE
Lo siento, pero tendrá que irse a casa.
Tiene la presión muy baja.
Qué lástima... Minh se ha quedado sin taza.
¿Hace poco que ha donado sangre?
Sí.
Y ella también.
Dos veces. ¿Lo ve?
Pues no me saques sangre de los brazos. Sácamela de la pierna.
Id las dos para casa.
Y no pienso darte la taza.
- Si quieres, coge una galleta. - No quiero galletas.
¡Quiero la taza!
Vamos, ¿a qué espera?
¡A salvar vidas!
¿Listo para perder, Pratley?
¡Allá va!
Joder. ¿Dónde se ha metido la puta pelotita?
Está aquí, Strickland.
Casi me rompo el cuello al tropezar con la pelota.
¿Eso no es trampa, Strickland?
No te voy a mentir, Bobby.
No. Es que soy muy patoso.
No hay ninguna ley en contra de los patosos.
A no ser que te pillen.
A ver si encuentras la pelota, Bobby.
Encuéntrala en un buen sitio.
Nos vemos, Bobby.
Pon los pies en remojo.
Bobby, mañana podríamos ir los dos a jugar a golf.
Solo tú y yo.
Así tu madre podrá descansar.
No puedo, papá.
Buck quiere que sea su caddie este fin de semana.
Mañana empezamos a las nueve.
¿Este reloj no es de Strickland?
Ahora es mío. Me lo ha regalado.
Buck Strickland no regala nada.
Llevo más de 15 años trabajando para él y nunca me ha regalado nada.
Es verdad, Bobby.
Nunca jamás.
Strickland te lo ha debido dejar prestado.
No, me lo ha regalado por ayudarle a hacer la mejor marca de su vida.
- ¿Cuántos puntos ha hecho? - Ha hecho 65.
¿Cómo? ¡Menudo récord!
Tuvo problemas, pero le saqué las castañas del fuego
con este par de manitas.
¡Has hecho trampas!
Había dinero en juego. y Lane Pratley es más tonto que un zapato.
Tienes que devolverle el reloj.
No, me lo ha regalado Strickland y es Strickland el que me paga.
Me dice que salte y le digo: "¿Desde qué altura?".
¿Que haga trampas? Llegamos al green en cero coma.
En esta casa está prohibido saltarse las normas.
Si tan tramposo y mentiroso eres, ¿por qué no te vas a casa de Buck?
Pues quizás sea lo mejor.
Perfecto. Yo te llevo.
- Hank, ¿qué haces? - Sé muy bien lo que hago.
Parece que lo tienes controlado,
pero sigo demasiado mareada para terminar de entender tu plan.
Buck no es ninguna niñera.
En cuanto Bobby se presente en su casa, nos lo devolverá.
A ver, Hank, no puedo asimilar tantos detalles.
Hazme un resumen.
¡Hola, Bobby!
¿Ya ha llamado Bobby?
¿Dónde está Bobby?
Pues sigue en casa de Buck.
Seguro que después de dos horas
sin la lámpara de la mesita y el humificador
querrá volver a casa.
Hola, Lupino.
Siento molestarla.
Quiero hablar con Strickland.
El señor Strickland se ha ido a Hot Springs, Arkansas.
Le planché el traje de apostar
y se llevó las cartas de señoritas desnudas.
Se fue anoche con el señor Hill.
El señor Hill soy yo.
Con el señor Hill junior.
¡Mierda!
Si habla con el señor Strickland, le dice que...
...me cojo un día de asuntos personales.
¿Habías ido a alguna carrera de perros?
A una así de organizada no.
¿Aún está permitido que los monos monten a los perros por la pista?
No, lo prohibieron en los 40.
Era buenísimo ver a un mono atizando a un perro en la recta final.
Bobby, hoy serás mi caddie de cartera.
No la pierdas, ahí llevo el dinero de las apuestas.
Vale.
He apostado por Perrofecto.
El nombre es lo más.
He visto que Perrofecto ha cagado antes de la carrera.
Correrá más rápido.
¡Atención!
¡Allá va el conejo!
- ¡Vamos, Perrofecto! - ¡Tú puedes, Perrofecto!
Caddie, ¡dame la cartera!
¡Volvamos a apostar!
Hola, Minh.
Aquí abajo, Minh.
ME ENCANTA DONAR SANGRE
¡No te lo crees ni tú!
¡La has hecho tú!
No te quisieron sacar sangre.
No, en Arlen no, ni en McMaynerberry tampoco,
pero, Minh, no sé si conoces una ciudad que se llama Houston.
Cayó una grúa, no estaban para preguntar nada.
¡Mentirosa!
Si fuera mentira no estaría aquí tirada presumiendo.
Creo que iré a prepararme un café.
Seguro que en esta taza sabrá mucho mejor.
Tu padre no tiene ni idea de divertirse como nosotros.
Tienes razón, no tiene ni idea.
Oye, fósil, ¿sabes dónde es la partida de Rooster hoy?
Entre las calles cuatro y cinco.
Ve a la puerta trasera, llama dos veces y mete 20 $ bajo la puerta.
¿Has visto pescar 40 $, Bobby?
- No. - Pues mira.
¡Es buenísimo!
Este gana en un año lo que yo en una semana.
Gracias por decirme que me falla la luz.
A mí también me gustaría que me avisaran.
¿Podría decirme cuánto me queda hasta Hot Springs?
Una hora y media.
Gracias, conduzca con cuidado.
Lo haré.
El niño no puede entrar.
No pasa nada, es mi hijo.
Me da igual de quién sea hijo.
- El niño no entra. - Vale.
Bobby, tendrás que quedarte aquí.
Cojo la mitad del dinero.
Tú guárdame el resto.
Toma, las pastillas del corazón.
Si la cosa se me va de las manos, fingiré un ataque al corazón.
Entonces entrarás con las pastillas gritando:
"¡A papá le está dando un infarto!".
¿Estamos?
¿Quién es mi caddie de cartera?
Yo.
¡Así me gusta!
- ¿Y tú qué miras? - Nada.
Cariño, déjalo estar.
Por suerte mi mujer no quiere que la líe, porque si no te daba una paliza.
¡Estoy en racha, Bobby!
¡He ganado tres veces seguidas apostando al cinco!
¿Apuesto al cinco?
No lo sé.
Strickland, ¿cuánto rato estaremos...?
¡A cascarla! Apostaré al cinco. Hoy la suerte me sonríe, Bobby.
¡Esta noche el dinero me cae de los árboles!
- ¿Has terminado, Carla? - Sí.
¡Qué asco!
Ven aquí, chaval, dame el dinero.
¡A papá le está dando un infarto!
- A papá le está... - Ya lo ha intentado.
No cuela. Danos el dinero.
Y el reloj.
Pero el reloj es mío...
Tu papá ha dicho que nos des el dinero y el reloj.
Vamos, chaval. El reloj.
¡El reloj es mío!
¿Ya lo tienes todo, Rooster? ¿Te ha dado el dinero y el reloj?
Nos ha dado el dinero, pero se ha ido con el reloj.
¿Cómo? ¡Me cago en todo, Bobby!
¡Creo que me está dando un infarto!
Mira qué tiene en los bolsillos y róbale los zapatos.
Es mi reloj.
¡Aparta de ahí!
Soy su padre.
¿Pero su padre no era el viejo ese?
No, él es mi padre.
Esta persona de aquí, el del palo de golf.
Toma, coge el reloj.
Ya no lo quiero para nada.
Cuanto antes salgamos de Hot Springs, mejor.
No me agobies.
Dame un respiro.
¡Ya no sé cómo decirlo! ¡Me está dando un puto infarto!
Strickland, ¡sube!
¡A por él!
¿A qué esperas, Hank? ¡Arranca!
¡Vamos, venid a por mí, cabrones!
¡Hank, písale! ¡Dale caña!
¿Y ahora qué, paletos?
¡Buck se vuelve a salir con la suya!
Supongo que me vas a castigar.
Supones bien.
Primero, no volverás a hacer de caddie para Strickland.
Segundo, te pasarás el verano castigado en casa.
Gracias, papá.
¡Liz! ¡Dos whiskies calientes!
Traducción: Gemma Bosquet Sabaté
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