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Ya he votado.
¿Has visto algo?
No, nada.
Podrías revelar fotos en esta cabina.
Pues es verdad.
El garaje democrático de Peggy Hill hará que los tontos del distrito nueve
se echen a llorar por votar en ese parque de bomberos cochambroso.
Papá, ¿nos puedes llevar a Luanne y a mí al cruce entre la carretera 15 y la 42?
¿Para qué? Si solo hay un descampado.
De eso nada, tío Hank.
Esta semana hay ocho hectáreas de diversión
y media hectárea de artesanía.
Ya está aquí la feria de Heimlich.
Luanne, ya me gustaría verte así de emocionada
por tus primeras elecciones generales.
¿Enviaste los formularios que te di cuando cumpliste los 18?
No, pero no pasa nada.
Ya votaré el año que viene.
Venga, mamá.
No saldré hasta comprobar
que lo que ocurre en esta cabina es 100 % confidencial.
A ver, ¿cuántos dedos tengo?
Peggy, es imposible ver algo a través de la...
¡Tres!
Lo he dicho a voleo.
Mamá, ¿me das cinco tiques de comida?
No quiero que adivinen lo que peso con la tripa vacía.
¡Ay, yo también tengo hambre!
Luanne, tú tendrías que tener hambre de democracia.
No.
Creo que prefiero una mazorca de maíz.
Luanne, en unos años todo ese maíz habrá desaparecido,
pero la emoción de votar es mucho más duradera.
Todavía me entran escalofríos
recordando cuando voté al concejal Fred Everett.
Después me traicionó, pero bueno...
Rellena el formulario.
Las encuestas y los medios han estado ignorando mi campaña,
pero el día de las elecciones se llevarán una sorpresita
cuando Ted T. Ganaway, ese candidato tan infravalorado,
se vaya de casa de sus padres y empiece a vivir en la Casa Blanca.
Mira, un candidato extraoficial.
Pobre imbécil.
Pues su dedicación es digna de admirar.
Aquí lo tienes, en medio de lo que a mí me gusta llamar región de Bush.
Hola, campeón.
¡Pero no le mires a los ojos!
Ya te vale, Hank. Ya te apañarás.
Soy Ted T. Ganaway, me presento a presidente.
Verás...
Es que mi mujer y yo estamos muy comprometidos con George W. Bush...
Y, aunque no lo estuviéramos,
tienes a cuatro o cinco candidatos por delante.
Mucha suerte con la campaña.
El presidente George W. Bush y el vicepresidente Al Gore
os dirán que atropellé a alguien y me di a la fuga,
no quieren que os fijéis en mi programa electoral.
Papá, ya sé que esto no te va mucho, pero hay un cerdito que se llama Mitch...
¡Vámonos!
¡Bienvenidos!
¿Listos para ver al mejor cerdo saltador?
Antes de presentaros a la estrella,
recibamos con un fuerte aplauso a los pececitos de Mitch.
Damas y caballeros, el gran espectáculo está a punto de empezar.
El auténtico, el mejor saltador de cuatro patas,
Jamón Louganis, Mitch, el cerdo saltador.
En su primer salto,
Mitch nos deleitará con el doble-hula.
Un salto mortal a través de ni uno, ni tres,
sino dos hula-hops.
¡Brutal!
No ha estado mal para ser un cerdo.
Y, ahora, el número final.
Mitch saltará a través de tres aros en llamas.
Es el salto más difícil para humanos y cerdos.
El Johnny Cash.
¡Tú puedes, Mitch!
¡Este cerdo es el mejor!
Tranquilos, no os preocupéis.
Mitch os está vacilando.
¡Que alguien haga algo!
¡Aguanta, Mitch!
¡Bobby, no! ¡Es agua para cerdos!
¡Mitch ha muerto!
No ha muerto... Sobrevivirá.
Le has salvado la vida a mi chico.
- ¿Cómo te llamas? - Bobby Hill.
¡Démosle un fuerte aplauso a Bobby Hill, el salvador de cerdos!
Oye, ¿cuánto me cobrarás por esas fotos?
Tranquilo, no soy de la prensa.
Estoy con la campaña de Bush-Cheney.
Y tú debes ser el maravilloso padre del salvador de cerdos.
Bueno, no es que...
Este es el tipo de heroismo que le gusta al gobernador.
¿Vendríais al mitin electoral de la semana que viene como invitados especiales?
¡Claro! Si tienes que verificar mi identidad,
que sepas que soy Hank R. Hill,
no el Hank P. Hill ese que no paga la tarjeta de crédito.
Tío Hank, ¡ya me he registrado para votar!
¡Me alegro!
George W. necesitará todos nuestros votos para que sea una victoria aplastante.
¿George qué?
¿Comunista no es, no?
No, no es comunista.
Mira qué me han dado.
Yo votaré a Robert Parigi.
¿Qué? ¿A un comunista?
No.
Así contrarrestaré tu voto.
¡Son mis primeras elecciones y tu voto no servirá para nada!
¡Larga vida a la revolución popular!
¿Qué tienes en la cabeza? Ahora no son comunistas ni los rusos.
Dijiste que querías que votara.
Es verdad, Hank.
Quizás tenga un buen motivo para tirar su voto a la basura.
Tengo varios.
Primero: la cola de su tenderete era la más corta.
Y me encanta su corbata, es roja.
Lleva camisa blanca y traje azul.
¡Es la bandera de los Estados Unidos!
¡Comunismo!
Al final has conseguido que Luanne se interese por la política.
Me alegro.
VOTAD AL COMUNISMO
Lamentable.
¡El pueblo unido jamás será vencido!
¡Comunista, tira para tu casa!
Vale.
Creo que la gente que no lee el periódico
y en la tele solo mira la MTV no te tendría que poder votar.
¡Pasa página, Hank!
Las mujeres ya pueden votar, no podemos hacer nada.
A no ser que...
¿A no ser que qué?
Yo qué sé, el listo eres tú.
Ya se te ocurrirá algo.
Ya voy yo.
Buenas noches, amiguito.
¿Tienes un minuto?
No me fastidies...
¿Quién es, Hank?
Las Marionetas Salvajes. Ahora las echo.
¡Cucú!
Solo quería decirte que tienes que votar a Robert Parigi, del partido comunista.
¿Qué me dices?
No tienes ni idea sobre comunismo.
¿Qué más tengo que saber?
Robert Parigi tiene las orejitas monísimas y las cejas perfectas.
¿Le digo a Robert que cuenta con tu voto?
Por supuesto que no.
No soporto a los comunistas.
Les gusta demasiado mandar.
Como a ti, tío Hank.
Luanne, vete a casa antes de que te diga
que estás haciendo el capullo y empieces a llorar.
¡Eres un comunista!
Que no soy comunista.
Bienvenido al partido, colega.
¡El pingüino que no se vaya, no he acabado!
¡El pueblo tiene el poder, camarada!
El rojo te sienta estupendamente, camarada Hill.
- ¿Qué me dices? - A ver, solo te lo diré una vez.
Luanne, estás haciendo el capullo.
No me digas eso, tío Hank.
Hank, estoy haciendo galletas para el día de las elecciones.
¿Cuáles te gustan más?
¿Las Chips Ahoy horneadas o los mantecados horneados?
No lo sé.
¿Dónde está Luanne?
Le he dicho que estaba haciendo el capullo y se ha ido llorando.
Ostras, Hank, ¿otra vez?
Ha venido a mi propia casa a llamarme comunista.
No tiene ni idea de lo que dice.
A ver, Hank, Luanne es Cenicienta y se ha enamorado del príncipe equivocado.
Tú tienes que hacer de hada madrina y presentarle a George W. Bush.
Llévala al mitin de Bush, es decir, al baile,
y verá que el programa electoral de George W.,
es decir, el zapato de cristal, le encaja perfectamente.
No puedo ir a ver al próximo presidente de los EE. UU. con una comunista.
Hank, si Luanne sigue siendo comunista
después de oír al mejor orador de nuestros tiempos,
es que es comunista de verdad.
Entonces sí que tendremos un problema.
¡Hola a todos! ¿Cómo estáis?
Es mucho más guapo que su padre.
Es que Barbara es muy guapa,
pero lo que más te gustará de él son sus ideas.
No lo tengo claro...
¡Es que es muy guapo!
No quiero que penséis que Dick Cheney y yo ya lo tenemos todo ganado.
Acordaos de votar el siete de noviembre.
¡Tiene una sonrisa encantadora!
Me encanta la corbata, es roja.
Me gustan las corbatas rojas.
Luanne, deja de mirarle.
Cierra los ojos y presta atención a su discurso.
Ya verás cuando diga que bajará impuestos y que reforzará las fuerzas de seguridad.
Vaya, te acabo de fastidiar el final del discurso.
...y reforzar las fuerzas de seguridad.
Que Dios os bendiga. Que Dios bendiga a los Estados Unidos.
Tenías razón, tío Hank.
Pagaré menos impuestos y podré rezar en el instituto.
Creo que le votaré a él.
Así me gusta.
El chico del cerdo.
¿El que lleva el corazón de un cerdo o el salvador de cerdos?
Pues no me acuerdo.
Ya improvisaré.
¡Aquí tenemos al nuevo héroe del condado de Heimlich!
Estaba en el sitio correcto en el momento correcto,
como todos los héroes.
Eso es, yo soy su padre.
Necesito tu voto, compañero.
Ya lo tiene, gobernador Bush.
- ¿Qué pasa, Hank? - No puede ser.
Me ha dado la mano...
¡Y no aprieta!
¿Darle la mano a Bush es como coger un lenguado?
¿O algo más blando? ¿Una medusa?
No quiero hablar del tema.
¿La tiene blanda?
¿Y mojada como una lechuga?
Tiene las manos finas y húmedas.
Dejémoslo así.
¿Como un gusanito?
¡Ya basta! No abráis más la boca.
Callaos de una vez.
Esto es muy serio.
No sé qué hacer.
Pensaba que le conocía...
Pero el Bush que yo conocía daba apretones de mano fuertes.
Pensaba que solo te importaba su programa, Hank.
Es que lo del apretón de manos tendría que estar en el programa.
Forma parte de su personalidad.
No, la personalidad es tener principios, no acostarse con compañeras y esas cosas,
pero un apretón de manos blandengue...
Eso es una chorrada, Hank.
No es ninguna chorrada.
Este hombre podría ser el próximo líder del mundo libre.
Todos los dictadores locos del tercer mundo le pasarán por encima
cuando vean que no tiene fuerza ni para apretarles las tuercas.
Ahora todo cobra sentido. Bueno, cobra sinsentido.
¿Por qué no escogemos presidente por sorteo como hacen con el Papa?
No digas tonterías.
Si fuera por Luanne, lo haríamos así.
La misma tontería que lo del apretón de manos.
Tú y Luanne...
Sois tal para cual.
Todos los votantes sois iguales.
Una panda de idiotas que creen que su voto servirá de algo.
El sistema es una mierda, Hank.
El bebé electo se ha meado en la bañera.
Tienes que deshacerte de ambos.
Fue un apretón de manos horrible...
Pero... Yo qué sé.
Venga, Hank, pasa de ir a votar mañana y hacemos algo juntos.
El día de las elecciones hago compras navideñas.
Están todos votando como burros.
No hay nadie en las tiendas.
Pero los parkings siempre están llenos, es algo que no entiendo.
Tengo una teoría, tiene que ver con el espejo más grande de Texas.
No, tengo que ir a votar.
¿Y votarás al otro tío?
No lo sé.
Lo único que sé es que si no voto
no podré volver a hacer de jurado popular.
Hank, cariño, si entras en el garaje camina por las rayas.
Las estrellas no se secarán hasta mañana.
Mira, fíjate bien.
Mira el careto de ese tío después de darle la mano a Bush.
Pone cara de sorpresa y después de decepción.
Muy bien, y cuando yo quiero mirar Esencia de Mujer
no sabes ni cómo va el vídeo.
Mira. El tío está sonriendo, está que ni se lo cree.
Bush le da la mano...
¡Y mira qué cara!
Fíjate. Sorpresa y decepción.
¿Lo has visto o no?
Sorpresa y decepción.
Sorpresa... Decepción...
Sorpresa y decepción.
Hank, gracias por hacer tu lado de cama esta mañana.
Me ha ahorrado mucho tiempo.
Hank.
¿Hank?
Ahora la gente vota cada vez menos.
No votar me hace mucho más estadounidense.
La única cosa más estadounidense que no ir a votar
son las sábanas de algodón egipcio al 40 %.
Primera parada, ropa de cama.
Fetter, ¿qué hora tienes?
Aún no son las 7:00.
En mi reloj son las 7:00.
En el mío aún no son las 7:00.
A la de tres, dos,
uno... ¡Ya!
¡Ya!
Hola, Peggy.
Votaré el primero y me iré el último.
Los bolsillos son tan grandes que cabe un paraguas.
A Joseph le gustará.
Parezco gilipollas.
¡Vaya pintas!
Ya estoy lista para votar.
¿Y el tío Hank?
Me gustaría que votáramos juntos.
Se ha ido con Dale al centro comercial que hay en la frontera con México.
Volverá antes de que cierren los colegios electorales, ¿no?
No.
Pero no pasa nada.
Dice Hank que no votará.
Huele, Hank.
¿Huele a Boomhauer?
Sí, huele como Boomhauer.
Seguro que le encanta.
Quizás sea una emergencia.
Ah, no, es Luanne.
O una de sus Marionetas Salvajes.
¿Adónde vamos, Dale?
Nancy quiere un ajedrez de mármol.
Sé exactamente dónde comprarlo.
¡Creo que el tío Hank ha muerto!
¡No contesta al teléfono!
Seguro que no está muerto, Luanne.
Ese número lo tiene solo para emergencias.
Dale, por este puente vamos a México.
Ups, ¿me he equivocado?
Tranquilo, voy a dar la vuelta.
Ahora no puedo, todavía no puedo... ¿Ahora?
No, vaya.
Pues ya estamos en México.
¿Y ahora qué?
A ver, Dale, gira inmediatamente.
No. No nos podemos desviar del plan.
¿Qué plan?
Perdona.
Es que pasaremos el día en México.
A ver cómo van las elecciones.
Si hay alguna revuelta o golpe militar
nos quedaremos en México con estas nuevas identidades.
Tú serás Fritz Krueger, un ganadero ecuatoriano muy rico.
Yo seré Lamotil, un exitoso cantante de América Central.
Sabes que no soy ecuatoriano.
¿Para qué quiero la nacionalidad ecuatoriana?
Ahora ya ni votas.
No tienes por qué ser estadounidense.
Hazme caso, Hank, si las cosas se complican por los EE. UU.,
te alegrarás de ser un sinpapeles que vive en México.
Es Rudy del restaurante Besitos de Cacahuete.
Oye, debe de pasar algo grave.
No me llamaría para charlar.
No tenemos nada en común.
Besitos de Cacahuete.
- ¿Rudy? - No, soy Luanne. Y punto.
Te llamo por una emergencia. No es un escape de gas.
Quiero saber por qué no irás a votar.
¿Por qué no quieres votar?
Porque mi candidato no tiene personalidad dando la mano.
Tener personalidad es ir a votar a pesar de que llueva, tengas ronchas en la cara,
tu tío te haya hecho llorar o tu candidato sea tontísimo.
No votar sí que es no tener personalidad.
¿Y tú qué sabes? Si no has votado nunca.
Y creo que no votaré, ya veo que no es tan y tan importante.
Creo que me iré de compras como tú, tío Frank.
No tengo por qué votar, pero un par de pantalones no me irían mal.
Luanne, nos vemos en el garaje electoral.
Te daré los pantalones que te he comprado para Navidad.
Dale, ¿me dejas las llaves un momento?
¿Para qué?
Quería que fuera una sorpresa,
pero te he comprado un llavero en la tienda que hemos ido antes
y quiero comprobar que va bien.
¿Cuándo lo has comprado? ¿Cuando me he probado los calzoncillos?
Un momento...
¡Pero si sabes que no me gustan los llaveros!
¿Qué me has comprado?
- ¿Una cartera? - Caliente, caliente.
¿Zapatos de Kenneth Cole?
¿Una olla para cocer espagueti?
¿Una mochila de piel?
¿Algo de piel?
Venga...
- ¿Ha visto a la velocidad que iba? - Sí, a 138 km/h.
¿Podría ponerme la multa rápido?
Van a cerrar los colegios electorales.
- Tengo que votar. - ¿No ha votado?
¿Una cubitera?
¿Un abrebotellas?
¿Unas pesas?
¡Justo a tiempo!
¿Cuánto tiempo queda?
Un minuto.
Según mi reloj, dos.
Un minuto.
¿A quién has votado, Hank?
Si te lo dice, no se hará realidad.
Hola, soy Hank Hill, de la serie King Of The Hill.
Y yo soy Bobby Hill, de la serie King Of The Hill.
Bienvenidos a lo que antes era mi garaje.
Yo normalmente aparco la bici aquí.
Estamos aquí para recordaros que votéis.
Es muy sencillo: rellenad el formulario para votar
y podréis ganar grandes premios:
libertad, orgullo ciudadano y un nuevo presidente.
¿Como un gusanito?
Traducción: Gemma Bosquet Sabaté
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